Universidad Laboral de Tarragona: el Paso del Ecuador

octubre 3, 2016

cartel-01El Paso del Ecuador es una de las fechas más esperadas por los estudiantes universitarios que celebran haber completado la mitad de su carrera. Nuestra promoción no podía ser menos. Tampoco mucho más tras el gran éxito logrado. No es normal que se organicen tantos eventos de calidad durante toda una semana cuando se suelen concentrar en uno o dos días. Además sin dejar el ritmo de estudios que siguieron su horario normal. Eso sí… ¡quitando horas al sueño! A decir verdad tampoco es habitual una promoción como la nuestra, ‘Los 100’, como más de uno la llamó, donde todos se volcaron en una brillante labor de equipo. La calidad de los actos programados, que contaron con una extraordinaria proyección en la ciudad de Tarragona, y su perfecta organización, hicieron que la prensa cubriese a diario sus avatares. Algo que no había sucedido antes ni tampoco ocurrió después. No es pasión, solo refleja una realidad contrastable.

Como en toda buena organización que se precie la idea de celebrar un Paso del Ecuador a lo grande se empezó a gestar con tiempo. Ya al inicio del curso surgió la primera ‘tormenta de ideas’ en una comisión organizadora cuya misión principal, además de darle una clara orientación cultural y festiva, era recaudar fondos para que el coste para la promoción fuese mínimo. Al final se consiguió tras cuatro largos meses de muchos esfuerzos… ¡con nuestros propios medios y sin ningún coste adicional! Fue el primer gran éxito. Además rotundo como se puede suponer. No pagó nadie en particular y si todos en general con el dinero logrado en eventos varios. En uno de ellos, a la vez que importante fuente de ingresos, se tuvo la brillante idea de hacer partícipes de nuestra fiesta a los padres de alumnos de la Uni en la persona de los ganadores de un sorteo realizado en combinación con la Lotería Nacional de Navidad. A todos (cerca de 2000) se les envió una participación ‘donativo’ de 30 pesetas de la época, siendo Manuel Romano y su esposa, venidos de Palencia, los afortunados que pasaron una semana entre nosotros con todos los gastos pagados.

matrimonio-01En el centro, sentados, Manuel Romano y esposa, padres de un alumno de la Uni elegido por sorteo, que fueron invitados a los actos del Paso del Ecuador con todos los gastos pagados. Tras ellos un grupo de compañeros de la promoción y un representante de las bodegas ‘Casa Müller’, anfitrión de la velada. Al fondo se puede ver la pancarta de bienvenida con que fueron recibidos los universitarios, madrina y damas de honor.

Fue una semana donde las clases siguieron su ritmo normal. A partir de las seis de la tarde era cuando arrancaban los diversos actos, que se iniciaron con una nota de prensa dirigida a la ciudad de Tarragona donde se decía:

“La próxima semana la III Promoción de Peritos Industriales celebrará su Paso del Ecuador. Nosotros, los que la componemos, nos dirigimos a la Ciudad de Tarragona que sabe de elegancia y simpatía. Es nuestra Ciudad y no queremos que esté ajena, ni enajenarnos a nosotros mismos, en este motivo alegre, juvenil y estudiantil de los festejos de nuestro ‘Paso’.

Tarragona, la ciudad y la provincia nos seguirá de cerca porque nuestras actividades en esos días llegarán a ella desde este mismo rincón; no serán extraordinarias, pero dentro de su sencillez habrá, que ya hay, un algo que bulle, que presiona hasta hacer estallar.

Como compañeros somos, unidos, íntimamente unidos. Hemos hilado nuestros esfuerzos y he aquí una muestra como exponente de gran potencial.

Invitamos a la ciudad a unirse a nuestra ilusión y no nos sentiremos solos. Porque así como se precisa en los pesares comunicarse, así en las alegrías, y en esta especialmente, queremos se sienta en toda ella el influjo radiante desde este núcleo que es la III Promoción de Peritos en su Paso del Ecuador”.

auditorio-01Proclamación de la madrina y damas de honor del Paso del Ecuador en el auditorio de Radio Tarragona a cargo del popular locutor José María Tarrasa.

Fue una semana inolvidable con una clara orientación cultural y festiva que comenzó un lunes, a las siete y media de la tarde, en el Auditorio de Radio Tarragona con la proclamación de la madrina, Lina Soler, hija del presidente de la Diputación, y sus damas de honor y la imposición de bandas y entrega de ramos de flores a cargo del presentador y mantenedor de la fiesta José María Tarrasa, reconocido locutor y director de Radio Tarragona, creador del personaje infantil “Maginet Pelacañas”, que estuvo en antena todos los domingos desde 1934 hasta 1979 en permanente campaña benéfica en pro de los niños de “San Raimundo de Peñafort”. Para amenizar el resto de la velada se celebró un festival artístico musical con actuaciones de agrupaciones musicales, cantantes y rapsodas que resultó todo un éxito. No en vano bastantes componentes de la promoción eran cabezas visibles de las distintas actividades lúdicas que se realizaban en la Uni. El día finalizó con la ronda de la Tuna a la madrina y sus damas, que dejó muy buen sabor en la ciudad como quedó demostrado en la asistencia a los distintos actos.

la Tuna y el Ochote dieron una vez más muestra de su gran calidad.

bodegas-01‘Vino de honor’ ofrecido a la madrina y damas de honor y a toda la promoción por las bodegas ‘Muller’ iluminadas con antorchas y candelabros y adornadas con motivos simbólicos al ‘Paso’, uno de los cuales se puede ver al fondo en la pancarta de bienvenida.

El martes, también a las 7,30, las bodegas ‘Casa Muller’ agasajaron por todo lo alto a la madrina y sus damas y a toda la Promoción. Se puede decir que las actividades entraban en su pleno apogeo. Recibidos por su gerente Joaquín Muller, tras mostrar las instalaciones fueron obsequiados con un ‘vino de honor’ acompañado de buenas viandas. Brindó en primer lugar en nombre de la Promoción su Presidente quien agradeció la gentileza y cortesía que había tenido ‘Casa Muller’, a lo que correspondió con afectuosas palabras su dueño quien también lo hizo por la madrina y su corte de honor y por el éxito del ‘Paso’. ¡Fue una velada para recordar! Las bodegas adornadas para la ocasión con motivos alegóricos al ‘Paso’, además de animación y bullicio, provocaron un ambiente que iluminado con antorchas y candelabros causó la admiración de todos. Una pancarta expresaba muy bien el sentir de lo dicho poniendo colofón a la bienvenida: “De Muller ¡¡brinda!! por los ‘Eléctricos’ de la Universidad Laboral, por la madrina y sus lindas acompañantes”. Lo que ya no reflejaron las crónicas de prensa de ese día fue el clima de ‘alegría desbordante’ que fue ‘in crescendo’ en el tiempo y que aún persiste en el recuerdo.

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bodegas-03Dos momentos del acto celebrado en las bodegas ‘Muller’. Como se puede observar, la comida, la bebida y el cantar junto a las cubas hicieron muy llevadera la tarde.

Al día siguiente, miércoles, en un ambiente más relajado, tuvo lugar un recital de piano en las Bóvedas Romanas de la ciudad a cargo del concertista Ángel Soler. Pianista reconocido, interpretó entre otras piezas la sonata 109 de Bethoven, el Andante Spianato y la Gran Polonesa de Chopin, así como obras españolas de Falla y Turina. Recibidas todas en medio de aplausos en una semana festiva donde la música tuvo un papel preponderante.

recital-piano-01Un aspecto de las bóvedas del circo romano de Tarragona antes de iniciar el recital de piano.

El jueves fue una tarde muy completa. Comenzó a las 4,30 h. con un acto lúdico, simpático, siempre esperado, como es un partido de futbol entre un equipo de profesores y educadores y otro de alumnos de la promoción celebrado en el campo del equipo de la ciudad, el Gimnástico de Tarragona. La victoria fue para el equipo del ‘Paso’. Nada de extrañar por otra parte, pues muchos de sus componentes lo eran también del equipo del colegio Balmes y de la selección de la Uni. Fue una victoria sonada a juzgar por el entusiasmo de sus seguidores como se aprecia muy bien en la foto y, aunque se esperaba algo más que palabras aprovechando la coyuntura, nada de eso ocurrió como refleja la crónica aparecida en la prensa.

“El jueves por la tarde asistimos a unos originales encuentros entre equipos de la Universidad y la III Promoción en los terrenos del Gimnástico. Se celebró en primer lugar un partido de fútbol entre los equipos del ‘Paso’, de color azul pijama, y los Educadores, de amarillo senectud. La salida del equipo de Educadores estuvo precedida por unos señores barriendo el campo y con dorsales en los que se podía leer: ‘Pelota 2.421’… ‘Pelota 6.347’…

El partido acabó con el resultado de MK2 a F4H (véanse Normas Din). El árbitro, con sombrero mejicano, pantalón de puntillas y trompeta de plástico, estuvo bien y enérgico en todo momento, no dudando en imponer su autoridad mandando cara a la pared a cuantos infringieron el reglamento. Hay que destacar la labor del equipo veterinario, que con su ataúd a cuestas atendió a los lesionados.

A continuación se celebró un partido de baloncesto relámpago… y lluvioso, aunque a pesar de todo no se perdió el buen humor”.

partido-futbol-02Equipo de futbol del ‘Paso’ y algunos ‘seguidores’ celebrando el triunfo conseguido una vez finalizado el partido.

A continuación, a las 7,30, en el mismo escenario de las Bóvedas Romanas de días antes, se procedió a la lectura de la obra de Tenesse Williams ‘El zoo de cristal’ por el Teatro Español Universitario (TEU) de Tarragona. Tuvo una gran acogida por la gran calidad de la dirección y los cuatro actores que formaban la trama, así como el montaje, luminotecnia y efectos especiales. Todos pertenecientes a la promoción, eran la columna central no solo del TEU, sino también del grupo de teatro del colegio Balmes y la UL de Tarragona.

Los dos días siguientes fueron más tranquilos donde predominaron los actos culturales. El viernes, en una sesión de cine club, se exhibió la película “El largo y cálido verano” protagonizada por Paul Newman y Joanne Woodward, si bien la idea inicial, frustrada en el último momento, era haber hecho un pase de “El proceso”, estreno que se quería ofrecer en primicia en la ciudad de Tarragona. El sábado finalizó con una sesión de arte moderno en el Salón de los Sindicatos con proyección de películas y diapositivas presentadas y comentadas por el crítico de arte Enrique Baixeras.

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imperial-tarraco-04Día grande del Paso del Ecuador. Salones del hotel Imperial Tarraco durante el aperitivo previo a la comida.

Y llegó el domingo, el día grande, que coincidió con la festividad de Santo Tomás de Aquino, patrono de los estudiantes. Se inició con una misa en la capilla del Hospital de San Pablo, a la que siguió el corte de cinta del ‘Paso simbólico’ en el balcón del Mediterráneo, uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad. Lo hizo la madrina con unas enormes tijeras cuyo filo de corte lo formaban dos hojas de sierra de las utilizadas en los talleres para cortar el acero, hechas para la ocasión y traídas desde la Universidad Laboral por los propios alumnos en una carrera de relevos. Un acto que culminó con el disparo de una traca al final de La Rambla por encendido eléctrico, como no podía ser menos para una promoción de esa especialidad. Se pensó en hacerlo de forma original y se logró. Todo salió perfecto. Hasta el tiempo acompañó con un día espléndido y primaveral. Más tarde se celebró una comida de hermandad en los salones del hotel Imperial Tarraco a la que asistieron más de 150 comensales, que bien entrada la tarde prosiguió con un espléndido baile fin de fiesta, uno de cuyos momentos culminantes sucedió cuando la orquesta ‘Fire Stars’ interpretó el ‘Vals de la Velas’ en honor del matrimonio invitado en representación de todos los alumnos de la Uni al que ya hemos hecho referencia. ¡Fue uno de los momentos más emocionantes del día!

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imperial-tarraco-03Día grande del Paso del Ecuador. Comida celebrada en el hotel Imperial Tarraco.

Quisimos que la ciudad de Tarragona viviese con nosotros una semana de auténtico ambiente universitario con nuestro Paso del Ecuador y lo conseguimos. Se rindió tributo a la cultura de una forma amena y a la diversión festiva y lo logramos. Corría el año 1965 y aún sigue presente. La memoria es frágil, pero los recuerdos permanecen, y cuando se hacen entre todos enseguida fluyen y salen a la luz. Así era, y es, la III Promoción de Peritos Industriales de la Universidad Laboral de Tarragona: un gran grupo de compañeros y amigos que se ha mantenido en el tiempo. La mejor prueba han sido las concurridas celebraciones de sus bodas de plata (1991) y de oro (2016) de las que hablaremos en otro momento. En realidad, aunque parezcan muchos, 25 o 50 años después de nuestra salida de la Uni no son nada si lo que impera es la amistad y el recuerdo. Como decía una de las crónicas de prensa de aquellos días: “Tarragona ha dejado en la III Promoción de Peritos Industriales en su Paso del Ecuador una huella indeleble, porque siendo correspondida nuestra ilusión por ella, nuestro recuerdo la llevará consigo siempre”.


Universidad Laboral de Tarragona: un poco de historia y un paseo imaginario

marzo 4, 2016

Conocer la historia de nuestras instituciones es importante, y más si nos afectan de forma directa. En este imaginario paseo por la Universidad Laboral de Tarragona (ULT) nos remontaremos hasta sus orígenes para trazar la pequeña semblanza de un centro que fue referencia en la educación de la España de los años 60. Pero antes hagamos un breve inciso sobre la procedencia de las Universidades Laborales (UULL) cuyo referente principal anterior fue la Universidad del Trabajo ‘Paul Pastur’ de Charleroi (Bélgica), un conjunto construido a principios del siglo XX para la formación técnica de aprendices y obreros. Si bien hay quien sostiene que existe un antecedente nacional en la época de la República española, la mayoría de los estudiosos no defienden esta tesis. Si acaso un precedente inmediato, que tampoco tiene mucho en común, sea la Escuela de Capacitación Social de Trabajadores creada en 1942 que dependiente del Ministerio de Trabajo compartía con las UULL el objetivo de elevar el nivel cultural de los que el régimen franquista llamaba ‘productores’.

General 02. 1Años 60. Vista aérea de la Universidad Laboral de Tarragona levantada en la extensa finca de ‘La Pineda’ con el mar Mediterráneo bañando su playa y paseo marítimo. Al fondo, la ciudad de Tarragona.

En el otoño de 1950, durante una conferencia en el Ateneo de Sevilla, José Antonio Girón, ministro de Trabajo y principal artífice en la creación de las UULL, hacía la primera alusión:
“Vamos a crear gigantescas Universidades Laborales, castillos de la reconquista nueva, donde vosotros, y sobre todo vuestros hijos, se capaciten no sólo para ser buenos obreros. Vamos a crear centros enormes donde se formen, además de obreros técnicamente mejores, hombres capacitados para todas las batallas del espíritu, de la política, del arte, del mando y del poder”.

Creadas como centros educativos integrales, las UULL estaban formadas por un conjunto de instalaciones capaces de albergar a miles de alumnos en régimen de internado, en su mayoría pertenecientes a las clases sociales bajas. Desde su inicio constituyeron un sistema con un fin claro: facilitar a la clase obrera el derecho a la educación a todos los niveles, dejando tras de sí una clara huella cultural y profesional (su principal función), además de una importante ‘marca’ arquitectónica de construcción que aún persiste. Ante la falta de ofertas educativas, desde las instancias políticas se pretendía que fuesen un medio de promoción social, pues en la década de los 50 apenas había un instituto de enseñanza por provincia, siendo las posibilidades de formación casi nulas. Las UULL surgieron en una etapa de exaltación al trabajo y a la justicia social para promocionar a aquellos alumnos que con su voluntad y constancia lograban superarse personal y profesionalmente en sus dos máximas educativas: la responsabilidad y el esfuerzo.

Situación proyecto 1961 02Folleto interno. Situación del proyecto de la ULT año 1961. De las obras indicadas como ‘en construcción’ no todas se llevaron a efecto, y de las señaladas ‘en proyecto’ pocas y con importantes cambios sobre lo previsto.

