“El ojo avizor”. Mary Higgins Clark

abril 5, 2021

“El ojo avizor” es una entretenida novela de Mary Higgings Clark que trata sobre la ambición política y las pasiones humanas. Allí donde no tiene cabida la ética, por encima de todo se encuentra el fin. A costa de lo que sea, sin cuestionar en ningún momento el origen. Con un argumento atractivo, retrata muy bien los entresijos del mundo de la política.

Sinopsis
Pat Traymore, joven reportera de una cadena de televisión norteamericana, viaja a Washington con una triple intención: realizar un reportaje sobre Abby Jennings, una brillante senadora, reanudar su relación amorosa con Sam Kingsley, y regresar a la casa de sus padres, muertos ambos en trágicas circunstancias. Sin embargo, el apretado programa de Pat fracasa desde el principio, pues comienza a recibir anónimos amenazadores, exigiéndole que no realice el programa sobre Abby.

Mary Higgins Clark (1927) nació en el Bronx (Nueva York). Cursó estudios en la Universidad de Fordham. Se especializó en Filosofía y trabajó de azafata en los años 50. Tras una serie de intentos fallidos, vendió su primer relato por 100 dólares. Podría ser un ejemplo para toda persona que desee convertirse en escritor.

Las claves del éxito de la conocida como “reina del suspense” son su perseverancia y sobre todo su gran espíritu de trabajo. A pesar de sus éxitos a lo largo de los años, continúa con la misma energía que en sus inicios. Su jornada casi siempre por la mañana, la respeta por encima de todo, excepto cuando está finalizando una novela que prolonga hasta las 16 horas diarias. En sus obras consigue involucrar al lector en tramas de alto voltaje, la mayoría protagonizadas por mujeres, con una característica común: cualquier personaje puede ser el culpable. Gran figura del suspense, sus novelas alcanzan a menudo los primeros puestos de las listas de best seller internacionales. Está considerada una de las más destacadas autoras del género de intriga, habiendo sido galardonada con algunos de los más prestigiosos premios literarios de este género. Su importancia es tal que la editorial Simon & Schuster, que ha publicado todas sus obras, ha fundado el Premio Mary Higgins Clark para escritores de suspense americanos. 

“El ojo avizor” (‘Stillwatch’) es una novela muy interesante donde los hechos y ambientes descritos están circunscritos a EEUU. Aunque en principio parecen alejados de los de nuestro país, sin embargo tienen algunas similitudes. La trama de se desarrolla en torno a dos mujeres singulares: la protagonista, Patricia Traymore, joven y brillante periodista de TV, y Abigail Jennings, ambiciosa senadora, salida de un ambiente humilde. La autora ha sabido reflejar de forma amena, los oscuros entramados de las ambiciones personales. Todo ello aderezado todo ello de una pátina de apariencias e informaciones oportunamente filtradas por periodistas afines para crear en la opinión pública una imagen límpida que no se corresponde con la realidad, aunque sea a costa de manipular la verdad de los hechos. Solo importa el mensaje que se quiere hacer llegar al público de forma subliminal. Se trata de un tipo de periodismo que no persigue la realidad, sino aquellos hechos ficticios que les pueda convenir a las grandes cadenas de TV y sus famosos comunicadores, sin importarles lo más mínimo a quien se lleven por delante. Una información que no deja de ser una edulcoración de los intereses del político de turno, a cambio de recibir determinados pagos o prebendas. Un juego de intereses que la novela refleja muy bien en una historia cargada de intriga que mantiene la atención del lector desde el principio al final.

“El ojo avizor”, como muchas de las obras de Mary Higgins Clark, no es un libro muy largo, pero sí lleno de suspense, intriga y misterio. Fácil de leer, engancha desde el principio.


Anécdotas deportivas: Pelé, “O Rei” del futbol

marzo 15, 2021

Tras la celebración de un acontecimiento deportivo lo que queda, por lo general, además de la crónica del evento, es un resultado, una marca o el nombre del vencedor. Sin embargo, no todo se reduce a eso. Si se analiza de forma fría, sin emociones ni sentimientos, la narración de los hechos no deja de ser más que materia de archivo. No es frecuente que sea de mayor interés. Algo que si suele suceder con lo acaecido en su entorno, que convierte al deporte y la anécdota en materias más atractivas, en caras inseparables. Cualquier actividad deportiva que transcurra como un mero boletín estadístico no estará completa si no va acompañada de comentarios de prensa, de la calle, de especulaciones, debates en las tertulias, e incluso de nostalgia con los recuerdos. La anécdota es como una sorpresa, un añadido, de valor intrínseco no muy alto, hasta a veces marginal. Lo que ocurre es que sitúa al protagonista (un atleta, un estadio, un acontecimiento o cualquier otra circunstancia) bajo otra perspectiva. Las anécdotas deportivas, al igual que en otros campos, aportan simpatía, o lo contrario, y un mayor conocimiento de lo que existe detrás de un mito o un evento. ¡Las anécdotas representan la otra cara del deporte!

Con este post iniciamos un resumen, breve, de anécdotas deportivas comenzando por la mítica figura del brasileño Pelé, para muchos el mejor jugador de fútbol de todos los tiempos. Aunque no todo el mundo está de acuerdo, pues dicen los ‘entendidos’ que comparar épocas diferentes siempre desvirtuará cualquier evaluación realizada, sobre todo si no se está sujeto a unas marcas como ocurre en otros deportes, por ejemplo el atletismo. Sin embargo, el objetivo no es hablar de Pelé y sus logros deportivos (existe mucha literatura al respecto), si acaso dar unas pequeñas pinceladas, sino solo dar a conocer algunas anécdotas o datos curiosos acerca de su figura como persona. En cualquier caso, Pelé estará siempre en lo más alto, no en vano le apodaban “O Rei” (‘El Rey’).

En los años 1950, Brasil era entonces un país que se asociaba con la samba y los carnavales de Río y Copacabana, pero también muy conocido por sus nueces y café. Sin embargo, en 1958 todo pasó a un segundo plano. Desde ese año hasta 1972, todo el mundo lo relacionaba con Edson Arantes do Nascimento “Pelé”, nacido en 1940 en Tres Corazones, una aldea minera del estado Minas Gerais. Siempre conocido por su apodo, aunque nadie sabe muy bien su origen, hay quien dice que era porque desde niño llevaba una pelota en el bolsillo, una expresión que en portugués se asemeja a ‘dono da pelada’. De ahí a ‘Pelé’ fue solo un paso. Si bien otros afirman que en esa etapa su ídolo era Bilé, portero del Vasco da Gama, pero que pronunciaba mal diciendo algo así como ‘Pilé’. De lo poco que ha quedado claro es que en esos años sus amigos y allegados le llamaban ‘Dico’, un apelativo que siempre utilizó su madre.

Pelé ya tenía antecedentes futbolísticos en su familia. Su padre, apodado Dondinho, al que una lesión truncó su carrera, llegó a jugar en el Fluminense y en el Atlético Mineiro, dos importantes clubs de Brasil. Pero su madre no quería que se dedicara a este deporte debido a la mala experiencia que había tenido su padre que terminó limpiando baños, trabajo en el que su hijo le ayudaba a menudo. Por suerte, su padre logró convencerla para que le dejase hacer una prueba para entrar en el equipo del Santos, club donde se hizo profesional a los 15 años. Se cuenta que cuando murió su padre, su madre le dio una caja con su material de limpiabotas, oficio que ejerció en su niñez para ayudar a la familia y…. ¡allí encontró una moneda! Fue entonces cuando se enteró que era el fruto de su ¡primer salario! que su madre había guardado como recuerdo con gran cariño.

