Canciones con historia: “I just called to say I love you”. Stevie Wonder

abril 3, 2017

Stevie Wonder, gran cantante y mejor compositor, cultivó los más variados estilos en especial el soul, el funk y el rhyhm and blues. Para muchos fue, y sigue siendo, su ídolo musical. Entre otros el presidente estadounidense Barack Obama, fan declarado, quien en unas declaraciones a la revista Rolling Stone afirmaba que, con Bob Dylan y Bruce Springsteen, era uno de sus héroes musicales. La canción que hoy traemos aquí, “I just called to say I love you” (1984) (‘Sólo llamé i-just-called-to-say-i-love-you-01para decirte que te amo), es sin duda uno de sus temas más comerciales. Nº 1 en las listas de éxito de todo el mundo, al principio fue muy atacado por la crítica por utilizar algunos instrumentos electrónicos tan distintos de los sintetizadores ‘clásicos’ de los años 60 y 70. Para muchos, en contraposición a sus esmeradas producciones de trabajos anteriores, era demasiado complaciente. Sin embargo, al poco tiempo, ya acostumbrados a sus continuas innovaciones, todos empezaron a disfrutar de la simple melodía de esta hermosa balada con ritmos de midtempo.

“I just called to say I love you” es uno de las canciones más sentimentales de Stevie Wonder. Cuenta como una persona no precisa de una fecha concreta para recordar o confesar el amor que siente. Tan solo necesita recorrer los momentos especiales. Todos son importantes. Sabe que las palabras son viejas como el tiempo, pero siempre renacen en su vida como nuevas. Por eso, cuando canta desde lo más hondo, quiere que su amor lo sepa. Contra la opinión de los ‘entendidos’ logró un tremendo éxito de ventas a lo que contribuyó en gran medida su aparición por primera vez en la exitosa película ‘La mujer de rojo’. Fue todo un detonante. Llegó a lo más alto de las listas, donde permaneció durante semanas, y conquistó un Globo de Oro y un Oscar a la mejor canción original.

“I just called to say I love you”
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Stevie Wonder cantando en directo “I just called to say I love you” en Londres, 1995.

Stevie Wonder (nacido Stevland Hardaway Judkins, Míchigan, 1950), es un cantante, compositor y productor de grandes éxitos musicales como lo prueban los 25 premios Grammy recibidos a lo largo de su carrera. Ciego desde la infancia es uno de los artistas más reconocidos con más de 100 millones de discos vendidos. Desde muy pequeño aprendió a tocar los más variados instrumentos, destacando con el piano, la batería, el bajo y la armónica. Siempre con la discográfica Motown, su época más gloriosa fue la década de 1970. Un periodo muy rico en creatividad y premios para un Stevie auténtico precursor en el empleo de sintetizadores. Es difícil decidirse por solo un tema de su larga trayectoria, aunque quizás sea ‘Superstition’ el que le encumbró a la fama en 1972 de forma definitiva. Fue también el año que firmó un contrato millonario con su discográfica y consiguió que se le diese un grado de libertad creativa poco imaginable en una firma como la Motowv, muy férrea siempre en sus planteamientos y objetivos. Su primer álbum grabado bajo esa política fue ‘Music of my Mind’ en el que se responsabiliza por primera vez en la grabación de todos los instrumentos del disco, además de los trabajos de producción, composición y arreglos. Fue el primero de cinco álbumes consecutivos que conforman su llamado período ‘clásico’ continuando con los experimentos en los sintetizadores que había iniciado con tan solo 21 años en su álbum ‘Where I’m Coming From’.

No es propósito de este post realizar un repaso por su larga (uno sus últimos trabajos fue el single ‘Faith’, 2016, para la banda sonora de la película de animación ‘Sing’), fecunda y espléndida carrera musical. Prolífico compositor, su importancia bien merece un capítulo aparte. Sin embargo si conviene resaltar su pasión por los sintetizadores, ese innovador instrumento electrónico que genera señales eléctricas convertidas luego en sonidos musicales. Con ellos, no solo se pueden imitar otros instrumentos, sino incluso crear timbres nuevos. Ejecutados normalmente mediante un teclado, se pueden controlar con diversos tipos de dispositivos de entrada, incluyendo secuenciadores, sintetizadores de guitarra, instrumentos electrónicos de viento y baterías electrónicas.

stevie-wonder-y-ray-kurzweil-02Stevie Wonder con Ray Kurzweil, a la izquierda, creador del sintetizador Kurzweil.

Tras aprender de niño a utilizar la máquina para leer libros en voz alta a los ciegos, Stevie Woonder pronto empezó a admirar a Ray Kurzweil, más tarde uno de sus ídolos, que había desarrollado un escáner para ordenador y un sintetizador texto-a-voz que, combinados, integraron la primera máquina lectora de documentos impresos para ciegos. Interesado en el el invento, ambos entablaron una gran amistad que llevó a Kurzweil a realizar investigaciones en el campo de la música generada por ordenador. Un buen día Stevie le invitó a su casa de Los Ángeles para contarle su sueño: “Un sintetizador de teclado que reprodujera fielmente los sonidos del piano y demás instrumentos de una orquesta”. Kurzweil aceptó el reto y en un año fabricó el prototipo del Kurzweil 250 (K250), un sintetizador digital capaz de reproducir el sonido de un centenar de instrumentos, desde un piano de cola, pasando por un cuarteto de cuerda, un toque de trompeta,… hasta una orquesta completa. El propio Kurzweil definía sus cualidades como: “Reúne la posibilidad de control artístico que proporcionan los instrumentos electrónicos junto a la riqueza y complejidad de los instrumentos acústicos. También va a permitir desarrollar nuevos tipos de música o instrumentos desconocidos cuyos sonidos tienen la misma calidad que los acústicos”.

El reto que Stevie Wonder le propuso a Ray Kurzweil aquella tarde de 1982 era muy simple y la vez complicado por la innovación, y consiguiente ‘revolución’, que suponía en la música: ¿Se podría simular, y utilizar de forma fiel, el sonido de cualquier instrumento acústico con la flexibilidad y potencia que pudiera proporcionar un ordenador? En su intento por dirigirse a un espectro de público más amplio, coincidió con una etapa de su carrera que pasaba por cierta sequía creativa. Y dicho y hecho, Ray se puso de lleno a la tarea fundando su empresa Kurzweil Music Systems, lanzando en 1984 el sintetizador Kurzweil 250, el primer instrumento por ordenador que reproducía de forma realista el sonido de los instrumentos de una orquesta. Fue tal el éxito alcanzado que cuando se realizaron los tests con músicos profesionales, éstos se mostraron incapaces de diferenciar el sonido emitido por el sintetizador del producido por el instrumento real.

Pocos instrumentistas múltiples se han dado en la música con la capacidad y calidad de Stevie Wonder. Un cantante y compositor que siempre se involucró en temas tan controvertidos como las drogas, los derechos civiles, la dura vida urbana o la espiritualidad. Con un soul muy influenciado por su ídolo Ray Charles, ciego como él, no tardó en ser aceptado por la mayoría de la crítica. Con “I just called to say I love you” , editada 1984 en la banda sonora (soundtrack) de la película “The woman in red” (‘La mujer de rojo’) protagonizada por la espectacular Kelly LeBrock, consiguió un bella canción con la esencia musical de los años 80 y el uso de sintetizadores del Wonder ‘clásico’ y a la vez experimental de siempre. Además de una hermosa y simple balada, se puede decir que “I just called to say I love you” marcó un éxito en todo el mundo.


