Breve historia sobre la “canción del verano”

Los años 60, además de grandes expectativas de progreso, trajeron iniciativas como la “canción del verano”, un fenómeno más sociológico que musical, de no mucha calidad, que está viviendo sus últimos coletazos. Más de uno se preguntará ¿por qué?, pues hasta hace poco no había verano que se preciara sin… “su canción”.Canción del Verano 01

El fenómeno de la “canción del verano” tuvo su origen en Italia. En los años 60 la industria discográfica que dictaba la moda musical, viendo que el Festival de San Remo suponía todo un éxito de ventas en el mercado de invierno, decide poner en marcha uno similar en verano. Se denominó “Disco per l’estate” (“Disco o canción del verano”) y desde su primera edición en 1964 contó con el apoyo directo de la RAI, la radiotelevisión oficial. Se celebraba en dos fases, una primera de selección preliminar por las emisoras de radio y terminaba con una gran gala final transmitida en directo por la propia RAI. No siempre la canción más popular resultaba ser la elegida; así ocurrió con “Il mondo” de Jimmy Fontana, más tarde un éxito internacional rotundo. En cualquier caso siempre fue considerado un buen festival excelente, no en vano figuran entre sus ganadores grandes intérpretes como Iva Zanicchi, Al Bano o el propio Jimmy Fontana. España, que estaba en pleno proceso cambio, no tardó en incorporar la nueva tendencia, que José Ramón Pardo, reconocido comentarista y autor de varios libros relacionados con la música pop, define “de canciones intrascendentes, pues en verano se nos duermen las neuronas y aceptamos cualquier tema”.

La “canción del verano” solía tener un estribillo pegadizo, muy bailable, con letras alusivas a playas, fiestas y alegría, en medio de un repertorio veraniego de amores fugaces, guateques animados y ambiente despreocupado. Cuando años más tarde alguien se dio cuenta de que para colocar un hit en verano no era indispensable recurrir a esos tópicos, no tardaron en aparecer otro tipo de canciones durante la temporada estival. No obstante, en sus primeros años, la playa, el sol y el mar eran referentes obligados de un género que nunca renunció a su trasfondo romántico y sentimental. Ahora bien, una cosa es la “canción del verano”, donde primaba el uso de estribillos fáciles y bailes sencillos en busca del “boom” veraniego, y otra muy diferente aquellas canciones que aprovechando el marco estival terminaron convirtiéndose en grandes “clásicos” de la música.

Canción del Verano 02

Una de la causas del “invento” de la “canción del verano” fue la explosión del disco “sencillo” con la música “ye-ye”, que acogió a todo tipo charangas en unos meses considerados tradicionalmente como un paréntesis, sin apenas incidencia en las ventas. Desde un principio, las casas discográficas contaron con el apoyo indirecto de las emisoras de radio, que al darse cuenta de la gran aceptación popular pensaron ¿por qué no potenciar la programación con ese tipo de canciones, si con ello se lograba una cuota más alta de audición? Fue la radio quien primero copió la fórmula importada desde Italia, pero con un cambio importante: para nombrar a la canción ganadora solicitaron al público que votara a lo largo del verano. Tan solo interesaban aquellos temas dirigidos al éxito inmediato y fulminante, aunque fuese efímero; nadie se atrevía a proponer otro producto en esos meses de la canícula. Los tiempos cambiaron cuando la música pop comenzó a potenciar los discos LP (“long play” o “larga duración”), hasta entonces reservados para la música clásica, el jazz y otras músicas minoritarias: muchos grupos musicales consideraban a los discos “singles” poco idóneos para transmitir sus ideas. La sorpresa fue grande al comprobar que si el producto era de calidad los discos LP se vendían también masivamente. Los editores descubrieron que una mayor exigencia técnica y artística a la hora de grabar podía rendir también buenos dividendos. A partir de ahí, se inició una coexistencia “pacífica” que obligó a las discográficas a alternar en las preferencias del público; por un lado, temas desenfadados con el único objetivo de entretener para la “canción del verano”, y por otro, productos de una mayor calidad también para esos meses de estío.

