Canciones con historia: “Flamenco”. Los Brincos

En el post anterior sobre la generación ye-ye reflejamos como en los primeros años 60 las emisoras radiofónicas y la prensa especializada de nuestro país dieron un fuerte impuso a la gran revolución musical que arrasaba en todo el mundo: la música ye-ye francesa, el rock americano y el beat británico. El fenómeno The Beatles y su llegada a España en 1965 fue su punto de inflexión; impusieron una nueva imagen y una forma de hacer música. Dos tipos de sentimiento, en cierto modo complementarios, se pusieron de manifiesto: por un lado la necesidad de crear ídolos nacionales, y por otro el deseo de imitar a las grandes bandas musicales que destacaban a nivel internacional. Así nacieron grupos como el Dúo Dinámico, versión española de The Everly Brothers, Los Pekenikes, émulos de The Shadows, o Los Brincos y Los Mustang, grandes admiradores de The Beatles. Unos grupos que inician su carrera cantando en inglés los éxitos foráneos, pero que poco a poco van introduciendo sus propios temas cantados en español.

A la mayoría de esos conjuntos emergentes, con una calidad técnica apreciable, les faltaba lo más importante para ser completos: la capacidad creativa. Y en ese aspecto Los Brincos, autores de sus canciones, incluso de aquellas editadas en inglés, llevaban ventaja. Con un sonido propio: el “sonido Brincos”, fórmula que causó un gran impacto, su canción “Flamenco” en la que mezclan ritmos folklóricos españoles con el más puro estilo pop fue un éxito arrollador.

La historia de “Flamenco” está unida al mismo origen de Los Brincos. En un momento que los nuevos ritmos arrasaban en todo el mundo, la compañía musical Zafiro, primera en darse cuenta de la revolución en marcha, crea su sello discográfico Novola para el lanzamiento de artistas noveles. Como director artístico y productor nombra a Luis Sartorius, antiguo miembro de Los Estudiantes, uno de los primeros grupos de rock españoles. Cuando este grupo se deshace en 1964, mientras que Sartorius se dedica a la producción musical, parte de sus componentes se integran en otros conjuntos como Los Brincos y Los Pekenikes. De él fue la gran idea de crear un conjunto en el que todo fuese español. Se necesitaba una banda a imagen y semejanza de The Beatles cantando sus propios temas. Nada de versionar los grandes éxitos de fuera que era lo que imperaba.

Así nacieron Los Brincos a finales del año 1964. Un conjunto en el que todos sus miembros tenían ya una cierta experiencia musical: Fernando Arbex (voz, batería y percusión), en Los Estudiantes, Antonio Morales “Junior” (voz y guitarra solista) en Los Pekenikes, Juan Pardo (voz y guitarra rítmica), también en Los Estudiantes, después en Los Pekenikes, y en ese momento parte muy activa del famoso musical de televisión “Escala en Hi-Fi”, y Manuel González, el único que no venía de ningún grupo, aunque si pequeños escarceos en The Blue Shadows. La firma Zafiro, en demostración de confianza, tenía decidido realizar su presentación en el mes de diciembre de ese año, a la que no pudo asistir Luis Sartorius fallecido muy poco antes en un accidente de automóvil, con el lanzamiento casi a la vez de dos singles y un LP con siete títulos en inglés y cinco en español.

Pero surgió un problema a la hora de elegir los temas del primer single: Los Brincos querían que la canción de referencia fuese “Cry”, cantada en inglés, a lo que se opusieron con razón los productores, que veían absurdo lanzar un grupo con carácter muy español y que su primera canción fuese en un idioma distinto. Aunque su deseo era dar una mayor sensación de internacionalidad con “Cry”, no tuvieron más remedio que abandonar la idea y promocionar “Flamenco”; canción que les gustaba, pero tenían algo de miedo a que fuese considerada una “españolada” por el público juvenil. Todo quedó en una “guerra” momentánea. Al final se tomó una decisión salomónica: la cara A de uno de los singles iría con “Cry” y la cara B con “Flamenco”. Pese a sus temores fue acogida por el público con muchísima fuerza, un éxito extraordinario que supo combinar el pop inglés con lo español. En muy poco tiempo llegó al número 1 de las listas y una de las interpretaciones más destacadas del año. Así se inició la carrera fulgurante de Los Brincos que enseguida merecieron el calificativo de “Los Beatles españoles”

Los Brincos durante uno de sus conciertos. De izquierda a derecha, Junior, Fernando Arbex, Manolo González y Juan Pardo

Lanzados ya al estrellato, Los Brincos necesitan recomponer su organización interna. Con Luis Sartorius fallecido, eligen como nuevo manager a Emilio Santamaría, padre de la cantante Massiel, uno de los representantes artísticos más importantes. El aspecto musical lo dejan en manos de Marini Callejo, para muchos, al igual que pasó con George Martin y The Beatles, el quinto Brinco. En aquella época, la mayoría de los conjuntos musicales (The Beatles incluidos) no sabían leer ni escribir música, no tenían conocimientos suficientes. Tanto a la hora de componer como de interpretar lo hacían todo de oído. Además, si se quería registrar cualquier tema en la Sociedad de Autores era obligado entregar una partitura escrita. Pero ¡¡cuidado!!, todo esto nunca fue obstáculo para indicarle a Mariní como deberían intervenir los distintos instrumentos y voces en cualquiera de sus canciones. Luego, la propia Marini lo traducía al lenguaje musical, a veces con arreglos en algún instrumento, nunca en las guitarras, que sometía antes a su consideración.

