Canciones con historia: “Tous les garcons et les filles”. Francoise Hardy

Corría el año 1962 cuando un auténtico boom arrasó en toda Francia. Era la primera canción de una chica de 18 años que irrumpía en el panorama musical con una fuerza arrolladora. Algo inédito hasta entonces. Una historia que se inició coincidiendo con un acontecimiento político tan importante como unas elecciones. Una noche en la que Francia decidía en un referéndum convocado por el presidente De Gaulle si la elección para ese cargo de la República se debería hacer por sufragio universal directo o por votación del Parlamento como hasta entonces. Entre dos espacios de la programación televisiva preparada para ese día, de pronto ‘apareció’ Françoise Hardy interpretando su canción “Tous les garcons et les filles”.

Fue tal el éxito alcanzado que al día siguiente todo el mundo la escuchaba por las emisoras de radio. En solo 48 horas se vendieron más de 100000 copias del disco. Una proeza entonces. Un triunfo que causó gran estupor entre los críticos: ¡Como si fuese un ‘milagro’! Surgir de golpe del anonimato no es nada normal: ni tuvo que luchar duro para abrirse paso, ni su belleza encajaba con el canon de la época. Era una muchacha de mirada triste, sonrisa tímida, cuyo entorno natural había sido los alrededores de la Universidad de la Sorbona (París). Acababa de abandonar sus estudios para dedicarse a la canción. Tan solo le hizo falta una intervención televisiva para catapultar su carrera con la canción que la aupó al primerísimo plano del incierto panorama musical de los años 60. Representante de un romanticismo revalorizado, su tema de palabras sencillas, sin recovecos comerciales, la convirtió en el gran ídolo de la canción francesa. Al preguntarle por su triunfo como cantante solía responder con esta simple frase: “Con palabras sencillas y a los muchacho de mi edad”. Así compuso “Tous les garcons et les filles” una de las canciones francesas más famosas de todos los tiempos. ¡Cumplía todos sus requisitos! Escrita con el apoyo del arreglista Roger Samyn, la letra nos habla de una muchacha que nunca conoció el amor, aunque espera encontrarlo algún día, también de desolación y esperanza, y lo hace de un modo juvenil como hasta entonces nadie había sabido expresar: el de una chica adolescente que va por la calle viendo felices parejas de enamorados, mientras continúa sola por la vida sin la oportunidad de poder experimentarlo.

«Tous les garcons et les filles»


Francoise Hardy interpretando «Tous les garcons et les filles».

Françoise Madeleine Hardy nació en París en 1944. Debido a su gran timidez y una educación estricta en un colegio religioso vivió una infancia bastante solitaria. Su impulso vital siempre fue la música que solía escuchar en las emisoras de radio. Comenzó a cantar en su adolescencia tras regalarle su primera guitarra. Compaginó sus estudios universitarios en la Sorbona con los del Conservatorio. A los 17 años firmó su primer contrato con la discográfica Vogue. En 1962 aparece su primer EP que además de su ‘ópera prima’ contenía otros tres temas: ‘J’suis d’accord’, ‘Oh Oh Chéri’ y “Il est pati un jour’, todas melodías con un aire de tristeza, algo que caracterizó a la mayoría de sus discos. Convertido pronto en un clásico de la ‘chanson’ francesa, en un principio la firma Vogue no había considerado a “Tous les garçons et les filles” como su tema más comercial, pero gracias a su intervención en la televisión francesa la noche de las elecciones todo cambió. ¡Y se convirtió en un enorme éxito!

Francoise Hardy siempre ha sido la protagonista de sus discos, no solo por componer casi todos sus temas, sino porque colaboró en muchas ocasiones en su producción y arreglos. Su talento (también su belleza) llamó la atención de grandes figuras como Bob Dylan o Mick Jagger. Sin embargo, sus grabaciones en LP están llenas de altibajos; en buena parte debido a que el formato preferido a principios de los años 60, que fue su etapa dorada, era el single de dos o cuatro canciones. Para muchos, ‘Le Temps de l´Amour’, grabada a los 19 años, una balada romántica incluida en su primer LP, es la canción en la que mejor muestra las cualidades que le dieron fama. Incluso más que el propio «Tout les garcons et les filles». Eso sí, lo que nadie pone en duda es que Francoise fue una de las primeras figuras de la música ye-ye, que como dijimos en nuestro post ‘La generación ye-ye en la España de los 60 ‘surgió’ de ‘Salut les copains’, un programa de radio de gran éxito entre el público quinceañero y con el que se identificaba la nueva generación de jóvenes. Un programa plataforma de cantantes y grupos que enseguida se encaramaron en las listas de éxitos de la música francesa como Johnny Hallyday, Claude François, Sylvie Vartan, Sheila o France Gall. Sin embargo, aún siendo un fenómeno de la música ye-ye, a Francoise Hardy también se la ha considerado una de las grandes figuras de la ‘chanson francesa’, género en el que se encuentran encuadrados grandes creadores como Georges Brassens, Jacques Brel o Serge Gainsbourg.

