“Estado de miedo”. Michael Crichton

Estado de miedo 01Entretenida novela que plantea un tema de fuerte y continua controversia como es el calentamiento global y el cambio climático que ya hemos abordado en otro post. “Estado de miedo” saca a la luz los múltiples intereses creados para alcanzar objetivos poco confesables, que en ocasiones no dudan en pervertir llegando incluso a la violencia, y que en el fondo nada tienen que ver con la defensa que propugnan.

Sinopsis
En Paris muere un físico después de mostrar un experimento en su laboratorio a una guapa visitante. En la selva de Malasia un misterioso individuo compra maquinaria de excavación profunda de una capacidad exagerada. En Vancouver alguien alquila un pequeño submarino para investigar en los mares de Nueva Guinea. Y en Tokio un agente de la inteligencia intenta captar el sentido de lo que está pasando.

Este es el arranque de “Estado de miedo”, la emocionante y polémica nueva novela de Michael Crichton. Con un ritmo trepidante, el autor sitúa al lector ante una realidad para muchos totalmente desconocida: el mundo del ecoterrorismo y de los científicos dispuestos a modificar o manipular sus datos según las necesidades de las organizaciones que subvencionan sus investigaciones.

Solo Crichton sabe combinar la fuerza irresistible de un thriller que engancha desde la primera página con datos científicos que ponen los pelos de punta. Y lo peor es que nos habla de una terrorífica realidad actual, no de un posible escenario futuro.

Michael Crichton (1942-2008), considerado el iniciador del estilo narrativo ‘tecno-thriller’ (tecnológico y científico), emprende su carrera profesional como escritor y realizador de cine tras licenciarse en Medicina en la Universidad de Harvard. Entre sus mayores éxitos, todos best sellers mundiales, están “Parque Jurásico”, “El mundo perdido”, “Rescate en el tiempo”, “Acoso”, “Esfera”, “Congo” o “Presa”. También es autor de libros de ensayo y guiones de películas. Es la única persona que ha logrado tener al mismo tiempo el libro más vendido (“Acoso”), la película Nº 1 en taquilla (“Parque Jurásico”) y la serie de televisión con mayor audiencia (“Urgencias”). Tras publicar “Estado de miedo” (2004), Crichton intensificó su participación en conferencias sobre el ‘cambio climático’ avivando su rigurosa crítica a lo que denomina nueva ‘religión del ecologismo’, su componente sensacionalista, y la politización de la ciencia. Aunque deja clara su predilección por este tipo de novelas, reconoce su falta de formación académica en estos campos, salvo en lo relacionado con la medicina, su especialidad teórica. Sin embargo, tiene una gran virtud: aportar siempre una amplia cantidad de material contrastado, tanto a nivel de investigación como de otro tipo, que sirve de base a sus argumentos y a partir de ahí desarrollar su ‘fantasía’. Aparte de apoyarse en información fidedigna, además suele dejar transcrito en algún apartado de su obra que sus conclusiones son solo conjeturas (en su mayor parte), eso si basadas en hechos y bases reales. De ahí su insistencia en decir que sus novelas, a la vez de mostrar un problema real, se deben entender desde el ángulo de la ficción.

“Estado de miedo” sigue esa misma línea con abundantes gráficos y notas a pie de página que apoyan su trama (ficticia). Aunque en esta ocasión, quizás como un punto de inflexión en su obra, incorpora al final del libro su criterio acerca del calentamiento global y otros temas colaterales, y un extenso apéndice bibliográfico con las fuentes consultadas. Reflejamos algunas de sus opiniones siempre teniendo en cuenta que hablamos del año 2004:

Michael Crichton. Frase 01– El dióxido de carbono aumenta y la actividad humana es la causa probable, aunque nadie sabe en que medida exacta.
– Nos hallamos en medio de una tendencia natural al calentamiento que se inició alrededor de 1850, cuando salimos de una etapa fría de cuatrocientos años conocida como la ‘pequeña glaciación’.
– Antes de tomar decisiones políticas costosas a partir de modelos sobre el clima, me parece razonable exigir que dichos modelos predigan las temperaturas futuras con precisión por un período de diez años. Mejor veinte.
– En los aproximadamente 35 años de existencia del movimiento ecologista, la ciencia ha experimentado una importante revolución que ha permitido una nueva comprensión de la dinámica no lineal, los sistemas complejos, la teoría del caos o la teoría de la catástrofe. Ha transformado nuestra manera de pensar sobre la evolución y la ecología. Sin embargo estas ideas que ya no son nuevas apenas han penetrado en el pensamiento de los activistas de la ecología, que parecen extrañamente estancados en los conceptos y la retórica de los años setenta.
– Necesitamos un nuevo movimiento ecologista, con nuevos objetivos y nuevas organizaciones. Necesitamos más gente trabajando sobre el terreno, en el medio ambiente real, y menos gente detrás de pantallas de ordenador. Necesitamos más científicos y muchos menos abogados.
– Por qué es peligrosa la politización de la ciencia: No hace referencia al calentamiento global, pero si pone diversos ejemplos y teorías que luego quedaron en poco menos que pseudociencia, y que le sirven como motivo para señalar que se está reprimiendo la discusión abierta y franca de los datos y los resultados.

