“Nudo de víboras”. Francois Mauriac

Sin título-1François Mauriac, premio Nobel 1952, es uno de los grandes literatos franceses de siempre. Sus novelas no solo lograron un gran éxito en Francia, sino en toda Europa. Sin embargo, al igual que ha sucedido con otros importantes escritores católicos de su época, no se sabe muy bien por qué apenas se le recuerda.

Narrada en primera persona, “Nudo de víboras” es una larga carta en la que un rico abogado de sesenta y ocho años, hombre avaro por naturaleza, presintiendo la cercanía de la muerte, relata de manera fiel los sentimientos de toda una vida. Tras un matrimonio infeliz con la hija de una familia de la alta burguesía venida a menos, cuya única dote era su apellido, se ha sentido siempre despreciado por su esposa y también por sus hijos que solo desean su herencia. Paso a paso va introduciendo al lector en su vida donde el cariño, que el nunca dio, brilla por su ausencia y donde el dinero acumulado en sus negocios es lo único que interesa a su familia.

Luis, que así se llama el protagonista, elabora con gran frialdad un plan de venganza que confirma sus suposiciones. Sin embargo, pronto los acontecimientos le harán ver que su comportamiento también ha influido mucho en el de los demás. No existen solo culpables o inocentes. Aunque la balanza no esté equilibrada, casi siempre hay un reparto de culpas. A pesar de estar tan alejados, sino física si en espíritu, la muerte de su esposa, le hace ver su equivocación y decide cambiar de actitud. Amante del dinero, su única obsesión en la vida, se pasa al extremo contrario y decide repartir sus bienes ante el estupor de sus hijos. Al principio todo parece ir muy bien, pero no por mucho tiempo. Observa como mundos tan separados a lo largo de los años no se pueden acercar. Ha sido tanto el distanciamiento que cualquier cambio que intente se ve como una maniobra.

Sinopsis
Luis, un anciano avaro, descreído, cínico, egoísta y ateo, al presentir su pronta muerte, redacta una extensa carta, llena de reproches hacia Isa, su esposa, católica y tradicional, en la que hace balance del fracaso de su relación matrimonial, y hace patente el desprecio que sienten en todo momento hacia su persona el resto de la familia, hijos, nueras, yernos y nietos, que desean que muera lo antes posible para heredar.

El origen del conflicto con su mujer surgió cuando recién casados, ésta le confesó un anterior idilio amoroso de juventud. Luis se casó con ella muy enamorado, pensando que Isa también lo estaba de él. Pero semejante revelación, le lleva a pensar que su matrimonio fue un modo de arreglar una situación socialmente incómoda tanto para ella como para su familia.

Por otro lado, desea vengarse de sus parientes, dejando su herencia al hijo ilegitimo que tuvo con una mujer de baja escala social.

François Mauriac (1885-1970, París) está reconocido como uno de los más grandes escritores católicos del siglo XX. Huérfano de padre, se educó en un clima de fervor religioso bajo la custodia de su madre.

Se licencia en Letras por la Universidad de Burdeos y en 1906 se traslada a París. Al poco tiempo escribe su primer libro de versos “Les mains jointes”, y Francois Mauriac 05años más tarde su primera novela “El niño cargado de cadenas”. Participa como soldado en la 1ª Guerra Mundial, donde enferma gravemente. A su término prosigue su carrera de periodismo. En 1922, después de muchos intentos, se consagra como escritor con su novela “El beso al leproso”. Años más tarde pasa por una fuerte crisis religiosa, y en 1932, ya superada, publica uno de sus grandes éxitos: “Nudo de víboras”.

Durante la 2ª Guerra Mundial participó en la Resistencia francesa contra la invasión nazi y al finalizar realiza con poco éxito una incursión en el teatro. Colaboró en el periódico conservador Le Figaro, y luego en L’Express. Partidario de De Gaulle, le combatió con dureza cuando vio que era infiel a su vocación cristiana. El premio Nobel logrado en 1952 marca el apogeo de su carrera literaria. En el plano político, fue contrario a las guerras coloniales en Indochina y Argelia. Su defensa de esta última causa durante su guerra de la independencia le causó amenazas de la organización terrorista de extrema derecha OAS.

La obra de Mauriac refleja sus fuertes convicciones religiosas cuando afronta conflictos morales. Son análisis psicológicos sobre la lucha contra el mal desde el lado más oscuro de las personas. Si hay una cosa que provoca Mauriac es sin duda los sentimientos. En una entrevista publicada en 1953, explicaba así el sentido de su obra: “Soy un metafísico que trabaja sobre lo concreto. Trato de hacer perceptible, tangible y oloroso el universo católico del mal. Los teólogos nos dan una idea abstracta del pecador. Yo lo doto de carne y hueso. Cada novelista debe inventar su propia técnica y esa es la verdad. Toda novela digna de llamarse tal es igual que otro planeta, grande o pequeño, que tiene sus propias leyes, así como sus propias flora y fauna”. A todo ello siempre unía el recuerdo de los paisajes de su infancia que aparecían a menudo en sus novelas.

En “Nudo de víboras”, el protagonista del libro, rico abogado de origen campesino, nos muestra en toda su crudeza la amargura que le invade, aunque también deja una puerta abierta a la esperanza. Lo deja entrever con suficiente claridad. Sondea las profundidades del alma humana y plantea dilemas morales básicos de la religión y en particular del cristianismo. Decía François Mauriac: “El escándalo de la monopolización del Cristo por los que no participan de su espíritu; éste es, según mi parecer, el tema esencial de “Nudo de víboras”. Mientras el viejo abogado, harto de las estratagemas de su familia por poseer su fortuna, anota en un cuaderno las reuniones familiares que transcurren bajo la ventana del baño, y ve como piensan hacerse con su dinero, que por otra parte ya ha procurado distribuir para que no llegue jamás a sus manos, aprovecha también para contarle en la carta a su mujer todas y cada una de las afrentas sufridas en su matrimonio. Desde el abandono en su comportamiento como esposa hasta la educación en un falso catolicismo que ha inculcado a sus hijos, y en la que prima más la defensa de los valores materiales que los propios espirituales.

“Nudo de víboras” es un gran drama donde quedan al descubierto las miserias humanas de cada uno de los personajes. Es una atmósfera cargada de sentimientos y una metáfora que sigue siendo muy actual.

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