Yuri Gagarin y la nave Vostok 1: 50 años del primer viaje espacial

Un artículo que invita a soñar con pisar la Luna de nuevo.

El pasado mes de junio la isla de Tenerife reunió a los pioneros de la conquista espacial en el ya famoso “Starmus Festival”. Una cita a la que asistieron astronautas rusos y americanos juntos por primera vez en un evento de este calibre. Entre otros, estaban personajes míticos como Neil Armstrong, primer hombre en pisar la Luna en 1969 con la nave Apolo 11, su compañero Buzz Aldrin, que formó parte de la misma expedición y segundo hombre en hacerlo, Alexei Leonov, protagonista del primer paseo espacial en 1965, Valentina Tereshkova, primera mujer en viajar al espacio, y Bill Anders, que hizo la famosa foto con la Tierra situada por encima de la Luna. Todos ellos héroes de los 70.

Alexei Leonov, primer hombre en dar un paseo espacial fuera de la nave, y Neil Armstrong, primer hombre en pisar la Luna, durante el reciente “Starmus Festival” celebrado en la isla de Tenerife

Esta plana mayor de conquistadores del espacio, los primeros en ver nuestro planeta desde las estrellas si incluimos a Yuri Gagarin ya fallecido, estuvo acompañada por varios premios Nóbel y grandes científicos de todo el mundo, a los que se incorporó Brian May, el excelente y reconocido guitarrista de la banda Queen, también astrónomo.

La Astronomía es una ciencia que permite ver las cosas desde un punto de vista muy lejano, nunca mejor dicho, y precisamente por eso a veces nos sirve para desconectar de nuestros problemas cotidianos. Una ciencia que nos invita a pensar que solo somos polvo a lo largo del Universo y en eso nos convertiremos; una presencia pasajera que apenas se da cuenta de lo que pasa a su alrededor, inmersos en los problemas propios de una sociedad cada vez más egoísta. Por eso el lema elegido para el Congreso: “Descubre el Cosmos, cambia el Mundo” es una sugerencia a no pasar de largo cuando se habla de Astronomía, a estar siempre muy atentos ante cualquier descubrimiento que pueda cambiar el futuro de la Humanidad.

El motivo principal del “Starmus Festival” fue la conmemoración del 50 aniversario del primer vuelo tripulado al espacio. Es una pena que muchos de nuestros jóvenes no conozcan los nombres de Yuri Gagarin, ruso, primer emisario que la Tierra envió al espacio, o de Neil Armstrong, americano, primer hombre en pisar la Luna. ¿Cómo es posible que no se sepa quien fue el primer astronauta? Ni siquiera en Rusia, su país de origen, han puesto demasiado énfasis en su celebración. Se sigue mezclando la política con otros intereses y el resultado no puede ser más deprimente; una prueba más es el propio Congreso celebrado en Canarias que no recibió ningún tipo de apoyo oficial ni económico. Solo gracias al esfuerzo y los recursos propios del astrofísico Garik Israelian, del Instituto de Astrofísica de Canarias, ganador el pasado año del Premio Viktor Ambartsumian, el mayor premio de Astrofísica a nivel mundial, fue posible celebrar este  “Starmus Festival”, una cita única en el mundo.

Y dicho todo esto, que mejor que recordar la historia del primer viaje de un hombre al espacio, un hito que marcó en gran manera nuestro tiempo actual.

Fue el 12 de Abril de 1961, poco después de las nueve de la mañana (9,07), cuando Yuri Gagarin despegaba a bordo de la cápsula Vostok 1 impulsada por un cohete R-7 Semyorka, y volaba durante algo más de una hora (108′) alrededor de la Tierra. Eran cerca de las once cuando al aterrizar de nuevo sano y salvo entraba de lleno en la Historia. ¡¡El primer vuelo espacial tripulado¡¡. Por primera vez un ser humano lograba volar al espacio. La Unión Soviética, apenas cuatro años después del Sputnik 1, se anotaba un gran éxito y aceleraba el desarrollo de la tecnología espacial, que a partir de entonces entró en una carrera desenfrenada por ver cual de las dos superpotencias se situaba en la cima. Hoy, cincuenta años después de aquella hazaña, todo discurre por caminos muy diferentes como la Estación Espacial Internacional (ISS), la exploración de Marte, y el desarrollo de nuevas tecnologías de propulsión. Nunca hubiera sido posible sin aquellos que como Yuri Gagarin dieron el primer paso en la conquista del espacio.

