Canciones con historia: “Lola”. The Kinks

octubre 19, 2017

“Lola”, quizá la canción más famosa de la banda The Kinks, uno de los grupos de rock más influyentes de todos los tiempos, fue escrita por su cantante Ray Davies para ‘Lola versus Powerman and the Moneygoround, Part One’, su octavo álbum ‘conceptual’ publicado en 1970. El término ‘conceptual’ se aplica a aquel álbum cuyas canciones están unificadas por un tema común, bien instrumental, narrativo, bien en su composición o en las letras. A diferencia de un álbum ‘normal’ compuesto por temas sin conexión alguna, todas las canciones se planifican en torno a una historia única o ‘concepto’. En este caso hace referencia desde un punto de vista satírico a distintos aspectos de la industria discográfica y sus partes más representativas: sindicatos, prensa, directivos,… abordando para ello diferentes géneros como el folk, el rock ‘duro’, incluso el music hall tradicional británico. A pesar de que su lanzamiento se realizó en una etapa de transición del grupo resultó un éxito de crítica y ventas que les ayudó a recuperar el lugar predominante que habían perdido. En cierta manera fue su álbum de ‘regreso’. “Lola”, uno de los dos singles extraídos del mismo, se convirtió en un éxito mundial alcanzando el Top 10 en EEUU. Un triunfo, que junto al del propio álbum (top 40), hizo que la compañía RCA Records les firmase un contrato millonario que les permitió, entre otras cosas, disponer de su propio estudio de grabación y un mayor control creativo sobre sus temas.

La historia de “Lola” es cuando menos singular. Al menos en lo que a inspiración se refiere. Su letra relata el encuentro romántico entre un joven y un travesti al que conoce en Londres en una discoteca del Soho. Ray Davies, en el libro ‘The Kinks: The Official Biography’, cuenta que escribió la canción después de que Robert Wace, el manager del grupo, hubiese pasado la noche bailando con un travesti. Así lo refiere: “Recuerdo un incidente en una discoteca… en su apartamento, Robert Wace había estado bailando con una chica morena, y nos dijo: ‘Realmente chicos estoy a punto de hacer algo’. Y nos pareció bien hasta que nos fuimos a las 6 de la mañana y entonces le dije con toda confianza: ‘¿Has visto su barba?’ A lo que contestó: ‘Si’. Pero creo que estaba demasiado bebido para importarle, o quizás me equivoco…”. También añade que un suceso similar les ocurrió mientras se encontraban de gira por Europa. Estas dos situaciones acerca de ‘la noche y sus consecuencias’ fueron las que le ‘animaron’ a escribir “Lola”.


The Kinks en 1970 cantando “Lola” en directo.

“Lola”

Hablando de “Lola” decir que la letra original incluía la palabra ‘Coca-Cola’ que luego se tuvo que cambiar porque transgredía la política de la BBC contraria a la publicidad de productos. Se sustituyó por ‘Cherry Cola’ y obligó a regrabar a toda prisa parte de la canción. ¡Eso si!, en sus conciertos continuaron usando la palabra original. Otra historia o leyenda urbana, nunca confirmada, fue la contada en su autobiografía por Dave Davies, considerado uno de los 100 guitarristas más grandes de todos los tiempos por la revista Rolling Stone en el año 2003. Con menos protagonismo en la banda que su hermano, con el que mantuvo una tensa relación profesional durante los 30 años de carrera juntos, Dave señalaba que fue él quien llegó al estudio con la música de “Lola” compuesta y que tras mostrársela a su hermano éste le añadió la letra. Sin embargo en los créditos del disco solo se hizo referencia a Ray como autor, lo que le molestó mucho. Tanto que aún sigue reclamando su participación.


The Kinks en una divertida imagen durante una gira por Suecia en 1965.

Al igual que muchos de los grandes grupos británicos, The Kinks comenzaron su carrera en los años 60. En su origen (1963) estaban formados por los hermanos Ray Davies (cantante y guitarra rítmica) y Dave Davies (guitarra principal y voz), que permanecieron siempre en la banda, Peter Quaife (bajo y voz) y Mick Avory (batería y percusión), sustituidos más tarde por John Dalton (1969), John Gosling (1970- incorporado como teclista), Bob Henrit (1984) y otras incorporaciones. Para muchos ocupan el cuarto lugar entre las bandas más importantes de su país tras The Beatles, The Rolling Stones y The Who, por delante de The Animals, Herman’s Hermits, Led Zeppelin o The Searchers entre otros, todos pertenecientes a lo que entonces se denominó, sobre todo en EEUU, ‘La Invasión Británica’ (‘The British Invasion’). En febrero de 1964 aparece su primer disco ‘Long tall Sally’, una versión del reconocido tema de Little Richard y en agosto de ese mismo año lanzan al mercado ‘You really got me’, la canción que cambiaría su suerte (Nº 1 en las listas del Reino Unido y Top 10 en EEUU) y en cierta manera el concepto de música rock, caracterizada por un duro riff de guitarra y una fuerte estructura rítmica.

La época más destacada de The Kinks dura hasta finales de los años 70 y su etapa dorada abarca el período 1967-1972 donde influyen con sus canciones y álbumes ‘conceptuales’ que reflejan la cultura y el estilo de vida inglés. La década de los años 80 camina entre discos desiguales, aunque aún pudieron demostrar su talento con algunos temas que incluso entran en las listas de éxito. Se disolvieron en 1996 a causa de las fuertes tensiones entre los hermanos Davies y el fracaso comercial de sus discos. Su última actuación tuvo lugar cuando el grupo se juntó para el 50 cumpleaños de Dave Davies. Su historiador y cronista Doug Hinman dijo al respecto: “El simbolismo del evento es imposible de pasar por alto. La fiesta se celebró en el pub Clissold Arms, el mismo sitio donde comenzaron su carrera musical, en la acera de enfrente de su casa de la niñez en Fortis Green, en el norte de Londres”. Según Peter Quaife: “…tanto The Rolling Stones como The Kinks éramos conscientes de que no habría forma de superar la fama de The Beatles, pero nosotros podíamos haber sido más famosos que los Stones si hubiésemos colaborado más en lugar de pelearnos constantemente”. Quaife, que a mediados de 1966 sufrió un serio accidente automovilístico, siendo sustituido por John Dalton, fue cofundador y miembro del grupo entre 1963 a 1969 con su amigo de escuela Dave Davies, a los que se incorporó poco después su hermano Ray.


The Kinks durante una actuación en TV en 1967.