No siempre todo lo que rodeó a la elección de la “canción del verano” fue trivial e intrascendente, ni siquiera satisfactorio o transcurrió con normalidad. Muchas anécdotas ocurrieron a su costa, que en algún caso obligaron a “retocar” las normas inicialmente establecidas con la mejor intención. Un ejemplo fue lo ocurrido en el año 1971 en el Parque de Atracciones de Montjuich durante uno de los programas llamados de “cara al público”. Había acudido una gran cantidad de gente, sobre todo joven, no solo con el propósito de animar a sus “favoritos” con sus aplausos, gritos y pancartas, sino también porque se les había hecho creer que serían parte decisiva en la elección. Después de múltiples sondeos previos, cinco fueron las canciones que compitieron por el título: “Fin de semana” de Los Diablos, “Help” de Tony Ronald, “Borriquito” de Peret, “Garrotín” de Smash y “Ahora se que me quieres” de Fórmula V. Todos estaban de acuerdo en que habían sido las más exitosas de ese verano. Los organizadores, Radio Miramar y su locutor, el popular Luis del Olmo, habían montado un gran espectáculo y nombrado a un jurado independiente y soberano compuesto por 17 personas entre comentaristas y disc jockeys. Además, al público, con su voto globalizado, se le consideró el miembro número 18. Llegado el momento final, de forma inesperada resultó ganadora la canción “Borriquito” de Peret, en contra de “Help” de Tony Ronald, la favorita del público, que tan solo obtuvo cinco votos. El fallo fue acogido en medio de tan gran repulsa que ni Peret ni ningún representante se atrevieron a recoger el premio ante un auditorio enfurecido. El público entendió que el valor de su voto había sido manipulado y que en ningún caso correspondía al sentimiento popular. La realidad es que la culpa no fue del jurado, pues uno a uno emitió públicamente su voto, lo que falló fue un sistema que pese a la buena voluntad de los organizadores se volvió incontrolable.

Canción del Verano 03

Al no existir un organismo oficial, no siempre hubo unanimidad entre los medios de comunicación a la hora de elegir la “canción del verano”. Más de una compartió ese título honorífico. A continuación citaremos algunas de las más famosas a lo largo de los años:

1965: “La Yenka”– Johnny and Charley. Canción pegadiza y bailable donde las haya. Tuvo una fuerte competencia con “Mejor” y “Borracho” de los Brincos, y “La chica ye-ye” de Conchita Velasco.
1966: “La moto”– Los Bravos.
1967: “Lola”– Los Brincos. Un año de grandes éxitos como “Cállate, niña”- Pic-Nic, “Romeo y Julieta”- Karina, “Cuando salí de Cuba”- Luis Aguilé o “Los chicos con las chicas”- Los Bravos.
1968: “La, la, la”– Massiel. Ganadora del festival de Eurovisión. M<uchas emisoras consideraron también como mejor canción a ”Get on your knees” ("Ponte de rodillas") de Los Canarios.
1969: “María Isabel”– Los Payos. Primera canción ganadora con una referencia específica a la vida de sol y playa. Verano triunfal también para “Cuéntame”- Fórmula V, “El baúl de los recuerdos”- Karina y Achilipú”- Dolores Vargas.
1970: “Un rayo de sol”– Los Diablos. Otro gran éxito playero. Verdaderos especialistas en este tipo de canción, siguieron cosechando triunfos en los años siguientes con “Fin de semana” (1971), “Oh oh July” (1972), “Mi talismán” (1973), “Acalorado’” (1974) y “Rosana” (1975)


Los Diablos ganadores de la “canción del verano” 1970 con “Un rayo de sol” durante su actuación en el programa de TVE “Viva el espectáculo 1990-91”