Descripción de las partes principales de la nave Vostok 1

Yuri Gagarin, que nació el 9 de marzo de 1934 y murió muy joven, el 27 de marzo de 1968, en un accidente de aviación cuando pilotaba un caza MIG-15, efectuó su aterrizaje en un lugar muy distinto del previsto; debido a un error en el sistema de frenado fue desviado hasta la provincia de Sarátov, a unos 110 kilómetros de la antigua Stalingrado. A las 10 horas y veinte minutos de de aquel día, tras salir despedido de la cápsula, por fin pudo aterrizar en paracaídas muy cerca del pueblo de Smelovka, en la rivera del Volga, a unos 15 kilómetros de la ciudad de Engels. No le esperaba nadie del equipo de rescate y solo dos mujeres, una abuela y su nieta, que estaban cuidando de los animales en su granja, tuvieron el honor de ser las primeras personas en acompañarle en aquellos históricos momentos.

El proyecto espacial relacionado con las naves Vostok llevaba tras de sí bastantes pruebas y desarrollos. Por ejemplo, la nave Vostok 1 había sido ya utilizada sin tripulación en dos ocasiones durante los famosos vuelos Sputnik.

Nave Vostok en pleno vuelo espacial

Apenas se conoce que de los diversos prototipos fabricados de las naves Vostok en el período 1960-61 al menos dos no alcanzaron su órbita por fallos en el lanzamiento, y alguno más no pudo hacer el recorrido completo. Por fortuna, todos ellos sin víctimas humanas. La presión por ser los primeros en la carrera espacial era tan grande que se obviaron aspectos muy importantes de la seguridad con tal de alcanzar el objetivo. No hay que olvidar que era la etapa de la famosa Guerra Fría entre EEUU y la Unión Soviética, y la exploración espacial servía de propaganda para demostrar la superioridad tecnológica y militar de un país. En esa época, el programa soviético estaba dirigido por Sergei Korolev, que fue quien permitió toda esa serie de maniobras y pruebas arriesgadas, más tarde prohibidas por la presión de todos los implicados: astronautas y científicos. Después del vuelo de Yuri Gagarin, los rusos acordaron que bajo ningún concepto autorizarían misiones espaciales con naves que hubiesen tenido escaso éxito en sus pruebas experimentales.

La nave Vostok 1, con Yuri Gagarin a bordo, pesaba alrededor de 4,8 toneladas, muy cerca del límite máximo permisible, tanto que algunos científicos propusieron lanzar en su lugar a otro astronauta, Titov, algo más liviano de peso. Sin embargo, Korolev prefirió seguir manteniendo a Gagarin y a cambio eliminar algunas partes de la nave que consideraba no importantes.

Aquel 12 de abril de 1961 comenzó muy pronto. A las 5 de la mañana ya se estaban realizando las últimas pruebas de control, y poco más tarde los dos astronautas (con Titov de suplente por si surgía algún imprevisto de ultima hora) hacían lo mismo con sus preparativos. Fue justo a las 9,07 cuando el cohete 8K72K, una variante modificada del primer misil balístico intercontinental, el R-7 Semyorka, despegó de la plataforma en un día azul, casi sin nubes. Yuri Gagarin no tuvo que manejar la nave en ningún momento. El panel de mandos siempre bloqueado, y colocado en posición “automático”, le impedía hacerlo, aunque disponía de una clave para poder utilizarlo en caso de emergencia.

Cohete R-7 Semyorka similar al utilizado en el lanzamiento de la nave Vostok 1

Por suerte para Gagarin, el despegue y el viaje hasta su órbita no tuvieron problema alguno, y su pulso fue aumentando de forma regular desde 50 a 150 pulsaciones por minuto. Los testigos de su lanzamiento desde tierra aún pudieron ver como los cuatro cohetes propulsores de la primera etapa se separaban al poco tiempo (2 minutos) del despegue.

Más tarde, se separó la cubierta de la carga útil, y delante del piloto, en su ventana inferior,  quedó una vista majestuosa. Gracias a una herramienta óptica instalada en la parte baja, Gagarin podía ver como el paisaje de la Tierra iba cambiando bajo sus pies.

A los cinco minutos se apagó el motor principal de la etapa central, la velocidad subió hasta 5,5 Km por segundo, enorme para el ser humano, y con la presión de la aceleración pronto se convirtió en ingravidez. Luego se disparó la tercera fase, se separó la segunda etapa, y la nave alcanzó los 8 Km por segundo necesarios para llegar a su nueva órbita a los 10 minutos del despegue. La nave volvió de nuevo a subir hasta que al cabo de unos segundos se apagó también la tercera y última fase. En ese preciso  momento, en estado de ingravidez, comenzó a caer lentamente e hizo que Gagarin fuese impulsado desde el asiento hasta quedar colgado de las correas de seguridad.

Habían transcurrido 13 minutos desde el lanzamiento y ya se podía confirmar que el primer hombre había alcanzado la órbita de la Tierra.  ¡La cuestión ahora era mantenerla!