Selección Nacional de Brasil que ganó el campeonato del mundo de fútbol celebrado en Suecia en 1958.

Pelé debutó internacionalmente con la selección de Brasil en el campeonato Mundial celebrado en Suecia en 1958 jugando contra la URSS (entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), partido del que siempre recordaba como vivió la noche previa: “La noche anterior no pegué ojo. Cuando salté al terreno y nos pusimos firmes para escuchar los himnos nacionales, temblaba como una hoja”. Además, con una connotación añadida: se dice que la final del Mundial perdida por su país ante Uruguay en 1950, el llamado ‘Maracanazo’, le había dejado marcado para siempre. Ese día le prometió a su padre, que estaba llorando tras la derrota, que un día lo ganaría y se lo dedicaría. ¡Y así fue! Fue su explosión internacional como jugador, marcando tres goles en las semifinales a Francia y otros dos en la final contra Suecia, país anfitrión. Después de ese Mundial, la revista Paris Match le dedicó una portada llamándole ‘Le Roi’ (‘El Rey’) y a partir de entonces todos comenzaron a llamarle ¡’O Rei’ Pelé!

Todavía se recuerdan sus inicios en el Santos cuando en su primera noche en la residencia del equipo se encontró de bruces con un jugador delgado y pequeño que era el máximo goleador de la Liga a pesar de su apariencia física. Pelé le admiraba. Le miró con tal insistencia a Vasconcellos, que así se llamaba, que cuando éste se dio cuenta le dijo: “Oye, tú, jovencito, Te aseguro que aunque sea un enano, soy muy capaz de saltar por encima de ti como si fueses una pulga. ¿Habéis visto? Esto no es un equipo de fútbol, sino una guardería infantil… Anda niño, vete a dormir que va a venir el coco…”. Pelé no entendió la broma. Se fue acongojado, se tendió en la cama y lloró desconsolado hasta quedarse dormido. Al poco rato, sintiéndose zarandeado, oyó como el propio Vasconcellos le decía: “Anda hijo. Ven a dar un paseo conmigo. Ya se lo que te pasa. Seguro que esta es la primera vez que sales de casa…”.

‘El hombre de los mil goles’ (marcó más de 1200), como así se le llamó al finalizar su carrera, siempre se caracterizó por ser una persona sencilla y amable. Sin embargo, en el campo de juego era un genio. Era tal su inspiración que las defensas contrarias no tenían más remedio que frenarle de cualquier forma, reglamentaria o no. Pero nunca se quejaba. Solía decir: “En el fútbol hay que saber aguantar. Los contrarios quieren, a toda costa, impedir el gol, de manera que no se puede esperar piedad de su parte”. Sus condiciones eran tan portentosas en todo, que algunos técnicos de su país opinaban que, de no haber sido delantero, habría destacado también como portero. Una faceta a la que siempre dedicaba 10 minutos al acabar los entrenamientos con su equipo. Tal era su calidad que un periodista de su país llegó a decir que: “Era el mejor guardameta de Brasil”. Un puesto que llegó a ocupar con su equipo el Santos en cuatro ocasiones, siendo la más recordada en las semifinales de la Taça de Brasil de 1963, competición nacional disputada antes de la creación del Campeonato Brasileño y el torneo más importante en su época.

Pelé siempre fue un ejemplo de disciplina y deportividad. El día que se despidió como jugador de la selección brasileña de futbol ante 100000 espectadores que abarrotaban el estadio de Maracaná fue un día de fiesta para toda la nación, pero también de tristeza. Se recordaban las palabras que, en un rasgo de humildad, decía a menudo: “Sin la buena acogida que me ha dispensado el público, yo no sería nada. No puedo volverle nunca la espalda”. En su país nunca fue un jugador más, era toda una institución: ¡estaba considerado patrimonio nacional! Cuando se comentaba que algún poderoso club, con frecuencia español o italiano, estaba en contacto con el Santos para poder traspasarle, el Gobierno brasileño llegó a dar una orden retirando el pasaporte a todos los jugadores internacionales. Aún así Pelé llegó a amasar una auténtica fortuna a la que contribuyeron sin duda sus ingresos por publicidad. Solo al final de su carrera no tuvo problemas para firmar un fabuloso contrato con el Cosmos de Nueva York. Casi retirado, recibió una extraordinaria oferta a la que no se pudo resistir. Su talento futbolístico, aunque había bajado, y su gran personalidad eran motivos suficientes como reclamo, marcando goles de una belleza increíble en el entonces incipiente fútbol de EEUU.

Pelé no solo ganó con Brasil el Mundial de 1958, sino también los de 1962 y 1970, siendo el primer futbolista en conquistar tres campeonatos mundiales. En el año 2000 fue elegido mejor futbolista del siglo XX. Con sus más de 1000 goles (1283) y su indiscutible talento… ¡siempre será recordado como una leyenda del fútbol!


Un problema de triángulos y la capacidad visual

febrero 22, 2021

Se trata de un problema para el que no se necesitan conocimientos matemáticos, tan solo recordar la figura de un triángulo. En esta ocasión no valen por tanto excusas del tipo… ‘es que las matemáticas no es lo mío’, ‘yo es que soy de letras’ u otras en una línea similar. El enunciado, muy simple, dice así:

¿Cuántos triángulos hay en la figura adjunta?

La solución en un próximo post.

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A continuación mostramos la solución al problema planteado en el post: “El euro que falta y la suma de restos”.

En este tipo de problemas lo mejor es aplicar una lógica ‘distinta’ a la que suele plantear el enunciado, normalmente con intención de confundir.

La realidad es que no falta ningún euro.

Se puede razonar, entre otras, de las dos siguientes maneras:

a) Mediante fracciones.
Cada uno de los tres amigos tendría que pagar 25/3 euros. Si además deciden dejar 2 euros de propina (2/3 de euro cada uno), cada amigo habría pagado 27/3 (9 euros). Lo que suma un total de 27 euros, que añadidos a 1 euro que cada uno se queda de la vuelta que les da el camarero hacen un total de 30 euros. Justo la cantidad que entregan para pagar la cuenta (3 billetes de 10 euros).

b) Viéndolo en su conjunto.
Si a la cuenta que asciende a 25 euros, le añadimos 3 euros que cogen de vuelta (1 cada uno de los tres amigos), más 2 euros que dejan de propina, el total es de 30 euros (3 billetes de 10 euros).


Los dichos populares, su origen y significado (IV)

febrero 1, 2021

Una nueva entrega (ver post anterior) de los dichos populares, esas frases tan breves como llenas de sabiduría.

“Ir a por lana y volver o salir trasquilado”
Intentar engañar a alguien y resultar engañado.
Se dice de aquellas personas que esperan obtener un gran beneficio de determinadas situaciones, pero al final solo consiguen el resultado contrario; o lo que es lo mismo, aquellas cosas que salen, normalmente de forma inesperada, al revés de lo previsto.

