Las cuatro tuberías y la taza de café

enero 16, 2019

A veces, las apariencias engañan. El problema que exponemos a continuación parece simple a primera vista, aunque con riesgos a equivocarse si no analizamos y nos damos por satisfechos con nuestra primera intuición. La capacidad de observación y el razonamiento lógico son claves para resolver este enigma. Dice así:

“En el dibujo de la figura se puede ver una jarra vertiendo café en un depósito. Por vasos comunicantes debería ir, a través de las tuberías correspondientes, a las tazas situadas en los lugares 4, 9, 5 y 7.

La pregunta es: ¿Qué taza se llenará antes?”

La solución en un próximo post.

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A continuación mostramos la solución al problema planteado en el post: “La araña el mosquito y la trasparencia”.

Si desarrollamos la superficie lateral del vaso resulta el rectángulo de la figura, donde los puntos B (en el exterior del vaso) y A (en su interior) corresponden a las posiciones iniciales de la araña y el mosquito.

Si ahora trazamos el punto B’, opuesto a B, y lo unimos con el punto A, el resultado es la línea recta, B’A que se corta en el punto C con un lado del rectángulo o borde del vaso. Como BC=B’C, la distancia más corta entre B y A (araña y mosquito) sería por tanto la misma que la línea recta que va desde el punto B’ a A (B’CA=BCA). Es decir la hipotenusa del triángulo rectángulo B’DA. O lo que es lo mismo:

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Hablando de paradigmas y gestión del cambio

enero 6, 2019

Al principio, el término ‘paradigma’ solía hacer referencia, muchas veces apoyándose en una parábola o una fábula, a algo a tomar como ‘ejemplo’ o ‘modelo’ a seguir. A partir de la década de los años 60 del siglo pasado, su contexto se amplió pasando a ser también utilizado por la comunidad científica para cierto tipo de expresiones o situaciones relacionadas con el ‘conocimiento’. El concepto fue evolucionando en el tiempo hasta llegar a Thomas S. Kuhn, filósofo e historiador estadounidense, quien le dio su significado actual al definir un paradigma como “el conjunto de prácticas y saberes que definen una disciplina científica durante un cierto período”.


¿Que es un paradigma?

Si un determinado paradigma ya no puede satisfacer los requerimientos de una ciencia, por ejemplo por nuevos conocimientos que invalidan los establecidos, se sustituye por otro. Es lo que se denomina ‘cambio de paradigma’, y que en el caso de la comunidad científica suele traer cierto dramatismo, pues a los ojos del común observador se la suele considerar como muy estable en sus apreciaciones. Si bien hay que decir que en general este término es muy empleado, como se pudo observar en el vídeo anterior, en campos tan diversos como las ciencias sociales, lingüística, finanzas, política, etc. Todo esto viene a cuento porque muchos se preguntarán…: ¿Cómo nace un paradigma? Lo explica muy bien una simpática presentación en powerpoint que circula por Internet (ver a continuación), que muestra como a veces se dan por hechos irrefutables, no siendo así, determinados comportamientos, modelos o ejemplos:

Como nace un paradigma
– Señala la presentación como un grupo de científicos coloca a cinco monos en una jaula, en cuyo centro se ha dispuesto una escalera y, en su parte superior, un montón de plátanos.
– Cada vez que un mono sube por la escalera para coger los plátanos, los científicos lanzan un chorro de agua fría sobre los monos que quedan en el suelo.
– Trascurrido un tiempo, se puede observar como cuando un mono intenta subir de nuevo por la escalera sus compañeros empiezan a golpearle, de tal manera que, a pesar de la tentación de los plátanos, ninguno se quiere arriesgar a subir.
– Entonces los científicos deciden sustituir a uno de ellos por un nuevo compañero, observando como éste lo primero que intenta es subir por la escalera siendo rápidamente bajado por el resto, que además le pegan una fuerte paliza. A continuación, tras varias palizas seguidas, se puede ver como el nuevo integrante del grupo ya no vuelve a subir más, si bien nunca pudo saber el por qué de la reacción de sus compañeros.
– Más tarde, un segundo mono es sustituido y ocurre lo mismo que con el primero. Además el primer sustituto participa con entusiasmo en las palizas al novato. Luego, un tercero es cambiado y se repite el proceso de los anteriores. Así con el cuarto y el quinto, hasta que no queda ninguno de los cinco monos que iniciaron el experimento. ¡Todos han sido sustituidos!
– Por tanto, al final, los científicos se quedan con un grupo de cinco monos que, aunque nunca recibieron un baño de agua fría, continuaron golpeando a todo aquel que intentase llegar hasta los plátanos situados en lo alto de la escalera.
– Si fuese posible preguntarles a alguno de los monos el por qué se pegaba a quien intentase subir por la escalera casi seguro que su respuesta hubiera sido:

No lo sabemos, pero es que…  ‘¡Aquí las cosas aquí siempre se han hecho así!”