1971: “¡Help!”– Tony Ronald. Uno de los grandes temas del verano, aunque no para todos, a tenor del follón que se montó al no resultar elegida, en beneficio de “Borriquito” de Peret, en el festival organizado por Radio Miramar.
1972: “Vacaciones de verano”– Fórmula V. Todo un himno veraniego. Un éxito para un conjunto que siempre destacó en esos meses de sol y playa. Basta recordar temas como “Eva María”, ganadora al año siguiente, “Tengo tu amor”, “Cuéntame”, ‘”Busca un amor” o “Ahora sé que me quieres”.
1973: “Eva María”- Fórmula V. En dura pugna con “¡Que viva España!”- Manolo Escobar, pasodoble que rompió todos los moldes, y “La Ramona”- Fernando Esteso.


Fórmula V interpretando “Eva María” en TVE

1974: “Canta y sé feliz”– Peret. Triunfadora en las emisoras, pero un fuerte fracaso a nivel popular. Año de consolidación de la rumba con “Te estoy amando locamente” de Las Grecas o “No sé” de Rumba Tres.
1975: “Sevillanas del adiós”– Amigos de Ginés. Quizás la sevillana más cantada de toda la historia. Gran triunfadora junto con “El Bimbó” de Georgie Dann, para muchos el gran triunfador a nivel popular, auténtico rey de ese verano y siguientes. Un año en que también destacó “Saca el güiski, Cheli” – Desmadre 75, primera incursión de la futura tendencia un poco golfa.
1976: “Qué pasa contigo tio”– Los Golfos. Sigue la moda rumbera con la figura del Rodríguez y el clásico “chulo” de playa. Se empieza a vislumbrar un cambio a la canción romántica.
1977: “El último guateque”– Laredo. Con este tema homenaje se despedía a los guateques de los 60 y se daba la bienvenida a la música discotequera foránea, cuyos temas “inundaban” las emisoras de radio con figuras emergentes como el citado Georgie Dann, Raffaella Carrá o Báccara. Año también de éxito para una canción peculiar como “Son tus perjúmenes mujer” de Carlos Mejía Godoy y Los de Palacagüina”.
1978: “Rock and roll en la plaza del pueblo”– Tequila. Se inicia la recuperación del rock and roll como sonido playero.
1979: “Hay que venir al sur”. Raffaella Carrá. Un año en que destacó la balada romántica con temas como “Gloria” de Umberto Tozzi.


Rafaella Carra cantando su entonces controvertido tema “Hay que venir el Sur”, ganadora en 1979

1980: “Caperucita feroz”– La Orquesta Mondragón. Canción transgresora para un género no muy habitual.
1981: “El baile de los pajaritos”– María Jesús y su acordeón. Primer año en que el mercado discográfico comienza a notar falta de imaginación: solo hay que ver la canción ganadora. Un verano con Pino D’Angio y su “Che idea”, símbolo de la música disco,  como única competencia.
1982: “Bailando”– Alaska y Los Pegamoides. Con la famosa “movida” de Alaska, Radio Futura, La Unión, Gabinete Caligari y Mecano de gran protagonista se inicia el cambio.
1983: “Vamos a la playa”– Righeira. Supuso un vano intento de recuperar los orígenes de la “canción del verano” en medio de la “movida” y su fiel público seguidor.
1984: “Escuela de calor”– Radio Futura. Incursión del nuevo pop español que ya había realizado un primer intento en 1980 con su “Enamorado de la moda juvenil”.
1985: “El africano”– Georgie Dann. Auténtico triunfador de la “canción del verano” durante muchos años. Con su llegada se recupera la sensación de fiesta. Todos hemos escuchado, bailado o tarareado canciones como “El casatchock”, “El Bimbó”, ‘”Paloma blanca”, “El negro no puede”, ‘”El chiringuito” o ‘”La barbacoa”.


