“El quinto día”. Frank Schatzing

El quinto día 03“El mar se ha convertido en una amenaza para la Humanidad. Las criaturas marinas invaden las costas. La naturaleza desafía al hombre. El pánico se extiende por doquier… Un equipo de científicos tratará de descubrir las causas de la catástrofe universal que se cierne desde los océanos, pero en el curso de su investigación se verán obligados a cuestionar sus más firmes convicciones, también las morales”. Un resumen más que correcto de esta interesante novela de ciencia ficción. Aunque utiliza términos científicos con relativa frecuencia, en pocas ocasiones llegan a aburrir. Desarrollada en diferentes escenarios, “El quinto día” tiene la habilidad de ir incrementando el interés en cada uno hasta alcanzar un cierto clímax para cortarlo justo antes de pasar al siguiente. Una máxima de las obras bien hechas que no siempre se consigue. Alcanza momentos de excitación, incluso de ansiedad, como durante el ataque de una manada de orcas, ballenas grises y jorobadas a un grupo de turistas en una visita de recreo. Sencillamente fantástico. Quizás su parte final se vuelva un poco reiterativa cuando trata de explicar los ataques de los “yrr”, la ‘nueva’ forma de inteligencia que amenaza la Humanidad. No es que resulte aburrida, al contrario, pero quizás inicia el desenlace de forma abrupta, perdiendo parte del suspense.

Sinopsis
En Perú, un pescador desaparece sin dejar rastro. Entretanto, los expertos de una empresa petrolífera noruega encuentran extraños organismos que ocupan cientos de kilómetros cuadrados del fondo marino. Y en las costas de la Columbia Británica comienza a observarse un inquietante cambio en el comportamiento de las ballenas. Algo ha hecho que las criaturas marinas se vuelvan contra el hombre.

Nada de todo esto parece tener una causa común, pero el biólogo Sigur Johanson sospecha que en estas anomalías hay algo más que una simple serie de coincidencias. Lo mismo acaba creyendo el investigador de ballenas canadienses León Anawak, quien llega a una preocupante conclusión: una catástrofe está a punto de suceder, y ésta podría poner en peligro la continuidad de la raza humana.

Lo desconocido se rebela. Una lucha contra reloj para salvar a la Humanidad. La búsqueda del origen de esta amenaza enfrentará a los biólogos con sus peores pesadillas. Un ambicioso thriller que no dejará indiferente a nadie.

Ataque ballena 01Ataque de una ballena austral a un yate de recreo en las costas sudafricanas en el año 2010.

Frank Schatzing, nacido en Colonia (Alemania) en 1957, persona polifacética: director de publicidad, músico, productor musical y apasionado cocinero, es desde mediados de los noventa un reconocido escritor. A su primera obra “Tod und Teufel” (1995) (“La muerte y el diablo”), le siguieron “Las sombras de la Catedral” (1996), “Hambre asesina” (1996), “El lado oscuro” (1997) y “Lautlos” (“En silencio”) (2000), que tuvo una gran acogida. Experto buceador, con “El quinto día” (2005), después de años de pensar en la idea central de la historia, ha visto cumplido su sueño. Best seller en Alemania, fue galardonada en su país con el premio a la mejor novela de ciencia ficción. No se trata de la clásica odisea espacial desarrollada en un futuro lejano; al contrario, sucede en nuestro planeta en el momento actual, y encierra un mensaje crítico contra nuestra sociedad por la forma de entender el ecologismo. Aunque ficción, también tiene mucho de divulgación científica. Con un original argumento nos introduce en las profundidades marinas, donde mamíferos como orcas y ballenas y algunos microorganismos están poniendo en peligro el ecosistema con sus bruscos cambios de comportamiento. Hasta el punto de provocar catástrofes de gran magnitud y la muerte de miles de personas. Bien construida, con detalladas descripciones (a veces excesivas), nos permite comprender ciertos secretos de nuestros océanos y de las plataformas petrolíferas marinas.

Hay quien sostiene que las ideas plasmadas en “El quinto día” se basan en la Teoría de Gaia, según la cual la atmósfera y la superficie de la Tierra se comportan como un todo donde la vida se encarga de autorregular las condiciones más importantes. Así, por ejemplo, en el caso de los océanos lo hace con la temperatura, composición y salinidad. Ideada por el químico James Lovelock (1969), fue el escritor William Golding, uno de sus mayores apoyos, quien le sugirió el nombre de “Gaia” (diosa griega de la Tierra). A Lovelock, que en 1965 había participado como asesor de la NASA en el primer intento para descubrir la posible existencia de vida en Marte, le había llamado la atención las grandes diferencias entre la Tierra y sus dos planetas más próximos. Una singularidad que le llevó a formular su hipótesis apoyada en que la biosfera autorregula las condiciones del planeta para hacer su entorno (temperatura y atmósfera) más acogedor a las distintas especies. Con anterioridad se suponía que la Tierra poseía las condiciones adecuadas para que se diese la vida y que lo único que había ocurrido, como consecuencia y responsabilidad de las formas que lo habitan, era una simple adaptación a las diferentes condiciones.

