La comunicación en la empresa, empleados “tóxicos” y su influencia en la organización

En nuestro post “El arte de discutir y su influencia en las reuniones” abordamos su enfoque sobre como conseguir el máximo rendimiento. En esta ocasión trataremos el tema de la comunicación en la empresa y los empleados “tóxicos”, de gran importancia para la buena marcha de cualquier colectivo empresarial.

Los empleados “tóxicos” en general son personas que, bajo una apariencia inofensiva, Chisme oficina 01fingen o pretenden ser amigos de aquellos a los que se acercan. Su actuación se basa en reducir la estima de los demás utilizando casi siempre la ironía para disminuir sus logros o acrecentar sus errores; no dudando en difundir falsos rumores que afecten a su reputación. Su lema: “Si mi compañero disminuye, yo podré crecer”. Su objetivo: “Conseguir poder y control”. Piensan que son los únicos que saben como hacer las cosas y entre ellos abundan los defenestrados por la organización. Con sus actitudes negativas destrozan el clima laboral exasperando a sus jefes; sin olvidar que entre estos últimos se dan los “impresentables”, “déspotas” o “cretinos”, que con sus galones también se creen en posesión de la verdad. En este artículo hablaremos de los trabajadores “tóxicos”, dejando la influencia negativa de algunos jefes para un próximo post.

El efecto perjudicial de los empleados “tóxicos” ha adquirido tal importancia que se aconseja su detección incluso antes de la propia contratación mediante entrevistas específicas a los posibles candidatos. Nada nuevo para las grandes multinacionales que lo llevan haciendo desde hace bastantes años. Se calcula que la presencia en un equipo de según que tipo de empleado “tóxico” (luego citaremos los más usuales) puede llegar a reducir el rendimiento entre un 30- 40 %. De cualquier manera, por mucho que se cuiden las formas, al final lo normal es que siempre surja alguno; de ahí que ante ese panorama prime actuar con rapidez y sobre todo contundencia.

Bernardo Stamateas. Gente tóxica 01Bernardo Stamateas, licenciado en psicología, en su libro “Gente tóxica” ofrece algunas pistas para identificar a este tipo de personas que pueden llegar a destruir la confianza de los demás, y hasta arruinar su vida laboral y personal. “Las personas ‘tóxicas’ potencian nuestras debilidades, nos llenan de cargas y frustraciones. No des crédito a ninguna palabra ni sugerencia que provenga de los ‘tóxicos’. No te amarres a quienes no se alegran de tus éxitos”, explica Stamateas. Hay que evitar que tomen el control. Primero, identificándolas, y después alejándose de ellas o de su ambiente. En ocasiones, los descontentos con su situación profesional son aún más dañinos por las continuas críticas a todo lo que les rodea.

Sin embargo, hay quien opina que más que personas “tóxicas” lo que existen son situaciones “tóxicas”. “En ocasiones son las emociones como el miedo o la angustia las que hacen reaccionar al individuo de manera muy negativa”, opina el psicólogo Juan Cruz. “Todos podemos ser ‘venenosos’ en algún momento”, añade. Un ejemplo lo tenemos en las informaciones sobre la actual crisis económica que influyen de manera negativa y elevan la toxicidad del ambiente. “Estímulos” de este tipo modifican el estado emocional de las personas, llegando a provocar muchas situaciones de estrés. “Lo normal es que se generen situaciones de miedo, frustración y ansiedad que intoxican a la personas”.

No hay regla infalible que impida colarse a una “manzana podrida” en un equipo. Si bien algunas solo necesitan un cambio de dirección para volver al camino correcto, ciertos empleados pueden ser tan “tóxicos” que llegan a contaminar a todo su entorno laboral. Con el fin de ayudar a reconocerlos y poder neutralizarlos (el propio Stamateas lo hace en su libro con algunos tipos) a continuación mostramos varios ejemplos típicos:

El intocable
Se lo cree por si mismo o por tener una fuerte relación con alguien poderoso de la organización. Cuando alguien usa esta posición para fastidiar a otros o recibir un trato preferente, la situación se suele tornar perjudicial para la empresa. En estos casos se hace obligado investigar y cortar de raíz, aunque sea a costa de su despido.

