Mirando hacia atrás sin nostalgia, las generaciones de la ‘espera’, sus ritos y sus juegos

enero 19, 2017

En “La vida con 30 años de diferencia o 30 años no es nada” hicimos mención con algunos ejemplos, irónicos en su mayor parte, en algún caso exagerados, también cáusticos, sobre la forma de reaccionar o abordar determinadas situaciones vistas desde la sociedad actual o bajo la óptica de hace 30, 40 o 50 años. Profundizando en esa diferencia, a continuación contrastaremos otras conductas de la niñez y adolescencia desde esa perspectiva histórica, porque en la educación, al igual que en muchas empresas, se hace necesario aplicar la técnica de la ‘mejora continua’ si se desea avanzar.  Esperemos que al final una de las preguntas o conclusiones sea… ¿Pero… cómo se ha llegado a este punto? ¿Se ha perdido ‘algo’ por el camino?

Sin título-2Nos estamos refiriendo a los niños y jóvenes de las generaciones de la Coca Cola, de la TV con dos canales, de calcetines hasta la rodilla,… De cuando se estaba en la calle con las bicis, las canicas o los cromos. De alguna que otra pelea, de salir en pijama a la escalera a jugar con los vecinos. ¡Qué tiempos! Los conocen bien aquellos nacidos antes de la Constitución de 1978 y que más de uno denominó generaciones de la ‘espera’ porque…
– “Después de la comida había que ‘esperar’ a hacer ‘dos horas de digestión’ antes de tomar un baño en el río, en la piscina o en el mar para no sufrir, incluso ‘morir’, de un corte de digestión”.
– “De ‘esperar’ un par de horas de siesta porque era necesario ‘descansar’ por decreto”.
“Y de… muchas ‘esperas’ más que harían esta lista interminable”.
– “Tanto es así que incluso había quien insistía en que hasta los dolores se curaban… ‘esperando’…”.
Son las generaciones que usaron pañales de tela que había que lavar después, chupetes de goma ‘marrón’ y orinales para hacer ‘pipi’. De cuando los cochecitos de bebés eran de hierro con ruedas grandes. Las que escuchaban radionovelas, a ‘Matilde, Perico y Periquín’ o a ‘Pepe Iglesias el Zorro’. Las que se pasaron horas y horas cantando la canción del Cola-Cao, disfrutaban con los tebeos de ‘El Jabato’, ‘El Guerrero del Antifaz’ o ‘El capitán Trueno’. Las que se iban dormir con la tele y la familia ‘Telerín’ cantando ‘Vamos a la cama,…’. Las de los niños del calzado ‘Gorila’, grande y que tanto duraba. Las que escuchaban música en un pick-up,…

Sin título-1Pero sobre todo fueron las generaciones de los niños que se pasaban el día jugando a… “las canicas, la peonza, la gallinita ciega, las chapas, el burro, la comba, a la una pica la mula, a pídola o salto del potro, al escondite, las tabas…”. Y ninguno o muy pocos sufrían apenas contusiones. Y eso en los juegos más ‘duros’. Por supuesto que nada de hernias ni demás complicaciones vertebrales. A unos juegos llamados ahora populares o tradicionales, que no son otros que los que ‘antes’ se practicaban en la calle o en el colegio. Aunque hoy no gozan de buena salud, entre otros motivos por la acelerada revolución tecnológica y el sedentario estilo de vida de nuestra sociedad, ningún niño debería perderse y más las generaciones actuales. Pues aparte de su valor cultural tienen gran influencia en la educación. Con ellos el niño o adolescente no sólo se divierte, sino que desarrolla su potencial físico, intelectual y social, todo muy en consonancia con lo que de forma un tanto llamativa se conoce como ‘gestión por competencias’. A decir verdad, cada día es más complicado jugar fuera de las casas familiares, de manera especial en las ciudades donde se ha ido perdiendo un espacio difícilmente recuperable. Una pena porque está demostrado que la cultura del juego en la calle enseña a respetar las normas, a organizarse sin la autoridad del adulto, tener amigos,… En definitiva, a… ¡vivir! y a… ¡educar en valores!

Sin título-3En fin, para que continuar. Solo decir que los niños de aquellas generaciones de la ‘espera’:
– En su tiempo libre, salían de casa por la mañana, jugaban todo el día, y a veces no regresaban (aparte de a la hora de la comida) hasta poco antes del anochecer que era una condición ‘sagrada’. Si acaso, y no siempre, a por la merienda, que era ‘casi’ obligatoria. Y por supuesto nada de artilugios de ‘localización’… como ahora con los teléfonos móviles.
– Y si alguna vez había una rotura de dientes o similar no existía ninguna ley para castigar a los culpables. A veces, cuando se jugaba a la ‘guerra’ o a otros ‘divertimentos’, las pequeñas heridas, como eran… ¡cosas de niños!, se curaban con mercromina, un antiséptico para todo, o a lo sumo recibían unos ‘puntos’. Y no pasaba nada. No había culpables; a lo sumo uno mismo por no prestar atención.

Aunque no todo se reducía a la ‘espera’ o al juego. Fueron también unas épocas para recordar por otros aspectos, positivos unos, otros… no tanto. Por citar solo algunos de los más ‘curiosos’:
– Se corría en bicicleta sin casco y casi nunca había grandes magulladuras.
– Se construían patines con tablas y ruedas de rodamientos para bajar por las cuestas. Y solo al final, muy al final, del periplo, alguno se daba cuenta de que se le habían olvidado los frenos. ¡O no los tenía! Eso si,… después de caerse un par de veces ya se había aprendido a afrontar el problema.
– Se comían pasteles o bebían refrescos sin muchas restricciones, y sin embargo no había casi obesos. Como mucho alguno estaba gordo y poco más.
– Se ‘quedaba’ con los amigos para salir. Y a veces ni eso. ¡Se salía y punto!, pues se sabía que la calle era el punto de encuentro para jugar,… Ah!, y a casa de los amigos se iba andando o en bici… quien la tuviera.

Sin título-4Sin embargo, a pesar de todo lo dicho, se aprendió a crecer con ello pues también se tenía libertad, fracaso, éxito, responsabilidad,… De ahí que a muchos que pertenecen a esas generaciones de la ‘espera’ no les sorprenda que ahora los niños estén a veces un poco… ‘despistados’. Si tú eres de esas generaciones, y sin querer decir que ‘cualquier tiempo pasado fue mejor’, ni tampoco en ‘clave de nostalgia’… ¡enhorabuena!, porque tuviste la suerte de crecer como un niño… de los de antes. Muchos creerán tener ‘sus’ razones, opuestas en algún caso, porque… “nada es verdad, ni nada es mentira, sino que todo depende del cristal con que se mira”. Pero sin necesidad de recurrir a aquella canción que dice:“¡Que tiempo tan feliz!, que nunca olvidaré,…” no cabe duda que cada época tiene su encanto. Y aunque la nostalgia sea un bonito bálsamo para usar de cuando en cuando, siempre se debe ser consciente que el pasado quedó atrás y es el presente el que se tiene que manejar y apreciar. Eso sí, siendo críticos y a la vez esperanzados con las lecciones de la experiencia. Las distintas generaciones que conviven entre sí tienen mucho que aprender y enseñarse mutuamente.


La rutina, la velocidad y las consecuencias de un cambio

enero 9, 2017

Adrián Paenza, profesor universitario conocido por su serie “Matemáticas, ¿estás ahí?”, nos plantea en esta ocasión un problema sencillo pero profundo a la vez. Sin apenas cálculos, su solución solo requiere pensar sin desechar ningún camino. Dice así:

”Un comerciante viaja a su trabajo todos los días usando el mismo tren, que sale de la misma estación y que tiene los mismos horarios, tanto de ida como de vuelta. Para colaborar con él, su mujer lo lleva por la mañana hasta la estación y luego lo pasa a buscar a las 5 de la tarde con su coche, de manera que pueda evitar el viaje en autobús. Para el problema en si, lo importante es que su mujer lo encuentra todos los días a la misma hora, a las 5 de la tarde, y viajan juntos hasta su casa.

reloj-03Un día, el marido termina su trabajo más temprano y toma un viaje previo que lo deja en la estación a las 4 de la tarde en lugar de a las 5, como era lo normal de cada día. Como hace un día espléndido, en vez de llamar a su mujer para contarle el cambio, decide empezar a caminar por la misma calle que usa ella para ir a buscarlo. Tal y como había previsto ambos se encuentran en el trayecto. Entonces, el marido se sube al auto y regresan juntos a su domicilio, al que llegan 10 minutos antes de lo habitual.

Si uno supone la situación ideal (e irreal también) de que:
a) La mujer viaja siempre a la misma velocidad,
b) Sale siempre a la misma hora de la casa para ir a buscar a su compañero,
c) El hombre se sube al auto de forma instantánea y sin perder tiempo, y
d) No aparece nada extraño en el camino, ni semáforos que dilaten o aceleren el tránsito, etc.

¿Puede usted determinar cuánto tiempo caminó el marido cuando su esposa lo encontró?”

Se trata de un problema que en principio puede desconcertar ante la escasez de datos para su resolución. No es así. Son suficientes. Solo hace falta pensar de un modo un poco ‘diferente’. Un buen ejemplo para poner a prueba nuestro ingenio. Como una pequeña aclaración solo añadir que no hace falta conocer ni la velocidad a la que iba el marido o de la mujer en su coche, ni tampoco la distancia entre el domicilio y la estación. Si acaso solo tener en cuenta lo señalado al final del enunciado.

La solución en un próximo post.

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A continuación mostramos la solución al problema planteado en el post: “El triángulo, su área y una pregunta capciosa”

A simple vista nuestro problema parece sencillo, pues bastaría recordar que el área de un triángulo es el resultado de multiplicar la base (10) por la altura (6) y dividir el producto por 2 (b*h/2). O lo que es lo mismo: 10*6/2= 30. Ahora bien, como muy bien dice el entrevistador, el triángulo rectángulo que nos ocupa no es posible. Y no lo es porque para un valor de la hipotenusa de 10, la altura máxima asociada la a misma nunca puede ser 6 sino 5. Una demostración sencilla.

Sabido es que el ángulo opuesto a la hipotenusa de un triángulo rectángulo es 90º, mientras que los dos ángulos restantes son complementarios entre sí. Lo que nos lleva decir que, para un determinado valor de la misma, todos los triángulos posibles son los inscritos en una circunferencia cuyo diámetro sea la hipotenusa. Tal y como muestra la figura, se puede observar entonces como la altura asociada a la hipotenusa es máxima cuando es igual al radio de la circunferencia. Por tanto, si su longitud es 10, su altura relativa como máximo es 5, y su área 25. O bien si el valor de la altura (6) fuese correcto, no lo sería el de la hipotenusa (12), y su área 36. En cualquier caso, nunca podría existir un triángulo rectángulo como el indicado en el enunciado (hipotenusa 10 y altura asociada 6).

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Canciones con historia: “Rock around the clock”. Bill Haley & His Comets

diciembre 27, 2016

“Rock around the clock” es para muchos la canción que en 1955 marcó el inicio del gran éxito del rock and roll, el género musical que revolucionó a una sociedad estadounidense con demasiados prejuicios y que a partir de entonces empezó a disfrutar de un ritmo que parecía uso exclusivo de los negros. Eran tiempos en que predominaba la música romántica y sentimental dirigida al público adulto y donde los jóvenes adolescentes no se sentían atraídos por ningún tipo en particular. Aunque las bases del rock se retrotraen a algunas grabaciones de los años 20-30 o determinados Rock Around the Clock 05temas orquestales de músicos como Louis Jordan, uno de los pioneros del jazz, la llegada de músicos blancos en la primera mitad de los años 50 con un ritmo alegre que mezclaba swing, rhythm and blues y country lo cambió todo de manera radical.

Compuesta en 1952 por Max C. Freedman y James E. Myers, “Rock around the clock” fue grabada por primera vez por el grupo Sonny Dae and His Knights pasando bastante desapercibida. Tampoco tuvo mucho éxito la primera versión realizada por Haley en 1954 para la firma Decca Records. Sin embargo, en 1955 ocurrió un hecho singular que marcó su historia para siempre. Ocurrió durante el estreno de la película “Semilla de Maldad” (‘Blackboard Jungle’) protagonizada por Glenn Ford en el papel de profesor de un colegio público a cargo de jóvenes indisciplinados dominados por un delincuente juvenil. Su argumento se centra en la rebeldía de la juventud de aquellos años y ya desde la primera escena aparecen Bill Haley & His Comets interpretando “Rock around the clock”. Cuentan que su director, Richard Brooks, se encontraba buscando una canción representativa de esa actitud rebelde para incluir en la película y que gracias al hijo adolescente de Glenn Ford, que le prestó algunos discos, la terminó eligiendo por su desenfreno y provocación. Fue tal el éxito, por inesperado, que cuando los jóvenes entraban al cine, nada más apagar las luces e iniciarse la proyección, se ponían a bailar en los pasillos al son de la primera estrofa: “One, two, three o’clock, four o´clock rock….”. No digamos nada cuando se llegaba al primer “We’re gonna rock around the clock tonight…”. Aquí el público no solo bailaba, sino que cantaba y gritaba como si estuviera en una actuación en directo. El 9 de julio de 1955 “Rock around the clock” lograba el Nº 1 en las famosas listas Billboard, la primera canción de rock que lo conseguía, convirtiéndose en el himno de toda una generación. A partir de entonces se puede decir que el rock and roll revolucionó el negocio de la música.


Bill Haley & His Comets en 1955 interpretando “Rock around the clock”.

“Rock around the clock”
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Bill Haley (1925-1981) y su banda inicial The Saddlemen editaron su primer single en 1949 gracias a una pequeña compañía (Cowboy) dirigida por Jack Howard y Dave Myers, dos personas muy influyentes a lo largo de su carrera. Sus canciones, bien acogidas por la crítica, aunque no en sus ventas, les sirvieron para firmar un contrato en 1951 con Dave Miller, propietario de la discográfica Essex, con la que grabó una versión de ‘Rocket 88’, uno de los éxitos entonces. Tampoco en esta ocasión llega a conectar con el público, ni en los singles siguientes. Sin embargo, un año más tarde, al regreso de una gira de pequeños conciertos, decide versionar el rhythm and blues ‘Rock the joint’ convirtiéndole en una composición explosiva con un sonido duro y atractivo con la que logra por fin entusiasmar al público en especial en sus actuaciones en directo. Fue su primer gran triunfo, que además le marcó su camino musical de la mano de un manager experto como Jim Ferguson cuya primera decisión, claramente de ‘imagen’, fue cambiarles su vestimenta de estilo ‘cowboy’ por un más acorde look de smokings blancos y llamativos conjuntos de chaqueta y corbata.

Bill Haley 01Bill Haley & His Comets durante una de sus actuaciones en directo. Se pueden apreciar algunas de sus ‘marcas’ personales como los trajes de etiqueta y el comportamiento enérgico sobre el escenario con Haley como estrella y su característico ‘rulo’ sobre la frente, los movimientos acrobáticos de Ambrose al tocar el saxo y otro de sus compañeros ‘cabalgando’ el contrabajo como si fuera un potro salvaje. En su tiempo fueron consideraron tan revolucionarios como The Beatles o The Rolling Stones en la década del 60.

En 1953 realizan otro cambio radical sustituyendo el nombre del grupo por Bill Haley & His Comets. Graban ‘Crazy man crazy’, una composición de Haley cuyo título toma de una frase que solía escuchar a menudo al público adolescente, con el que logran entrar por primera vez en el top ten de las listas. Además, marcó el estilo del grupo acentuando los ritmos, el sonido ‘metálico’ de las guitarras, utilizando la percusión del contrabajo que junto a la batería crearon la base sobre la que se ‘movería’ el resto de la banda, incluida la voz. Una fusión que como el propio Haley dijo resultó fruto de casualidades y de la gran influencia de la música negra. Fue también la primera canción de rock televisada por una cadena nacional al ser incorporada como banda sonora en un programa protagonizado por el célebre actor James Dean.

Aunque sus siguientes singles no llegaron despegar, serían precisamente ‘Crazy man crazy’ y ‘Rock the joint’ las canciones que le abrirían las puertas para ser contratado por la firma Decca Records. Una historia si se quiere algo rocambolesca que merece la pena contar y que forma parte de todo el entramado que implicó que al final “Rock around the clock” se convirtiese en un su mayor éxito. Su antiguo mentor Dave Myers, que en 1952 ya le había propuesto grabar un tema que era muy del agrado de Haley, no pudiendo llevarlo a cabo por su manifiesta enemistad con Miller, le allana el camino para que pueda firmar con Decca, importante discográfica que en aquel momento buscaba una figura en ciernes para sustituir a Louis Jourdan, excelente saxofonista y cantante de blues ya citado. Es entonces cuando retoma “Rock around the clock” cambiando un poco el estilo al darse cuenta que fusionado con el rythm & blues funciona de maravilla. Lo graba con su grupo formado por el pianista Johnny Grande, el guitarra ‘steel’ Billy Williamson, el saxo Joey ‘Ambrose, el bajo Marshall Pignatore y el guitarra solista Dandy Cedrone, además del batería Billy Gussack, en abril de 1954 en una ‘accidentada’ sesión de poco más de tres horas donde ocurrieron bastantes anomalías, empezando porque casi no llegan a los estudios al quedar encallado en la arena el ferry en el que viajaban, siguiendo porque durante la grabación la voz de Halley quedaba ‘disminuida’ por el sonido de los instrumentos, la batería tampoco funcionaba bien y algún otro ‘percance’ más. Aunque su éxito inicial fue modesto, mucho menor que el conseguido un par de años antes con “Crazy Man, Crazy” y con “Shake, rattle and roll” grabada a comienzos de 1954, recibió el espaldarazo definitivo en 1955 con la película ‘Semilla de maldad’, convirtiéndose en el mayor triunfo en la carrera de Bill Haley y una de las canciones más importantes de la historia del rock and roll.

Bill Haley y Elvis Presley 01Bill Haley y Elvis Presley en 1958 durante una visita que le hizo este último cuando estaba realizando su servicio militar en Alemania.

Sin embargo, Bill Haley pronto empieza a notar cierta pérdida de popularidad. Se tiene que enfrentar a una dura realidad. Sucedió entre 1956 y 1957 al verse desplazado por la imagen más sexual y salvaje de músicos como Elvis Presley, Little Richard, Jerry Lee Lewis, Ritchie Valens, Fats Domino, Buddy Holly o Chuck Berry, que dominan el panorama musical estadounidense. La banda comenzó a tener dificultades para encadenar nuevos éxitos, siendo ‘See you later, alligator’ el último tema en entrar en el top ten a principios de 1956. Viendo que el panorama musical de su país no le era favorable, en 1961 firma un contrato con la firma mejicana Orfeon Records y logra triunfar en los países de habla latina con el twist, el nuevo rimo de moda. Lanza su último disco en 1967 y a partir de ahí no vuelven a realizar ninguna grabación en los siguientes 30 años, volcándose el resto de su carrera en difundir el rock en español (Haley lo hablaba muy bien) en el mercado internacional donde continúan siendo una banda líder en las preferencias juveniles con sus actuaciones en directo.

Aunque resulta difícil determinar quien fue el o los fundadores del rock, se puede asegurar que Bill Haley & His Comets son unos auténticos pioneros del género. Los datos hablan por sí solos. John Lennon, reconocido cantante y miembro de The Beatles, en unas declaraciones a la revista Playboy en 1981 decía: “Yo no tenía idea de que la música podía ser una forma de vida hasta que el rock and roll me golpeó”A lo que entonces el entrevistador le pregunta: “¿Te acuerdas de que fue específicamente lo que te golpeó?”, que responde con esta contundente frase: “Fue ‘Rock around the clock’”. Una de las canciones más influyentes de la segunda mitad del siglo XX. Estandarte de una generación, era rock en estado puro.


El portal de Belén, el nacimiento de Jesús y un poco de historia

diciembre 17, 2016

Un año más se acerca la Navidad y con ella toda su historia. Se percibe en el estado de ánimo, en la iluminación festiva, las canciones que susurran los altavoces, en la gente que camina por las calles, en… ¡Es el espíritu de la Navidad! Una de las tradiciones más universales que siempre trae emociones, sentimientos, alegría, añoranzas y también esperanza.

En uno de nuestros post dedicados a la Navidad ya dijimos que la costumbre de montar el Belén o Nacimiento fue introducida por primera vez por la Iglesia en la Edad Media. nacimiento-01Según parece, se remonta hasta San Francisco de Asís cuando en la noche del 24 de diciembre de 1223 revivió el nacimiento de Jesús en la cueva de Greccio (Italia). A partir de entonces se empieza a difundir, llegando a España en el siglo XV con las estatuas de madera que hacen acto de presencia en iglesias y monasterios, y no es hasta el siglo XVII cuando irrumpe en los hogares con las figuras de barro cocido donde nobles y soberanos compiten por presumir del Belén más hermoso.

Aún existe alguna controversia sobre el lugar y fecha del nacimiento de Jesús. Para muchos, coincidiendo con la tradición, nació en Belén, sin embargo hay quien sostiene que lo hizo en Nazaret. Ni siquiera los exégetas (intérpretes de textos antiguos, en especial de las Sagradas Escrituras), se han puesto de acuerdo. Su infancia es una de las etapas menos conocidas de su vida. Incluso para los evangelistas. Su etapa de niño y adolescente apenas se menciona en los textos, si se exceptúa algún pasaje puntual. Lucas (2.7) hace una pequeña referencia al lugar de nacimiento: “En Belén, María dio a luz a su hijo primogénito; lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre porque no había lugar para ellos en el albergue”. O Mateo cuando dice: “Jesús nació en Belén de Judea, en los días del rey Herodes. Unos magos vinieron a Jerusalén… preguntando por el lugar del nacimiento del rey de los judíos. Lógicamente, los sacerdotes responden que en Belén, según la profecía de Miqueas”.

Tampoco la fecha está del todo clara. Xavier Picaza, teólogo español, uno de los mayores estudiosos del tema, en un artículo titulado “Jesús, nacido en Nazaret, oriundo de Belén” señala: “La tradición del evangelio sabe que nació en tiempos del César Augusto, cuando reinaba en Palestina Herodes el Grande, es decir, unos años antes de lo que supone la datación oficial, calculada de un modo equivocado. Debió nacer el 6 a. C., en los últimos años de Herodes, en un tiempo que empezaba a estar marcado por fuertes contrastes. Un monje escita, de comienzos del siglo VI d. C., calculó que Jesús había nacido el año 753 de la Fundación de Roma y esa fecha se ha impuesto, hasta el día de hoy, como ‘año cero’ de la era común. Pero los cálculos históricos modernos indican que se equivocó, de manera que Jesús nació unos 6 ó 4 años antes. La fecha de la media noche del 25 de diciembre es simbólica y está vinculada con el culto al Sol que celebraba su fiesta ese día”.

Dentro de todo este contexto, lo que si parece es que tras más de 2000 años todavía se conservan algunos vestigios o reliquias del nacimiento e infancia de Jesús. Desde la cuna al pañal, pasando por los Reyes Magos y los ángeles, los pastores, y algunos otros símbolos que forman parte de su historia. Así, por ejemplo, aunque en los Evangelios no se hace mención a ninguna cuna, en la basílica romana de Santa María la Mayor se veneran algunos listones de madera que la formaban y también una brizna de paja del heno del pesebre. La reliquia, en territorio de la Ciudad del Vaticano (todas las basílicas mayores de Roma lo son), fue donada por la Corona Española, muy vinculada a este templo del que el actual rey Felipe VI es canónigo honorífico.

La imagen de una madre que deja el delicado cuerpo de su hijo recién nacido en un pesebre fue la que emocionó al Papa Sixto III, que en el año 432 decide realizar dentro de la basílica de Santa María la Mayor una “gruta de la Navidad” parecida a la de Belén, convirtiéndose de esa manera en el primer pesebre de la historia objeto de devoción popular. Se hizo tan famosa que algunos fieles, cruzados y peregrinos a su vuelta de Tierra Santa, empezaron a ofrecer como regalo algunas reliquias que traían del portal de Belén, entre ellos los listones de madera de la cuna.

cuna-03Fue el Papa Gregorio XI, más de un siglo después de que se empezase a difundir la costumbre de celebrar el nacimiento de Jesús iniciada por San Francisco de Asís, quien tuvo la idea de colocar estos vestigios en el interior de un tabernáculo, especie de urna que se suele colocar en el altar mayor de las iglesias. Aunque dejaron los restos de la cuna, este relicario fue destruido, luego construido de nuevo, y finalmente robado, por las tropas de Napoleón durante la ocupación de Roma (1799). El actual existente, majestuoso, sostenido por cuatro querubines de oro y coronado por un Niño Jesús, sigue conservando los listones de madera y fue realizado por Giuseppe Valadier (1762-1839), arquitecto y orfebre, máximo exponente del neoclasicismo de la ciudad. Para que los fieles pudieran venerarlo, se solía exponer en la nave central durante las fiestas navideñas, pero con los años, debido al mal estado de conservación de los restos, solo se hace en contadas ocasiones como en la misa del Gallo.

Otras reliquias que aún se conservan son algunos restos pertenecientes a los pastores que acudieron al portal de Belén a adorar al Niño Jesús. Se encuentran enterrados bajo un altar en la iglesia de San Pedro y San Fernando en Ledesma, pueblo de Salamanca, un pequeño templo sobre el que gira una de las leyendas más divulgadas. Cuenta que pertenecieron a los Santos Pastores Isacio, Josefo y Jacobo. Su origen sigue siendo una incógnita. Como han recogido las crónicas a lo largo de la historia, pudieron ser traídos desde Tierra Santa hasta Ledesma en el año 1149, después de ocupar Jerusalén, por un caballero cruzado natural de la localidad, Micael Dominiquiz. A partir de ahí se suceden una serie de vicisitudes en las que no vamos a entrar, que terminan con su colocación en un arca cerrada en la iglesia de San Pedro, su destino final. Una noticia que se propagó rápidamente, llegando a oídos del Papa Inocencio XI, que le concedió el privilegio de una cofradía para salvaguardar el tesoro, permaneciendo ocultos durante siglos bajo sus muros en un antiguo cofre de madera hasta que fue descubierto durante unas obras a finales de 1965. “Los pastores fueron corriendo y encontraron a María, a José y al niño acostado en el pesebre” (Lucas 2,16-17), así dice el Evangelio, y la tradición que sus restos se encuentran en Ledesma junto a sus zurrones y tijeras de esquilar.

Los Reyes Magos también forman parte de esta pequeña historia de las reliquias. Así narra el evangelista Mateo (2.11) su llegada al pesebre. “Vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas le rindieron homenaje; luego abrieron sus cofres y como regalos le ofrecieron oro, incienso y mirra”. Si bien el Evangelio no indica cuántos eran, sí dice que llevaron tres regalos y viajaron desde Oriente hasta Belén intrigados por una estrella que anunciaba el nacimiento de un rey. Su visita causó la desconfianza de Herodes que les ruega averigüen el sitio del nacimiento de Jesús, pues lo veía como un gran peligro para su reinado y pretendía acabar con él. Los Magos, que no sospechaban nada, encontraron al Niño, lo adoraron y le obsequiaron con sus regalos. Después, un ángel les previno sobre las intenciones del rey decidiendo regresar a sus países por un camino distinto. Es entonces cuando Herodes, fuera de sí, monta en cólera y ordena matar a todos los niños menores de dos años, aunque ya antes San José había sido avisado en sueños de que debía huir a Egipto con su familia.

