El portal de Belén, el nacimiento de Jesús y un poco de historia

Un año más se acerca la Navidad y con ella toda su historia. Se percibe en el estado de ánimo, en la iluminación festiva, las canciones que susurran los altavoces, en la gente que camina por las calles, en… ¡Es el espíritu de la Navidad! Una de las tradiciones más universales que siempre trae emociones, sentimientos, alegría, añoranzas y también esperanza.

En uno de nuestros post dedicados a la Navidad ya dijimos que la costumbre de montar el Belén o Nacimiento fue introducida por primera vez por la Iglesia en la Edad Media. nacimiento-01Según parece, se remonta hasta San Francisco de Asís cuando en la noche del 24 de diciembre de 1223 revivió el nacimiento de Jesús en la cueva de Greccio (Italia). A partir de entonces se empieza a difundir, llegando a España en el siglo XV con las estatuas de madera que hacen acto de presencia en iglesias y monasterios, y no es hasta el siglo XVII cuando irrumpe en los hogares con las figuras de barro cocido donde nobles y soberanos compiten por presumir del Belén más hermoso.

Aún existe alguna controversia sobre el lugar y fecha del nacimiento de Jesús. Para muchos, coincidiendo con la tradición, nació en Belén, sin embargo hay quien sostiene que lo hizo en Nazaret. Ni siquiera los exégetas (intérpretes de textos antiguos, en especial de las Sagradas Escrituras), se han puesto de acuerdo. Su infancia es una de las etapas menos conocidas de su vida. Incluso para los evangelistas. Su etapa de niño y adolescente apenas se menciona en los textos, si se exceptúa algún pasaje puntual. Lucas (2.7) hace una pequeña referencia al lugar de nacimiento: “En Belén, María dio a luz a su hijo primogénito; lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre porque no había lugar para ellos en el albergue”. O Mateo cuando dice: “Jesús nació en Belén de Judea, en los días del rey Herodes. Unos magos vinieron a Jerusalén… preguntando por el lugar del nacimiento del rey de los judíos. Lógicamente, los sacerdotes responden que en Belén, según la profecía de Miqueas”.

Tampoco la fecha está del todo clara. Xavier Picaza, teólogo español, uno de los mayores estudiosos del tema, en un artículo titulado “Jesús, nacido en Nazaret, oriundo de Belén” señala: “La tradición del evangelio sabe que nació en tiempos del César Augusto, cuando reinaba en Palestina Herodes el Grande, es decir, unos años antes de lo que supone la datación oficial, calculada de un modo equivocado. Debió nacer el 6 a. C., en los últimos años de Herodes, en un tiempo que empezaba a estar marcado por fuertes contrastes. Un monje escita, de comienzos del siglo VI d. C., calculó que Jesús había nacido el año 753 de la Fundación de Roma y esa fecha se ha impuesto, hasta el día de hoy, como ‘año cero’ de la era común. Pero los cálculos históricos modernos indican que se equivocó, de manera que Jesús nació unos 6 ó 4 años antes. La fecha de la media noche del 25 de diciembre es simbólica y está vinculada con el culto al Sol que celebraba su fiesta ese día”.

Dentro de todo este contexto, lo que si parece es que tras más de 2000 años todavía se conservan algunos vestigios o reliquias del nacimiento e infancia de Jesús. Desde la cuna al pañal, pasando por los Reyes Magos y los ángeles, los pastores, y algunos otros símbolos que forman parte de su historia. Así, por ejemplo, aunque en los Evangelios no se hace mención a ninguna cuna, en la basílica romana de Santa María la Mayor se veneran algunos listones de madera que la formaban y también una brizna de paja del heno del pesebre. La reliquia, en territorio de la Ciudad del Vaticano (todas las basílicas mayores de Roma lo son), fue donada por la Corona Española, muy vinculada a este templo del que el actual rey Felipe VI es canónigo honorífico.