Escenas de la película ‘La mujer de rojo’ con la canción de Stevie Wonder, “I just called to say I love you”, sonando de fondo.


Canciones con historia: “We shall overcome”. Joan Báez. Pete Seeger

febrero 10, 2017

“We shall overcome” (‘Venceremos’), canción errante entonada en los primeros años del siglo XIX sobre todo por el Sur de EEUU, conocida por muchos, de autor desconocido, cambiante en sus estrofas, pero constante en su melodía y su mensaje, su principal característica es que siempre ofrece una promesa de victoria. Su melodía parece que se remonta a la Europa del siglo XVIII y, al igual que otras, cruzó el océano Atlántico hasta acabar en las plantaciones sureñas para convertirse en el himno ‘I’ll be all right’. Así lo refleja Dorian Lynskey en su libro: ‘33 revoluciones por minuto’, una documentada historia sobre la canción ‘protesta’ de las últimas décadas. we-shall-overcome-01El resto de su evolución es bastante confuso. Tras pasar por diversas iglesias batistas y metodistas, son muchos los que ponen el foco en un himno cuyas estrofas fueron escritas por el predicador Charles Albert Tindley (1851-1953), pastor de la iglesia metodista de Filadelfia, prolífico compositor, quien a principios del siglo XX adaptó su contenido a la canción gospel para el coro de su congregación bajo el título de ‘I will overcome someday’, que al final quedó en ‘I will overcome’. Otra de las teorías sobre su origen fue la propuesta por Wesley Milgate (1916-1999), reconocida experta australiana en el estudio de himnos, que sostiene está basada en un espiritual negro derivado de “The sicilian mariner’s hymn to the Virgin” (‘Himno del marinero siciliano a la Virgen’) que los esclavos venidos a EEUU podrían haber escuchado a los marineros durante el viaje desde la lejana África hasta América.

En su posterior desarrollo no ocurre nada reseñable hasta 1945 en que los empleados de American Tobacco Company, Charleston, Carolina del Sur, principalmente las mujeres afroamericanas, se animan con cánticos de protesta durante una huelga. Es entonces cuando Lucille Simons, perteneciente a un coro batista, convierte la palabra inicial ‘I’ por la más plural ‘We’. Más tarde, en 1947, la propia Simons y otro huelguista, tras aceptar una invitación de la escuela de folk Hihglander, se la cantan a la directora del coro Zilphia Horton, pionera en la lucha por los derechos civiles, que al poco tiempo se la transmite a Pete Seeger. A éste le fascinó tanto la canción que dijo: “Es el genio de la simplicidad. Cualquier necio puede resultar complicado. Me gusta compararlo con el tablero del baloncesto. Tus experiencias vitales te vuelven de rebote y adquieren un nuevo sentido”, al tiempo que le añadía dos versos más: ‘We shall walk hand in hand’ (‘Caminaremos de la mano’) y ‘The whole wide World around’ (‘El ancho mundo alrededor’), y cambiaba la palabra ‘Will’ por ‘Shall’ por entender que era más fácil su entonación. De esa manera se convertiría en el nuevo formato de un himno (todavía no definitivo) que sería luego el referente principal de la canción ‘protesta’ por su significado: ‘We’ (el poder de la comunidad), ‘Shall’ (la promesa de un futuro mejor) y ‘Overcome’ (el desafío y la resistencia).


Joan Báez cantando “We shall overcome” en 1965 (BBC Television Theatre, Londres).

“We shall overcome”
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Pete Seeger interpretando “We shall overcome” durante una actuación en Berlin en 1967.

“We shall overcome” fue una canción que llegó a obsesionar a otros dos cantantes folk americanos, Frank Hamilton y Guy Carawan, que la había conocido en 1953 durante una visita a la Highlander Folk School. En 1959, con Carawan recién nombrado director de su programa musical sustituyendo a Zilphia Horton fallecida años antes, ambos le añaden nuevos versos que van adaptando según las circunstancias a los distintos actos de protesta organizados. Más tarde se la enseñan a los líderes de la lucha por los derechos civiles que la convierten en el himno del movimiento y es a partir de entonces cuando la canción crece en intensidad como referente comunitario, pasando a través de los diferentes estados, de grupos e individuos, hombres y mujeres, negros y blancos,… Estudios recientes también centran su origen en la canción gospel “If My Jesus Wills” (‘Si mi Jesús quiere’) de Louise Shropshire (1913-1993), de la que Pete Seeger dijo en 2012: “Es muy probable que Luisa Shropshire se la enseñase a Zilphia Horton. Creo que Louise debe ser añadida a la historia de ‘We shall overcome’, aunque nadie conoce con exactitud quien escribió la canción original”.

joan-baez-01-1963Joan Báez cantando “We shall overcome” (‘Venceremos’) ante la multitud reunida durante la Marcha por los Derechos Civiles en Washington el 29 de agosto de 1963.

Quizás Pete Seeger y Joan Báez hayan sido los que la hayan hecho más popular en el pasado reciente. El primero por su papel crucial en la adaptación como balada folk y Joan Báez por hacerla conocida a nivel mundial (de manera especial en España) en los inicios de la canción ‘protesta’ de los años 60. De Seeger ya hemos hecho una semblanza de su carrera musical y personal (de fuerte compromiso social) en nuestro post dedicado a “Where have all flowers gone”, una de las canciones antibelicistas más famosas de la historia. En cuanto a Joan Báez merece la pena señalar que fue la intérprete folk más destacada de los años 60 y una de las artistas más influyentes en la música popular. Compositora, cantante, de voz potente, muy aguda, también activista, es una de las mayores figuras de la canción ‘protesta’ surgida durante la Guerra de Vietnam. Su amplio repertorio se extiende hasta la música tradicional, el country y el pop rock. Nacida en Nueva York en 1941, con tan solo 18 años debuta delante de trece mil personas en el Newport Folk Festival invitada por el músico Bob Gibson cantando a dúo ‘Virgin Mary Had One Son’ y ‘We Are Crossing Jordan River’. En 1960 graba su primer álbum en solitario con el título de ‘Joan Báez’, un conjunto de baladas de folk tradicional, blues y canciones ‘protesta’, que aún se recuerdan hoy como una parte importante de sus éxitos. A partir de ahí su carrera se vuelve meteórica. Graba su segundo álbum en 1961, lo convierte en disco de oro, y entra en una senda de triunfos sonados coincidiendo con su relación sentimental con un joven Bob Dylan en los inicios de su carrera. Era una época de gran idealismo donde los jóvenes americanos se vuelcan en el folk apoyando movimientos antirracistas y pacifistas de los que Joan Báez fue uno de sus máximos exponentes. Al tiempo que se implicaba en favor de los derechos civiles de la gente de color y en contra de las guerras, siempre defendió que las verdaderas canciones folk eran las de autor anónimo. En 1962 la revista Time le dedicaba su portada describiendo su voz como “clara como el aire de otoño, una soprano de grandes vibraciones, sin educar… que recuerda los blues cantados por mujeres de color, los tristes cantos de los gitanos que pedían exorcizar el pensamiento de la muerte”. Quizás su mejor época transcurre en el período 1963-64. Sin embargo, a partir de 1965, con la irrupción de The Beatles, The Rolling Stones y la música beat que arrasan con todo, desciende el interés por su música, aunque no su compromiso radical y social que siempre quedó reflejado en sus canciones. De su amplia discografía (1960-2008) quedarán para la leyenda los grandes triunfos de los años 60 como ‘House of the rising sun’, ‘La llorona’, Donna Donna’, ‘Gracias a la vida’, ‘El preso nº 9’, ‘Blowin’ in the wind’, ‘Farewell Angelina’,… Una cadena de triunfos que dura hasta hoy con sus giras y recitales.