A la izquierda Francoise Hardy con Bob Dylan (1966) y a la derecha con Mick Jagger (1965).

Chica ye yé, mujer atormentada, musa de la canción francesa, de su descubrimiento cuando era una adolescente hasta su madurez actual hacía balance en una reciente entrevista. A continuación algunas vivencias interesantes de su evolución personal y artística:

Parece que siempre haya sido consciente sobre los aspectos más oscuros de la vida. A sus 17 años ya cantaba: ‘Voy sola por las calles / con el alma en pena / porque nadie me quiere”’
“Es un condicionamiento que tengo desde la infancia. Crecí entre una madre que me valoraba en exceso, porque no tenía a nadie más que a mí, y una abuela que era todo lo contrario: no dejaba de decirme que era muy fea y que terminaría sola. Crecí con el ego aplastado, sin confianza alguna en mí misma. Por una parte, sentía que nunca estaría a la altura de lo que mi madre esperaba de mí. Por la otra, que era indigna de gustar a quien fuera. La canción a la que se refiere, ‘Tous les garçons et les filles’, expresaba eso. En aquella época, estaba segura de que mi único futuro era hacerme monja”.

¿Lo dice en serio? Tuvo a medio mundo enamorado de usted, incluidos Mick Jagger, David Bowie, Bob Dylan y Nick Drake, de los que habla en sus memorias.
“Ahora lo puedo entender, pero entonces, no. En aquella época ni siquiera me veía a mí misma en la tele. Nunca me ha interesado mi imagen. Cuando me subía a un escenario hacía un esfuerzo especial y me vestía de Courrèges o de Paco Rabanne. Pero hacerme fotos nunca me ha gustado. Ahora, a mi edad, me molesta todavía más”.

¿Por qué cree que triunfó?
“Supongo que tenía carisma, o lo que entonces se llamaba ‘presencia’, que es una cualidad independiente de la voluntad y del mérito que pueda tener uno. Puedes ser espantoso en la vida real, pero cuando te subes a un escenario o te colocas frente a la cámara, se produce la magia. Es una forma de seducción, pero una totalmente inconsciente. En realidad, yo nunca he sido partidaria de la seducción. Siempre he tenido un problema con ese registro”.

Al principio de su carrera fue considerada una chica yeyé. ¿Supuso aquel movimiento una ruptura con las rígidas sociedades de los primeros sesenta?
“Era la primera vez que existían cantantes adolescentes que hablaban de los sentimientos propios de su edad. Cada cantante de aquella época encarnaba un personaje. Sylvie Vartan era la chica sexy. Sheila, la alegre y extrovertida. Yo fui la tímida, sentimental y acomplejada…”.

Es curioso, porque la mayoría de yeyés fueron totalmente apolíticos, cuando no de derechas…
“Sí, es verdad. Johnny Hallyday nunca ha sido de izquierdas. Y Sylvie Vartan, que huyó de la Bulgaria del comunismo, menos todavía. Éramos hijos de familias humildes y algo derechistas, esas que votaban por el general De Gaulle. Por ejemplo, durante el Mayo del 68, Jacques y yo nos marchamos de París porque no me gustaban sus destrozos. Se dice que esa rebelión transformó la sociedad. Yo creo que es al revés: sucedió porque la sociedad ya se había transformado”.

¿Por qué sus canciones han envejecido tan bien?
“No lo sé. En realidad, siento cierta frustración. Yo estoy convencida de que las mejores son las de los últimos tres álbumes, pero nadie me habla nunca de ellas”.

¿Sus primeros temas ya no le gustan?
“No, los de los sesenta me gustan menos, con algunas excepciones. ‘L’amitié’ todavía me emociona, porque aún me reconozco en ella. ‘Des ronds dans l’eau’ también me gusta. O ‘Ma jeunesse fout l’camp’, una gran canción. Todavía me conmueve. Cómo no emocionarse cuando uno escucha: ‘Al ritmo de tus pasos / mi juventud se esfuma…’. Es algo con lo que me identifico todavía más ahora, claro”.

Aunque pasará a la historia como pionera de la música ye ye y una de las mejores representantes de la ‘chanson francesa’, para muchos Françoise Hardy es importante no solo por sus canciones, sino también por su gran personalidad, Su gran éxito “Tous les garçons et les filles”, una de las canciones  que nunca podía faltar en los guateques de los jóvenes de los 60, es todo un clásico del pop.

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