El Santuario de Montesclaros, Reinosa y el “Sermón de la peseta”

Reinosa siempre ha estado muy ligada al Santuario de Montesclaros. Todos los años, cada 8 de diciembre, se celebra en su iglesia parroquial de San Sebastián una ceremonia más que centenaria, el conocido ”Sermón de la peseta”. Se inicia con una misa mayor con asistencia de alcaldes y representantes de los municipios de la Merindad de Campoo (once en total) para conmemorar un acuerdo suscrito en 1880. Un compromiso que obligaba a los Padres Dominicos a entregar “una peseta” (ahora un “céntimo de euro”) a la Merindad en concepto de renta por la administración del conjunto monástico de Montesclaros.

Según manda la tradición, durante la celebración de la misa el superior o prior de la orden de Dominicos predica el obligado “Sermón de la peseta”, para a continuación dirigirse todos, regidores, concejales y dominicos, al Ayuntamiento y celebrar en el Salón de Plenos una sesión extraordinaria. Allí, ante la presidencia otorgada en su día al alcalde de Reinosa, el superior de los Dominicos hace entrega de la renta simbólica que la Orden tiene que pagar como administradora de los bienes  de Montesclaros, una cantidad que el Ayuntamiento luego consigna en su capítulo de ingresos. Los actos finalizan con una comida de hermandad en cuya sobremesa más de un alcalde aprovecha para plantear diversos asuntos pendientes que tengan entre si los municipios.

Montesclaros 01-01Conjunto monástico en el que se encuentra el Santuario de Montesclaros. Al fondo se puede ver el pantano del Ebro.

Fue el 18 de julio de 1880 cuando toda la Merindad de Campoo, representada por sus alcaldes, acordó que la orden de los padres predicadores dominicos volviera a ocupar el Santuario de Montesclaros, fijando las condiciones y compromisos que se debían cumplir por la cesión y gestión del convento y resto de edificios construidos entre los siglos XVII y XVIII propiedad de la Merindad. En concreto se estableció que: “La comunidad de padres Dominicos ha de satisfacer anualmente a la Merindad de Campoo una peseta, por vía de renta, el día de la Purísima Concepción, 8 de diciembre, obligándose, además, a que por uno de los padres se predique gratuitamente un sermón en la parroquia de Reinosa, en la misa mayor, dicho día de cada año, para que puedan asistir los alcaldes del partido”.

Con la desaparición de la peseta y la entrada en el euro hubo una pequeña variación en la renta que se modificó en la reunión anual posterior que mantuvieron religiosos y alcaldes. Unos y otros, dejaron claro que el ”Sermón de la peseta” no perdería su nombre y seguiría rezándose cada 8 de diciembre en la parroquia de Reinosa. Como de costumbre, después de la misa la comitiva se dirigió al Ayuntamiento a redactar el acta y extender el recibí del pago, solo que en esta ocasión en el orden del día se hizo constar que: “por entender desproporcionado” pasar de “golpe” de una peseta a 166,38 pesetas, que es a lo que equivale un euro, la cuota anual quedaría fijada en un céntimo de la nueva moneda, o sea, 1,70 pesetas.

Sermón de la peseta 2012El prior del Santuario de Montesclaros y los once alcaldes de la Merindad de Campoo reunidos en el Ayto de Reinosa en el año 2012 después de celebrar el “Sermón de la peseta” en la iglesia de San Sebastián.

El Santuario de Montesclaros se levanta en la ladera este del monte Somaloma, en el municipio cántabro de Valdeprado del Río, al sur del pantano del Ebro, y a tan solo 17 Km. de Reinosa. Rodeado de bosques de robles, hayas y avellanos, se encuentra en un alto, a 950 m. sobre el nivel del mar, desde el que se puede divisar a lo lejos el río Ebro antes de llegar a la presa del embalse.

Sobre la historia del Santuario de Montesclaros circulan una leyenda y una tradición, ambas con un nexo común: el origen de su devoción está relacionado con la aparición de una imagen de la Virgen María, una pequeña talla policromada de 55 cm, en una pequeña cueva de la zona.

La leyenda cuenta como un día un pastor se dio cuenta que uno de sus toros iba y regresaba de forma continuada a un matorral situado en un lugar cas inaccesible. El pastor intrigado decidió seguirle pero se cansó de abrirse camino y se sentó a descansar. Allí descubrió como el toro se encontraba arrodillado sobre sus patas delanteras frente a una cueva de la que salía luz. Enseguida vio que la luz emanaba de una imagen de la Virgen que estaba en su interior. Dejó su ganado en el monte y rápidamente bajó al pueblo cercano de Los Carabeos a contar lo que había visto y pronto se organizó una procesión que subió al monte rezando y cantando a la Virgen.

