Como descansar en vacaciones

Hace unos meses, durante las vacaciones de Navidad, publicamos un artículo sobre “El mal llamado síndrome postvacacional”. Ahora, iniciado el mes de agosto, ha llegado el momento de abordar otro tema candente: “Como descansar en vacaciones”.

Al contrario que hace años, las empresas ya no cierran por completo en el mes de agosto; se han tenido que poner las pilas si quieren subsistir, y programan las vacaciones de sus empleados a lo largo de todo el año. Sin embargo, los meses de verano siguen siendo los meses de vacaciones por excelencia.

Llega el verano y con él el deseado descanso. Unos a la playa, otros al campo, y muchos se quedarán en su propio pueblo o ciudad: ¡¡estamos en época de crisis¡¡, pero todos con un deseo: ¡¡descansar¡¡, algo que no siempre es tan sencillo, ni tan fácil. Y si no basta recordar como a nuestro regreso a veces se nos escapa la frase: ¡¡ahora lo que necesito es descansar de tanto descanso¡¡, señal de que no hemos sabido disfrutar por completo, aunque pueda parecer lo contrario.

Para comenzar con buen pie las vacaciones es muy importante tener claro lo que vamos a hacer, un pequeño programa es suficiente. Todos los entendidos, que en ocasiones no lo son tanto, recomiendan disponer, siempre que se pueda, de al menos tres semanas libres; dos para dedicarnos a hacer cosas fuera de la rutina diaria, y una tercera, que casi nunca cumplimos, para realizar aquello que por problemas de tiempo no solemos hacer el resto del año.

En la primera semana, adaptarnos a la nueva situación, olvidarse del trabajo y sus problemas, es la prioridad. Es durante la segunda semana cuando comienza de verdad el descanso de mente y cuerpo, nos encontramos relajados, las zozobras de los primeros días han pasado, y el mundo de las preocupaciones laborales disminuye hasta casi desaparecer. Y ya en la tercera, y última, si bien el relax es la tónica dominante, lo normal es que se inicie la cuenta atrás y la atención se desvíe en ocasiones hacia lo que nos espera a la vuelta.

En vacaciones las cosas se deben hacer sin prisas, ni fechas, de forma pausada y sin reglas, cosas distintas a las habituales: escuchar música, pasear, ir al cine, un buen libro, estar con los amigos, … y en general todo aquello que suponga un buen descanso sin estrés. Estar con la familia y programar actividades conjuntas es una buena idea para estas ocasiones. Actividades estimulantes, nunca excesivas, éstas suelen agotar, actividades que “ocupen”, que relajen pero no tensionen, son lo mejor para lograr un buen descanso.

Un error muy común es identificar las vacaciones con “no hacer nada”. Es la manera de que el aburrimiento, que es lo que más cansa, sea nuestra mejor compañía. El tiempo libre debe contemplar al menos: el descanso físico, el descanso psíquico y la contemplación festiva, pero nunca estar relacionado con “no hacer nada”. Tenemos que “estar ocupados” en tareas que nos conduzcan al llamado “descanso activo”. Desconectar del trabajo a veces no se nos da demasiado bien pero es necesario intentarlo. Cada uno debe encontrar su ritmo, crear expectativas realistas. Las vacaciones no obran milagros ni son la solución a todos nuestros problemas.

Cada vez es normal, a tenor del mito que se ha formado, encontrarse con personas que regresan de las vacaciones con la sensación de estar más cansadas que al comienzo y para las que el regreso a la actividad laboral supone un martirio. Son las “atacadas”, dicen, por el famoso estrés o “síndrome postvacacional”, algo muy discutible pero que no se debe ignorar y en todo caso prevenir si fuese necesario. ¡¡El mundo de las emociones y de las sensaciones nunca se debe infravalorar¡¡

En contra de lo que muchas piensan o desean, no existe la desconexión total en vacaciones. La mecánica establecida en nuestro vivir diario no puede desaparecer de pronto; solo si la reemplazamos con cosas novedosas y atractivas es posible llegar a aparcarlas.

Las vacaciones no se deben plantear con “expectativas y exigencias altas que puedan dar paso a la decepción de no poder cumplirlas”. A veces se idealizan de tal manera que hacer demasiadas cosas, tener la intención de pasar momentos perfectos, suele llevar a la frustración. Las vacaciones no sólo son necesarias para la mente y el cuerpo, son también una ocasión estimulante para disfrutar de la familia y de las cosas simples de la vida.

¡¡Es muy importante saber desconectar, disfrutar y descansar en nuestras vacaciones¡¡

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