En sus inicios, The Kinks se encontraban en la frontera de géneros como el R&B y el blues, aunque enseguida experimentaron con sonidos más fuertes como el rock y el hard rock. Al haber sido una banda pionera en este último campo, han sido llamados con frecuencia los ‘punk originales’. Al principio tuvieron a menudo una tumultuosa relación con los promotores de los conciertos y propietarios de los hoteles por su afición a la bebida. Tanto que en los años 60 tenían prohibida la entrada en muchos hoteles por los destrozos y tropelías que cometían. Estuvieron por primera vez a España en 1966, y al igual que con The Beatles su visita resultó muy complicada con serios altercados con la policía y problemas con la organización. Sin embargo, cuando en 1986, 20 años después, regresaron para actuar las fiestas de San Isidro de Madrid lo hicieron por todo lo alto. Así lo contaba el diario ABC:
“The Kinks, viejo y dorado encanto de un ‘príncipe del rock’. El Auditorio de la Casa de Campo abarrotado para ver a la mítica banda. Si es cierto que en el auditorio inaugurado anteayer caben, por decirlo de la manera más práctica posible, cuarenta mil personas, al concierto de la mítica banda de ‘rock’ acudieron, sin afán de ponderar, alguno más. Han sido demasiados años de espera. Muchas horas de aguante regustando pistos condimentados en aquellos punteos, tiempo suficiente para que, al que más y al que menos, las chorreras de la camisa se le parcheasen de cuero. Fue el de los Kinks, el viejo sabor de la cariñosa estocada: ‘oldies but goldies’. No fue necesario reclamar un primer éxito. Bien es verdad que para una de las tres mejores bandas de la historia del rock los conciertos ahora se convierten en una sucesión de éstos. Pero, quizá, y hasta que no sonó ‘Lola’, nadie pudo creerse de verdad que se encontraba ante el espectáculo musical que siempre había soñado”.

The Kinks fue un grupo de culto amado y odiado al mismo tiempo. Nunca pasó desapercibido. Supo moverse bien en diversas épocas y estilos musicales. Considerada una de las bandas más grandes de la historia del rock, su canción “Lola” fue su mayor éxito en todo el mundo.


The Kinks interpretando “Lola” en uno de sus conciertos.

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Canciones con historia: “Aleluya” (‘Hallelujah’). Leonard Cohen

agosto 14, 2017

“Aleluya” (‘Hallelujah’), canción escrita e interpretada por Leonard Cohen en 1984, en un primer momento pasó bastante desapercibida. Sin embargo, años más tarde ocurrió un fenómeno poco habitual. En 1991 John Cale, ex del reconocido grupo ‘Velvet Underground’, le dio un fuerte empujón hacia el triunfo y en 1994 el cantautor Jeff Buckley la hizo tan popular que se convirtió en el himno que dura hasta nuestros días. Un éxito al que contribuyeron otras grandes figuras al incluirla en su repertorio por su extraordinaria belleza.

Contra lo que pudiera parecer la letra de “Aleluya” no es ninguna alabanza religiosa. Está basada en historias bíblicas, creencias, e inquietudes de tipo filosófico y existencial del propio Cohen. Su proceso se explica muy bien en un artículo del New York Times sobre el libro de Alan Light: “The Holy or the Broken” (‘El Santo y el Roto. Leonard Cohen, Jeff Buckley y el improbable ascenso de ‘Aleluya’).

Leonard Cohen pasó varios años luchando por terminarla. Tan fue así que ha manifestado en más de una ocasión: “Me encontraba en la habitación de mi hotel en Nueva York, en ropa interior, y golpeaba mi cabeza en el piso diciendo: ¡No puedo terminar esta canción!”. Escribió hasta 80 versos antes de editarla en su álbum ‘Various Positions’. Un proceso tan interior como destructivo. Además en pura soledad. Así lo refleja en el libro el productor John Lissauer al referirse al tema más internacional del músico canadiense: “Cohen nos presentó ‘Aleluya’ durante las sesiones de grabación del álbum. Éramos desconocedores de cualquier dificultad que hubiera pasado en los meses o años anteriores para componer la letra. Lo que nos trajo fue lo que grabamos. No era una persona que solía compartir sus dificultades. Nunca se comportó como un artista atormentado”. Finalizada la grabación, fue tal el entusiasmo despertado al escucharla que Lissauer exclamó: “¡Estamos ante uno de las mejores canciones de nuestra vida!” Sin embargo, la casa discográfica CBS Records… se negó a lanzar el álbum. Sus máximos dirigentes dijeron: ¡Esto no es música pop! ¡No la vamos a publicar! Cometieron un grave error. No supieron valorar lo que con sus numerosas y diferentes versiones se convertiría en uno de los mayores, cambiantes y recurrentes éxitos de la historia musical americana. Si bien hay que decir en su defensa que la decisión no parecía muy fuera de lugar, pues a nivel musical 1984 fue un año donde triunfaba otro tipo de música, muy distinta, con álbumes como ‘Born In The USA’ de Bruce Springsteen, ‘Thriller’ de Michael Jackson o ‘Like a Virgin’ de Madonna. También fue el año en que Leonard Cohen reanudaba su carrera como compositor tras cinco años sin nuevas grabaciones. Pero ni aún así la CBS cambió de opinión: ¡la industria discográfica apostaba por un pop más estridente! Meses después, en diciembre 1984, otra firma, Columbia Records, decidió editar el álbum ‘Various Positions’ y por fin se pudo escuchar por primera vez “Aleluya. Pasó sin pena ni gloria, con un Cohen que la interpretaba en sus conciertos con continuos cambios en la letra, una costumbre que mantuvo a lo largo de su carrera. En realidad, se puede decir que a pesar de ser un cantante de prestigio, sus discos, por lo general, nunca se caracterizaron por ser un éxito de ventas en EEUU. Solo cuando artistas más populares la incorporaron a sus grabaciones se empezó a admirar una canción considerada hasta hoy como un himno del folk-rock.


Leonard Cohen interpretando ‘Aleluya’.

Ya hemos dicho que la letra de “Aleluya” no es ningún rezo ni alabanza religiosa. Se trata de un poema en el que Leonard Cohen utiliza nombres de la simbología judeocristiana como el rey David, Sansón o Dalila para expresar las luces y sombras por las que atraviesan algunas personas en determinadas circunstancias: deseo lujurioso, amor incondicional, traiciones,… Cuando la escribió le preocupaba que su temática legase a relacionarla con un himno cristiano, de ahí que intentase mezclar aspectos seculares en su letra. Un proceso muy lento hasta que por fin concluyó: “Entonces de pronto entendí que no era necesario tener tan presente la Biblia. Al final lo que grabé fue la versión secular de Hallelujah”.

Leonard Cohen en el año 2009 en un momento de su actuación en el Palacio de los Deportes de Madrid dentro de su gira por España. A la guitarra Javier Mas.

Leonard Norman Cohen (1934-2016), cantautor y poeta canadiense, su carrera como músico fue un continuo peregrinar por temas como la religión, la política, las relaciones personales o la sexualidad. Considerado uno de los cantantes y compositores más enigmáticos de los años 60 fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2011. En su discurso en Oviedo abordó su doble condición de poeta y músico: “Siempre he tenido sentimientos ambiguos sobre los premios de poesía. La poesía viene de un lugar que nadie controla y nadie conquista. Así que me siento un poco como un charlatán al aceptar un premio por una actividad que no domino”. Su nombre sonó durante años para el Nobel de Literatura. Cohen, que comenzó siendo poeta, se orientó hacia la música escribiendo algunas de las canciones más reflexivas de su generación seduciendo también a las siguientes con temas como ‘Suzanne’, ‘I’m your man’ o ‘Aleluya’. A su fallecimiento, ocurrido el pasado año, la Academia de los Grammy, que le premió con el galardón a toda una carrera en el año 2010, emitió un comunicado diciendo: “A lo largo de una influyente carrera que duró más de cinco décadas, Leonard se convirtió en uno de los poetas más adorados del pop y en una referencia para muchos compositores (…) Se le echará tremendamente de menos”. Publicó su primer libro de poemas en 1956, a los 22 años, y siguió durante los años 60 hasta que empezó a moverse en el mundo del pop. Grabó su primer disco en 1968.

