“Tiempo de conquistadores”. Alberto Vázquez Figueroa

De Vázquez Figueroa conocía su inagotable lucha por ganar la “batalla del agua”, el “líquido de oro”, bien preciado allá donde los haya y preocupación constante en sitios de escasez como las Islas Canarias, su lugar de origen. Sus “imaginativas” soluciones y variados inventos, tan denostados por unos como apoyados por los que más cerca sufren esa situación, han ocupado en muchas ocasiones las páginas de la prensa escrita. Sin embargo, si bien sabía de su fama como escritor, no tenía una opinión formada; me costaba lanzarme al ruedo de su lectura, no me atraía lo suficiente o tenía alguna otra novela pendiente. Hasta que de pronto, a falta de una, leí cuatro seguidas de golpe: “Ebano”, “Los ojos del tuareg”, “Alí en el país de las maravillas” y “Tiempo de conquistadores”. Aunque abordan temas distintos, todas me gustaron.

“Tiempo de conquistadores” es una obra que en principio desconcierta, parece que no va a enganchar. Hacer novela histórica entretenida no es fácil si el argumento y la ficción no están bien orquestados. Sin embargo, su arranque, algo lento, mejora con fuerza a medida que avanza y te atrapa sin remedio con la vida y milagros de grandes conquistadores como Pizarro, Vasco de Gama,… Su mayor inconveniente es que al ser una obra sin final (queda abierta a sucesivas entregas) cuando uno se encuentra en el momento álgido de su lectura… te deja un poco con la miel en los labios.

Sinopsis
1ª entrega de una apasionante serie ambientada en la América del siglo XVI. Desde su llegada al Caribe, Catalina Barrancos ha tenido una vida azarosa y repleta de peripecias. Regentando, con su marido Justino, la Caverna de los Cuatro Vientos, conoció a todos los conquistadores y fue testigo de los grandes acontecimientos de la época. Sin embargo, tanto ella como su marido no pudieron permanecer impasibles ante la injusticia y crueldad de la esclavitud y se comprometieron activamente con la causa de la libertad. Por eso Justino fue asesinado. Los poderosos que ordenaron su muerte no imaginaban que Catalina, una mujer fuerte, valiente y emprendedora, no descansaría hasta cobrarse una sangrienta venganza… Una apasionante saga de aventuras históricas en el Nuevo Mundo y una mujer indómita que decide cobrarse una terrible venganza contra quienes asesinaron a su marido por luchar contra la esclavitud.

Mapa de situación de la isla La Española (Santo Domingo) en el Mar Caribe

“Tiempo de conquistadores” narra en primera persona la vida de Catalina Barrancas, una mujer con un gran sentido del humor, llano, simple, y sobre todo divertido, que le cuenta a su hija Manuela los avatares de su azarosa vida desde que embarcó rumbo a América con su esposo en busca del Nuevo Mundo recién descubierto. Catalina y su marido buscan un futuro abriendo una posada y taberna en la isla de Santo Domingo (más conocida como La Española), un lugar muy visitado por los grandes descubridores y todo tipo de personajes y aventureros. Todos tendrán que enfrentarse a una mujer valiente y apasionada que sufre la pérdida de su marido, asesinado por gente de la peor calaña por oponerse a la esclavitud de los indígenas de aquellas tierras. Porque esa es su vida: ¡¡la historia de la venganza de una mujer!!

Hay una frase de Catalina que lo resume todo: “Mi venganza fue lenta, meditada, refinada, y en cierto modo admito que demasiado cruel, pero tal vez sirva para comprender que incluso una mujer pobre y desvalida que no posee más armas que su astucia, su odio y su paciencia, consigue derrotar a los poderosos si su convencimiento es firme…”. No busca justicia donde solo hay intereses, ni tampoco ayuda para poder defenderse; solo desea una salida: ¡¡tomarse la justicia por su mano!!

Su estilo directo, basado en el diálogo interpersonal, da a pie a Vázquez Figueroa a construir una novela entretenida e instructiva. A través de unas breves pero intensas biografías permite conocer la vida de personajes históricos, grandes conquistadores del siglo XVI, que recalaron en América en búsqueda de gloria y riqueza. Y en el medio, siempre Catalina y su taberna, paso obligado de todo aventurero que quisiera prosperar en el nuevo continente. Con más de cincuenta años en su oficio de tabernera, Catalina sufrió, gozó y vivió como nadie en el Caribe. Muchos hombres, y algunas mujeres, con los que comparte su vida intensa alrededor de una mesa, sus confesiones y amores de todo tipo, forman un cuadro único. Vázquez Figueroa mezcla con maestría las situaciones, a la par que nos introduce en los hechos históricos. Alterna la narración de sus vidas con largos paréntesis en los juega con el vértigo y la pasión de las conquistas. Al tiempo que el lector sin darse cuenta se mete en el fragor de una aventura que no desea se acabe, no todo queda claro al final: deja muchos puntos abiertos, pasajes no resueltos, para que cada cual siga elucubrando como crea conveniente.

