Juegos tradicionales y populares (y II), su importancia en la educación

El niño comienza a jugar casi desde cuando nace; la mayoría de las actividades son como un juego para él. A medida que crece lo sigue haciendo en la calle o en la escuela, aunque ya bajo unas fórmulas establecidas. En los últimos años son muchos los educadores que han dedicado su tiempo a difundir esta actividad tan necesaria para su desarrollo. En un post anterior  hicimos una pequeña selección de juegos tradicionales y populares que completaremos ahora en esta segunda entrega.

El aro
Juego de habilidad individual. Su elemento principal es una pieza circular (aro) que se hace rodar por el suelo en posición vertical intentando que no caiga impulsándolo con una varilla de hierro (también de madera o plástico) que acaba en uno sus extremos en un pequeño gancho en forma de U (gancheta, “ganchu” en Asturias) que sirve para sujetarlo. Para empezar rodarlo se cogerá con una de las manos y con la otra el gancho. A continuación se le dará un pequeño empuje y acto seguido se colocará el gancho en la parte inferior. Para frenarlo se situará el gancho en la parte superior. Si se quiere lograr una mayor precisión, acelerar, frenar, o hacer giros sin problemas, cuando se tiene suficiente práctica el gancho se suele meter por el interior del aro. Aunque parece fácil, y lo es, mantener vertical y conducir bien un aro requiere cierta destreza.

Aro 01Existen varias modalidades del juego. Una de ellas consiste en trazar un recorrido y echar carreras para ver quien rueda más deprisa. Resultará ganador aquel que en un tiempo dado de un mayor número de vueltas o el que emplee menos tiempo en un determinado número que se fije. A veces estas pruebas se realizan en campo abierto siendo vencedor el que cubra una mayor distancia. Incluso se pueden hacer carreras en grupo con todos los jugadores en paralelo saliendo hacia una meta lo suficientemente lejana.

Testimonios de la práctica del aro se conocen desde la antigua Grecia. Hipócrates (460-379 a.C.), famoso médico, autor del conocido juramento hipocrático (“Juro por Apolo médico, por Esculapio, Higía y Panacea, por todos los dioses y todas las diosas, tomándolos como testigos, cumplir fielmente, según mi leal saber y entender, este juramento y compromiso… En cualquier casa donde entre, no llevaré otro objetivo que el bien de los enfermos… Guardaré secreto sobre lo que oiga y vea en la sociedad por razón de mi ejercicio y que no sea indispensable divulgar…”) lo recomendaba como un buen ejercicio físico para fortalecer el cuerpo. Hay quien sostiene (no está nada claro) que fue inventado en Egipto hace más de 3000 años. Rodar aros siempre fue un juego muy popular en Europa, de hecho Brueghel lo pintó en su cuadro “Juego de niños” en 1560.

El escondite
También conocido como “alzar la maya” en regiones como Asturias. Se juega en grupo por niños y/o niñas. Practicado desde siempre, es uno de los juegos que mayor diversión proporciona e ideal para hacerlo al aire libre. No necesita de ningún tipo de material: ¡con solo la imaginación basta! ¡El objetivo consiste en ocultarse y no ser descubierto! Se comienza sorteando a la persona encargada de buscar a los demás, tradicionalmente conocida como “el policía” o “el que la liga”, quien a continuación tiene que contar, con los ojos cerrados, hasta un número pactado desde un lugar llamado “casa” (en Asturias, “maya”). Mientras lo hace, el resto de jugadores se esconden para no ser vistos. Al terminar su cuenta, debe avisar en voz alta con un… “¡ya voy!”, u otra frase similar y es entonces cuando iniciará la búsqueda. Cuando encuentra a alguien, tendrá que regresar a la “maya” y decir el nombre de la persona que ha visto así como el lugar donde se halla. Muchas veces ambos tiene que salir corriendo por ver quien llega primero, un requisito obligado. Durante la búsqueda, los demás jugadores, siempre atentos, también intentarán alcanzar la “maya” sin ser descubiertos, debiendo decir para ‘salvarse’ y tras tocarla con la mano: ¡por mí! Según las zonas, a veces al jugador que llega hasta la “maya” se le permite ‘salvar’ también a los compañeros que han sido cogidos o Escondite 01eliminados antes pronunciando la frase: “¡Alzo la maya por mí y por todos mis compañeros!” El juego termina cuando todos los jugadores se han salvado o han sido encontrados. En este último caso, el primero que ha sido ‘visto’ es quien la “liga” la vez siguiente.

Aún hoy persiste la duda sobre un nombre tan peculiar como “maya” para el juego del escondite. Una de sus variantes más conocidas es el “escondite inglés” en el que uno de los jugadores se coloca frente a una pared, de espaldas al resto situado a una cierta distancia. La persona que la “liga” comienza diciendo: “una, dos y tres, al escondite inglés, sin mover las manos y los pies” (en algunas sitios se cuenta solo hasta tres), mientras los demás aprovechan para acercarse poco a poco a la pared, parando justo en el momento en que termina la frase (o de contar) y gira la cabeza. Si al hacerlo observa algún movimiento manda retroceder a la persona que lo ha hecho a la línea de salida. Quien primero consiga llegar a la pared será el ganador.

El origen del escondite todavía es desconocido. Aunque hay quien lo atribuye a los chinos, lo cierto es que se ha practicado por el hombre desde los principios de su existencia: “Los primitivos habitantes de nuestras tierras practicaban actividades placenteras que, amén de la función lúdica, preparaban a sus descendientes para la vida adulta; persecución de chicharras, las escondidas,…”. Es uno de los juegos pintados por Brueghel en 1560 en su cuadro “Juegos de niños.

A la una pica la mula
En las tradiciones lúdicas en muchas ocasiones se conjugan habilidades físicas con lingüísticas. Un ejemplo son los juegos de saltos acompañados de frases o palabras que se deben recordar y decir en el momento de la ejecución. Para practicar el juego de “A la una pica la mula” se necesita, a ser posible, un terreno llano. A continuación se echará a suertes y elegirá a quien debe hacer de “burro” o “mula”, quien se deberá colocar en dicha posición flexionando el tronco hacia adelante. El resto de jugadores tendrán que saltar por encima apoyando las manos en su espalda, al tiempo que repiten una frase y un gesto determinado. Aquel que no sea capaz de imitarlo completo pierde y ocupará el puesto de la “mula”. El primer jugador, conforme realiza el salto, será el que vaya diciendo las frases o condiciones. Señalamos algunas de las más conocidas (varían según la zona):

“A la una pica la mula” (salto normal sobre la “mula”)
“A las dos, el coz” (salto dando con el talón a la “mula” en su trasero)
“A las tres, con la mano esta vez” (golpear con la mano en la espalda)
“A las cuatro, un buen salto” (la “mula” se estira con la manos en las rodillas)
“A las cinco, un buen brinco” (la “mula” se estira más, flexionando únicamente el cuello)
“A las seis, merendéis” (el que salta dice “ñaun” y salto normal)
“A las siete, un cachete” (cachete en el culo con la mano y colocar un pañuelo u otro objeto)
“A las ocho, recojo el bizcocho” (recoger el pañuelo)
“A las nueve, no se mueve” (al caer el que salta no se mueve hasta que no diga la “mula”: ¡vale!)
“A las diez, otra vez” (se repite la acción anterior)
“A las once, pica el conde” (le da un pellizco junto al cuello)
“A las doce, le responde” (le da doble pellizco sobre la espalda)
“A las trece, amanece” (caer con los brazos en alto)
“A las catorce, oscurece” (caer y se agacharse sin apoyar las manos)
“A las quince, un salto rápido” (lo hacen todos a gran velocidad recitando cada uno, según el orden que le toque, frases como: “A la una” (salta uno rápido), “A la otra” (salta otro rápido), “A la yegua”, “A la potra”, “Al potrín”, “Al potrón”, “El que pierda al rincón”… Al final echan todos a correr, la “mula” les persigue y a quien pille primero se pone de nueva “mula”).