Y es que la frase: ¡las cosas aquí siempre se han hecho así! seguro que a la muchos les suena. Es una respuesta habitual que se suele escuchar, por ejemplo, cuando a veces alguien en su trabajo intenta introducir una mejora que solo traerá ventajas. De pronto, aparecen algunos recalcitrantes que se posicionan en contra ¡solo! porque allí: ¡las cosas siempre se han hecho de una determinada manera! Incluso los hay que no solo se muestran reacios, sino que se oponen de forma frontal. Y es que si… ¡las cosas se han hecho siempre así!… ¡¿por qué cambiar?! Eso sí, siempre sin argumentos.

Los paradigmas son un conjunto de ‘reglas’ que se asumen y que, en principio, nadie quiere cuestionar. Por fortuna, hoy ya estamos acostumbrados a los ‘cambios de paradigma’ en todos los campos. Sus ‘reglas’ ya no son inamovibles. Es más, aquellos que se anticipan a los cambios, que empiezan a cuestionarlos, son considerados verdaderos innovadores. Influencias familiares o educativas han dado por hecho determinados paradigmas que han condicionado nuestro comportamiento. Se hace necesario pensar en cambiarlos, romper con lo establecido, siempre que sea para mejorar.

Vivimos en un mundo donde es muy importante la innovación. De ahí que en cualquier empresa o entorno la Gestión del Cambio no solo organizacional, sino también personal, sea una función prioritaria. De cómo se haga y se potencie esa necesidad, de cómo vencer presiones internas y externas, de cómo sea la implicación a todos los niveles, de cómo romper las barreras para los ‘cambios de paradigma’ y de cómo fomentar las diferentes estrategias, en resumen de cómo se haga esa gestión, dependerá el éxito futuro.


Canciones con historia: “Black is black”. Los Bravos

diciembre 26, 2018

Salvando las distancias, hay quien compara la carrera de The Beatles y The Rolling Stones, las dos mejores bandas de la historia, con la trayectoria de Los Brincos y Los Bravos, posiblemente los dos grupos españoles por excelencia de los años 60, la ‘década prodigiosa’ de la música.

“Black is black”, la canción que le dio fama a Los Bravos, fue el primer éxito español en las listas internacionales (Nº 2 en el Reino Unido y Nº 4 en las Billboard USA) y el primer grupo que traspasaba fronteras. Se cuenta que una de las razones de su triunfo en USA se debió a que hubo bastantes oyentes, sobre todo durante las primeras semanas, que creyeron que el tema estaba interpretado por Gene Pitney, famoso cantante, cuya voz era muy parecida a la de Mike Kennedy, vocalista de la banda. Su historia está muy ligada a Alain Milhaud, director artístico de la firma Columbia, quien en 1965, aconsejado por Manolo Díaz, cantautor asturiano, antiguo miembro de Los Sonor, acude a ver a un conjunto formado por antiguos miembros de su grupo y de Mike & The Runaways. Fue tan buena su impresión que les firmó un contrato discográfico aceptando ser su representante.

