La crisis económica y la gran labor de Cáritas Parroquiales

Cáritas Parroquiales, siempre en primera línea en defensa de los más necesitados, está teniendo un papel fundamental en la actual crisis económica. Muchas familias, con pocos ingresos y sin trabajo en perspectiva, están saliendo adelante, eso sí en condiciones muy precarias, gracias al apoyo de Cáritas. No siempre se ha resaltado lo suficiente su encomiable labor con un colectivo, en muchos casos marginado socialmente, al que la propia Administración ignora, e incluso rechaza.

Cuando ciertos sectores critican, con pocos argumentos, la financiación de la Iglesia Católica en España, ignorando la gran función asistencial que desarrollan Cáritas y otras asociaciones del ámbito eclesiástico, conviene aportar algunos datos de su excelente trabajo. Y que mejor que los que figuran en la memoria de actividad del año 2009, hechos públicos hace pocos días por la mayoría de los medios de comunicación. El año pasado, Cáritas Parroquiales atendió las necesidades primarias, especialmente alimentación, de más de 800000 personas, 150.000 más que el año anterior y el doble que hace dos años, lo que da una idea de la gravedad de la crisis en la que estamos. De ellas más de 23000 personas lo fueron a través de Cáritas de Santander y Cantabria y sus diferentes agrupaciones parroquiales. Unos números que por si solos ya son un motivo para la reflexión.


Iglesia Parroquial de San Sebastián en Reinosa

En el presente año 2010 se cree que las cifras serán superiores porque las circunstancias no han variado, más bien al contrario, la crisis sigue instalada con toda su dureza y además se han reducido las ayudas públicas. Un aspecto positivo es que los ingresos, provenientes en su mayoría de “pequeñas aportaciones de particulares” han aumentado, con una peculiaridad: muchos de los donativos proceden de personas que también están pasando dificultades, lo que demuestra la sensibilidad y solidaridad de la gente en la ayuda al más necesitado.

Otro dato a destacar es la distribución de los ingresos: más del 60 por ciento de los recursos proceden de donaciones particulares y algo más del 30 por ciento de financiación pública, aunque esta última aportación ya hemos comentado que va a disminuir en el año 2010. De ahí que Cáritas haya lanzado una campaña publicitaria bajo el lema “Son personas, no son números”, que pretende concienciar a la sociedad sobre la necesidad de ayudar a muchas familias de nuestro país en situación precaria, en especial a las personas más vulnerables y con riesgo de exclusión social. Estas ayudas irán dirigidas principalmente a cubrir necesidades vitales como alimentos, la más importante, pago de la luz, agua, y en algún caso alquileres o cuotas de hipoteca ante posibles impagos y sus graves consecuencias.


Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de Belén en Santander

A nivel personal he tenido la oportunidad de conocer el funcionamiento y la labor realizada en una de las muchas Parroquias de Santander, que bien puede servir como ejemplo. A principios del año 2008, una media de 15 familias recurrían a la ayuda en alimentos, sin embargo en el año 2009 ya se pasó a atender a más de 25 familias, lo que da una idea del rápido deterioro de la situación. La s donaciones en esta Parroquia se obtiene por tres vías:

– Federación Española de Bancos de Alimentos y el programa de ayuda de la Comunidad Europea, canalizados a través de los Bancos de Alimentos regionales.
– Aportaciones de los fieles de la Parroquia, muy importante, y que en momentos claves sirvieron para salvar situaciones críticas que podían haber obligado a suspender la ayuda a algunas familias, y
– Aportaciones realizadas por comercios y grandes Hipermercados, fruto de las gestiones directas de la propia Parroquia.

Todo ello no hubiera sido posible sin la colaboración de un grupo de personas que de manera desinteresada apoyan con su dedicación a los más desfavorecidos.

Una muestra de la importancia de Cáritas Parroquiales se constata en el interesante informe “Trampas y miserias del Estado del Bienestar” del periodista cántabro Juan G. Bedoya, galardonado por la Comisión Europea con el “Premio Europeo de Periodismo 2009. Por la Diversidad. Contra la Discriminación”. Publicado en el diario El País, fue votado como el mejor artículo difundido en la Prensa española sobre esa materia. Merece la pena resaltar algunos de sus párrafos:

“Buena parte de las personas atendidas por las organizaciones católicas de caridad acudieron antes a los servicios sociales públicos, sin resultado alguno. A veces, son estos servicios públicos quienes, desbordados o sin presupuesto, envían a esas personas a las ONG, para que les atiendan.

“Cáritas tiene el compromiso de fe para atender a estas personas, pero quienes tienen la obligación son las administraciones públicas, que son quienes administran nuestros impuestos”.

“El 52% de las personas que atiende Cáritas han sido derivados desde los ayuntamientos”.

“Donde más salta a la vista el perfil de los nuevos pobres es en las llamadas cocinas económicas, de las Hermanas de la Caridad de San Vicente Paul. En 2005 ganaron el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia y por sus manos pasan decenas de miles de pobres, a desayunar, almorzar o cenar gratis. También gestionan talleres ocupacionales, de integración”.


Cocina Económica de Santander atendida por las Hermanas de la Caridad

Cáritas Parroquiales, que en los años anteriores a la crisis había intensificado sus funciones hacia el desarrollo e integración de las personas más vulnerables, se ha visto obligada a volver a sus orígenes: cubrir las necesidades de primer orden de muchas personas empobrecidas de nuestra sociedad, cosa que ya se estaba empezando a olvidar. No ha dudado en poner a toda su organización, formada por 5000 Cáritas Parroquiales, 69 Cáritas Diocesanas y el trabajo gratuito de más de 65000 personas voluntarias, al servicio de esta tarea. Algunos podrán pensar que los problemas solo están afectando a familias con antecedentes de haber estado bajo el umbral de la pobreza, largo tiempo de desempleo u otras situaciones de exclusión. Sin embargo, el perfil de quienes demandan ayuda ha cambiado, familias hasta ahora consideradas como dentro de la normalidad, en bastantes casos jóvenes, por primera vez necesitan cubrir sus necesidades básicas.

Es tan importante la labor que esta realizando Cáritas Parroquiales que de no existir como organización sería necesario inventarla de nuevo, porque de no hacerlo podríamos estar ante un verdadero caos social, que esperemos no ocurra y la situación se vaya normalizando.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: