Motivación, voluntad y esfuerzo personal

Hablar de motivación es hacerlo de aquellos factores que mueven a las personas a comportarse de una manera determinada y que afectan a la firmeza de su conducta. Es un estado de ánimo que empuja a actuar y puede estar provocado por un estímulo externo o interno. Sentirse bien con uno mismo y con lo que hace es la base para estar motivado. Si reflexionamos sobre las ventajas que tienen las personas motivadas comprobaremos que en general realizan sus actividades como si estuvieran “engrasadas”, con un mayor interés por desarrollar sus tareas. En una palabra: Motivación 01disfrutan de las cosas y hasta les resulta más fácil hacerlas. Por el contrario, cuando se está falto de motivación todo resulta más fatigoso, exige un mayor esfuerzo, cuesta más, incluso a veces no se concluye y se desfallece en el intento.

Un primer planteamiento para abrir el debate, de poco recorrido, es conocer si la motivación es innata o se adquiere, pero enseguida se puede comprobar que las mismas personas pueden estar muy motivadas en determinadas cosas y actuar de distinta manera en otras. Algo así como si se moviese por “parcelas”. Quizás lo más importante es saber que se puede favorecer, aunque también producir el efecto contrario.

Dada la trascendencia que el trabajo tiene en nuestra vida sería interesante conocer nuestro grado de motivación para intentar mejorar la aptitud y sobre todo nuestra actitud. Nos encontraríamos con un amplio espectro de análisis como el tipo de trabajo, la relación con nuestros superiores, subordinados e iguales, las reglas de gestión de la empresa, la seguridad que el trabajo nos proporciona, nuestro salario y responsabilidades y, como no, los logros, el reconocimiento que podemos alcanzar y las posibilidades de progreso o crecimiento personal. Y aunque no lo parezca: no siempre el salario es el elemento más motivador. Los factores derivados de la actitud, como tener interés, implicarnos, creer que es importante o socialmente útil lo que hacemos, son muy potentes.

Es muy importante conocer quien esta capacitado para motivar. Aunque muchos jefes creen que pueden o saben, no siempre es así. Pueden favorecerla, pero la verdadera motivación nace del interior de cada uno. Sin embargo, lo que si consiguen a veces, y está demostrado, es ayudar a la desmotivación con su comportamiento. Existen diferentes teorías sobre la motivación. Una de ellas es el conocido “Efecto Pigmalión” ya tratado en un post anterior. Otra la “Pirámide de Maslow”. Psicólogo reconocido, Maslow, en su obra “Una teoría sobre la motivación humana” (“A theory of human motivation), señala que para alcanzar la felicidad el individuo debe ir cubriendo etapas y resolver una serie de necesidades que sitúa dentro de una pirámide: las básicas son las fisiológicas que Pirámide de Maslowaseguran la supervivencia, luego están las que dan seguridad y protección, las sociales o de pertenencia a un grupo determinado, las de estima y reconocimiento, y finalmente las de autorrealización. En cada una de esas etapas las personas se motivan de forma diferente. Por lo general suelen ambicionar alcanzar los escalones siguientes. De ahí que sea tan importante como valoramos o vemos nuestro trabajo, pues del mismo dependen muchas de las necesidades, sobre todo las básicas y emocionales.