Se trata de un dicho muy antiguo que ya aparece en el ‘Poema de Fernán González’, poema épico del ‘mester de clerecía’ (literatura medieval compuesta por clérigos) que narra diferentes hechos de la vida de este relevante personaje de la historia de España y de Castilla. También se puede leer en ‘La Celestina’, nombre popular de la ‘Tragicomedia de Calisto y Melibea’, atribuida a Fernando de Rojas a finales del siglo XV, durante el reinado de los Reyes Católicos, aunque en este caso se cambió la palabra ‘trasquilado’ por ‘sin pluma’.

Su origen podría estar en el castigo medieval de ‘trasquilar a cruces’ a blasfemos, judíos y herejes en general. Es decir, al igual que se hace con las ovejas, cortarles el pelo a base de grandes tijeretazos ‘cruzados. Así lo señala José María Iribarren en su obra ‘El porqué de los dichos’ (‘volver trasquilado’) como una pena del Fuero Juzgo (código legal visigodo promulgado primero por Recesvinto (654) y más tarde, en una versión más completa, por Ervigio (681), ambos reyes visigodos. Un fuero que se aplicaba como derecho local, en calidad de fuero municipal, en los territorios meridionales según avanzaba la reconquista castellana. A la pena de ‘volver trasquilado’ el Fuero Juzgo la llama ‘esquilar ladinamente’ y el Concilio IV de Toledo ‘turpiter decalvare’. Sin embargo, existe alguna opinión, mucho más antigua, según la cual este dicho hace alusión al carnero que se mete en rebaño ajeno y vuelve al suyo ‘trasquilado’. Es decir: ¡sin su lana ni ganancia alguna para su dueño!

“Mantenerse en sus trece”
“Quien se obstina con terquedad en su opinión o propósito manteniéndose firme en su postura, aunque sea equivocada”.
Actitud tozuda de una persona que persiste en ella a toda costa, aunque los argumentos en su contra sean sólidos, a veces hasta irrebatibles. Se dice de todo aquel que no quiere dar su brazo a torcer.

Sobre el origen de este dicho existen diversas teorías. Hay quien sostiene que procede de un juego de cartas medieval muy popular, parecido a las ‘siete y media’. Aquel jugador que, sin pasarse, se aproximaba más a los 15 puntos era quien ganaba, por lo que cuando tenían 13 muchos se plantaban al considerar que podría ser una buena jugada. Otros autores opinan que proviene de los juicios a judíos conversos cuya fe estaría condensada en trece principios fundamentales. De ahí que a veces la Santa Inquisición los enviase a la hoguera por “mantenerse en sus trece”.

Sin embargo, la teoría más sólida señala que fue el Papa Benedicto XIII, Pedro Martínez de Luna (Illueca- Zaragoza, 1328- Peñíscola- Castellón, 1423), más conocido como el ‘Papa Luna’, el verdadero precursor de este dicho. Considerado luego como un antipapa, fue elegido pontífice en 1394 bajo la obediencia del papado de Avignon en medio de una serie de luchas y ambiciones por intentar conseguir que la sede papal retornase al Vaticano (en 1309, tras el conocido como ‘Cisma de Occidente’, se había trasladado a Avignon). El ‘Papa Luna’ ha pasado a la historia no solo por su protagonismo durante el cisma que dividió a la Iglesia Católica, sino también por una terquedad que acabó exasperando a todos, reyes incluidos, y que inspiró la popular expresión “mantenerse en sus trece”. Su testarudez se convirtió en legendaria e irritante a la vez, sobre todo a aquellos que se involucraron en buscar una salida para solucionar el enorme cisma que dividió a la Iglesia Católica durante años (1378-1417) hasta que se logró elegir un pontífice de consenso. El ‘Papa Luna’ fue tan terco que se mantuvo firme hasta su muerte en defensa de la legitimidad de su papado. Durante años la Iglesia Católica llegó a tener varios papas a la vez, todos enfrentados entre sí. Uno de ellos fue siempre el aragonés Benedicto XIII.

“La casa de Tócame Roque”
Lugar o situación donde reina el desorden y la confusión, con frecuentes riñas y alborotos.
Muchas veces hemos escuchado la frase: ¡Esto parece la casa de ‘Tócame Roque’! Sin embargo, lo que no es tan conocido es que realmente esa casa existió. Al menos entre los siglos XVIII y XIX se hallaba en la madrileña calle Barquillo, donde aún se conserva una placa que recuerda el lugar exacto, que además hace referencia a otro hecho singular: “Donde es tradición que D. Ramón de la Cruz situó el sainete de ‘La Petra y La Juana’. Otros autores como Mesonero Romanos, periodista y escritor costumbrista, también se inspiraron en ella para sus obras y artículos.

Según Ángel Fernández de los Ríos, periodista y escritor perteneciente a la generación del 98, la casa tomó su nombre popular de dos hermanos llamados Juan y Roque, sus propietarios, que vivían en continua disputa gritando a grandes voces: “Tócame a mí, tócame, Roque”. Según la leyenda fue como consecuencia de la disputa que ambos mantuvieron por el reparto de su herencia. Parece ser que Juan presionó tanto a su hermano, que los vecinos acabaron por burlarse de su situación y cada vez que salía de la casa le decían: ‘Tócame Roque’. Frase que le hizo atrincherarse en su casa por la vergüenza que sentía cuando se lo decían en son de chanza.

Así lo cuenta Web municipal ‘Memoria de Madrid’:
“Esta fue una casa sola, corrala con barandillas de madera abiertas a un gran patio de vecindad, tan populoso, que ha terminado conociéndose como un lugar donde todo es barullo y cada uno hace lo que le viene en gana… “¡Esto es la casa de Tócame Roque!” Es una expresión totalmente viva ante una situación de complicada convivencia.
Duró desde el siglo XVIII, perteneció a Martín Hercé, y posteriormente al Conde de Polentinos, que la mejoró y la amplió hasta su derribo, que fue ordenado en pleno municipal de 23 de agosto de 1849 justificado con el fin de dar salida a la calle de Barquillo y encontrarse con la que es Fernando VI. Pero sus vecinos de coraje y casta sobrados, impidieron la actuación municipal con todas sus fuerzas. En septiembre de 1850 salieron de ella las últimas 50 familias y se derribó.
Con ellas se iba un símbolo del “follón” vecinal hecho literatura. En ella se ambientó el sainete de Don Ramón de la Cruz llamado por su autor ‘La Petra y la Juana’ o ‘El Buen Casero’ y que se conoce popularmente como ‘La Casa de Tócame Roque’. Ortega Frías escribió unas novela con ese nombre totalmente ambientada en esta vivienda. De igual modo Manuel Fernández y González e incluso José del Corral recoge la novela francesa ‘Une Drole de Maison’. A todas ellas se unen las crónicas de los más jugosos madrileñistas. Esta casa de vecinos -y otras muchas-, cuyas viviendas eran, a decir de Larra, del tamaño de los baúles, hacían que la convivencia familiar fuera casi pública entre la concurrencia. Causa de esta incómoda situación en la que los vecinos se enteran de todo, surge el nombre de esta casa de la que dice la leyenda que se la llamó así por la disputa de dos hermanos en la división de su herencia: uno de ellos presionó tanto a su hermano Roque en el reparto, que insistió en que le tocaba la parte que él deseaba. Los vecinos acabaron por burlarse de la situación de forma que cada vez que salía de ésta, su casa, se burlaban de él diciendo Tócame Roque’, inocente y peregrina broma que le hizo atrincherarse en ella por la vergüenza de la burla”.