joan-baez-03Bruce Springsteen (a la izquierda), Joan Báez y Pete Seeger (a la derecha) en el año 2009 durante la celebración del 90 cumpleaños de Seeger  en el Madison Square Garden de Nueva York.

La voz de Joan Báez tuvo su acento más rebelde en la canción ‘protesta’ junto a los grandes ídolos de entonces Bob Dylan, Pete Seeger o Barry Maguire. Sus canciones contra la guerra del Vietnam, las armas nucleares, el terror atómico, la pena de muerte o el racismo muestran muchos de los factores de la crisis de aquel tiempo como el ansia de paz, el deseo de la justicia social o la esperanza de un mundo mejor. Unas convicciones no-violentas que ella misma indicaba su origen en una entrevista concedida a la revista Triunfo durante su gira musical por España en 1966: “Tenía 15 años. Marchaba en un coche de ferrocarril. Ví a una muchacha en un tren y tuve una curiosa sensación: esta chica era yo. Una especie de empatía, de proyección,… Deseaba sufrir todo lo que ella sufría. Yo era todos aquellos que tenían mi edad… Mi madre era pacifista por instinto. Mi padre, físico, trabajaba en proyectos relacionados con la defensa nacional. Se volvió pacifista y dejó su colocación. La mayoría de la gente se dice: ‘Tengo una familia y hay que comer…’ Eligió un trabajo universitario en el que ganaba la mitad… Marchamos a Palo Alto. Tenía yo entonces 16 años. En la escuela se nos obligaba a un ejercicio de defensa pasiva: ‘Cuando suene la campana vendrán a buscaros vuestros padres. Instalaos confortablemente en vuestro refugio’. Leía las revistas científicas de mi padre sobre los cohetes y todo lo demás. El día del ejercicio me quedé yo sola en la escuela. Me condujeron hasta el cuarto del director. Dije: – ¡Look here, todo esto no es más que una siniestra farsa! A ninguno le dará tiempo a llegar a su refugio’”.

A menudo se ha asociado a “We shall overcome” con Joan Báez y Pete Seeger al haberla interpretado en gran número de marchas en favor de los derechos civiles de los negros. Tal fue el grado de identificación que alcanzó esta canción que cuando el presidente Lyndon B. Johnson anunció en 1965 la nueva ley que garantizaba el derecho al voto a los afroamericanos terminó su discurso con un “And we shall overcome” (‘Y venceremos’). Quizá una de las citas más importantes sea la realizada por Martin Luther King en su discurso durante la marcha por los Derechos Civiles en 1963 cuando de pronto la voz de una mujer, acompañada solo por su guitarra, se levantó sobre la multitud y cantó “We shall overcome” (‘Venceremos’). Enseguida fue coreada por el millón de personas que según cuentan llenaban la gran explanada del Parque Nacional de Washington repitiendo las frases de su letra original: “Venceremos algún día / en lo profundo de mi corazón creo / que venceremos algún día”. A su lado, un hombre negro, al tiempo que cantaba con ella, al finalizar, seguro de que algún día vencerían, se dirigió a la multitud y dijo: “Yo tengo un sueño…”. Ella era Joan Báez. Él, Martin Luther King. Y “We shall overcome”ese himno de hace más de 50 años siempre presente.


Bruce Springsteen & Little Steven cantando “We shall overcome” en el Memorial Concert de Oslo en diciembre 2012.


The Morehouse College Glee Club durante su interpretación de “We shall overcome” en los premios “Candle on the Bluff” 2009 en honor de Martin Luther King.


Canciones con historia: “Rock around the clock”. Bill Haley & His Comets

diciembre 27, 2016

“Rock around the clock” es para muchos la canción que en 1955 marcó el inicio del gran éxito del rock and roll, el género musical que revolucionó a una sociedad estadounidense con demasiados prejuicios y que a partir de entonces empezó a disfrutar de un ritmo que parecía uso exclusivo de los negros. Eran tiempos en que predominaba la música romántica y sentimental dirigida al público adulto y donde los jóvenes adolescentes no se sentían atraídos por ningún tipo en particular. Aunque las bases del rock se retrotraen a algunas grabaciones de los años 20-30 o determinados Rock Around the Clock 05temas orquestales de músicos como Louis Jordan, uno de los pioneros del jazz, la llegada de músicos blancos en la primera mitad de los años 50 con un ritmo alegre que mezclaba swing, rhythm and blues y country lo cambió todo de manera radical.

Compuesta en 1952 por Max C. Freedman y James E. Myers, “Rock around the clock” fue grabada por primera vez por el grupo Sonny Dae and His Knights pasando bastante desapercibida. Tampoco tuvo mucho éxito la primera versión realizada por Haley en 1954 para la firma Decca Records. Sin embargo, en 1955 ocurrió un hecho singular que marcó su historia para siempre. Ocurrió durante el estreno de la película “Semilla de Maldad” (‘Blackboard Jungle’) protagonizada por Glenn Ford en el papel de profesor de un colegio público a cargo de jóvenes indisciplinados dominados por un delincuente juvenil. Su argumento se centra en la rebeldía de la juventud de aquellos años y ya desde la primera escena aparecen Bill Haley & His Comets interpretando “Rock around the clock”. Cuentan que su director, Richard Brooks, se encontraba buscando una canción representativa de esa actitud rebelde para incluir en la película y que gracias al hijo adolescente de Glenn Ford, que le prestó algunos discos, la terminó eligiendo por su desenfreno y provocación. Fue tal el éxito, por inesperado, que cuando los jóvenes entraban al cine, nada más apagar las luces e iniciarse la proyección, se ponían a bailar en los pasillos al son de la primera estrofa: “One, two, three o’clock, four o´clock rock….”. No digamos nada cuando se llegaba al primer “We’re gonna rock around the clock tonight…”. Aquí el público no solo bailaba, sino que cantaba y gritaba como si estuviera en una actuación en directo. El 9 de julio de 1955 “Rock around the clock” lograba el Nº 1 en las famosas listas Billboard, la primera canción de rock que lo conseguía, convirtiéndose en el himno de toda una generación. A partir de entonces se puede decir que el rock and roll revolucionó el negocio de la música.