Georgie Dann, el gran rey del verano, cantando un popurri de sus éxitos

1986: “No te olvides la toalla cuando vayas a la playa”– Puturrú de Fuá.
1987: “La Bamba”– Los Lobos. Un tema “viejo”, triunfador muchos años antes en las reuniones de amigos, excursiones, campamentos juveniles y todo tipo de fiestas. Canción rockera interpretada en su versión original por Ritchie Valens, volvió a resurgir este año por ser el tema central de una de las películas de éxito de la temporada.
1988: “Ven, devórame otra vez”– Lalo Rodríguez. Avanzadilla de la tendencia que dominaría los años 90 y siguientes hasta que se inicia la “operación declive”. Una corriente que introdujo los ritmos sudamericanos, sobre todo salsa, en nuestro país.
1989: “Aquí no hay playa”– Los Refrescos. Marcó la despedida de la “movida” madrileña, aunque para muchos la canción ganadora fue “La lambada” de Kaoma.
1990: “Ojalá que llueva café”– Juan Luis Guerra. De nuevo triunfa el ritmo sudamericano.
1991. “El tractor amarillo”– Zapato Veloz. Canción pegadiza de un grupo con un componente satírico no siempre bien entendido.
1992: “Amigos para siempre”– Los Manolos. Al igual que con “All my loving”, se notó la influencia de la celebración de los Juegos Olímpicos en Barcelona.
1993: “El chiringuito”– Georgie Dann. Un nuevo triunfo del rey del verano.
1994: “La barbacoa”– Georgie Dann. Otro triunfo más de la canción veraniega por excelencia.
1996: “Macarena”– Los del Río.  Un éxito mundial. Su música y su baile, con golpes de caderas y movimiento de brazos, se hizo muy popular. Sigue la línea de fiesta marcada por Georgie Dann.


Los del Río y “Macarena”, un éxito a nivel mundial. Llegó a escucharse en la final de la Superbowl norteamericana y fue utilizada por el Partido Demócrata como música de campaña electoral cuando Bill Clinton ganó la reelección a Presidente de Estados Unidos

2000. “La bomba”– King África. Después de unos años en franco declive musical “veraniego”, surge la figura efímera de Kig África, que como muy bien dice su canción fue… una “bomba”.
2002: “Aserejé”– Las Ketchup. Melodía muy pegadiza y de baile desenfrenado.
2006: “Opá”– El Koala. Continúan los éxitos esporádicos. Primer ejemplo de como triunfar en el verano al margen de las discográficas.
2010: “Waka waka”– Shakira. El campeonato del mundo de selecciones nacionales de futbol celebrado en Sudáfrica fue su mejor plataforma.
2012: “Ai se eu te pego”– Michel Teló. Un “pelotazo”, nunca mejor dicho, popularizado por algunos futbolistas brasileños para celebrar sus goles. El baile, más que la canción, fue de nuevo el gran protagonista.


Shakira interpretando “Waka waka”, canción oficial del Mundial de Futbol de Sudáfrica 2010, durante la ceremonia de clausura

Se puede decir que el verdadero boom de la “canción del verano” se produjo a principios de los 70 con Los Diablos y Formula V y sus canciones desenfadadas. A finales de la década, Raffaella Carrá lo eleva a sus límites más picantes con la canción “Hay que venir al sur”, más conocida a nivel popular por “Para hacer bien el amor”, un tema que, aunque suene a ridículo hoy, fue censurado en varios países. Más tarde llegaría su etapa de esplendor con Georgie Dann y sus melodías pegadizas de atrevida coreografía triunfando en todos los chiringuitos playeros. Un caso único, difícil de repetir, que muchos han intentado sin conseguirlo.

Hasta los años 80 la “canción del verano” siempre se decidió en la radio, perdiendo poco a poco su influencia en beneficio de la televisión. Luego vino una etapa transitoria de triunfos esporádicos, seguida del gran éxito de la música dance de los 80 y parte de década siguiente. A finales de los 90, bien porque a los medios convencionales ya no les interesaba, bien por la fulgurante irrupción de nuevos medios tipo Internet, que solo entienden de inmediatez, se fue perdiendo una tradición que desembocó en el panorama musical actual en el que casi nadie compone pensando en un momento determinado.

