“El ángel perdido”. Javier Sierra

En su día fue tal la campaña de publicidad de Javier Sierra y su novela “La última cena” que suscitó mi interés por este escritor marcado por el éxito. Lo hice con “El ángel perdido”. Una novela con excesivos altibajos. La verdad es que no me entusiasmó. No se si porque esperaba más o porque realmente se trataba de algo “inflado” por el marketing de costumbre. El cambio continuo de escenarios hace que su ritmo decaiga, llegando incluso a ser algo tedioso.

Muy irregular, tarda en ubicarse. Se alarga sin necesidad en las historias colaterales, y en vez de centrar la atención el interés se diluye en muchas ocasiones. Como ejemplo sirva la referencia a la leyenda de Enoc y el momento vivido por la protagonista en el “más allá” cuando al atravesar el famoso “túnel” cuerpo y alma encuentran la tranquilidad suprema. Una descripción muy interesante a la que le sobra bastantes páginas. Quizás influya que el autor sea un excelente investigador y la minuciosidad su método de trabajo. Pero la realidad es que existen demasiados lugares y focos de atención y profundizar en exceso hace que pierda fuerza. Tan solo se recupera ya muy avanzado el relato.

Sinopsis
Mientras trabaja en la restauración del Pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago de Compostela, Julia Álvarez recibe una noticia devastadora: su marido ha sido secuestrado en una región montañosa del noreste de Turquía. A partir de ese momento, Julia se verá envuelta sin quererlo en una ambiciosa carrera por controlar dos antiguas piedras que, al parecer, permiten el contacto con entidades sobrenaturales y por las que están interesados desde una misteriosa secta oriental hasta el presidente de los Estados Unidos. Una obra que deja atrás todos los convencionalismos del género, reinventándolo y empujando al lector a una aventura que no olvidará.

La novela comienza con la protagonista, Julia Álvarez, metida en un lío por un extraño que irrumpe de improviso en la Catedral de Santiago de Compostela. Antes su sorpresa, se produce un tiroteo en el templo que hace que el intruso huya sin mediar palabra alguna. Al poco tiempo aparece un segundo personaje, un agente de la Agencia Nacional de Seguridad de los Estados Unidos enviado a España para esclarecer el secuestro de su marido, Martin Faber, famoso climatólogo desaparecido cerca de la frontera entre Turquía e Irán, y cuyo secuestro Julia desconocía. Ésta es en esencia la punta del iceberg de la historia.

A partir de ahí, surgen los intereses más variopintos, desde un grupo pseudoterrorista armenio hasta el propio Gobierno USA que pugnan por la posesión y el control de unas piedras, las adamantas, con poderes sobrenaturales. Julia, obligada a participar en su búsqueda, se entera de que su marido guarda muchos más secretos de los que imaginaba. Todos tienen un motivo para hacerse con el preciado “tesoro” y un nexo común: Julia, sin saberlo, es la única persona con la capacidad de “activarlas”. Unas piedras codiciadas desde hace siglos por personas de las altas esferas de Estados Unidos, incluido el presidente, y por una secta milenaria cuyo origen se encuentra en el mismo corazón de Armenia. Unas piedras que Julia y Martin habían recibido como regalo de boda cinco años atrás y que son claves para rescatar a su marido.

Iglesia de Santa María a Nova, Noia (La Coruña). Vista de la nave y presbiterio desde el coro, uno de los escenarios donde se desarrolla la trama de “El ángel perdido”. Enigmática Iglesia construida en el siglo XIV, más conocida como “la de las lápidas”, justo donde los antiguos situaban el fin del mundo

En Santiago comienza un largo y peligroso peregrinar, un viaje de vértigo, con mensajes ocultos, mitos y creencias, que culminará en la cima del monte Ararat, la tierra que Noé encontró al final de su viaje en el Arca después del Diluvio Universal. Una aventura que nos lleva a una región enclavada en la frontera entre Irán, Turquía y Armenia, que mezcla ciencia y religión en un relato sobre los orígenes y el destino de la humanidad y que recupera viejos relatos del Génesis, textos como “El Libro de Enoc”, uno de los evangelios apócrifos del Antiguo Testamento más desconcertantes, y “La epopeya de Gilgamesh”, el libro más antiguo escrito por el hombre. Una novela que se asemeja a la estructura de un “thriller” con el clásico agente USA, una secta muy adoctrinada, expertos en erudición y siempre un objeto “mágico” de gran valor que hay que recuperar porque en caso contrario se destruye el mundo.