El agitador
Trata de enfrentar a los compañeros usando rumores o insinuaciones. Aunque sus chismorreos pudieran parecer sin sentido, sus repetidas actuaciones consiguen disminuir la productividad del equipo de trabajo. Es de los tipos más fáciles de detectar. Cuando eso sucede conviene tener una conversación franca y decirle con claridad lo que se espera de su comportamiento. Si no funciona, lo mejor es tomar una decisión drástica.

Empleados tóxicos 01

El belicoso:
Está en constante tensión. Cualquier incidente, por pequeño que sea, le provoca una reacción agresiva. Si estás cerca de uno de ellos sientes como si te estuviese vigilando. Muchas veces el ambiente de trabajo se deteriora porque con el fin de evitar conflictos el resto del equipo prefiere callar sus opiniones.

El renegado
Aquel que, a pesar de múltiples indicaciones, persiste en no seguir las reglas establecidas, poniendo incluso a la propia empresa en peligro. No utilizar el casco protector en espacios de construcción o tomar decisiones para las que no están autorizados son dos ejemplos clásicos. Siempre creen que las cosas se deben hacer a su manera. Su actitud no solo puede llevar a una pérdida de clientes o amenazas para la seguridad, sino algo mucho peor: si algunos de sus compañeros observan que no todos siguen las normas estamos generando un “caldo de cultivo” que les convierte en aún más peligrosos.

El envidioso:
Su objetivo es boicotear los proyectos ajenos. Siempre trata de buscar aliados, llegando a la calumnia si fuese necesario.

El descalificador:
Trata de controlar la autoestima de los demás, disminuyéndola, para así poder brillar y ser el centro de atención.

El agresivo verbal:
Emplea gritos y contestaciones agresivas fuera de lugar para hacer que la otra persona se sienta débil e insegura. Su objetivo es despertar miedo para ser respetado.

El chismoso:
Difunde rumores de manera constante para minar la imagen de la persona a la que quieren “machacar”. Lo hace de manera que sea entendida por todos, buscando así el mayor número de aliados. Las conversaciones alrededor de una cafetera en los descansos de trabajo son un buen lugar para sus pretensiones.

Chisme oficina 03

El criticón:
Pone objeciones a todo. No deja títere con cabeza, nunca se da la talla en su baremo particular. Son hirientes porque disfrutan con lo que hacen y además tienen un campo de actuación muy amplio: en el trabajo, en la forma de vestir, en la manera de relacionarse con los demás,…

El negativo:
Lo ve todo muy “oscuro”. Son los reyes del “si, pero…”. Nunca se mojan. Nunca ven oportunidades; tan solo problemas. Son verdaderos expertos en contagiar su negatividad al resto del grupo, retrasando la puesta en marcha de los proyectos, y llegando a provocar incluso el desánimo.

No queremos terminar esta búsqueda de personas “tóxicas” sin citar a las llamadas “estrellas”. Son aquellos profesionales avalados por un brillante curriculum, que llegan deslumbrando a una empresa tratando de arrinconar a los demás. Su ego es tan grande que no colaboran ni comparten nada, y desde su voluntario aislamiento, la mayoría de las veces consentido por sus jefes, lo único que provocan son críticas y reproches. Por eso, antes de contratar a una “estrella consagrada” no solo se debe tener en cuenta su “historial”, sino sobre todo si va mejorar o no el rendimiento de un equipo.

