Palmeras en la nieve. Luz Gabás

Palmeras en la nieve 01“Palmeras en la nieve”, ópera prima de la escritora Luz Gabás, sitúa la narración en dos épocas muy distintas, la actual (2003) y años 50 y 60 del siglo pasado, y en dos lugares tan opuestos como Pasolobino, pequeño pueblo (ficticio) del Pirineo aragonés y la antigua colonia española de Guinea Ecuatorial, de manera especial en la isla de Fernando Poo (hoy Bioko) donde transcurre la mayor parte. El cultivo y la elaboración del cacao, la convivencia entre españoles y nativos, sus diferencias sociales, y sobre todo unos personajes complejos, forman parte de un entorno que camina hacia la independencia. Amor y rencores resurgen con fuerza dentro de una sociedad llevada al enfrentamiento a medida que cambia la posición de unos y otros. Al tiempo que reflexiona sobre la colonización, muestra también su lado más convulso. Bien construida, con diálogos fluidos, en ningún momento llega a aburrir. Si hay que ponerle un pero, quizás su parte final se desencadena de forma un tanto abrupta; si bien es cierto que en el arranque de su lectura ya nos pone en antecedentes.

Sinopsis
Es 1953 y Kilian abandona la nieve de la montaña oscense para iniciar junto a su hermano Jacobo el viaje de ida hacia una tierra desconocida, lejana y exótica, la isla de Fernando Poo. En las entrañas de este territorio exuberante y seductor, le espera su padre, un veterano de la finca Sampaka, el lugar donde se cultiva y tuesta uno de los mejores cacaos del mundo.

En esa tierra eternamente verde, cálida y voluptuosa, los jóvenes hermanos descubren la ligereza de la vida social de la colonia en comparación con una España encorsetada y gris; comparten el duro trabajo necesario para conseguir el cacao perfecto de la finca Sampaka; aprenden las diferencias y similitudes culturales entre coloniales y autóctonos; y conocen el significado de la amistad, la pasión, el amor y el odio. Pero uno de ellos cruzará una línea prohibida e invisible y se enamorará perdidamente de una nativa. Su amor por ella, enmarcado en unas complejas circunstancias históricas, y el especial vínculo que se crea entre el colono y los oriundos de la isla, transformarán la relación de los hermanos, cambiarán el curso de sus vidas y serán el origen de un secreto cuyas consecuencias alcanzarán el presente.

En el año 2003, Clarence, hija y sobrina de ese par de hermanos, llevada por la curiosidad del que desea conocer sus orígenes, se zambulle en el ruinoso pasado que habitaron Kilian y Jacobo y descubre los hilos polvorientos de ese secreto que finalmente será desentrañado.

Un excelente relato que recupera nuestras raíces coloniales y una extraordinaria y conmovedora historia de amor prohibido con resonancias de “Memorias de África”.

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Como complemento previo a su lectura nunca está de más un poco de historia acerca de una isla, Fernando Poo, y un país, Guinea Ecuatorial, que antes de alcanzar su independencia estuvieron bajo dominación británica y más tarde española.

De 1827 a 1843, el Reino Unido estableció su presencia en Guinea Ecuatorial para combatir la trata de esclavos fundando Port Clarence (hoy Malabo) y San Carlos, aunque no lo consiguió pues continuó bajo su presencia. Durante años ingleses y españoles se disputaron su control, pero fue en 1843 cuando Juan José Lerena y Barry, comandante del bergantín “Nervión”, proclamó la soberanía española de la isla, cambiando nombres ingleses por españoles y organizando la vida administrativa de la ciudad. Al tiempo prosiguió su labor de reconocimiento y explotación de las demás islas del Golfo de Guinea, volviendo a establecer la presencia española en Malabo. Más tarde, en 1885, la porción continental, lo que hoy es Río Muni, se convirtió en protectorado y en 1900 en colonia, año en el que un tratado firmado en París determinó los límites del territorio reconocido a España. Ambos territorios (insular y continental) fueron unidos en 1926 como la colonia de Guinea Española con capital Santa Isabel (hoy Malabo) en la isla de Bioko (antes Fernando Poo). Sin embargo, durante la primera mitad del siglo XX, España carecía de la riqueza necesaria para desarrollar una infraestructura económica consolidada. A pesar de todo se pusieron en marcha grandes plantaciones de cacao en la isla de Bioko con miles de trabajadores nigerianos importados como braceros.

En 1956 los territorios se organizaron como provincia del Golfo de Guinea y en 1959 adquirieron el estatus de provincias españolas ultramarinas, dividiéndose en dos: Fernando Poo y Río Muni. Como tal estuvieron regidas por un gobernador general con todos los poderes civiles y militares, celebrando las primeras elecciones locales ese año y eligiendo los primeros procuradores en Cortes ecuatoguineanos. En diciembre de 1963, las dos provincias se reunificaron como Guinea Ecuatorial y fueron dotadas de una autonomía limitada con órganos comunes para todo el territorio (entre ellos el cuerpo legislativo) y organismos propios en cada provincia. Aunque el comisionado nombrado por el gobierno español tenía amplios poderes, la Asamblea General de Guinea Ecuatorial tenía gran influencia en la formulación de leyes.

