“El palacio de los placeres celestiales”. Adam Williams

El palacio de los palceres celestiales 01Novela espléndida. Interesante y muy entretenida. Con unas excelentes descripciones de la China Imperial de 1900, su título puede inducir a pensar en otro tipo de situaciones, que también se producen, pero es muy acorde con los hechos. En realidad su eje central gira alrededor de la revolución de los bóxers y las costumbres ancestrales de la época.

SINOPSIS
China, 1899. La debilitada dinastía Ch’ing asiste indefensa a las disputas entre las potencias occidentales por las concesiones ferroviarias y el control de sus territorios. Contempla como empiezan a hacerse con su país sin poder hacer nada al respecto. La sociedad secreta de los bóxers planea una rebelión a causa de la sequía y el hambre y surge como un nuevo poder entre el campesinado, extendiéndose a todas las clases sociales, vaticinando que los dioses van a bajar a la tierra para expulsar a los extranjeros y arrojarlos al mar.

En este enrarecido ambiente desembarca Helen Frances, una inocente muchacha inglesa llegada a la ciudad de Shishan, cuya vida dará un vuelco llevada por su heterodoxa curiosidad y la pasión amorosa que siente por el aventurero Henry Manners. El estallido de la rebelión de los bóxers hará que la joven se vea rodeada de peligros inimaginables y su vida cambiará siempre.

El burdel que da título a la novela, un lugar en el que tienen cabida los más refinados y prohibidos placeres, sirve de marco al debut literario de Adam Williams. “El palacio de los placeres celestiales” es una historia épica y romántica que nos presenta una galería de personajes inolvidables, como la madame Madre Liu y su sanguinario hijo Ren Ren, el idealista doctor Airton, el misterioso mandarín y la sensual cortesana Fan Yimei. Todos ellos nos transportarán a una época convulsa y fascinante en una obra que atrapa desde sus primeras páginas.

“El palacio de los placeres celestiales” es la opera prima del escritor Adam Williams. Nacido en Hong Kong, descendiente de una familia inglesa asentada en China desde el siglo XIX, durante los últimos años ha sido representante en Pekín (Beijing) de una corporación de empresas dedicada al comercio exterior. Novela que engancha a través de la historia de la revolución boxer y una complicada historia de amor, nos introduce en la cerrada población china, sus costumbres y una forma de vida tan diferente a la del mundo occidental. Arrastra desde el principio sin apenas darte cuenta. Aunque sus personajes son ficticios, el contexto histórico está tan bien tratado que, a la vez que entretiene, incita a recordar algunos de los grandes acontecimientos de la China Imperial. Y más en este caso por venir de un escritor bastante fiable, no solo por su profunda y profusa investigación de los hechos, sino porque su familia estuvo presente viviéndolo en primera persona, lo que da mayor validez a sus fuentes.

Rebelión de los boxers 02Tropas en la ciudad prohibida de Pekín.

Resulta interesante la explicación del propio Adam Williams sobre la génesis y proceso seguidos para escribir su libro. Lo refleja así:

Cuando empecé a escribir esta novela sobre la rebelión de los bóxers, tuve muy presente mis antecedentes familiares chinos. Yo no estaría vivo si mi bisabuelo, un médico misionero escocés, no hubiese conseguido escapar por la puerta septentrional de Changchun, mientras los bóxers entraban por la meridional. Si lo hubieran apresado, muy posiblemente lo habrían matado y mi abuela no habría llegado a nacer.

Desde esa época, distintos miembros de mi familia –doctores, ferroviarios, comerciantes- han estado relacionados con China. Yo nací en Hong Kong, mi madre en Qinhuangdao y su madre en Changchun. Crecí en Victoria Peak, entre los “taipan” de Hong Kong, y llevo doce años viviendo y trabajando en Pekín (Beijing), empleado en una de las más antiguas casas de comercio de China, la Jardine Matheson.

Este libro no es en absoluto una historia familiar. Mi querida abuela se revolvería en la tumba ante la insinuación de que cualquiera de los temibles personajes que he creado se parecieran en lo más mínimo a sus queridos padres, aunque me he tomado la libertad de dar a mi personaje misionero principal una pasión por las novelas del Lejano Oeste que, en nuestro acerbo familiar, era la única debilidad de mi bisabuelo presbiteriano, y también le he otorgado una medalla por su trabajo durante la epidemia. Hasta mis manos ha llegado dicha medalla, la Orden del Dragón de Oro, que le fue concedida a mi bisabuelo en los últimos años de la dinastía Ch´ing. Tiene el tamaño de una taza de café con brillantes láminas amarillas y, cuando la sostengo en mis dedos, siento una extraña afinidad con un mundo que se ha esfumado, un mundo cruel y misterioso.

Rebelión de los boxers 04

Rebelión de los boxers 01

Mi ciudad de Shishan es inventada, pero hechos como los que sitúo en ella sucedieron en otras zonas de China. En el año 1900 hubo una masacre en la que murieron más de setenta misioneros en la ciudad de Taiyuanfu, en la provincia de Shanxi. Cuando los occidentales hablan de la rebelión de los bóxers, casi siempre se centran en el asedio a las legaciones y en el heroísmo de sus defensores. Sin embargo, en mi novela ocupan un papel secundario. A mi me interesaban más los bóxers. ¿Cómo pudo formarse un movimiento tan grotesco? ¿Y que sucedía en las vastas zonas rurales? Al fin y al cabo cualquiera que haya vivido, que mira tanto hacia dentro como China, sabe que los brotes ocasionales de xenofobia contra los extranjeros están por lo general propiciados por unas dinámicas internas que, a menudo, solo tiene que ver muy de pasada con los extranjeros, que son la causa aparente, y que las principales víctimas en cualquier conflicto violento son siempre chinos a manos de otros chinos. Según la versión oficial del Partido Comunista Chino, los bóxers eran unos protorrevolucionarios motivados por el fervor patriótico y el deseo nacionalista de proteger su tierra natal. Este no ha sido siempre el criterio. En los años que siguieron a la rebelión, los escritos chinos sobre los acontecimientos expresaban horror ante la superstición y el lado más oscuro y animista de su mente colectiva que se había desatado con unos resultados tan violentos. Algunos historiadores chinos actuales estudian ahora como este movimiento campesino fundamentalista que, en sus orígenes, fue apolítico, fue manipulado y subvertido para que sirviera a los intereses de ciertas facciones de la corte imperial. Tal y como fueron las cosas, la decrépita y corrupta dinastía Ch’ing duró solo once años más, antes de ser derrocada por la revolución nacionalista de Sun Yat-Sen.

Me he documentado mucho para mi novela, sin embargo debo señalar que casi todos los acontecimientos que en ella tienen lugar, pese al contexto histórico en que se desarrollan, son puramente ficticios. En el equilibrio entre datos verídicos, aventura y romance, me he inclinado sobre todo por este último, con la esperanza de que el lector disfrute como he disfrutado yo”.

“El palacio de los placeres celestiales” es una novela de intriga y aventura que, aunque solo sea por el contexto histórico y el fiel conocimiento que Adam Williams tiene de la China Imperial de 1900, merece la pena leer. Muy recomendable.

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