A la una pica la mula 01

Practicado normalmente por niños, “A la una pica la mula” es un juego con muy pocas reglas. Quizás la única importante sea que quien lo hace mal se pone de “mula”, que agachado y con las manos sobre las rodillas hará a su vez de juez. A cada nuevo turno o grupo de saltos sin fallo se suelen añadir más dificultades; por ejemplo, que la “mula” se aleje un poco más de la línea de salto lo que obligará a los jugadores a coger más carrerilla para alcanzarla.

La rayuela
Uno de los juegos más conocidos en todo el mundo. Recibe diferentes nombres según los sitios, como cascayu (Asturias) o castro (Cantabria). Antes de empezar se dibujará la zona de juego (ver figura) bien sea en tierra o cemento. El número de casillas varía entre 8 y 10. Se necesitará también un trozo de teja no demasiado grande o piedra plana para ‘tirar’ a las diferentes casillas. Finalmente se sorteará el orden de intervención. El juego comienza lanzando el trozo de teja o piedra al cuadro nº 1, saltando seguidamente a la pata ‘coja’ al cuadro nº 2 (sin caer en el 1) y luego al 3. En los cuadro 4 y 5 se descansará posando un pie en cada uno, luego el 6, a continuación 7 y 8 para descansar, y finalmente el 9, donde de un salto se dará la vuelta para regresar de la misma forma hasta el 2, y salir. Una vez acabada la primera tirada, se lanzará de nuevo la piedra, en esta ocasión al cuadro nº 2, se saltará a la pata coja al 1, después al 3 (sin caer en el 2),… y así sucesivamente con el resto hasta llegar al último número. Ganará quien primero realice el recorrido completo.

Las reglas del juego de la rayuela, aunque muy parecidas, varían un poco según las zonas. Por ejemplo, se perderá si al lanzar la piedra ésta toca alguna raya o cae fuera del cuadro que le corresponde. Asimismo, antes de iniciar el juego hay que acordar si, cuando se recupere el turno, se hará por el cuadro donde se falló desde el principio. Una variante del juego consiste en ‘tirar’ el trozo de piedra en la casilla que corresponda, por ejemplo la nº 1, y luego a la pata ‘coja’ arrastrarla con el pie hasta el 2, después al 3… y así hasta llegar al último número. Si se falla le tocará al siguiente jugador.

Cascayu 01

El origen de la rayuela no se conoce con exactitud, si bien se relaciona con los juegos lineales en tiempos de las civilizaciones griega y romana. Una de las representaciones más antiguas procede de un antiguo foro romano. Algunos estudiosos han querido ver un misterio religioso, como un camino iniciático que va desde la Tierra al Cielo para regresar de nuevo a la Tierra. No falta tampoco quien lo asemeja con un una representación del laberinto o algunas remotas sabidurías. La realidad es que, corno muchos otros juegos, sigue siendo un pequeño enigma al que se le atribuyen significados míticos, mágicos, religiosos, y hasta cabalísticos.

El pañuelo
En Asturias “el pañuelín”. Juego que pone a prueba la velocidad y también la astucia. Se puede jugar en cualquier terreno despejado, a ser posible sin irregularidades que puedan provocar caídas o lesiones. Compiten dos equipos, cada uno formado por un mismo número de jugadores, que se sitúan frente a frente separados unos veinte metros. En el centro del terreno se trazará una raya donde se coloca el director del juego, quien además de sostener en su mano un pañuelo o un trozo de tela, hace también de juez.