Era el 8 de enero de 1952, acababa de finalizar la transmisión de Radio Nacional de España por los micrófonos de Radio Tarragona, cuando el gobernador civil de la provincia González-Sama informaba a todos los tarraconenses del anuncio de José Antonio Girón de la concesión a la ciudad de una Universidad Laboral que comprendería las regiones de Aragón, Valencia y Cataluña. En su alocución decía entre otras cosas: “… Esta obra gigantesca, sobre todo en el orden social y de la juventud, rebasa todos los límites imaginables. La importancia y trascendencia que esta realización tiene cara a las provincias es extraordinaria. Miles de muchachos vendrán a esta Universidad Laboral a formarse no solo profesionalmente sino también en el orden intelectual…”. Solo añadir a título anecdótico que la prensa acompañaba la noticia con una nota de la Delegación de Trabajo en la que se hacía constar lo siguiente: “De acuerdo con las facultades que la ley concede, se dispone que hoy miércoles, y a partir de las 11 horas de la mañana, cesen todas las actividades de la industria y el comercio en Tarragona capital a fin de que todos, empresarios y trabajadores, puedan asistir al acto que se celebrará con motivo de haber sido designada como sede de la Universidad Laboral que agrupará a Cataluña, Aragón y Valencia, para expresar públicamente el agradecimiento leal y sentido a la política inspirada por nuestro Caudillo… y que dirigida por el Excmo. Sr. Ministro de Trabajo… se está llevando a cabo en nuestra Patria. Las horas perdidas para asistir a dicho acto tendrán el concepto de no recuperables”.

Plano emplazamiento 01Así fue el inicio de la UL de Tarragona levantada en la finca conocida como “La Pineda”, un enorme solar de 150 Ha, sobre todo si lo comparamos con la propia extensión de Tarragona de la época (ver figura a la izquierda), situado a 3,0 Km. de la ciudad y a la izquierda de la carretera de Barcelona a Valencia. Inaugurada en noviembre de 1956 con las obras aún por concluir (se prolongaron hasta 1958), alcanzó un coste de más de 400 millones de pesetas, siendo el estilo arquitectónico una de sus principales características con unas edificaciones que no se ajustaban a una forma definida como las anteriores UULL de Gijón, Sevilla y Córdoba, destacando por un sentido moderno y funcional acorde con el benigno clima mediterráneo. Rodeada de inmensos jardines, resaltaba por sus arboledas de encinas y algarrobos, sus muchas palmeras y árboles de armónico colorido, que le daban un aire especial.

Aunque las imágenes puedan ser difusas y vengan como ráfagas a la memoria, que mejor que recordar a la Universidad Laboral de Tarragona con un paseo imaginario, que seguro desprenderá una luz más familiar, llena de vitalidad, y que al tiempo hará revivir unos años inolvidables. No solo los de la propia Uni, sino también los de una ciudad de Tarragona que como dijimos en otro post nunca ha dejado de ser:
“La ciudad milenaria situada en lo alto de una colina mirando al mar junto a la desembocadura del Francolí. La Tarraco romana y medieval o como dice una famosa frase: ‘reina y diosa de España, gloria del pueblo romano y émula de Cartago”, siguiendo así en el transcurso del tiempo: creciendo y prosperando. La misma que nos conoció en los años 60. Por eso aún seguimos recordando al Acueducto Romano de Las Ferreras, las Murallas (los mejores restos de la época romana), el Foro, el Circo Romano (uno de los mejor conservados del mundo). El Anfiteatro frente al mar. La Catedral (con sus vestigios entre románico y gótico), el Arco de Triunfo de Bará (fuera de la ciudad, en el trazado de la Vía Augusta), la Torre de Pilatos (desde donde se podía acceder a la cabecera del Circo por las Catacumbas), nexo de unión entre el Circo y el Foro Provincial. La Torre de los Escipiones (monumento funerario en las afueras). La Necrópolis Paleocristiana (con más de 2000 tumbas). Las Ramblas. El Balcón del Mediterráneo. El Puerto. El barrio de pescadores del Serrallo. Y sobre todo, el Mare Nostrum, el mar Mediterráneo. Todo eso y mucho más era la ciudad monumental de Tarragona”.

Entrada 01Avenida principal de acceso a la UL de Tarragona. Punto A: inicio de nuestro paseo imaginario.

Pues bien, en sus afueras, en la finca de “La Pineda”, fue donde se erigió una gran ciudad universitaria ubicada a la orilla del mar con los mayores adelantos técnicos en el orden pedagógico y material. Para su acceso se construiría una amplia carretera con arbolado que llegado a un porche de entrada, desde el que ya se despliega a la vista el amplio panorama de un complejo de edificios de líneas sencillas y modernas, tras un breve recorrido desembocaba en una espléndida avenida que cortaba el núcleo universitario en dos. A su izquierda se abre una gran plaza que, a modo de introducción, nos servirá para decir que en el diseño de la UL de Tarragona se pueden distinguir tres zonas principales: una, los Colegios, el Comedor y la zona de Servicios (unidos entre sí por galerías subterráneas o sótanos), otra, los Talleres (alejados de las aulas), y una tercera formada por las Aulas y la magnífica plaza de mármol en la que nos encontramos, más conocida como “Patio Central” o “Patio de Honor”, punto de partida de nuestro imaginario paseo. Un tipo de organización que, tal y como ocurre en una pequeña ciudad, ‘empujaba’ (idea central del proyecto) a que los alumnos se encontrasen obligados a ir de unas zonas a otras paseando por el exterior. Su concepción suponía un rechazo frontal al típico edificio compacto (Alcalá de Henares es un claro ejemplo, incluso Córdoba en parte) en el que la mayoría de las actividades se organizan por plantas sin necesidad de salir al exterior. Por el contrario, la UL de Tarragona tiene una distribución que da la sensación de ser un conjunto abierto, heterogéneo en el tamaño de sus edificios, con muchos soportales cubiertos conectados entre si y para protegerse de las inclemencias del tiempo, procurando a la vez a efectos estéticos, salvo la zona de Talleres que se encuentra en una zona más alejada, dotar al conjunto de una cierta simetría en las construcciones.

Así pues, retomando el inicio de nuestro paseo (punto A en la imagen inferior), nos encontramos en el núcleo central del complejo al final de la avenida principal, a cuya izquierda podemos contemplar una gran plaza, y a la derecha, justo enfrente, el imponente edificio del Comedor.

Patio Central 01Punto A: inicio del paseo por la ULT. A la derecha el Patio Central y a la izquierda el Comedor. Al fondo, de color blanco, el colegio Luis Vives.

EL PATIO CENTRAL o PATIO DE HONOR
Cuando uno entra en el recinto de la UL de Tarragona enseguida le llama la atención una magnífica plaza de mármol, con cierta similitud a un tablero de ajedrez por sus casillas y alternos colores claro-oscuro (de hecho se celebraron algunas partidas con figuras humanas ‘andantes’), ideada para que fuese capaz de acoger en las grandes celebraciones a todos y cada uno de los alumnos situados en sus vértices. Era el centro de la Universidad sin duda, un lugar especial rodeado de jardines y palmeras y un escenario perfecto. En sus laterales perpendiculares a la avenida se pueden ver los seis edificios de los Colegios (tres a cada lado), y en el lado opuesto, que completaría una “U” invertida, asoma el grupo de Aulas ‘Normales’ y ‘Especiales’ (clases y laboratorios) donde se desarrollan la mayoría de las tareas escolares, que hacen de cierre del frente marítimo situado al fondo y que se encuentran conectadas con los Colegios, y éstos entre sí, por un sistema de pérgolas y soportales.

Patio Central 02Exhibición de gimnasia en el Patio Central durante una celebración. A la izquierda las aulas especiales y a la derecha los colegios.

LOS COLEGIOS
Por su gran volumen los edificios destinados a residencias de los alumnos son muy importantes en la concepción de la ULT afectando de manera clara al equilibrio estético del conjunto. Están configurados como una repetición y agrupación de una construcción en forma de “L” de tres alturas y planta baja con una parte de sótano para el servicio de limpieza y paso de ropa. En una de las alas de la planta baja se encuentran las salas de estudio (3) cada una con capacidad para 80 alumnos, mientras que la otra está dedicada al ocio y al descanso: salas de juegos, TV, bar,… forman un conjunto donde una estudiada megafonía ‘invita’ a escuchar, tararear y… hasta bailar los éxitos musicales del momento.

En la conjunción de ambas alas se encuentra la escalera de acceso a los dormitorios. Con una longitud de casi 50 m. y un ancho de 10 m  en cada lado de los pisos tienen una capacidad para 40 alumnos, lo que hace un total de 240 por colegio y 1440 en el total de la UL. Un pasillo corrido a todo lo largo y cinco tabiques transversales los ‘convierten’ en habitaciones para ocho alumnos que unos armarios individuales colocados a los lados contribuyen a ‘cerrar’ para dejarlos en dormitorios ‘independientes’ de cuatro, cada uno con una amplia ventana. En realidad se trata de espacios comunales con una compartimentación ‘estratégica’. En realidad no existen habitaciones cerradas como tal, pero gozan de una cierta independencia, permitiendo al tiempo que se abran a ambas fachadas, reciban así ventilación e iluminación cruzadas, mientras ‘facilitan’ (se supone) la vigilancia por parte de los educadores. Aunque quitaban algo de intimidad a los espacios, tenían también su parte positiva: ¡aumentaban la convivencia! A veces hasta un grado máximo. Por recordar algún hecho vivido por simbólico, así sucedía por ejemplo cuando todo un grupo de alumnos se ponía practicar a lo largo del pasillo y al unísono los pasos de baile de la famosa canción “La yenka”. Y como este ejemplo muchos más fruto de la convivencia diaria.

En la unión de las dos ramas de la “L” de cada piso se encontraban los vestíbulos, escaleras, cuartos de aseo, almacén de ropa y montacargas. Una galería subterránea, que se utilzaba como zona de paso para el personal de servicio, comunicaba los edificios de los Colegios con un lavadero de modo que todo el trasiego de ropa se hacía de forma discreta. El tránsito de los alumnos tenía lugar por el exterior, contando cada colegio con espacios ajardinados entre edificaciones y soportales que bordeaban su perímetro para resguardarse de las inclemencias del tiempo.

Colegios y jardines 01En primer término, el jardín del colegio Balmes con su soportal cubierto que recorre todo ese lado hasta el Comedor. Al fondo, los colegios Yagüe y Ledesma. A la izquierda, el comienzo de las Aulas ‘Especiales’.

LAS AULAS
Situadas enfrente del Comedor, en el lado frontal de la “U” de la plaza, a los Grupos de Aulas se puede acceder atravesando el “Patio Central” o bien siguiendo el corredor de soportales que comunica los distintos edificios. Conocidas por el nombre de Aulas ‘Normales’ y ‘Especiales’ (otras clases se desarrollaban en las aulas de estudio de los Colegios), su poca altura permitía dominar el espectacular paisaje del mar Mediterráneo desde el ‘balcón’ situado en el primer piso del Comedor. Se trata de una curiosa composición de edificios flanqueada por los dos grupos de Colegios cuya construcción de planta baja adopta la singular figura de un doble ‘peine’ con las ‘púas’ sobresaliendo a uno y otro lado del brazo que las une. Hay quien también las describe como cinco cuerpos de edificio, cada uno en forma cruz imperfecta de un solo brazo, todos unidos por sus tramos horizontales. El brazo superior de la cruz hacia la plaza central está destinado a las clases ‘especiales’ (dibujo, física, química, biología, música,..), el tramo horizontal a servicios, mientras que la parte posterior, que se prolonga hasta 75 m., está dividida en cinco clases cada una con capacidad para 35 alumnos, que con el buen tiempo se pueden prolongar al aire libre con un tramo de jardín a través de una anchas puertas correderas. Un largo corredor, que comunica con el resto de edificios de la UL, une a todas las aulas. Por curiosa y práctica, llama la atención la disposición del sistema de iluminación diurna orientada al norte con amplios ventanales que ocupan casi toda la pared, mientras que al sur ventanales corridos con rejilla de aluminio evitan el sol directo.

Colegios y Aulas 'especiales' 02Aulas ‘Normales y ‘Especiales’. Se puede observar su estructura de ‘doble peine’ o ‘cruz imperfecta’. Al fondo, a la izquierda, los colegios Balmes y D’Ors, y a su derecha, en un edificio más bajo, el cine y el teatro (más tarde se construyó uno nuevo). En lontananza también se puede vislumbrar la colina sobre la que se asienta la ciudad de Tarragona.

EL COMEDOR
Si regresamos a nuestro punto de partida (A) en la avenida y contemplamos su lado derecho aparecerá ante nosotros el majestuoso edificio del Comedor flanqueado a los lados por dos edificios más pequeños situados simétricamente: uno a la derecha para la Dirección y Administración y otro a la izquierda para servicios médicos, enfermería, correos, peluquería, bar, y otros servicios.

El Comedor destaca sobremanera por la envergadura y posición preeminente de su fachada de casi 100 m. de longitud que se abre a la gran plaza del Patio Central como si estuviera presidiéndola. Diseñado para dar servicio a todos los alumnos en un solo turno de comidas (más de 1500) es la cabeza visible de un grupo de dependencias (cocinas y otros servicios) situadas en la parte trasera que forman una organización simétrica también en forma de “U” en torno a un patio ‘inglés’, así llamado por encontrarse por debajo de la rasante del terreno para proporcionar iluminación, acceso y ventilación a una planta sótano, a cuyo alrededor se encuentran las instalaciones auxiliares compuestas por la residencia del personal (que cierra tres lados del patio) y el pabellón de las cocinas, además de una lavandería situada justo debajo que conecta con los edificios de los Colegios por pasos subterráneos.

Comedor 02Edificio del Comedor con su gran vidriera central y los flancos revestidos con piedra natural de la cantera de Médol.

De estructura rectangular, el Comedor se asienta sobre una plataforma elevada a la que se accede desde el nivel de la calzada por una escalinata de granito de 9 peldaños. Su frente, con una altura de 11 m., es una enorme vidriera de un cristal especial importado de Alemania para evitar el deslumbramiento, provisto de una de cámara de aire que impide también el paso del calor debido al fuerte asoleo. El exterior de la fachada está revestido en los flancos con piedra natural desbastada de la cantera de Médol, la misma utilizada por los fundadores romanos de la antigua ciudad de Tarragona, sobre los que se asienta una gran visera frontal que junto a las alas laterales le da un cierto aire monumental y tal parece la imagen de una moderna terminal de aeropuerto. En su planta baja se alinean las mesas con una capacidad para 1000 alumnos, aunque no son las únicas dispuestas. A media altura se abre una especie de gran ‘balcón’ corrido sostenido por parejas de columnas forradas con gresite (un material novedoso entonces) que, hasta la altura de la fachada, incluye otro comedor abierto al espacio principal con capacidad para otros 500 alumnos, siendo una de sus bondades el permitir disfrutar del bello horizonte del mar Mediterráneo situado justo enfrente. ¡Sin duda un lugar de privilegio! que pude disfrutar en mi estancia.

El Comedor, quizás el edificio más emblemático de la UL de Tarragona, ha sido utilizado como fondo en la mayor parte de los acontecimientos públicos: obras de teatro, festividades como San José Artesano (1º de Mayo) patrono de las UULL, y todo tipo de celebraciones colectivas. Preside el centro de acuerdo al proyecto diseñado por el reconocido arquitecto Eduardo Torroja que realizó una obra maestra con la bóveda (de una sola pieza), debiendo su singularidad no solo a la forma y dimensiones, sino también a ser la primera cubierta (que se sepa) de láminas plegadas realizada en España. Si las primeras UULL tenían edificios monumentales, la de Tarragona también tenía los suyos, y el Comedor uno de los que jugó un papel más destacado en el diseño general como elemento emblemático y gran articulador del conjunto.

Comedor 07Interior del Comedor con sus mesas dispuestas en la parte inferior y el balcón superior desde el que se disfruta la hermosa vista del mar Mediterráneo al fondo. Se pueden observar también las columnas forradas de gresite.