La imagen de una madre que deja el delicado cuerpo de su hijo recién nacido en un pesebre fue la que emocionó al Papa Sixto III, que en el año 432 decide realizar dentro de la basílica de Santa María la Mayor una “gruta de la Navidad” parecida a la de Belén, convirtiéndose de esa manera en el primer pesebre de la historia objeto de devoción popular. Se hizo tan famosa que algunos fieles, cruzados y peregrinos a su vuelta de Tierra Santa, empezaron a ofrecer como regalo algunas reliquias que traían del portal de Belén, entre ellos los listones de madera de la cuna.

cuna-03Fue el Papa Gregorio XI, más de un siglo después de que se empezase a difundir la costumbre de celebrar el nacimiento de Jesús iniciada por San Francisco de Asís, quien tuvo la idea de colocar estos vestigios en el interior de un tabernáculo, especie de urna que se suele colocar en el altar mayor de las iglesias. Aunque dejaron los restos de la cuna, este relicario fue destruido, luego construido de nuevo, y finalmente robado, por las tropas de Napoleón durante la ocupación de Roma (1799). El actual existente, majestuoso, sostenido por cuatro querubines de oro y coronado por un Niño Jesús, sigue conservando los listones de madera y fue realizado por Giuseppe Valadier (1762-1839), arquitecto y orfebre, máximo exponente del neoclasicismo de la ciudad. Para que los fieles pudieran venerarlo, se solía exponer en la nave central durante las fiestas navideñas, pero con los años, debido al mal estado de conservación de los restos, solo se hace en contadas ocasiones como en la misa del Gallo.

Otras reliquias que aún se conservan son algunos restos pertenecientes a los pastores que acudieron al portal de Belén a adorar al Niño Jesús. Se encuentran enterrados bajo un altar en la iglesia de San Pedro y San Fernando en Ledesma, pueblo de Salamanca, un pequeño templo sobre el que gira una de las leyendas más divulgadas. Cuenta que pertenecieron a los Santos Pastores Isacio, Josefo y Jacobo. Su origen sigue siendo una incógnita. Como han recogido las crónicas a lo largo de la historia, pudieron ser traídos desde Tierra Santa hasta Ledesma en el año 1149, después de ocupar Jerusalén, por un caballero cruzado natural de la localidad, Micael Dominiquiz. A partir de ahí se suceden una serie de vicisitudes en las que no vamos a entrar, que terminan con su colocación en un arca cerrada en la iglesia de San Pedro, su destino final. Una noticia que se propagó rápidamente, llegando a oídos del Papa Inocencio XI, que le concedió el privilegio de una cofradía para salvaguardar el tesoro, permaneciendo ocultos durante siglos bajo sus muros en un antiguo cofre de madera hasta que fue descubierto durante unas obras a finales de 1965. “Los pastores fueron corriendo y encontraron a María, a José y al niño acostado en el pesebre” (Lucas 2,16-17), así dice el Evangelio, y la tradición que sus restos se encuentran en Ledesma junto a sus zurrones y tijeras de esquilar.

Los Reyes Magos también forman parte de esta pequeña historia de las reliquias. Así narra el evangelista Mateo (2.11) su llegada al pesebre. “Vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas le rindieron homenaje; luego abrieron sus cofres y como regalos le ofrecieron oro, incienso y mirra”. Si bien el Evangelio no indica cuántos eran, sí dice que llevaron tres regalos y viajaron desde Oriente hasta Belén intrigados por una estrella que anunciaba el nacimiento de un rey. Su visita causó la desconfianza de Herodes que les ruega averigüen el sitio del nacimiento de Jesús, pues lo veía como un gran peligro para su reinado y pretendía acabar con él. Los Magos, que no sospechaban nada, encontraron al Niño, lo adoraron y le obsequiaron con sus regalos. Después, un ángel les previno sobre las intenciones del rey decidiendo regresar a sus países por un camino distinto. Es entonces cuando Herodes, fuera de sí, monta en cólera y ordena matar a todos los niños menores de dos años, aunque ya antes San José había sido avisado en sueños de que debía huir a Egipto con su familia.