Las figuras de los Reyes Magos aparecen ya en las catacumbas de Priscila, cementerio romano-paleocristiano que se encuentra en la Vía Salaria, uno de los más antiguos de la ciudad de Roma. En uno de los frescos de sus paredes del siglo II-III se pueden ver tres figuras con vestiduras persas que se acercan a la Virgen María y al Niño Jesús. Muchos han buscado sus tumbas a lo largo de los tiempos. Parece que fue la emperatriz Elena, madre del emperador romano Constantino, entusiasta de las reliquias religiosas, quien en el año 300 las encontró en Saba, cerca de la actual Teherán. De inmediato ordenó el traslado de sus restos a Constantinopla (hoy Estambul) donde permanecieron tres siglos en una capilla ortodoxa. Más tarde, en tiempos de la Segunda Cruzada, San Eustorgio, obispo de Milán, durante la visita que hizo al emperador para que aceptara su nombramiento como era preceptivo, recibió como regalo las veneradas reliquias que fueron trasladadas a su diócesis. Allí fue donde las encontró después Federico I, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, apodado Barbarroja por el color de su barba, que tras saquear la ciudad las donó a su vez a Reinaldo de Dassel, arzobispo de Colonia en 1164, donde reposan hasta hoy, en su catedral, en un espléndido sarcófago de oro, plata y madera que se tardó 45 años en construir. El último peregrino ilustre que las visitó fue el anterior Papa Benedicto XVI en el año 2005, pocos meses después de ser elegido. En su libro “La Infancia de Jesús”, donde dedica un capítulo a los Reyes Magos, además de señalar que pertenecían a la casta sacerdotal persa y verlos como sabios o filósofos en su sentido más literal, dice: “Son personas que van en busca de la verdad y del verdadero Dios”.Fueron los primeros no judíos que reconocieron al Niño Jesús como Dios.

relicario-tres-reyes-magos-01Relicario de los tres Reyes Magos en la catedral de Colonia.

Podríamos seguir contando más historias acerca de otros vestigios o reliquias relacionadas con el nacimiento de Jesús. Citaremos de forma somera solo algunas como las plumas de los ángeles dispersas por varios sitios, unas pertenecientes a los que se aparecieron a los pastores y otras atribuidas al arcángel San Gabriel cuando anunció a María que iba a ser madre de un niño. Aunque se le ha perdido la pista, esta última, considerada una de las reliquias más apreciadas en la Edad Media, estuvo durante bastantes años en el monasterio de El Escorial. También existe otro relicario en la basílica de Santa María la Mayor de Roma, donde como ya hemos dicho están también los listones de la cuna. Se trata de un trozo de tela de los pañales que utilizó la Virgen para envolver al Niño. Aunque el más famoso de estos trozos, del que solo quedan tres hilos, se encuentra en Lérida y parece estar dotado de poderes especiales, pues se decía que curaba las enfermedades de aquel que lo colocaba en su cabeza. Muy venerado por reyes y Papas durante siglos, fue donado a la catedral en 1297 por un comerciante leridano que lo halló viajando desde Jerusalén a Túnez. Durante la Guerra Civil se perdió casi por completo, quedando solo los hilos citados. Existen otras reliquias sobre las que no nos vamos a extender para no hacer más extenso el artículo como el prepucio del Niño Jesús, su cordón umbilical, piedras del portal,…

Hasta aquí esta pequeña historia acerca del nacimiento de Jesús del que el actual Papa Francisco ha dicho en una audiencia reciente: “No conocemos apenas nada de la infancia de Jesús. Las raras indicaciones que poseemos hacen referencia a la imposición del nombre después de ocho días de su nacimiento. Sabemos poco del Niño Jesús, pero podemos aprender mucho de Él, si miramos la vida de los niños”. Un año más, cumpliendo con la tradición, se montará un pequeño Belén en muchas casas. Una pequeña aportación a una Navidad más íntima. Una celebración de bondad, de deseos de paz y sosiego, en un mundo complicado. Una reliquia más que sobrevive en el tiempo. Un tema eterno que cada año parece distinto. Pocas cosas han cambiado desde nuestra niñez hasta hoy. La Navidad llama a nuestra puerta.


“La religiosa”. Denis Diderot

diciembre 7, 2016

sin-titulo-1“La religiosa” es una novela con un argumento interesante sobre una época donde era en cierto modo habitual que algunos hijos fuesen obligados por sus padres a entrar en determinadas comunidades religiosas. Narra las vicisitudes de una monja que no tiene vocación, que sufre fuertes presiones familiares y de otro tipo no solo para ingresar en un convento, sino también, una vez dentro, poder renunciar y salir.

Sinopsis
En el siglo XVIII Suzanne Simonin es obligada por su familia a entrar en el convento de Longchamp. No le espera el matrimonio, ni la vida acomodada de sus hermanas. Sus padres le reservan la clausura de un convento. Empobrecido tras las generosas dotes concedidas a las dos hermanas mayores, y sin garantías de su paternidad, el señor Simonin obliga a Suzanne a tomar los hábitos pese a su absoluta falta de vocación.

Como si de una larga carta de Suzanne Simonin se tratara, Diderot presenta en primera persona las torturas que la convención y el fanatismo imponen a una joven novicia contra su voluntad. Terrible sátira de los conventos, describe en esta novela situaciones y acontecimientos que la prensa católica de la época no ocultaba y que alcanzan una intensidad inimaginable.

Denis Diderot, nacido en Langres en 1713, se fue pronto a París a estudiar física, matemáticas y filosofía. Su padre, que le quería teólogo, le negó su apoyo económico por lo que tuvo que ganarse la vida redactando artículos literarios. De si mismo llegó a decir que solo sabía ‘llenar cuartillas’. Así como Voltaire le admiraba, Goethe le reprochaba no haber sido capaz de crear nada nuevo. Para Diderot la escritura consistía en la transcripción de su pensamiento, siendo la incipiente burguesía y la nueva intelectualidad los que más comulgaban con sus doctrinas. Murió en París en 1784 antes de que estallara la revolución francesa. Su obra había escandalizado a la sociedad como ninguna otra lo había hecho hasta entonces. Sus ‘Pensamientos filosóficos’ (1746) acabaron en la hoguera por orden expresa del Parlamento, ‘El paseo del escéptico’ (1747) fue prohibido antes de que se imprimiera y algunas de sus obras, como ‘‘Carta sobre los ciegos’ (1749), solo pudieron publicarse fuera de su país, lo que le valió para ser encarcelado más tarde en Vincennes bajo la acusación de ateo por el tono escéptico y sus tesis agnósticas. Muchas de sus novelas y cuentos se publicaron después de su muerte. En su obra se ataca con cierta frecuencia al cristianismo y critica con ferocidad, bastantes veces con argumentos sólidos, las ideas dominantes de la época. Esa especie de rebeldía y una provocación dirigida contra los sectores más reaccionarios de la sociedad constituyen una actitud que siempre mantuvo, incluso de joven aunque entonces centrada contra la figura de su padre.

Uno de los mayores logros de Denis Diderot, junto a Jean D’Alembert, reconocido matemático y filósofo, fue la dirección de L’Encyclopédie (Dictionnaire raisonné des sciences, des arts et des métiers) con más de 70000 artículos y más de 140 colaboradores, entre los que estaban filósofos tan importantes como Voltaire, Rousseau o Montesquieu, cada uno se encargado de distintas parcelas. Editada entre los años 1751 y 1772, su propósito era la difundir de forma clara y sencilla el conocimiento y el saber bajo una óptica lo más pragmática posible. Considerada una de las grandes obras del siglo XVIII por abarcar en síntesis los principales conocimientos de la época, fue arma política y objeto de enfrentamientos entre editores y los poderes secular y eclesiástico. Su importancia fue tal que se convirtió en símbolo de la Ilustración, movimiento cultural e intelectual europeo desarrollado desde finales del siglo XVII hasta el inicio de la Revolución francesa, así denominado por intentar poner en primer término el predominio de la razón.

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La incorporación de Diderot y D’Alembert a L’Encyclopédie fue un gran acierto. Pasó de ser una mera traducción a la creación de una obra destinada a ‘vulgarizar’ los conocimientos con trabajos inéditos bajo una perspectiva laica y burguesa. Desde el inicio de su publicación se formaron dos bandos: el poder religioso con los jesuitas al frente (con el Delfín del Rey, sus allegados y una parte de la intelectualidad), y los mejores escritores de la época (con otra parte de la corte y Madame de Pompadour, amante del rey). L’Encyclopédie pasó a formar parte de los libros prohibidos por la Iglesia Católica en 1759.

“La religiosa” resume muchos de los pensamientos de Diderot. Su argumento está basado en un caso real vivido de cerca por el propio escritor en 1760. Una historia que escuchó en casa de Madame d’Epinay, escritora francesa conocida por su relación sentimental con Rousseau y amiga de Diderot y otras figuras de la ‘Ilustración’, que causó conmoción en los círculos progresistas de París en la persona de Marguerite Delamarre, una joven religiosa que fue procesada por rechazar los votos por las mismas razones que la protagonista del libro. Fue una noticia que impactó de manera muy especial en el marqués de Croixmare, amigo de Diderot, quien parece quiso ayudar a la muchacha y entonces el escritor y algunos amigos concibieron gastarle una broma comunicándole que había huido del convento y solicitaba su favor.  Una vez aclarado el equivoco, Diderot conservó la anécdota de una época donde era práctica bastante común recluir en conventos a las jóvenes con poca fortuna, que fue lo que realmente le motivó a relatar en forma de memorias una obra que habría de convertirse en uno de los clásicos de la literatura francesa. Si bien hay que decir que ya antes se había planteado escribir sobre la vida en las comunidades religiosas francesas al no poder olvidar el triste final de su hermana en el convento de las Ursulinas de Langres, su ciudad natal, donde fue recluida por su débil salud mental. 

velada-literaria-biblioteca-diderotVelada literaria en la biblioteca de Denis Diderot. Año 1879. Autor: Jean Louis Meissonier, pintor, escultor y académico francés.

Al inicio de sus ‘Pensamientos Filosóficos’ (1746) Denis Diderot incluyó una pequeña nota aclaratoria en la que afirmaba: “Escribo sobre Dios; cuento con pocos lectores y sólo aspiro a ciertas adhesiones. Si estos pensamientos no complacen a nadie, no podrán ser sino malos; pero los consideraría detestables si complacen a todo el mundo”. En “La Religiosa”  plantea un tema conflictivo en su época como es el derecho de la mujer a elegir su propia libertad. En ella destacan sobre todo aspectos como las presiones psicológicas para romper la voluntad del individuo, que traslada al ambiente de una comunidad religiosa donde tan importantes son los votos de humildad y servicio a la congregación; o el tipo de liderazgo ejercido por las madres abadesas en los conventos, tan distinto de unos a otros. Una novela profunda y a la vez entretenida.


La propina y su importancia social, obligación, satisfacción o clasismo

noviembre 25, 2016

No está del todo claro de donde viene la costumbre de ‘dejar propina’. Existen varias teorías al respecto. Aunque la mayoría están de acuerdo en que el origen de la palabra viene del latín ‘propinare’ <> ‘dar de beber’. Hay quien dice, los menos, que ‘dar propina’ lo inventaron los griegos que acostumbraban a beber solo una parte del contenido de la copa dejando el resto como ‘propina’ para la persona a cuya salud se brindaba. Pero la más dominante, sostenida por muchos expertos como Michael Lynn, reconocido investigador, profesor de psicología del consumidor en la Universidad de Cornell, con trabajos publicados en periódicos como New York Times o The Wall Street Journal, creen que esta costumbre se inició en la Europa aristocrática del siglo XVII como un gesto de la nobleza hacia la plebe que la atendía en las tabernas. Más tarde, después de la Guerra de Secesión (1861-1865), fue introducida en EEUU por los americanos ricos que regresaban de sus vacaciones por el viejo continente, comenzando a aplicarla entre el personal de servicio como muestra de lo que habían ‘aprendido’ en Propina 01el extranjero. Sin embargo, no fueron bien recibidas por considerarlas un signo de clasismo, hasta el punto de crearse una Asociación Antipropinas que llegó a tener más de 100000 socios, logrando, junto a la presión de los sindicatos, que se prohibiesen en algunos estados durante años. A pesar de estos esfuerzos, se puede decir que a lo largo del siglo XX la práctica de ‘dar propina’ se terminó convirtiendo en casi un dogma.

La propina es uno de los ‘tópicos’ que sigue sin resolverse a satisfacción. ¿Debemos dar o no propina a la persona que nos presta un servicio? ¿Se pueden ofender si no les damos o les damos ‘poco’? ¿En que cantidad? No hay nada tan fluctuante como este tema. En España, y en Europa en general, las propinas son un pequeño complemento que algunos clientes dejan después de un servicio. Sin embargo, en EEUU, donde el sueldo de los camareros, por ejemplo, es muy bajo, suponen en ocasiones el sustento básico de muchas personas. En realidad la pregunta que subyace en el fondo es… ¿es bueno o no dar propinas? Brandon Ambrosino, escritor de la publicación digital Vox.com y también del The New York Times y otros periódicos de renombre, en un extenso artículo titulado “La propina perpetúa el racismo, el clasismo, y la pobreza: ¡hay que deshacerse de ella!” asegura que no se deben dejar propinas. Y no es el único. Sus argumentos son varios. Desde que la responsabilidad de pagar el sueldo de los camareros no debe incidir en el cliente, hasta que la propina no depende de elementos objetivos. Michael Lynn, al que ya hemos citado antes, también destaca que la correlación entre un buen servicio y una buena propina suele ser bastante débil.