“Tiempo de conquistadores” es mucho más que una novela de aventuras o una historia de venganza. Habla de las grandes conquistas; un tiempo cruel, grandioso, y a la vez de miserias, con unos pocos españoles que vencen a imperios para descubrir las nuevas tierras. Hernán Cortés, Pizarro, Núñez de Balboa, Vasco de Gama, Alonso de Ojeda, Cristóbal Colón, Juan de la Cosa, Pedro Alonso Niño, Orellana, Cabeza de Vaca… son parte de sus personajes. Unas trágicas historias, a veces divertidas, crueles, también generosas, donde las pocas mujeres son protagonistas por si mismas. Un tiempo en el que se mezclan las hazañas con los desmanes, y donde la humillación, por desgracia, en ocasiones forma parte del quehacer común.

strong>Llegada de Colón a la isla de Santo Domingo

Alberto Vázquez-Figueroa nació en Santa Cruz de Tenerife en 1936. Antes de cumplir un año, su familia es deportada a África por motivos políticos, y allí permanece, entre Marruecos y el Sahara, hasta cumplir los dieciséis años. A los veinte ejerce como profesor de submarinismo a bordo del buque-escuela Cruz del Sur, y crea la primera escuela de buceo en España. En 1959, era el jefe del equipo de buceadores que rescató los cadáveres de la tremenda tragedia del Lago de Sanabria. Fue también discípulo del comandante Cousteau, el legendario oceanógrafo. En 1962, después de cursar los estudios de periodismo, comienza a trabajar como enviado especial, entre otros, del periódico Destino y La Vanguardia y, más tarde, de TVE. Durante más de quince años recorre gran cantidad de países y vive situaciones muy conflictivas, siendo testigo directo de las guerras y revoluciones de Guinea, Chad, Congo, Bolivia, Guatemala… Las secuelas de un grave accidente de inmersión practicando pesca submarina le obligan a renunciar a esa actividad y al buceo, dedicándose por completo al periodismo y a su carrera de escritor. Ha publicado más de cuarenta libros, entre los que destacan, solo por citar algunos: Tuareg, Ébano, Manaos, Océano, El perro, Viracocha, La iguana, Bora Bora,… Parte de su obra ha sido llevada también al cine.

Como ya hemos comentado al principio del artículo, además de escritor y periodista, capítulo aparte merece su faceta de inventor. Entre sus logros, el más destacado sin duda es un sistema para potabilizar por presión el agua de mar (desalinizar) al tiempo que se genera energía eléctrica. De forma muy resumida, consiste en “llevar agua de mar” utilizando energía eléctrica residual hasta una montaña de unos 500 o 600 metros, altura suficiente para generar la presión necesaria a utilizar por una desaladora, y depositarla en una balsa. Más tarde, cuando la red necesita otra vez mucha energía, se deja caer ese agua por una tubería de la misma altitud que la montaña, lo que equivale a 5 o 6 atmósferas de presión, y de forma natural, por ósmosis, el 45% del agua se convierte en agua dulce y el 55 % restante sale doblemente salada a casi la misma presión con la que entró. Con ello, producimos electricidad y el agua sale casi gratis. Vázquez Figueroa afirma que su desaladora supondría un ahorro de 6.000 millones en un período de 10 años.

Para poner en marcha su invento Vázquez Figueroa no ha tenido más remedio que crear su propia empresa. Su proyecto clave, hasta ahora desestimado por el gobierno de España por entender que no es rentable desde el punto de vista financiero, es la construcción de una planta en Almería. Desde 1995, en que en patentó la Planta de Desalinización por Presión Natural, se encuentra batallando con el ministerio de Medio Ambiente, pero pese a los informes técnicos favorables no acaba de arrancar, según él por “falta de voluntad política”. Si bien Medio Ambiente es valedor de su viabilidad, dice Vázquez Figueroa que se gastaron 1,5 millones de euros en un informe de casi 2.000 páginas para demostrarlo, incluso anunciaban a bombo y platillo en sus conclusiones el comienzo de las obras, a última hora fueron tantas las presiones recibidas por la ministra del ramo que el proyecto se paralizó. Vázquez Figueroa atribuye las muchas críticas recibidas a las fuertes presiones de las empresas tradicionales. Al final, parece que una empresa israelí le ha comprado la patente y desea construir en un futuro próximo la primera desaladora por presión natural en Murcia. 

Esquema de funcionamiento del proyecto de desalación ideado por Alberto Vázquez Figueroa

Volviendo a su faceta literaria, y como resumen, “Tiempo de conquistadores” es un libro recomendable, una aventura divertida, sencilla y agradable. Capaz de excitar nuestra imaginación, deja una pequeña puerta abierta al camino apasionante de nuestra historia.

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2 respuestas a “Tiempo de conquistadores”. Alberto Vázquez Figueroa

  1. Lucas Marín dice:

    Lo acabo de leer y está muy bien, pero es un libro inacabado, es como ver una pelicula y que se corte cuando falta en desenlace final, le acabo de poner un correo al escritor y me ha contestado pidiendo disculpas y que no acabo la serie, si aún no lo has leido, no comienzes, saludos

    • eltrasterodepalacio dice:

      Aún estando de acuerdo con lo que dices, yo si recomiendo leerlo. Merece la pena. Además la contraportada del libro deja claro que se trata de la primera entrega, lo que abre la posibilidad a que no haya desenlace. Lo que si es una pena es que Vázquez Figueroa no haya seguido con la serie y más con lo difícil que es escribir novela histórica entretenida.

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