En los años 80, cuando su voz adquirió la profundidad envolvente que luego le caracterizó, publicó “Aleluya” (1984), uno de los mayores éxitos de la historia de la música popular gracias a sus numerosas versiones. En algunas se mantuvo la melodía de John Cale y Jeff Buckley, dejando solamente el estribillo de la versión original y cambiando la letra casi por completo para darle un sentido de alabanza religiosa. Merece la pena destacar aquellas que la encumbraron a la fama comenzando por la de John Cale, músico galés que formó parte de la mítica banda ‘Velvet Underground’ en la década del ’60. Lanzada en 1991 hizo de ‘Aleluya’ una canción conocida. Incluida en el álbum ‘I’m Your Fan’, disco homenaje a Leonard Cohen editado por la revista francesa Les Inrockuptibles, título que hace referencia al álbum ‘I’m Your Man’, octavo de Cohen lanzado en 1988 y su “regreso” musical tras ‘Various Positions, uno de los más exitosos de su carrera (llegó a alcanzar el Nº 1 en España).

La versión más reconocida a nivel musical y popular, quizá la más importante hasta la fecha, es la del cantautor estadounidense Jeff Buckley, quien inspirado inicialmente en John Cale al final efectuó una revisión completa. Comenzó a tocarla en sus conciertos y en 1994, viendo la buena acogida del público, decidió incluirla en su álbum ‘Grace’. Se trata de una adaptación melancólica, simple, donde su voz solo es acompañada por la guitarra eléctrica. Está considerada como la versión más ‘pura’ que se haya hecho de ‘Aleluya’, hasta el punto que en el año 2003 la revista Rolling Stone la incluyó en su lista de ‘Las 500 mejores canciones de todos los tiempos’.


Jeff Buckley cantando ‘Aleluya’.

Por nombrar algunas de las grandes figuras que han incorporado “Aleluya” a su repertorio citar por ejemplo a Bob Dylan, Bon Jovi, U2, Enrique Morente y Lagartija Nick o Il Divo. Finalmente decir que, cuando se pensaba que ya no podría versionarse más, Pentatonix, un grupo de música a capela, irrumpió con una fuerza inusitada consiguiendo más de 40.000.000 de reproducciones en You Tube en poco más de un mes. Una canción que se hizo aún más omnipresente después del ataque terrorista de 2001 al World Trade Center en Nueva York por su efecto calmante y espiritual y de la que se puede afirmar que… triunfó cuando la cantó otro, convirtiéndose en un himno más grande que su autor.
El tiempo pasa, pero el de una canción no, y el mejor ejemplo es ‘Aleluya’ de Leonard Cohen.


Vídeo oficial de Pentatonix interpretando “Aleluya”.


Tres niños cantando “Aleluya” en el programa original del concurso estadounidense The Voice Kids 2014 (La Voz Kids) con la que deslumbraron a todos.


Canciones con historia: “The young ones” (‘Los jóvenes’). Cliff Richard and The Shadows

junio 1, 2017

En los años 50 del siglo pasado EEUU era la vanguardia de la música popular. El resto de países occidentales se limitaban a emular a los ídolos del pujante y naciente rock and roll americano, un ritmo nacido de la combinación del rhythm and blues y el country, también del gospel y el folk, que arrasaba aupado por Elvis Presley, Chuck Berry, Bill Haley, Little Richard, Gene Vicent y otras grandes figuras del rock. La música británica, que marcó la gloriosa década del pop en los años 60, también estuvo inmersa en esa especie de seducción hasta 1958 en que emerge Cliff Richard quien, siguiendo los pasos de Elvis, se convierte en el pionero del rock y el pop británico, icono de los jóvenes de su país y su figura legendaria hasta la irrupción de The Beatles.

theyoung-ones-01“The young ones” fue uno de los mayores triunfos en la carrera de Cliff Richard. Una canción que no podía faltar en ningún guateque en la España de los 60 tanto en su versión original acompañado por los míticos The Shadows como en las de conjuntos españoles tan de moda entonces con Los Mustang a la cabeza. Corría el año 1962 y la influencia de la música británica comenzaba a dominar el panorama nacional en unos años donde la juventud española, abierta a los nuevos ritmos, estaba deseosa de escuchar y bailar los éxitos internacionales del momento. Además lo querían hacer al tiempo que en sus países de origen, aunque eso sí ansiosos también por entender sus letras. De ahí el gran boom de conjuntos musicales patrios, hasta entonces casi inexistentes, que tanto contribuyeron al ‘despertar’ de los jóvenes. Sus versiones, ‘clavadas’ a las originales con la única diferencia del idioma, gozaban de ciertas prerrogativas gracias al acuerdo de las filiales hispanas con su sello matriz inglés y que solían lanzarse un par de semanas antes del lanzamiento foráneo con la consiguiente publicidad y aumento de sus ventas. De esa manera irrumpió Cliff Richard que ya había logrado triunfos importantes en las listas británicas con ‘Move It’, Nº 2 en 1958 (con su primera banda The Drifters), ‘Living Doll’ (también con The Drifters), Nº 1 en 1959, y otros temas en los primeros lugares.

Convertido en todo un ídolo de masas en su país, es a finales de 1961 cuando Cliff Richard acompañado por The Shadows, su banda de siempre, uno de los mejores conjuntos instrumentales de la historia, protagoniza la película “The young ones” estrenada en el Warner Theatre en el West End de Londres. El tema central (del mismo título) de la banda sonora fue un boom musical en todo el mundo. Una película dirigida a sus innumerables fans que trata sobre un grupo de amigos que están a punto de perder su club juvenil que va a ser derruido para construir un complejo de oficinas a menos que paguen 1500 libras a su propietario, un despiadado magnate. Nicky, así se llama el protagonista, que no es otro Cliff, para reunir el dinero necesario decide grabar una canción con su grupo a la espera de lograr el triunfo soñado, que sus amigos e incondicionales se encargan de transmitir por una emisora pirata. Sin embargo, mientras esto sucede, Nicky también guarda para sí un tremendo secreto que no se atreve a confesar a nadie, ni siquiera a su novia: ¡el magnate inmobiliario no es otro que su mismo padre! La película resultó un éxito espectacular de ventas y la canción alcanzó el Nº 1 en la mayoría de las listas dentro y fuera del Reino Unido.


Cliff Richard and The Shadows cantando en directo “The young ones” en octubre de 1962 en el Palladium Theatre de Londres.