En general la propina se entiende como una recompensa, normalmente de tipo económico, que se suele dar en agradecimiento a un buen servicio. Casi siempre es el cliente quien decide darla o no, y en que cantidad, aunque desde hace un tiempo en determinados países se ha convertido en poco menos que obligatoria, perdiendo entonces, a pesar de que conserve el nombre, su carácter de origen. En la actualidad, ‘dar o no propina’ es un tema discutido y discutible entre los consumidores. Hay quien piensa que puede ser ‘exigible’ como apoyo al sueldo de los trabajadores, mientras que otros, la mayoría, creen que ‘dar propina’ lo único que hace es que los salarios de esos empleados se mantengan en niveles bajos. Finalmente hay quienes siguen viendo a la propina solo como una vieja costumbre.

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Alrededor de las propinas se han producido curiosas historias y anécdotas, algunas hasta divertidas. Citaremos solo dos:
Una fue protagonizada en el año 2007 por el entonces ministro de Economía Pedro Solbes, a quien no se le ocurrió otra cosa que afirmar que “las propinas eran una de las causas del aumento de la inflación”. Una frase que ‘soltó’ durante el coloquio que siguió a una de sus intervenciones. Lo hizo cuando creía que los periodistas ya no le podían oír, utilizando un tono informal para justificar de manera ‘didáctica’ la subida de precios con unos argumentos poco afortunados para un experto economista, además de ministro. En su reflexión reconocía que la entrada del euro había tenido un efecto inflacionista en España, sobre todo en los productos de bajo valor, y que los ciudadanos no lo habían interiorizado lo suficiente, añadiendo que un modo fácil de comprobarlo era nuestro comportamiento al dejar propinas, que según él, y aquí viene la barbaridad de su expresión, a veces se dejan hasta el 50% del coste de lo consumido cuando éste es bajo. “No se ha interiorizado que un euro equivale a 166 pesetas y que dejar un euro de propina por dos cafés es exagerado”, aseguró. Poco tardó en ser el hazmerreír de todo el mundo, empezando por la oposición política que enseguida se encargó de propalar las ‘ocurrencias de Solbes’. Y lo hicieron con chascarrillos. Algunos tan originales como: “Pero dónde y con quién toman café Solbes y Zapatero, que sólo pagan 80 céntimos (según Zapatero) y dejan un euro de propina (según Solbes)”, “Que les pregunten a los camareros si ellos dejan un euro de propina”, añadiendo… “Mientras nos piden que comamos conejo (otra de sus ocurrencias) o que no dejemos propina, el Gobierno se gasta miles de euros en campañas de autobombo”. A esta última frase se apuntaron también muchos, criticando al Gobierno por su segunda ‘recomendación’ para reducir la inflación, y que no era otra que incrementar el consumo de conejo, diciendo: “Al tiempo que la ganadería está atravesando la mayor crisis de su historia, esta Navidad ni toca dar propina, ni toca el pavo, lo que toca aquí es conejo”.

Propina 08La segunda anécdota, en este caso ‘simpática’, alrededor de las propinas es la que aparece en una de las secuencias de la película “Reservoir Dogs” (1992) de Quentin Tarantino. Seis criminales profesionales contratados para un trabajo, que no se conocen entre sí y mantienen el anonimato escondidos bajo nombres de colores, se encuentran desayunando en un bar. En el momento de pagar, uno de ellos, el señor Rosa, se declara contrario a dejar propina, siendo censurado por sus compañeros. A la mayoría, que paradójicamente estaban planeando el asalto a un banco, les parecía inmoral escatimar ese 15% a las camareras.

No en todos países ni en todos los sitios se ven las propinas bajo una óptica similar. Varían mucho de un país a otro, y a menudo entre ciudades distintas de un mismo país. Los hay como en Japón o China donde no solo no es una costumbre, sino que dejarlas está mal visto. En cambio en EEUU o Canadá en algunos casos son casi obligatorias y en ocasiones incluidas en la cuenta como un complemento del sueldo. En otros, como el Reino Unido o Cuba, siendo voluntaria todo el mundo la espera, o bien siendo una costumbre se deja solo cuando el servicio es satisfactorio, entendiendo como una queja por parte del cliente cuando no se hace así. En este último grupo se puede encuadrar a España y la mayoría de los países europeos (Alemania, Francia,…). También muchos sudamericanos (Argentina, Chile, Uruguay,…). A continuación se relaciona el modo de comportarse con la propina en una serie de países tomados como referencia:

EEUU
En las empresas de servicios dan por hecho que una parte del sueldo de sus trabajadores está formado por las propinas que dan los clientes. Oscilan entre un 10-15 %, y cada vez son más los restaurantes, por ejemplo, que la llevan incorporada en la factura.
Reino Unido
Al igual que en EEUU bastantes restaurantes incluyen la propina en su factura. No así en los bares, aunque es costumbre dejarla.
Cuba
La propina ha sufrido un cambio total, pasando de estar prohibida a ser una costumbre en restaurantes y en el gremio de los taxistas.
Brasil
Los restaurantes la tienen incluida en la factura, aunque desde no hace mucho los camareros de las zonas turísticas se han ‘acostumbrado’ a recibirla como un complemento.
Méjico
Está muy mal visto no dejar propina, pero no suele estar incluida en la cuenta.
Chile
La propina no es obligatoria, sin embargo hay restaurantes que la incluyen sin preguntar al cliente, quien ha de ‘protestar’ si quiere que se la anulen.
Argentina
Suele ser habitual dejarla.
Francia
Se suele dar o no en función de la calidad del servicio.
Alemania
Es el cliente quien decide si dejar propina o no.
Italia
Al igual que en España es totalmente voluntaria.
Rusia
Hasta la desintegración de las URSS las propinas estaban prohibidas, pero a partir de entonces se han convertido en una costumbre.
Japón
No es obligatoria ni los propios trabajadores la esperan, incluso la consideran ofensiva.
Italia
Existe una cultura de la propina, siempre se cuenta con ella como un complemento al salario.
Australia
Aunque no es habitual dejar propina, en las zonas turísticas se ha ido instaurando poco a poco si el cliente se encuentra satisfecho con el servicio.
China
No existe cultura de dejar propina, incluso está prohibida en algunos sitios. Solo los restaurantes muy selectos suelen aplicar un recargo por este concepto.