Al poco tiempo decidieron llevar la imagen a Barruelo, un pueblo vecino, algo alejado, de la provincia de Palencia. Pero al amanecer, ya de regreso, descubrieron que la imagen se encontraba en la cueva. Desconcertados, la trasladaron de nuevo y volvió a suceder lo mismo. Comprendiendo que no era ninguna persona quien lo hacía sino la propia voluntad divina que les señalaba que la Virgen no quería quedarse en Barruelo, decidieron llevarla a otra iglesia cercana. Y otra vez ocurrió lo mismo: ¡¡la imagen siempre regresaba a la cueva!! Fue entonces cuando creyeron que la Virgen solo tenía un deseo: permanecer en su lugar de origen. Entonces acordaron construirle entre todos una pequeña ermita en la que estuvo casi dos siglos realizando gran cantidad de milagros. Esta capilla permaneció en pie hasta el año 1977, se incendió tres veces, y se convirtió en un lugar de constante peregrinación para toda la comarca.

Iglesia Montesclaros 05Hasta aquí la leyenda. La tradición, explicación más o menos histórica, no del todo concluyente, relata el descubrimiento de la imagen de la Virgen de Montesclaros en la cueva de Somaloma, junto a otros restos y reliquias de santos que habían escondido los cristianos en su huída tras la derrota de Alfonso VIII en la batalla de Alarcos (1195). Sin embargo, durante las excavaciones realizadas en 1966 se descubrió una cripta prerrománica, situada sobre la gruta donde apareció la Virgen, en la que también se encontró un altar de piedra. Si el origen de esta cripta, coincidiendo con la llegada de las reliquias, fuese del siglo XII sería de estilo románico como otras iglesias del entorno y no prerrománico. Por tanto, todo hace pensar que la cripta es anterior, quizás del siglo X o principios del XI, por lo que también lo sería la imagen de la Virgen que habría llegado a Montesclaros con los primeros cristianos que huían de la invasión árabe, pero en este caso en el siglo VIII o, como mucho, en la primera mitad del X. Es de sobra conocido que cuando los cristianos llegaron a estas tierras, trajeron consigo sus imágenes más veneradas, y a falta de iglesias las fueron colocando en los montes y las rocas, lugares destacados y protegidos de las inclemencias atmosféricas para no deteriorarlas, de fácil referencia y a la vez que con un simbolismo religioso.

Reinosa, y toda la Merindad de Campoo, se encuentran muy unidas al Santuario de Montesclaros no solo por “El Sermón de la peseta” sino también por otras dos fiestas que se conmemoran todos los años en el Santuario y son nexo de unión de toda la mancomunidad.

La primera es la ”Fiesta de la Rosa” que tiene lugar el último domingo de mayo en honor de la patrona de la Merindad. Una celebración de gran devoción, mariana y romera, muestra de la veneración que todos los campurrianos y fieles de otros puntos de Cantabria y provincias limítrofes sienten por la Virgen de Montesclaros. Una devoción que se demuestra sobre todo a mediodía donde cientos de rosas son bendecidas durante la misa solemne que se celebra en la gran campa, acompañada de una procesión de la Virgen por sus calles. Una jornada donde un hervidero de peregrinos acuden a rezarle en cualquier medio de transporte: la mayor parte en vehículos propios y autobuses, pero también camperos a caballo, no faltando quien viene andando para cumplir su promesa. Un día donde lo típico es comprar una rosa en el Monasterio, a continuación la misa y su bendición, para terminar en una comida campestre. Una celebración romera y peregrina, siempre acompañada por los coros y danzas para amenizar la fiesta.

Fiesta de la Rosa. ProcesiónAlcaldes de la Merindad de Campoo llevando a la Virgen de Montesclaros durante la procesión de la Fiesta de la Rosa

La otra festividad que se celebra en Montesclaros tiene lugar el segundo domingo de septiembre. Es la ”Fiesta de los Procuradores”, una jornada instituida como consecuencia del “Sermón de la peseta” en Reinosa. En esta ocasión son los alcaldes de los municipios de la Merindad quienes se reúnen en el Monasterio para rendir homenaje y venerar a su patrona la Virgen. Una antigua tradición que tiene por objeto agradecer a los pueblos de la Merindad de Campoo, y a sus representantes, el aprecio y defensa que siempre manifestaron por el Santuario y su Convento, así como por sus valores espirituales y culturales.