En un artículo anterior hemos hablado de la comunicación en la empresa y los empleados “tóxicos” y como su negatividad frena la motivación de los demás. Hay quien piensa que, al igual que el título de la canción “Devórame otra vez”, famosa lambada veraniega, el término “Motívame otra vez” debiera ser el que imperase en el mundo empresarial. Hubo un tiempo, por fortuna ya no, en que una de las trampas que se intentó montar en la sociedad fue la excesiva idolatría a la motivación. Llevado a un extremo era algo así como: “O me motivas, o me quedo quieto, parado, sentado en un sofá”. Se venía a decir que sin motivación, entiéndase premios o castigos extra, no había nada que hacer. Evidentemente es toda una exageración para que se entienda el ejemplo. Lo que en el fondo subyace es mucho más serio: la motivación y la voluntad, sin duda el verdadero motor de la actuación humana, siguen caminos diferentes. La motivación suele venir de fuera, es algo o alguien que nos empuja, pero cuando se acaba solemos volver a la situación de partida, que es la de comodidad. Por el contrario, la voluntad es un impulso interior, personal e intransferible, a veces tan duro que trae consigo “sangre, sudor y lágrimas”, y no precisa de casi nadie ni casi nada para echar a andar. Tan solo un “si quiero” a lo que se debe hacer, por otra parte difícil y que exige “entrenamiento”. Dicen que la voluntad es un músculo de nuestra personalidad y como tal se ha de fortalecer y entrenar.

Sin embargo, no está de más defender el elogio, el de toda la vida, el verbal, como una forma de motivar: “Esto está muy bien”, “Has hecho un excelente trabajo”, “Te has esforzado mucho”, “Tu idea funciona de maravilla”,… Eso sí, siempre que sea la verdad, y nada más que la verdad, sin florituras. El elogio Motivación 04medido, oportuno, cordial y sincero “engrasa”, para bien, toda la maquinaria en las relaciones laborales o sociales. Lo hace a todos los niveles: entre iguales, de superior a inferior o de inferior a superior. Además es el más barato de los incentivos. Si bien es cierto que hay que soltarlo con cuentagotas o no en función de la persona que tengamos enfrente. No es lo mismo hacerlo con un individuo de carácter pesimista, al que hay que ayudar, que con un “viva la virgen” con el que hay que medirlo. De vez en cuando a nadie hace daño un reconocimiento, un pequeño “homenaje” verbal, sobre todo si se le ha “exprimido” a tope para el beneficio común. Ahora bien, se debe tener cuidado con el elogio, pues puede convertir al humilde en un soberbio insoportable. Por ejemplo, una política de bombos mutuos, de jalear al jefe, subordinado o colega puede causar el efecto contrario, porque casi con seguridad necesitaríamos en el futuro fortalecer de forma continua ese “músculo”.

En la vida y en el trabajo la crítica también espabila y sanea, refresca y estimula. Pero todo ello dentro de unos límites, no se vaya a volver la oración por pasiva, y siempre en función de la capacidad de encaje de la persona que tengamos enfrente. Algo que hay que medir muy bien. Para que la crítica produzca efectos beneficiosos debe atenerse siempre a unas reglas, la mayoría de puro sentido común. La primera y muy sencilla: no se puede reprochar a los demás, lo que luego no aplicamos a nosotros mismos. Es decir, que no cunda lo de: “En casa del herrero, cuchillo de palo”, o aquello tan viejo y tan sabio: “Vemos la viga en el ojo ajeno, pero no en el propio”. La crítica debe ser objetiva, positiva y constructiva. No siempre se cumple.

Motivación 09

La motivación, junto a la voluntad y el esfuerzo personal, son aspectos muy importantes en nuestra vida. El eminente cardiólogo Valentín Fuster lo aborda en su libro “El círculo de la motivación” al tiempo que ofrece unas claves que denomina los “cuatro puntos cardinales”: Motivación, en el suroeste, luego se sube hasta la Satisfacción, gira a la Pasividad, para terminar bajando a la Frustración. Y de nuevo vuelta a empezar… como en todo “círculo” que se precie. Nos invita a realizar una reflexión o como transformar nuestra vida para conseguir estar motivado. Afirma que una actitud positiva es la clave para poder ver las oportunidades que nos ofrecen. Sin embargo, no siempre nos encontramos con ese estado de ánimo optimista y activo. Ahí precisamente es cuando se necesita tomar impulso para salir adelante.

