“La justicia de los inocentes”. Elizabeth George.

La justicia de los inocentes 01No había leído nada, ni siquiera conocía a Elizabeth George; mucho menos su novela “La justicia de los inocentes” (“In the presence of the enemy”). Llegó a mis manos casi por casualidad. Buscando algo entretenido para el verano apareció en un rincón de la estantería, tal y como describe Carlos Ruiz Zafón en “La sombra del viento” cuando habla de los libros “olvidados”. “La justicia de los inocentes” es una novela (octava de una serie) más que interesante. Toda una sorpresa. Con una trama dosificada, bien argumentada, y unos personajes de marcado perfil psicológico, engancha desde su inicio. Además consigue un final muy logrado y creíble.

Sinopsis
Dennis Luxford, director de un importante periódico londinense situado en la oposición política, está acostumbrado a desentrañar los pecados y escándalos de gente importante. Pero cuando abre una carta en el periódico dirigida a su nombre, descubre que alguien quiere revelar su mayor secreto: le comunican que su hija ilegítima Charlotte Bowen, de diez años, ha sido secuestrada, amenazando con asesinarla si no admite públicamente su paternidad en primera plana.

La madre de la niña es Eve Bowen, miembro del gobierno conservador, con la que Luxford mantuvo una fugaz y pasional relación años atrás, cuando ninguno de los dos se imaginaba el rumbo que tomarían sus vidas. Ahora, cuando ambos han guardado en estricto secreto la existencia de la niña, y se enfrentan de manera despiadada en la arena política, le exigen algo de consecuencias desastrosas. Reconocerla como su hija arrojará su vida y su carrera al caos.

Además de tener que revelar a su esposa y a su hijo la mentira en la que vive desde hace tiempo, sabe que su historia personal le puede convertir en un personaje muy vulnerable. No solo está en juego su propia reputación, sino también la carrera de la madre de Charlotte, subsecretaria de Estado del Ministerio del Interior, uno de los cargos más relevantes del gobierno y con bastantes posibilidades de ser la próxima Margaret Thatcher. Por otra parte, Eve Bowen sabiendo que su futuro político cuelga de un hilo tampoco acepta que Luxford publique la historia de su hija. Ni tan siquiera que llame a la policía.

El editor, ante el gran dilema de su vida, decide finalmente acudir al científico forense Simon St. James para que le ayude y a quien le llena de inquietud que los propios protagonistas no reaccionen como se espera ante una situación tan grave. Es en esta tesitura cuando ocurre la tragedia, viéndose obligada Scotland Yard a intervenir. Su inspector Thomas Lynley pronto se dará cuenta que el caso tiene ramificaciones no solo en Londres sino por todo el país.

Canal de Kenneth & Avon
Canal de Kenneth & Avon a su paso por el condado de Wiltshire, donde se encontró el cadáver de la niña, hija de Dennis Luxford y Eve Bowen.

Elizabeth George nació en 1949 en Warren (Ohio). De su niñez recuerda con nostalgia “cuando a mi hermano que tenía 6 años le hirieron en el ojo con una flecha y nuestros padres le leían durante horas y yo escuchaba. No éramos una familia muy rica así que nos refugiábamos en el mundo de la imaginación”. Comenzó a narrar historias cortas en la escuela primaria en una vieja máquina de los años 30 que le dejó su madre. Su primera novela (no publicada) la escribió al terminar sus estudios en el instituto “Holly Cross” de Mountain View. Siendo adolescente, durante el verano de 1966 viajó a Inglaterra para asistir a un curso sobre Shakespeare y allí se enamoró del país. Licenciada en Filología inglesa por la Universidad de California en Riverside, ejerció como profesora de Inglés durante bastantes años, siendo nombrada Profesora del Año en 1981 por el Departamento de Educación del condado de Orange.

Deja la educación para dedicarse a escribir y en 1988 publica su primera novela, “Una gran deliberación” (“A great deliverance”), donde introduce por primera vez la figura del inspector Thomas Lynley de Scotland Yard (en la realidad Lord Asherton, educado en el elitista Eton College y la Universidad de Oxford), protagonista de trece de sus novelas. Una serie adaptada más tarde para la televisión por la BBC con el título “The inspector Lynley mysteries”. El modelo original de Lynley se lo proporcionó el actor Nigel Havers, muy conocido por su trabajo en “Carros de fuego”, una historia basada en hechos reales sobre dos jóvenes británicos que participaron en los Juegos Olímpicos de 1924, donde interpretaba el papel de Lord Andrew Lindsay.

Elizabeth George 01Aunque en la actualidad reside en Whidbey Island (Washington), su patria literaria es Inglaterra, e ingleses son los protagonistas de sus novelas. También sus escenarios, pero sobre todo su estilo que algunos sitúan a la altura de las grandes autoras británicas del género, como Ruth Rendell o P.D. James. En una entrevista lo explicaba de esta manera: “A menudo me preguntan por qué mis novelas se desarrollan en Inglaterra. La respuesta se encuentra en mi filosofía: escribe sobre aquello que te interesa, escribe sobre aquello que amas, escribe sobre aquello que te haga disfrutar. Escribir es una agradable tortura, parece de locos meterse en ello si no te mueve algo a lo que amas”. Con el fin de rastrear las localizaciones para sus obras y completar su documentación con sus contactos de Scotland Yard suele viajar con frecuencia a Inglaterra donde posee un piso en Londres.

En “La justicia de los inocentes”, Elizabeth George maneja muy bien los hilos y las obsesiones con una historia bien trazada donde sólo ocurre un asesinato, pero es tan brutal que está presente en todo momento. Afecta a los personajes de manera muy directa y pone en el primer plano lo que algunos padres pueden hacer a sus hijos en nombre del amor, la codicia, el odio, o su propio interés personal. No se regodea, o le interesan menos, los actos de violencia, que ofrece en una atmósfera envolvente para significar el dolor causado, pero muestra un lado muy sórdido de la sociedad, con una madre que no vacila en sacrificar a su hija para mantener su posición, mientras que el padre quiere salvar, incluso a costa de su matrimonio, la vida de esa hija que no conoce.

Pocas novelas de misterio pueden sobrevivir a que uno de los protagonistas principales, el inspector Lynley, no juegue un papel activo hasta muy avanzada la obra. Pero Elizabeth George lo consigue tejiendo una red alrededor de la hipocresía política y la lucha por la noticia. “La justicia de los inocentes” es una de esas novelas que no piensas que te atraerán tanto como terminan haciéndolo. Estoy seguro que no será la última que lea de esta serie protagonizada por el inspector Lynley. Aunque solo sea para confirmar la buena impresión causada.

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