LOS TALLERES
De las tres zonas principales de edificios en que hemos dividido la UL de Tarragona nos queda por visitar la zona técnica: los Talleres. Con una superficie de 14800 m2 comprenden, entre otras especialidades, secciones de mecánica, electricidad, automovilismo, carpintería, artes gráficas, electrónica, soldadura,… Algo aislados, apartados de las aulas, ocupan un área no muy alejada del Comedor que podemos encontrar siguiendo la desviación a la derecha al final de la avenida principal. En realidad son dos los edificios dedicados a talleres. Uno de menor tamaño denominado “Taller no vocacional” (justo el primero al iniciar la bifurcación) destinado a las enseñanzas de formación ‘no vocacional’ para los alumnos más jóvenes, antesala de los estudios técnicos especializados, y el otro, conocido simplemente por “Talleres”, mucho mayor, ocho veces más grande. Junto a un cercano pabellón para la exposición de los trabajos de alumnos los tres edificios forman un conjunto singular.

 

Talleres 01En primer término los grandes Talleres y a la derecha, más pequeños, los talleres ‘no vocacionales’. Al lado, el edificio de exposiciones de los trabajos de los alumnos, convertido en capilla definitiva en su planta baja al no construirse la iglesia prevista en el proyecto.

La gran nave de Talleres es la más moderna del conjunto. Con sus nueve crujías (espacio entre muros de carga o filas de pilares o columnas) y orientación norte-sur para recibir la luz diurna norte a través de una cubierta en diente de sierra, tiene adosado en el frente norte (180 m. de fachada) un alargado edificio de dos plantas destinado a aulas, despachos, almacenes y servicios, dividido en cinco secciones a doble altura que se corresponden con los cuerpos de las naves de taller. Una vez más, al igual que en otras partes ya descritas, se configuran mediante repetición y agrupación de edificios ‘tipo’; todos bajo un enorme espacio diáfano con lucernarios donde se desarrollan las diferentes especialidades que se pueden observar a la perfección desde un pasillo elevado a modo de balcón a lo largo del primer piso de aulas y despachos. La gran luminosidad recibida de la cubierta no solo se queda ahí, sino que continúa hasta los cerramientos laterales mediante ventanas abiertas en la parte inferior que enlazan con los lucernarios, mientras los pequeños muros laterales que quedan se encuentran revestidos con la misma piedra de Médol utilizada en el Comedor.

Como ya hemos dicho, al lado de ambos talleres se encuentra el edificio de “Exposiciones y Proyectos”. Una de las primeras construcciones terminadas consta de dos plantas unidas por una escalera en espiral que destaca a la vista por subir sin apoyarse en las paredes laterales. Llama la atención por su original decoración mural de la fachada debida al pintor asturiano Joaquín Rubio Camin, donde están representados los distintos oficios en varios mosaicos. En el hall, al igual que en los cinco vestíbulos a doble altura de la gran nave de Talleres, el artista vasco Néstor Basterrechea dejó el enigma de unos trazos rojos, blancos y grises, muy decorativos. En principio este edificio estaba destinado para exposición permanente de los trabajos de los alumnos y profesores; sin embargo, su planta baja se utilizó provisionalmente como Capilla, situación que pasó a definitiva al no construirse la gran Iglesia prevista en el proyecto inicial no se sabe muy bien por qué. Se cree (fue una de las hipótesis barajadas) que el ser la primera Universidad Laboral regida por seglares influyera en la decisión. Finalmente, para facilitar el tránsito de alumnos, tanto el conjunto de Talleres y el pabellón de “Exposiciones” se encuentran unidos al grupo de Aulas por pasos exteriores cubiertos mediante la pérgola del lado sur de los Colegios que se prolonga bordeando los Talleres ‘no vocacionales´ hasta desembocar en una la plaza situada al lado de la Capilla y la cabecera de los grandes Talleres.

En el proyecto de la Universidad Laboral de Tarragona un  hecho es evidente: a pesar de la situación y distinta arquitectura de las construcciones, una de sus máximas fue la amplia utilización de soportales cubiertos para proteger la circulación de personas de las inclemencias del tiempo. Algo que, además de dotar al conjunto de una unidad bien visible, permite la conexión física entre edificios, un enfoque que siempre se tuvo claro durante la etapa de diseño: “Queríamos que los alumnos salieran, que para comer tuvieran que darse un paseo, para ir a las clases, un paseo, para ir a los talleres, otro paseo. Por eso había unos pasos muy cuidados, porque la idea era poder ir a todas las partes a cubierto” (testimonio de Luis Peral Buesa, uno de los arquitectos, recogido en una entrevista realizada por el también arquitecto Xavier Montes Roig en su libro “ULT 1952-56”) Otro ejemplo lo tenemos en los soportales que cierran los espacios ajardinados entre las “L” de los Colegios que como caminos laterales rodean el “Patio Central” llegando incluso hasta las Aulas.

Campos de deportes 01Conjunto de instalaciones deportivas con el paseo marítimo y la playa en primer término.

Llegados hasta aquí se puede decir que hemos recorrido los edificios más emblemáticos de la UL de Tarragona, aunque no quisiéramos finalizar nuestro imaginario paseo sin una pequeña referencia al complejo de instalaciones destinadas a algunas actividades lúdicas. Y que mejor para ello que una visita por el área deportiva hasta llegar al paseo marítimo y otras zonas de esparcimiento. Nada más pasar los Colegios, con el mar Mediterráneo en el horizonte, se abren a los ojos de los visitantes las grandes instalaciones deportivas formadas (hablamos de la década de los 60) por 3 campos de futbol, 4 de balonvolea, 5 de hockey-baloncesto-balonmano, 1 pista de atletismo, 1 pabellón cubierto y varios campos de entrenamiento. ¡El deporte era el rey! en unas instalaciones espléndidas situadas en una gran explanada cercana al mar, rodeadas de paseos y arboledas, que se llenaban de entusiastas sobre todo los fines de semana cuando junto a las familias de visita y seguidores de los equipos foráneos se rondaba de forma ruidosa de una competición a otra. Muy cerca, al final de los campos de deportes, surgía el paseo marítimo, con su playa abriéndose al mar y a la naturaleza, que al atardecer, cuando la luz diurna se transforma poco a poco en las sombras de la noche, acompaña con el ruido de las olas al romper, las farolas vigilando el infinito, la suave brisa, y el olor a mar con sus gotas de agua perdidas. Y un poco más lejos, a tan solo unos minutos caminando por la arena, se deja ver “La Pineda”, un paraje natural entonces, vislumbrándose ya más al fondo el cabo de Salou.

La Universidad Laboral de Tarragona se inauguró el 8 de noviembre de 1956 con 600 alumnos, 430 en régimen de internado, con las obras aún por concluir (se prolongaron hasta 1958), y un coste total de más de 400 millones de pesetas. Fue la primera Universidad Laboral cuya dirección educativa no estuvo a cargo de una orden religiosa. Solamente los servicios de cocina, lavandería y limpieza se encargaron a una comunidad de religiosas. Un paraje idílico que se extendía desde las marismas de la desembocadura del río Francolí hasta el arbolado del cabo de Salou. Un lugar al que el mar acude con sus olas tranquilas a la larga playa que adorna el litoral. Lo que parecía un sueño se ha hecho realidad en este imaginario paseo tantas veces recorrido en una etapa añorable de amistad y convivencia, que hoy en la madurez nos adentra por los caminos insondables de la nostalgia.


Universidad Laboral de Córdoba: Educación Física y deporte

mayo 1, 2015

En el post referido a la Universidad Laboral de Tarragona decíamos que nostalgia, y por ende los “viejos tiempos”, aunque idealizados en la memoria, no tienen por que provocar melancolía por situaciones que ya nunca volverán. Más bien al contrario, recordar el pasado sin quedarse anclado en él puede ser una forma de gozar más del presente. Es por eso, porque la vida continúa, hoy recordaremos una de las actividades más potenciadas en las Universidades Laborales (UULL): la Educación Física y el deporte.

Aunque ha habido opiniones interesadas, no muchas, que han tratado de denostar el modelo educativo de las UULL, por fortuna solo han quedado en un intento. La mayoría de los “laborales” de cualquier signo político, principales implicados, siempre han salido en su defensa. Es una pena que no hayan podido seguir la línea para la que fueran creadas: proporcionar acceso a la educación a todos los niveles a las personas con menos recursos, un tema para otro debate. Ahora es el momento de hablar del deporte, complemento básico en los estudios e importante actividad lúdica como las culturales (música, cine, teatro,…) y otras, todas muy potenciadas en las UULL. En esta ocasión con especial referencia a aquel marco de convivencia y compañerismo que fue la Universidad Laboral de Córdoba (ULC).

Vista generalVista general de la Universidad Laboral de Córdoba.

En el ámbito de los centros educativos, las UULL llegaron a ser un referente nacional a nivel deportivo. Esto nadie lo pone en duda. Fue al inicio de la época del Desarrollo (1960-75) cuando se comenzaron a promocionar los deportes federados, la construcción de instalaciones deportivas (apenas había), y potenciar la preparación de profesores y entrenadores, al tiempo que se reconocía la Educación Física como instrumento fundamental en el campo formativo. El colofón lo puso en el año 1966 la campaña “Deporte para todos” con su famoso lema, que muchos recordarán, “Contamos contigo”, y un objetivo final en dos direcciones: ampliar el número de practicantes y lograr victorias en la alta competición. La “etapa desarrollista” trajo una nueva perspectiva de la Educación Física y el deporte, naciendo en sus primeros años los Juegos Escolares Nacionales donde los profesores volcaban gran parte de sus esfuerzos por conseguir las altas cotas. Los éxitos no solo afectaban al prestigio de los centros, sino también a su propia promoción personal.

Fueron unos inicios coincidentes con la puesta en funcionamiento de las primeras Universidades Laborales, siendo el departamento de Educación Física y Deportes uno de los más potenciados. El trabajo de sus docentes se repartía entre clases teóricas (las menos) y prácticas, y un complemento muy esperado por los alumnos (se participase o no directamente) como eran las competiciones celebradas en sábados y domingos. Desde un principio se encaminó la formación hacia una Educación Física de clara orientación deportiva para familiarizarse con las diferentes actividades y, si se reunían condiciones, especializarse en alguna de ellas. Sin embargo, la Gimnasia Educativa también era elemento principal de un programa que, según las edades, solía ir acompañado de juegos, marchas y competiciones. Conforme el alumno crecía este tipo de gimnasia iba perdiendo influencia, centrándose más en la práctica deportiva y de manera especial en el baloncesto, balonmano, balonvolea, gimnasia, natación y futbol.

Exhibición de gimnasia suecaExhibición de gimnasia sueca en el gran Patio Central.

En las UULL se disputaban dos tipos de competiciones deportivas: las internas (colegiales e intercolegios) y las externas (escolares y federadas). En las escolares se competía en las categorías infantil y juvenil con otros centros de la provincia, mientras que en las federadas se participaba en los campeonatos provinciales organizados al efecto. El remate final lo ponían los Juegos Escolares Nacionales y los Juegos Universitarios que, resultados aparte, servían sobre todo para incentivar la práctica del deporte. En su afán de potenciarlo también era muy frecuente que en las UULL se publicasen todo tipo de noticias relativas a las actividades desarrolladas en los centros. Se editaban incluso revistas especializadas con claras referencias a los alumnos más destacados y se contaba con el apoyo de la Dirección y unas magníficas instalaciones, impensables para la época. En la UL de Córdoba un claro ejemplo fue la revista ARETÉ publicada por el Departamento de Educación Física. Precisamente en uno de sus números se elogiaba la fuerte implicación y el reconocimiento a los directores de los Colegios por su disposición para la promoción del deporte: “La rígida estructura de los horarios que regula la vida de los colegios fue en muchas ocasiones alterada por las ocupaciones deportivas de los alumnos. La comprensión de los directores hacia esa conducta anómala de los alumnos deportistas nos permitió hacer frente a estos compromisos deportivos que muchas veces se programan al margen de la norma disciplinaria del Centro”. Lo cierto es que para los Colegios siempre fue motivo de orgullo tener atletas destacados entre sus alumnos.

Uno de los aspectos que más me sorprendió de la UL de Córdoba fue la pasión por el deporte. Nunca pude imaginar que en aquellos años 60, de medios tan precarios para la práctica deportiva, pudiera existir un conjunto de instalaciones tan amplio y de calidad. Algo que pude corroborar más tarde durante mi estancia en la UL de Tarragona. ¡¡Sin duda en las UULL el deporte era el rey!! Sobre todo los fines de semana cuando había competiciones entre Colegios o con equipos de fuera. Solo había que ver las instalaciones llenas de entusiastas en un ambiente de gran colorido. Pronto lo pude constatar en el colegio Luis de Góngora donde estuve mi primer año, y más tarde en San Alberto, justo al lado. Situados en una esquina del ala oeste, contaban con ciertos “privilegios”, o a mí me lo parecían, con unas estupendas zonas de paseo y la mayoría de las instalaciones deportivas muy cercanas en su entorno: piscinas, campos de futbol, pistas de atletismo,… De ahí que, protagonistas directos o no, en nuestras horas libres fuese frecuente caminar por sus andurriales siempre atentos a las distintas actividades, comprobando como muchos compañeros hacían lo mismo desde los colegios más alejados. ¡¡Un ambiente y un conjunto ideal para la práctica del deporte!!

Título Olmo. 1964. Distingo a los hermanos MalagónPista de atletismo con sus alrededores llenos de gente.

Al igual que en el post dedicado a la Universidad Laboral de Tarragona, más que grandes párrafos para comentar las excelentes actuaciones de equipos y deportistas, a veces una escueta referencia es más elocuente para resaltar una brillante actuación. Así lo haremos con algunas de las muchas competiciones de renombre en las que participó la ULC en la década de los 60, sin duda la etapa de oro de las UULL con los Juegos Escolares Nacionales como gran hito. Pero antes un pequeño recuerdo para los profesores, grandes profesionales, que formaban el Departamento de Educación Física con José Luis Fernández Martínez “Cochele” como responsable principal, pionero a nivel nacional en la creación de un laboratorio de alto rendimiento deportivo en la propia ULC, y los responsables directos de las distintas disciplinas con Francisco Homar Llinas, (futbol y balonmano), Alejandro Liz Arias (atletismo y baloncesto), Manuel Pascua Piqueras (atletismo), Juan Carretero Perales, Guillermo Schmidt Lorenzo (gimnasia), Carlos García Guillermo (baloncesto), José Ramón Castañeda Adamez (baloncesto), Antonio Blanco Bermejo (balonmano) y el resto de compañeros. Todos ellos, con el apoyo del Rector P. Cándido Aniz a la cabeza, fueron los principales artífices de llevar a buen puerto el deporte en la ULC.

Como por algún deporte hay que empezar, lo haremos por el atletismo, sin duda el más seguido en mi etapa. Muy por encima del resto, incluso del futbol, el deporte nacional antes y ahora. Levantaba gran pasión a pesar de no ser muy conocido entonces. La gente se desgañitaba animando a sus atletas favoritos (normalmente los de su colegio) sobre aquella pista de ceniza de 300 m., con una “grada” totalmente abarrotada situada en la recta de entrada en un muro de mampostería. Era sorprendente ver como un deporte minoritario concitaba tal ardor.

Atletismo. Equipo campeón JEN 1963Equipo de atletismo campeón de los Juegos Escolares de 1963. A la izquierda, Manuel Pascua de Piqueras (entrenador), que en su primer año en la ULC revolucionó este deporte con sus métodos. A la derecha, José Luis Fernández Martínez, responsable del Dpto de Educación Física. Entre otros atletas se pueden ver a Antonio Miralles, Acaz Biesa, López Ruz, Roberto Manso, López Padin, Gabilondo Echave y Díaz Malagón.