Su novela esta vista bajo la óptica de un abogado que se ‘mueve’ en un principio por las vías del ecologismo, siendo sus opiniones muy cuestionadas y en especial un conjunto de sucesos en diferentes lugares de nuestro planeta que ponen en duda el consenso científico en torno al calentamiento global. Se desata entonces una gran polémica entre los sectores defensores de su origen antropogénico (resultado de las actividades humanas), a la que se unen los que valoran muy positivamente esta denuncia contra lo que denominan ‘tiranía ambientalista’. A pesar de tratarse de solo ficción, el importante aporte bibliográfico con el que Michael Crichton acompaña sus tesis hizo que se discutiese en diversos ámbitos ecologistas y científicos como si se fuese una obra de ensayo. Afirma que nunca ha desmentido el origen antropogénico del cambio climático y que en “Estado de miedo” se hace necesario saber distinguir la realidad de lo que solo es ficción. De ahí su acerba crítica a lo que denomina Ecologismo 04ecologismo militante a toda costa y el gran peligro que supone intentar politizar la ciencia, así como la fuerte desinformación guiada por determinados y oscuros intereses. En su opinión, los estudios sobre el calentamiento global en muchas ocasiones son solo meras conjeturas y predicciones basadas en modelos informáticos de poca fiabilidad o escasez de datos y registros aportados, además de poco racional, algo muy acorde con el título de su obra.

Quizás uno de los puntos flojos de “Estado de miedo” sean los continuos viajes y cambios de escenario que provocan una ligera bajada de ritmo. También, a veces, los datos científicos en exceso: resultan algo engorrosos, sobre todo cuando aparecen en medio de diálogos cortando de forma brusca la escena. En el fondo, la obra es una reflexión sobre el impacto real del cambio climático y la poca información con que cuenta la población, no se sabe muy bien si de forma intencionada o porque los medios de comunicación y las organizaciones medioambientales <<lo procuran (por distintos motivos en ambos). Por eso Crichton nos advierta: ¿qué credibilidad puede tener un determinado estudio sobre el cambio climático realizado por una organización subvencionada por la industria del petróleo?, señalando a continuación (datos reales 2004) que en los últimos 180 años la temperatura media del planeta aumentó 0,5 °C, que le anima a preguntarse: ¿representa un aumento de 0,5 °C, en 180 años, la premonición de un cambio climático catastrófico inmediato?

Sin embargo, hoy, doce años más tarde, parece que un hecho se abre paso: ¡la lucha contra el calentamiento global no admite más prórrogas! La reciente ‘Cumbre del Clima’ celebrada en Paris en medio de excepcionales medidas de seguridad tras los atentados terroristas del pasado mes de noviembre arrancaba con un objetivo insoslayable: alcanzar un acuerdo mundial y vinculante que limite las emisiones y un aumento máximo de la temperatura global fijado en 2º C para el año 2100. En el año 2015 la concentración de CO2 estaba alcanzando niveles desconocidos desde hace tiempo. Uno de los mayores problemas se presentaba con China y EEUU, ‘causantes’ del 45 % de las emisiones, que no aceptaban su carácter vinculante, ni mucho menos hablar de acuerdos jurídicos. Al final, y a pesar de los aplausos con que se rubricó el acuerdo, se logró un resultado solo aceptable. No se han marcado límites para las reducciones de CO2 por países, incluso China indicó que seguirán aumentando hasta el año 2030. Solo la Unión Europea se ha comprometido con un objetivo claro: reducirlas un 40 % para el año 2020 en relación a 1990, además de llegar al 27 % en energías renovables. En lo que todos si se han puesto de acuerdo es que el cambio climático es un riesgo que no se puede aplazar. Una de las mayores amenazas para nuestro planeta. Todo un auténtico desafío.

“Estado de miedo” es una novela recomendable, sobre todo para aquellos interesados en el cambio climático. Trasluce enseñanzas aclaratorias. Atrapa con una mezcla ‘explosiva’ de ficción y realidad, aunque en ocasiones hace difícil discernir donde empieza y termina cada una. En cualquier caso, Michael Crichton las fusiona con buen acierto.

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