Lo primero que deberá hacer cada equipo es numerar a sus jugadores empezando por el nº 1 y siguiendo el orden hasta completar el total. Lo harán en secreto de manera que ni el que dirige, ni el equipo contrario, conozcan el número de cada cual. Una vez numerados y colocados, comenzará el juego con el director diciendo en voz alta un número. A continuación los jugadores que lo tengan asignado, uno de cada equipo, saldrán corriendo hacia el pañuelo. Al llegar a su altura existen varias formas de eliminar a uno de ellos siguiendo unas reglas muy sencillas:
– Si un jugador coge el pañuelo y rápidamente retrocede hasta su campo sin que su contrario lo alcance, éste quedará eliminado.
– Si el que lo coge es alcanzado por su oponente antes de traspasar su línea, será entonces el eliminado.
– Si un jugador traspasa la línea central apoyando cualquier parte del cuerpo en campo contrario cuando su oponente aún no ha cogido el pañuelo, quedará también eliminado.
– Todos los jugadores deberán tener asignados al menos un número. Si al ‘cantar’ un número el juez en un equipo nadie lo tiene, y por tanto no salen a por el pañuelo, el equipo contrario recuperará a uno de los jugadores eliminados.

Pañuelo 01

Seguro que la mayoría hemos jugado alguna vez al pañuelo. Aunque muchos piensan que se trata de un juego de niños, lo cierto es que también se utiliza en distintos deportes como ejercicio de educación física para desarrollar aptitudes, pues se trabaja la coordinación, mejora la rapidez y la técnica de carrera. También va muy bien para practicar fintas, regates, o aprender a ‘engañar’ al contrario. En cualquier caso, su práctica es un buen ejercicio.

El balontiro
También conocido como balón “prisionero” o “quemado”. Se juega en un terreno plano de forma rectangular, dividido en dos partes iguales por una línea central. Al final de cada zona de los extremos se colocará un jugador de cada equipo, que serán los encargados de tirar el balón de un lado a otro, intentando dar al resto colocado en las zonas centrales. Si lo consiguen, éstos serán eliminados. Si un jugador logra coger la pelota sin que toque el suelo, obtiene lo que se llama una “vida” que podrá ser utilizada por los que permanecen en la zona central o bien para que regrese al juego alguno de los eliminados.

Sus reglas son muy simples:
– Los lanzamientos solo se podrán realizar con las manos.
– No está permitido invadir la zona del equipo contrario; los movimientos de los jugadores se limitarán a su propio campo, no pudiendo traspasar la línea que le separa del campo rival.
– Cuando se coge un lanzamiento sin que caiga al suelo se tiene derecho a una ‘vida’.
– El último jugador que quede pendiente de eliminar, si es capaz de esquivar 10 lanzamientos sin que le toque el balón salvará a todos sus compañeros.
Balontiro 01– El balón tendrá que tocar directamente en el cuerpo del contrario para que éste sea eliminado. Si ocurre después de tocar el suelo no será válido.
– Ganará el equipo que logre sacar del campo a todos sus adversarios.
– Cada equipo ocupará una mitad del terreno de juego y designará al jugador que ocupará el extremo o zona final del campo contrario. Se establecerá así un tipo de estructura en la que cada equipo tiene jugadores contrarios en dos direcciones.

Aquí solo hemos explicado una de las diversas variantes que existen del juego. En algunas, por ejemplo, al jugador que es capaz de coger la pelota sin que caiga al suelo se le permite lanzar de nuevo contra el otro equipo y así intentar eliminar a algún otro oponente. Practicado por niños y niñas (son muy usuales los equipos mixtos) se trata de un juego donde principalmente se trabaja la agilidad y la puntería.

Pídola
También llamado “salto del potro”. Uno de los juegos tradicionales más antiguos que se ha mantenido intacto hasta hoy. Existen numerosas variantes que van desde el simple salto a saltos sucesivos, marcas de distancia, realizar figuras durante el salto, etc. Goya, el genial pintor aragonés, lo inmortalizó en uno de sus cuadros dedicado a los juegos infantiles cuyo escenario es la orilla de un río en las afueras de una ciudad (se supone que Madrid). La acción se centra en un grupo de chicos, posiblemente hijos de lavanderas, que mientras acompañan a sus madres en el trabajo pasan el tiempo jugando a una pídola ‘sucesiva’ donde unos saltan y otros, en el suelo o por el aire, se quejan de la caída. Es otro de los juegos inmortalizado por Brueghel en 1560 en su cuadro “Juegos de niños”.