“The young ones” (‘Los jóvenes’)
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Cliff Richard, cuyo nombre real es Harry Rodger Webb, nació en Lucknow (India) en 1940. Pionero del rock y del pop británico era la versión del cantante rebelde que en Estados Unidos representaban Elvis Presley o Little Richard. Junto a su grupo The Shadows fueron los grandes dominadores de la música popular de su país antes de la ‘invasión’ de The Beatles. John Lennon, el célebre Beatle, llegó a decir: “Antes de Cliff y The Shadows no existía nada en la música británica que mereciera la pena escuchar…”. Su canción ‘Move it’ (1958) se suele citar como el primer gran tema de rock británico. Fue un éxito fulgurante. Tanto que al año siguiente año logró sus dos primeros Nº 1 con ‘Living doll’ y ‘Travelin’ light’. En los primeros años 60 siguió su rosario de triunfos con canciones como ‘Please don’t tease’ (1960), ‘I love you’ (1960), ‘The young ones’ (1962), ‘The next time’ (1962) o ‘Bachelor boy’ (1962). Pero aunque logró mantenerse durante un tiempo con temas como ‘Summer holiday’ (1963), ‘It’s all in the game’ (1963), ‘Constantly’ (1964), ‘The minute you’re gone’ (1965) o ‘Wind me up’ (1965), el ascenso imparable de The Beatles le afectó igual que a la mayoría de los cantantes de su época. Tuvo un importante resurgir con ‘Congratulations’ (1968), canción que representó al Reino Unido en el Festival de Eurovisión, quedando en segundo lugar tras el controvertido triunfo de la española Massiel y su ‘La, la, la’. En su día circularon insistentes rumores señalando que el triunfo de España había sido ‘comprado’ por el gobierno franquista. Una hipótesis que investigada por el Comité Europeo de Radiodifusión nunca se llegó demostrar. En las siguientes décadas Cliff Richard siguió cosechando esporádicos triunfos, algunos importantes, y ostenta un récord difícil de conseguir: “Haber colocado un Nº 1 en las listas británicas durante cinco décadas consecutivas (1950-2000)”.

cliff-richard-the-shadows-02Cliff Richard, en el centro, con su banda The Shadows.

¡Muchas adolescentes perdieron el sueño por Cliff Richard en la década prodigiosa de los años 60! ¡Muchos corazones palpitaron! Era la respuesta perfecta a la figura de Elvis Presley que irrumpía desde la lejana USA. La punta de lanza de la nueva música británica. El predecesor de The Beatles. Se puede afirmar que, junto a sus inseparables The Shadows, fue una de las grandes referencias en la España musical de entonces.


Cliff Richard and The Shadows cantando en directo “The young ones” en el año 2008.


Los Mustang, que versionaron muchos de los éxitos de los grupos ingleses de los 60, en su interpretación de “The young ones” (‘Los jóvenes).


Canciones con historia: “I just called to say I love you”. Stevie Wonder

abril 3, 2017

Stevie Wonder, gran cantante y mejor compositor, cultivó los más variados estilos en especial el soul, el funk y el rhyhm and blues. Para muchos fue, y sigue siendo, su ídolo musical. Entre otros el presidente estadounidense Barack Obama, fan declarado, quien en unas declaraciones a la revista Rolling Stone afirmaba que, con Bob Dylan y Bruce Springsteen, era uno de sus héroes musicales. La canción que hoy traemos aquí, “I just called to say I love you” (1984) (‘Sólo llamé i-just-called-to-say-i-love-you-01para decirte que te amo), es sin duda uno de sus temas más comerciales. Nº 1 en las listas de éxito de todo el mundo, al principio fue muy atacado por la crítica por utilizar algunos instrumentos electrónicos tan distintos de los sintetizadores ‘clásicos’ de los años 60 y 70. Para muchos, en contraposición a sus esmeradas producciones de trabajos anteriores, era demasiado complaciente. Sin embargo, al poco tiempo, ya acostumbrados a sus continuas innovaciones, todos empezaron a disfrutar de la simple melodía de esta hermosa balada con ritmos de midtempo.

“I just called to say I love you” es uno de las canciones más sentimentales de Stevie Wonder. Cuenta como una persona no precisa de una fecha concreta para recordar o confesar el amor que siente. Tan solo necesita recorrer los momentos especiales. Todos son importantes. Sabe que las palabras son viejas como el tiempo, pero siempre renacen en su vida como nuevas. Por eso, cuando canta desde lo más hondo, quiere que su amor lo sepa. Contra la opinión de los ‘entendidos’ logró un tremendo éxito de ventas a lo que contribuyó en gran medida su aparición por primera vez en la exitosa película ‘La mujer de rojo’. Fue todo un detonante. Llegó a lo más alto de las listas, donde permaneció durante semanas, y conquistó un Globo de Oro y un Oscar a la mejor canción original.

“I just called to say I love you”
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Stevie Wonder cantando en directo “I just called to say I love you” en Londres, 1995.

Stevie Wonder (nacido Stevland Hardaway Judkins, Míchigan, 1950), es un cantante, compositor y productor de grandes éxitos musicales como lo prueban los 25 premios Grammy recibidos a lo largo de su carrera. Ciego desde la infancia es uno de los artistas más reconocidos con más de 100 millones de discos vendidos. Desde muy pequeño aprendió a tocar los más variados instrumentos, destacando con el piano, la batería, el bajo y la armónica. Siempre con la discográfica Motown, su época más gloriosa fue la década de 1970. Un periodo muy rico en creatividad y premios para un Stevie auténtico precursor en el empleo de sintetizadores. Es difícil decidirse por solo un tema de su larga trayectoria, aunque quizás sea ‘Superstition’ el que le encumbró a la fama en 1972 de forma definitiva. Fue también el año que firmó un contrato millonario con su discográfica y consiguió que se le diese un grado de libertad creativa poco imaginable en una firma como la Motowv, muy férrea siempre en sus planteamientos y objetivos. Su primer álbum grabado bajo esa política fue ‘Music of my Mind’ en el que se responsabiliza por primera vez en la grabación de todos los instrumentos del disco, además de los trabajos de producción, composición y arreglos. Fue el primero de cinco álbumes consecutivos que conforman su llamado período ‘clásico’ continuando con los experimentos en los sintetizadores que había iniciado con tan solo 21 años en su álbum ‘Where I’m Coming From’.

No es propósito de este post realizar un repaso por su larga (uno sus últimos trabajos fue el single ‘Faith’, 2016, para la banda sonora de la película de animación ‘Sing’), fecunda y espléndida carrera musical. Prolífico compositor, su importancia bien merece un capítulo aparte. Sin embargo si conviene resaltar su pasión por los sintetizadores, ese innovador instrumento electrónico que genera señales eléctricas convertidas luego en sonidos musicales. Con ellos, no solo se pueden imitar otros instrumentos, sino incluso crear timbres nuevos. Ejecutados normalmente mediante un teclado, se pueden controlar con diversos tipos de dispositivos de entrada, incluyendo secuenciadores, sintetizadores de guitarra, instrumentos electrónicos de viento y baterías electrónicas.

stevie-wonder-y-ray-kurzweil-02Stevie Wonder con Ray Kurzweil, a la izquierda, creador del sintetizador Kurzweil.