La primera Constitución de Guinea Ecuatorial se aprobó en referéndum popular el 11 de agosto de 1968 bajo la supervisión de observadores de la ONU, votando a su favor un 64% del electorado. Entre el 22 de septiembre y el 2 de octubre de ese mismo año se celebraron las primeras elecciones generales con el triunfo de Francisco Macías Nguema, que gobernó de manera dictatorial hasta ser depuesto, juzgado y fusilado por orden de su sobrino Teodoro Obiang, actual presidente, el 29 de septiembre de 1979. Cuando se proclamó su independencia de forma oficial (12 de octubre de 1968), Guinea Ecuatorial tenía uno de los mayores ingresos per cápita de toda África. Una de las labores más importantes que España ejerció de forma muy activa durante el tiempo de colonización fue conseguir una de las mayores tasas de alfabetización del continente y un notable desarrollo de su red de instalaciones sanitarias.

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Luz Gabás, actual alcaldesa de Benasque (Huesca), nació en 1968 en Monzón, un pueblo de la misma provincia. Estudió en Zaragoza y se licenció en Filología Inglesa. Más tarde ejerció como profesora de Escuela Universitaria, compaginando durante años la docencia con la traducción e investigación en Literatura y Lingüística. Su novela “Palmeras en la nieve” fue uno de los éxitos editoriales de 2012. La propia autora señala en su prólogo como los antecedentes familiares inspiraron gran parte de su trabajo. Así lo cuenta:

“Mi padre vivió en Guinea y su aventura late en la inspiración de esta novela. En 1953 emigró a ese lugar de palmeras, tierra ocre y hombre recios. Tenía tan solo 24 años y, como tantos otros españoles, decidió cruzar la Península y probar suerte en mitad de la selva tropical, un mundo mágico que no era el suyo y que, sin embargo, nunca pudo borrar de su mente”.

“A través de algunos emigrantes, llegaban noticias de que en Guinea había probabilidades de encontrar un buen trabajo en alguna de las plantaciones regentadas por colonos españoles. Los emprendedores soñaban entonces con ofrecer el sustento a sus familias con un salario imposible de conseguir en España, pero cuando llegaban a Fernando Poo o a Santa Isabel, además, quedaban seducidos por el color de un lugar que nada tenía que ver con el gris oscuro de nuestra Península”.

“A veces, cuando mi padre miraba las imágenes de aquellos tiempos, volvía a enamorarse de sus recuerdos, de la pasión de sus gentes, del olor de los cacaotales, de la intensa piel negra de los amigos que ni el tiempo pudo palidecer en su recuerdo”.

“Palmeras en la nieve”, que está inspirada en los españoles emigrados a Guinea Ecuatorial, tiene una cierta similitud con “El tiempo entre costuras”, aunque sus historias son muy distintas. Novela intensa, bien documentada, Luz Gabás siempre tuvo muy clara su idea, pues su inspiración le nacía desde dentro. ¡Solo necesitaba plasmarla! Esto comentaba en una de sus entrevistas: “Cogí una excedencia y decidí escribir una novela con la que siempre habíamos bromeado en casa por tratarse de una historia que era un diamante en bruto. Mi padre y mi abuelo emigraron a la isla de Fernando Poo, antigua colonia española, y los recuerdos que nos transmitían resultaban exóticos y evocadores. Así que me lancé a escribirla con la única obsesión de trascender lo local; que no fuera una acumulación de batallitas”. Al igual que hicieron algunos de sus familiares desde finales del siglo XIX hasta los años 70 del siglo pasado, más de 200 personas del valle de Benasque emigraron a la pequeña isla de Fernando Poo, a un país al que miles de españoles llegaron en tiempos no tan lejanos. “Es mucha gente para una zona como Benasque y la isla dejó su huella. Mi ambición era escribir la novela independiente de lo que ocurriera con ella, porque me daba mucha pena que se perdiera esa parte de nuestra historia”.

Finca Sampaka. EntradaEntrada que recrea a la finca “Sampaka” de “Palmeras en la nieve”.

Luz Gabás ha escrito una novela de superación y también de reflexión sobre el mundo colonial. “Palmeras en la nieve” nos habla de las relaciones personales, pero también del contraste de culturas en un entorno duro como el de Fernando Poo de la época. En cierta manera es una obra costumbrista, que refleja en cierta manera la evolución de un país y sus movimientos hacia la independencia. Se lee con facilidad desde el principio al final, a la vez que enseña, instruye y entretiene.

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