“La piel del tambor”. Arturo Pérez Reverte

Novela fácil de leer que engancha desde el primer momento. Sabe conjugar misterio y aventura a través de una historia centrada en dos focos principales: la Iglesia y Sevilla, ciudad donde está ambientada. Discurre en gran parte por su famoso Barrio de Santa Cruz, antiguo barrio de la judería medieval con su laberinto de calles estrechas y plazas pequeñas, y de manera muy especial en la emblemática Iglesia de Nuestra Señora de las Lágrimas, cercana a la Catedral, punto neurálgico de la obra. Aunque la narración se centra en la investigación de unos sucesos acaecidos en esta iglesia (alguien mata para defenderse de los peligros que se ciernen sobre ella), la verdadera historia nace de sus personajes, del contacto de las diferentes realidades y de cómo sus vidas quedan afectadas por la presencia de los otros. Y en todo momento, como un personaje más, la ciudad de Sevilla, calurosa, con su olor a azahar, el río Guadalquivir y sus calles y barrios tranquilos llenos de flores.

La novela se inicia con la penetración de un hacker en los sistemas informáticos del Vaticano, que pone en marcha una trama que obliga al Padre Quart, apuesto, joven, con gran formación, a trasladarse a Sevilla como enviado especial de la Santa Sede. Una vez allí, va a parar a la Iglesia de Nuestra Señora de las Lágrimas, una pequeña Parroquia, donde se encuentra con el Padre Ferro, mayor, rebelde, desconfiado y hostil, y entre ambos se establecen unas relaciones que van pasando por todas las vicisitudes imaginables. Con su dominio de la narrativa, Pérez Reverte entremezcla a estos dos personajes con otros muy variopintos, verdaderos estereotipos, que le dan pie a configurar el mundo de la Iglesia, la banca y la especulación y la aristocracia; construyendo de forma espléndida lo que al final se convierte en una atractiva historia de amor, codicia, fe, traición y asesinato, y en todo momento: suspense.


Barrio de Santa Cruz en Sevilla

A diferencia de otras novelas suyas, “La piel del tambor” se sitúa en una época más actual, con recreaciones del pasado en las que demuestra un alto grado de documentación. Son excelentes las descripciones de los personajes principales, pero también del resto, tan diferentes entre sí, gentes de alta y baja alcurnia, personas poderosas y otras que no lo son, y con la Iglesia siempre en el centro de la acción. Pérez Reverte va dejando mensajes muy claros, desde la compasión por la desgracia de personajes como el Potro del Mantelete o la Niña Puñales hasta críticas a cierta clase de periodismo, encarnado en la novela por Honorato Bonafé, cuyas actuaciones son todo lo opuesto a lo que su nombre significa. Están también muy conseguidos el halo de misterio que rodea a los personajes femeninos, como Macarena, descendiente de una noble y rica familia sevillana, y todo lo relacionado con el clero, con una crítica muy directa a la organización de la Iglesia, de manera principal en lo que atañe a su función “administrativa”. En realidad nos conduce a conocer una Sevilla en sus más variados estratos sociales, desde el “pícaro” hasta la clase enriquecida de la banca, pasando por un clero acomodaticio e inmovilista, donde se reflejan a la perfección las debilidades y flaquezas del ser humano.

Entre las muchas e interesantes cuestiones que plantea destaca el debate de conciencia, tan distinto, en el que se ven inmersos los dos sacerdotes: el Padre Lorenzo Quart, enviado por Roma, con su lucha interna entre la obediencia jerárquica que sigue por disciplina y su propia opinión que intenta apartar y que no siempre consigue; y el Padre Ferro, un típico cura rural que defiende con gran vehemencia lo apartada que se encuentra la curia de Roma de las preocupaciones de la gente sencilla que acude a las iglesias con más fe que los propios que la representan. Una reflexión espléndida que es la que da pie al título de la novela: “somos la vieja y parcheada piel del tambor, y los curas como yo seguimos siendo necesarios a pesar de todo, ¡¡que importa si tengo o no crisis de fe, si los que vienen a mí si la tienen¡¡”. Y sobre esta frase tan crítica gira la existencia de la Iglesia de Nuestra Señora de las Lágrimas que se quiere derribar por una clase política, social y eclesial que no desea atender a razones.

Pérez Reverte también ha destacado en otras facetas distintas a la de escritor. Licenciado en periodismo, fue reportero de guerra en muchos conflictos a lo largo del mundo, lo que le ha servido para recrearse en muchas de sus obras. Durante más de 20 años cubrió las guerras de Chipre, Líbano, Eritrea, el Sahara, las Malvinas, El Salvador, Nicaragua, Chad, Libia, Sudán, Mozambique, Angola, el Golfo Pérsico, Croacia y Bosnia. Pero fue la guerra de Eritrea de 1977 la que le marcó de forma especial y la que a ha hecho referencia en muchos de sus artículos y en su novela “Territorio comanche”. En 1994 abandona la profesión de reportero y se dedica a partir de entonces de forma exclusiva a la literatura. En la década de los 90 también presentó programas de radio y televisión durante un tiempo. Estando trabajando en TVE fue muy sonada su dimisión tras dirigir una durísima carta al director, que repartió por todas las mesas de redacción e incluso hizo pública en los tablones de anuncios de la empresa. En ella criticaba de forma feroz la falta de medios, pero sobre todo la gran politización que existía en la televisión pública. Siempre ha sido una persona a la que le ha gustado polemizar con sus artículos en prensa, muy bien elaborados y en muchos casos atacando a lo considerado políticamente correcto.  En la actualidad su fama de polemista se ha acrecentado a través de las redes sociales como Facebook o Twitter, donde de vez en cuando provoca la discusión con alguna de sus diatribas más características.


Catedral de Sevilla y campanario de la Giralda

Antes de publicar “La piel del tambor” en el año 1995, Pérez Reverte ya había tenido grandes éxitos con títulos como “La tabla de Flandes”, “El maestro de esgrima” o “El club Dumas”. Con ella, con una historia muy bien relatada y personajes mejor definidos, prosigue su escalada de gran escritor.

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One Response to “La piel del tambor”. Arturo Pérez Reverte

  1. Javier dice:

    Me gusta mucho tu blog, pero por favor, activa la opción de RSS (sindicación), para que nos podamos suscribir!.

    Un saludo.

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