“El símbolo perdido”. Dan Brown

Como en novelas anteriores de Dan Brown“El símbolo perdido” venía precedida de una gran publicidad. Las críticas no eran precisamente buenas, excepto por lo entretenido de la trama. La mayoría consideraban que Dan Brown se había limitado a repetir la fórmula que tanto éxito le había dado con “El Código Da Vinci” o “Ángeles y demonios”.

En mi caso puedo decir que la impresión inicial también fue un poco decepcionante. En apariencia incorporaba demasiados términos científicos y su elaboración era algo lenta. Pero tan sólo fueron las primeras páginas; al poco rato alcanzó un ritmo trepidante y así siguió hasta el final.  En contra de muchas opiniones creo que su desenlace está muy logrado y hasta cierto punto inesperado. Merece la pena destacar las descripciones que realiza, un magnífico complemento, de los lugares y edificios más emblemáticos de la ciudad de Washington. Además, a medida que se profundiza se comprende por qué la parte inicial está aderezada de un lenguaje en ocasiones  más técnico. Sobre todo cuando hace referencia a la ciencia “noética”, que junto a la masonería es uno de los nudos principales.

Sinopsis
¿Existe un secreto tan poderoso que, de salir a la luz, sea capaz de cambiar el mundo?

Washington. El experto en simbología Robert Langdon es convocado inesperadamente por Peter Solomon, masón, filántropo y su antiguo mentor, para dar una conferencia en el Capitolio. Pero el secuestro de Peter y el hallazgo de una mano tatuada con cinco enigmáticos símbolos cambian drásticamente el curso de los acontecimientos. Atrapado entre las exigencias de una mente perturbada y la investigación oficial, Langdon se ve inmerso en un mundo clandestino de secretos masónicos, historia oculta y escenarios nunca antes vistos, que parecen arrastrarlo hacia una sencilla pero inconcebible verdad.

Con la ayuda de Katherine Salomon, hermana de Peter y experta en ciencias noéticas, Robert Langdon tiene doce horas para salvar a su amigo y, al mismo tiempo, evitar que uno de los secretos mejor guardados de nuestra historia caiga en las manos equivocadas

Dan Brown es un escritor que, al tiempo de crear polémica, normalmente consigue enganchar al lector. Algunos le acusan de no documentarse lo suficiente, otros de escudarse demasiado en secretos milenarios. En mi opinión “El símbolo perdido” no solo está mejor documentada, sino también utilizada con más inteligencia. Aunque la realidad es que ha recibido muchas críticas por la forma de establecer sus teorías.

La trama de la novela se centra de nuevo en el experto en simbología Robert Langdon, que ya protagonizó las dos novelas anteriores de Brown. Si “El Código Da Vinci” gira alrededor del Opus Dei y “Ángeles y demonios” en torno a la sociedad secreta de los Illuminati, esta vez el argumento pretende desentrañar el poder y los misterios de la masonería, teniendo a la ciudad de Washington como centro neurálgico, una ciudad levantada por los masones según principios casi mágicos. En “El símbolo perdido” se pone casi al mismo nivel las obras maestras de Europa con las pinturas, esculturas y diseños arquitectónicos ideados por los padres de la patria norteamericana, cuya misión supuestamente trasciende a la propia Humanidad.

La acción, frenética, pues transcurre en tan solo 12 horas, tiene como escenario numerosas zonas de la capital relacionadas con la simbología masónica. Se centra en el triángulo formado por las avenidas Pensilvania e Independencia, la Casa Blanca, el Capitolio y el monumento a George Washington, uno de los padres de la patria que firmó la Declaración de Independencia y conocido masón, al igual que Benjamin Franklin y otros presidentes como Franklin Roosevelt, Harry Truman o Gerald Ford. De hecho, EEUU está considerado el país con más cantidad de masones del mundo.

Al contrario que en otras ocasiones, la obra no aporta muchos elementos “polémicos”, incluso parece querer “quedar bien” con la Iglesia y las creencias espirituales. Pueden ser tan solo excusas para “enganchar” al lector y crear un argumento en el que cuente más la “adicción”, el “no poder parar”,… el “¡¡ver qué pasa ahora!!”, donde se consideren trascendentes creencias válidas para todo el mundo. Unos lugares comunes y asomos de filosofía, salpicados de halo científico, a los que pretende dar el valor de hecho “real”. En una entrevista publicada en el periódico El Mundo el pasado 30 de octubre, Dan Brown explica un poco su forma de trabajo y aspectos más controvertidos. Puede servir un poco de contrapunto a las críticas que recibe por el enfoque de sus novelas. Incide de manera especial en la permanente búsqueda del hombre por la conexión espiritual con lo divino, en la que Dios es una constante universal. Habla de la parte del Opus Dei relacionada con un personaje del “Código da Vinci” y sobretodo, quizás para acallar las críticas sobre la rigurosidad de la documentación en sus novelas, insiste en que siempre mezcla la Historia con la ficción. Para declarar finalmente que, como pasó con la historia del Opus Dei, a la masonería no le sentó nada bien la revelación de algunos de sus secretos y rituales.

Para terminar, una breve referencia a la ciencia noética, un tema que en principio consideré bastante aburrido del que desconocía casi todo, pero que a medida que avanzaba el argumento comprendí que se trataba de una conexión necesaria. Otra cosa muy distinta es su rigor como ciencia, para muchos una disciplina mucho más cercana a la magia, basada en creer que podemos modificar la realidad física con la mente. Por lo visto está relacionada con las vibraciones en los átomos; de ahí que la noética los haya adoptado como símbolo.

En la actualidad existe un instituto de Ciencias Noéticas, fundado en 1973, que aglutina todos los conocimientos que existen sobre las diversas filosofías y teorías que versan sobre el concepto de lo mental. Según su propia definición “La Ciencia Noética es la exploración de la naturaleza y el potencial de la conciencia mediante múltiples formas de conocimiento, incluyendo la intuición, el sentimiento, la razón y los sentidos. La Ciencia Noética explora el cosmos interno de la mente (conciencia, alma y espíritu) y como se relaciona con el cosmos exterior del mundo físico”. En filosofía, el término Noética hace referencia a todo lo que tiene que ver con el pensamiento, especialmente el objetivo e inteligible. Se le asocia con Aristóteles, cuya noética sería su doctrina de la inteligencia.

Nos encontramos con la antigua tradición de que la mente tiene poder sobre el mundo físico y es capaz de modificarlo. Además nos dice que el poder del pensamiento no sólo es real, sino que es acumulable; y por algún “principio de superposición” del mismo éste se puede sumar. Por lo tanto, “si muchas personas piensan lo mismo, pueden interactuar de manera más potente con el entorno”. En un pasaje de la novela se realiza un experimento con un vaso con agua en proceso de congelación, mientras a un grupo de personas sentadas a su alrededor se les pide que se concentren en pensamientos bonitos y puros. El resultado es agua congelada en una hermosa estructura cristalina. Luego, se toma otro vaso con agua de similar calidad y la misma gente, pero en esta ocasión se deben concentrar en pensamientos oscuros y violentos. El resultado es agua congelada en una estructura cristalina no tan atractiva. ¿Poder de la mente? No parece muy creíble teniendo en cuenta todos los elementos aleatorios que intervienen en un experimento de este tipo, pero Dan Brown lo deja caer como una posibilidad todavía no demostrable.

Como resumen, decir que “El símbolo perdido” es una novela entretenida donde se vuelve a explorar el corazón de las sociedades secretas, aderezada con la masonería y sus símbolos y con lo que Dan Brown denomina ciencia noética. Para distraerte y si de paso te instruyes, mejor que mejor.

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3 respuestas a “El símbolo perdido”. Dan Brown

  1. K-milo dice:

    Esperaba un Poco Mas, Sin Embargo el Libro me Parecio Bueno. Probablemente sean dudosas algunas afirmaciones, y seguramente se le de la oportunidad a antiguos conceptos y acontecimientos de profundizar en lo que aun con la ciencia de Hoy dia , No esta claro. Quedan aun tantos misterios por descubrir… La Mayor Area sin Explorar Es La mente Del Ser Humano.

  2. Lo único que puedo decir me dejó completamente atónito fue al decir que la biblia era la Palabra Perdida no sé si es que es tal palabra está tan manchada por la publicidad o por la simplicidad de decir que algo católico puede referirse a tal cosa en un mundo de ciencia como es el Siglo XXI, pero es indudable que Dan Brown es un genio si hablamos de entretenimiento, siendo profesor (y no sé si lo sea, no he leído su biografía) sería excelente. El Símbolo Perdido, un libro imperdible. Nos deja otra sociedad secreta “al descubierto”, Opus Dei, Illuminati y la Sociedad masónica.

  3. la ciencia neotica es relativamente cierta lo que describe en la obra, y son muchos eslabones que están sueltos para descubrir si son completamente ciertos, pero me parece genial que el símbolo perdido es sin duda una obra de mucha envergadura y de mucha pasión para sus lectores ,siendo yo uno de ellos….

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