El juego comienza sorteando quien hace de “potro”. A continuación se traza una raya en el suelo, y el resto del grupo, después de coger carrerilla, comienza a saltar procurando no pisar la raya. Si alguno la pisa perderá, teniendo que sustituir al que está agachado. Si todos lo hacen correctamente, el agachado se separará de la raya a una distancia mayor ya acordada, por ejemplo un paso o un pie a lo largo y otro atravesado, para iniciar el segundo turno de saltos. El primero en saltar tiene que decir: “¡pídola!” y todo el grupo a continuación deberá imitar su salto. Las figuras suelen ser diferentes en función de lo que decida el primer jugador. Por ejemplo, colocar las dos manos sobre la espalda del agachado y rozar con los pies su cabeza o culo, hacerlo con los pies juntos por encima de su cabeza,… añadiendo en cada turno nuevas dificultades como cuando el primero dice: “¡media!”, que consiste en dar medio paso y, sin apoyar el otro pie en el suelo, saltar. Otro muy habitual es dar una patada en el culo del agachado al tiempo que se realiza el salto. En general los distintos saltos dependerán de la imaginación de cada cual.

Pidola 01

Los cambios sociales son continuos, nuevas formas de ocio ocupan el sitio de las tradicionales. La influencia de la televisión como medio lúdico, los videojuegos y los nuevos juguetes, unido al sedentarismo actual, han tenido como consecuencia el olvido, y con ello la pérdida, de este tipo de juegos. ¡¡Se necesita recuperar los juegos tradicionales y populares!! Forman forma parte de nuestra cultura. ¡¡Son patrimonio de todos!! Su preservación es muy importante por sus muchos valores educativos y didácticos: intercambio social y cultural, participación, aceptación y colaboración con los demás, integración, respeto a los compañeros y a las reglas, desarrollo físico y motriz, también de la responsabilidad, y, como no, porque mejoran siempre las relaciones. Jugar es una forma de crecer como personas. No sólo aprendemos cosas, sino que lo hacemos de forma armónica: a enfrentarnos a retos, ponernos en el lugar del otro, respetarlo y valorarlo. También a conocer nuestras capacidades y superarnos. En definitiva a vivir y convivir.

Los juegos tradicionales aumentan la actividad física de los niños. El Observatorio de Juego Infantil (OJI) viene alertando de que casi la mitad de los niños españoles sufren sobrepeso, y lo achacan en parte a que solo dedican un 20% de su tiempo a juegos físicos. De ahí que para “fomentar la actividad física y los estilos de vida saludable” recomienden a instituciones, colegios y familia promover este tipo de juegos. Apuestan como una forma de potenciarlos que los padres organicen el tiempo de sus hijos de modo que tengan más espacio para este tipo de actividades. “Promover el juego tradicional comportaría una mayor socialización y más actividad física entre la población infantil. Se trata de recuperar lo que otras generaciones han tenido, el hecho de correr, saltar, perseguirse, etc., así como crear espacios de juego que potencien un mayor gasto energético en los niños”, señala Jaume Bantulà, uno de sus miembros. El OJI también hace hincapié en la necesidad de reducir el uso de los videojuegos y el tiempo de exposición a otros medios electrónicos. Antes de la llegada de la televisión y los juguetes actuales, los niños aprendían sus juegos de padres y abuelos, o los imitaban de otros niños mayores. Se jugaba a cualquier hora y en cualquier parte. Preservar el conocimiento sobre los juegos populares y tradicionales es fundamental para el desarrollo de una sociedad. Son parte esencial de nuestra cultura, permiten conocerla y por tanto valorarla.

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