Bill Haley & His Comets en 1955 interpretando “Rock around the clock”.

“Rock around the clock”
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Bill Haley (1925-1981) y su banda inicial The Saddlemen editaron su primer single en 1949 gracias a una pequeña compañía (Cowboy) dirigida por Jack Howard y Dave Myers, dos personas muy influyentes a lo largo de su carrera. Sus canciones, bien acogidas por la crítica, aunque no en sus ventas, les sirvieron para firmar un contrato en 1951 con Dave Miller, propietario de la discográfica Essex, con la que grabó una versión de ‘Rocket 88’, uno de los éxitos entonces. Tampoco en esta ocasión llega a conectar con el público, ni en los singles siguientes. Sin embargo, un año más tarde, al regreso de una gira de pequeños conciertos, decide versionar el rhythm and blues ‘Rock the joint’ convirtiéndole en una composición explosiva con un sonido duro y atractivo con la que logra por fin entusiasmar al público en especial en sus actuaciones en directo. Fue su primer gran triunfo, que además le marcó su camino musical de la mano de un manager experto como Jim Ferguson cuya primera decisión, claramente de ‘imagen’, fue cambiarles su vestimenta de estilo ‘cowboy’ por un más acorde look de smokings blancos y llamativos conjuntos de chaqueta y corbata.

Bill Haley 01Bill Haley & His Comets durante una de sus actuaciones en directo. Se pueden apreciar algunas de sus ‘marcas’ personales como los trajes de etiqueta y el comportamiento enérgico sobre el escenario con Haley como estrella y su característico ‘rulo’ sobre la frente, los movimientos acrobáticos de Ambrose al tocar el saxo y otro de sus compañeros ‘cabalgando’ el contrabajo como si fuera un potro salvaje. En su tiempo fueron consideraron tan revolucionarios como The Beatles o The Rolling Stones en la década del 60.

En 1953 realizan otro cambio radical sustituyendo el nombre del grupo por Bill Haley & His Comets. Graban ‘Crazy man crazy’, una composición de Haley cuyo título toma de una frase que solía escuchar a menudo al público adolescente, con el que logran entrar por primera vez en el top ten de las listas. Además, marcó el estilo del grupo acentuando los ritmos, el sonido ‘metálico’ de las guitarras, utilizando la percusión del contrabajo que junto a la batería crearon la base sobre la que se ‘movería’ el resto de la banda, incluida la voz. Una fusión que como el propio Haley dijo resultó fruto de casualidades y de la gran influencia de la música negra. Fue también la primera canción de rock televisada por una cadena nacional al ser incorporada como banda sonora en un programa protagonizado por el célebre actor James Dean.

Aunque sus siguientes singles no llegaron despegar, serían precisamente ‘Crazy man crazy’ y ‘Rock the joint’ las canciones que le abrirían las puertas para ser contratado por la firma Decca Records. Una historia si se quiere algo rocambolesca que merece la pena contar y que forma parte de todo el entramado que implicó que al final “Rock around the clock” se convirtiese en un su mayor éxito. Su antiguo mentor Dave Myers, que en 1952 ya le había propuesto grabar un tema que era muy del agrado de Haley, no pudiendo llevarlo a cabo por su manifiesta enemistad con Miller, le allana el camino para que pueda firmar con Decca, importante discográfica que en aquel momento buscaba una figura en ciernes para sustituir a Louis Jourdan, excelente saxofonista y cantante de blues ya citado. Es entonces cuando retoma “Rock around the clock” cambiando un poco el estilo al darse cuenta que fusionado con el rythm & blues funciona de maravilla. Lo graba con su grupo formado por el pianista Johnny Grande, el guitarra ‘steel’ Billy Williamson, el saxo Joey ‘Ambrose, el bajo Marshall Pignatore y el guitarra solista Dandy Cedrone, además del batería Billy Gussack, en abril de 1954 en una ‘accidentada’ sesión de poco más de tres horas donde ocurrieron bastantes anomalías, empezando porque casi no llegan a los estudios al quedar encallado en la arena el ferry en el que viajaban, siguiendo porque durante la grabación la voz de Halley quedaba ‘disminuida’ por el sonido de los instrumentos, la batería tampoco funcionaba bien y algún otro ‘percance’ más. Aunque su éxito inicial fue modesto, mucho menor que el conseguido un par de años antes con “Crazy Man, Crazy” y con “Shake, rattle and roll” grabada a comienzos de 1954, recibió el espaldarazo definitivo en 1955 con la película ‘Semilla de maldad’, convirtiéndose en el mayor triunfo en la carrera de Bill Haley y una de las canciones más importantes de la historia del rock and roll.

Bill Haley y Elvis Presley 01Bill Haley y Elvis Presley en 1958 durante una visita que le hizo este último cuando estaba realizando su servicio militar en Alemania.

Sin embargo, Bill Haley pronto empieza a notar cierta pérdida de popularidad. Se tiene que enfrentar a una dura realidad. Sucedió entre 1956 y 1957 al verse desplazado por la imagen más sexual y salvaje de músicos como Elvis Presley, Little Richard, Jerry Lee Lewis, Ritchie Valens, Fats Domino, Buddy Holly o Chuck Berry, que dominan el panorama musical estadounidense. La banda comenzó a tener dificultades para encadenar nuevos éxitos, siendo ‘See you later, alligator’ el último tema en entrar en el top ten a principios de 1956. Viendo que el panorama musical de su país no le era favorable, en 1961 firma un contrato con la firma mejicana Orfeon Records y logra triunfar en los países de habla latina con el twist, el nuevo rimo de moda. Lanza su último disco en 1967 y a partir de ahí no vuelven a realizar ninguna grabación en los siguientes 30 años, volcándose el resto de su carrera en difundir el rock en español (Haley lo hablaba muy bien) en el mercado internacional donde continúan siendo una banda líder en las preferencias juveniles con sus actuaciones en directo.

Aunque resulta difícil determinar quien fue el o los fundadores del rock, se puede asegurar que Bill Haley & His Comets son unos auténticos pioneros del género. Los datos hablan por sí solos. John Lennon, reconocido cantante y miembro de The Beatles, en unas declaraciones a la revista Playboy en 1981 decía: “Yo no tenía idea de que la música podía ser una forma de vida hasta que el rock and roll me golpeó”A lo que entonces el entrevistador le pregunta: “¿Te acuerdas de que fue específicamente lo que te golpeó?”, que responde con esta contundente frase: “Fue ‘Rock around the clock’”. Una de las canciones más influyentes de la segunda mitad del siglo XX. Estandarte de una generación, era rock en estado puro.