Hipotesis de Gaia 01Lovelock definió a Gaia como: “una ciudad compleja que implica a la biosfera, atmósfera, océanos y tierra; constituyendo en su totalidad un sistema cibernético o retroalimentado que busca un entorno físico y químico óptimo para la vida en el planeta”, confirmando así la existencia de un sistema de control global. Basaba sus argumentos en que la temperatura de la superficie había permanecido constante, a pesar del incremento de la energía proporcionada por el Sol. También, aunque debería ser inestable, la composición atmosférica y la salinidad de los océanos. Al principio, la comunidad científica no dio mucho crédito a su teoría; sin embargo, en los últimos 20 años parece que se está tomando más en serio. Para Lovelock, la verdadera amenaza consiste en alterar de forma drástica las zonas donde se encuentran los circuitos primarios de control del planeta, como el cinturón de las selvas tropicales y las plataformas continentales, postulando al tiempo que la vida fomenta y mantiene unas condiciones adecuadas para sí misma que afectan al entorno.

Uno de los momentos claves de la novela se desarrolla en las plataformas que extraen petróleo y gas natural de los yacimientos del lecho marino que luego se transportarán hasta la costa. El metano (CH4), el hidrocarburo más sencillo, gas incoloro, inodoro, muy inflamable, es el principal componente del gas natural y  procede de la descomposición de sustancias orgánicas. Con un potencial de calentamiento muy superior al dióxido de carbono (CO2) en la proporción de 21 veces mayor contribuye con fuerza al efecto invernadero. A altas presiones, como las existentes en el fondo del océano, forma hidratos sólidos (clatratos) en cantidades aún desconocidas, pero que se suponen muy grandes. Estos clatratos (combinaciones de hielo y metano) están considerados como una importante fuente potencial de metano, si bien hasta ahora no se ha podido realizar ninguna explotación comercial, pues existen serios problemas de inestabilidad y una posible inflamabilidad provocaría su salida a la atmósfera en forma de burbujas. Una hipótesis denominada “fusil de clatratos” sugiere que si a causa del calentamiento global se produjese un aumento de temperatura suficiente en estos “yacimientos”, el metano podría liberarse de golpe a la atmósfera y dado su enorme potencial de efecto invernadero calentaría la Tierra a niveles sin precedentes. Aunque todavía no peligroso, el incremento de la temperatura del agua de los océanos es ya una realidad. En un futuro su efecto podría traer consigo una fuga repentina en las reservas de hidratos de metano de incalculables consecuencias. ¡De ahí el apodo de “fusil”! Algunos hablan de que la temperatura media del planeta podría subir hasta 5ºC. Una teoría que podría explicar la causa del fuerte y rápido calentamiento en el pasado lejano de la Tierra, como el ocurrido en el período del Paleoceno-Eoceno hace 55 millones de años.

Burbujas de metano 01Burbujas de metano observadas por sonar ascendiendo desde el fondo marino del Ártico. Foto BBC News.

Al problema citado, de por si muy grave, habría que añadir otro tan importante si cabe. Al encontrarse la mayor parte de los clatratos acumulados en los fondos marinos, su escape espontáneo afectaría también a la zona de los taludes de alta pendiente que separan las plataformas continentales (cercanas a la costa y de poca profundidad) de las oceánicas (situadas a grandes profundidades). Una hipotética fuga general podría traer consigo que algún talud se desplomase sobre la llanura abisal provocando un desplazamiento del agua tan brutal, el llamado efecto Storegga, que daría lugar a un tsunami nunca visto (megatsunami) con olas de hasta 100 metros de altura y velocidades superiores a 400 Km/h que destruiría todo lo que encontrase a su paso. Suena a ciencia ficción, pero no es así. Aunque improbable, existen referencias en el pasado. Parece que hace unos 8000 años en Noruega, el efecto Storegga provocó un tsunami que inundó toda Islandia, Noruega, Dinamarca, y parte de Reino Unido y Alemania. Diversos estudios actuales colocan a la isla canaria de La Palma como próxima a sufrir un derrumbamiento de este tipo por los dos focos volcánicos existentes, cuya característica principal es que albergan en su interior agua de lluvia almacenada durante miles de años, lo que les convierte en potencialmente inestables. La última erupción ocurrida en 1949 ya causó un deslizamiento de tierra que abrió una zanja de 2 kilómetros de largo entre el este y oeste de la zona sur de la isla.

No hace tanto (2009), científicos de varios países afirmaban tener pruebas de que se estaba liberando metano desde los fondos marinos del Ártico, fenómeno que relacionaban con su calentamiento, el incremento del nivel del mar y la desaparición de los bloques de hielo. A pesar de que en su mayor parte se disuelven en el agua, otra parte se escapa a la atmósfera. Se han detectado frente a las costas noruegas más de 250 de estas chimeneas en el fondo marino a profundidades inferiores a 400 metros. A profundidades mayores los depósitos de metano permanecen estables debido a la menor temperatura y una mayor presión. Además, que el metano se disuelva en el mar tampoco significa que no alcance la atmósfera o que no tenga consecuencias.

Burbujas de metano 02Modo en que el metano se escapa del fondo marino. Foto BBC News.
Algunos de estos  supuestos se plantean en “El quinto día”, un título que hace referencia al día en que Dios creó los mares y los océanos. Una novela no muy al uso, que alerta, entre otras cosas, del calentamiento global de nuestro planeta. Algo extensa, en ocasiones con terminología científica, es también ágil y amena. Conforme a las ideas de la Teoría de Gaia, la actividad del hombre ha ido creando unas condiciones que empiezan a afectar al equilibrio que sostiene las formas de vida y los ecosistemas. Nos muestra un mundo al borde del Apocalipsis con la Humanidad acosada e incapaz de defenderse frente a un enemigo hasta entonces desconocido para el hombre: el mar. Interesante para los aficionados a la ciencia, lo es también para los amantes de las historias de aventuras. Suspense, acción, ciencia…. ficción; no le falta nada. Entretenida.

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