Ya vinieron los Reyes Magos…

Como dice el villancico: “Ya vienen los Reyes Magos, caminito de Belén”, olé, olé, Holanda y olé, Holanda ya se ve”. Vinieron y se marcharon. Toda una simbología de gestos con la que finalizan estas fiestas navideñas para alegría de niños y mayores.

La tradición de los Reyes Magos comienza antes del 6 de enero. Mucho antes, días o incluso semanas, los niños ya están pensando en escribir la carta a los Reyes, un momento que viven con enorme ilusión y fantasía. En su carta les cuentan como se han portado a lo largo del año y les piden aquellos regalos que desean recibir. A continuación, la echan al correo o bien le dicen a sus padres que lo hagan, asegurándose de poner bien la dirección, no se vaya a perder por el camino.

Lo que muy pocos saben es que escribir la carta a los Reyes Magos es una costumbre bastante reciente cuyo origen data de los primeros años del siglo XIX. La noche anterior se solía dejar al lado de los zapatos antes de irse a dormir y así la magia del día siguiente parecía tener un mayor poder.

La noche de Reyes es una noche mágica que tiene su momento previo en la cabalgata cuando los Magos: Melchor, Gaspar y Baltasar, acompañados de sus pajes y ayudantes, desfilan en bellas carrozas engalanadas saludando y repartiendo caramelos y serpentinas a lo largo de su recorrido. Cuentan que, mientras descargan los regalos en nuestras casas, conviene dejarles algo de comer y beber (a ser posible licor o vino y dulces, y también agua para los camellos) para reponer fuerzas después de un camino tan largo. Los niños cuando se levantan al día siguiente suelen ver con satisfacción como junto a sus regalos se encuentran los platos vacíos, señal de que se han marchado contentos rumbo a sus tierras de Oriente.

La festividad de los Reyes Magos es una de las fiestas más típicas de la Navidad católica y muchas familias eligen ese día como el último de sus celebraciones. En muchas Parroquias se culmina la ceremonia solemne del 6 de enero con la salutación a los Reyes y su adoración al niño Jesús ofreciendo tres regalos simbólicos: oro, incienso y mirra.

Celebración de los Reyes Magos en la Parroquia de Ntra. Sra. de Belén en Santander

El día de Reyes suele tener un colofón final: el deseado roscón. Así como los turrones son los verdaderos protagonistas en la Navidad, el roscón lo es en este día. Un pastel en forma de anillo que contiene un haba, que suele estar relleno de nata o cremas muy sabrosas. Desde muy antiguo (algunos se remontan a la época romana) el que encontraba el haba era el rey de la reunión, aunque últimamente la mercadotecnia ha incorporado también la sorpresa de una pequeña figura que proclama rey al que la encuentra y obliga a pagar el roscón al que recibe el haba.

¡¡Que mejor manera de despertar después de una noche mágica que con un buen roscón de Reyes¡¡¡

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