Propina 11En la actualidad, el movimiento contrario a las propinas está creciendo con fuerza. De hecho en EEUU, diferentes restauradores de Nueva York muy influyentes las han prohibido por considerar que sus trabajadores darán un mejor servicio si a la vez les mejoran el sueldo. En España también están de capa caída, aunque en nuestro caso se trata de una polémica distinta: la causa, mucho más profunda, se debe a la gravedad de la actual crisis económica. El futuro de las propinas no está nada claro, sobre todo si se profundiza en el motivo por el que se deja más dinero que el marcado por el precio de un servicio. Según Michael Lynn, lo lógico sería pensar que si uno paga más del coste es porque quiere que en el futuro le vuelvan a tratar bien, una tesis que pronto se viene abajo con solo observar lo que sucede en la mayoría de los bares y que demuestra que no existe relación entre ‘dar propinas’ con volver al establecimiento. Afirma también Lynn que “en realidad no se hace por un buen servicio sino por la aprobación social, incluidos nuestros vecinos de mesa, que es lo que en el fondo buscamos”. Bastantes clientes confiesan ser más generosos cuando se encuentran acompañados. El diccionario de la RAE define a la propina como “un agasajo que sobre el precio convenido y como muestra de satisfacción se da por algún servicio”. Sin embargo, como se ha podido observar, su significado ha cambiado tanto que en unos sitios se ha convertido en obligatoria y en otros se ve como una ofensa.

No siempre es fácil dar propina. Cuando se recibe un servicio, puede resultar satisfactorio o no. Muchas veces se plantean estas preguntas: ¿es obligatoria la propina? ¿Puede resultar ofensiva? ¿Suena a limosna? ¿Cuánta se debe dejar y a quien? ¿A la persona que nos presta el servicio, al camarero o al establecimiento? ¿Se aceptan en cualquier sitio o no siempre? ¿Funciona igual en todos los países? La realidad es que no hay una única respuesta. Porque por mucho que el diccionario de la RAE la defina como agasajo y muestra de satisfacción, lo cierto es que muchas veces no es voluntaria. En general, no existe ninguna norma sobre las propinas. A veces se deja y otras no. Depende de varios factores. A causa de la crisis económica, la costumbre de ‘dar propina’ ha caído mucho. O lo que es lo mismo, si esta costumbre, de origen aristocrático, dejara de estar bien vista, perdería su razón de ser. Se trata de un incentivo más emocional que racional.


El triángulo, su área, y una pregunta capciosa

noviembre 15, 2016

Problema muy interesante enviado por un amigo, compañero de estudios en la Universidad Laboral de Tarragona, en el que se mezclan recuerdos escolares, cálculos sencillos, y también ingenio. Me cuenta que se lo pasó otro amigo, en este caso de letras, abogado, diciéndole que no entendía por que habían suspendido al protagonista, aspirante a un trabajo en la firma Microsoft. Dice así:

Los procesos de selección de las empresas son muy exigentes. En el gigante Microsoft parece que no se andan con chiquitas y van un paso más allá. Eso, al menos, es lo que se extrae de las explicaciones de un estudiante de Informática del Instituto Nacional de Tecnología en Naranjal en La India. Prashant Bagdia no ha tenido contemplaciones contra la multinacional informática y ha relatado al portal Quora todos los detalles del proceso de selección que sufrió un amigo suyo que pretendía acceder a un trabajo en Microsoft. Al parecer, cuando la entrevista ya estaba tocando a su fin, el entrevistador soltó de repente una pregunta totalmente inesperada.

Sin título-2“Un triángulo rectángulo tiene una hipotenusa que mide 10 cm con una altura relativa o asociada a la misma de 6 cm. ¿Cuál es el área del triángulo?”

El amigo de Prashant (es lo que cuenta él) se quedó inmóvil en un primer momento. Luego dudó: ¿Por qué una compañía de software me hace una pregunta de geometría? ¿Tal vez es una pregunta trampa? ¿Tal vez no sea una pregunta trampa y sólo quiere ver como pienso en una cuestión tan insignificante?”, meditó.

Finalmente, decidió dar una respuesta aún con la idea de que podía ser una pregunta trampa.
“El área de cualquier triángulo es 0,5 de la base por la altura, con lo que la respuesta a esta pregunta sería 0,5 X 10 X 6, que es 30”.

“¿Seguro?”, inquirió el entrevistador. El amigo de Prashant se quedó pensando y respondió: “Sí, estoy seguro de que el área del triángulo es 30”. “Su respuesta es incorrecta. Esta ha sido la última pregunta de la entrevista. Puede esperar fuera hasta que le demos los resultados”, le espetó el entrevistador. “No puede existir, piense por qué”.

El aspirante se quedó de piedra. Sin embargo, antes de abandonar la sala preguntó cuál era la respuesta correcta. “El triángulo de la pregunta no puede existir nunca. Piense por qué”, fue la contestación que recibió del entrevistador de Microsoft.

Ver solución en “La rutina, la velocidad y las consecuencias de un cambio”
Está claro que la solución no es tan obvia como pueda parecer, ni tampoco tan difícil como algunos pueden pensar.

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A continuación mostramos la solución al problema planteado en el post: “El perro, el gato, la velocidad y el espacio”

La respuesta en principio parece clara. Leyendo el enunciado la primera apreciación es que gana… el gato. Veamos por qué:

– El gato necesitaría dar 100 saltos (cada uno de 2 pies) para cubrir la distancia de ida y vuelta, mientras que el perro lo haría en 68 saltos (cada uno de 3 pies) pues estaría obligado a recorrer 102 pies en lugar de 100 tanto a la ida como a la vuelta.
– Como el gato es más rápido que el perro, avanza 3 pies en cada salto en tanto que el perro solo 2, la relación de su velocidad estaría en la misma proporción (3 a 2). Es decir, cuando el gato ha dado sus 100 saltos, el perro aún no ha llegado a los 67 (100*2/3), por debajo de los 68 a los que se vería obligado para cubrir el trayecto completo.

Sin título-1Ahora bien, a pesar de esta respuesta, lógica por otra parte, todos los participantes estaban un poco ‘moscas’: ¡parecía demasiado sencilla a tenor de la recompensa! Además, el hecho de que Barnum, el famoso dueño del circo, hubiese hecho saber que daría la solución y entregaría los premios un primero de abril  (‘Día de tontos’ en la tradición norteamericana), y al mismo tiempo añadiese que… ‘ya no habría más gato encerrado sino liberado, para beneficio de los más interesados’, desconcertaba aún más.

Y así fue. Barnum se guardaba un as en la manga. Suponiendo que el gato se llama Terry y que el perro fuese una perra, Marlene, no cabe duda que la frase: ”El perro avanza tres pies a cada salto y el gato sólo dos, pero Marlene da tres saltos por cada dos de Terry” tendría un significado muy distinto, pues entonces el perro recorrería 9 pies y el gato solo alcanzaría 4 en la misma unidad de tiempo. En ese caso sería el perro el que ganaría la carrera al terminarla en 68 saltos, ya que el gato no habría llegado a los 46 (68*2/3), o lo que es lo mismo 90 pies y 8 pulgadas, una distancia inferior.