El asombro de las campesinas y la política de precios

Siguiendo la línea “De como un ganso y una cigüeña resolvieron un problema” incluimos otro pequeño relato que, al igual que en el cuento citado, para su resolución solo requiere un modo de pensar lógico. Ni siquiera eso, en realidad es puro sentido común.

Dos campesinas vendían manzanas en el mercado. Una vendía 2 manzanas por un céntimo, y la otra, 3 por 2 céntimos.
Cada una tenía en su cesta 30 manzanas, así que la primera calculaba recibir 15 céntimos, y la segunda, 20 céntimos. Las dos juntas deberían recibir 35 céntimos.

Calculando de tal forma y para evitar riñas y no quitarse compradores entre sí, las campesinas decidieron unir sus manzanas y venderlas conjuntamente, razonando al mismo tiempo de la forma siguiente: “Si yo vendo un par de manzanas por un céntimo y tú tres por 2 céntimos, entonces, para recibir cada una el dinero que nos corresponde, tenemos que vender cinco manzanas por 3 céntimos.”

Lo dicho, hecho. Juntaron las vendedoras sus manzanas (resultaron en total 60) y comenzaron a vender 5 manzanas por 3 céntimos.

Las vendieron y quedaron perplejas: resultó que por sus manzanas habían recibido 36 céntimos, es decir, uno más que lo que pensaban recibir.
Las campesinas se pusieron a pensar: ¿de dónde salió el céntimo sobrante y a quién de ellas pertenece? ¿Y cómo dividir ahora el dinero obtenido?

¿Efectivamente, cómo sucedió?

Mientras estas dos campesinas razonaban sobre su inesperada ganancia, otras dos, después de escuchar lo ocurrido, también decidieron ganar un céntimo más.

Cada una de ellas tenía también 30 manzanas, pero la primera vendía dos manzanas por un céntimo y la segunda, 3 por un céntimo. La primera debería obtener de la venta 15 céntimos y la segunda, 10; y las dos juntas deberían obtener 25 céntimos. Decidieron, entonces, vender sus manzanas también en conjunto, razonando exactamente lo mismo que las primeras vendedoras: “si yo vendo 2 manzanas y tú 3 por un céntimo, entonces, para recibir cada una el dinero que nos corresponde debemos vender 5 manzanas por 2 céntimos.”

Juntaron las manzanas, vendieron 5 por 2 céntimos e inesperadamente resultó que habían obtenido sólo 24 céntimos, o sea, uno menos que lo calculado.

También se quedaron pensativas estas campesinas: ¿cómo es posible y quién de las dos tendrá que quedarse sin un céntimo?

Al igual que en las paradojas geométricas, de las que ya hemos puesto algún ejemplo, no siempre los primeros impulsos son correctos si no van acompañados de un poco de reflexión.

Ver solución en:
“El problema de la barrica”.

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