“Hace un día de perros”
Se suele utilizar para referirse a cuando hace mal tiempo, sobre todo con lluvia, frío o tormentas.
Dicho muy antiguo cuyo significado ha ido cambiando en el tiempo. Tanto que para encontrar su origen hay que remontarse a muchos siglos atrás cuando los pueblos se orientaban por la posición de las estrellas y sus constelaciones y se regían por los calendarios de la astronomía. Este pasado invierno seguro que muchos habrán comentado: ‘¡hace un día de perros!’; sobre todo los que sufrieron los rigores del clima, como aquellos conductores atrapados por las fuertes nevadas en medio de una autopista.

Sin embargo, pocos saben que en un principio esta expresión se utilizaba para aquellos días demasiado calurosos. Ya en la antigüedad, muchos siglos atrás, en el Antiguo Egipto o en civilizaciones como la griega o la maya, se tenía el convencimiento de la relación entre ‘Sirius’ (‘Sirio’) y los días más abrasadores del verano. A ese período de tanto calor se le llamó ‘canícula’ pues se pensaba que, dado que durante el verano boreal ‘Sirius’ era invisible y su energía se sumaba a la del Sol produciendo esos días calor sofocante, ‘días de perros’ o ‘días caniculares’. Popularmente conocida como la ‘estrella perro’, es la más brillante de la constelación ‘Canis Major’ (‘Perro Mayor’) y también de todo el cielo nocturno vista desde la Tierra, tan sólo superada en brillo aparente por la Luna y los planetas Venus, Júpiter y Marte.

Lo que aún no está claro es como la expresión ‘hace un día de perros’ evolucionó a su significado actual para referirse a aquellos días en que hace muy mal tiempo; es decir, todo lo contrario de su sentido inicial. Su evolución fue tal que incluso se usa para cuestiones que no tienen relación con la meteorología como cuando se dice ‘tener un día de perros’ haciendo referencia a un mal día donde las cosas se nos ‘tuercen’ demasiado.

”Culo de mal asiento”
Se dice de las personas de carácter inquieto, poco constantes y que no aguantan mucho tiempo en un lugar o realizando una misma actividad.
Son aquellas que no se suelen sujetar a un trabajo fijo, van de un sitio a otro sin asentarse en ninguna parte.

El origen de esta expresión, a pesar de lo que en principio parece indicar, no alude al trasero de las personas, sino al fondo o ‘culo’ de las antiguas vasijas, que cuando no era plano hacía que se tambaleasen. Al fabricarse de manera artesanal, en algunas el ‘culo’ resultaba de forma irregular, no suficientemente plano, no asentando bien sobre la superficie y perdiendo el equilibrio al quedarse inestables.

“Tirar de la manta”
Amenazar a alguien con revelar algún secreto, descubrir algo que existe un interés en ocultar, un asunto grave que pueda perjudicarle o involucrar a terceros.
Es una expresión que en la actualidad se usa bastante cuando se trata de amenazar con desvelar algún escándalo o suceso relacionado con la política o los negocios.

Aunque se barajan dos teorías, su origen está más o menos claro. La más aceptada, la sitúa en Navarra hacia el año 1610, una época en la que en ese territorio se expulsaba a los judíos a no ser que se convirtiesen al cristianismo, pudiendo en este caso permanecer sin apenas perjuicios, salvo por lo que se denominó ‘limpieza de sangre’ de las familias, que no era más, ni menos, que la pertenencia o no a un linaje ‘puro’ cristiano. Durante más de cien años, apenas había habido problemas de convivencia entre cristianos judíos conversos. Surgieron cuando a los descendientes de los ‘convertidos’ se les empezó a ofrecer empleos públicos o de servicio a la corona. Los cristianos ‘puros’ protestaron, decidiendo crear un censo público para que todo el mundo supiera quiénes eran los cristianos ‘solo’… por conveniencia.

Así lo cuenta Rubén Gil en su ‘Diccionario de dichos’:
Antiguamente en Navarra llamaban ‘mantas’ a los lienzos donde aparecían los nombres de los judíos conversos.
“Cuando después de grandes calumnias fueron expulsados los judíos de Navarra en 1498, se convirtieron muchos al cristianismo; al principio hubo una gran tolerancia con estos conversos, pero nunca consiguieron, ni tampoco sus descendientes, amalgamarse enteramente con los cristianos viejos. Así es que en muchas de las iglesias de Navarra se veían, aún a finales del siglo XVIII, grandes lienzos llamados vulgarmente ‘mantas’ en los que estaban escritos con nombres y apellidos las familias que descendían de judíos convertidos”.
En Tudela la ‘manta’ estaba colocada en la Catedral (capilla del Cristo del Perdón) y dice Yangüas que el Regimiento mandó ponerla en 1610… “para que la limpieza de sangre se conservase en la ciudad y en otras partes, y se supiese distinguir los que descendían de los tales conversos, para que con el tiempo no se oscureciese y extinguiese la memoria de sus antepasados, y se supiese y pudiese distinguir la calidad de los hombres nobles”.

De ahí viene que cuando se dice “tirar de la manta” es porque se quiere sacar a la luz algún secreto vergonzoso, que en el caso de los judíos conversos no era otra cosa que ‘tirar” de la lista que aparecía en la ‘manta’ y así comprobar los antecedentes familiares de determinados linajes o personas.

Aunque cuenta con menos defensores, el otro supuesto origen nos lleva más o menos a la misma época, más en concreto a las fondas donde se alojaban los viajeros con menores recursos. En ese caso, lo normal era que se compartiese cama con otra persona, de esa manera salía más económico pasar la noche, El problema venía entonces a la hora de taparse para no pasar frío, pues cada cual intentaba ‘tirar de la manta’ hacia si para abrigarse mejor, dejando destapado a su compañero de cama. También es posible que se pudiese aludir a la manta de la cama porque podía ocultar alguna cosa ofensiva o vergonzosa.

“Tiempo de Maricastaña”
Se utiliza para señalar un hecho que ocurrió hace mucho tiempo o decir que una persona vivió hace muchos años o es vieja o es anticuada”.

Al igual que cuando uno se remite a los ‘tiempos de Matusalén’, “tiempo de Maricastaña” es un dicho que se suele escuchar a menudo para contar algo que sucedió hace mucho tiempo. Se tiene conocimiento que ya cuando Cervantes escribió sus ‘Novelas ejemplares’ se había convertido en una referencia temporal que aludía de forma ambigua a un pasado muy lejano, tanto que no se sabe muy bien si ni siquiera existió,… aunque parece ser que sí. Así se decía por ejemplo: “… en tiempos de Maricastaña, cuando hablaban las calabazas”.

Cada vez son más los que sostienen que ‘María Castaña’ o ‘María Castiñeira’ fue un personaje real que vivió en Galicia hace seis siglos. La mayoría de los historiadores la sitúan en el siglo XIV en Cereixa, una pequeña parroquia del municipio de A Pobra do Brollón (Lugo). Parece que esa tal María Castaña se hizo famosa por encabezar una protesta contra el despotismo del Obispado de Lugo, regido entonces por el religioso Pedro López de Aguiar. Los abusivos tributos que cobraba a la población con el beneplácito de la Corona de Castilla, de la que dependía entonces, la convirtieron allá por 1386 en la cabeza visible de una importante revuelta, que terminó con la muerte de Francisco Fernández, recaudador de impuestos del Obispado, convirtiéndose de esa manera en una heroína local y un ejemplo para sus vecinos. Una gesta que fue pasando de boca en boca y unos hechos que quedaron para el recuerdo. Hasta hace poco, el diccionario de a Lengua Española presentaba a ‘Maricastaña’ como un ‘personaje proverbial, símbolo de antigüedad muy remota’.