Canciones con historia. “Capri c’est fini”. Hervé Vilard

octubre 24, 2016

Los años 60 del siglo pasado fueron para la música su década prodigiosa. Para nuestro país también fueron una revolución en toda regla. No solo en lo musical. Nuestra cultura, algo aislada hasta entonces de las influencias externas, sufrió un cambio espectacullar. También nuestro estilo de vida, forma de ser, de vestir, nuestra actitud,… En resumen todo un comportamiento ante los nuevos ‘aires’ sociales que venían de fuera a una España que se empezaba a abrir al turismo y que hacen brecha en las tradiciones más conservadoras de una sociedad donde imperaba la copla, los boleros, canciones melódicas, de orquesta, y muy poco más. Capri cèst fini 01Un cambio que provoca el despertar de los jóvenes que se comienzan a reunir en guateques (fiestas en casa de las familias), más tarde en pequeños clubs, en los que se baila con despreocupación y donde prima la diversión. Una música a la que, además de ‘ye-ye’ o ‘pop’, muchos llamaron ‘moderna’, de la que formaron parte grandes baladas románticas sobre todo italianas y francesas. Como “Capri c’est fini”, un éxito fulgurante en la voz de Hervé Vilard, uno de los temas más bellos venidos del país vecino. Nostálgica, sugestiva, como su estilo, nos recuerda al otoño, a las playas desiertas, a paseos interminables por la soleada y mítica isla italiana de Capri con sus cielos radiantes y ensoñadoras puestas de sol. ¡El escenario ideal para un primer amor!

René Villard (París, 1946), más conocido como Hervé Vilard, reconocido cantante francés a nivel internacional, su propia biografía ya es una curiosa historia desde el momento de su nacimiento en un taxi mientras su madre se dirigía al hospital para dar a luz. Más tarde, con 6 años, a raíz de la denuncia de una vecina, es enviado al orfanato Saint Vincent de Paul del que intentaría escaparse en repetidas ocasiones, llegando a estar con siete familias distintas que le darían refugio y apoyo. A los 11 años conoce a quien seria su padre espiritual, el abad Angrand, cura del condado de Berry, cuya influencia resultará decisiva en su vida. Aunque a los 14 ya tiene claro que su futuro está en la música, pasarían algunos años más hasta convertirse en una estrella con su opera prima “Capri c’est fini” (1965), siendo amadrinado por la gran cantante Dalida. Un tema cuya historia, como muchas otras, fue fruto de la casualidad. Viajando un día por el metro de París se encontró con un póster publicitario en el que se hacía referencia a las bondades de la isla de Capri como destino turístico, que fue su inspiración para escribir esta canción que alcanzó lo más alto en las listas francesas de manera fulgurante. Su éxito fue tal que al año siguiente, ‘saltando’ todas las fronteras del idioma, se convirtió en un hit internacional que le llevó a recorrer la mayoría de los países de habla hispana, de manera especial España donde fue recibido como un triunfador.


Hervé Vilard interpretando “Capri c’est fini” en sus primeros años”.

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Tanto a la isla de Capri, como al Mar Tirreno que la baña o al golfo de Nápoles, le han cantado desde siempre grandes voces. También poetas como Virgilio (uno de los primeros). Lugar paradisíaco al que han ido a vivir poetas y políticos importantes como Rilke, Neruda, Nietzsche o el mismo Malaparte (su callejero conduce de manera fiel por su memoria), muchos venidos por casualidad, por un mal o buen amor, un desengaño, o por el placer de vivir en sus casas elevadas sobre el Mediterráneo. Foco de inspiración o solo de puro reposo, si por algo se le recordará siempre a Capri es por la canción de Hervé Vilard. Un Capri nostálgico que los jóvenes de los años 60 pudieron recorrer sin ‘salir’ de la pista de baile, del salón de su casa o de la casa de los amigos en los guateques. Una canción que muchos compararon con “Aline” del cantante Christophe, ambas románticas baladas triunfadoras de aquel verano de 1965 junto a ‘”J’entends siffler le train” (‘Escucho silbar al tren’) de Richard Anthony.


Los Mustang, quizás el mejor conjunto de los 60′ realizando versiones de canciones famosas, en su interpretación de “Capri, cést fini”.

“Capri c’est fini”, canción nostálgica que recuerda a un desamor en los tiempos felices, fue grabada por destacados solistas y grupos de la época como Los Mustang, Los H.H., José Guardiola,… incluso por Camilo Sesto en su etapa inicial con Los Botines. Sin embargo, ninguna versión llegó a hacer sombra a un Hervé Vilard que la mantuvo en todo lo alto durante más de una década, siendo el cantante de moda junto a Salvatore Adamo, la gran figura de la canción romántica francesa. “Capri c´est fini” sin duda traspasó fronteras. Y a pesar de tener más de cincuenta años aún sigue vigente en los corazones y en la historia de la música.


Hervé Vilard cantando “Capri c’est fini” en su plena madurez como artista.


Canciones con historia: “Where have all flowers gone”. Pete Seeger

septiembre 1, 2016

“Where have all flowers gone” (‘¿Adónde se han ido todas las flores?’) es una de las canciones antibelicistas más famosas de la historia. Basada en un tema popular, la interrogación retórica ¿adónde? está siempre presente como figura central del diálogo. Su melodía y las tres primeras estrofas fueron escritas por Pete Seeger en 1955, siendo el resto añadido en 1960 por Joe Hickerson (destacado cantante folk). Seeger encontró la inspiración mientras viajaba en avión a un concierto en el Oberlin College, uno de los pocos lugares que le contrataban en una época donde imperaba la conocida ‘caza de 'Where have all flowers gone' 01brujas’ de Joseph McCarthy, senador republicano de EEUU que se hizo famoso por sus investigaciones a personas de los medios de comunicación, del gobierno, militares y otros sospechosos acusados de ser simpatizantes comunistas o agentes infiltrados. A pesar de que los casos tratados en el Comité del Senado no llevaron a ninguna convicción firme, el ambiente propiciado por la Guerra Fría entre las dos grandes superpotencias le hicieron muy popular en los ambientes más conservadores del país.  El término ‘macarthismo’ o ‘caza de brujas’ fue utilizado luego con frecuencia para referirse a cualquier actividad gubernamental dirigida a impedir puntos de vista políticos o sociales no favorables, llegando incluso a la suspensión de los derechos civiles alegando la necesidad de mantener la seguridad nacional.

Así contaba Pete Seeger como surgió la canción:

“Había estado leyendo ‘El Don apacible’ acerca del río Don en Rusia y la vida de los cosacos en el siglo XIX. En la novela describen a los soldados cosacos galopando para unirse al ejército del zar, cantando a medida que avanzan. Se citan tres líneas de una canción: ‘Where are the flowers? The girls plucked them / Where are the girls? They’re all married / Where are the men? They’re all in the army.’ (‘¿Dónde están las flores? Las chicas las arrancaban / ¿Dónde están las chicas? Todas están casadas / ¿Dónde están los hombres? Están todos en el ejército’). Nunca llegué a buscarla, pero escribí esas tres líneas”.

“Más tarde, en un avión, mientras estaba dormido, se me ocurrió que la línea ‘long time passing’ (‘pasó mucho tiempo’) que había escrito en un cuaderno también la cantaría de la misma manera. Luego pensé: ‘Oh, when will they ever learn?’ (‘¿Cuándo van a aprender?). Y de pronto, a los 20 minutos, ya la tenía hecha. Eran sólo tres estrofas. Finalmente pegué la letra con cinta adhesiva a un micrófono y la canté en el Oberlin College. Esto fue en 1955”.