Javier Sierra escribe bien pero no consigue conjuntar el argumento con naturalidad, o dicho de otra manera, existen muchos pasajes prescindibles que no aportan nada. Cuando apenas faltan 100 páginas se produce el enganche, demasiado tarde para una sensación de trama deslavazada. Solo en esta última fase deja traslucir su valía, lo anterior te genera muchas dudas. Hay una cosa que no se le puede negar: la exhaustiva investigación que realiza para plantear su tesis. En varias entrevistas ha comentado que todas las localizaciones, objetos e historias antiguas son reales. Se tuvo que documentar en numerosas fuentes, incluso fotos del monte Ararat facilitadas por el satélite de la CIA en las que se adivinaba una figura cubierta por la nieve que algunos atribuyen al Arca de Noe. También hizo diversos viajes a Washington, y por supuesto visitó los lugares más recónditos donde transcurre la  trama en Galicia, como la célebre “iglesia de las lápidas” de Noia en la Costa de la Muerte. Incluso para acercarse al misterio del Arca de Noe subió a la cima del monte Ararat porque no quería pasar por alto un escenario tan importante.

Antes de concluir la novela quiso conocer el lugar clave del desenlace: una gran montaña de más de 5000 m. Le preocupaba que su obra tuviese cimientos sólidos en ese punto, y que mejor que su investigación “in situ”, una escalada muy peligrosa para alguien no experto. Considerada una montaña de las más singulares de la Tierra por su ancha base y la predominancia de su silueta en el paisaje, se trata de un volcán inactivo cubierto de nieves perpetuas todo el año. Un enclave de leyenda. El Libro del Génesis la identifica como el lugar en el que se posó el Arca de Noé, y en ella también tiene su origen la leyenda de «Los diez mil mártires del monte Ararat». Cuenta que una multitud de soldados romanos convertidos al cristianismo fueron crucificados en la montaña por orden del emperador. Situada en la frontera militarizada entre Irán, Armenia y Turquía, pertenece a esta última pero es parte de la Armenia Histórica y su símbolo nacional. Tan es así que, tras la división de fronteras pactadas entre la URSS y Turquía en 1923, aunque Armenia perdió el territorio, el monte Ararat aún aparece en el centro de su escudo de armas. Una montaña que Javier Sierra entendió perfecta para esconder las dos famosas piedras del “poder”, el eje central de su thriller.

La aventura de subir al Ararat era tan peligrosa que conocedor de ello no quiso arriesgar sin contar con la experiencia de un escalador de renombre como Cesar Pérez de Tudela, uno de los alpinistas más experimentados a nivel mundial y leyenda de la alta montaña. Estuvo a punto de fracasar porque Pérez de Tudela, que meses antes se encontraba en uno de sus clásicos “siete u ocho miles”, tuvo que ser evacuado de urgencia por sufrir un ataque cardíaco. Por fortuna se recuperó, tan justo a tiempo que fueron los últimos a los que las autoridades turcas les concedieron permiso para subir ese año. Corría el mes de octubre y más adelante ya no es posible realizar la escalada porque la nieve lo hace inaccesible.

Monte Ararat, en Turquía, donde según la Biblia se posó el Arca de Noé después del Diluvio Universal

Javier Sierra, licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, es el primer escritor español que ha entrado en el top ten de las listas de libros más vendidos en Estados Unidos con su novela “La cena secreta”. Comenzó su andadura en el año 1995 con “Roswell: secreto de Estado”, un libro que obligó a la propia Fuerza Aérea USAF a explicar el famoso “caso Roswell” como el accidente de un globo sonda de alto secreto perteneciente al “Proyecto Mogul”. Defendía que la divulgación de la filmación de la autopsia y el informe USAF buscaban desacreditar y ocultar su naturaleza extraterrestre, incluso insinuó la existencia de un complot. Entre sus obras destacan, además de las ya citadas en este artículo, “La dama azul” y “la ruta prohibida”. Una de sus grandes pasiones es viajar e investigar los enigmas del pasado.

En su obra, y en particular en su novela “El ángel perdido”, existen dos aspectos claramente definidos: uno, su labor como investigador y el otro, su faceta como escritor. En el primero casi siempre acierta, procura huir de la demagogia, su prosa es entendible, y ofrece sobre todo datos que es lo que interesa al lector. Sin embargo como escritor al menos en esta ocasión no me ha gustado. De lo que no cabe duda es que setrata de un autor que podemos calificar de mediático. A ello ha contribuido sin duda el haber sido director de revistas y contertulio habitual en programas de radio y televisión. Ya en el año 2007 utilizó en una rueda de prensa la entonces famosa plataforma virtual Second Life para potenciar su lanzamiento como autor.

Hacía tiempo que no encontraba una novela tan poco atractiva. La lees y no te aburre, pero te cuesta seguir la historia. Le sobran muchas páginas y apenas engancha. Javier Sierra me ha generado dudas. Mi siguiente paso será leer “La última cena”, su mayor éxito. Espero poder cambiar de opinión.

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