Hasta aquí la entrega IV de algunos de los dichos populares más conocidos, esa fuente inagotable de sabiduría y verdad.

En un próximo post publicaremos una nueva entrega.


Canciones con historia: “Gimme Hope Jo’anna”. Eddy Grant

enero 11, 2021

“Gimme Hope Jo’anna” (‘Dame esperanza, Jo’anna’), tema escrito e interpretado por Eddy Grant, es también un himno contra el apartheid en Sudáfrica. Canción prohibida por su gobierno, nadie pudo impedir que se escuchase por todo el país. ‘Jo’anna’ representaba no solo el icono de la ciudad de Johannesburgo, sino también al gobierno que finalmente acabó con el apartheid y otras figuras emblemáticas como Desmond Tutu, arzobispo, citado en la letra, premio Nobel de la Paz. También al barrio negro de Soweto, cercano a Johannesburgo, conocido por su gran resistencia, uno de los núcleos urbanos más luchadores, tomado más tarde como ejemplo por otros países.

El apartheid (‘separación’), en vigor en Sudáfrica hasta 1992, era un sistema de segregación racial. Básicamente consistía en la creación de lugares separados para los diferentes grupos raciales abarcando todos los ámbitos de convivencia. La raza blanca tenía el poder exclusivo para ejercer el voto, estando prohibidos los matrimonios, incluso las relaciones sexuales, entre blancos y negros. Su propósito era conservar el poder de esa minoría (21 %) a toda costa, una posición de privilegio que habría perdido casi con seguridad en condiciones normales de democracia. Hasta 1948, los negros podían votar con muchas restricciones, pero a partir de ese año con la victoria del Partido Nacional (National Party), que gobernó el país hasta mayo de 1994, se instauró un sistema basado en la división de los diferentes grupos raciales para promover, según se decía, el desarrollo. Un movimiento dirigido por la raza blanca, un nuevo sistema que estableció todo tipo de leyes, que por sus enormes contradicciones dio lugar a revoluciones y resistencia de los ciudadanos, principalmente de la raza negra. Tras una serie de acontecimientos con graves consecuencias para el gobierno, fue el principio del fin del régimen del apartheid en Sudáfrica, siendo 1992 el último año en que sólo votaron plenamente las personas de raza blanca.

“Gimme Hope Jo’anna” está considerada una canción del movimiento reggae, un género musical que tiene su origen en Jamaica hacia mediados de los años 1970. Aunque a veces el término se utiliza para referirse a diferentes estilos de música, en sentido estricto se trata de un género específico que procede del ska (popularizado en la primera mitad de los años 1960, derivado de la fusión de la música afroamericana de la época con ritmos populares de Jamaica) y el rocksteady (sucesor del ska a finales de esa década, cuyo nombre viene de una forma de baile precursor directo del reggae). The Wailers, banda formada en 1963 por Bob Marley, Peter Tosh y Bunny Wailer, son quizá el grupo más conocido del movimiento reggae. Una música que fue declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en noviembre de 2018.


Eddy Grant interpretando en directo ‘Gimme Hope Jo’anna’ en French TV

“Gimme Hope Jo’anna”

Aunque muchos creen que Eddy Grant (Edmond Montague Grant) es sudafricano por su dedicación a la lucha contra el apartheid (discriminación racial) en ese país, ni siquiera es africano. Nació en Guyana (1948), país sudamericano en la costa del Atlántico Norte muy vinculado culturalmente con la región del Caribe con cuyos estilos de música creció desde muy joven. De ahí el alma caribeña que siempre le ha acompañado.

En 1960 emigró con su familia a Londres donde empezó a escuchar otros tipos de música como el rock, R&B o el blues. Sus inicios estuvieron muy influenciados por The Beatles y The Rolling Stones. En 1965, con 17 años, formó The Equals, su primer grupo. Autor de muchas de sus canciones, tocaba la guitarra. Pronto se convirtieron en la banda de música multirracial más importante del Reino Unido. Su éxito más importante fue ‘Baby, come back” (Nº 1 en el Reino Unido).

Sin abandonar The Equals, que finalmente hizo en 1972, en 1969 edita su primer single en solitario, logrando sus mayores triunfos en la década de 1980. Tras un periplo con muchos vaivenes, en 1982 lanza al mercado ‘Killer on the Rampage’, su álbum más exitoso (top 10 en EEUU y Reino Unido), destacando temas como ’I Don’t Wanna Dance’, primer single del disco, Nº 1 de las listas británicas y ‘Electric Avenue’, otra de sus canciones, Nº 2 de la listas Billboard Hot 100 USA. En 1988, con “Gimme hope Jo’anna” consigue un éxito fulminante (Nº 1 en Holanda, Nº 4 en Alemania, Nº 7 en Reino Unido y Nº 8 en Francia). En España se mantuvo como Nº 1 varias semanas y fue declarada canción del verano 1988. Un tema que ya se ha dicho contenía un importante mensaje político con estrofas como: ‘Jo’anna dirige un país, lo dirige en Durban y en Transvaal, hace que unos cuantos estén felices, pero no se preocupa del resto. Tiene un sistema al que llama Apartheid, somete a un hermano, pero posiblemente la presión haga ver a Jo’anna cómo todos podemos vivir como uno solo’. Fue su último top 10 en las listas británicas. Aunque sigue grabando en la década de 1990, su carrera comienza a declinar, dedicándose a partir de entonces a producir a jóvenes artistas y editar recopilaciones, algunas propias y otras de grandes artistas del calypso, género musical caribeño muy popular.

Autor de grandes éxitos, en un artículo publicado en el diario ABC (2001) Eddy Grant señalaba su principal fuente creativa: ‘Puedo escribir cientos de composiciones, pero sin la inspiración divina no se convierten en grandes temas’. Confirmaba que en el fondo seguía siendo un compositor: ‘Es mi vida, siempre ha estado ahí. El resto es amor’. Pionero de la fusión musical, decía: ‘Hago las canciones de forma orgánica, no para seguir una moda’. Y añadía: ‘No es bueno pensar en la popularidad. Mi música sale directamente del corazón, no sé hacerla de otra manera. Sigo teniendo mucho que decir’. “Gimme hope Jo’anna” es un excelente ejemplo, un éxito en todo el mundo y un himno contra el apartheid.


Eddy Grant, acompañado de Kurt Darren, cantando en directo “Gimme Hope Jo’anna” en el concierto celebrado en Hyde Park, Londres (2008) por el 90 cumpleaños de Nelson Mandela (‘Live at Nelson Mandela Concert’) que contó con la presencia de grandes artistas.


“El Libro del Destino”. Brad Meltzer

diciembre 22, 2020

“El Libro del Destino” (2006) es una novela con un argumento atractivo y un ritmo que invita a implicarse en su lectura, en especial cuando sus historias entrelazadas se unen en un nexo común. Muy interesante también la descripción que hace del funcionamiento interno de la Casa Blanca, su maquinaria, el servicio de protección y las conexiones con la CIA y el FBI.