Sobre como se fraguó el nombre de la Los Bravos existen varias teorías. Una señala a Tomás Martín Blanco, locutor de “El Gran Musical” de la cadena SER, un programa de radio que se hacía ante el público, quien decidió buscarles un nombre por votación popular. Y lo hizo rápido. No necesitó mucho tiempo. Según cuentan entusiasmaron tanto durante su actuación que al finalizar el público gritaba: “¡Bravo!”… Y con ese nombre… “Los Bravos” se quedaron. Sin embargo, la versión ‘oficial’ refleja que fue una de sus fans la ganadora del concurso y a quien se le ‘ocurrió’ el nombre. Por otro lado, si hemos de hacer caso a José Ramón Pardo, periodista musical, este señala que la discográfica, a propuesta de Manolo Díaz, ya lo tenía decidido desde mucho antes y el resto solo fue un paripé. Algo que se confirma en el documental ‘Black is black’, estrenado en el Festival de Cine Iberoamericano 2011 celebrado en Huelva, que ahonda en la historia. Narra como se decidió contar a la opinión pública la elección del nombre y que, aunque se dijo entonces fue por votación popular, en realidad lo hizo directamente Alain Milhaud, explicando lo que ellos consideran fue… “la primera decisión de marketing a nivel musical en España, ya que se vendió que iba a ser el pueblo español el que iba a elegir el nombre del grupo, y todo era una pantomima que acabó descubriéndose al cabo de los años”.

“Black is black”


Los Bravos interpretando “Black is black”

Al poco tiempo, tras convencer a su discográfica Columbia, después de un concierto de presentación en el Teatro de la Zarzuela de Madrid Milhaud planea el lanzamiento internacional de Los Bravos llegando a un acuerdo con la firma Decca. Ivor Raymonde, un arreglista de la firma, se presenta en Madrid con varias composiciones para la edición de un disco. Aunque en principio no incluyen a “Black is black”, el grupo se mostraba reacio, al final tanto Milhaud como Raymonde, deciden incorporarla, viajando a continuación a Londres para grabar un EP con 4 temas. Si bien hay que decir que no todos pudieron participar: Mike Kennedy hizo las voces, pero el resto solo los coros. Y es que era una época en la que por convenio cualquier grabación de instrumentos en el Reino Unido solo podía ser realizada con músicos profesionales del sindicato inglés. Se cuenta al respecto que entre los músicos de estudio se encontraba Jimmy Page, entonces músico de sesión, luego guitarrista de The Yardbirds y de Led Zeppelin, hecho más tarde reconocido por Pablo Sanllehi (miembro de la banda) quien dijo: “La grabación era un tecnicismo…, pero éramos nosotros quienes teníamos que defender la canción en directo”, una versión que también recoge Pop Thing , Web especializada en música pop de la década de los 60, y que hablando de Alain Milaud, el productor de Los Bravos, señala: Alain fue un personaje clave del pop español de los 60… dominaba todos los resortes de la grabación tanto desde el punto de vista técnico, como musical y humano. Según me dijo, la historia que circula acerca de la participación de Jimmy Page en las primerísimas grabaciones de Los Bravos es cierta, le contrató y le pagó la tarifa habitual, porque en abril de 1966 todavía era un músico de sesión y no se había unido a The Yardbirds. Milaud era un productor fantástico. En una industria subdesarrollada…como era la española a comienzos de los sesenta, él irrumpió con una manera de hacer las cosas y una filosofía de la grabación absolutamente nueva y moderna, a imagen y semejanza de los productores anglosajones. Era un perfeccionista. Dirigía a los músicos casi como lo hubiese hecho un director de clásica… Era una persona seria y con autoridad en el estudio”. Así fue la historia de “Black is black”, un tema compuesto por Tony Hayes y Steve Wadey, al que le pone su impronta el productor y arreglista Ivor Raymonde, que grabado con músicos londinenses y editado por Los Bravos pronto se convirtió en un éxito en todo el mundo.

Los Bravos durante un concierto.

El grupo Los Bravos creado en 1965 es una de las pocas bandas del pop rock español que triunfaron fuera de nuestras fronteras en los años 60. Su presencia escénica, la excelente voz de su cantante Mike Kennedy y sobre todo su canción “Black is black” (1966) influyeron de forma notable. Entre sus otros éxitos cabe destacar ‘I Don’t Care’, ‘Bring a Little’, ‘Los chicos con las chicas’ y de manera especial ‘La moto’, canción que también tiene su historia rocambolesca detrás. Al respecto cuenta José Ramón Pardo que encontrándose Los Pasos, otro grupo importante del momento, a punto de grabar esta canción compuesta por Manolo Díaz, Alain Milhaud le pidió que no autorizase su edición hasta que no saliera al mercado la versión de Los Bravos. Hay que recordar que en aquella época la legislación permitía a un autor impedir la primera edición de un tema, aunque perdía ese derecho una vez publicada por cualquier otro artista. Según Pardo, fue la primera batalla editorial de la historia de la música pop española que se ‘saldó’ a favor de Los Bravos, si bien Hispavox, que producía a Los Pasos, reaccionó con rapidez lanzando al mercado multitud de copias de sus patrocinados. Toda una lucha ‘sin cuartel’ que al final ganaron Los Bravos alcanzando el Nº 1 de las listas nacionales. Su decadencia musical comenzó en 1969 a raíz de unos hechos traumáticos como fueron el suicidio de uno de sus miembros y el abandono de Mike Kennedy, su cantante, que decidió emprender su carrera en solitario. Aunque a lo largo de los años se reunieron en varias ocasiones para giras y grabaciones, incluso hubo un intento de lanzar la banda con nuevos componentes, ya nunca fue lo mismo. Sin embargo, de lo que no cabe ninguna duda y que quedó para la historia, es que “Black is black” fue el primer gran éxito internacional del pop español.


