Los Christmas y el espíritu de la Navidad

Se acerca la Navidad y es difícil no caer en los tópicos. Más aún, no ser repetitivos y convertir nuestro recuerdo en una reiteración retórica. Y no es que la Navidad, un tema eterno de más de dos mil años, traiga muchas novedades de un año a otro, aunque quizás si en la manera de recibirla. En los primeros años todo son sorpresas y misterios que nuestra fantasía mezcla con agradables relatos. Luego, durante un tiempo, el nacimiento del Niño Jesús, la estrella de Belén, las cenas de Nochebuena,… forman parte de un todo en el que nos sentimos obligados a participar, incluso a presidir, para que la tradición no se trunque. Sin embargo, con el paso de los años su fuerza, lo que tiene de efecto mágico, de realidad humilde en un mundo agitado, la devuelve a sus valores más íntimos; al suave e indefinible acoso que ejerce sobre el ánimo, al que va despojando en su camino de lo inútil y lo superfluo. Llega la Navidad un año más y se hace necesario un alto en el camino.

La Natividad. Giotto 1267-1337La Natividad. Fresco de la Capilla Scrovegni. Padua-Italia. Giotto 1267-1337.

En posts anteriores hemos rememorado algunas de las tradiciones y costumbres de la Navidad como el montaje del Belén o la festividad de los Reyes Magos. En este artículo hablaremos de una de las más antiguas: las tarjetas navideñas, los populares “Christmas”. Hasta hace muy poco, nuestros buzones de correo nos “advertían” de la próxima llegada de la Navidad al recibir las felicitaciones de familiares y amigos con sus mejores deseos. Su contenido típico hacía referencia desde símbolos cristianos con escenas del nacimiento del Niño Jesús en Belén a referencias sociales, a veces salpicadas de un humor gracioso, incluso cáustico. También eran frecuentes los motivos estacionales, con especial referencia al invierno y sus nevados paisajes, hasta las actividades más comunes como las compras y celebraciones de estos días navideños. Si bien hay que decir que en los últimos años la irrupción del correo electrónico o el whatsapp están consiguiendo poner en jaque una tradición de más de 170 años.

No muchos conocen que los Christmas tienen su origen en un diseño realizado en 1843 por John Callcott Horsley, pintor narrativo, por encargo de Sir Henry Cole, hombre muy ocupado que, sin tiempo para felicitar a familiares y amigos, ni hacer las visitas de rigor de esas fechas, decidió contratar a un reconocido artista para que ilustrara una tarjeta con un mensaje y así poder cumplir con sus deseos. Henry Cole era un hombre polifacético que ocupó importantes cargos en la época victoriana. Junto a otras personas inició un movimiento que pretendía eliminar la brecha existente entre el industrial y el artista o diseñador para estimular las preferencias de los usuarios. Según sus propias palabras su objetivo era “demostrar la unión del mejor arte con la manufactura”. Pensaba que había que reformar la producción y que “una alianza entre arte y fabricante promovería el gusto del público”, convenciendo a destacadas empresas para que aceptaran esa colaboración en la elaboración de sus productos. Fue también uno de los mentores de la Exposición Universal de Londres de 1851 y miembro fundador del Museo de Victoria y Alberto de Londres, abierto al año siguiente, siendo nombrado caballero por este trabajo.

Tarjeta de Navidad 01. 1ª de la Historia- 1843Primer Christmas de la Historia diseñado por John Callcott Horsley en 1843 por encargo de Sir Henry Cole.

La ilustración ideada por Callcott tenía forma de tríptico. Era un diseño de tres paneles que permitía a los dos exteriores doblarse hacia el centro en uno. Cada panel lateral representaba una buena acción. El primero mostraba a un grupo de personas dando ropa a los pobres y el segundo ofreciendo comida a los hambrientos. En el panel central podía verse a una familia brindando, vestida con sus mejores galas, con un rótulo debajo que decía: “Feliz Navidad y Feliz Año Nuevo para usted”. Una estampa que levantó bastante polémica, pues llamaba la atención la presencia de un niño bebiendo vino. La historia del primer Christmas funcionó tan bien que se hicieron 1000 ejemplares, de los que hoy solo quedan doce, todos en manos de colecciones privadas. El último fue vendido no hace mucho  en una subasta de Wiltshire (suroeste de Inglaterra), en la casa de pujas Henry Aldridge & Son, especializada en objetos de coleccionista, por 8469 £ cuando su precio inicial de la época era de solo 1 chelín. Años más tarde, en 1863, las tarjetas para felicitar las Navidad ya se imprimían en serie. Una idea que pronto fue adoptada por Alemania, aunque tardó más tiempo en ser aceptada en Estados Unidos. Sucedió alrededor de 1875, y su promotor fue Louis Prang, un impresor alemán radicado en Boston, siguiendo el esquema del tríptico de la tarjeta inglesa original.

Realmente la consagración de los Christmas, su impulso definitivo, se puede decir que llegó de la mano de la Reina Victoria de Inglaterra, al encargar sus tarjetas navideñas a la imprenta proveedora oficial de la Casa Real británica para cumplimentar el protocolo de la época; generalmente eran retratos con referencia a los acontecimientos personales más significativos del año. La llegada de la postal acabó con los Christmas de estilo victoriano, aunque años más tarde, en la década de 1920, las tarjetas con sobres se pusieron de nuevo de moda, y así siguieron durante todo el siglo. En la década de 1950 las historietas impregnadas de humor, a la par que las imágenes nostálgicas, sentimentales y religiosas, calaron mucho entre la gente. En 1953, el presidente Eisenhower editó la primera tarjeta oficial de la Casa Blanca con escenas que reflejaban la vida cotidiana en su interior. En España los temas religiosos siempre han sido un clásico, aunque han ido perdiendo influencia con el tiempo. En la actualidad, los avances de la fotografía digital e Internet han dado un gran vuelco en las formas de felicitar la Navidad. Las nuevas tecnologías han sido las principales responsables del declive de la tarjeta “clásica”, pero es poco probable que desaparezcan por completo, al menos a corto plazo. Las tarjetas virtuales y la inmediatez del envío han ido relegando a los Christmas, sin embargo siempre se agradecen, aunque solo sea por el buen deseo que encierra todo escrito personal.

Lo normal es que tras cada tarjeta exista una historia que el tiempo ha ido borrando o perdiendo. Pero siempre hay excepciones. Como el Christmas firmado por Anna Frank en 1937, autora del célebre diario que lleva su nombre en el que narra las peripecias pasadas por su familia escondida en un apartamento de Amsterdam para huir de la persecución nazi. La postal navideña fue enviada cuando tenía ocho años, es decir, tres años antes de que el Tercer Reich ocupara los Países Bajos, e iba dirigida a uno de sus mejores amigos, Samme Ledermann. Muestra una campana cubierta de tréboles sobre un campo nevado, al tiempo que le desea “buena suerte para el Año Nuevo”. La pequeña Anna Frank murió poco antes del final de la guerra, tras contraer el tifus en el campo de Belsen en 1945. La felicitación fue encontrada por casualidad en la trastienda de un anticuario en el año 2008. El profesor Paul van den Heuvel estaba en la tienda de antigüedades de su padre revisando algunos artículos para montar una exposición sobre el día nacional holandés en memoria del Holocausto cuando se topó con ella. “La encontré en una caja, que probablemente procedía de un mercado de viejo en Amsterdam”, señaló a la televisión holandesa. Había sido enviada desde Aquisgrán, en Alemania, donde Anna Frank estaba visitando a su abuela.

Sin título-1Postal navideña enviada por Anna Frank a su amigo Samme Lederman en 1937.

Se acercan días entrañables, una buena ocasión para explicar cuando, como y donde surgieron algunas de las costumbres más enraizadas en estas fechas. La Navidad, una de las tradiciones más universales, siempre trae emociones, sentimientos, alegría y excitación, añoranzas, pero también esperanza. Nacimientos y belenes, pesebres y posadas, villancicos, pasando por convites y ricos manjares, forman parte de unas fiestas esperadas. Tal y como hoy la conocemos, proviene del siglo XIX cuando se recuperan los villancicos de siglos pasados y se empiezan a ver los populares Christmas. Es cierto que ha cambiado mucho, que ha perdido una parte importante de su esencia, se ha convertido en una fiesta más comercial. Aunque parezca lo mismo, cada vez lo hacemos con un ánimo diferente. Siempre hay algo que resulta nuevo. Un año más y otra Navidad llama a la puerta. Se hace necesario responder. Abrirla de par en par.  Que se instale en cada rincón y que por una noche se detenga el tiempo. Sin ruidos. Como dice la leyenda: “Hace muchos, muchísimos años, un Niño nació en un pesebre…”. La imagen de Belén se acerca. La Navidad ya está aquí. Sea bienvenida. Que su espíritu penetre y que quede en el recuerdo.

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