Sinopsis
Aquel 4 de Julio, Wes Holloway, un miembro del gabinete presidencial ambicioso y arrogante, se metió en la limusina oficial con Ron Boyle, el mejor amigo del presidente. Cuando al viaje acabó, el rostro de Wes había quedado desfigurado para siempre y Boyle estaba muerto, víctimas de un asesino demente.

Ocho años más tarde, Boyle es descubierto, vivo y en perfecto estado de salud, en Malaysia. A partir de ese momento, Wes tiene la oportunidad de averiguar que sucedió realmente el peor día de su vida, lo que le llevará a enfrentarse a un rompecabezas que afecta a la cúpula del poder en el Capitolio. Pero también le abre una puerta que conduce a hechos misteriosos enterrados en la historia de la masonería y a un código de doscientos años inventado por Thomas Jefferson. “El Libro del Destino” contiene secretos de todos nosotros, secretos por los que merece la pena dar la vida…

Brad Meltzer estudió en la Universidad de Michigan y en la Facultad de Derecho de la Universidad de Columbia. Es abogado y autor de éxitos como ‘El décimo juez’ (1999), premio honorífico de la Facultad de Derecho de Columbia, ‘Empate a muerte’ (2000), ‘Los pasadizos del poder’ (2001), ‘Los millonarios’ (2003) y ‘El juego del cero’ (2005). Novelista de suspense político, es también un reconocido autor de cómics. Trabajó como escritor de discursos para el programa del ex presidente Bill Clinton.

“El Libro del Destino” también ha recibido críticas negativas acerca de la solidez de su argumento y la utilización de la masonería. Brad Meltzer realiza algunas puntualizaciones al respecto en una nota al final del libro. Entresacamos algunos párrafos:

“La historia ha estado siempre plagada de exageraciones, de modo que añadiré una pocas palabras acerca de los masones. En este libro los detalles históricos relativos a la masonería se basan en tres años de investigación. Todas las figuras identificadas en el texto como masones- tales como Voltaire, Winston Churchill, Mozart, y algunos presidentes estadounidenses- lo fueron realmente.

A lo largo de la historia se ha dicho que Thomas Jefferson era masón, pero no hay pruebas que lo corroboren, como queda reflejado en la novela. No obstante, Jefferson, Washington, y el arquitecto Pierre Charles L’Enfant, mientras diseñaban la ciudad de Washington, si construyeron el más famoso de los símbolos masónicos (el compás y la escuadra) y el pentagrama de cinco puntas en la cuadrícula de la ciudad. Existen discrepancias en cuanto a quien de ellos ejerció una mayor influencia en el trazado final de las calles, pero creo que la cuadrícula habla por si misma. Durante más de dos siglos, esos símbolos han permanecido ocultos a la vista de todo el mundo. También es verdad que el 13 de octubre de 1792 la Logia Masónica Número 9 de Maryland colocó la piedra fundamental del Capitolio, donde el propio George Washington presidió la ceremonia. Un diseño masónico también fue utilizado en la colocación de la piedra fundamental del monumento a Washington, la Corte Suprema, la Biblioteca del Congreso, la Catedral y el Museo Smithsoniano.

Esos detalles fueron los que me intrigaron y me llevaron a investigar más. Esos hechos, sin embargo, no significan en modo alguno que los masones estén tratando derribar los gobiernos del mundo o desatar conspiraciones satánicas secretas. De modo que, ¿Por qué separar la verdad de la fantasía… especialmente en una obra de ficción? ¿Importa realmente?”

Como obra de ficción, “El Libro del Destino” contiene secretos a veces poco verosímiles, pero no en lo referente a las maniobras políticas en Washington D.C., que Brad Meltzer lleva al máximo imaginativo. Una novela entretenida y una historia bien conseguida.


La hora oficial en España, sus cambios a lo largo del tiempo

diciembre 1, 2020

Todos los años, cada seis meses, los españoles se preguntan… ¿Por qué tenemos que cambiar la hora? Una medida controvertida que podría terminar si sale adelante la iniciativa de la Comisión Europea.

Por segunda vez en el año, a finales de octubre, normalmente el último domingo del mes, se produjo el siempre polémico cambio de hora. De forma insistente, se oyó la conocida frase… ¡A las 3 de la madrugada volverán a ser las 2! Hubo una hora más de sueño, aunque en el cambio anterior, primero del año,… la habían ‘quitado’. Un cambio que desde 1942 se realiza en muchos países para ahorrar energía y que podría ser el último tras la consulta realizada a los ciudadanos de la CEE con un amplio resultado a favor de su eliminación. En el caso de España, además, se añadiría la controversia de definir o no un nuevo huso horario, pues son muchos los que creen que los relojes se deberían sincronizar con los de Portugal y el Reino Unido; es decir, retrasarlos una hora, que sería lo que correspondería por su situación geográfica.

Haciendo un poco de historia, a mediados del siglo XIX en España la hora que marcaban los relojes no era la misma en los distintos lugares: dependiendo de su situación en el mapa, cada sitio se ajustaba a su hora solar media, cada provincia tenía una hora distinta al salir el sol a horas diferentes. Así, por ejemplo, en Barcelona cuando los relojes marcaban las 12 h., en Madrid apenas pasaban unos minutos de las 11,30 h. La aparición del tren hizo que esto cambiase creando la necesidad de establecer horarios comunes para coordinar los trayectos. Fueron las empresas ferroviarias del Reino Unido las primeras que propusieron dicha unificación a partir de 1840, una medida que se extendió con el tiempo a otros países, aunque cada uno con su horario común, distinto al resto.

Mapa de husos horarios en el mundo. Fuente: Wikipedia.

Durante la Conferencia del Meridiano de 1884 se intentó regular esa diferencia horaria estableciendo el meridiano de Greenwich como punto de partida. A comienzos del siglo XX, en 1900, el gobierno español decidió sumarse a dicha iniciativa. Alineándose con dicha hora (‘Greenwich Meridian Time’) (GMT), implantó un horario único oficial en todo el país, incluyendo las islas Canarias. Fue en 1907 cuando William Willett, constructor inglés, propuso el adelanto y atraso horario en primavera y en otoño (horario de verano- invierno), si bien no fue hasta 1918 cuando pasó a regularse de manera internacional. Sin embargo, en España el tema del horario siempre ha funcionado de manera distinta. Así, por ejemplo, a comienzos de la Guerra Civil, la zona republicana y la zona nacional marcaban horas diferentes en sus relojes, unificándose al finalizar la misma. El mayor de los cambios se produjo en 1940 cuando se tomó la decisión, salvo las Islas Canarias, de compartir el huso horario de Europa Central.

La preocupación por el ahorro energético, que muchos ponen como principal objetivo de los cambios de horario en verano e invierno, no es un tema reciente. En 1784, Benjamin Franklin, entonces embajador de EEUU en Francia, escribió una carta al diario ‘Le Journal Paris’ proponiendo algunas medidas al respecto. Entre otras, aprovechar que amanecía antes en verano para madrugar más y de esa manera ahorrar aceite en las lámparas. Fue el primer intento de cambiar la hora cada seis meses. Sus ideas en principio no fueron tomadas muy en serio, pero supusieron la base para que en la Conferencia Internacional del Meridiano (Washington, 1884), en la que participó España, se hablase de la necesidad de establecer husos horarios a nivel mundial para ahorrar energía. Si bien los distintos países adoptaron sus propios horarios nacionales, se aconsejó que el meridiano de Greenwich fuese el punto de referencia.