Su verdadero impulsor fue Manuel Pascua Piqueras, en la actualidad persona controvertida por su posible implicación en la famosa Operación Galgo contra el dopaje en el deporte de élite. En 1961, siendo ya entrenador nacional de atletismo de la RFEA y profesor en varios colegios de Madrid, recibió una propuesta de José Luis Fernández Martínez, Jefe del Departamento de Educación Física, al que conocía por sus trabajos de investigación, para desarrollar conjuntamente un gran proyecto deportivo. Una decisión de la que nunca se arrepintió, todo lo contrario, que superó todo lo imaginado. Así lo manifestaba en una entrevista:

“La Universidad Laboral de Córdoba era un centro muy bien diseñado para acoger a 2500 alumnos internos, grandes espacios libres, aulas equipadas con todos los medios, largos talleres, pistas de atletismo, canchas de baloncesto y balonmano, campos de futbol, gimnasio, espléndidas piscinas para la práctica de la natación y una extensa arboleda rodeando todo el complejo. En Educación Física todos los alumnos disponían de su correspondiente equipaje deportivo facilitado por la propia Universidad y un Departamento de Educación Física provisto de todos los medios necesarios. Los horarios de clases y entrenamientos, siempre con el profesor asistido por el Servicio Médico si fuera necesario, permitieron resultados impensables hasta entonces, así como llevar a cabo investigaciones pioneras en aquella época. No es de extrañar, por tanto, que las UULL compitiendo con los mejores colegios de España saliesen casi siempre victoriosos año tras año en las competiciones nacionales y de manera muy especial en los Juegos Escolares”.

Algunos deportistas de esos años aún recuerdan el fuerte estímulo dado por Manuel Pascua Piqueras con sus métodos “revolucionarios”. Sobre ellos circulan numerosas y sabrosas anécdotas. Sus sistemas de entrenamiento eran duros y exigentes, como cuando a Antonio Miralles, uno de los atletas más destacados, le obligaba a dar cuatro pasos entre valla y valla en su preparación para la carrera de 110 m. vallas. O cuando a los atletas de “velocidad prolongada” les forzaba al límite con series de 300 m. (una vuelta completa a la pista), teniendo que recorrer los 200 primeros en un tiempo determinado y los últimos 100 andando para recuperar. ¡¡Y así hasta 30 o 40 series seguidas!! Había quien “temblaba” cuando aparecía a las 6,30 horas de la mañana y decía: ¡¡series de 200!! Las primeras se hacían bien, pero cuando llegaban las últimas estaban casi agotados. No cabe duda que revolucionó los métodos de preparación, incluido su plan de alimentación. Sin entrar a valorar recientes avatares, es de justicia decir que Manuel Pascua fue uno de los grandes impulsores del atletismo, sino el que más, que hizo de la ULC un equipo campeón en el panorama deportivo nacional.

Título Olmo. Miralles. Último relevo 4x400 contra Uni SevillaAntonio Miralles, uno de los atletas más destacados de la ULC, entrando vencedor en la prueba de relevos 4 x 400 contra la UL de Sevilla. Se pueden apreciar las cuatro calles de ceniza que conformaban la pista de atletismo.

Si alguna competición destacaba sobre el resto eran los Juegos Escolares Nacionales, donde los triunfos de las Universidades Laborales, en particular las de Córdoba y Tarragona, marcaron una época. A lo largo del año la mayoría de los esfuerzos se encaminaban a su preparación, aunque antes había que lograr plaza previa en las competiciones provinciales. Cuna de grandes campeones en la mayoría de deportes, nombrar todos y a todos sería muy prolijo. Por citar solo los triunfos más importantes a nivel colectivo merece la pena resaltar las 3 medallas de oro, 2 de plata y 4 de bronce (1 en categoría infantil) en la clasificación por centros en los Juegos Escolares de la década de los 60. Muchas fueron también las medallas logradas a nivel individual, aunque solo haremos referencia a algunos de los deportistas más destacados: Antonio Miralles (110 m. vallas y 400 m. lisos, internacional en los Juegos de la FISEC), José Jaime López Ruz, (400 m. y 800 m. lisos), Veiga Márquez (peso), Tena Ferrer (3000 m. lisos), Mate Antolín (altura y longitud), Roberto Manso (altura y pértiga) , Heras Caballero (disco y martillo), Adán Sendra (100- 200 m. lisos), Moreno Moyá (1500 m. lisos), Padín García (110 m. vallas y 200 m. lisos), García López (100- 200 m. lisos), Atienza González (1500 m. lisos), Pérez Gil (peso y jabalina, internacional en los Juegos de la FISEC), Gómez Cabrera (200-400 m. lisos), Llopis Lozano (110-400 m. vallas), Antonio Sánchez Rodríguez (100-200-400 m. lisos, internacional en los Juegos de la FISEC), Coronel Lanzo (400-800-1500 m. lisos), Acaz Biesa (altura y longitud), Blanco López (disco y 100 m. lisos), Díaz Malagón (800-1500-3000 m. lisos), Blanco Rodríguez (martillo), Julián Marco Marigil (100-200 m. lisos, procedente de la ULT, renombrado atleta internacional más tarde en categoría absoluta),… y muchos más. Se puede afirmar que durante la primera mitad de la década de los 60, etapa coincidente con mi estancia en Córdoba, los triunfos conseguidos por la UL de Córdoba y la UL de Tarragona estuvieron muy por encima del resto de participantes, mientras que en la segunda mitad, aún manteniéndose en los puestos de élite, la igualdad entre los equipos fue mayor.

Equipo juvenil gimnasia 1962Equipo juvenil de gimnasia, medalla de plata de los Juegos Escolares de 1962 celebrados en el gimnasio Moscardó de Madrid. En primer término el profesor Guillermo Schmidt.

La gimnasia fue también un deporte muy seguido. Minoritario a nivel nacional, aún más que el atletismo, en la ULC siempre estuvo muy potenciada. No solo en plan competitivo, pues estaba presente en todas las celebraciones importantes. Todavía se recuerdan las grandes exhibiciones de gimnasia educativa (sueca) ejercitadas en el maravilloso marco del Patio Central con el recinto lleno de un público siempre presto para el aplauso. Deporte que llamaba la atención por su gran plasticidad, su presencia era requerida en todo tipo de festivales, que al tiempo servían para constatar la gran labor educativa y de cultura física realizada. Pero era en el entrenamiento diario en el gimnasio, con sus modernos aparatos y los mayores adelantos técnicos, donde se descubría el enorme potencial de unos atletas que llevaron el pabellón de la ULC hasta lo más alto, consiguiendo en los Juegos Escolares 1 medalla de oro (1 en categoría infantil), 5 de plata (2 infantil) y 3 de bronce. Gimnastas destacados fueron Valerio Arnal, Bartolomé Asensio Mesas, Antonio Flores, Nicolás González Pomares y, Matarán Sanz, entre otros muchos. Años en que la gimnasia empezaba a despuntar tras el trágico fallecimiento de Joaquín Blume, para muchos destinado a ser el mejor gimnasta español de todos los tiempos. Acababa de proclamarse vencedor en el concurso general individual de los campeonatos de Europa (tenían el valor de un campeonato mundial entonces, dado el dominio de los países del bloque del Este), y también en cuatro aparatos: paralelas, caballo, barra fija y anillas. En esta última disciplina logró tal grado de perfección en la ejecución del Cristo (estático con brazos en cruz), que, aunque en realidad no lo sea, ha pasado a la historia como su inventor. A raíz de su muerte, el vacío dejado por Blume fue tan grande que la gimnasia española no tuvo ningún otro representante destacado a nivel internacional hasta bien entrada la década del 2000.

Equipo juvenil futbol 1962Equipo de futbol juvenil año 1962. A la derecha, el profesor Francisco Homar.

Deportes como el futbol, baloncesto y balonmano alcanzaron también hitos importantes. En el caso del futbol, deporte de gran aceptación, como no podía ser de otra manera, aparte de las medallas conseguidas en los Juegos Escolares Nacionales (2 de oro y 2 de plata), se lograron éxitos repetidos en los campeonatos juveniles provinciales. De los equipos de la ULC salieron excelentes jugadores, llegando algunos a competir más tarde en primera y segunda división nacional, como Juanjo “El Negro”, que jugó en 1ª división con el Sporting de Gijón, y otros en divisiones inferiores. Su responsable, Francisco Homar Llinas, buen profesor, a veces le costaba sintonizar con los alumnos por su talante demasiado serio. Sin embargo, sus métodos de entrenamiento estaban muy bien considerados. Y no solo los suyos, sino los del conjunto del Departamento de Educación Física en el resto de deportes. Fueron unos adelantados a su tiempo. Tanto es así que, por ejemplo, en el año 1970 a petición del propio club se encargaron de la preparación física del Córdoba C.F. Realizada en las propias instalaciones de la ULC, fue algo revolucionario en el panorama futbolístico nacional.

La verdad es que Francisco Homar sabía como motivar en pro de este deporte. Idea suya fue traer alguna figura importante (jugador o entrenador) aprovechando la visita de los equipos que se enfrentaban al Córdoba C.F. en la Liga de 1ª División. Ni que decir tiene la expectación que levantaba su presencia. Ya conté en un post anterior como en un partido con el Real Oviedo, su entrenador Juanito Ochoa, muy conocido, a quien se le atribuía gran parte del mérito (fue el mejor año de su historia), se acercó hasta la ULC a impartir una conferencia. Inusual en aquellos tiempos y más en un deporte como el futbol. Corría el año 1963 y allí estuvo Ochoa toda una tarde disertando. El éxito fue total con el salón de actos del colegio San Alberto, lugar del encuentro, lleno hasta los topes. En otra ocasión el gran protagonista fue Puskas, extraordinario jugador del Real Madrid, apodado “Cañoncito pum” por su espléndido disparo con la zurda. Cuentan que cuando alguien le preguntó por la razón de su potente disparo, y si ocurría lo mismo con otros jugadores zurdos, contestó muy serio: “Es así porque… el corazón está a la izquierda”.

Baloncesto 1965-66. 2ª DivisiónEquipo de baloncesto participante en la 2ª División, temporada 1965-66. A la izquierda, el profesor Carlos García Guillermo.

Un deporte innovador fue el baloncesto. Desde la inauguración de la ULC dio un salto de calidad gracias a sus excelentes instalaciones, magnífica cantera y el trabajo desarrollado por los profesores José Luis Fernández, Alejandro Liz y Carlos García Guillermo. En 1957 el Areté Universidad Laboral ganaría su primer campeonato provincial, tardando muy poco en convertirse en una potencia en Córdoba. En su participación en las distintas competiciones la ULC cosechó grandes éxitos. Así por ejemplo en 1962 el Areté se proclamó campeón juvenil de 2ª categoría y su equipo infantil subcampeón provincial. También logró ese año la medalla de plata en los Juegos Escolares. En 1965 se alzó con el subcampeonato de España en categoría juvenil y en 1966, por primera vez en la historia, un equipo andaluz disputaría una final nacional de categorías base. Estos últimos éxitos fueron conseguidos bajo la dirección de Carlos García Guillermo, más tarde preparador de la selección española y responsable de la famosa “Operación Altura”, una de cuyas concentraciones se celebró en la Semana Santa de 1966 en las instalaciones de la ULC, que aportó bastantes jugadores. Entre los más destacados en la década de los 60 citar a Abilio Antolín (más tarde marcó una época como entrenador en los años 70 y 80 en el Juventud de Córdoba y luego en el Cajasur durante más de dos décadas), Martínez Cuéllar, Muñoz de Leyva y García Carrillo (los tres preseleccionados para la Selección Nacional juvenil), Jacinto Castillo Naranjo y Garrido del Pozo (luego en la ULT), y Molina Ramírez y Pintor (seleccionados para la Operación Altura 1966).

Título Olmo. Balonmano 1961Equipo juvenil de balonmano, subcampeón de los Juegos Escolares año 1961. Arriba, en el centro de la imagen, su entrenador, el profesor Francisco Homar.

Deportes como la natación, el balonvolea o el montañismo contaban con muchos adeptos, pero por no hacer demasiado extenso este artículo nos referiremos por último al balonmano, aún no muy conocido en los primeros años 60, aunque si muy seguido en la ULC. Francisco Homar, al igual que en el futbol, junto a Antonio Blanco Bermejo eran sus entrenadores. Fueron los primeros en hacerle triunfar con sus sistemas en los Juegos Escolares donde se consiguieron 2 medallas de plata. En 1964 se hizo una selección para representar a Córdoba en los Campeonatos Nacionales Universitarios bajo el nombre Club Areté, cuya base estaba formada por jugadores de la ULC, participando en 1ª División y proclamándose campeones de Andalucía en varias ocasiones. Varios llegaron a jugar más tarde en la 1ª División Nacional. Nombres destacados fueron Fernández de Córdoba, Parejo Polo y Osuna Luque (1ª División Nacional con el equipo representativo de Córdoba), Ortigosa, Megido (más tarde en la ULT), Gabilondo Echave, Gascón Álvarez de Sotomayor, Muñoz de Leyva (1ª División con el club Areté de Córdoba y ya fuera en el Banesto de Madrid en 1ª División) y Gilsanz (1ª División con el Club Areté de Córdoba y luego en el Vulcano de Vigo en la División de Honor Nacional).

Inauguración Juegos Escolares 1962Ceremonia de inauguración de los Juegos Escolares año 1962 celebrados en el estadio Vallehermoso de Madrid.

Para terminar decir que, aunque muchos alumnos veían alos deportistas gozar de ciertos privilegios, lo cierto es que, por ejemplo, los componentes del equipo de atletismo tenían un exigente régimen de entrenamiento, sobre todo en la etapa dirigida por Manuel Pascua Piqueras. Madrugaban a las 6 de la mañana, y cuando los demás se encontraban en el estudio previo al desayuno, antes de las clases, ya llevaban un buen rato en pleno esfuerzo. Lo mismo sucedía por las tardes entre el final de las clases y el tiempo libre. Eso sí, todo hay que decirlo, sus desayunos y meriendas eran “especiales”. Lo mismo sucedía con otros deportes, pero no de forma tan continuada; sus entrenamientos no eran tan duros. Aún se recuerda como por las mañanas, tras una reconfortante ducha, acudían a la parte delantera de los comedores, con el albornoz aún puesto, donde había dispuesta una especial “zona de atletas”. Además del clásico pan con mantequilla y chocolate para todos, tenían un desayuno “complementario” a base de unos “envidiados” huevos con jamón y algún que otro condimento adicional. Como es lógico, todo eso llevaba aparejadas las consiguientes bromas y chascarrillos de sus compañeros más próximos.

No cabe duda que las UULL se convirtieron en auténticas canteras para el deporte español, influyendo de forma notable en los altos niveles logrados. Es innegable el impulso dado durante más de 20 años (1956-1978) en los mayores complejos educativos de España. No solo por los esfuerzos y sacrificios de los deportistas que tuvieron el honor de defender sus colores, sino también por lo que hicieron sus profesores de Educación Física y el resto de compañeros. Con su apoyo, los triunfos les eran propios. Si de algo estaba impregnado el espíritu de las Universidades Laborales era de una intensa vocación de compañerismo y de absoluta entrega.


Universidad Laboral de Tarragona: la fiesta del deporte

octubre 21, 2014

A veces usamos la palabra nostalgia para recordar “viejos tiempos” que tenemos idealizados en la memoria. Un sentimiento con cierta percepción melancólica por situaciones que ya nunca volverán. Sin embargo, no por eso tienen que sugerir amargura. Recordar el pasado, sin quedarnos anclados en él, es también una forma de poder gozar más del presente. Hasta puede resultar agradable. Una sensación que muchos “laborales” tenemos cuando, al tiempo que la vida sigue, la añoranza nos impulsa hacia adelante.

Es por eso, porque la vida continúa, por lo que retomo mi primer post sobre la Universidad Laboral de Tarragona (ULT). Decía que además de estudios, lo más importante, era también fiesta y deporte al tiempo que mostraba unas pinceladas de las actividades lúdicas. Prometí seguir hablando de ellas y lo hice en artículos anteriores (música, cine, teatro,…). Lo haré también ahora, porque en la ULT además de espacio, luz, mar, alegría, amistad y convivencia, siempre había un hueco para el deporte.