Pocas veces se puede esperar que comportamientos “tóxicos” se reconduzcan; de ahí la importancia de cortarlos de raíz. Si una comunicación directa no da ningún fruto a corto plazo se le debe eliminar del grupo. Aunque antes de llegar a ese extremo se deben intentar o revisar otras fórmulas o comportamientos que quizás puedan ayudar. Como el de aquellos jefes que asumen mal su posible parcialidad ante una conducta “tóxica” de uno de sus “favoritos”. A veces les pierde su “ceguera”. Es muy conveniente analizar los hechos con frialdad, olvidándose del “nombre” de la persona, pidiendo incluso una segunda opinión que le asesore en la decisión correcta. En ocasiones el gran problema de los empleados “tóxicos” es que la dirección de la empresa los considera demasiado valiosos o caros y no los puede despedir fácilmente. En esos casos se aconseja el distanciamiento emocional, marcándoles muy bien sus tareas, límites y obligaciones, dejándoles muy clara su actitud inadecuada y haciendo hincapié en que si no fuera por directrices superiores no seguirían en su puesto de trabajo.

Empleados tóxicos. Tipos 01Conductas “tóxicas que más perturban”

En clave de humor, uno de los lugares donde se podían observar conductas o tipos de empleados “tóxicos” era en la famosa serie de TV “Camera café” que se empezó a emitir en el año 2001 en la cadena francesa de televisión M6. Trata sobre la vida de un grupo de oficinistas alrededor de una máquina de café con siempre el mismo decorado: alargado vestíbulo con mesas altas, una máquina de café y una única cámara (de ahí el título) en esta última. Su rol central lo ocupaban las conversaciones que sucedían en su entorno. Toda una parodia de lo que la gente suele hablar mientras se toma un café con leche, cortado o solo entre los variados surtidos disponibles. Alcanzó un gran éxito en Francia e hizo que fuese copiada por bastantes países, entre ellos España, donde fue un auténtico bombazo. Estrenada en el año 2005, tres años más tarde aún seguía teniendo una cuota de pantalla del 20%.

Si no en todas, en la mayoría de las empresas el rito ante una máquina de café es poco menos que indestructible. Un lugar donde uno se siente cómodo para “soltar” lo que está pasando por su cabeza. Allí nacen muchos de los rumores, críticas o maledicencias en una empresa. Punto de encuentro, centro de relaciones, diversión o entretenimiento, es un potente foco de información donde cada cual se puede enterar de cosas que la empresa no siempre informa. Sin olvidar que como “quiosco de prensa” se trata de uno de los sitios preferidos de los empleados “tóxicos” para sembrar la discordia y causar daños a terceros difíciles de atajar. Porque… ¿qué es lo que hace la gente cuando está preocupada por su empresa y no recibe suficiente información? Se va a la máquina de café para encontrar a quien contarle “su historia” o escuchar “noticias” de otros con las que sentirse importante. Algunos de los estereotipos citados se pueden ver muy bien plasmados en “Camera café”. También aquello que una empresa intenta ocultar o no comunicar al final se acaba filtrando ante un café, muchas veces agravado por el problema de una información deformada o simple especulación que las compañías punteras tratan de solventar mediante una comunicación eficiente y fluida.

En “Camera café” se hablaba de casi todo: que había un nuevo plan estratégico a punto de salir, se le ponía a parir con la poca información disponible; a un empleado pasota, se aprovechaba para ponerle a caldo; que la organización no funciona bien, se aportaban soluciones porque ya se sabe que los jefes son unos incompetentes,… ¡¡Todo se ponía a prueba en la máquina de café!! Pero no todo era malo a su alrededor, también era una forma estupenda de relacionarse con los demás en los momentos de descanso. En las empresas cuando la gente tiene ganas de hablar se suele sentir cómoda delante de una máquina de café, a pesar de que ahí nacen muchos rumores que de no ser resueltos a tiempo la pueden convertir en un centro de conspiración. Como en la famosa serie de Telecinco.