Se han publicado muchas fotos de este acontecimiento histórico, sin embargo pocos saben que las películas asociadas con el despegue de Gagarin habían sido grabadas con anterioridad, el 28 de julio de 1960, durante la puesta en marcha de uno de los prototipos no tripulados de la nave Vostok, que apenas unos segundos después de su lanzamiento tuvo un fatal desenlace al explotar y matar a los dos perros que llevaba a bordo.

No todo fue tan sencillo como nos hicieron ver las crónicas de la época, ni los innumerables libros escritos durante muchos años después, que siempre afirmaron que el lanzamiento de la nave Vostok, con Gagarin dentro, fue impecable. Poco a poco fue saliendo la verdad, y a finales del siglo XX ya se pudo conocer con claridad.

Por ejemplo, se sabe que su órbita fue de 327 Km en su punto más alto y no los 237 Km que se habían proyectado. Este error de 100 Km, que podría conllevar la muerte de Gagarin, planteó enormes problemas. El motor de frenado se había calculado solo para la órbita prevista, de modo que con el aire enrarecido a esa altura fuese suficiente para frenar la nave sin ningún empuje adicional y regresar a la Tierra una semana después como muy tarde. La nave Vostok 1 llevaba suficiente aire, alimentos y otros recursos para un vuelo de 10 días y no más, pero con la órbita real alcanzada se hubieran necesitado más de dos semanas (algunos dicen que un mes) para permitir el regreso a la Tierra, una vez se hubiesen conseguido los valores de seguridad necesarios. Por lo tanto si el motor de frenado no hubiese funcionado el primer cosmonauta habría estado condenado a una muerte lenta en órbita.

Trayectoria seguida por la nave Vostok 1 durante el primer vuelo de Gagarin

Otro tema muy controvertido fue el aterrizaje. Es sabido que la cápsula de la nave Vostok 1 tenía forma de esfera, al contrario que la nave Mercury de los americanos con su clásica forma de campana. Los soviéticos había elegido ese diseño porque sus cálculos eran mucho más sencillos y tenía varias ventajas respecto a otras configuraciones: menor flujo de calor, mayor estabilidad a cualquier velocidad, máximo volumen interno para el espacio disponible, etc. Además pensaban que situando el centro de gravedad alejado del centro de la esfera, la cápsula en su reentrada a la atmósfera asumiría la orientación correcta y aterrizaría en el punto previsto con la suavidad suficiente para proteger al cosmonauta del fuerte impacto contra el suelo. Pero tuvieron que desecharlo, se dieron cuenta que el desarrollo de este sistema iba a posponer mucho el proyecto y perderían la carrera espacial en su intento por adelantar a los americanos, que estaban a punto de lanzar su nave Mercury 3 con el astronauta Alan B. Shepard a bordo. De modo que no tuvieron más remedio que pasar a un sistema de asientos eyectables, muy desarrollados ya por la aviación en esos años, de implantación mucho más sencilla. Pero entonces surgió un nuevo problema: las reglas vigentes de la Federación Aeronáutica Internacional requerían que para ser considerado como un vuelo espacial era necesario que el piloto estuviese en el interior de la nave en el momento de su aterrizaje. Tanto la Unión Soviética como Yuri Gagarin, al que le obligaron a mentir, confirmaron que así había sido y el vuelo fue certificado como el primer vuelo espacial tripulado. Más tarde, sin desdecirse ni una coma, informaron que en los próximos viajes los cosmonautas serían eyectados antes de sus asientos porque …… ¡¡Yuri Gagarin había tenido un aterrizaje muy duro¡¡ Era falso: Todos los cosmonautas que volaron en las naves Vostok, incluido Gagarin, nunca aterrizaron con su nave. Bastante tiempo después la Unión Soviética admitió la realidad, las reglas cambiaron y se acordó que un vuelo espacial puede acabar con el cosmonauta o astronauta dentro o fuera de la nave.

Foto tomada el 24 de diciembre de 1968, desde la nave Apolo 8, por el astronauta Bill Anders. Muestra la Tierra saliendo sobre la superficie lunar

Y así fue como los soviéticos ganaron la primera parte de la carrera espacial y Gagarin se convirtió en un héroe nacional y en una celebridad mundial, aunque nadie pone en duda que al día de hoy los grandes ganadores de esta carrera de fondo han sido sin duda los americanos. Si bien en los últimos tiempos se ha producido un gran cambio: cada vez son más los países que participan en vuelos conjuntos y los triunfos son celebrados por todos.

Para terminar, una frase de Konstantin Tsiolkovski, físico ruso, que resume el espíritu de Yuri Gagarin y su generación: “La Tierra es la cuna de la Humanidad, pero la Humanidad no puede vivir para siempre en su cuna”.

Este año 2011 se han cumplido un gran aniversario para la Ciencia. Del viaje a la Luna y su paseo espacial hablaremos en un próximo post.

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