Vista aérea campos de deportesVista aérea de las zonas deportivas. A la izquierda los campos de hockey sobre patines y canchas de baloncesto, en la parte central la pista de atletismo y los campos de futbol, y a la derecha las canchas de balonvolea. En primer término, la playa de la ULT.

El deporte era el rey, sobre todo los domingos con las competiciones entre Colegios o con equipos foráneos. Las instalaciones, espléndidas, situadas en una gran explanada cercana al mar, rodeadas de paseos y arboledas, se llenaban de entusiastas para presenciar las distintas actividades programadas. Mucho colorido y más ambiente se respiraba en aquellos domingos de deporte cuando, después de misa y el consabido desayuno con mantequilla, acudíamos en masa a animar a nuestros equipos preferidos. Junto a familias de visita, seguidores de otros equipos y chicas de Tarragona, que solían ir a ver a amigos y conocidos, se rondaba de forma ruidosa de una competición a otra. Los profesores de Educación Física, Juan José Martín (“Juanjo”), preparador de futbol y balonvolea, Francisco Signes, entrenador de atletismo, y el resto de compañeros eran los encargados de llevar a buen puerto las múltiples disciplinas con una organización perfecta.

Más que grandes párrafos para comentar los éxitos de equipos y deportistas, a veces una referencia escueta resulta más elocuente para resaltar una actuación brillante. Y a eso nos aplicaremos en las muchas competiciones de renombre en que participó la ULT tanto a nivel individual (atletismo,…), como de equipo (futbol, balonvolea,…), que en la década de los 60 (a la que nos referiremos en este artículo), etapa de oro de las Universidades Laborales, tenían su colofón en los Juegos Escolares Nacionales.

ULT balonvolea 03Una de las formaciones clásicas del equipo de balonvolea en la élite nacional durante el período 1964-68. En la imagen están, entre otros, Otamendi, Egozcue, Larrañaga, Echevarría, Mateo,… A la derecha, de pie, Castro, arbitro federado, también perteneciente a la ULT.

Como por algún deporte hay que empezar, lo haremos por el balonvolea (ahora voleibol) en el que la ULT perteneció a la élite desde sus inicios, participando en la máxima categoría (Liga Nacional de Balonvolea de 1ª División) codeándose con los mejores equipos españoles como Hispano Francés (una verdadera institución) y Picadero Damm de Barcelona, Antorcha de Lérida, Real Madrid, San Fernando de Zaragoza, Ferroviarios de Langreo, Juventud Deportiva de Palencia, OJE de Valencia o Atlético Montemar de Alicante. Un campeonato que se disputaba por grupos o zonas, donde los equipos catalanes ya destacaban en un deporte de gran proyección en la región, como lo demostraba el Campeonato de Cataluña, casi una segunda Liga Nacional por la calidad de sus equipos. Se puede afirmar que la ULT fue uno de los pioneros del balonvolea, casi en ciernes en aquellos años, siendo sus jugadores muy codiciados y algunos fichados más tarde por los grandes equipos nacionales.

Pronto se convirtió en un deporte muy popular en la ciudad de Tarragona gracias a los triunfos de su equipo más representativo, viviendo su etapa de máximo esplendor en 1967 cuando con la nueva reorganización de la competición realizada por la Federación Española el equipo de la ULT fue incluido en el grupo único de la Liga de 1ª División integrado por los seis mejores equipos del momento: Hispano Francés, Picadero Damm, Antorcha de Lérida, Real Madrid, Ferroviarios de Langreo y Universidad Laboral de Tarragona. Para darse cuenta de su importancia, basta decir que existía una 2ª División formada por otros 16 equipos, todos también de gran calidad. Un gran éxito de partida que se vio refrendado más tarde por los resultados al lograr el subcampeonato (tras el Hispano Francés) en su primera edición. ¡¡La mejor clasificación de su historia!!

ULT balonvolea 02Partido de balonvolea celebrado en las instalaciones de la ULT con el público estudiantil llenando el campo para animar a su equipo.

Sin embargo, la gloria no duró mucho, pues dos años más tarde descendía a 2ª División coincidiendo con la marcha de algunos de sus mejores jugadores y de su principal impulsor, el profesor Juan José Martín, que en el año 1969 inicia una nueva andadura profesional como director técnico de la Federación Española y preparador del CAU Moscardó de Madrid. Ese año organiza y dirige, precisamente en las instalaciones de la ULT, la 1ª Operación Voleibol a nivel nacional con el apoyo de un cuadro técnico de excepción formado por acreditados entrenadores extranjeros y un principal objetivo: ir perfilando la base de la futura Selección Nacional Junior. Tuvo continuidad al año siguiente en las instalaciones del Complejo de Deportes de La Albericia de Santander, ampliando su área de influencia al incorporar un Curso Nacional de Preparadores.

Desfile inaugural Juegos Escolares 1960Desfile inaugural en una de las ediciones de los Juegos Escolares Nacionales con la Universidad Laboral de Tarragona en primer término.

Si alguna competición destacaba sobre el resto eran los Juegos Escolares Nacionales, donde los triunfos de las Universidades Laborales, y Tarragona y Córdoba en particular, marcaron una época. A su preparación se encaminaban la mayoría de los esfuerzos del año, pues ¡¡había que conseguir plaza previa en las fases regionales!!  La ULT fue cuna de grandes campeones en la mayoría de deportes, por lo que nombrar todos y a todos sería muy prolijo, Citaremos solo a algunos de los muchos que alcanzaron el medallero en categoría juvenil en esa década de los 60:

Equipo de atletismo (2 de oro y 1 de bronce), futbol (4 de oro, además consecutivas), baloncesto (1 de plata), balonmano (1 de oro), pelota a mano (2 de oro y 1 de plata), hockey sala (1 de plata y 1 de bronce), balonvolea (3 de oro), hockey sobre patines (1 de plata) y gimnasia (1 de bronce). Entre los atletas merece la pena destacar a Juan Ripoll ganador en 1500 y 3000 m. lisos tres años consecutivos, Lloveras 1º y 2º en 110 m. vallas y un 3º en salto de altura, Higuera 1º en salto con pértiga, Navarro 2º en triple salto y 3º en longitud, Ortega 2º en martillo, Escarmis 3º en salto con pértiga, Antia Goitia 2º en 800 m. lisos y 3º en 400 m., Olaizola 2º en disco, Adolfo Sol 1º en 3000 m. lisos  y 3º en 1500 m., Salas 1º en 400 m. lisos, Santos 1º en dos ocasiones en lanzamiento de martillo y Barrenechea 2º, Dorronsoro 2º en jabalina, Calavia 3º en 110 m. vallas, y un largo etcétera.

El atletismo, actividad muy potenciada en todas las Universidades Laborales, era un deporte donde la pasión se desbordaba. Se puede afirmar que durante la primera mitad de la década de los 60 los triunfos conseguidos por la UULL estuvieron muy por encima del resto de participantes, mientras que en la segunda, aún manteniéndose en los puestos de cabeza, la igualdad entre los equipos fue mayor. La ULT siempre dio extraordinarios campeones entre los que merece la pena destacar a Ripoll, por encima de todos, y a Sol, fondistas de reconocido prestigio tanto a nivel nacional como internacional. También a Pedro Aguadé, velocista que formó parte de la selección nacional absoluta en la prueba de relevos.

Juan Ripoll. Jean Bouin1960Juan Ripoll, con el que no llegué a coincidir, ha sido quizás el mejor deportista en la historia de la ULT. Sus victorias arrolladoras en la mayoría de las carreras crearon escuela. Con un largo y laureado historial, a continuación reflejamos algunos de sus triunfos más sonados:
* Medalla de oro en los Juegos Escolares Nacionales en los años 1960, 1961 (la ULT logró las tres medallas: oro, plata y bronce) y 1962 en las distancias de 1500 y 3000 m. lisos. Triunfos logrados la mayoría en el desaparecido estadio Vallehermoso que como decía una crónica de la época:
“Era el complejo deportivo de los Juegos Escolares por excelencia, donde el buen hacer de las Universidades Laborales, con sus ventajas evidentes, eclipsaba un tanto a otros colegios y algunas participaciones individuales. Universidades Laborales, colegios como el Maravillas de Madrid, San José de Valladolid, y Tajamar de Madrid iban a por todas. Nombres como Ripoll de la UL de Tarragona, elegante en la zancada, y detrás de él una estela de esforzados. En los campeonatos colegiales había mucho ambiente y todo el que corría tenía el calor de su público”.
* Primer puesto en 1961 en 3000 m. lisos en los campeonatos internacionales organizados por la FISEC, frente a equipos de Irlanda, Bélgica, Francia, Alemania, Austria y Grecia.
* Ganador de la Jean Bouin en categoría juvenil en 1960, prestigiosa carrera internacional de campo a través.
* Campeón provincial de Tarragona y campeón de España juvenil de campo a través en 1962 en categoría de juveniles.

Pero donde sus compañeros tenían la oportunidad de ver a Ripoll en plena acción era en la carrera del Señor Rector (así se llamaba), que se celebraba todos los años en la ULT allá por el mes de diciembre. Sus participaciones se cuentan por victorias. Un trofeo que comenzó su andadura en 1958 y que como su nombre indica tenía al rector como figura emblemática. Una prueba de campo a través con un recorrido por el interior del recinto “laboral”, y a veces fuera (cuando la carrera se asemejaba más a una media maratón) en dirección a la carretera de Salou, para entrar luego por la puerta de acceso principal. Sobre una distancia de 1200 m. para los corredores infantiles y 3200 m. para el resto, con vencedores a nivel individual y por colegios, la rivalidad y emoción estaban aseguradas, aunque la sola presencia de Ripoll era ya un acontecimiento. Con una alta participación, algún año se llegó a superar la cifra de 600 en categoría juvenil y 300 en infantil, en ediciones posteriores obligó a establecer eliminatorias previas para hacer la carrera más fluida. La última victoria de Ripoll fue en 1964, ya como ex alumno, en dura competencia con Sol, su gran rival de ese año.

Carrera del Señor Rector 01
Salida de la carrera del Rector en una de sus ediciones

A la marcha de Ripoll, Adolfo Sol tomó su relevo en las mismas distancias que su colega, alcanzando también triunfos importantes. A destacar la medalla de oro en 3000 m. lisos en los Juegos Escolares Nacionales y el subcampeonato de Cataluña de campo a través en 1963, y el campeonato de Tarragona de Cross y ganador de la prestigiosa Jean Bouin en 1964 en categoría junior con una gran autoridad. Así lo reflejaba “El Mundo Deportivo”, organizador de la prueba, en su crónica:
“El junior Sol, un nuevo valor en el cross. Quizás en este apellido del astro Sol, que tiene el corredor tarraconense, hayamos encontrado el joven muchacho que venga a reforzar a nuestra selección nacional, ya que la carrera que hizo ayer ha sido francamente magnífica. Triunfó de manera magistral tras haber derruido la resistencia de esta especie de corzo que es el guipuzcoano Azcune, a quien nosotros habíamos dado como favorito. Habíamos visto correr y vencer a Azcune en el cross disputado hace quince días en Calldetenes y, francamente, confiábamos en su victoria. Pero en verdad que no contábamos con este atleta de la Universidad Adolfo Sol.Trofeo Rector 01Laboral que venció con plena autoridad, después de haber hecho quemar sus mejores cartuchos a su rival, hundiéndole, y relegándole al cuarto puesto, ya que Azcune, después del esfuerzo producido, no pudo mantener el ritmo de carrera”.

Otro atleta destacado de los años 60 fue Pedro Aguadé. Gran velocista de 100 m. y 200 m. lisos, fue subcampeón de España en la categoría junior en 1968, seleccionado para el encuentro contra Grecia en Oviedo y más tarde contra Suecia. Tras salir de la ULT llegó a formar parte en la selección nacional absoluta, participando en varios encuentros internacionales en el relevo 4*100 m. De su gran categoría habla los compañeros que tenía en la prueba del relevo: Sánchez Paraíso, Magariños, Carballo y Jones, todos grandes velocistas.

Una de las mayores hazañas jamás alcanzada por ninguna otra Universidad Laboral ni Colegio fue lograda por el equipo de futbol en los Juegos Escolares Nacionales de 1963, donde se proclamó por cuarta vez consecutiva (todas las que había participado) campeón nacional en una dura fase final frente a los representantes provinciales de Barcelona, Madrid, Asturias, Navarra, Almería, Zamora y Valladolid. En un artículo publicado en el “El Mundo Deportivo”, su entrenador Juan José Martín explicaba la proeza que situó en lo más alto el pabellón no solo de la ULT sino de la propia capital tarraconense, que presumía de tener en el centro docente un magnífico y fructífero vivero de deportistas. A continuación reflejamos algunos párrafos:
“Da idea de la dificultad que entraña llegar a campeones el hecho de que se jugaron cinco encuentros seguidos todos ellos clasificatorios por lo que los jugadores debieron rendir al máximo frente a los grandes conjuntos que intervinieron en la fase final, todos ellos integrados por valiosos jugadores que ofrecieron magníficas actuaciones”.

Nota.- Algunos formarían parte más tarde de equipos de la Liga de 1ª División Nacional como el Sporting de Gijón o la Real Sociedad de San Sebastián.
“La final la jugaron los equipos de las Universidades Laborales de Zamora y Tarragona con triunfo neto de los tarraconenses por dos goles a cero. Todo el conjunto fue muy elogiado por su acoplamiento, técnica y preparación física, cualidades que le valieron para conseguir el ansiado título de campeón. Es de justicia hacer llegar no solo a los jugadores sino a cuantos desde diversos ángulos hicieron posible tan rutilante triunfo, la felicidad más sincera que estamos seguros que les envían todos los tarraconenses en este gran éxito de su Universidad Laboral”.
“La alineación de aquel equipo que pasará la historia fue la siguiente: San José, Lorenzano, Corbella, Vila, Santiago, Fanjul, Brugues, Hereu, Aguirre, Mayoral y Petit, con Toca y Laspeñas como suplentes, siendo Mayoral proclamado también mejor jugador del torneo”.

Partido futbol Paso del Ecuador 3ª PromociónPartido de futbol celebrado en el campo del Nastic de Tarragona en marzo de 1965 con motivo del Paso del Ecuador- 3ª Promoción de Peritos Industriales. En la foto están varios jugadores de la selección de la ULT y del Colegio Balmes, como Guibelalde, Carratalá, Hernández, Martínez, Palacios,…

Otros deportes en los que se alcanzó un gran nivel fueron el baloncesto y el balonmano. Aparte de los logros conseguidos por los equipos seniors en los campeonatos provinciales y regionales, el equipo juvenil de baloncesto se proclamó campeón de España en 1964, además de obtener varias medallas de distinto metal en los Juegos Escolares Nacionales.

Equipo de baloncesto. SEU 1963-64Equipo senior de baloncesto temporada 1963-64. En foto se pueden ver, entre otros, a Castillo, Garrido, Lujan, Cambredó,…

Referente al balonmano, el equipo de la ULT se proclamó campeón provincial de Tarragona durante todo el período 1964-67, representando a la provincia en los campeonatos de Cataluña y estando siempre en los puestos de honor.

Equipo de balonmano 1966-67Equipo de balonmano temporada 1966-67. Como campeón de Tarragona, representó varios años a la provincia en las distintas competiciones. En la foto están, entre otros, Santisteban (entrenador), Megido, Peciña, Jiménez,…

No quisiera terminar sin una breve referencia a la gimnasia educativa, también la artística cuyo momento álgido se vivió al conseguir el título de campeones en los Juegos Escolares de 1960, un deporte que llamaba la atención por su enorme plasticidad y cuya presencia era requerida en todo tipo de festivales. Aparte de las demostraciones celebradas en el propio centro en el incomparable marco del Patio de Honor con sus mosaicos de mármol, en más de una ocasión se solicitó a la ULT realizar exhibiciones en las localidades cercanas llegando a participar más de 600 alumnos. Eran unos festivales espectaculares en los que se podía constatar la gran labor educativa y de cultura física realizada.