En la historia de Montesclaros resulta interesante seguir sus avatares, en especial en la época de la desamortización de Mendizábal. Es un hecho cierto que desde 1217 el Santuario quedó bajo el Patronazgo de los Reyes de Castilla, y el propio rey Fernando III le concedió el título de Real Santuario. De las pocas referencias existentes se sabe que durante el siglo XVI  hubo dos incendios en la ermita (1508 y 1573), y años después, en 1612, un tercero que casi la quemó totalmente desapareciendo escrituras y documentos, así como las inscripciones que parece había grabadas en sus paredes, alusivas a los distintos milagros llevados a cabo por la Virgen. Es el 16 de septiembre 1686, previa solicitud del dominico Fray Alonso del Pozo, cuando el rey Carlos II le concede a la Orden de Predicadores la cesión de la ermita para sus tareas de evangelización, tomando posesión del conjunto monástico los padres dominicos procedentes del vecino pueblo de Las Caldas.

Tras una etapa de esplendor, el primer impacto fuerte llega en el año 1808 cuando las tropas francesas al mando de José I, más conocido por “Pepe Botella”, hermano de Napoleón, saquean el convento y proceden a la nacionalización de los bienes propios del Santuario, que “pasan a pertenecer a su Majestad y su Real Hacienda”, por “títulos de Bienes Nacionales”, tal y como según un eufemismo legal figuraba en un documento. Una medida que en la realidad no implicó la pérdida de la propiedad sino la confiscación de sus rentas para el aprovisionamiento y gastos de guerra, que más tarde, en 1814, les fueron devueltas con parte del botín saqueado.

A partir de ahí, y como consecuencia de la Constitución de las Cortes de Cádiz de 1812, más conocida por “La Pepa”, se inicia una etapa de secularización. Aunque Montesclaros continuó funcionando como parroquia, en 1821 se suprime el convento, y más tarde, en 1834, durante la primera guerra carlista, se declara la exclaustración del monasterio por entender que los dominicos habían ayudado a los “facciosos” carlistas”, según se especificaba en el decreto. Al tiempo que algunos frailes pasaron a prestar sus servicios en otras parroquias, como la del pueblo de Los Carabeos, la mayoría de la comunidad permaneció secularizada en la hospedería, arrendando las fincas que habían pertenecido del convento.

Iglesia Montesclaros 04. InteriorEn abril de 1844, con la desamortización de Mendizábal, salen definitivamente a subasta todas las dependencias y propiedades del santuario de Montesclaros, a la que acuden los hermanos Luis y Antonio Collantes Bustamante con la idea de utilizar los materiales para su fábrica de vidrio de Las Rozas, “La Luisiana”, la primera instalada de unos años venideros en los que la comarca de Campoo pudo presumir, con razón, de tener la mayor concentración de fábricas de vidrio de España. Felizmente, al final la Merindad de Campoo decidió intervenir en esta subasta vital y quedarse con todos los bienes monásticos, pagando la elevadísima suma para aquellos tiempos de 105.000 pesetas.

La desaparición de la actividad monástica por los sucesos acaecidos hizo que desde 1862 el Santuario pasara al cuidado del clero burgalés. Hasta que otro acuerdo suscrito por la Merindad en 1880 con el monasterio de Las Caldas permitió el retorno efectivo de los dominicos en el mes de julio de ese año. Un contrato de arriendo que fijaba la renta de “una peseta al año” pagadera en la iglesia parroquial de Reinosa cada 8 de Diciembre, día de la Inmaculada, y al que se le incorporó una cláusula señalando la obligatoriedad de que un padre dominico, ante la presencia de los representantes de los ayuntamientos de la comarca, debería predicar gratuitamente un sermón. Fue el preludio del famoso “Sermón de la peseta”, tal y como se sigue haciendo hoy en día.

Dos veces fueron expulsados los dominicos, y dos veces volvieron al Santuario. Seguro que hubiera sido más rentable cualquier otra decisión tomada que el arrendamiento a la Iglesia por una peseta, pero la petición popular fue unánime: ¡¡Montesclaros siempre pertenecería a la Merindad de Campoo!! Que nadie espere ver unos edificios grandiosos ni una apariencia externa espectacular. Por exigencias de espacio se fue construyendo con muy poco orden una amalgama de muros y tejados recostados sobre la ladera que avanza hacia el cauce del río. Lo grande de Montesclaros se encuentra sobre todo en su historia y en lo que encierra su interior: una joya escondida en un rincón de la “montaña de la luz”, como fue la imagen de la Virgen que apareció refulgiendo en una cueva.

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