Johnny Hallyday, el gran ídolo francés de la música de los 60, interpretando ‘Noir c´est noir’, versión de “Black is black” de Los Bravos.


“Medicina peligrosa”. Arthur Hailey

diciembre 15, 2018

“Medicina peligrosa” trata un tema tan interesante como es la industria farmacéutica, una industria que, con su poder e influencia, sus intereses económicos y, en muchos casos, su falta de ética, incluso llega a poner en peligro la vida de las personas con tal de conseguir sus fines. Ambientada en la década de los 60 del siglo pasado, incide de manera especial en el grave problema que provocó la talidomida en las mujeres embarazadas y sus hijos nacidos con serias deformidades. Un fármaco que no fue prohibido en muchos lugares de EEUU hasta bastante después de conocer sus consecuencias. Narra como una compañía farmacéutica se centra en un nuevo medicamento sin tener una visión de conjunto, ni atender a posibles perjuicios, sin un mínimo de ética, solo centrada en los posibles beneficios económicos, siendo al final arrastrada hacia una segura destrucción si nadie lo remedia. Solo la protagonista, un alto cargo, es capaz de percibirlo, viéndose por ello vilipendiada y obligada a tomar una drástica decisión.

Su argumento se desarrolla, y trata aunque sea de soslayo, coincidiendo con la presidencia y posterior asesinato del presidente Kennedy, la revolución y rebelión de la raza negra por la reclamación de sus derechos, el comienzo de la guerra del Vietnam y el movimiento por la liberación de los derechos de las mujeres. Muestra como una persona perteneciente a una potente industria es capaz de enfrentarse a sus influyentes poderes fácticos. En su trasfondo plantea también la desigualdad de oportunidades entre el hombre y la mujer en el mundo del trabajo. Y no digamos nada en los puestos más elevados de la alta dirección, en unos años en que, si era impensable que una mujer aspirase a un puesto directivo, muchos menos a dirigirla. A igualdad de méritos, la mayoría de las mujeres ocupaban los escalafones inferiores en una sociedad de tinte ‘machista’ llena de prejuicios.

Sinopsis
Hailey nos introduce en el mundo de la industria farmacéutica, donde millones de dólares y de vidas dependen de cada decisión. La novela es, además, la historia de una mujer que lucha por ser fiel a si misma en su carrera profesional, así como en su vida privada. Celia Jordan es inimitable, tanto en el modo de comportarse cuando encuentra al hombre con el que desea casarse como en la manera de pasar a convertirse en la presidenta de una enorme y poderosa compañía de fármacos. En torno a ella se mueven los más diversos personajes: Sam Hawthorne, el eficiente ejecutivo que no pierde nunca su fe en Celia, aunque pierde trágicamente su fe en todo lo demás; Martin Peat-Smith, el joven y brillante investigador que lucha para que Celia dé a la compañía el impulso innovador que necesita; Vincent Lord, el científico amargado, que es su implacable enemigo; Dennis Donahue, el senador sin escrúpulos decidido a destruirla.

Arthur Hailey es un escritor británico nacido en 1920 en Luton (Bedfordshire), cerca de Londres. Durante la 2ª Guerra Mundial estuvo alistado en la Royal Air Force hasta 1947, año que se trasladó a Canadá donde alternó su trabajo al tiempo que se dedicaba a escribir. En 1956 pudo hacer de la literatura su pasión tras el éxito de ‘Vuelo hacia el peligro’, guión que escribió para la cadena de televisión CBS. Para evitar el pago de los grandes impuestos (90%) que le exigían en Canadá y Estados Unidos, tras triunfar con su novela ‘Hotel’ (1965), se trasladó a California y, más tarde, en 1969, a las Bahamas. Es autor de más de 170 novelas. Falleció en 2004.