Exhibición de gimnasiaExhibición de gimnasia en el Patio de Honor. Al fondo, a la izquierda, los colegios Balmes y Vives, y a la derecha las Aulas Especiales

Muchos esfuerzos, sudores y sacrificios se dejaron todos aquellos que tuvieron el honor de defender los colores de la ULT en el deporte. Pero tanto o más lo hicieron también sus profesores de Educación Física y el resto de compañeros que les brindaron su apoyo. Sus triunfos les eran propios, porque si algo estaba impregnado en el espíritu de las Universidades Laborales era la vocación de compañerismo y de absoluta entrega.


Universidad Laboral de Tarragona: la música, la Tuna y el Ochote

noviembre 19, 2013

Un capítulo más y otro pequeño retazo de lo que fue la Universidad Laboral de Tarragona en la España de los 60. La de la generación ye-ye que tanto contribuyó al espectacular cambio habido en nuestro país. Un estilo de vida, una forma de ser, de vestir, una actitud y un comportamiento ante los nuevos aires sociales. También el significado más profundo de toda una cultura pop, de manera muy especial en la música. Toda una ruptura con la generación anterior. Una “revolución” que algunos vivimos en parte en el colegio Balmes (otra fue en la UL de Córdoba) donde día a día nuestros compañeros de la emisora de radio nos deleitaban con su espléndida selección de rock americano, ye-ye francés y beat británico, y también de un incipiente pop español a imagen y semejanza.

Uno de los lugares donde más disfrutaba era en nuestras habitaciones. No solo en la tranquilidad del descanso nocturno; también por las mañanas con las energías ya renovadas. Y para muestra, un botón. Seguro que muchos recordarán “La yenka” de Johnny and Charley, uno de los ritmos de moda entonces. Pronto se convirtió en un rito bailarlo cada domingo. A medio vestir, en calzoncillos, en camisa y con corbata; lo de menos era el como. Existen imágenes probatorias. ¡¡Nadie se escaqueaba!! Un pasillo corrido de un extremo a otro invitaba a la práctica entusiasmada con tan solo oír: “izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, hacia atrás, un, dos, tres”. Allí, alineados en doble fila, la sesión de gimnasia rítmica estaba asegurada con tan solo escuchar su estrofa. Era uno de los momentos más placenteros de aquel musical mañanero. Levantarse temprano cuesta, pero si el despertar es dulce se hace más llevadero.

Habitación 01Pasillo corrido de las habitaciones donde, en doble fila, se bailaba “La Yenka” hasta la extenuación

La megafonía del colegio invitaba a escuchar, tararear y hasta bailar los grandes éxitos del momento. Sonaban por todas partes. Hasta en el bar, a pesar del fragor de las memorables partidas de cartas donde solo los contendientes eran capaces, y no siempre, de abstraerse de lo que sucedía a su alrededor. ¡¡Tal parecía que su honor estaba en juego!! Aún recuerdo los campeonatos de tute o las partidas de póker, cuyo premio no era mucho más que el prurito de ganar, con toda la gente animando, y de vez en cuando cantando, poniendo alma y sentimiento al son que marcaba cada canción. Se podía oír incluso en la sala de televisión. Aunque no siempre. Sagas y famosas series como “El fugitivo” eran seguidas con tal entusiasmo que pasaban a ocupar el primer plano. Pero cuando la pasión se desbordaba era durante los partidos de futbol, sobre todo con los “clásicos” Barça-Real Madrid en los que a juzgar por los gritos de ánimo parecía que iba a “arder Troya”.

Fotogramas de una película super 8 que recogen los avatares acaecidos en una disputada partida de tute que, parece, acabó como el rosario de la aurora. Como hacía muy buen tiempo se “rodó” en el exterior.

Nuestra colección de música para si la hubieran querido algunas emisoras profesionales de entonces. Si no por la cantidad, que no estaba mal, si por su excelente calidad. Lo puedo afirmar porque durante las vacaciones de Semana Santa me tocó estar al mando. Lo pude comprobar y también saborear. No todos nos íbamos de vacaciones en esas fechas. Algunos que vivíamos en lugares alejados preferíamos quedarnos, pues el viaje era demasiado cansado para tan pocos días de asueto. Con la condición o excusa de hacer pequeños trabajos para el SUT (Sindicato Universitario de Trabajo) nos permitían residir en el centro y gozar de total libertad para entrar y salir de la Uni. ¡¡Una bicoca!! Tanto que recién acabado el curso, ya en pleno verano, los conocedores del truco aprovechábamos para quedarnos un par de semanas más de vacaciones. Éramos los “reyes” de un colegio casi vacío, con comida y alojamiento gratis. Por las mañanas, después de despertar a mis compañeros con buena música, después de desayunar nos dedicábamos a pintar algún que otro mobiliario: mesas, bancos y otras chapuzas menores. El resto del día lo teníamos libre para disfrutar de la playa: la nuestra, casi privada, y también las cercanas de La Pineda y  Salou. Años en que el turismo y las “suecas” lucían con esplendor, aunque lo más normal en nuestro caso era “ligar” el envidiado bronceado mediterráneo de unas vacaciones “pagadas”. Lo que no es poco.

Años de la explosión de la cultura pop. ¡¡Todo empezaba a cambiar!! El gran boom de The Beatles fue su  punto de inflexión. Sus dos únicos conciertos en España (uno en Barcelona, en la plaza de toros de la Monumental, y otro en Madrid, en la plaza de las Ventas) coincidieron estando en la Uni. Únicos e irrepetibles. Todo un acontecimiento para ver a la mejor banda de pop rock de todos los tiempos (si acaso se les acercaban The Rolling Stones, siempre con mucha fuerza y actuando de contrapeso). The Beatles cambiaron la música y su mundo y fueron el germen de los primeros grandes conjuntos españoles como Los Brincos o Los Bravos.

La Tuna 03La Tuna despidiendo a las autoridades de turno después de una fiesta de celebración del 1º de Mayo

La música pop fue todo un fenómeno en la Uni, pero también las actividades musicales. Se cultivaban a conciencia. Conciertos y festivales aparte, la Tuna, el Ochote y el Coro siempre estaban en primera fila.

Nuestra Tuna tenía mucha marcha. Mantenían la tradición con gran “dignidad”. ¡¡Allí donde eran invitados,… allí se presentaban!! Era costumbre que se les tuviese muy en cuenta en las fiestas y actos académicos como el 1º de Mayo. A las autoridades políticas o eclesiales les encantaba que actuasen en su recepción y despedida. También al Rector quien, muy ufano y lleno de orgullo, presumía al ver como revoloteaban y cantaban a su alrededor.

Las salidas a Tarragona para rondar a las chicas eran un “clásico” de la Tuna. Muchas veces aparecían sin más, como por arte de magia, bajo un balcón, y cantaban, cantaban,… hasta que la chica de turno, y sus amigas, les invitaban a subir a tomar un piscolabis. Entre filigranas y saltos, sorprendiendo con sus canciones, provocaban más de una pasión contenida. ¡¡Las pastas y el buen vino desaparecían en un santiamén!! Luego, recogían sus bártulos no sin antes despedirse al pie del balcón con saludos a las “doncellas”, asomadas y apiñadas, muy contentas, y se iban con su música en busca de una nueva ilusión.

La Tuna 02. Festival de Orleans 1964-65La Tuna en Orleans. Viaje realizado en mayo de 1965 por la fiestas de Les Floralies, famosa exposición temática dedicada al mundo de las flores y la horticultura que se celebraba entre los meses de abril a octubre

La Tuna no solo era diversión, también le gustaba competir para contrastar su nivel “profesional”. Siempre dio la talla en los concursos. Como en el campeonato nacional de Tunas celebrado en el año 1965 en el teatro Campoamor de Oviedo, donde logró el subcampeonato y estuvo en un tris de alcanzar el máximo galardón. Tocaron “Torre Bermeja” como pieza obligatoria. Un tema difícil que gracias a la paciencia y buen hacer en los ensayos con el profesor Tous a la cabeza, y algunos alumnos de nuestro colegio Balmes ya destacados intérpretes, se sacó adelante con éxito. Una pieza algo compleja para las guitarras, pero preciosa de ejecutar. Como tema libre “La Paloma” que cosechó una gran ovación de un público entregado. Un triunfo al que contribuyó en gran medida la colaboración entre bambalinas del Ochote, miembros de la Tuna en su mayoría, que al tener que intervenir a continuación no podían vestir de tunos. Algunos en segunda fila con la guitarra y otros detrás del telón, elegantes, medio escondidos para que no se notara su “uniforme”, fueron parte esencial en el gran éxito conseguido.

La Tuna 01. Teatro Campoamor 1965La Tuna durante su actuación en el Teatro Campoamor en Oviedo en 1965 donde logró alzarse con el 2º puesto en el Campeonato Nacional de Tunas

El Ochote era toda una institución. Nuestra promoción le dio el gran impulso al reunir a tantos “artistas” juntos. Si en un artículo anterior citamos a algunos “laborales” ilustres como José Mª Pou o Joan Manuel Serrat, sería injusto no hacer lo mismo con Guillermo Morales “Willy”, los hermanos Blasco, Campins, “Lucho” González, Perbech,… y Enrique Fontanillo, un educador, también partícipe y tenor destacado. Al frente del Ochote, dirigiendo, estaba el profesor Tous, paño de lágrimas cuando el ánimo bajaba en los ensayos y no salía muy bien la entonación. Cuentan que en una convención celebrada en el hotel Imperial Tarraco, les paró en mitad de la canción porque su tono no era el más adecuado. Sin embargo, fue siempre su gran defensor, sobre todo cuando la situación lo requería. En una ocasión, al darse cuenta que el público no les hacía ni caso, ni corto ni perezoso paró la actuación y se marcharon todos del escenario. ¡¡Ahí os quedáis”!!, dijeron. ¡¡Se armó un gran escándalo!! Pero lo primero es la dignidad y además… no tiene precio.

El Ochote 02Una de las formaciones del Ochote con el profesor Tous en el centro. Al fondo el colegio Balmes.

El Ochote tuvo gran repercusión y un reconocido prestigio fuera de la Uni. Vestidos casi siempre de smoking, llegaron a compartir escenario con reconocidos cantantes. En un festival celebrado en Reus ocurrió una curiosa anécdota compitiendo con Los Maranatha, uno de los grupos en boga, que a semejanza de los grandes del soul como “The Golden Gate Quartet” les encantaban los “espirituales negros”. Terminada la actuación “oficial”, durante la comida de agasajo a los participantes, las ganas de seguir cantando permanecían intactas. Y pasó lo que tenía que pasar. Con o sin escenario, eso era lo de menos, siempre había un hueco cuando la ocasión se presentaba. Fue a los postres. En muestra de agradecimiento por las atenciones recibidas, unos y otros se pusieron a la “faena” a petición de los asistentes. No fue solo una canción; luego vino otra y otra más, y así siguieron durante un tiempo. ¡¡El Ochote se “picó” con Los Maranatha sin que hubiera solución!! Dicen las malas o buenas lenguas que el “duelo” estuvo muy igualado, y que muchos al final se inclinaron por los “estudiantes”.

En la localidad francesa de Orleans, en el primer viaje realizado en mayo 1965 por las fiestas de Les Floralies, al que también acudió la Tuna, fueron protagonistas de un hecho emotivo. Durante su actuación cantaron la famosa canción “L’emigrant” con una dedicatoria especial para un grupo de catalanes presentes en el teatro, que en cuanto la oyeron entonar se pusieron a llorar de emoción. Su fama, y sobre todo su calidad, les llevaron a grabar un single de recuerdo antes de separarse e iniciar la nueva andadura profesional y personal que el destino a cada uno les tenía preparada. Por fortuna, no fue la última vez que pudimos ver cantar juntos a los miembros del Ochote. Durante la celebración del 25 Aniversario de nuestra Promoción revivimos una vez más aquellos grandes momentos pasados. En esta ocasión fue con profesor Calvo a la batuta, y una vez más sonaron las estrofas de una de sus canciones más emblemáticas que siempre llevaremos en el recuerdo: “Let my people go” (“Go down, Moses”).

La Tuna y El Ochote 1964La Tuna y el Ochote dirigidos por el profesor Francisco Tous durante una celebración en el año 1964

Todavía se recuerda con humor una simpática anécdota protagonizada por el Ochote. Uno de sus componentes, gran guitarrista, y también monologuista (tardes de gloria nos dio con “La Toreá”), armonizó a cuatro voces un “Mecagüen la puta”, tal como suena, con música para la ocasión, que ensayaban y cantaban con todos nosotros cuando había ganas de pasarlo bien. Durante una Misa solemne a la que habían sido invitados, el susodicho, un virtuoso de los instrumentos, propuso cantarla al órgano con una letra pseudo religiosa que improvisaron poco antes. Ni que decir tiene que la idea asustó a más de uno, pero nadie se atrevió a decir nada. Y así lo hicieron. Lo bueno fue que al final al sacerdote celebrante le encantó la interpretación. Pero sin duda los que más nos divertimos fuimos sus compañeros, que conocedores de la estrofa “real” la habíamos adoptado como himno “estudiantil”. La cosa no fue a mayores, hubo suerte, y salvo los implicados nunca llegó a conocerse el “fondo” de la cuestión.

Para terminar este corto recorrido por las actividades musicales, una breve referencia al Coro. En especial al gran esfuerzo realizado por los profesores Francisco Tous y José A. Calvo, verdaderos artífices en potenciar la música en la Uni. Realmente Tous era quien en el aula de música se encargaba de realizar las pruebas de voz. Lo hacía con todo pichi pata que pasase por allí; sin exagerar casi media Universidad. Algunos se presentaban por simple pasatiempo o por si sonaba la flauta, nunca mejor dicho, casi siempre cargados de buenas intenciones. A más de uno le devolvieron al “corral” entre las risas de sus compañeros. Todo un espectáculo. Sin embargo, al final se consiguió una buena mezcla. No una gran masa coral, para la que se requieren muchas horas de ensayo, pero si un buen coro. Junto con la Tuna y el Ochote fueron parte integrante del ya citado viaje a Orleans. Daba gusto ver a todos uniformados (así lo dispuso el Rector) para esa salida al extranjero: chaqueta negra, cruzada, pantalón gris y una rumbosa orla azul. Fue un año para recordar y que puso el colofón por el gran éxito alcanzado.

Conjunto coral ArzaiakConjunto coral “Arzaiak” campeón del concurso de villancicos en diciembre de 1964 integrado en su mayoría por alumnos de la 3ª Promoción de Peritos

La música tiene un componente universal y los grandes creadores la entienden como algo sin limitaciones. Algo de eso ocurrió con la revolución de los años 60 cuando se produjo la ruptura con generaciones anteriores, mezclando la cultura más tradicional con nuevos estilos de vida. Y sobre todo con la música pop. Grandes grupos ingleses como “The Beatles”, The Rolling Stones, The Searchers, The Kinks, The Shadows,… fueron su punta de lanza, convirtiéndose pronto en los ídolos de la gente joven. Bajo su influencia surgieron una pléyade de conjuntos españoles: Los Brincos, El Dúo Dinámico, Los Diablos, Fórmula V, Los Bravos, Los Sirex, Lone Star, Los Salvajes, Pop-Tops, Los Ángeles, Los Pasos, Los Iberos, Los Mustang, Los Payos, Los Canarios, Nuestro Pequeño Mundo, Los Módulos,… ¡¡Toda una revolución musical se puso en marcha!! La pude disfrutar durante mis tres años en la Universidad Laboral de Tarragona. Algo que siempre llevaré en el recuerdo.


Universidad Laboral de Tarragona: el cine, el teatro y algunas historias más

febrero 25, 2013

Una nueva entrega y viejos recuerdos. Porque lo etéreo, como la amistad y la convivencia, no necesita firma, solo permitir que lo grabado de una forma tan profunda encuentre una salida para volver. Incluso es posible que salga más fortalecido que entonces.