El primer país que siguió las recomendaciones de Franklin fue Alemania durante la 1ª Guerra Mundial, que puso en marcha el cambio horario para reducir el consumo de carbón. Por la misma razón, se empezó a aplicar en España en 1918, aunque no se normalizó y se hizo de forma intermitente hasta 1949. En 1974, EEUU como muchos países europeos (incluido España) lo volvieron a recuperar como consecuencia de la crisis del petróleo y el incremento de precios. En la década de 1980, la Unión Europea (entonces CEE) inició la unificación de fechas para evitar desajustes en su aplicación, si bien antes, en 1940, en España se había producido otro cambio significativo: el horario que regía hasta entonces, el mismo que el Reino Unido y Portugal por situación geográfica, se cambió al de Europa Central como consecuencia de la 2ª Guerra Mundial. Una decisión que fue bastante controvertida.

Con el cambio de hora cada año siempre surgen las mismas preguntas: ¿Por qué España no tiene el huso horario que corresponde a su posición geográfica? ¿Cuál es la razón de que se vaya una hora adelantado respecto a países en su misma situación? ¿Por qué mantenemos el horario de países como Francia o Alemania? ¿Han influido en cierta manera algunas costumbres, como que los ciudadanos coman muy tarde? Parece que la respuesta es: SI. Este horario, que sigue vigente desde 1940, salvo las Islas Canarias, decía entre otras cosas en una orden publicada en el BOE: “Considerando la conveniencia de que el horario nacional marche de acuerdo con los de otros países europeos, y las ventajas de diversos órdenes que el adelanto temporal de la hora trae consigo, dispongo que será adelantada la hora legal en sesenta minutos”. Una orden que además trajo consigo la decisión de suspender los cambios de horario en verano y en invierno, aunque luego se volvieron a recuperar en 1942. Fue un cambio que supuso un fuerte impacto social porque, aunque los relojes marcasen una hora que no iba en consonancia con el huso horario ‘natural’ acordado en Greenwich, la gente siguió conservando sus horarios biológicos.

La razón que se suele aducir para los cambios de horario es que se realizan para reducir el consumo de energía haciendo coincidir el comienzo de la jornada laboral con las horas de luz disponibles. Sin embargo, la realidad es que no todos los países lo hacen. La mayor parte de Centroamérica, Sudamérica, Asia y África ni adelantan ni retrasan sus relojes. Tampoco Islandia. Ni los más cercanos al Ecuador, ya que sus horas de luz y oscuridad cambian poco a lo largo del año. Lo mismo en los países situados más al Norte, que tiene poco sentido porque la diferencia entre horas de luz en invierno y en verano es tan grande que no compensa (por ejemplo, en Finlandia se dispone de más de 18 h. de luz en junio, mientras que en diciembre tan solo 6) y si alguno de ellos lo ha cambiado no ha sido por un posible ahorro energético, sino por seguir el horario establecido en el resto de países de la Unión Europea.

Aunque parece un hecho que el cambio horario en verano y en invierno tiene sentido si la hora del amanecer es más o menos la misma que la de levantarse para ir a trabajar, pues se puede asociar con el ahorro energético y un menor consumo de electricidad, por ejemplo, sin embargo en los últimos años, según la información proporcionada por la Comisión Europea, este ahorro es solo marginal. De ahí que se quieran eliminar estos cambios manteniendo un único horario a lo largo del año. Una propuesta que ha sido aprobada previa consulta a los ciudadanos; lo único que falta es acordar la fecha para su puesta en marcha.


El euro que falta y la suma de restos

noviembre 11, 2020

Hay muchas formas de calcular, pero no todas acertadas. Viene a cuento porque a veces un problema en apariencia sencillo nos lleva a la confusión precisamente por eso. Sobre todo cuando se hace con la operación o planteamiento hecho de una manera gráfica o escrita en un papel. ¡Suele entrar por los ojos! Además de manera fácil, sin lugar a la reflexión, ni siquiera alguna duda. Es el caso del problema que se expone a continuación. Dice así:

“Tres amigos están en una cafetería. Al pedir la cuenta, deciden pagar el importe a medias. El camarero les dice que asciende a 25 euros. Cada uno saca un billete de 10 euros, lo que hace un total de 30 euros. Les devuelven 5 monedas de 1 euro. Cada uno coge 1 moneda y generosos deciden dejar los 2 euros restantes de propina. Por tanto, cada uno ha pagado 9 euros (10 euros menos 1 que les devuelven), que multiplicados por tres (amigos) hacen un total de 27. Si a eso le añadimos los 2 euros de propina, hacen un total de 29.
La pregunta es: ¿Dónde está el euro que falta?”

Ver solución en “Un problema de triángulos y la capacidad visual”.

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A continuación mostramos la solución al problema planteado en el post: “Manzanas, naranjas y la lógica de las etiquetas”.

Como el contenido de las tres cajas se encuentra mal etiquetado, se debe coger una fruta de la que dice ‘manzanas y naranjas’. Con esto será suficiente, pues solo se pueden dar las dos siguientes opciones:

– Al estar mal etiquetada, si es una manzana, solo podría ser la caja de manzanas. Por tanto, las naranjas estarían en la caja que pone ‘manzanas’, y la caja restante sería la de manzanas y naranjas.
– Si la fruta fuese una naranja, ésta sería la caja de naranjas, las manzanas estarían en la caja de ‘naranjas’ y en la caja que queda estarían las manzanas y naranjas.


El futbolín, un invento español o casi

octubre 22, 2020

¿Quién no ha jugado alguna vez al futbolín? Sobre todo en su niñez y adolescencia; también en la juventud y en la madurez. Todo un rito. Un estar con los amigos. Una diversión. Una competición. Un juego cuyo origen no todos conocen. Un invento español (o casi) con una historia que merece la pena contar, aunque sea de forma breve.

El futbolín es un juego de mesa basado en el fútbol. Existe bastante polémica sobre si es un invento español o no. Son muchos los que creen que sí. Sin embargo, Tomás Fernández, presidente de la Federación Española de Futbolín, en un artículo publicado en el diario El País, desmonta este mito convertido a menudo en controversia. Aunque siempre se han generado muchas dudas, afirma que no es un invento español: “Primero se inventó el futbolín internacional, que es el que se juega en todo el mundo menos en España”; aquel que tiene los pies de los jugadores unidos en un solo taco y una disposición 2-5-3 (dos defensas, cinco centrocampistas o medios volantes y tres delanteros). Sin embargo, es cierto que en España, Alexandre de Finisterre, un gallego, inventó más tarde una variante que tenía el campo ligeramente inclinado hacia el centro, los jugadores con las dos piernas separadas y una disposición 3-3-4 o 2-3-5 (en algunas zonas).

Futbolín español. Fuente: Wikipedia.

Parece que la primera patente del futbolín en España, basada en un modelo de pequeñas dimensiones y con los jugadores con las piernas unidas en un solo taco, data de finales del siglo XIX. Fue más tarde cuando Alejandro Finisterre, seudónimo de Alejandro Campos Ramírez, creó el suyo, una idea conocida gracias a un relato que él mismo se encargó de difundir.