Uno de los factores que más ha contribuido a la muerte de la “canción del verano” ha sido la fragmentación del mercado y sus canales de distribución. Han pasado muchos años desde que el programa “Los 40 Principales” era la única cadena de radio que dictaba las modas musicales. Internet lo cambió todo y la difusión de la música ha dejado de ser patrocinio de unos pocos. Algo que va en contra de la propia naturaleza de la “canción del verano”, un tema que puede gustar o no, pero que suena a todas horas en la mayoría de los lugares. Como dice Guillem Martínez, autor del libro “La canción del verano: la historia de 30 años desde sus veranos”: “se trata de un fenómeno que es pura cultura de masas”.

Canción del Verano 07

¿Cabe entonar un réquiem por la “canción del verano”? Existe división de opiniones entre algunos expertos. Mientras José María Iñigo sostiene que se trata de un fenómeno agotado, Beatriz Pécker y José Ramón Pardo creen que se trata de un bache pasajero. Iñigo, crítico musical y presentador de televisión de éxito, espectador privilegiado desde sus inicios,  piensa que “fue pura casualidad, no un invento de las casas de discos. Eso sí, cuando vieron el filón se preocuparon por conseguir cada verano la rentabilidad con una canción fácil y pegadiza”. Tanto José Ramón Pardo como Beatriz Pécker por el contrario creen que la “canción del verano” resurgirá como el Ave Fénix. Pardo, colaborador de RNE, historiador del pop y responsable del sello discográfico Ralamala Music, va más allá y dice: “Durante años hubo programas de radio y concursos que la buscaban, pero ahora ninguna cadena ni emisora la persigue. No hay competencia y parece que no hay canción del verano” Y añade: “Las discográficas han dimitido, olvidándose de las extraordinarias ventas que tuvieron, y los medios y las emisoras de radio no prestan atención, lo que debilita un fenómeno que se cree antiguo y pasado de moda” Para terminar con una frase contundente: “Resurgirá si una emisora importante apuesta por un programa participativo que busque la ‘canción del verano’. Seguro que seguiría siendo un buen negocio”. Aunque al final admite que en las últimas temporadas los temas veraniegos surgen de mundos en los que manda lo friqui, lo cual no es muy alentador. A Beatriz Pécker le parece que Internet es un vehículo más para la difusión de la música, “pero no el que tiene en exclusiva la llave del éxito. La red es un mundo de ‘friquismo’ sin fronteras que ha catapultado cosas como Opá, donde circula lo mejor y lo peor” y  recuerda al “Aserejé” como el paradigma de la canción veraniega.

Canción del Verano 06“Lo que ocurre es que se ha fragmentado el mercado. Lo que ayudaba a la ‘canción del verano’ era la concentración de radio y tele. Cuando sólo estaban La 1, La 2 y Los 40 Principales, era fácil convertir un tema en ‘canción del verano’. Ahora, para crear un éxito hay que salir en tantos canales que es muy difícil. Puedes machacar hasta la muerte una canción y que no funcione”, explica José Luis Moro, uno de los creadores del grupo “Un pingüino en mi ascensor”. El principal quebradero de cabeza para los responsables de la industria discográfica y de otros sectores implicados, como la radio, la televisión o la publicidad, es que el fenómeno de la “canción del verano” se ha vuelto incontrolable. “Acuérdate el año del Koala. Aquella canción no la pinchaban en la radiofórmula, porque para poder entrar hay que estar avalado por determinadas compañías y el ‘Opá’ de El Koala lo editaba un sello andaluz desconocido. Las emisoras intentaron dinamitarla, pero fue un pelotazo igualmente”, recuerda Guillem Martínez.

Los últimos intentos por reverdecer viejos laureles han caído en saco roto. Es muy posible que la “canción del verano” haya quedado casi como un recuerdo para nostálgicos incurables. Pero se acerca una vez más el verano y Georgie Dann nos “amenaza” con “La cerveza”, un nuevo tema para la ocasión. ¡¡Habrá que estar atentos!!

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