Tras aprender de niño a utilizar la máquina para leer libros en voz alta a los ciegos, Stevie Woonder pronto empezó a admirar a Ray Kurzweil, más tarde uno de sus ídolos, que había desarrollado un escáner para ordenador y un sintetizador texto-a-voz que, combinados, integraron la primera máquina lectora de documentos impresos para ciegos. Interesado en el el invento, ambos entablaron una gran amistad que llevó a Kurzweil a realizar investigaciones en el campo de la música generada por ordenador. Un buen día Stevie le invitó a su casa de Los Ángeles para contarle su sueño: “Un sintetizador de teclado que reprodujera fielmente los sonidos del piano y demás instrumentos de una orquesta”. Kurzweil aceptó el reto y en un año fabricó el prototipo del Kurzweil 250 (K250), un sintetizador digital capaz de reproducir el sonido de un centenar de instrumentos, desde un piano de cola, pasando por un cuarteto de cuerda, un toque de trompeta,… hasta una orquesta completa. El propio Kurzweil definía sus cualidades como: “Reúne la posibilidad de control artístico que proporcionan los instrumentos electrónicos junto a la riqueza y complejidad de los instrumentos acústicos. También va a permitir desarrollar nuevos tipos de música o instrumentos desconocidos cuyos sonidos tienen la misma calidad que los acústicos”.

El reto que Stevie Wonder le propuso a Ray Kurzweil aquella tarde de 1982 era muy simple y la vez complicado por la innovación, y consiguiente ‘revolución’, que suponía en la música: ¿Se podría simular, y utilizar de forma fiel, el sonido de cualquier instrumento acústico con la flexibilidad y potencia que pudiera proporcionar un ordenador? En su intento por dirigirse a un espectro de público más amplio, coincidió con una etapa de su carrera que pasaba por cierta sequía creativa. Y dicho y hecho, Ray se puso de lleno a la tarea fundando su empresa Kurzweil Music Systems, lanzando en 1984 el sintetizador Kurzweil 250, el primer instrumento por ordenador que reproducía de forma realista el sonido de los instrumentos de una orquesta. Fue tal el éxito alcanzado que cuando se realizaron los tests con músicos profesionales, éstos se mostraron incapaces de diferenciar el sonido emitido por el sintetizador del producido por el instrumento real.

Pocos instrumentistas múltiples se han dado en la música con la capacidad y calidad de Stevie Wonder. Un cantante y compositor que siempre se involucró en temas tan controvertidos como las drogas, los derechos civiles, la dura vida urbana o la espiritualidad. Con un soul muy influenciado por su ídolo Ray Charles, ciego como él, no tardó en ser aceptado por la mayoría de la crítica. Con “I just called to say I love you” , editada 1984 en la banda sonora (soundtrack) de la película “The woman in red” (‘La mujer de rojo’) protagonizada por la espectacular Kelly LeBrock, consiguió un bella canción con la esencia musical de los años 80 y el uso de sintetizadores del Wonder ‘clásico’ y a la vez experimental de siempre. Además de una hermosa y simple balada, se puede decir que “I just called to say I love you” marcó un éxito en todo el mundo.


Escenas de la película ‘La mujer de rojo’ con la canción de Stevie Wonder, “I just called to say I love you”, sonando de fondo.


Canciones con historia: “We shall overcome”. Joan Báez. Pete Seeger

febrero 10, 2017

“We shall overcome” (‘Venceremos’), canción errante entonada en los primeros años del siglo XIX sobre todo por el Sur de EEUU, conocida por muchos, de autor desconocido, cambiante en sus estrofas, pero constante en su melodía y su mensaje, su principal característica es que siempre ofrece una promesa de victoria. Su melodía parece que se remonta a la Europa del siglo XVIII y, al igual que otras, cruzó el océano Atlántico hasta acabar en las plantaciones sureñas para convertirse en el himno ‘I’ll be all right’. Así lo refleja Dorian Lynskey en su libro: ‘33 revoluciones por minuto’, una documentada historia sobre la canción ‘protesta’ de las últimas décadas. we-shall-overcome-01El resto de su evolución es bastante confuso. Tras pasar por diversas iglesias batistas y metodistas, son muchos los que ponen el foco en un himno cuyas estrofas fueron escritas por el predicador Charles Albert Tindley (1851-1953), pastor de la iglesia metodista de Filadelfia, prolífico compositor, quien a principios del siglo XX adaptó su contenido a la canción gospel para el coro de su congregación bajo el título de ‘I will overcome someday’, que al final quedó en ‘I will overcome’. Otra de las teorías sobre su origen fue la propuesta por Wesley Milgate (1916-1999), reconocida experta australiana en el estudio de himnos, que sostiene está basada en un espiritual negro derivado de “The sicilian mariner’s hymn to the Virgin” (‘Himno del marinero siciliano a la Virgen’) que los esclavos venidos a EEUU podrían haber escuchado a los marineros durante el viaje desde la lejana África hasta América.

En su posterior desarrollo no ocurre nada reseñable hasta 1945 en que los empleados de American Tobacco Company, Charleston, Carolina del Sur, principalmente las mujeres afroamericanas, se animan con cánticos de protesta durante una huelga. Es entonces cuando Lucille Simons, perteneciente a un coro batista, convierte la palabra inicial ‘I’ por la más plural ‘We’. Más tarde, en 1947, la propia Simons y otro huelguista, tras aceptar una invitación de la escuela de folk Hihglander, se la cantan a la directora del coro Zilphia Horton, pionera en la lucha por los derechos civiles, que al poco tiempo se la transmite a Pete Seeger. A éste le fascinó tanto la canción que dijo: “Es el genio de la simplicidad. Cualquier necio puede resultar complicado. Me gusta compararlo con el tablero del baloncesto. Tus experiencias vitales te vuelven de rebote y adquieren un nuevo sentido”, al tiempo que le añadía dos versos más: ‘We shall walk hand in hand’ (‘Caminaremos de la mano’) y ‘The whole wide World around’ (‘El ancho mundo alrededor’), y cambiaba la palabra ‘Will’ por ‘Shall’ por entender que era más fácil su entonación. De esa manera se convertiría en el nuevo formato de un himno (todavía no definitivo) que sería luego el referente principal de la canción ‘protesta’ por su significado: ‘We’ (el poder de la comunidad), ‘Shall’ (la promesa de un futuro mejor) y ‘Overcome’ (el desafío y la resistencia).


Joan Báez cantando “We shall overcome” en 1965 (BBC Television Theatre, Londres).

“We shall overcome”
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Pete Seeger interpretando “We shall overcome” durante una actuación en Berlin en 1967.