En 1979, tras la publicación de ‘El Apagón’, Arthur Hailey anunció su retiro como escritor. Estaba cansado y tenía que someterse a una operación de cuádruple bypass coronario. Sin embargo, tras la operación, que resultó un éxito, como tenía mucha energía, su esposa Sheila le sugirió que escribiese otra novela más. En una nota personal que acompaña a “Medicina peligrosa” explica como ésta se gestó:

“En 1979, cuando publiqué ‘Overload’, os anuncié que me retiraba. Me sentía cansado. Había tenido una vida muy llena. Para los años que me quedaban de vida, proyectaba dedicar más tiempo- y viajar más- en compañía de mi esposa Sheila, además de a la pesca, a leer más libros, a escuchar música, es decir, al tipo de cosas normalmente vedado a los escritores profesionales.

Sin embargo, desconocía cuan próximo me hallaba de la muerte debido a seis obturaciones en las arterias coronarias, estado que rediagnosticó, al poco tiempo, mi amigo médico, el doctor Edward Robbins, de San Francisco, quien me aconsejó una operación inmediata. La operación- un desvío cuádruple- fue efectuada por el doctor Denton Cooley y sus colegas del Instituto Cardíaco de Texas, equipo hacia el cual mi gratitud rebasa todos los límites imaginables.

Sheila me animó y ayudó con su presencia como ha hecho durante nuestro matrimonio de amor. No es casualidad que en la presente novela los nombres de Celia y Sheila sean de pronunciación tan similar. El resultado de todo ello fue recobrar la salud y nueva energía, hasta el punto que Sheila un día me dijo: ‘Creo que deberías escribir otro libro’. Consejo que seguí. ‘Medicina peligrosa’ es prueba de ello”.

“Medicina Peligrosa” ofrece una visión cercana del funcionamiento de la gran industria farmacéutica con una información precisa y clara sobre el desarrollo de los fármacos, pruebas de control, aprobación por los organismos competentes y su promoción con aciertos y errores. Con una excelente documentación de apoyo, Arthur Hailey nos invita a la reflexión sobre una de las industrias en la que su contribución a la salud es mayor que sus abusos: en esta obra quedan muy bien reflejados.


Villancicos de ayer, de hoy y de siempre: “Noche de paz”

diciembre 5, 2018

Este año 2018 se celebra el bicentenario de “Noche de Paz”, el villancico posiblemente más famoso del mundo, una de las canciones siempre presente cuando se acerca la Navidad.

Los villancicos son una forma musical tradicional de España y Portugal y países latinoamericanos, que se hicieron populares entre los siglos XV y XVIII. Aunque han sufrido una gran evolución, muchos, no todos, en su origen fueron compuestos para ser cantados y solían hacer referencia al amor, la religión, la Navidad y la naturaleza. Utilizados en sus obras por grandes escritores como Lope de Vega, Góngora, Quevedo o Sor Juana Inés de la Cruz, en general eran canciones profanas con un estribillo y entonadas a varias voces. A partir del siglo XVIII se produce una marcada decadencia de este género musical, más tarde rescatado al comenzar a cantarse en las iglesias y ser especialmente asociados con la Navidad.

Las primeras composiciones de villancicos datan de la segunda mitad del siglo XV como evolución de temas populares mucho más antiguos. Hay estudiosos que afirman que los primeros indicios aparecen en pequeñas canciones mozárabes del siglo XI. Su estructura básica está formada por dos elementos: el estribillo y las coplas. Parece que su nombre procede de composiciones cantadas por villanos (habitantes de villas), campesinos y otros habitantes del medio rural y en su primera época narraban temas de todo tipo: acontecimientos locales, canciones de amor, sátiras,… con pocas alusiones a la religión y menos aún a temas navideños. Es a partir de la segunda mitad del siglo XVI cuando las autoridades eclesiásticas empiezan a impulsar su uso en los oficios religiosos, de manera especial en la Navidad y otras festividades importantes como el Corpus Christi. A partir del siglo XVIII s cuando fueron quedando relegado a las fiestas navideñas. De ahí que la memoria popular considere al villancico como el género musical por excelencia de esas celebraciones.