Capítulo de Camera café: “La soledad del jefe”

Capítulo de Camera café: “El jefe y el empleado”

Aunque no se pueden evitar del todo las críticas, es muy importante que una empresa disponga de una estrategia de comunicación transparente. Lo peligroso ocurre cuando se miente o se oculta información. Entonces la gente desconfía y acude a “radio macuto” en busca de las razones “oficiales” que algunos creen tener y que la mayoría de las veces no coinciden con la realidad creando un clima peligroso.

Cada vez más, y sobre todo en épocas de crisis, se valora lo que cada trabajador aporta a su empresa. El ambiente en el trabajo influye en gran medida en la mejora de productividad. El mayor potencial de una empresa son sus trabajadores y que se encuentren a gusto debe ser prioritario. Muchas veces se habla, con razón, de jefes inadecuados; sin embargo, no se debe olvidar que también existen trabajadores conflictivos que hacen la vida imposible a su entorno laboral. Son los llamados empleados “tóxicos” a los que nada les va bien, enrareciendo el ambiente del equipo y desquiciando a sus jefes. Cualquier  empresa debe preguntarse ¿Hasta cuándo aguantar esta situación? ¿Cómo reconducirles? Es necesario actuar rápidamente contra este tipo de personas. Si tras buscar alternativas no funcionan y persisten en su actitud lo mejor es deshacerse de ellos; en caso contrario solo se conseguirá que muchos trabajadores competentes se vean frustrados por tolerar este tipo de comportamientos.

Evitar que los rumores y cotilleos contaminen el estado del ánimo depende en gran manera de hablar con claridad. Es preciso cortar por lo sano y olvidarse de comentarios de “máquina de café” o de empleados que presumen de tener información de primera mano. Los chismorreos nunca son buenos y si se adueñan del ambiente laboral pueden llegar a ser nefastos. Por eso decir las cosas claras y por las vías adecuadas es sinónimo de empresa transparente. Hay que comunicar bien para comprometer, ilusionar e implicar a las personas. El escenario profesional es muy complejo y más cuando la incertidumbre laboral implica temor a perder el puesto de trabajo. Si a eso añadimos que los jefes y mandos no suelen ser francos con los empleados, las cosas se complican aún más. Son los primeros que tienen que dar ejemplo.

Comunicación 01Pilar Jericó, consultora especializada en innovación de la gestión y liderazgo, sugiere algunas recomendaciones para que la información fluya en la empresa:

– Tratar a los profesionales como adultos. Parece sencillo, pero no se suele aplicar, ocultando a menudo información por temor a los comentarios. Lo contrario no beneficia a nadie, porque está demostrado que en nuestro trabajo necesitamos ser informados, y cuando esto no se produce se inventa en los pasillos y en las máquinas de café. Los rumores siempre son peores que la realidad.

– Comunicar a través de todos los canales, sin olvidarse de las conversaciones personales. Hoy en día la tecnología ya ofrece la posibilidad y ventaja de llevar una información a todos los niveles sin ser interpretada, sino tan solo aclarada cuando la ocasión lo requiera.

– Fomentar la colaboración entre los equipos y compartir la información a veces evita que los conflictos surjan por mero desconocimientos.

Una de las grandes ventajas que genera un entorno trasparente es un ambiente laboral sano. La no comunicación o información incompleta aumenta la desconfianza y afecta al clima de trabajo. Si los jefes y mandos no son francos el ambiente laboral se deteriora poco a poco. Los empleados no pueden sobrevivir en un ambiente de rumores. Algunos expertos solo justifican el silencio si con ello se evitan problemas mayores, sobre todo cuando se trata de información sensible para la competencia, o si las personas pueden interpretar determinada falta de de equidad de manera equivocada. Para nadie es un secreto que gestionar personas es tremendamente difícil. El rumor cero es imposible, pero con el que es necesario convivir dándole su justa importancia. ¿Quién no conoce a alguien que se “escaquea” para no trabajar? Ahora se les ha puesto un nombre: empleados “tóxicos”.


Capítulo de Camera café: “La reclamación”

Capitulo de Camera café: “Seguridad laboral”

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