“We shall overcome” fue una canción que llegó a obsesionar a otros dos cantantes folk americanos, Frank Hamilton y Guy Carawan, que la había conocido en 1953 durante una visita a la Highlander Folk School. En 1959, con Carawan recién nombrado director de su programa musical sustituyendo a Zilphia Horton fallecida años antes, ambos le añaden nuevos versos que van adaptando según las circunstancias a los distintos actos de protesta organizados. Más tarde se la enseñan a los líderes de la lucha por los derechos civiles que la convierten en el himno del movimiento y es a partir de entonces cuando la canción crece en intensidad como referente comunitario, pasando a través de los diferentes estados, de grupos e individuos, hombres y mujeres, negros y blancos,… Estudios recientes también centran su origen en la canción gospel “If My Jesus Wills” (‘Si mi Jesús quiere’) de Louise Shropshire (1913-1993), de la que Pete Seeger dijo en 2012: “Es muy probable que Luisa Shropshire se la enseñase a Zilphia Horton. Creo que Louise debe ser añadida a la historia de ‘We shall overcome’, aunque nadie conoce con exactitud quien escribió la canción original”.

joan-baez-01-1963Joan Báez cantando “We shall overcome” (‘Venceremos’) ante la multitud reunida durante la Marcha por los Derechos Civiles en Washington el 29 de agosto de 1963.

Quizás Pete Seeger y Joan Báez hayan sido los que la hayan hecho más popular en el pasado reciente. El primero por su papel crucial en la adaptación como balada folk y Joan Báez por hacerla conocida a nivel mundial (de manera especial en España) en los inicios de la canción ‘protesta’ de los años 60. De Seeger ya hemos hecho una semblanza de su carrera musical y personal (de fuerte compromiso social) en nuestro post dedicado a “Where have all flowers gone”, una de las canciones antibelicistas más famosas de la historia. En cuanto a Joan Báez merece la pena señalar que fue la intérprete folk más destacada de los años 60 y una de las artistas más influyentes en la música popular. Compositora, cantante, de voz potente, muy aguda, también activista, es una de las mayores figuras de la canción ‘protesta’ surgida durante la Guerra de Vietnam. Su amplio repertorio se extiende hasta la música tradicional, el country y el pop rock. Nacida en Nueva York en 1941, con tan solo 18 años debuta delante de trece mil personas en el Newport Folk Festival invitada por el músico Bob Gibson cantando a dúo ‘Virgin Mary Had One Son’ y ‘We Are Crossing Jordan River’. En 1960 graba su primer álbum en solitario con el título de ‘Joan Báez’, un conjunto de baladas de folk tradicional, blues y canciones ‘protesta’, que aún se recuerdan hoy como una parte importante de sus éxitos. A partir de ahí su carrera se vuelve meteórica. Graba su segundo álbum en 1961, lo convierte en disco de oro, y entra en una senda de triunfos sonados coincidiendo con su relación sentimental con un joven Bob Dylan en los inicios de su carrera. Era una época de gran idealismo donde los jóvenes americanos se vuelcan en el folk apoyando movimientos antirracistas y pacifistas de los que Joan Báez fue uno de sus máximos exponentes. Al tiempo que se implicaba en favor de los derechos civiles de la gente de color y en contra de las guerras, siempre defendió que las verdaderas canciones folk eran las de autor anónimo. En 1962 la revista Time le dedicaba su portada describiendo su voz como “clara como el aire de otoño, una soprano de grandes vibraciones, sin educar… que recuerda los blues cantados por mujeres de color, los tristes cantos de los gitanos que pedían exorcizar el pensamiento de la muerte”. Quizás su mejor época transcurre en el período 1963-64. Sin embargo, a partir de 1965, con la irrupción de The Beatles, The Rolling Stones y la música beat que arrasan con todo, desciende el interés por su música, aunque no su compromiso radical y social que siempre quedó reflejado en sus canciones. De su amplia discografía (1960-2008) quedarán para la leyenda los grandes triunfos de los años 60 como ‘House of the rising sun’, ‘La llorona’, Donna Donna’, ‘Gracias a la vida’, ‘El preso nº 9’, ‘Blowin’ in the wind’, ‘Farewell Angelina’,… Una cadena de triunfos que dura hasta hoy con sus giras y recitales.

joan-baez-03Bruce Springsteen (a la izquierda), Joan Báez y Pete Seeger (a la derecha) en el año 2009 durante la celebración del 90 cumpleaños de Seeger  en el Madison Square Garden de Nueva York.

La voz de Joan Báez tuvo su acento más rebelde en la canción ‘protesta’ junto a los grandes ídolos de entonces Bob Dylan, Pete Seeger o Barry Maguire. Sus canciones contra la guerra del Vietnam, las armas nucleares, el terror atómico, la pena de muerte o el racismo muestran muchos de los factores de la crisis de aquel tiempo como el ansia de paz, el deseo de la justicia social o la esperanza de un mundo mejor. Unas convicciones no-violentas que ella misma indicaba su origen en una entrevista concedida a la revista Triunfo durante su gira musical por España en 1966: “Tenía 15 años. Marchaba en un coche de ferrocarril. Ví a una muchacha en un tren y tuve una curiosa sensación: esta chica era yo. Una especie de empatía, de proyección,… Deseaba sufrir todo lo que ella sufría. Yo era todos aquellos que tenían mi edad… Mi madre era pacifista por instinto. Mi padre, físico, trabajaba en proyectos relacionados con la defensa nacional. Se volvió pacifista y dejó su colocación. La mayoría de la gente se dice: ‘Tengo una familia y hay que comer…’ Eligió un trabajo universitario en el que ganaba la mitad… Marchamos a Palo Alto. Tenía yo entonces 16 años. En la escuela se nos obligaba a un ejercicio de defensa pasiva: ‘Cuando suene la campana vendrán a buscaros vuestros padres. Instalaos confortablemente en vuestro refugio’. Leía las revistas científicas de mi padre sobre los cohetes y todo lo demás. El día del ejercicio me quedé yo sola en la escuela. Me condujeron hasta el cuarto del director. Dije: – ¡Look here, todo esto no es más que una siniestra farsa! A ninguno le dará tiempo a llegar a su refugio’”.

A menudo se ha asociado a “We shall overcome” con Joan Báez y Pete Seeger al haberla interpretado en gran número de marchas en favor de los derechos civiles de los negros. Tal fue el grado de identificación que alcanzó esta canción que cuando el presidente Lyndon B. Johnson anunció en 1965 la nueva ley que garantizaba el derecho al voto a los afroamericanos terminó su discurso con un “And we shall overcome” (‘Y venceremos’). Quizá una de las citas más importantes sea la realizada por Martin Luther King en su discurso durante la marcha por los Derechos Civiles en 1963 cuando de pronto la voz de una mujer, acompañada solo por su guitarra, se levantó sobre la multitud y cantó “We shall overcome” (‘Venceremos’). Enseguida fue coreada por el millón de personas que según cuentan llenaban la gran explanada del Parque Nacional de Washington repitiendo las frases de su letra original: “Venceremos algún día / en lo profundo de mi corazón creo / que venceremos algún día”. A su lado, un hombre negro, al tiempo que cantaba con ella, al finalizar, seguro de que algún día vencerían, se dirigió a la multitud y dijo: “Yo tengo un sueño…”. Ella era Joan Báez. Él, Martin Luther King. Y “We shall overcome”ese himno de hace más de 50 años siempre presente.


Bruce Springsteen & Little Steven cantando “We shall overcome” en el Memorial Concert de Oslo en diciembre 2012.