“Noche de paz” es una canción compuesta por el maestro de escuela y organista Franz Xaver Gruber y letra del sacerdote Joseph Mohr. Aunque su origen aún no está del todo claro, si lo suficiente a partir de 1995, fecha clave, como más adelante veremos. Al respecto circulan diversas leyendas sobre este famoso villancico que ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad en el año 2011. Fue interpretado por primera vez el 24 de diciembre de 1818 en la iglesia de San Nicolás de Oberndorf (Austria). Joseph Mohr, que había compuesto su letra en 1816, lo quería ‘estrenar’ en el servicio de la iglesia que iba a tener lugar el día de Navidad. Parece ser que habiendo quedado inutilizado el órgano de la iglesia, Mohr recurrió a Gruber la víspera para que compusiese su música para un acompañamiento de guitarra. Sin embargo, otras fuentes señalan que, con el fin de aportar algo nuevo a la ceremonia, aquella noche Mohr le mostró a Gruber su poema titulado ‘Stille Nacht’ (‘Noche de silencio’) que había escrito dos años atrás cuando estaba en la parroquia de la pequeña aldea de Mariapfarr. Se cuenta que Gruber, en poco más de dos horas, compuso la melodía y los arreglos para ser cantado por un tenor y una soprano con acompañamiento de coro y guitarra. En cualquier caso, lo cierto es que cuando se escuchó por primera vez ante el público fue Mohr quien lo interpretó a la guitarra. Así lo explica Brigitte Winkler, guía de la casa museo de GrubeSegún, en un artículo publicado por la BBC: “A Joseph Mohr le gustaba tocar la guitarra, y cuando le dio la canción a Franz Gruber para que compusiera la música insistió en que debía ser para guitarra, algo extraordinario para 1818, un cura tocando una guitarra era algo completamente inusual”.

Su difusión al exterior, y con ella el largo recorrido de la fama, comenzó en 1833, cuando la canción llegó al Tirol a través de los ya reconocidos cantantes nacionales tiroleses, familias de campesinos que viajaban por toda Europa como vendedores ambulantes al tiempo que actuaban ante el público por sus grandes dotes musicales. Fueron los hermanos Strasser y los cantantes Rainer, del valle Zillertal, quienes dieron a conocer “Noche de paz” a nivel internacional desde Europa hasta América y Rusia. Circula una leyenda que señala que en una de las ocasiones en que se estropeó el viejo órgano de la iglesia de San Nicolás, Karl Mauracher (gran experto y maestro organista) acudió a repararlo, encontrándose con la partitura del villancico, que copió y luego interpretó al órgano en Fügen, población donde residía. Más tarde le pasó una copia a la familia Rainer, saga de afamados cantantes tiroleses que recorría Europa interpretando canciones populares, que la incorporaron a su repertorio. Cuentan que la llegaron a cantar ante el emperador Francisco I de Austria y el zar de Rusia Alejandro I, incluso en Estados Unidos, durante una gira en 1839.

Sin embargo, y a pesar de su éxito que traspasaba fronteras, la identidad de sus creadores era totalmente desconocida. Hasta que en 1995 no se recuperó el manuscrito original (se había perdido), documento que los analistas dataron hacia el año 1820, no se pudo atribuir su autoría a Joseph Mohr, que lo había compuesto en 1816 tras haberle sido asignada la parroquia de Santa María. En él, además de contener la letra escrita por el propio Mohr, también se testimonia que el compositor de la melodía había sido Franz Gruber en 1818. Tan solo añadir que la iglesia de San Nicolás, donde se presentó el célebre villancico, ya no existe. Fue demolida a principios del siglo XX tras una grave inundación, siendo edificada una capilla nueva en el centro de la población en un lugar más seguro. Se le dio el nombre de “Stille-Nacht-Gedächtniskapelle” (‘Capilla Memorial Noche de Paz’) en homenaje a la antigua iglesia y al cura y al maestro que crearon la canción.