Aunque su trayectoria se extienda algunos años más, el éxito arrollador de Los Brincos solo duró dos años, justo hasta que Juan Pardo y Antonio Morales dejaron en la estacada al resto del grupo para formar el también famoso dúo Juan & Junior. Su año triunfal fue 1965, a pesar de que sufrieron algún que otro contratiempo. Habían conseguido introducirse en las listas de éxito de Italia y Francia y decidieron dar un salto mucho más importante: el mercado inglés, la cuna de la música pop. Fue un gran fracaso. Les surgió también un problema mayor en el Festival de Benidorm donde habían sido contratados como grandes estrellas invitadas. Ocurrió algo previsible, no por eso menos grave, que siempre les acompañó en sus actuaciones. Si bien sus discos sonaban extraordinariamente bien, nunca se distinguieron por ensayar y preparar los conciertos en directo. Era tal la pasión que transmitían, que al principio, entre los gritos de las fans y que muchos de sus admiradores disfrutaban con solo tenerlos cerca, no se notaba mucho. Pero para los organizadores del festival de Benidorm era una ocasión especial pues habían invitado a los productores musicales más importantes de Hispanoamérica. Además, TVE transmitía por primera vez en directo la gala final del Festival. Su actuación fue un desastre, un auténtico fracaso, del que intentaron culpar a circunstancias ajenas al grupo. Aunque parezca mentira, su prestigio a nivel popular apenas se resintió: siguieron siendo las máximas estrellas del pop español hasta su separación.

Después del gran éxito alcanzado con su primer LP, Los Brincos deciden interpretar casi todas sus canciones en español. En aquellos años grabar un disco en los estudios de Londres no era accesible por sus costes, pero si lo pudieron hacer en Milán que contaba con técnicos, equipos de sonido y otros medios muy superiores a los existentes en España. En 1966 editan su segundo LP que confirma y aumenta su gran popularidad, con temas tan recordados y de una calidad excelente como “Borracho”, “Tú me dijiste adiós”, “Un sorbito de champán”,… alcanzando de nuevo el número 1 de las listas del Hit Parade. Sin embargo, su siguiente single “A mi con esas” es muy criticado por parte de los entendidos y comienzan a sufrir una pérdida de calidad importante; lo que añadido a sus divergencias internas hace que se inicie su decadencia musical de manera paulatina.

Las relaciones entre Juan Pardo y Junior, considerados la imagen del grupo, y Fernando Arbex, cabeza pensante y compositor de la mayoría de los temas, aunque luego los firmasen todos, se hicieron cada vez más tirantes, hasta el punto que le invitan a Fernando a abandonar el grupo. Manolo González, que no había tomado partido y no veía bien aquellas maniobras, al final opta por unirse a Fernando Arbex. No contaron con que éste había registrado el nombre de Los Brincos de su propiedad y todos se tuvieron que plegar a las posiciones de partida. Con las relaciones casi rotas, esta situación duró muy poco. Se intentó llegar a un acuerdo para una salida amistosa, pero las posturas eran tan radicales que al final los que se tuvieron que marchar fueron Juan Pardo y Antonio Morales “Junior”. Se puede decir que en ese momento comenzó la verdadera “cuesta abajo” de Los Brincos. Continuaron con nuevos componentes y lograron algún éxito notable, pero su popularidad ya nunca fue la misma. Temas de gran calidad como “Lola” solo fueron el canto del cisne. Finalmente el grupo se disolvió en 1970 tras la grabación de un último disco. En el año 2000, Fernando Arbex intentó resucitar de nuevo a Los Brincos con nuevos miembros, pero sus temas ya interesaban muy poco, lo que añadido a una larga enfermedad que le llevó a la muerte con 61 años, condujo a su total desaparición de la escena musical española. La realidad es que Los Brincos terminaron para siempre en 1970.


Los Brincos vistiendo la clásica capa española, uno de sus signos de identidad

Un aspecto que Los Brincos cuidaron siempre fue su imagen. La idea de transmitir españolidad en todos sus actos, hizo que también su vestuario fuese un signo de identidad. Ya en sus primeras apariciones decidieron incorporar a sus actuaciones la capa negra con forro rojo y unos zapatos con cascabeles, que les daba un toque genuino español.

A Los Brincos siempre les acompañó la leyenda de que ninguno de sus cuatro componentes tocaba en realidad durante la grabación de sus discos. Se demostró que no era verdad. No solo lo hicieron en los propios, sino que también compusieron la música e incluso hicieron los coros en canciones de otros intérpretes como por ejemplo “La chica ye-ye” de Conchita Velasco; algo que nunca se quiso dar publicidad pues pertenecían a firmas discográficas distintas. También lo hicieron entre otras cantantes reconocidas para Marisol y Rocío Durcal. Si es verdad que cuando se trataba de violines u otros instrumentos menos convencionales en ocasiones participaban músicos de sesión en sus grabaciones. En todos sus temas se observa su rasgo más característico: la calidad vocal y un gran sentido de la melodía pop. Su gran éxito demostró que los grupos nacionales también podían competir con los extranjeros. Se convirtieron en la gran fuerza pop del país y por primera vez un conjunto español fue conocido a nivel internacional. Fueron sin duda el mejor conjunto español de los 60.

Los Brincos interpretando “Flamenco” en 1965 en un programa de TV

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