The Morehouse College Glee Club durante su interpretación de “We shall overcome” en los premios “Candle on the Bluff” 2009 en honor de Martin Luther King.


Canciones con historia: “Rock around the clock”. Bill Haley & His Comets

diciembre 27, 2016

“Rock around the clock” es para muchos la canción que en 1955 marcó el inicio del gran éxito del rock and roll, el género musical que revolucionó a una sociedad estadounidense con demasiados prejuicios y que a partir de entonces empezó a disfrutar de un ritmo que parecía uso exclusivo de los negros. Eran tiempos en que predominaba la música romántica y sentimental dirigida al público adulto y donde los jóvenes adolescentes no se sentían atraídos por ningún tipo en particular. Aunque las bases del rock se retrotraen a algunas grabaciones de los años 20-30 o determinados Rock Around the Clock 05temas orquestales de músicos como Louis Jordan, uno de los pioneros del jazz, la llegada de músicos blancos en la primera mitad de los años 50 con un ritmo alegre que mezclaba swing, rhythm and blues y country lo cambió todo de manera radical.

Compuesta en 1952 por Max C. Freedman y James E. Myers, “Rock around the clock” fue grabada por primera vez por el grupo Sonny Dae and His Knights pasando bastante desapercibida. Tampoco tuvo mucho éxito la primera versión realizada por Haley en 1954 para la firma Decca Records. Sin embargo, en 1955 ocurrió un hecho singular que marcó su historia para siempre. Ocurrió durante el estreno de la película “Semilla de Maldad” (‘Blackboard Jungle’) protagonizada por Glenn Ford en el papel de profesor de un colegio público a cargo de jóvenes indisciplinados dominados por un delincuente juvenil. Su argumento se centra en la rebeldía de la juventud de aquellos años y ya desde la primera escena aparecen Bill Haley & His Comets interpretando “Rock around the clock”. Cuentan que su director, Richard Brooks, se encontraba buscando una canción representativa de esa actitud rebelde para incluir en la película y que gracias al hijo adolescente de Glenn Ford, que le prestó algunos discos, la terminó eligiendo por su desenfreno y provocación. Fue tal el éxito, por inesperado, que cuando los jóvenes entraban al cine, nada más apagar las luces e iniciarse la proyección, se ponían a bailar en los pasillos al son de la primera estrofa: “One, two, three o’clock, four o´clock rock….”. No digamos nada cuando se llegaba al primer “We’re gonna rock around the clock tonight…”. Aquí el público no solo bailaba, sino que cantaba y gritaba como si estuviera en una actuación en directo. El 9 de julio de 1955 “Rock around the clock” lograba el Nº 1 en las famosas listas Billboard, la primera canción de rock que lo conseguía, convirtiéndose en el himno de toda una generación. A partir de entonces se puede decir que el rock and roll revolucionó el negocio de la música.


Bill Haley & His Comets en 1955 interpretando “Rock around the clock”.

“Rock around the clock”
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Bill Haley (1925-1981) y su banda inicial The Saddlemen editaron su primer single en 1949 gracias a una pequeña compañía (Cowboy) dirigida por Jack Howard y Dave Myers, dos personas muy influyentes a lo largo de su carrera. Sus canciones, bien acogidas por la crítica, aunque no en sus ventas, les sirvieron para firmar un contrato en 1951 con Dave Miller, propietario de la discográfica Essex, con la que grabó una versión de ‘Rocket 88’, uno de los éxitos entonces. Tampoco en esta ocasión llega a conectar con el público, ni en los singles siguientes. Sin embargo, un año más tarde, al regreso de una gira de pequeños conciertos, decide versionar el rhythm and blues ‘Rock the joint’ convirtiéndole en una composición explosiva con un sonido duro y atractivo con la que logra por fin entusiasmar al público en especial en sus actuaciones en directo. Fue su primer gran triunfo, que además le marcó su camino musical de la mano de un manager experto como Jim Ferguson cuya primera decisión, claramente de ‘imagen’, fue cambiarles su vestimenta de estilo ‘cowboy’ por un más acorde look de smokings blancos y llamativos conjuntos de chaqueta y corbata.

Bill Haley 01Bill Haley & His Comets durante una de sus actuaciones en directo. Se pueden apreciar algunas de sus ‘marcas’ personales como los trajes de etiqueta y el comportamiento enérgico sobre el escenario con Haley como estrella y su característico ‘rulo’ sobre la frente, los movimientos acrobáticos de Ambrose al tocar el saxo y otro de sus compañeros ‘cabalgando’ el contrabajo como si fuera un potro salvaje. En su tiempo fueron consideraron tan revolucionarios como The Beatles o The Rolling Stones en la década del 60.

En 1953 realizan otro cambio radical sustituyendo el nombre del grupo por Bill Haley & His Comets. Graban ‘Crazy man crazy’, una composición de Haley cuyo título toma de una frase que solía escuchar a menudo al público adolescente, con el que logran entrar por primera vez en el top ten de las listas. Además, marcó el estilo del grupo acentuando los ritmos, el sonido ‘metálico’ de las guitarras, utilizando la percusión del contrabajo que junto a la batería crearon la base sobre la que se ‘movería’ el resto de la banda, incluida la voz. Una fusión que como el propio Haley dijo resultó fruto de casualidades y de la gran influencia de la música negra. Fue también la primera canción de rock televisada por una cadena nacional al ser incorporada como banda sonora en un programa protagonizado por el célebre actor James Dean.

Aunque sus siguientes singles no llegaron despegar, serían precisamente ‘Crazy man crazy’ y ‘Rock the joint’ las canciones que le abrirían las puertas para ser contratado por la firma Decca Records. Una historia si se quiere algo rocambolesca que merece la pena contar y que forma parte de todo el entramado que implicó que al final “Rock around the clock” se convirtiese en un su mayor éxito. Su antiguo mentor Dave Myers, que en 1952 ya le había propuesto grabar un tema que era muy del agrado de Haley, no pudiendo llevarlo a cabo por su manifiesta enemistad con Miller, le allana el camino para que pueda firmar con Decca, importante discográfica que en aquel momento buscaba una figura en ciernes para sustituir a Louis Jourdan, excelente saxofonista y cantante de blues ya citado. Es entonces cuando retoma “Rock around the clock” cambiando un poco el estilo al darse cuenta que fusionado con el rythm & blues funciona de maravilla. Lo graba con su grupo formado por el pianista Johnny Grande, el guitarra ‘steel’ Billy Williamson, el saxo Joey ‘Ambrose, el bajo Marshall Pignatore y el guitarra solista Dandy Cedrone, además del batería Billy Gussack, en abril de 1954 en una ‘accidentada’ sesión de poco más de tres horas donde ocurrieron bastantes anomalías, empezando porque casi no llegan a los estudios al quedar encallado en la arena el ferry en el que viajaban, siguiendo porque durante la grabación la voz de Halley quedaba ‘disminuida’ por el sonido de los instrumentos, la batería tampoco funcionaba bien y algún otro ‘percance’ más. Aunque su éxito inicial fue modesto, mucho menor que el conseguido un par de años antes con “Crazy Man, Crazy” y con “Shake, rattle and roll” grabada a comienzos de 1954, recibió el espaldarazo definitivo en 1955 con la película ‘Semilla de maldad’, convirtiéndose en el mayor triunfo en la carrera de Bill Haley y una de las canciones más importantes de la historia del rock and roll.