“Noche de Paz” es quizás el villancico más popular en todo el mundo. Tanto que su fama le llevó a ser cantado en dos idiomas diferentes a la vez (inglés y alemán) durante la tregua de Navidad de 1914 en la 1ª Guerra Mundial. ¡Era el único villancico, el más conocido, por los soldados de ambos frentes! Una canción que ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2011.


La araña, el mosquito y la trasparencia

noviembre 25, 2018

Hace tiempo publicamos un problema similar que resultó más complejo de lo esperado. Su entretenido enunciado incitaba el interés, pues ‘inclinaba’ hacia la solución más lógica a primera vista, que no siempre es la verdadera, ni tampoco la más ingeniosa. En esta ocasión se trata de un problema más sencillo, que bajo el aspecto de la simetría es más fácil de resolver. Dice así:

“La figura muestra un cilindro de vidrio de 1.20 m. de alto y 1,80 m. de circunferencia. En el exterior del cilindro se encuentra una araña a 2,5 cm. de la base y en el interior del cilindro hay un mosquito en el diámetro opuesto a 2,5 cm del borde superior. La araña al ver el mosquito toma la ruta mas corta en el cilindro y lo atrapa.

¿Qué ruta siguió la araña y que distancia recorrió?”

Ver solución en “Las cuatro tuberías y la taza de café”.

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A continuación mostramos la solución al problema planteado en el post: “La contraseña y el contrasentido”.

Un problema que, aunque simple, como ya hemos comentado antes puede desviar nuestra primera ‘intención’ si no tenemos en cuenta el tantas veces citado pensamiento ‘lateral’.

La respuesta correcta no es la mitad del número que les dicen los delincuentes a los policías como estos pensaron en un principio, sino que es el número de letras que contiene su nombre; el número 18 (dieciocho) tiene 9 letras, que coincide con su mitad y lo mismo ocurre con 8 (ocho) que tiene 4 y 14 (catorce) que tiene 7.

De ahí que cuando a un agente le dicen 0 (cero) la respuesta no debiera de haber sido 0 sino 4 (cuatro) que es su número de letras, y lo mismo con el siguiente que debiera haber contestado también 4 cuando le dicen 6 (seis). En resumen, se trata de… ¡un caso de mala suerte! ¡un contrasentido… común!


La peseta, la ‘rubia’ y la ‘perra gorda’

noviembre 15, 2018

Este año 2018 se hubieran cumplido 150 años (siglo y medio) de la peseta, la unidad monetaria vigente en España hasta nuestra entrada en el euro hace ya más de 15 años. Bastantes españoles aún las ‘atesoran’ por su valor sentimental, además del económico que no han perdido. Aunque tiene los días contados para su canje definitivo: el Banco de España lo dejará de hacer en el año 2020. Una moneda que ha acompañado durante tantos años a los ciudadanos bien merece contar su, a veces, curiosa historia desde aquel 19 de octubre de 1968 en que ‘salió a la luz’.

Tras el de derrocamiento de la Reina Isabel II, y con ésta en el exilio, el gobierno provisional surgido de la Revolución de 1868, presidido por Francisco Serrano, promulgó el llamado decreto Figueroa (en reconocimiento a Laureano Figueroa, entonces ministro de Hacienda) por el que se creaba la peseta, la nueva unidad monetaria. Sobre el origen de su nombre existen varias teorías. Si bien hay quienes señalan distintas procedencias, una de las más significadas se remonta a la época de la colonización española de América, cuando de regreso a la Península también llegaron monedas de plata bautizadas como ‘pesos’ por su pureza y ‘buen peso’. De ahí al neologismo ‘peseta’ fue solo un paso.

La primera peseta de curso legal estaba inspirada en las monedas del emperador Adriano. Mostraba en su anverso la figura de una matrona romana recostada, con una rama de olivo en las manos, que representaba al territorio de Hispania con Gibraltar a sus pies y apoyada en los Pirineos. En su reverso aparecía el escudo de España conforme a lo establecido por el Gobierno. Decir que su ‘cara’ o anverso ha ido cambiando en el tiempo en función del régimen político vigente. Así, por ejemplo, en 1875, durante el reinado de Alfonso XII, ya se pusieron en circulación piezas con la efigie del monarca. En 1933 se acuñaron las primeras pesetas republicanas, de nuevo con la figura de la matrona inicial. Las míticas ‘rubias’ nacieron ya estallada la Guerra Civil y su apodo procede del color oro de la aleación de cobre y níquel. Se emitieron para sustituir a la peseta de papel que circuló durante la guerra debido a la escasez de metal. Más tarde vino la época de la dictadura con la efigie del general Franco, siendo la última peseta acuñada de esta etapa en 1966. Con la ctransin y la democracia y el retorno a la monarquía, en 1978 aparecen las monedas con la figura del rey Juan Carlos de Borbón. En 1980 se puso en circulación una peseta para conmemorar el mundial de fútbol celebrado en 1982 y la última moneda que vio la luz se acuñó en 1989.

