El atajo heurístico y la política mediocre

El “atajo heurístico” es un término creado por Daniel Kahneman, psicólogo y economista, “Premio Nobel” de Economía en 2002. En su “teoría de las perspectivas” (“prospect theory”), desarrollada en conjunto con Amos Tversky, integra la psicología con la ciencia económica y analiza las reacciones del ser humano en determinadas circunstancias. Señala que las personas cuando tienen que tomar decisiones en entornos de incertidumbre, como el económico actual, tienden a apartarse de los principios básicos de lo probable y eligen, influidas por prejuicios, las opciones con menos inconvenientes en lugar de las mejores que encierran más dificultad. En términos prácticos se traduce en que son capaces en función de las circunstancias de defender una cosa y más tarde la contraria. A este tipo de decisiones se denomina “atajo heurístico”, un comportamiento no racional en la resolución de problemas basado en la intuición y no en los resultados del análisis.

Algo de eso está pasando en la actual crisis económica española. Cada vez más los políticos toman decisiones irracionales pensando más en su propia supervivencia que en el bien común general. Son capaces de cambiar de criterio, además sin rubor alguno, según donde se encuentren (oposición o gobierno). No hay más que echar un vistazo a lo sucedido en los últimos tiempos. El último ejemplo: la subida del IVA. No hace tantos meses, el actual partido en el gobierno calificaba la medida de “injusta” y un “grave error” que solo perjudicaría a trabajadores y pensionistas. Por el contrario, el partido opositor, que apoyó y aplicó la medida en su momento, ahora sostiene que solo provocará más paro y un menor crecimiento. ¡¡Pero en que quedamos!!

Un discurso contradictorio que aplican según les conviene y no en función de las necesidades reales. Esa es la clase política que estamos sufriendo en la España actual. No les importa nada incumplir sus promesas electorales, y hacer lo contrario de lo que reflejan en sus programas. Y lo que es peor aún, actores principales cuando gobiernan de la desastrosa gestión económica, más tarde, ya en la oposición, se permiten el lujo de dar lecciones de ortodoxia económica. El resultado lo estamos viendo: un país que camina de forma inexorable a un rescate total, intervención o como cada uno le quiera llamar. Lo de menos es el nombre, lo de más, las consecuencias. ¡¡Pero en que manos estamos!! Piensan que los ciudadanos son tontos y esa es… ¡¡su gran equivocación¡¡

¿Quiere esto decir que los partidos políticos han perdido su ideología o sus principios? La respuesta es: No. Pero no es menos cierto que algunos dirigentes cuando alcanzan el poder deciden más en función de intereses particulares que de la realidad, a la que marginan o apartan. Es lo que ya se conoce como la “política de los mediocres”, una forma de hacer política que empieza a cansar y que de no corregir puede ser peligrosa.

Vivimos con tal disponibilidad de información que no cabe duda dificulta la toma de decisiones, pero tarde o temprano la realidad no se puede obviar ¿Y que es lo que hacemos? Utilizar atajos “mentales” o “de razonamiento”, los llamados “heurísticos”, que a veces funcionan, pero muchas otras conducen a graves errores. No parece muy razonable aplicar una regla simple a problemas muy serios que requieren difíciles decisiones.

Una ideología partidista (conjunto de creencias e ideas preconcebidas no siempre aplicables a las circunstancias que nos rodean) en cierta manera tiene muchos componentes “heurísticos”. Permite respuestas rápidas a problemas complejos, pero el uso y abuso de estos “atajos” es uno de los factores que más están influyendo en la actual crisis económica. Cuando para negar cualquier propuesta se utilizan “heurísticos” ideológicos no se hace otra cosa que poner más dificultades a la salida que tanto se necesita. La discusión entre partidos políticos de uno y otro lado se está convirtiendo en una guerra de “heurísticos”. Además, se sienten desorientados en este cruce de ideas porque no son aplicables ni razonables. Se encuentran perdidos entre la obligación de cumplir lo contrario que su “lógica” ideológica impone, u oponerse sin ton ni son, sin hacer propuestas con argumentos. Un panorama muy pobre y poco fundamentado, en el que las palabras “mediocridad” y “miedo a la realidad” ocupan los primeros lugares.

Los políticos son los que tienen la obligación de solucionar esta crisis económica. El problema no hay que buscarlo solo en los números sino, sobre todo, en sus decisiones. El ciudadano de a pie ha dado suficientes muestras de entender los recortes económicos, sabe que tiene que hacer un esfuerzo y lo asume. Su dinero se resiente, pero se resigna; acepta el sacrificio y lo afronta. Pero ¡ojo!, el ciudadano no es tonto como pretenden algunos y está viendo como la crisis la paga el contribuyente mientras que la casta política sigue disfrutando de sus prebendas sin apenas restricciones. De seguir por ese camino, las cañas se pueden tornar en lanzas y las protestas, hasta ahora controladas, se pueden volver desagradables para todos. Siempre se ha dicho que la política se basa en la ejemplaridad y ésta cada vez brilla más por su ausencia. Todos los sacrificios que se están haciendo pueden ser vanos si en las administraciones, en todas, no se va mas allá de lo que se pide a los ciudadanos. No sólo por la importancia de la cuantía de sus recortes, sino por la imagen que se transmite tanto al interior como al exterior del país. Hay que cortar todas las actuaciones irresponsables y no mirar para otro lado. Son ya demasiadas veces las que se opta por lo que los psicólogos llaman los “atajos heurísticos”.

En el fondo no siempre somos racionales. Daniel Kahneman demostró que las personas, creyendo aplicar la razón, hacen componendas mentales para suprimir las dudas que tanto les incomodan. Kahneman cambió la visión que los economistas tenían sobre las personas cuando en períodos de incertidumbre toman sus decisiones influidas por prejuicios. No es de extrañar que nuestra clase política esté considerada por el conjunto de los españoles como uno de los problemas más importantes. Sobre todo porque pretenden disfrazar de coherencia aquello que alejado de la racionalidad solo busca el poder por el poder.

Una respuesta a El atajo heurístico y la política mediocre

  1. Pedro Rodolfo Dondero dice:

    “Pretenden disfrazar la realidad…solo buscan el poder por el poder” Aplicable en la realidad peruana, donde también estamos con gobernantes que aplican la mediocridad de la heurística al dar soluciones donde en lugar de disipar las dudas, éstas las esconden bajo la alfombra de la incapacidad.

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