Como la Tarragona en lo alto de la colina mirando al mar junto a la desembocadura del Francolí. La Tarraco milenaria, romana y medieval o como dice una famosa frase: “Tarragona, reina y diosa de España, gloria del pueblo romano y émula de Cartago”. En el siglo V a.C. ya era un asentamiento importante de poblados íberos; después de las guerras púnicas, punta de lanza del ejército romano en su conquista de la Península Ibérica; y más tarde, en el siglo II a.C., ciudad amurallada y romana. A partir del año 45 a.C. Julio César le da un empuje grandioso. Se acuña moneda, se construyen templos, el foro, el teatro, el circo, el acueducto y muchos otros edificios y viviendas residenciales. Es después de derrotar a los cartagineses cuando se convierte en Tarraco, ciudad con más de 30000 habitantes en su época de esplendor, atravesada por la Vía Augusta, capital de la Hispania Citerior, y una de las dos provincias de la República Romana. Una capitalidad que no perderá en toda la vida del Imperio.

Exhibición de gimnasia en el Patio Central durante la celebración de un 1º de Mayo.

Y así siguió Tarragona en el transcurso del tiempo: creciendo y prosperando. Y así fue como nos conoció en los años 60. El Acueducto Romano de Las Ferreras, llamado también Puente del Diablo. El Paseo Arqueológico y la estatua de César Augusto. Las Murallas, rastro de varias civilizaciones, los mejores restos de la época romana con más de 1300 metros, tres torres y una puerta. El Foro Local y el Provincial, el más grande de los recintos forales de la Península. El Circo Romano, dentro del recinto amurallado, uno de los mejor conservados del mundo. Y frente al mar, el Anfiteatro. La Catedral, con sus vestigios entre el románico y el gótico. El Arco de Triunfo de Bara, fuera de la ciudad, en el trazado de la Vía Augusta. La Torre de Pilatos, desde donde se podía acceder a la cabecera del Circo a través de las Catacumbas; gran construcción y nexo de unión entre el Circo y el Foro Provincial. La Torre de los Escipiones, monumento funerario situado en las afueras. La Necrópolis Paleocristiana, en la que se excavaron más de 2000 tumbas. Las Ramblas. El Balcón del Mediterráneo. El Puerto. El barrio de los pescadores de Serrallo. Y sobre todo, el Mare Nostrum, el mar Mediterráneo. Todo eso y mucho más es la ciudad monumental de Tarragona.

Pero sobre todos estos adjetivos, Tarragona es la ciudad entrañable que nos acogió como algo suyo en la Universidad Laboral, crisol de nuestra Promoción y de tantas otras. Como dije en anteriores artículos, esto no es una crónica por capítulos, sino una evocación de las pequeñas cosas de entonces. Según vayan surgiendo, sin mucho orden, así, tal cual; tan solo será una traslación de vivencias en el tiempo, algo más idealizadas quizás al ser recordadas de nuevo.

Cuando uno entraba en el recinto de la Uni lo primero que encontraba era su espléndida plaza central, el Patio de Honor, semejante a un gran tablero de ajedrez. De hecho, allí se celebraron algunas partidas con los propios alumnos haciendo de figuras recorriendo las casillas al son que marcaban los equipos contendientes. Era el centro de la Universidad sin duda. Un sitio especial. Cuentan que hubo un tiempo en que con los alumnos cantando y alineados en una gran formación se procedía con rigor al izado semanal de las banderas. Su piso a cuadros en colores claro-oscuro, alternados, y la posición de firmes y actitud marcial en los vértices, ayudaban a que todo quedase perfecto. Un acto solemne que con el transcurso del tiempo se fue diluyendo poco a poco. Una magnífica plaza de mármol rodeada de jardines y palmeras. Hasta representaciones de teatro al aire libre ocuparon su lugar. Era el escenario perfecto de los grandes acontecimientos con el podio de autoridades al frente en la entrada principal del Comedor.

Partida de ajedrez humano en el Patio Central. Al fondo las aulas especiales.

Según recuerdan algunos, en los primeros años se iba al Comedor en rigurosa formación desde los colegios, entonando canciones como la conocida “Montañas Nevadas” y otras muy parecidas. No hay que olvidar que, de las recién inauguradas, la Universidad Laboral de Tarragona era la única gestionada por personal civil del Frente de Juventudes; el resto lo estaban por órdenes religiosas. Y eso, como no, se notaba en las directrices. Con el tiempo, a medida que los alumnos se hacían mayores, cada uno iba más a su aire sin ningún otro tipo de problemas. A mí me tocó esta última fase, pero sin poder evitar más de una formación en el Patio de Honor durante alguna visita o celebración especial.

En el Comedor siempre nos esperaban las chicas de servicio, así se llamaban entonces, perfectamente organizadas, uniformadas, de punta en blanco. Deambulaban entre las mesas de bancos adosados con los carritos de la comida y las típicas jarras de agua, de aluminio y asa negra, listas para servirnos el esperado menú. La calidad no era mala, aunque no siempre fue así. Hubo momentos peores que no viví, que quizás marcaron un antes y un después. Fue en los primeros años 60. Los alumnos mayores, a los que se sumaron el resto y parte de los profesores, protagonizaron una huelga de hambre que duró dos o tres días. Aparte del mal trago, nunca mejor dicho, que supone, aún se sigue recordando alguna anécdota. Ocurrió que el director del Magisterio de Costumbres, también jefe de los directores de Colegio, reunió en el hall del colegio Balmes a sus alumnos, los mayores, para hablarles de la huelga. Con muy poco preámbulo, empezó su discurso diciendo: “Yo tengo un hijo que se llama Julito y un día no se quiso comer la butifarra que su madre le puso para almorzar”. En ese momento, todos gritaron: ¡¡Bien Julito, bien!! Y continuó: “Para cenar, Julito también tuvo butifarra y se negó de nuevo a comerla”. Y dijeron otra vez: ¡¡Bien Julito, bien!! Dándose cuenta del cachondeo, añadió a continuación: “Cuidado conmigo, que yo soy muy blando, pero cuando me pongo duro, ¡¡jodo!!”. Y todos a coro repitieron: “El pene, el pene,…” Entonces si que se armó el gran follón. Por fortuna, no tuvo consecuencias mayores salvo una buena reprimenda. ¡¡Y es que hasta los propios educadores se lo estaban pasando en grande!!. La huelga fue un pequeño trauma para toda la ciudad de Tarragona que no estaba acostumbrada a noticias de este tipo. Cuentan que lo que más molestó no fue el alcance de la noticia, importante, sino la versión que se dio, muy deformada, a través de las radios clandestinas que aún emitían allende los Pirineos.

Fotograma película de vídeo. Se pueden apreciar las mesas del Comedor del primer piso con su clásica jarra de agua.

Las vivencias con nuestros profesores son interminables, al menos en añoranzas y evocaciones. Recordadas por otros compañeros, añadiremos algunas pinceladas más a la pequeña historia iniciada en otro post

Gonzalo Ferreró, “El Twist”, era nuestro profesor de Matemáticas, personaje ínclito donde los haya. Muchos, muchísimos, recuerdos y muchos chascarrillos, alguno ya contado, sucedieron en su clase. Uno de los más comentados fue el siguiente:
Un día, puede ser cualquiera, era lo normal en Ferreró, estaba anotando unas fórmulas en la pizarra para luego explicar en clase. Se encontraba de espaldas concentrado en la tarea, cuando de pronto, sin volverse, se dirigió a un alumno por su apellido y le dijo: ¡¡Castro, cállese!! Al escuchar ese nombre, se oyó desde el fondo una voz que decía: ¡¡Castro no está, está en la enfermería!! Entonces, Ferreró, siguió de espaldas escribiendo en la pizarra y sin inmutarse lo más mínimo le contestó: ¡¡Pues que se calle el de al lado!!. Genio y figura.

A los profesores de la Escuela de Peritos, como es lógico, los veíamos mucho menos, poco más que en los exámenes. Sin embargo, también se provocaron algunas escenas curiosas. Como la que sucedió con el profesor de Termodinámica, apodado Polifemo por tener los ojos muy juntos. Antes de iniciar un examen teórico, el citado Polifemo le recordó a un compañero de un curso anterior que aún tenía pendiente de aprobar la parte de problemas de su asignatura. Y éste, ni corto ni perezoso, le dijo sin alterarse: “No importa, seré un Perito… sin problemas”. De momento… no pasó nada. Pero más tarde, en el transcurso del examen, ese mismo compañero al oír el enunciado de una de las preguntas: “discusión entrópica del principio y el fin del Universo”, contestó de nuevo, sin cortarse lo más mínimo y en voz alta: “¡¡Eso solo lo sabe Dios!!” Por suerte, a Polifemo la repuesta le hizo gracia y le dijo: “¡¡Venga, venga, empiece ya de una vez!! A lo que el interpelado, sin arredrarse, le preguntó: ¿Puedo coger la Biblia para copiar?  En ese instante todo el mundo enmudeció, pensaban que se lo “cargaba”: su insolencia, más que una gracia, había llegado al límite. Sin embargo, contra todo pronóstico… otra vez no ocurrió nada. Eso sí, la nota del examen cada uno se puede figurar cual fue. No es muy difícil.

Otro hecho simpático, por llamarlo de alguna manera, sucedió durante un examen de Topografía. El profesor, que llevaba gafas de espejo, reflectantes, no se le veían los ojos, tenía la costumbre de decir: “si cojo a alguien copiando tendrá un cero en junio y otro en septiembre”. Cuando ya casi se estaba terminando el examen, al mismo compañero de antes, un lince como estamos viendo, pues estaba en todos los fregados, le agarró con el libro abierto entre las piernas, y le dijo: “ya sabes que tienes un cero”. A lo que éste le contestó: “si, pero si no me pilla tengo un 10”. Por supuesto que tuvo un cero.

Aulas especiales. A la izquierda los Colegios.

En las Universidades Laborales las actividades culturales, también las lúdicas, eran muy importantes. Y entre ellas, el cine y el teatro ocupaban un lugar preferente. Estaban muy potenciadas. Los fines de semana se esperaba con ganas la hora del cine, una forma de romper con la obligación diaria del estudio. En un pequeño edificio independiente de dos plantas, al lado del colegio d’Ors, se desarrollaban las dos actividades. En el piso superior con entrada por la parte trasera estaba el cine. Una sala larga y estrecha, de pendiente pronunciada, y techos bajos adornados por una especie de mosaicos atravesados. Las sillas, muy bien colocadas al principio (las habían ordenado antes, si no ¡¡de que!!), al no estar ancladas al suelo quedaban al final hechas un “cristo”. Entre los “vapores” condensados por un público entusiasta que abarrotaba el recinto, los continuos movimientos en busca de la mejor posición, que nunca se encontraba, la propia incomodidad del asiento, y las prisas por salir todos a la vez una vez acabada la película, lo dejaban todo hecho un guirigay.

Edificio cine y teatro

A la derecha, en primer término, el edificio del cine y el teatro. Se puede ver la entrada al teatro situado en la planta baja. La entrada al cine se encontraba en el primer piso de la parte trasera.

En general, la calidad de las películas era buena. Muy pocas recibieron “música de viento”. No era lo normal. Alguna sí, como aquellas que obligaban a pensar, a lo que muchos no estaban dispuestos: ¡¡para eso ya está el cine-Club!!, decían con razón, pues se buscaba sobre todo pasar un buen rato. Con relativa frecuencia ocurría que los más atrevidos, a los que la película no les importaba mucho, se “pasaban” un poco con las escenas más emotivas o excitantes. En especial durante las luchas encarnizadas entre los bandos rivales. A la voz de ¡¡a la carga!!, similar al célebre grito futbolero de ¡¡A mí, Sabino, que los arrollo!!, cualquier circunstancia era propicia para intentar “armar el belén”. También, ¡¡como no!!, cuando los protagonistas ponían gran “ardor” en sus pasiones. En más de una ocasión, el educador de turno amenazaba bastante soliviantado con suspender la película, lo que servía para que la cosa no pasase a mayores… de momento. En fin, un rato estupendo, una forma de romper la monotonía, quitar la melancolía, y a la vez de diversión.

Para ponernos serios y sesudos teníamos el cine-Club. Una oportunidad para los cinéfilos empedernidos que necesitaban de mucha “concentración”, ¡¡eso decían!!, para “entender” algunas películas, sobre todo las de “blanco y negro” o de “tesis” como también las llamaban. Aunque luego sus explicaciones convencían a muy pocos. El cine-Club, una actividad que empezaba a estar de moda, era algo que hasta entonces estaba restringido a unos pocos. Tenía una cierta mística provocada por aquellos que interpretaban la película según su propia historia… a veces “imaginada”. Más de una “aclaración filosófica” había que aguantar en la cena. Incluso al regreso a nuestras actividades normales seguían insistiendo en que…  ¡¡era lo previsto por el director!! Y se quedaban tan anchos. ¡¡Faltaría más!! Una cantinela que duraba unos días hasta que… poco a poco se olvidaba. Única manera de ponerle solución. Eran explicaciones para lo inexplicable.

El cine-Club estuvo dirigido al inicio por Ángel G. de Avilés, jefe del departamento de Filmología, gran impulsor de la actividad. Pequeño de estatura, delgado, chaqueta a cuadros, experto conferenciante fuera de la Uni, lo sabía presentar muy bien. La realidad es que se proyectaron películas muy interesantes, entre otras: “Días de vino y rosas”, “Sed de mal”, “Matar a un ruiseñor”, “Juicio universal”, “El Presidente”, los famosos ciclos dedicados a Ingmar Bergman (“El manantial de la doncella”, “El séptimo sello”,…), que algunos vimos más de una vez, y muchas otras más.


Representación de la obra de teatro “El divino impaciente”. En el centro de la imagen el gran actor del teatro español actual José Mª Pou.

El teatro era también una actividad cultural muy apreciada. Motivos había de sobra. Muchas obras se representaron en el mismo edificio que el cine, en su planta baja con entrada independiente como se puede apreciar en la foto. También se montaron grandes escenificaciones al aire libre. Como “La venganza de Don Mendo”, detrás de la Jefatura de Talleres, en la plaza donde se jugaba al balonmano; o “El gran teatro del mundo”, con la parte delantera del Comedor de escenario, y el Patio Central y las escaleras de entrada de gran marco central. Una actividad que tuvo un gran impulso con nuestra promoción. No en vano, algunos compañeros eran parte importante del TEU (Teatro Español Universitario) de Tarragona. Salieron muy buenos actores aficionados. Sin olvidar a aquellos que no teniendo esas cualidades, con su afición colaboraban como regidores de escena, encargados del decorado, electricistas, mantenimiento,… Hasta creadores de “efectos especiales”, que en alguna ocasión casi cuestan más de un disgusto. ¡¡Menos mal que para evitar consecuencias mayores siempre había alguien que estaba al quite!!

Nuestro educador en el colegio Balmes, Virginio Olivares, fue uno de los artífices del gran éxito obtenido. Dirigió muchas de las obras más importantes. También Miguel Méndez. Ya en aquellos años destacaba uno de los mejores actores de la escena española actual: José María Pou. Suyos fueron los papeles principales en obras como “La venganza de Don Mendo” o “El divino impaciente”. Precisamente durante la representación de esta última, a uno de los protagonistas, el que hacía el papel del “malo” Álvaro de Atayde, las monjas siempre se lo recriminaban, se supone que con humor, a la hora de comer. Le traían a mal traer. A pesar de que siempre comía de “régimen” (no se sabe como se las arreglaba), cuentan que durante un tiempo le tuvieron… a “pan y agua”. Hasta las señoras del costurero le decían: “¡¡pero como puedes ser tan malo!!”. Sin embargo, tanto José María Pou en el papel de Ignacio de Loyola, como el tercer protagonista en el de Francisco Javier, que eran los “buenos”, en esa época comieron de maravilla. Otras obras destacables fueron “La casa de la Troya”, que se representó detrás del comedor, “Proceso a Jesús”, con algunos de los actores interviniendo sentados entre el público, “La Vida es sueño” o “En la red”.


Representación de la obra de teatro “La venganza de D. Mendo”. Se puede ver a José Mª Pou, sentado, a la derecha de la imagen. A su lado Virginio Olivares, educador del colegio Balmes, gran impulsor de la actividad teatral.

Entre mis recuerdos de la Universidad Laboral de Tarragona, el cine y el teatro dejaron una huella que aún sigue fresca. Todavía hoy se pueden ver por su gran calidad bastantes películas de entonces. Lo mismo se puede decir de las obras de teatro, de las que tan buenos actores aficionados salieron y un actor profesional de primer orden: José María Pou. Las actividades extraescolares siempre fueron muy importantes en nuestra formación. En próximos artículos seguiré hablando de ellas.