A continuación reflejamos algunas anécdotas y curiosos apodos sobre la peseta:

Olvido del nombre de España
Ocurrió en 1968, con el arranque de la moneda, cuando al Gobierno Provisional se le olvidó incluir el nombre de España en su anverso. Aunque las autoridades pararon casi de inmediato la emisión, las monedas puestas en circulación siguieron en curso no siendo retiradas hasta el reinado de Alfonso XII.

La ‘rubia’
De forma coloquial, la peseta ha recibido diversos nombres: ‘pela’, ‘cala’,… Uno de sus apodos más conocidos fue el de ‘rubia’ en la época de la República; no solo por el color de su aleación de latón, sino porque se decía que era la perdición de los hombres, pues reunía las ‘cualidades’ del dinero, la mujer y el vino (éste por el racimo de uvas que sostenía la mujer de su ‘cara’). La imaginación popular llegó a tal punto que hasta convirtió en rubia la larga melena de su figura.

El ‘pelón’, el ‘bucle’ y el ‘tupé’
Así se conocía a la peseta en tiempos de Alfonso XIII, el rey cuya efigie se acuño en más ocasiones. El grabado del ‘pelón’, apenas un bebé, corresponde a cuando contaba 1 año, el ‘bucle’, un niño con rizos, cuando tenía 5 años y el ‘tupé’, con un mechón de cabello sobre la frente, cuando el monarca tenía 9 años. Alfonso XIII fue rey desde que nació, de ahí que hubiera muchas monedas con su figura a medida que iba creciendo.

La ‘lenteja’
Fue la última peseta emitida (1989). Con forma de ‘lenteja plateada’ (aleación de aluminio), de ahí su apodo, su pequeño tamaño (14 mm de diámetro) hizo que tuviese muy poca aceptación.

La ‘perra gorda’ y la ‘perra chica’
Como toda unidad monetaria la peseta tenía sus monedas múltiplos y divisores. Las más populares fueron la ‘perra gorda’ (10 céntimos) y la ‘perra chica’ (5 céntimos), que en Asturias, tan dada a los aumentativos y diminutivos, eran más conocidas como la ‘perrona’ y la ‘perrina’. Emitidas en 1870, en su reverso figuraba un león alzado sobre sus patas sosteniendo el escudo de España. Parece ser que, con el uso, el león iba ‘perdiendo’ la melena, adquiriendo un aspecto que se asemejaba más a un perro.De ahí el mote.

En aquel entonces, se hizo famosa una expresión que perduró en el tiempo: “Para ti la perra gorda”. Se utilizaba cuando se quería zanjar una discusión en la que, lejos de dar la razón al oponente, servía para hacer ver a un interlocutor obstinado en sus apreciaciones que estaba equivocado. Más o menos se le ‘daba’ la razón, pero solo para zanjarla, pues en caso contrario se volvía interminable. Como dato curioso decir que en 1941 ambas monedas se sustituyeron por otras del mismo valor, pero de aluminio, cambiando su diseño en cuyo anverso aparecía un jinete íbero con una lanza y en el reverso el escudo de España con el águila de San Juan. Durante más de siete décadas fueron monedas de uso muy común entre los ciudadanos. Solo añadir que la frase: ’No tener una perra’, que significa ‘no tener dinero’, sigue siendo hoy una expresión bastante utilizada.

La peseta nació en 1868 y con ella la conquista de los sueños de muchas generaciones. Un símbolo de modernidad está a punto de desaparecer. Sin embargo, muchos españoles siguen sin cambiarlas: se calcula que más de 1600 millones de pesetas aún rondan por ahí. Pero deben darse prisa: el Banco de España lo dejará de hacer en el año 2020. Con la llegada del euro se comenzó a elaborar otro futuro. ¡La peseta: 150 años de historia!