El Dr. Fuster lo explica de forma gráfica en su ciclo Satisfacción —> Pasividad —> Frustración —> Motivación —> de nuevo Satisfacción —>… y así sucesivamente. Cuando logramos algo deseado nos encontramos en un estado de satisfacción. Ahora bien, su disfrute puede hacer que nos acomodemos y dejemos de esforzarnos por lo que hemos luchado. En ese caso se corre el riesgo de entrar en un estado de pasividad. Suele ocurrir cuando no somos capaces de seguir motivándonos. Una consecuencia posterior, respuesta emocional a esos obstáculos que nos impiden seguir avanzando, provocaría la siguiente etapa de frustración. Aquí es precisamente donde dice el Dr. Fuster que se necesita coger un nuevo impulso que requiere gran dosis de coraje, honestidad y energía. La persona en estado de frustración es la única que puede decidir cómo y cuándo cambiará su actitud para intentar volver al estado de satisfacción, y su responsabilidad conseguir que este estado sea lo más duradero posible. ¡¡Toda una conquista cotidiana!!

En su libro, el Dr. Fuster se centra de manera especial en la motivación. Recomienda cuatro tareas básicas, a las que llama las 4 T, para conseguirla: Tiempo para la reflexión, Descubrir nuestro Talento, Transmitir Optimismo y Ejercer la Tutoría, que proyecta en otras cuatro acciones, las 4 A: Actitud positiva, Aceptación, Autenticidad y Altruismo. Entre los muchos consejos para mejorar nuestra motivación señala aspectos tan interesantes como:

“El círculo de la motivación” es un círculo de continuo voltaje. Si uno piensa que cuando está arriba ya ha llegado, se equivoca: uno no llega a ningún lugar, tan solo continua, y además sin necesidad de rapidez, todo es temporal”.

Circulo de la motivación 03“Los arrogantes son esas personas tóxicas que no aceptan los bajones y terminan en una frustración crónica. Hay que huir de ellas porque frenan el círculo de los demás con su negatividad: viven para eso y no hay que confrontarlos sino evitarlos”.

“En el ciclo de la motivación lo normal es que cuando uno sufra una desgracia, la asuma como algo transitorio, porque así es en realidad: el tiempo es una gran alianza en los momentos malos, hay que ser consciente de que después viene el estadio bueno. Lo que uno ha de hacer con paciencia es hilvanar una estrategia para salir adelante, y he ahí la función de las 4 T y las 4 A del círculo de la motivación”.

“La sociedad de consumo desmotiva a los individuos. Siempre es mejor tener alguna carencia que tenerlo todo. Ese es el gran problema de la sociedad moderna”.

“El líder para empezar no es el que está arriba, yo he visto líderes en el Bronx, y ejecutivos en Wall Street que no son nada líderes. Líder es quien es capaz de movilizar su entorno, y puede ser un niño, un padre de familia o un político”.

“Motivar es entusiasmar”.

Todos buscamos esa chispa necesaria que algunos llaman motivación para hacer esas cosas que a veces nos dan pereza. Una palabra que pocos saben definir y que señala el por qué de nuestro comportamiento. Quién no se ha levantado una mañana sin ganas de nada y… se queda esperando, pensando cómo conseguir ese “algo” para arrancar en el trabajo o en cualquier actividad. Pues bien, debemos concienciarnos que somos nosotros mismos la pieza clave para fomentar esa necesidad. Es muy importante saber que las ganas nunca vienen solas. ¡¡Muchas personas se confunden al creer que primero deben “tener ganas” y luego actuar!! Es un error, haz la prueba: ¡¡primero actúa y verás como tienes más ganas de continuar!! La motivación es uno de los elementos principales para acercarse a la satisfacción personal; difícilmente saldremos adelante sin ella. Es un gran motor de la vida.

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Una respuesta a Motivación, voluntad y esfuerzo personal

  1. Pedro Antonio Heras dice:

    Oficio y Vocación…Que no estén a greña…
    Muy interesante el tema…..

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