Universidad Laboral de Córdoba: estudios, profesores y otras cosas

junio 7, 2012

Son recuerdos que salen con el espíritu de las buenas sensaciones. Añoranzas de compañeros, profesores y padres dominicos con los que compartíamos objetivos individuales ambiciosos que alcanzamos a fuerza de hacerlos comunes. Unos objetivos fruto de la convivencia en un entorno especial, que muchos no hubiéramos logrado de no ser por la oportunidad que nos brindó nuestra Laboral de Córdoba.

Mi primer año lo pasé en el colegio Luis de Góngora con el P. Felipe Larrañeta de director, famoso por su habitual “sermón de la escalera”, y Fray Pampín, una especie de intendente al que siempre recurríamos en las labores cotidianas. Creo, aunque no estoy muy seguro, que también coincidí durante un tiempo con el P. Erviti, filósofo muy apreciado. Pero de todos ellos, y de más educadores, hablaré en otro momento, ahora tocan… otras cosas.

Patio central con el colegio Luis de Góngora al fondo a la derecha

Teníamos una obligación primera: los estudios. Estaba claro. A muchos kilómetros de distancia, nuevos compañeros y nueva vida, estudiar era lo más importante. El curso, complemento obligatorio para aquellos que veníamos de bachilleres “normales”, tenía un nombre “extraño”: Transformación Industrial  ¡¡Que nombre tan raro para un curso!!, decíamos. Algunas asignaturas ni las conocíamos: Cultura Industrial, Tecnología, Economía Industrial, Geografía Económica,… apenas algún nombre clásico, si acaso las Matemáticas. Ese fue el bautismo de fuego de un buen grupo de entre trece y quince años, dividido en dos clases TI1 y TI2, al que le esperaba una etapa cuando menos complicada. Un mundo nuevo de estudio dentro de otro, el de la convivencia, que también lo era y mucho más. Suerte que nuestros profesores y educadores nos lo hicieron más manejable. Fue un primer año difícil, pero sobre todo ilusionante.

El ritmo de estudio, el esfuerzo obligado, era fuerte, difícil seguirlo, no había más remedio que hincar los codos para salir adelante. Además, nos tocó practicar algo que desconocíamos: los Talleres; trabajos más “livianos” en los que había que demostrar nuestras habilidades en carpintería, electricidad, ajuste y hasta con los tornos mecánicos. ¡¡Quien no se acuerda de las colas de milano, los ajustes a lima, los circuitos eléctricos o cilindrar en torno¡¡ ¡¡Que buenos ratos pasamos!!

Talleres Generales

Lo mejor o lo peor en estos casos siempre ocurre al final, cuando se acaba el curso: las notas. Las esperábamos con ansiedad. En mi caso hubo suerte, incluso fui propuesto para realizar el Peritaje, algo que no todos alcanzaban y que en aquellos tiempos era como lograr un sueño. Y así fue. Próximo curso: Selectivo. Nuevo colegio, San Alberto, con el P. Carlos Alonso de director, más serio en apariencia pero igual de acogedor en la corta distancia. También con nuevos compañeros, no todos,  que venían de Formación Profesional y Bachiller Laboral Superior. Una buena mezcla.

El curso de Selectivo representaba el salto a la madurez. Menos asignaturas, las clásicas, las de siempre, con una dificultad añadida: las clases las recibíamos en la Uni pero nos examinaban como alumnos libres de la Escuela de Peritos de Córdoba. ¡¡Nos lo teníamos que jugar todo a una carta!!. Una nueva experiencia con buen final que puso proa a mi siguiente etapa en la Universidad Laboral de Tarragona. Pero antes de esta nueva singladura, unas pequeñas pinceladas de esos dos años en Córdoba; de anécdotas impregnadas del buen sabor, algunas personales y otras tan solo contadas. ¡¡Ahí va una pequeña muestra!!

Valentín Pérez Lubián era uno de nuestros profesores de Matemáticas. Alto, fuerte, bastante grueso, muy ancho de espaldas, habilidoso, la tiza en la mano derecha y el borrador en la izquierda era su pose natural en clase. A medida que su amplio cuerpo se desplazaba en la pizarra iba escribiendo las ecuaciones con letras y números muy pequeños. Era casi obligado tomar apuntes si luego querías recordar algo de lo explicado. A menudo, para ver si le entendíamos, al tiempo que escribía solía repetir la coletilla: ¿lo ven?, ¿lo ven? Pero… ¡¡apenas se veía nada: su cuerpo lo tapaba todo!!. Con voz acolchada y su acento andaluz sonaba parecido a: ¿lobón? ¿lobón?; de ahí a llamarle “Lobón” fue solo un paso. Por cierto, muy parecido a Lubián, su verdadero apellido.

Aula del colegio San Alberto

Otra anécdota de Pérez Lubián ocurrió durante la prueba de Didáctica que cada año tenían que pasar todos los profesores. Se seleccionaba un aula y allá que se iban a disertar sobre un tema en presencia del Rector (en aquellos años el P. Cándido Aniz) y los alumnos. En esta ocasión a Lubián le tocó hablar sobre los “Limites matemáticos” y una vez más empezó a escribir en la pizarra con su postura más clásica. Al finalizar una de las demostraciones se dirigió a un alumno con la siguiente pregunta: ¿de las tres opciones que he puesto cuál es la verdadera?, ¿la primera, la segunda o la tercera?, haciendo hincapié, eso sí, en cada una de las alternativas. El alumno, que no había podido ver nada, ni corto ni perezoso, no muy preocupado por cierto, mirando a sus compañeros, también al Rector por si acaso, y por último al profesor, se levanta, hace como que piensa un momento, y responde con gran seguridad: la tercera, profesor. ¡¡Estupendo, lo has entendido muy bien, muchacho!! exclamó Lubián, un tanto reconfortado y sobre todo aliviado. La carcajada de todos se pudo oír hasta en los campos de deporte. Lo que nunca se pudo saber es si la respuesta era la correcta porque nadie o muy pocos pudieron ver si… correspondía con lo escrito en la pizarra.

En Matemáticas también nos dio clase Francisco Sanz de Lara. Persona metódica, comenzaba escribiendo en lo alto de la pizarra, estirándose bastante pues era más bien bajo de estatura, para acabar al final de la clase agachado en la esquina opuesta. Pero daba gusto, era muy fácil seguirle y tomar apuntes, siempre quedaba muy ordenada su explicación en clase. Un gran profesor que tenía otra gran virtud: cumplimentar todo el cuestionario previsto al final de cada curso. Un gran organizador y un expositor nato. Solía decir que había que desterrar dos mitos: “Uno, que las suegras son malas, y otro, que las Matemáticas son difíciles”. Le entusiasmaba su asignatura y sobre todo enseñar, obligando a pensar siempre desde el raciocinio. Fumador empedernido, su forma de aspirar el humo y luego tardar en soltarlo denotaba una placidez extrema.

Profesores de aquellos años, aparte de Sanz de Lara y Lubián, fueron entre otros: Manuel Sevilla (Cultura Industrial), Boyero (Dibujo Industrial), Enrique Pozón (Contabilidad y Economía Industrial), Carlos Peñuelas (Tecnología), Mariano Rosas (Prácticas de Laboratorio), Mira Pastor y Tomás Moyano (Química),…

Visita del ministro Solís. A la izquierda, Francisco Sanz de Lara, profesor de Matemáticas. También están Enrique Pozón, profesor de Economía y Contabilidad, el rector P. Cándido Aniz y el vicerrector P. Alberto Riera

Si las clases eran importantes también lo era el estudio. Lo hacíamos en grupo en el propio aula durante los descansos entre clases, o en un estudio general a horas muy específicas. En este último caso, el responsable de mantener el orden era un padre dominico, mientras que en el aula solía ser un compañero, eso sí con un dominico paseando por los pasillos que controlaba varias clases a la vez para que nada se desmandase. Mantener el orden con métodos de autogestión es difícil, por eso era el director del colegio quien elegía a cada alumno responsable de su clase. Unas veces acertaba y otras no tanto. Había situaciones que comprometían mucho más al vigilante que al vigilado, y aquel, como “buen compañero”, en ocasiones no tenía “más remedio” que hacer la vista gorda. Y eso ocurría cuando los adictos al tabaco buscaban el menor resquicio para fumar un cigarrillo a escondidas. En la parte trasera del aula había un armario muy espacioso que enseguida se convirtió en el lugar ideal para saltarse la vigilancia; cómodo, tranquilo, era también un buen sitio para la cháchara. Solo que donde hay confianza… se va bajando la guardia. Un día que se formó una pequeña algarabía asomó el dominico para ver que pasaba, con tan mala suerte que empezó a oler a tabaco, y siguió oliendo y oliendo, hasta que terminó en el armario. Pronto se dio cuenta de que allí había algo y… “se armó la marimorena”, la bronca fue impresionante. Llegó hasta el lucero del alba y por supuesto con la pérdida de mando del responsable nombrado. En fin, de este tipo hay muchas más. No es fácil mantener el equilibrio entre la ética y la estética, y aún más controlar a tus propios compañeros sin perder la autoridad que te tienen confiada.

Al fondo se pueden ver los armarios donde algunos aprovechaban para fumarse un cigarrillo en los descansos entre clase y clase

Entre nosotros, como es lógico, siempre había chascarrillos, hasta algún profesor participaba en ellos. Lo de menos eran los motivos, lo que importaba era el buen ambiente y la intención, casi siempre sana. Uno de ellos tuvo como protagonista a un compañero que se apellidaba Real Imedio, familiar del dueño de la famosa fábrica “Pegamento Imedio”, uno de cuyos eslogan era: “si se rompe la cabeza, no importa; el remedio: Pegamento Imedio”. Pues bien, sucedió en clase de Matemáticas. El profesor, que tenía por costumbre dar las notas con números fraccionarios, comenzó un día a leer en voz alta los resultados del último examen y al llegar al susodicho, con mucha claridad, algo de mala leche, y siguiendo el eslogan referido, entonó con muy buena voz: “Real Imedio, su nota como otras veces ha sido de un cuatro y medio”.

De vez en cuando se producían acontecimientos externos que esperábamos con ansiedad, nos revolucionaban un poco. Esta vez, en especial para los asturianos, fue un partido de futbol Córdoba-Real Oviedo que, aunque disputado en el estadio El Arcángel, tuvo su incidencia en la Uni. Aquel año el Real Oviedo realizó la mejor campaña en 1ª División de su historia y despertaba un gran interés. Con estupendos jugadores como Paquito y Sánchez Lage (al año siguiente se los llevó el Valencia), y José María (fino extremo izquierdo que luego jugó en el Español), los tres más tarde internacionales, tenía como entrenador a Juanito Ochoa, muy conocido también. Muchos asturianos estábamos pendientes de aquel encuentro, pero también de la visita que su entrenador, a quien se le atribuía gran parte del mérito, iba a hacer a la Universidad para dar una conferencia. Algo no muy usual en aquellos años y más tratándose de un deporte como el futbol. Corría el mes de enero del año 1963 y allí estuvo toda una tarde disertando. Un éxito de asistencia. Por desgracia, más tarde no ocurrió lo mismo en el campo donde el Real Oviedo perdió 4-0, y es que el Córdoba de los Mingorance, Navarro y compañía eran un buen equipo y además muy arropado. Nos dieron un buen repaso. Ese día bastantes asturianos de la Uni, con compañeros de otras regiones que también se apuntaron, estuvieron en el campo animando a su equipo del alma. En la foto de abajo se puede ver al correoso grupo, pancarta en ristre, posando en las escaleras del colegio San Alberto. Por alguna razón que no recuerdo algunos, entre los que me encuentro, no pudimos salir inmortalizados ese día. Una pena porque la ilusión era máxima.

Grupo de asturianos en las escaleras del colegio San Alberto antes de partir hacia el estadio de El Arcángel a presenciar el partido de futbol Córdoba-Real Oviedo

El colegio Luis de Góngora estaba en una esquina del ala oeste y tenía unos cuantos “privilegios”, o a mi me lo parecían, con respecto al resto. También el San Alberto. Unas zonas de paseo estupendas, las mejores, sobre todo con el buen tiempo que en Córdoba lo hay y mucho, las instalaciones deportivas: piscinas, campos de futbol, pistas de atletismo,… justo al lado, todo en nuestro alcance más próximo. En las horas libres, después de las comidas, a las salidas de clase, o antes y después de las horas de estudio, era muy frecuente caminar y disfrutar por sus andurriales. Aunque había quienes preferían estar más cerca, en los lugares a los que todos íbamos a parar cuando se acercaba la hora del regreso. La puerta de entrada al colegio con sus escalones “ad hoc” y sus zonas de esparcimiento, con la megafonía cerca y la música sonando, eran de lo más solicitado. Llegar tarde después de algún aviso no era recomendable, y cuanto más cerca… mejor. Por eso, esa zona estaba casi siempre ocupada. Cuando uno tenía pocas ganas de caminar se quedaba justo a la entrada y desde allí podía ver con claridad, a lo lejos, la retahila de gente que poblaba los paseos. Era el sitio ideal para apurar los últimos minutos libres. La quietud, las conversaciones en voz queda, la música, la buena música, acompañaban; solo se rompía el encanto cuando el altavoz “chirriaba” con alguna información, pero pronto la apatía se volvía a fundir a la perfección con el ambiente creado.

Paseo en la parte trasera de los colegios

En algún lugar de nuestro cerebro se asocian con facilidad recuerdos de nuestra vida en la Uni con la música que se escuchaba: ¡¡la música de los 60, la década prodigiosa!!. Nuestros propios compañeros seleccionaban las canciones que triunfaban. Se oían por todas partes: en las habitaciones, en los pasillos, en los recibidores, en las salas de estudio,… Comenzaba muy temprano para despertarnos, aunque a veces se entremezclaba con una voz que decía: “rápido, todos arriba, levántense”. Sonaba a casi todas horas en los ratos libres, era una maravilla escuchar la nueva revolución musical: una mezcla de pop, rock, orquestas, coros,  guitarras  y baterías dominaban por doquier. ¡¡Todo empezaba a cambiar!!. Eran los tiempos de Elvis Presley (El rock de la cárcel, Love me tender), The Beatles (She loves you, Please please me), Domenico Modugno (Volare), Cliff Richard (The young ones), The Shadows (Apache), The Everly Brothers (Bye bye love), El Dúo Dinámico (Quince años tiene mi amor, Perdóname), The Animals (La casa del sol naciente), The Beach Boys (Surfin’ USA), Bob Dylan (Blowin’ in the wind), Los Mustang (Quinientas millas), Ray Charles (What I´say), Roy Orbison (Oh Pretty Woman), Paul Anka (Adán y Eva), The Blue Diamonds (Ramona), Los Pekenikes (Los cuatro muleros), Little Richard (Tutti frutti), Neil Sadaka (Oh Carol), The Rolling Stones (Satisfaction), Los Brincos (Flamenco), y tantas canciones más. Día tras día la música marcaba una jornada nueva, la hora de saltar de la cama, los descansos, para finalizar a la noche cayendo de nuevo en los sueños de Morfeo.

Muchas fueron las lecciones que aprendimos, no solo las obligadas. La disciplina, en su sentido más claro, el deporte, una parte importante de nuestra formación, los hábitos de estudio, muy bien reglados, las actividades culturales, el cine, el teatro, y muchas más, que tanto contribuyeron a moldear nuestro futuro. Y por encima de todo, el espíritu de colaboración y el compañerismo, sin olvidar la ayuda desinteresada de nuestros profesores y educadores. En general, somos unas generaciones agradecidas a la formación recibida en las Universidades Laborales, al menos las que yo conocí, y sobre todo a nuestra identificación con el grupo y la convivencia. Hemos sabido más tarde que todos aprendimos de todos, hemos comprobado que tenemos algo y bueno en común. Hemos compartido tiempo y vivencias de una etapa educativa llena de sensaciones y realidades que resisten el paso del tiempo.