“Uno de los estudiantes, que tenía un trabajo de verano como supervisor de campamento, la tomó y se la cantó a los niños. Era muy corta. Él le dio el ritmo que yo no había hecho. Al rato, los niños jugaban con él cantando ‘Where have all the counselors gone? / Open curfew, everyone’ (‘¿Dónde han ido todos los consejeros? / Toque de queda abierto, todo el mundo’)”.

“El estudiante añadió otras dos estrofas más: ‘Where have all the soldiers gone? / Gone to graveyards every one / Where have all the graveyards gone? / Covered with flowers every one’ (¿Adónde se fueron todos los soldados? / Se fueron al cementerio todos / ¿Adónde se fueron todos los cementerios? / Cubiertos con flores todos). Joe Hickerson era su nombre. Le dí un 20 por ciento de los derechos de autor”.

Pete Seeger 05Pete Seeger cantando en el Newport Folk Festival en 1963 acompañado, entre otros, de Peter, Paul and Mary, Joan Baez y Bob Dylan.

Para los interesados en “El Don apacible” (o ‘El plácido Don’) decir que se trata de una novela épica en cuatro tomos escrita por Mijaíl Shólojov. Considerada como una de las más importantes de la literatura rusa del siglo XX, ha sido comparada por su fama con ‘Guerra y Paz’ de León Tolstoi. Al tiempo que describe el espléndido paisaje y la vida rusa desde distintos ángulos, habla de la lucha y sufrimientos de los cosacos del Don durante la Primera Guerra Mundial, la Revolución rusa y su Guerra Civil. Como ya hemos dicho, en el libro se mencionan varias canciones populares; la letra de una de ellas fue la fuente de inspiración de Pete Seeger para su “Where have all the flowers gone”.

“Where have all flowers gone”

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Pete Seeger interpretando “Where have all flowers gone”.


Peter, Paul and Mary cantando en directo el tema de Seeger.

Pete Seeger (Nueva York, 1919-2014) fue un músico ‘folk’ que manifestó en toda su obra un fuerte compromiso social y de defensa de los derechos humanos, lo que le valió una persecución política en su país. Llamado a declarar en 1955 por el HUAC (Comité de Actividades Antiamericanas de la Cámara de EEUU), no por ello se dejó amedrentar e impugnó la legalidad del Comité. Nunca se lo perdonaron. En 1956 le acusaron de ‘desprecio al Congreso’ siendo procesado al año siguiente. En 1961 le condenaron a un año de prisión, siendo censurado en los medios de comunicación durante bastante tiempo, incluso por periódicos liberales como ‘The New York Times’. Apenas pudo actuar fuera del círculo de Universidades y sus discos estuvieron ausentes de las emisoras. Aunque en 1962 el Tribunal de Apelaciones anuló su condena, el mal ya estaba hecho: ¡continuó siendo un ciudadano sospechoso!

Dedicado a la música desde la década de 1940, formó parte de la banda The Almanac Singers (en la que coincidió con Woody Guthrie), grabando en 1943 un álbum titulado ‘Historias del Batallón Lincoln’ con canciones compuestas por él mismo y otras, como ‘El quinto regimiento’ o ‘Jarama valley’, recogidas de los milicianos del Batallón a su regreso de la Guerra Civil española. Más tarde ayudó a fundar The Weavers, grupo con el que popularizó muchas canciones folklóricas, entre ellas ‘Goodnight Irene’ de la que se vendieron millones de copias. Se disolvieron en 1952, iniciando entonces su carrera en solitario.

En la década de los años 60, con la música folk convertida ya en una ‘industria’, su imagen se rehabilitó a nivel popular, y sus canciones se hicieron más conocidas para el gran público gracias a las versiones lanzadas por The Kingston Trío, Peter, Paul & Mary, The Byrds, Joan Báez e incluso Bob Dylan. Coincidiendo con el auge del movimiento hippie, su carrera recibió un fuerte impulso tanto por la calidad de sus composiciones como por su activismo pacifista. Fuerte opositor a la Guerra de Vietnam, en 1963 logró uno de sus mayores éxitos con el álbum “We shall overcome” (‘Venceremos’), título que da nombre a una de las canciones ‘protesta’ más conocidas, himno ‘oficial’ del Movimiento por los derechos civiles en EEUU y más tarde de muchas de las manifestaciones a nivel mundial.

Otro de sus grandes triunfos lo alcanzó con “If a had a hammer”. Canción emblemática escrita en 1949 en apoyo del movimiento progresista que se iniciaba en los años difíciles de las listas negras y la lucha anticomunista, vio la luz coincidiendo con un acto del Día del Trabajador cuando Pete Seeger la entonó ante un público entregado que enseguida se la apropió como un canto a la libertad de la clase obrera por entonces muy reprimida.

Pete Seeger 06The Weavers, grupo folk fundado en 1948, durante el concierto celebrado con motivo del 25 Aniversario en el Carnegie Hall de Nueva York en 1980. De izquierda a derecha: Pete Seeger, Lee Hays, Ronnie Gilbert y Fred Hellerman.

Su primera actuación en España tuvo lugar en Tarrasa en el año 1971. Cinco mil personas donde apenas cabían tres mil le aplaudieron a rabiar. En unas declaraciones ofrecidas a la revista Triunfo decía:

“Hay quien piensa que es importante trazar una línea divisoria entre la canción folk y la canción política. Yo pienso que no es importante, e intento difuminar esa frontera. A veces, una simple canción de cuna o una canción de amor pueden convertirse en canciones políticas. Y a veces, lo que algunos creen que es una canción política tiene una música tan mala que no se le puede llamar canción… Todo depende del como, donde y cuando se utilice”.

“Mis canciones han sido ‘controversial’, polémicas, y por eso se me ha cerrado el paso a la mayoría de las estaciones de radio y televisión de EEUU. Algunos productores me decían simplemente: ‘Sus canciones no son ‘entertainement’…”

Escrita en 1955, “Where have all flowers gone” se publicó en 1960 en su álbum ‘The Rainbow Quest’ en una primera versión con solo tres estrofas, siendo añadidos más tarde los versos de Joe Hickerson. En 1961, The Kingston Trio grabaron otra versión creyendo que se trataba de una canción tradicional, aunque a requerimiento de Seeger le fue reivindicada su autoría. Peter, Paul y Mary la incluyeron en su álbum debut en 1962, ocupando el Nº 1 en las listas USA durante cinco semanas. Con una suave melodía, su letra viene a expresar una metáfora de la vida y en contra de las guerras tal y como Seeger dejó escrito tras leer la canción cosaca que aparece en el ‘Don apacible’: Las flores crecen en los campos/ Chicas jóvenes recogen las flores/ Las chicas se casan/ Sus maridos se convierten en soldados/ Los soldados mueren en las guerras/ Los soldados se entierran en los campos verdes/ Los campos verdes se llenan de flores…Completaba así un ciclo. En uno de los momentos más duros de Pete Seeger, cuando su libertad personal, su carrera, e incluso su seguridad, estaban en peligro, un destello de inspiración alumbró este canto pacifista que refleja dolor y esperanza y donde se añade sentimiento al sentimiento


Joan Báez cantando “Where have all flowers gone”.


Canciones con historia: “Tutti frutti”. Little Richard

julio 11, 2016

En algún lugar de nuestro cerebro se suelen asociar con facilidad recuerdos que hacen referencia a épocas inolvidables. Este puede ser el caso de la revolución musical de los 60: ¡¡la década ‘prodigiosa’!! Coincidió con los pasos previos a un gran cambio en nuestro país a todos los niveles, que la música también protagonizó con éxitos como “El rock de la cárcel” (Elvis Presley), “The young ones” (Cliff Richard), “Apache” (The Shadows), “Bye bye love” (The Everly Brothers), “Surfin’ USA” (The Beach Boys), “Blowin’ in the wind” (Bob Dylan), “Oh Carol!”(Neil Sedaka) o “Diana”(Paul Anka) Tutti Frutti 03procedentes de USA y el Reino Unido.

Es en este contexto donde irrumpe con fuerza Little Richard y su “Tutti frutti”, un tema que causó gran furor entre los jóvenes en aquellos años de una España abierta a los nuevos ritmos foráneos. Editada en USA a finales de los años 50, fue todo un boom en nuestro país a principios de los 60. Con su “Awop-Bop-a-Loo-Mop Alop-Bam-Boom”, expresión con la que comenzaba antes de iniciar su ritmo vertiginoso, pronto se hizo popular su más fácil de pronunciar y cantar “a-uam-ba-buluba-balam-bambu” con el que se entraba en rápida sintonía e incitaba bailar a unos jóvenes entusiasmados a el nuevo ritmo del rock.

“Tutti frutti” ha sido sin duda la canción que le abrió las puertas a la fama a Little Richard. Todo sucedió en 1955 cuando una discográfica le invitó a grabar unas sesiones de prueba en Nueva Orleans. Cuando ya se pensaba en el fracaso en el estudio de grabación, de pronto, durante una de las pausas, Richard se puso a entonar una canción que solía interpretar en sus actuaciones por bares y ‘directos’ y que decía, de forma bastante provocativa, algo así como: “Tutti Frutti, good, booty / If it don’t fit, don’t force it / You can grease it, make it easy” (“Tutti Frutti, buen culito / Si no entra, no lo fuerces / puedes engrasarlo, para facilitarlo”). Expulsado de su casa por su propio padre a los 13 años por sus tendencias homosexuales, se atrevió entonces con una letra de la que había pocas dudas sobre su significado, y cuyo título “Tutti fruti” se solía utilizar para referirse a las tendencias y ambientes gays. Aunque la canción gustó mucho, el productor de la firma discográfica no estaba dispuesto a incluir la letra tal cual. Le parecía escandalosa por lo que decidió llamar a un letrista que sustituyó los versos iniciales por los que quedaron para siempre en la historia: “Tutti frutti, all rooty, a-wop-bop-a-loon-bop-a-boom-bam-boom”, y con ellos uno de los temas más famosos del rock que su sonora onomatopeya nos sigue recordando a menudo.


Little Richard cantando “Tutti frutti” en la película ‘Don’t Knock The Rock’.

“Tutti frutti”

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Little Richard (Richard Wayne Pennyman) nació en Macon, Georgia, en 1932. Durante su infancia recibió clases de piano gracias al empeño de su madre. Sus primeras grabaciones en los años 50 eran una mezcla de blues y rhythm and blues con fuerte influencia del gospel, pero tenían ‘algo’ que les hacía parecer ‘diferentes’. De Richard se ha llegado a decir que fue el verdadero precursor del rock and roll y una de sus leyendas. Pocos han igualado su intensidad vocal, su puesta en escena y su fuerza en las actuaciones. Como hemos dicho, su padre, escandalizado por sus devaneos homosexuales, le echó de casa y tuvo que dedicarse a cantar por bares y calles hasta que un matrimonio blanco le permitió seguir con sus inquietudes musicales en el club que regentaban. En 1951 logra su primer contrato con la firma RCA tras ganar un concurso. Regresa a Macon en 1953 y con su banda The Upsetters graba una maqueta que envían a Specialty Records, una discográfica radicada en Los Ángeles. Allí permanece durante un año sin que nadie le haga caso hasta que Art Rupe, dueño y productor de la firma, la descubre por casualidad, invitando a Richard a grabar sus canciones con una condición: ¡ser acompañado solo por músicos de sesión! No termina de convencer, pero durante una de las pausas ocurre la historia ya relatada al ‘arrancar’ tocando al piano su “Tutti frutti” con un ritmo frenético que asombra a todos. La graban de inmediato y lanzan el tema en las Navidades de 1955 alcanzando muy pronto el nº 21 de las listas Billboard. Un gran triunfo al que enseguida le siguen varios más como ‘Long tall Sally’, ‘Rip it up’, ‘Slippin’ and slidin”, ‘Lucille’, ‘The girl can’t help it’, ‘Jenny, Jenny’ y ‘Good golly, miss Molly’. Aunque su etapa triunfal en las listas de éxito fue corta, su influencia en el soul y sobre todo en el ‘beat’ británico fue muy importante.

Little Richard 01Little Richard con su clasica ‘puesta en escena’ durante una de sus actuaciones en directo.

Sin embargo en 1957 ocurre un hecho imprevisto cuando Little Richard decide sin más interrumpir su carrera musical y también su modo de vida. Hay quien dice que la causa fue el incendio de uno de los motores del avión en el que viajaba con su banda. El caso es que sin consultar ni dar más explicaciones, nada más bajar las escalerillas, impresionado, cambia el rumbo de su vida para dedicarse a estudiar teología y se hace predicador. Años más tarde, en 1962, le convencen para realizar una gira por Europa y apoyado por The Rolling Stones y The Beatles, grandes admiradores suyos, tiene una espléndida acogida en el Reino Unido. A partir de entonces vuelve a trabajar de forma periódica grabando varios discos sencillos y en 1964 regresa a los escenarios con nuevas versiones de sus grandes éxitos. Pero en los años 70 cae de nuevo en excesos de drogas y sexo que le acompañaron más de una vez a lo largo de su carrera, aunque logra salir apoyándose en su fuerza espiritual. Prosigue su carrera hasta finales de los 80, pero de una forma mucho más tranquila, ocupándose al tiempo de sus labores pastorales. En el año 2005 edita junto a Michael Jackson el tema “I Have a dream” (Tengo un sueño), cuyos ingresos destinan a las víctimas del huracán Katrina.

De Little Richard son conocidos algunos enfrentamientos con otros cantantes famosos. Entre sus contenciosos más sonados merece la pena recordar su rifirrafe con Jerry Lee Lewis, que se había negado a cantar con él por motivos raciales y también de competencia. También tuvo lo suyo con el genial Chuck Berry (poner post) y su famoso paso de ‘baile del pato’. Con John Lennon aún fue peor. Encontrándose en Canadá, influenciado ya por su esposa Yoko Ono, Lennon se empeñó en cerrar la actuación, pero el resultado no fue el esperado. Fue tal la energía que Little Richard emanó que el ex Beatle quedó en tal evidencia que no teniendo más remedio que retirarse antes de lo previsto al no resistir la comparación con el público.
Little Richard 04. 1962- Con The BeatlesLittle Richard con The Beatles en 1962.

De “Tutti frutti” sigue sin estar claro el significado de su famosa frase de inicio: ‘Womp-bomp-a-loom-op-a-womp-bam-boom’. Muchos creen que intentaba ser una parodia o imitación de una introducción de tambor. Hay canciones que van más allá de su propia melodía, tienen vida propia, alguna incluso rodeada por la polémica y supuestos mensajes. Algo de eso pasó con “Tutti frutti” y la carrera musical de Little Richard. No siempre se acierta con el estilo que llevará al éxito a un artista. A veces sucede por casualidad. Como en este caso. A pesar de su gran talento como cantante y pianista, cuando parecía que no lo iba a conseguir, uno de los descansos en las sesiones de grabación fue la clave. En el estudio Richard no conseguía funcionar, sin embargo en directo ¡era todo un espectáculo!, y “Tutti frutti” su gran éxito y una las referencias del rock.


Canciones con historia: “Amarillo”. Tony Christie. Neil Sedaka

mayo 16, 2016

En un post anterior, cuando referimos la historia de “Oh! Carol” (uno de los grandes éxitos de los 60), hicimos mención a otro de los triunfos de Neil Sedaka, en este caso como compositor: “Amarillo” (“Is this the way to Amarillo”), tema que en el año 2006 entró en el Libro Guinness de los Récords como el disco más vendido del siglo XXI. Canción de gran popularidad en Amarillo 04dos épocas distintas (1971 y 2005), la historia de “Amarillo” (como se conocía en España) o “Is this the way to Amarillo” (su título original) comienza a finales de 1970 cuando un empresario musical visita a Sedaka para intentar convencerle de escribir una canción para Tony Christie, joven talento británico en ciernes. Al final, tras varias conversaciones, acepta la propuesta y le muestra la cinta donde ya tenía grabada la maqueta de un tema que no era otro que “Is this the way to Amarillo”. En una entrevista concedida al Daily Mail en el año 2009 cuenta como la canción, “que originalmente era un reggae, luego la adapté a una versión más pegadiza y alegre. Y eso me gustó”.

Escrita junto a su amigo Howard Greenfield, en un principio pensaron titularla “Is this the way to Pensacola” como homenaje a esta ciudad de Florida. Pero al incluir la letra se encontraron conque muy pocas palabras rimaban no solo con Pensacola sino con otras como ‘willow’ o ‘pillow’, decidiendo entonces cambiarlo para una mejor consonancia. Ese, y no otro, fue el motivo de ‘llegar’ hasta Amarillo, ciudad al norte de Texas, originalmente llamada Oneida, que recibió su nombre del castellano por el color amarillo de las orillas del lago del mismo nombre. Un tema con un contenido muy simple que habla de un hombre que viaja a la ciudad de Amarillo en busca de su novia y lo que espera encontrar allí.

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Tony Christie interpretando “Amarillo”.

Tony Christie, cantante, también compositor y actor, nació en 1943 en Conisbrough, Yorkshire, Inglaterra. Saltó a la fama en 1971 al colocar tres de sus canciones en el top de las listas británicas: “Las Vegas” (21), a la que siguió “I did what I did for Maria” (2), para terminar con “Is this the way to Amarillo” (“Amarillo”) (18), el mayor éxito su carrera, pues… ¡en un año ya había vendido más de un millón de copias! Una canción que triunfó en toda Europa, llegando en España hasta el Nº 1. Pero no ocurrió lo mismo en USA donde la versión de Neil Sedaka solo alcanzó el Nº 44, causando la extrañeza de muchos críticos musicales que no comprendían como una canción que habla de una ciudad americana, escrita por reconocidos compositores de ese país, grabada por un cantante inglés, lograba su mayor éxito en el viejo continente. Aunque  Christie continuó grabando discos de manera regular durante la década de los 70, apenas se volvió a significar con nuevos triunfos salvo alguno parcial como “Avenues and Alleyways” (37), tema central de la serie de televisión “Los protectores”. No obstante, consiguió mantenerse bien durante las décadas 80 y 90, sobre todo en Alemania donde era todo un ídolo.

Sin embargo, en el año 2005 se produce un punto de inflexión y su carrera musical resurge. Con el fin de recaudar fondos para ‘Comic Relief’ (organización británica fundada contra el hambre en Etiopía), “Amarillo” es editado por segunda vez por el comediante británico Peter Kay en un llamativo videoclip que contó con la participación del propio Christie acompañado por figuras tan relevantes como Brian May y Roger Taylor de Queen, el músico Shakin’ Stevens, el cantautor Shaun Ryder, el periodista Michael Parkinson o la modelo Heather Mills (esposa que fue de Paul Cartney- The Beatles), llegando en esta ocasión hasta el Nº 1 en el Reino Unido. La pista de audio era la misma que el original de 1971 y aunque el single fue acreditado como ‘Tony Christie con Peter Kay’, éste sólo aparece en la presentación del vídeo. En realidad se trataba de una reedición y no de una nueva grabación. Ese mismo año, y ya en solitario, lo volvió a grabar junto a Hermes House Band para el mercado alemán, aprovechando su tirón para relanzar antiguos éxitos mezclados con nuevos temas, una constante que mantuvo a lo largo de los años en sus actuaciones en directo.


Neil Sedaka cantando junto a Tony Christe su gran éxito “Is this the way to Amarillo” (“Amarillo”) en el concierto del Royal Albert Hall de Londres 2006.

En su faceta de actor, Tony Christie hizo su debut en el año 2010 en el West End Theatre de Londres con el musical “Dreamboats and Petticoats” interpretando el papel de Older Bobby y Phil (padre de Bobby), dueño del St. Mungo’s Youth Club, sobre el que gira una historia creada a partir de grandes éxitos musicales de las décadas 50 y 60. Con temas de rock de artistas tan reconocidos como Roy Orbison, The Shadows, Eddie Cochrane, Chuck Berry, Cliff Richard o Bill Haley and the Comets, sobre su motivación para incorporarse a esta obra, declaraba: “Vi el musical la noche del estreno en Londres hace casi un año y me enamoré de la historia. Y por supuesto la música es increíble: The Platters, Phil Spector, Roy Orbison… Todos ellos artistas que escuchaba mientras crecí. Nada más verlo busqué un hueco en mi agenda para poder unirme al espectáculo”. Incluido por la revista People With Money como uno de los cantantes mejor pagados de 2015, considerado un talento del rock melódico, en la actualidad, a sus 76 años, sigue al pie del cañón. Aunque siempre será recordado por “Amarillo” con el que logró su último galardón en el año 2006 como el éxito más vendido del siglo XXI. Un premio que fue recogido por su compositor Neil Sedaka durante un concierto en el Royal Albert Hall (Londres), convirtiéndose así en ¡¡la canción que tardó más tiempo en llegar al Nº 1 del UK Singles Chart!! ¡Tuvieron que pasar nada menos que 34 años desde su lanzamiento en 1971!