Bill Haley y Elvis Presley 01Bill Haley y Elvis Presley en 1958 durante una visita que le hizo este último cuando estaba realizando su servicio militar en Alemania.

Sin embargo, Bill Haley pronto empieza a notar cierta pérdida de popularidad. Se tiene que enfrentar a una dura realidad. Sucedió entre 1956 y 1957 al verse desplazado por la imagen más sexual y salvaje de músicos como Elvis Presley, Little Richard, Jerry Lee Lewis, Ritchie Valens, Fats Domino, Buddy Holly o Chuck Berry, que dominan el panorama musical estadounidense. La banda comenzó a tener dificultades para encadenar nuevos éxitos, siendo ‘See you later, alligator’ el último tema en entrar en el top ten a principios de 1956. Viendo que el panorama musical de su país no le era favorable, en 1961 firma un contrato con la firma mejicana Orfeon Records y logra triunfar en los países de habla latina con el twist, el nuevo rimo de moda. Lanza su último disco en 1967 y a partir de ahí no vuelven a realizar ninguna grabación en los siguientes 30 años, volcándose el resto de su carrera en difundir el rock en español (Haley lo hablaba muy bien) en el mercado internacional donde continúan siendo una banda líder en las preferencias juveniles con sus actuaciones en directo.

Aunque resulta difícil determinar quien fue el o los fundadores del rock, se puede asegurar que Bill Haley & His Comets son unos auténticos pioneros del género. Los datos hablan por sí solos. John Lennon, reconocido cantante y miembro de The Beatles, en unas declaraciones a la revista Playboy en 1981 decía: “Yo no tenía idea de que la música podía ser una forma de vida hasta que el rock and roll me golpeó”A lo que entonces el entrevistador le pregunta: “¿Te acuerdas de que fue específicamente lo que te golpeó?”, que responde con esta contundente frase: “Fue ‘Rock around the clock’”. Una de las canciones más influyentes de la segunda mitad del siglo XX. Estandarte de una generación, era rock en estado puro.


Canciones con historia. “Capri c’est fini”. Hervé Vilard

octubre 24, 2016

Los años 60 del siglo pasado fueron para la música su década prodigiosa. Para nuestro país también fueron una revolución en toda regla. No solo en lo musical. Nuestra cultura, algo aislada hasta entonces de las influencias externas, sufrió un cambio espectacullar. También nuestro estilo de vida, forma de ser, de vestir, nuestra actitud,… En resumen todo un comportamiento ante los nuevos ‘aires’ sociales que venían de fuera a una España que se empezaba a abrir al turismo y que hacen brecha en las tradiciones más conservadoras de una sociedad donde imperaba la copla, los boleros, canciones melódicas, de orquesta, y muy poco más. Capri cèst fini 01Un cambio que provoca el despertar de los jóvenes que se comienzan a reunir en guateques (fiestas en casa de las familias), más tarde en pequeños clubs, en los que se baila con despreocupación y donde prima la diversión. Una música a la que, además de ‘ye-ye’ o ‘pop’, muchos llamaron ‘moderna’, de la que formaron parte grandes baladas románticas sobre todo italianas y francesas. Como “Capri c’est fini”, un éxito fulgurante en la voz de Hervé Vilard, uno de los temas más bellos venidos del país vecino. Nostálgica, sugestiva, como su estilo, nos recuerda al otoño, a las playas desiertas, a paseos interminables por la soleada y mítica isla italiana de Capri con sus cielos radiantes y ensoñadoras puestas de sol. ¡El escenario ideal para un primer amor!

René Villard (París, 1946), más conocido como Hervé Vilard, reconocido cantante francés a nivel internacional, su propia biografía ya es una curiosa historia desde el momento de su nacimiento en un taxi mientras su madre se dirigía al hospital para dar a luz. Más tarde, con 6 años, a raíz de la denuncia de una vecina, es enviado al orfanato Saint Vincent de Paul del que intentaría escaparse en repetidas ocasiones, llegando a estar con siete familias distintas que le darían refugio y apoyo. A los 11 años conoce a quien seria su padre espiritual, el abad Angrand, cura del condado de Berry, cuya influencia resultará decisiva en su vida. Aunque a los 14 ya tiene claro que su futuro está en la música, pasarían algunos años más hasta convertirse en una estrella con su opera prima “Capri c’est fini” (1965), siendo amadrinado por la gran cantante Dalida. Un tema cuya historia, como muchas otras, fue fruto de la casualidad. Viajando un día por el metro de París se encontró con un póster publicitario en el que se hacía referencia a las bondades de la isla de Capri como destino turístico, que fue su inspiración para escribir esta canción que alcanzó lo más alto en las listas francesas de manera fulgurante. Su éxito fue tal que al año siguiente, ‘saltando’ todas las fronteras del idioma, se convirtió en un hit internacional que le llevó a recorrer la mayoría de los países de habla hispana, de manera especial España donde fue recibido como un triunfador.


Hervé Vilard interpretando “Capri c’est fini” en sus primeros años”.

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Tanto a la isla de Capri, como al Mar Tirreno que la baña o al golfo de Nápoles, le han cantado desde siempre grandes voces. También poetas como Virgilio (uno de los primeros). Lugar paradisíaco al que han ido a vivir poetas y políticos importantes como Rilke, Neruda, Nietzsche o el mismo Malaparte (su callejero conduce de manera fiel por su memoria), muchos venidos por casualidad, por un mal o buen amor, un desengaño, o por el placer de vivir en sus casas elevadas sobre el Mediterráneo. Foco de inspiración o solo de puro reposo, si por algo se le recordará siempre a Capri es por la canción de Hervé Vilard. Un Capri nostálgico que los jóvenes de los años 60 pudieron recorrer sin ‘salir’ de la pista de baile, del salón de su casa o de la casa de los amigos en los guateques. Una canción que muchos compararon con “Aline” del cantante Christophe, ambas románticas baladas triunfadoras de aquel verano de 1965 junto a ‘”J’entends siffler le train” (‘Escucho silbar al tren’) de Richard Anthony.


Los Mustang, quizás el mejor conjunto de los 60′ realizando versiones de canciones famosas, en su interpretación de “Capri, cést fini”.

“Capri c’est fini”, canción nostálgica que recuerda a un desamor en los tiempos felices, fue grabada por destacados solistas y grupos de la época como Los Mustang, Los H.H., José Guardiola,… incluso por Camilo Sesto en su etapa inicial con Los Botines. Sin embargo, ninguna versión llegó a hacer sombra a un Hervé Vilard que la mantuvo en todo lo alto durante más de una década, siendo el cantante de moda junto a Salvatore Adamo, la gran figura de la canción romántica francesa. “Capri c´est fini” sin duda traspasó fronteras. Y a pesar de tener más de cincuenta años aún sigue vigente en los corazones y en la historia de la música.


Hervé Vilard cantando “Capri c’est fini” en su plena madurez como artista.