Las figuras de los Reyes Magos aparecen ya en las catacumbas de Priscila, cementerio romano-paleocristiano que se encuentra en la Vía Salaria, uno de los más antiguos de la ciudad de Roma. En uno de los frescos de sus paredes del siglo II-III se pueden ver tres figuras con vestiduras persas que se acercan a la Virgen María y al Niño Jesús. Muchos han buscado sus tumbas a lo largo de los tiempos. Parece que fue la emperatriz Elena, madre del emperador romano Constantino, entusiasta de las reliquias religiosas, quien en el año 300 las encontró en Saba, cerca de la actual Teherán. De inmediato ordenó el traslado de sus restos a Constantinopla (hoy Estambul) donde permanecieron tres siglos en una capilla ortodoxa. Más tarde, en tiempos de la Segunda Cruzada, San Eustorgio, obispo de Milán, durante la visita que hizo al emperador para que aceptara su nombramiento como era preceptivo, recibió como regalo las veneradas reliquias que fueron trasladadas a su diócesis. Allí fue donde las encontró después Federico I, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, apodado Barbarroja por el color de su barba, que tras saquear la ciudad las donó a su vez a Reinaldo de Dassel, arzobispo de Colonia en 1164, donde reposan hasta hoy, en su catedral, en un espléndido sarcófago de oro, plata y madera que se tardó 45 años en construir. El último peregrino ilustre que las visitó fue el anterior Papa Benedicto XVI en el año 2005, pocos meses después de ser elegido. En su libro “La Infancia de Jesús”, donde dedica un capítulo a los Reyes Magos, además de señalar que pertenecían a la casta sacerdotal persa y verlos como sabios o filósofos en su sentido más literal, dice: “Son personas que van en busca de la verdad y del verdadero Dios”.Fueron los primeros no judíos que reconocieron al Niño Jesús como Dios.

relicario-tres-reyes-magos-01Relicario de los tres Reyes Magos en la catedral de Colonia.

Podríamos seguir contando más historias acerca de otros vestigios o reliquias relacionadas con el nacimiento de Jesús. Citaremos de forma somera solo algunas como las plumas de los ángeles dispersas por varios sitios, unas pertenecientes a los que se aparecieron a los pastores y otras atribuidas al arcángel San Gabriel cuando anunció a María que iba a ser madre de un niño. Aunque se le ha perdido la pista, esta última, considerada una de las reliquias más apreciadas en la Edad Media, estuvo durante bastantes años en el monasterio de El Escorial. También existe otro relicario en la basílica de Santa María la Mayor de Roma, donde como ya hemos dicho están también los listones de la cuna. Se trata de un trozo de tela de los pañales que utilizó la Virgen para envolver al Niño. Aunque el más famoso de estos trozos, del que solo quedan tres hilos, se encuentra en Lérida y parece estar dotado de poderes especiales, pues se decía que curaba las enfermedades de aquel que lo colocaba en su cabeza. Muy venerado por reyes y Papas durante siglos, fue donado a la catedral en 1297 por un comerciante leridano que lo halló viajando desde Jerusalén a Túnez. Durante la Guerra Civil se perdió casi por completo, quedando solo los hilos citados. Existen otras reliquias sobre las que no nos vamos a extender para no hacer más extenso el artículo como el prepucio del Niño Jesús, su cordón umbilical, piedras del portal,…

Hasta aquí esta pequeña historia acerca del nacimiento de Jesús del que el actual Papa Francisco ha dicho en una audiencia reciente: “No conocemos apenas nada de la infancia de Jesús. Las raras indicaciones que poseemos hacen referencia a la imposición del nombre después de ocho días de su nacimiento. Sabemos poco del Niño Jesús, pero podemos aprender mucho de Él, si miramos la vida de los niños”. Un año más, cumpliendo con la tradición, se montará un pequeño Belén en muchas casas. Una pequeña aportación a una Navidad más íntima. Una celebración de bondad, de deseos de paz y sosiego, en un mundo complicado. Una reliquia más que sobrevive en el tiempo. Un tema eterno que cada año parece distinto. Pocas cosas han cambiado desde nuestra niñez hasta hoy. La Navidad llama a nuestra puerta.

Anuncios

One Response to El portal de Belén, el nacimiento de Jesús y un poco de historia

  1. antgara dice:

    Excelente artículo. Gracias.
    Antonio García Ramírez – exlaboral ULC

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: