Canciones con historia: “Tous les garcons et les filles”. Francoise Hardy

julio 6, 2018

Corría el año 1962 cuando un auténtico boom arrasó en toda Francia. Era la primera canción de una chica de 18 años que irrumpía en el panorama musical con una fuerza arrolladora. Algo inédito hasta entonces. Una historia que se inició coincidiendo con un acontecimiento político tan importante como unas elecciones. Una noche en la que Francia decidía en un referéndum convocado por el presidente De Gaulle si la elección para ese cargo de la República se debería hacer por sufragio universal directo o por votación del Parlamento como hasta entonces. Entre dos espacios de la programación televisiva preparada para ese día, de pronto ‘apareció’ Françoise Hardy interpretando su canción “Tous les garcons et les filles”.

Fue tal el éxito alcanzado que al día siguiente todo el mundo la escuchaba por las emisoras de radio. En solo 48 horas se vendieron más de 100000 copias del disco. Una proeza entonces. Un triunfo que causó gran estupor entre los críticos: ¡Como si fuese un ‘milagro’! Surgir de golpe del anonimato no es nada normal: ni tuvo que luchar duro para abrirse paso, ni su belleza encajaba con el canon de la época. Era una muchacha de mirada triste, sonrisa tímida, cuyo entorno natural había sido los alrededores de la Universidad de la Sorbona (París). Acababa de abandonar sus estudios para dedicarse a la canción. Tan solo le hizo falta una intervención televisiva para catapultar su carrera con la canción que la aupó al primerísimo plano del incierto panorama musical de los años 60. Representante de un romanticismo revalorizado, su tema de palabras sencillas, sin recovecos comerciales, la convirtió en el gran ídolo de la canción francesa. Al preguntarle por su triunfo como cantante solía responder con esta simple frase: “Con palabras sencillas y a los muchacho de mi edad”. Así compuso “Tous les garcons et les filles” una de las canciones francesas más famosas de todos los tiempos. ¡Cumplía todos sus requisitos! Escrita con el apoyo del arreglista Roger Samyn, la letra nos habla de una muchacha que nunca conoció el amor, aunque espera encontrarlo algún día, también de desolación y esperanza, y lo hace de un modo juvenil como hasta entonces nadie había sabido expresar: el de una chica adolescente que va por la calle viendo felices parejas de enamorados, mientras continúa sola por la vida sin la oportunidad de poder experimentarlo.

“Tous les garcons et les filles”


Francoise Hardy interpretando “Tous les garcons et les filles”.

Françoise Madeleine Hardy nació en París en 1944. Debido a su gran timidez y una educación estricta en un colegio religioso vivió una infancia bastante solitaria. Su impulso vital siempre fue la música que solía escuchar en las emisoras de radio. Comenzó a cantar en su adolescencia tras regalarle su primera guitarra. Compaginó sus estudios universitarios en la Sorbona con los del Conservatorio. A los 17 años firmó su primer contrato con la discográfica Vogue. En 1962 aparece su primer EP que además de su ‘ópera prima’ contenía otros tres temas: ‘J’suis d’accord’, ‘Oh Oh Chéri’ y “Il est pati un jour’, todas melodías con un aire de tristeza, algo que caracterizó a la mayoría de sus discos. Convertido pronto en un clásico de la ‘chanson’ francesa, en un principio la firma Vogue no había considerado a “Tous les garçons et les filles” como su tema más comercial, pero gracias a su intervención en la televisión francesa la noche de las elecciones todo cambió. ¡Y se convirtió en un enorme éxito!

Francoise Hardy siempre ha sido la protagonista de sus discos, no solo por componer casi todos sus temas, sino porque colaboró en muchas ocasiones en su producción y arreglos. Su talento (también su belleza) llamó la atención de grandes figuras como Bob Dylan o Mick Jagger. Sin embargo, sus grabaciones en LP están llenas de altibajos; en buena parte debido a que el formato preferido a principios de los años 60, que fue su etapa dorada, era el single de dos o cuatro canciones. Para muchos, ‘Le Temps de l´Amour’, grabada a los 19 años, una balada romántica incluida en su primer LP, es la canción en la que mejor muestra las cualidades que le dieron fama. Incluso más que el propio “Tout les garcons et les filles”. Eso sí, lo que nadie pone en duda es que Francoise fue una de las primeras figuras de la música ye-ye, que como dijimos en nuestro post ‘La generación ye-ye en la España de los 60 ‘surgió’ de ‘Salut les copains’, un programa de radio de gran éxito entre el público quinceañero y con el que se identificaba la nueva generación de jóvenes. Un programa plataforma de cantantes y grupos que enseguida se encaramaron en las listas de éxitos de la música francesa como Johnny Hallyday, Claude François, Sylvie Vartan, Sheila o France Gall. Sin embargo, aún siendo un fenómeno de la música ye-ye, a Francoise Hardy también se la ha considerado una de las grandes figuras de la ‘chanson francesa’, género en el que se encuentran encuadrados grandes creadores como Georges Brassens, Jacques Brel o Serge Gainsbourg.

A la izquierda Francoise Hardy con Bob Dylan (1966) y a la derecha con Mick Jagger (1965).

Chica ye yé, mujer atormentada, musa de la canción francesa, de su descubrimiento cuando era una adolescente hasta su madurez actual hacía balance en una reciente entrevista. A continuación algunas vivencias interesantes de su evolución personal y artística:

Parece que siempre haya sido consciente sobre los aspectos más oscuros de la vida. A sus 17 años ya cantaba: ‘Voy sola por las calles / con el alma en pena / porque nadie me quiere”’
“Es un condicionamiento que tengo desde la infancia. Crecí entre una madre que me valoraba en exceso, porque no tenía a nadie más que a mí, y una abuela que era todo lo contrario: no dejaba de decirme que era muy fea y que terminaría sola. Crecí con el ego aplastado, sin confianza alguna en mí misma. Por una parte, sentía que nunca estaría a la altura de lo que mi madre esperaba de mí. Por la otra, que era indigna de gustar a quien fuera. La canción a la que se refiere, ‘Tous les garçons et les filles’, expresaba eso. En aquella época, estaba segura de que mi único futuro era hacerme monja”.

¿Lo dice en serio? Tuvo a medio mundo enamorado de usted, incluidos Mick Jagger, David Bowie, Bob Dylan y Nick Drake, de los que habla en sus memorias.
“Ahora lo puedo entender, pero entonces, no. En aquella época ni siquiera me veía a mí misma en la tele. Nunca me ha interesado mi imagen. Cuando me subía a un escenario hacía un esfuerzo especial y me vestía de Courrèges o de Paco Rabanne. Pero hacerme fotos nunca me ha gustado. Ahora, a mi edad, me molesta todavía más”.

¿Por qué cree que triunfó?
“Supongo que tenía carisma, o lo que entonces se llamaba ‘presencia’, que es una cualidad independiente de la voluntad y del mérito que pueda tener uno. Puedes ser espantoso en la vida real, pero cuando te subes a un escenario o te colocas frente a la cámara, se produce la magia. Es una forma de seducción, pero una totalmente inconsciente. En realidad, yo nunca he sido partidaria de la seducción. Siempre he tenido un problema con ese registro”.

Al principio de su carrera fue considerada una chica yeyé. ¿Supuso aquel movimiento una ruptura con las rígidas sociedades de los primeros sesenta?
“Era la primera vez que existían cantantes adolescentes que hablaban de los sentimientos propios de su edad. Cada cantante de aquella época encarnaba un personaje. Sylvie Vartan era la chica sexy. Sheila, la alegre y extrovertida. Yo fui la tímida, sentimental y acomplejada…”.

Es curioso, porque la mayoría de yeyés fueron totalmente apolíticos, cuando no de derechas…
“Sí, es verdad. Johnny Hallyday nunca ha sido de izquierdas. Y Sylvie Vartan, que huyó de la Bulgaria del comunismo, menos todavía. Éramos hijos de familias humildes y algo derechistas, esas que votaban por el general De Gaulle. Por ejemplo, durante el Mayo del 68, Jacques y yo nos marchamos de París porque no me gustaban sus destrozos. Se dice que esa rebelión transformó la sociedad. Yo creo que es al revés: sucedió porque la sociedad ya se había transformado”.

¿Por qué sus canciones han envejecido tan bien?
“No lo sé. En realidad, siento cierta frustración. Yo estoy convencida de que las mejores son las de los últimos tres álbumes, pero nadie me habla nunca de ellas”.

¿Sus primeros temas ya no le gustan?
“No, los de los sesenta me gustan menos, con algunas excepciones. ‘L’amitié’ todavía me emociona, porque aún me reconozco en ella. ‘Des ronds dans l’eau’ también me gusta. O ‘Ma jeunesse fout l’camp’, una gran canción. Todavía me conmueve. Cómo no emocionarse cuando uno escucha: ‘Al ritmo de tus pasos / mi juventud se esfuma…’. Es algo con lo que me identifico todavía más ahora, claro”.

Aunque pasará a la historia como pionera de la música ye ye y una de las mejores representantes de la ‘chanson francesa’, para muchos Françoise Hardy es importante no solo por sus canciones, sino también por su gran personalidad, Su gran éxito “Tous les garçons et les filles”, una de las canciones  que nunca podía faltar en los guateques de los jóvenes de los 60, es todo un clásico del pop.

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Pequeña historia sobre los inicios del rock, el ritmo que lo cambiaría todo

mayo 26, 2018

El objetivo de este post no es hacer un recorrido por la extensa trayectoria del rock. Ni siquiera una breve semblanza a través de sus figuras. Tan solo pretende rememorar los inicios, su génesis, de un fenómeno musical y social que cambiaría todo lo establecido. En artículos anteriores hemos hecho referencia a diferentes movimientos, unos singulares, otros también sociales, que marcaron tendencia en las preferencias musicales de los jóvenes como la etapa de la contracultura, los hippies, la España ye-ye,… que en cierta medida pueden sintetizar la eclosión de este fenómeno de amplio espectro.

Para muchos, la generación beat es el origen de los movimientos contraculturales de antes y después de la década de los 60. Tras la 2ª Guerra Mundial la sociedad norteamericana se desarrolló en torno al llamado “American Way of Life”, un estilo de vida basado en el consumo como forma de realización personal, dejando en un segundo plano los valores culturales y espirituales, y potenciando como signos propios la exageración, la ostentación de la riqueza, incluso la grandiosidad. Más allá de las propias tradiciones, se empezó a crear una dependencia por las preferencias consumistas, convirtiendo al trabajo en una forma de obtener dinero para la consecución de los bienes de una cadena que se denominó ‘sociedad de consumo’. Es en ese contexto cuando nace la generación beat, nombre dado a un grupo de escritores de la década de los 50 y al fenómeno cultural al que dedicaron su obra en la que mostraban su rechazo a los valores norteamericanos clásicos, apoyando el uso de las drogas, la libertad sexual y el estudio de las filosofías orientales. En principio se conformaban con ser un movimiento literario en torno a un grupo de amigos que venían trabajando juntos desde mediados de los años 40 compartiendo la misma idea de cultura y aficiones musicales como el jazz. Sin embargo, a pesar del significado que le dieran sus mentores, el término beat está en sus propios orígenes; procede del argot utilizado por los músicos de jazz, siendo sin duda el rock el sitio ideal para transmitir sus ideas.

Bill Haley, primer gran impulsor del rock, con su grupo.

Se puede decir que el rock ‘nació’ en la década de los años 50 del siglo pasado. Catalogado como música más bien ruidosa, tenía visos de moda pasajera. Sin embargo, no solo permaneció con el transcurso de los años, sino que su inusitado crecimiento ha pasado a ser crónica ineludible como indicador del cambio social y signo de identidad de varias generaciones. ‘It’s Only Rock ‘N Roll, but I Like It’ (“Es sólo rock and roll, pero me gusta”), título de una canción de The Rolling Stones, podría resumir la grandeza de un movimiento musical que se convirtió en un fenómeno social creando corrientes de opinión, influencia en los comportamientos, arte popular y rey por su forma de comunicarse. Cuando se habla del rock se está haciendo referencia a uno de los fenómenos más importantes del siglo XX. Originario de EEUU, surge de las raíces más profundas de su música popular, en especial del blues y el country, también del gospel y el jazz, siendo los músicos de ‘color’ los primeros en sentar las bases. Sin embargo, y a pesar de sus vínculos con la música ‘negra’, no llegó a despegar con personalidad propia hasta que músicos ‘blancos’ lo asumieron como propio convirtiéndolo en un fenómeno de masas, lo que provocó más de un rechazo y conflictivas situaciones en años de fuerte segregación racial.

Para muchos fue Bill Haley quien en 1951 lanzó la primera canción de rock: ‘Rock the Joint’, un título que de forma premonitoria sería sinónimo de lo que pronto iba a suceder y que atrapó de forma inexorable al público juvenil. Dos años más tarde, en 1954, de nuevo Haley, acompañado por su banda The Comets, editó otras dos grabaciones de fuerza irresistible catalogadas de forma ‘oficial’ como los primeros discos de rock, que traspasaron fronteras y alcanzaron un gran éxito en todo el mundo. Una, ‘Shake, Rattle and Roll’, era un arreglo de un rhythm and blues interpretado por Joe Turner al que Haley cambió por completo. El segundo tema, ‘Rock around the clock’, fue el verdadero talismán que subió al rock and roll a la cima del éxito popular. ¡Arrolló! Si bien hay que decir, que a su triunfo contribuyó de forma notable su inclusión en la banda sonora de la película ‘The Blackboard jungle’. Le catapultó como himno de la juventud y a Bill Haley como la primera gran estrella del rock.

Elvis Presley, rey del rock y su piedra angular, durante una actuación en 1956 en Los Ángeles (California).

Pero al rock aún le faltaba algo para convertirse en un fenómeno de masas. Necesitaba una imagen que lo consolidase. No como un movimiento, que ya lo había conseguido, sino como un cambio imparable generador del impulso vital de la juventud. Su aparición llegó con Elvis Presley. ¡Toda una conmoción! La gran ola que envolvió a todas las capas de la sociedad. La figura carismática que amalgamó en su torno a un gran elenco de artistas. Dotado de un fuerte magnetismo, de gestos provocativos, era lo que la juventud necesitaba. Con Elvis el rock dio el gran salto y lo que en principio estaba destinado a ser un ritmo más, con una trayectoria acotada, al final se convirtió en una era cuya influencia sigue fresca en la actualidad.

En compañía del bajo Bill Black y el guitarrista Scotty Moore, Elvis Presley con solo 19 años se encierra en Memphis (Tennessee, USA) en el estudio de grabación de la firma Sun Records, propiedad de Sam Phillips, un productor que siempre había tenido clara la necesidad de una figura central capaz de combinar el blues ‘negro’ y el country ‘blanco’. Sucedió en 1954 con la grabación de ‘That’s alright mama’, una versión cargada de dinamismo, a la que una excelente interpretación acompañada de una gran sensualidad y presencia escénica harían de Elvis el ídolo tan deseado por y para los jóvenes. Una música que en realidad no era nueva, pues se tiene constancia, al menos, de discos editados en los años 30 para el mercado del rhythm and blues (música popular ‘negra’), el country y el western (música rural ‘blanca’) que si bien no lograron mayores éxitos hoy podrían pasar por rock and roll primitivo. La realidad es que los años 50 suponen el ‘inicio’ del triunfo del rock, su etapa gloriosa y Elvis Presley su piedra angular. A pesar de la riqueza musical marcada esos años por el jazz, el country y el rhythm & blues o las hermosas baladas, a partir de entonces todo cambió. Tiempos en los que brillaban estrellas como Tony Bennet, Perry Como o Louis Armstrong, o el esplendor de Paul Anka, Neil Sedaka, Chuck Berry, Little Richard, Ray Charles o Jerry Lee Lewis, se seguía echando en falta una gran estrella… ¡hasta que apareció… ¡Elvis Presley!

The Beatles y The Rolling Stones las dos mejores bandas de los años 60, la ‘década prodigiosa’, y seguramente de la historia de la música.

En las décadas siguientes el rock prosiguió su marcha exitosa. En los 60, la década prodigiosa, su triunfo fue arrollador a lo largo y ancho del mundo. Incuestionable. Surgieron figuras irrepetibles que no vamos a citar. Si acaso solo nombrar a las dos mejores bandas, quizá también de la historia de la música, cada una con un estilo distinto: The Beatles y The Rolling Stones. Los primeros enfocados hacia el pop rock y los segundos más a un rock más duro. Una década que fue la explosión de la creatividad con el rock implantado en el mundo y en la forma de vivir de la sociedad. Unos años donde su influencia se expandió por un horizonte sin fronteras. Los 70 fueron la etapa de su gran comercialización, lo que afectó de manera muy negativa al espíritu creativo, y ya metidos en los 80, el espectáculo, los sofisticados medios técnicos, ampliaron tanto su difusión que se puede decir que el rock pasó a ser casi un lema en la vida de muchas generaciones. Si Bill Haley ostenta con justicia el título de principal propulsor del mito del rock, con Elvis Presley no solo se cimentó, sino que se convirtió en el ritmo y la cultura que unió a los jóvenes de todo el mundo. Elvis era descaro, provocación, pero también alegría. ¡Sin inhibiciones! Una personalidad irrepetible. Con un mensaje intencionado, jugaba con su cintura, los gestos, la voluptuosidad de su voz, creando una imagen inigualable con su carisma y un clímax en sus actuaciones que desataba pasiones.

El rock acompañó y puso música a los años de descontento, frustración y rebeldía de la juventud occidental. Desde 1954 ha sido la voz y expresión de muchas generaciones que manifestaban así la crisis de la identidad adolescente. Aunque manipulado por una industria discográfica que encontró en el público juvenil un campo abonado para sus operaciones comerciales, no quita para que sea la historia del logro de los jóvenes de los años 50, de su madurez y conciencia de si mismos y sus problemas. Un mensaje que, por las presiones de la industria, pudo ser distorsionado y confuso, pero muy válido. Si hemos de quedarnos con una frase sencilla que lo defina, sin meterse en otro tipo de disquisiciones, quizás sea la citada al principio del post: “Tan sólo es rock and roll, pero… me gusta”. Una música popular que ha sabido adaptarse al cambio de los tiempos. No solo un simple baile o una moda, sino verdadera música elevada a categoría. Aunque su apariencia exterior siga cambiando… ¡Larga vida al rock! El ritmo que iba a cambiar el mundo.


Canciones con historia: “Great balls of fire”. Jerry Lee Lewis

abril 14, 2018

Una de las esencias del nacimiento del rock fue que en cuanto aparecieron sus primeras figuras enseguida surgían otras a disputarles la fama. Tal fue la cantidad de estrellas que alumbró el nuevo ritmo que el público creía encontrarse en un continuo oasis musical. De todas ellas, sin embargo, para la mayoría, una fue ¡”El Rey”!, ¡El genial Elvis Presley! y otra estuvo a punto conseguirlo: Jerry Lee Lewis. Un personaje caótico que tocaba el piano con destreza de forma muy ‘peculiar’, estrambótica para algunos, con sus piernas, cabeza y codos en posturas indescriptibles. Apodado “The Killer” (‘El Asesino’), dotado de una fuerte personalidad, aderezaba la escena hasta límites insospechados. De todos los grandes mitos del rock, Chuck Berry, Little Richard, Carl Perkins,… que intentaron ponerse a la altura de Elvis, Jerry fue de uno de los pocos en acercarse.

La historia de “Great balls of fire” (‘¡Grandes bolas de fuego!’) comienza de forma un tanto curiosa. Corría el año 1957 cuando Jerry Lee Lewis consiguió su primer gran triunfo con “Whole Lotta Shakin’ Going on”, una canción de alto contenido sexual que tuvo serios problemas para ser editada en una sociedad poco permisiva. Con ritmo de rock, aunque basada en el ‘boogie-boogie’, ese primer éxito sirvió para que Otis Blackwell, compositor que había trabajado con Elvis, le enviase un tema en la misma línea con una letra llena de metáforas. Un ‘detalle’ que la hacía parecer más ‘liviana’ a la posible interpretación del público, si bien hay que decir que Lewis no se encontraba muy conforme por su experiencia anterior. Además coincidió con una época en la que el cantante se había casado en secreto con su prima de 13 años, menor de edad, situación que en cuanto trascendió a la prensa y público provocó un escándalo monumental.

Se cuenta que fue Sam Phillips, propietario de la discográfica Sun Records, quien convenció a Jerry Lee Lewis para que no tuviese miedo a la censura ni a su propia familia, muy religiosa, y grabase un tema que le encumbraría para siempre. Pero no fue sencillo. Tanto que al principio le desequilibró durante los primeros ensayos; aunque al final aceptó y puso todo su arte en una interpretación magistral que ha pasado a la historia de la música en medio de grandes polémicas y alabanzas. Y es que su título (‘¡Grandes bolas de fuego!’) emana de una frase muy usada en el Sur de EEUUU relacionada con la fiesta de Pentecostés en la que los católicos celebran la llegada del Espíritu Santo. Muchos fueron, en especial los más exaltados, los que quisieron ir más allá de su intención aduciendo que, poseída por el ‘diablo’, era una especie de culto al sexo, con estrofas de alto voltaje que podían ‘alterar’ a una parte importante de la sociedad. Sin embargo, a pesar de todas las críticas, nada impidió que “Great balls of fire” consiguiese una popularidad desbordante y en un par de semanas alcanzase el Nº 2 en las famosas listas Bilboard con más de un millón de copias vendidas. Fue un triunfo sonado que tardó poco en extenderse al resto del mundo donde llegó al Nº 1 en varios países europeos.


Jerry Lee Lewis interpretando “Greats Balls Of Fire” en 1957, el año de su lanzamiento.


Jerry Lee Lewis durante su actuación en el primer programa emitido (15 de febrero 1958) del famoso show de Dirk Clark (‘Dick Clark’s Saturday Night Beechnut Show’). Un espectáculo semanal de variedades musicales transmitido por la cadena de televisión ABC patrocinado por Beechnut Gum. En su estreno, que se realizaba en directo en el Little Theatre de Manhattan (Nueva York), también intervinieron entre otros Pat Boone y Connie Francis.

“Great balls of fire”

Jerry Lee Lewis nació en Louisiana en 1935. Comenzó a tocar el piano, su gran pasión, desde muy joven, estando siempre muy influenciado por la música popular entonces representada por el country, rhythm and blues, boogie-woogie y gospel. En 1952, un año del que datan sus primeras grabaciones, contrae matrimonio con solo 16 años, una época donde en el sur de EEUU no era anormal hacerlo a edad tan joven. En 1956, tras leer un artículo sobre Elvis Presley, se traslada a Memphis a probar suerte con la firma Sun Records, la misma de su ídolo, produciéndose entonces un hecho, hoy considerado histórico, no conocido hasta años después. Ocurrió en la sede de la propia discográfica cuando de forma improvisada junto a Elvis Presley, Carl Perkins y Johnny Cash grabaron varios temas. Cuarteto que fue inmortalizado en una foto bajo el nombre de ‘Million Dollar Quartet’ (‘El cuarteto del millón de dólares’) en un artículo de prensa publicado más tarde, su grabación no llegó a ser editada y solo salió a la luz pública décadas después.

De izquierda a derecha, Jerry Lee Lewis, Carl Perkins, Elvis Presley (al piano) y Johnny Cash inmortalizados como el famoso “Cuarteto del millón de dólares” cuyas grabaciones nunca fueron editadas al público.

Como ya hemos dicho, en 1957 Jerry Lee Lewis alcanzó su primer éxito con “Whole Lotta Shakin’ Goin’ On”. En un principio Sam Phillips, su productor, no estaba muy convencido de editar una canción de tan alto contenido sexual, creía que se adaptaba más al gusto del público negro. Sin embargo, causó sensación cuando Lewis la cantó por primera vez en directo en un bar de Arkansas con un público totalmente entregado que le obligó a repetirla 25 veces esa misma noche. Una canción que estuvo censurada por inmoral en muchos programas de radio y televisión. Si bien hay que decir que a pesar de no ser tampoco ‘admitida’ en el famoso ‘The Ed Sullivan Show’ si lo hizo su competidor Steve Allen, alcanzando el Nº 1 de las listas country y R&B y el Nº 3 de las listas pop. Un triunfo que precedió al que poco después sería el mayor éxito de su carrera: “Great Balls of Fire”. Todo ello en una etapa que coincidió la más conocida de las muchas anécdotas protagonizadas por Lewis a lo largo de su carrera como artista problemático y que dio origen a su apodo “The Killer” (‘El asesino’). Se cuenta que durante una actuación en el ‘Brooklyn Paramount Theatre’ ‘de Nueva York, tras serle asignado el puesto de telonero de Chuck Berry, en señal de protesta subió al escenario con una botella de coca-cola rellena de gasolina y en el momento de interpretar “Great Balls of Fire” no se le ocurrió otra cosa que prenderle fuego al piano, finalizando su actuación, dirigiéndose a Berry, con un estridente: “¡…Supera esto, negro! Su fama como cantante fue creciendo con tal rapidez que en el verano de 1958, se había convertido en el músico del momento. Sin embargo, con sus canciones en lo más alto de las listas de éxito, de pronto, su carrera sufre un grave traspié del que nunca, o al menos durante mucho tiempo, llegó a recuperarse. Sucedió al salir a la luz pública un hecho que escandalizó a la sociedad de entonces. En 1956, con 22 años, viajó a Memphis donde conoció a Myra Gale Brown, hija de su primo, el bajista J.W. Brown, con que la mantuvo un romance, casándose en secreto a finales de ese año, pues aún no se había divorciado de su segunda esposa. Además Myra era menor de edad (contaba solo 13 años). Permanecieron así durante un tiempo, hasta que en 1958, y aunque le habían recomendado que su esposa no lo hiciese, llegó a Inglaterra acompañado de su familia. Fue en el aeropuerto de Londres donde un periodista descubre al matrimonio y al preguntarle por la edad de su mujer Lewis contesta que tiene 15 años, armándose un escándalo mayúsculo al ‘destapar’ la prensa su edad real. A partir de entonces su popularidad sufrió un daño irreparable y tras algunos conciertos con poca audiencia, su gira es cancelada y deportado de Inglaterra. Un escándalo que prosiguió nada más llegar a EEUU, que termina con su práctica postergación del panorama musical.

Jerry Lee Lewis, el ‘salvaje’ del rock, ‘The Killer’, en una de sus actuaciones encarnando con sus impulsos más temerarios un espíritu indomable que entusiasmaba al público.

Jerry Lee Lewis casi siempre se movía por sus caprichos o ‘locuras’, gozando la mayoría de las veces de total impunidad. Basta recordar algunos de sus muchos ‘episodios’. Como el ocurrido en 1976 cuando en mitad de la noche, armado con una pistola, estrelló su coche contra la verja de la mansión de Elvis Presley! sin apenas o ninguna consecuencia. Persona escurridiza, estuvo a punto de ser atrapado por evasión de impuestos, escapándose en el último momento a Irlanda, país entonces bastante permisivo con los artistas que tenían establecido allí su domicilio fiscal. No pudo regresar a EEUU hasta que no consiguió pactar un acuerdo con la Hacienda americana. Nunca fue un ciudadano ejemplar. Pero si un cantante que, entregado a un público entusiasmado, se transformaba encima del escenario hasta límites indescriptibles. De manera especial con sus maravillas alrededor del piano, al que ‘maltrataba’ como si fuese el peor objeto, que hacía en las posturas más insospechadas. ¡No había canción que se le resistiese! Eric Clapton, el genial guitarrista y uno de los músicos rockeros más influenciados por Lewis, llegó a decir, hablando de su importancia en la historia del rock: “Mi primer contacto con el rock and roll fue una tarde en que vi por televisión a Jerry Lee Lewis. Fue algo que me dejó muy sorprendido, y es que para mí él era de otro planeta”.

Dotado de una personalidad altanera, ¡Jerry Lee Lewis fue el primer rebelde del rock! Con su presencia ‘salvaje’, llevó su música  a una sociedad muy conservadora. Su presencia, comportamiento y actitudes poco habituales hicieron que los medios de su país le empezasen a apodar “The Killer” (‘El Asesino’). Pero a pesar de su irrupción fulgurante, algo haría cambiar todo. ¡Su momento más duro! Fue la polémica por el matrimonio con su prima, menor de edad, cuando se encontraba en lo más alto de la popularidad, lo que unido a su abuso en el mundo de las adiciones le condujeron poco a poco al ostracismo. Solo el paso del tiempo hizo que muchos grupos y solistas empezaran a darse cuenta de que más allá de sus muchas ‘trifulcas’, su música gran calidad tenía algo que la hacía especial. Aunque su figura ha sido en cierto modo rehabilitada en las últimas décadas, se suele afirmar que Jerry Lee Lewis resume todo lo que de malo existe en el rock y uno de sus tipos más salvajes. “Great Balls of Fire” fue su mayor triunfo, un éxito sorprendente, y hoy está considerada uno de los himnos del rock.


Jerry Lee Lewis y Tom Jones en 1969 interpretando un popurrí de canciones rockeras.


Jerry Lee Lewis en 1989 durante un concierto celebrado en el ‘Hammersmith Apollo’ de Londres (Jerry Lee Lewis And Friends) donde interpretó sus temas clásicos, entre ellos su ‘Great Balls Of Fire’. Junto a él una larga lista de invitados como Van Morrison, Brian May, Stuart Adamson Dave Davies. Una vez más dio muestra de sus habilidades al piano.


“¡Viva la gente!”. Viva la gente (Up with People)

febrero 17, 2018

Más que por la canción en sí o el propio grupo, traemos a “¡Viva la gente!” (‘Up with People’) por la gran popularidad que alcanzó en la España de los 60. Un tema que también daba nombre a un conjunto de jóvenes siempre coreados de forma entusiasta que llenaban teatros y plazas a lo largo y ancho de nuestro país. Bien peinados, con su clásica y colorida vestimenta, pulcros, eran la viva imagen del orden establecido, algo alejada de una gran parte de la juventud más alineada entonces con el rock, el pop y la música ye-ye en pleno apogeo. ¡Viva la gente!” era su tema emblemático. Con sus llamativas estrofas (“Esta mañana de paseo, con la gente me encontré. Al lechero, al cartero, y al policía saludé. Detrás de cada ventana y puerta reconocí, a mucha gente que antes ni siquiera la vi. ¡Viva la gente!, la hay donde quiera que vas, viva la gente, es la que nos gusta más. Con más gente a favor de gente en cada pueblo y nación, habría menos gente difícil y más gente con corazón”) proponían, junto a canciones como ‘¿De qué color es la piel de Dios?’, mensajes de paz y fraternidad a una sociedad inmersa en un proceso de grandes cambios.

¡Viva la gente!


‘Up the People’ en el Palacio de Deportes de Madrid (imágenes del NODO 05/05/1969 y 05/11/1973) cantando un popurri de canciones entre las que está “¡Viva la gente!”.

Viva la Gente (Up with People) eran la imagen alegre de un movimiento musical lanzado en EEUU en el año 1965 con el propósito de concienciar a la comunidad sobre la situación del mundo y un objetivo principal: modificar la actitud y forma de pensar de las personas para mejorar y cambiar. En la actualidad sigue siendo una organización educativa enfocada al mundo juvenil que trabaja para romper las barreras culturales a través la música y el servicio voluntario. Su sede está en Denver (Colorado, EEUU) con centros en Bélgica y Méjico. Sus raíces emanan de los programas ‘Sing Out‘ de mediados de los años 60 de Moral Re-Armament (MRA), un movimiento moral y espiritual internacional desarrollado en 1938 a partir del Grupo de Oxford del Dr. Frank Buchman (Pennsylvania, EEUU, 1878-1961). Desde sus primeros años de existencia, para presentar su mensaje, que estaba basado en cuatro principios: “amor, honestidad, pureza y altruismo”, las actuaciones de Viva la Gente iban acompañadas de un espectáculo musical. Criticados a menudo por estar algo anticuados, y no en contacto con la cultura popular moderna, se fueron diluyendo poco a poco en las siguientes décadas hasta que en los años 90 sus organizadores deciden cambiar a representaciones más en consonancia con la sociedad real. Entre sus ex alumnos encuentran figuras que destacaron más tarde en diferentes ámbitos de la cultura como la actriz Glenn Close, quien formó parte del grupo en los años 60 y apareció en la portada de su single “The World is Your Hometown”. Sin embargo, Close tiene pocos recuerdos positivos de esa etapa y señala a MRA como una especie de ‘culto’.

Grupo ¡Viva la gente! (‘Up with People’) durante una de sus actuaciones.

Cada grupo de ‘Up with People’, pues había varios, integrado por jóvenes de distintas nacionalidades, después de entrenarse en Denver, viajaba durante un semestre por diversas comunidades de dos o tres continentes. Durante la semana que pasaban en cada una, al tiempo que actuaban en su espectáculo musical, solían convivir con una familia local, participando en sus proyectos y aprendiendo su cultura en talleres educativos. El film “Smile ‘Til It Hurts: The Up with People Story” (‘Sonreír hasta que duela. La historia de ‘Up with People’) estrenado en el año 2009 documenta desde sus orígenes el relato no oficial de la organización dentro de Rearmamento Moral (MRA) y los grupos de Sing-Out, sus años más exitosos hasta la década de los 80, y su posterior declive. En la película, dirigida por Lee Storey, casada con el antiguo alumno William Storey, se afirma que ‘Up the People’ estaba financiada por entidades corporativas como General Motors, Kodak o Exxon con la intención de contrarrestar la cultura hippie. Aparte de críticas de tipo político y religioso en las que no vamos a entrar, sin embargo las distintas reseñas señalan que, si bien es un fuerte ataque a la organización y sus dirigentes, muestra un digno respeto por quienes participaron y demostraron sus buenas intenciones.

En sus inicios “Up with People” se presentaba como una “entidad internacional educativa sin animo de lucro” y una “fuerza positiva” que se ofrecía a la juventud estadounidense desencantada. Al encarnar el sueño de una sociedad reconciliada, festiva, multirracial, pronto se hicieron muy populares, en especial entre sus medios dirigentes. Potenciados por algunas cadenas televisivas, este grupo de jóvenes incluso llegaron a animar reuniones en la Casa Blanca y actuar en varias finales de la famosa Super Bowl. El gobierno del presidente Richard Nixon fue uno de sus grandes valedores. Pero también hay que decir que su imagen tan pulcra y cándida ha sido satirizada por programas tan conocidos como “South Park” o “Los Simpsons”.

Actuación del grupo ¡Viva la Gente!, con su coreografía y pantalones de campana, en la Herradura, en Oviedo (1973).

‘Up with People’ alcanzó un éxito notable en sus giras por España con un público totalmente entregado a sus canciones, visitando Madrid (1969) y otras muchas ciudades como Oviedo (1973) donde actuaron en el Teatro Campoamor (recital al que asistimos). Aquel grupo de de jóvenes en sus representaciones se presentaban siempre con su ropa colorida, bien peinados, y subían a escena con esta introducción por bandera: “¡Cantar alto y fuerte! ¡Esta alegre canción! ¡Allí donde se unen los caminos!” (‘Sing Out! The Happy Song! Where te roads come together!) para a continuación comenzar a entonar sus estrofas convincentes como las de “¡Viva la gente!”, su canción más popular.


Canciones con historia: “The River”. Bruce Springsteen

enero 5, 2018

Podríamos haber elegido cualquier otro de los éxitos importantes de Bruce Springsteen, que son muchos, como ‘Born to run’ (1975) o “Born in the USA” (1984). Sin embargo, al final nos hemos decidido por “The River” (1980) por su contenido social y ser su primer gran triunfo internacional, tanto la canción como el álbum del mismo nombre. Grabado entre marzo de 1979 y agosto de 1980, inicialmente se iba a publicar con una decena de temas bajo el título ‘The ties that bind’. Fue el propio Springsteen quien decidió ampliarlo y convertirlo en un álbum doble con dos partes bien diferenciadas en su concepción musical. Aunque las solía interpretar en sus actuaciones en directo, algunas canciones como  ‘Independence Day’, ‘Point Blank’ o ‘The Ties That Bind’ (descartadas de sus discos anteriores) se remontan a los primeros tiempos de su carrera.

“The River” se estrenó en septiembre de 1979 durante los conciertos ‘Musicians United for Safe Energy’. Se trata de una de las baladas más humanas de Bruce Springsteen. Una joya de la historia de su música ‘salida’ durante una noche del verano de 1979 cuando tras un día de grabación se encontraba en la habitación del hotel. De pronto su mente se trasladó a la fuerte crisis de la construcción de esos años que había atrapado a muchas familias, entre ellas la de su propia hermana. Una historia que rondaba por su cabeza hacía un tiempo y que narra la cruda realidad de la pérdida de la adolescencia de forma prematura por la presión de los valores y normas establecidas en una sociedad donde las cosas apenas cambiaban de una a otra generación. Describe la dura y triste vida de un joven atrapado por los compromisos de haber formado una familia demasiado pronto para su edad al tener que casarse con su novia del instituto embarazada con solo 17 años. Un joven que busca trabajo y lo encuentra en la construcción, lo que le provoca una gran decepción sobre lo que en un principio había soñado. Todas sus ilusiones se vienen abajo de repente. Solo los recuerdos del río en que tantos momentos alegres pasó le sirven de aliciente para la esperanza. Lugar al que acudían siendo novios y al que siguen yendo en búsqueda de la nostalgia a pesar de que el río, su río,… está seco.

En el año 2009, Bruce Springsteen antes de interpretar “The River” en un concierto señalaba: “Fue un disco hecho durante una recesión, tiempos duros en los Estados Unidos. La canción que le da nombre la escribí para mi cuñado y mi hermana. Mi cuñado estaba en la industria de la construcción, perdió su trabajo y tuvo que luchar duro a finales de los 70, como mucha gente hoy en día. Fue un disco en el que empecé a abordar el tema de los hombres, las mujeres, las familias y el matrimonio. Hay determinadas canciones que llevaron a completar discos en adelante”. Añadiendo: “Originalmente iba a ser un disco simple. Lo entregué con un solo disco y di media vuelta porque sentía que no era lo suficientemente grande. Quería capturar los temas sobre los que había escrito en ‘Darkness on the Edge of Town’ (su segundo LP-1978). Quería mantener esos personajes conmigo y al mismo tiempo añadir música que hiciera a nuestros conciertos divertidos y alegres para el público”. Fue un álbum festivo a la par que dramático que con el tiempo se convirtió en el tercero más vendido del rockero de New Jersey por detrás de ‘Born to Run’ y el comercial y explosivo ‘Born in the USA ‘.


Bruce Springsteen interpretando “The River” en Tempe en 1980 durante la gira musical ‘The River Tour’ con The E Street Band que realizó entre 1980 y 1981. Una gira que sirvió como promoción del álbum por Norteamérica y Europa.

“The River”

Bruce Springsteen (Bruce Frederick Joseph Springsteen, Nueva Jersey, 1949) es un cantante y compositor estadounidense. Apodado ‘The Boss’ (‘El Jefe’) está considerado junto a su grupo The E Street Band uno de los artistas más importantes de la música rock. En sus inicios pasó por tres bandas musicales antes de ser descubierto por la firma CBS con la que lanza su primer álbum muy bien acogido por crítica y público. Pero es su segundo LP, ‘The Wild, the Innocent and the E Street Shuffle’ (‘El salvaje, el inocente y el baile de la calle E’) (1974) el que provocará el apoyo incondicional de la prensa de su país, que le compara con un ya célebre Bob Dylan por la intensidad de sus letras y una cierta conciencia social, aunque las diferencias entre ambos sean mayores que sus rasgos comunes. En 1975, Jon Landau, crítico musical de la revista Rolling Stone, que luego se convertiría en su manager, escribía: “Hoy he visto el futuro del rock and roll y se llama Bruce Springsteen”. Ese mismo año salía al mercado el álbum ‘Born to run’ que sería el lanzamiento del ídolo en todo el mundo. Sin embargo, su siguiente disco ‘La oscuridad en el filo de la ciudad’ (‘Darkness in the edge of town’) (1977) resultó un trabajo algo desigual con momentos memorables. Los frecuentes desencuentros con su casa de discos a la hora de grabar e imponer su estilo le obligan a estar tres años sin editar. Es en 1980 cuando aparece “The River” con tal entusiasmo de la crítica que le considera su ‘obra total’. Un álbum que no era de gran complejidad con 10 temas rápidos y festivos y 9 canciones lentas, de baladas más o menos convencionales, algunas realmente conmovedoras. Un disco que le consagra en todo el mundo, también en España, y que le sirve de pretexto para visitar Barcelona donde actúa con su grupo en abril de 1981 en el Palacio de Deportes de Montjuich ante más de 7600 personas durante más de tres horas en uno de los mejores conciertos de rock que se recuerdan en nuestro país.

No es propósito de este artículo recorrer la larga y exitosa carrera musical de Bruce Springsteen, que sigue como en sus mejores tiempos. ¡Parece eterno! Tan solo pretende recordar los inicios de su carrera hasta su ‘explosión’ con “The River”, su primer gran triunfo con el que alcanzó el primer puesto en las listas de discos más vendidos de muchos países (entre ellos EEUU y Canadá). Aunque si merece la pena resaltar que en la larga historia del rock and roll pocas presencias han reivindicado su origen como ‘The Boss’, altavoz de pasiones y rebeldías poéticas y políticas que siempre asume en sus actuaciones su identificación y forma de expresión en su condición de ‘rockero’. Un Sprignsteen que une a esa naturaleza una actitud social de fuerza y vitalidad, pocas veces reflejada con momentos de desencanto o apatía. Su trayectoria musical ha sido reconocida con numerosos premios, entr los que figuran 20 premios Grammy, dos Globos de Oro y un Oscar. Entró en el Salón de la Fama del Rock and Roll en 1999 y la revista Rolling Stone lo situó en el puesto 23 de su lista de los cien mejores artistas de todos los tiempos.

Bruce Springsteen con Nils Logfren y Steven Van Zandt durante el concierto celebrado en Madrid en mayo 2016.

La realidad y la dureza de la vida cotidiana pasan a un primer plano en “The River”; así como los sueños rotos, la soledad y el trabajo duro de una época en la que como el propio Springsteen señalaba: “La vida es una lucha. Básicamente mis canciones tratan de eso“. El idealismo de la juventud y la realidad del mundo adulto se mezclan en una nueva etapa de su carrera como bien reflejan sus composiciones. Es posible que no sea su mejor canción, pero sí una de las más emotivas y emblemáticas. Con un aire entre nostálgico y bucólico, contar historias reales, cosas que suceden a diario, es algo que a ‘The Boss’ se le da muy bien. “The River” es un tema y un disco que resiste el paso del tiempo.


Bruce Springsteen en directo interpretando “The River”. Subtitulada en español.


Canciones con historia: “Lola”. The Kinks

octubre 19, 2017

“Lola”, quizá la canción más famosa de la banda The Kinks, uno de los grupos de rock más influyentes de todos los tiempos, fue escrita por su cantante Ray Davies para ‘Lola versus Powerman and the Moneygoround, Part One’, su octavo álbum ‘conceptual’ publicado en 1970. El término ‘conceptual’ se aplica a aquel álbum cuyas canciones están unificadas por un tema común, bien instrumental, narrativo, bien en su composición o en las letras. A diferencia de un álbum ‘normal’ compuesto por temas sin conexión alguna, todas las canciones se planifican en torno a una historia única o ‘concepto’. En este caso hace referencia desde un punto de vista satírico a distintos aspectos de la industria discográfica y sus partes más representativas: sindicatos, prensa, directivos,… abordando para ello diferentes géneros como el folk, el rock ‘duro’, incluso el music hall tradicional británico. A pesar de que su lanzamiento se realizó en una etapa de transición del grupo resultó un éxito de crítica y ventas que les ayudó a recuperar el lugar predominante que habían perdido. En cierta manera fue su álbum de ‘regreso’. “Lola”, uno de los dos singles extraídos del mismo, se convirtió en un éxito mundial alcanzando el Top 10 en EEUU. Un triunfo, que junto al del propio álbum (top 40), hizo que la compañía RCA Records les firmase un contrato millonario que les permitió, entre otras cosas, disponer de su propio estudio de grabación y un mayor control creativo sobre sus temas.

La historia de “Lola” es cuando menos singular. Al menos en lo que a inspiración se refiere. Su letra relata el encuentro romántico entre un joven y un travesti al que conoce en Londres en una discoteca del Soho. Ray Davies, en el libro ‘The Kinks: The Official Biography’, cuenta que escribió la canción después de que Robert Wace, el manager del grupo, hubiese pasado la noche bailando con un travesti. Así lo refiere: “Recuerdo un incidente en una discoteca… en su apartamento, Robert Wace había estado bailando con una chica morena, y nos dijo: ‘Realmente chicos estoy a punto de hacer algo’. Y nos pareció bien hasta que nos fuimos a las 6 de la mañana y entonces le dije con toda confianza: ‘¿Has visto su barba?’ A lo que contestó: ‘Si’. Pero creo que estaba demasiado bebido para importarle, o quizás me equivoco…”. También añade que un suceso similar les ocurrió mientras se encontraban de gira por Europa. Estas dos situaciones acerca de ‘la noche y sus consecuencias’ fueron las que le ‘animaron’ a escribir “Lola”.


The Kinks en 1970 cantando “Lola” en directo.

“Lola”

Hablando de “Lola” decir que la letra original incluía la palabra ‘Coca-Cola’ que luego se tuvo que cambiar porque transgredía la política de la BBC contraria a la publicidad de productos. Se sustituyó por ‘Cherry Cola’ y obligó a regrabar a toda prisa parte de la canción. ¡Eso si!, en sus conciertos continuaron usando la palabra original. Otra historia o leyenda urbana, nunca confirmada, fue la contada en su autobiografía por Dave Davies, considerado uno de los 100 guitarristas más grandes de todos los tiempos por la revista Rolling Stone en el año 2003. Con menos protagonismo en la banda que su hermano, con el que mantuvo una tensa relación profesional durante los 30 años de carrera juntos, Dave señalaba que fue él quien llegó al estudio con la música de “Lola” compuesta y que tras mostrársela a su hermano éste le añadió la letra. Sin embargo en los créditos del disco solo se hizo referencia a Ray como autor, lo que le molestó mucho. Tanto que aún sigue reclamando su participación.


The Kinks en una divertida imagen durante una gira por Suecia en 1965.

Al igual que muchos de los grandes grupos británicos, The Kinks comenzaron su carrera en los años 60. En su origen (1963) estaban formados por los hermanos Ray Davies (cantante y guitarra rítmica) y Dave Davies (guitarra principal y voz), que permanecieron siempre en la banda, Peter Quaife (bajo y voz) y Mick Avory (batería y percusión), sustituidos más tarde por John Dalton (1969), John Gosling (1970- incorporado como teclista), Bob Henrit (1984) y otras incorporaciones. Para muchos ocupan el cuarto lugar entre las bandas más importantes de su país tras The Beatles, The Rolling Stones y The Who, por delante de The Animals, Herman’s Hermits, Led Zeppelin o The Searchers entre otros, todos pertenecientes a lo que entonces se denominó, sobre todo en EEUU, ‘La Invasión Británica’ (‘The British Invasion’). En febrero de 1964 aparece su primer disco ‘Long tall Sally’, una versión del reconocido tema de Little Richard y en agosto de ese mismo año lanzan al mercado ‘You really got me’, la canción que cambiaría su suerte (Nº 1 en las listas del Reino Unido y Top 10 en EEUU) y en cierta manera el concepto de música rock, caracterizada por un duro riff de guitarra y una fuerte estructura rítmica.

La época más destacada de The Kinks dura hasta finales de los años 70 y su etapa dorada abarca el período 1967-1972 donde influyen con sus canciones y álbumes ‘conceptuales’ que reflejan la cultura y el estilo de vida inglés. La década de los años 80 camina entre discos desiguales, aunque aún pudieron demostrar su talento con algunos temas que incluso entran en las listas de éxito. Se disolvieron en 1996 a causa de las fuertes tensiones entre los hermanos Davies y el fracaso comercial de sus discos. Su última actuación tuvo lugar cuando el grupo se juntó para el 50 cumpleaños de Dave Davies. Su historiador y cronista Doug Hinman dijo al respecto: “El simbolismo del evento es imposible de pasar por alto. La fiesta se celebró en el pub Clissold Arms, el mismo sitio donde comenzaron su carrera musical, en la acera de enfrente de su casa de la niñez en Fortis Green, en el norte de Londres”. Según Peter Quaife: “…tanto The Rolling Stones como The Kinks éramos conscientes de que no habría forma de superar la fama de The Beatles, pero nosotros podíamos haber sido más famosos que los Stones si hubiésemos colaborado más en lugar de pelearnos constantemente”. Quaife, que a mediados de 1966 sufrió un serio accidente automovilístico, siendo sustituido por John Dalton, fue cofundador y miembro del grupo entre 1963 a 1969 con su amigo de escuela Dave Davies, a los que se incorporó poco después su hermano Ray.


The Kinks durante una actuación en TV en 1967.

En sus inicios, The Kinks se encontraban en la frontera de géneros como el R&B y el blues, aunque enseguida experimentaron con sonidos más fuertes como el rock y el hard rock. Al haber sido una banda pionera en este último campo, han sido llamados con frecuencia los ‘punk originales’. Al principio tuvieron a menudo una tumultuosa relación con los promotores de los conciertos y propietarios de los hoteles por su afición a la bebida. Tanto que en los años 60 tenían prohibida la entrada en muchos hoteles por los destrozos y tropelías que cometían. Estuvieron por primera vez a España en 1966, y al igual que con The Beatles su visita resultó muy complicada con serios altercados con la policía y problemas con la organización. Sin embargo, cuando en 1986, 20 años después, regresaron para actuar las fiestas de San Isidro de Madrid lo hicieron por todo lo alto. Así lo contaba el diario ABC:
“The Kinks, viejo y dorado encanto de un ‘príncipe del rock’. El Auditorio de la Casa de Campo abarrotado para ver a la mítica banda. Si es cierto que en el auditorio inaugurado anteayer caben, por decirlo de la manera más práctica posible, cuarenta mil personas, al concierto de la mítica banda de ‘rock’ acudieron, sin afán de ponderar, alguno más. Han sido demasiados años de espera. Muchas horas de aguante regustando pistos condimentados en aquellos punteos, tiempo suficiente para que, al que más y al que menos, las chorreras de la camisa se le parcheasen de cuero. Fue el de los Kinks, el viejo sabor de la cariñosa estocada: ‘oldies but goldies’. No fue necesario reclamar un primer éxito. Bien es verdad que para una de las tres mejores bandas de la historia del rock los conciertos ahora se convierten en una sucesión de éstos. Pero, quizá, y hasta que no sonó ‘Lola’, nadie pudo creerse de verdad que se encontraba ante el espectáculo musical que siempre había soñado”.

The Kinks fue un grupo de culto amado y odiado al mismo tiempo. Nunca pasó desapercibido. Supo moverse bien en diversas épocas y estilos musicales. Considerada una de las bandas más grandes de la historia del rock, su canción “Lola” fue su mayor éxito en todo el mundo.


The Kinks interpretando “Lola” en uno de sus conciertos.


Canciones con historia: “Aleluya” (‘Hallelujah’). Leonard Cohen

agosto 14, 2017

“Aleluya” (‘Hallelujah’), canción escrita e interpretada por Leonard Cohen en 1984, en un primer momento pasó bastante desapercibida. Sin embargo, años más tarde ocurrió un fenómeno poco habitual. En 1991 John Cale, ex del reconocido grupo ‘Velvet Underground’, le dio un fuerte empujón hacia el triunfo y en 1994 el cantautor Jeff Buckley la hizo tan popular que se convirtió en el himno que dura hasta nuestros días. Un éxito al que contribuyeron otras grandes figuras al incluirla en su repertorio por su extraordinaria belleza.

Contra lo que pudiera parecer la letra de “Aleluya” no es ninguna alabanza religiosa. Está basada en historias bíblicas, creencias, e inquietudes de tipo filosófico y existencial del propio Cohen. Su proceso se explica muy bien en un artículo del New York Times sobre el libro de Alan Light: “The Holy or the Broken” (‘El Santo y el Roto. Leonard Cohen, Jeff Buckley y el improbable ascenso de ‘Aleluya’).

Leonard Cohen pasó varios años luchando por terminarla. Tan fue así que ha manifestado en más de una ocasión: “Me encontraba en la habitación de mi hotel en Nueva York, en ropa interior, y golpeaba mi cabeza en el piso diciendo: ¡No puedo terminar esta canción!”. Escribió hasta 80 versos antes de editarla en su álbum ‘Various Positions’. Un proceso tan interior como destructivo. Además en pura soledad. Así lo refleja en el libro el productor John Lissauer al referirse al tema más internacional del músico canadiense: “Cohen nos presentó ‘Aleluya’ durante las sesiones de grabación del álbum. Éramos desconocedores de cualquier dificultad que hubiera pasado en los meses o años anteriores para componer la letra. Lo que nos trajo fue lo que grabamos. No era una persona que solía compartir sus dificultades. Nunca se comportó como un artista atormentado”. Finalizada la grabación, fue tal el entusiasmo despertado al escucharla que Lissauer exclamó: “¡Estamos ante uno de las mejores canciones de nuestra vida!” Sin embargo, la casa discográfica CBS Records… se negó a lanzar el álbum. Sus máximos dirigentes dijeron: ¡Esto no es música pop! ¡No la vamos a publicar! Cometieron un grave error. No supieron valorar lo que con sus numerosas y diferentes versiones se convertiría en uno de los mayores, cambiantes y recurrentes éxitos de la historia musical americana. Si bien hay que decir en su defensa que la decisión no parecía muy fuera de lugar, pues a nivel musical 1984 fue un año donde triunfaba otro tipo de música, muy distinta, con álbumes como ‘Born In The USA’ de Bruce Springsteen, ‘Thriller’ de Michael Jackson o ‘Like a Virgin’ de Madonna. También fue el año en que Leonard Cohen reanudaba su carrera como compositor tras cinco años sin nuevas grabaciones. Pero ni aún así la CBS cambió de opinión: ¡la industria discográfica apostaba por un pop más estridente! Meses después, en diciembre 1984, otra firma, Columbia Records, decidió editar el álbum ‘Various Positions’ y por fin se pudo escuchar por primera vez “Aleluya. Pasó sin pena ni gloria, con un Cohen que la interpretaba en sus conciertos con continuos cambios en la letra, una costumbre que mantuvo a lo largo de su carrera. En realidad, se puede decir que a pesar de ser un cantante de prestigio, sus discos, por lo general, nunca se caracterizaron por ser un éxito de ventas en EEUU. Solo cuando artistas más populares la incorporaron a sus grabaciones se empezó a admirar una canción considerada hasta hoy como un himno del folk-rock.


Leonard Cohen interpretando ‘Aleluya’.

Ya hemos dicho que la letra de “Aleluya” no es ningún rezo ni alabanza religiosa. Se trata de un poema en el que Leonard Cohen utiliza nombres de la simbología judeocristiana como el rey David, Sansón o Dalila para expresar las luces y sombras por las que atraviesan algunas personas en determinadas circunstancias: deseo lujurioso, amor incondicional, traiciones,… Cuando la escribió le preocupaba que su temática legase a relacionarla con un himno cristiano, de ahí que intentase mezclar aspectos seculares en su letra. Un proceso muy lento hasta que por fin concluyó: “Entonces de pronto entendí que no era necesario tener tan presente la Biblia. Al final lo que grabé fue la versión secular de Hallelujah”.

Leonard Cohen en el año 2009 en un momento de su actuación en el Palacio de los Deportes de Madrid dentro de su gira por España. A la guitarra Javier Mas.

Leonard Norman Cohen (1934-2016), cantautor y poeta canadiense, su carrera como músico fue un continuo peregrinar por temas como la religión, la política, las relaciones personales o la sexualidad. Considerado uno de los cantantes y compositores más enigmáticos de los años 60 fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2011. En su discurso en Oviedo abordó su doble condición de poeta y músico: “Siempre he tenido sentimientos ambiguos sobre los premios de poesía. La poesía viene de un lugar que nadie controla y nadie conquista. Así que me siento un poco como un charlatán al aceptar un premio por una actividad que no domino”. Su nombre sonó durante años para el Nobel de Literatura. Cohen, que comenzó siendo poeta, se orientó hacia la música escribiendo algunas de las canciones más reflexivas de su generación seduciendo también a las siguientes con temas como ‘Suzanne’, ‘I’m your man’ o ‘Aleluya’. A su fallecimiento, ocurrido el pasado año, la Academia de los Grammy, que le premió con el galardón a toda una carrera en el año 2010, emitió un comunicado diciendo: “A lo largo de una influyente carrera que duró más de cinco décadas, Leonard se convirtió en uno de los poetas más adorados del pop y en una referencia para muchos compositores (…) Se le echará tremendamente de menos”. Publicó su primer libro de poemas en 1956, a los 22 años, y siguió durante los años 60 hasta que empezó a moverse en el mundo del pop. Grabó su primer disco en 1968.

En los años 80, cuando su voz adquirió la profundidad envolvente que luego le caracterizó, publicó “Aleluya” (1984), uno de los mayores éxitos de la historia de la música popular gracias a sus numerosas versiones. En algunas se mantuvo la melodía de John Cale y Jeff Buckley, dejando solamente el estribillo de la versión original y cambiando la letra casi por completo para darle un sentido de alabanza religiosa. Merece la pena destacar aquellas que la encumbraron a la fama comenzando por la de John Cale, músico galés que formó parte de la mítica banda ‘Velvet Underground’ en la década del ’60. Lanzada en 1991 hizo de ‘Aleluya’ una canción conocida. Incluida en el álbum ‘I’m Your Fan’, disco homenaje a Leonard Cohen editado por la revista francesa Les Inrockuptibles, título que hace referencia al álbum ‘I’m Your Man’, octavo de Cohen lanzado en 1988 y su “regreso” musical tras ‘Various Positions, uno de los más exitosos de su carrera (llegó a alcanzar el Nº 1 en España).

La versión más reconocida a nivel musical y popular, quizá la más importante hasta la fecha, es la del cantautor estadounidense Jeff Buckley, quien inspirado inicialmente en John Cale al final efectuó una revisión completa. Comenzó a tocarla en sus conciertos y en 1994, viendo la buena acogida del público, decidió incluirla en su álbum ‘Grace’. Se trata de una adaptación melancólica, simple, donde su voz solo es acompañada por la guitarra eléctrica. Está considerada como la versión más ‘pura’ que se haya hecho de ‘Aleluya’, hasta el punto que en el año 2003 la revista Rolling Stone la incluyó en su lista de ‘Las 500 mejores canciones de todos los tiempos’.


Jeff Buckley cantando ‘Aleluya’.

Por nombrar algunas de las grandes figuras que han incorporado “Aleluya” a su repertorio citar por ejemplo a Bob Dylan, Bon Jovi, U2, Enrique Morente y Lagartija Nick o Il Divo. Finalmente decir que, cuando se pensaba que ya no podría versionarse más, Pentatonix, un grupo de música a capela, irrumpió con una fuerza inusitada consiguiendo más de 40.000.000 de reproducciones en You Tube en poco más de un mes. Una canción que se hizo aún más omnipresente después del ataque terrorista de 2001 al World Trade Center en Nueva York por su efecto calmante y espiritual y de la que se puede afirmar que… triunfó cuando la cantó otro, convirtiéndose en un himno más grande que su autor.
El tiempo pasa, pero el de una canción no, y el mejor ejemplo es ‘Aleluya’ de Leonard Cohen.


Vídeo oficial de Pentatonix interpretando “Aleluya”.


Tres niños cantando “Aleluya” en el programa original del concurso estadounidense The Voice Kids 2014 (La Voz Kids) con la que deslumbraron a todos.