Su vida, casi de leyenda, bien merece una pequeña reseña. Poeta, editor, además de otras facetas, entre ellas la de inventor, nació en 1919 en la villa de Fisterra (La Coruña) de la que tomó su apodo o apellido (Alexandre de Fisterra o Alejandro Finisterre). De espíritu aventurero, a los 15 años se traslada a Madrid donde estudia y trabaja. Allí conoce al poeta León Felipe con el que mantendría una gran amistad a lo largo de su vida. En 1936, en plena Guerra Civil, con solo 17 años, es herido de gravedad en uno de los bombardeos de Madrid que le deja sepultado entre los escombros. Recuerda que tras ser rescatado es trasladado a Barcelona, ingresando en el hotel Colonia Puig con los niños heridos en la guerra; la mayoría mutilados, no tenían juegos, ni mucho menos, por sus circunstancias, podían jugar al fútbol en el patio. Fue entonces cuando se le ocurrió la idea de que si había un tenis de mesa por qué no podía existir un… ‘fútbol de mesa’. Se puede decir que en ese momento… ¡nació su idea del futbolín!, encargándole a su amigo Francisco Javier Altuna, vasco, carpintero de profesión, que también estaba en el hospital, que fabricase el primero. En 1937 patentó su invento, pero no logró distribuirlo a nivel industrial porque las fábricas de juguetes estaban dedicadas a la producción de armamento. Meses después, al tener que exiliarse a Francia (era republicano) perdió los papeles de la patente en una tormenta, de ahí que aún hoy no se conozca ni el diseño original ni su forma ni medidas.

Alejandro Finisterre y su futbolín.

En 1948, estando en París, se entera de que un antiguo compañero de hospital había patentado su futbolín. Decide entonces ponerle una reclamación al fabricante, que le paga una importante cantidad en concepto de derechos, dinero que le permite viajar a Ecuador donde trabaja como editor y poeta, sus grandes pasiones. Más tarde, en 1952, se traslada a Guatemala e intenta vender su invento, perfeccionado con barras de acero y madera de caoba, por toda América. Allí conoce al Che Guevara con el que acaba forjando una fuerte amistad y del que siempre contaba que nunca había sido capaz de ganarle al futbolín. En los siguientes años, sigue con su vida aventurera por varios países sudamericanos y a la muerte de su amigo León Felipe le organiza un gran homenaje en el que participan numerosos intelectuales exiliados. Regresó durante la Transición a España, donde su futbolín se había convertido en un icono popular gracias a que varios fabricantes valencianos se hicieron con la patente perdida. Falleció en Zamora en el año 2007 tras una vida de leyenda.

El futbolín es un juego que requiere reflejos rápidos y una gran habilidad. Se juega en una mesa especial con unos ejes transversales de los que cuelgan fijos los jugadores, que son girados por los contendientes para golpear una bola que llega a alcanzar gran velocidad. La estrategia del juego de cada participante varía mucho. Así por ejemplo, en equipos manejados por una sola persona, como es imposible controlar a las cuatro filas de futbolistas a la vez, algunos siempre ponen la mano izquierda en la empuñadura de la barra del portero o la defensa y con la mano derecha mueven las tres filas restantes. En ocasiones, los más arriesgados, dejando el portero sin tocar, suelen realizar un ataque con las manos en el centro del campo y la delantera.

Mientras que en el futbolín internacional los jugadores tienen las piernas juntas, en España la mayoría son del modelo de Alejandro Finisterre con las piernas separadas y el campo de juego curvado descendente hacia el centro. Ambas variantes tienen sus propias reglas. Según explica Tomás Fernández, las normas de juego del futbolín ‘español’ son distintas según la zona o lugar: “Son reglas no escritas y no oficiales que se han ido comunicando en cada región. Pero hay diferencias, incluso según donde juegues, de Barcelona o de Madrid, por ejemplo”. Así, aunque no siempre, en los futbolines con disposición 2-3-5 se suele jugar con bola parada y en los 3-3-4 con la bola en movimiento. El objetivo de las normas tradicionales, en principio, era permitir que “el juego fuese hábil y entretenido” y como ejemplo señala que “parar la bola con 4 delanteros siempre acaba en gol si estás jugando con alguien de nivel alto; es como el fuera de juego en el fútbol. Sin embargo, con 5 delanteros, si se permite pasar, se pierde mucho tiempo”.

Normalmente, antes de jugar, con alguien conocido o no, sobre todo para evitar discusiones posteriores, se suele preguntar con que tipo normas se va a desarrollar la partida. Según Fernández, en las competiciones oficiales ya se han unificado según el tipo de futbolín: “Hay dos modelos con dos conjuntos de reglas diferentes. El internacional, para el futbolín de piernas juntas, y las reglas nacionales para el futbolín con dos piernas”. En los futbolines españoles (existen dos tipos de disposición de jugadores: 3-3-4 y 2-3-5), una de las normas, por ejemplo, es que con 4 delanteros no se puede acompañar ni parar la pelota antes de marcar gol, mientras que con 5 si se puede parar hasta 3 segundos antes de disparar. Si bien hay que decir que no siempre se siguen cuando se trata de partidas entre amigos o no oficiales. En general, dependen más de la zona que del tipo de mesa o distribución de los jugadores, primando que el juego no sea ni muy lento ni demasiado rápido, pero si entretenido y que guste a la gente.

Normas aparte, el futbolín evoca recuerdos y vivencias, predomina el estar con los amigos, se alegran las penas en caso de que el resultado sea negativo, que a veces suele trascender si la derrota ha sido contundente, una norma no escrita que ocurre con frecuencia para regocijo de todos. El futbolín es un juego, pero también diversión, con una historia viva.


Canciones con historia: “¿Quien me ha robado el mes de abril?”. Joaquín Sabina

octubre 2, 2020

Joaquín Sabina siempre ha estado de moda. Ahora también. O quizás más. Aunque por distintos motivos. Sus temas suelen encerrar una interesante historia que contar. Si nos hemos decidido por “¿Quien me ha robado el mes de abril?” es por su significado, muy actual por lo que ha supuesto este mes del año 2020 para todos los españoles confinados en sus casas a causa de la terrible pandemia que asola al mundo. Con la dura sensación de que algo les han ‘robado’ en su vida.

Por fortuna, la triste realidad de esos días estuvo acompañada a menudo por la música que, actuando a modo de revulsivo, intentaba levantar el ánimo en momentos tan complicados. Un ejemplo fue la canción “Resistiré” del Dúo Dinámico convertida en himno de agradecimiento a los sanitarios entregados en cuerpo y alma a salvar vidas, sin pensar en la propia. La gente, mientras les aplaudía en la distancia, asomada a los balcones la cantaba diariamente a las 8 en punto de la tarde. Por motivos distintos, “¿Quien me ha robado el mes de abril?” fue también protagonista de muchas conversaciones en esos meses de confinamiento. Fueron en este caso las redes sociales las que auparon a lo más alto a Joaquín Sabina y su tema.

Incluida en el álbum ‘El hombre del traje gris’ (1988), “¿Quien me ha robado el mes de abril?” fue compuesta en su mayor parte durante la reclusión del célebre cantautor en el Monasterio de El Paular (Rascafría- Madrid). Con una letra triste y melancólica, encaja muy bien no solo con un mes normalmente lluvioso, sino también con los duros momentos que se vivieron a causa del coronavirus con la mayoría de las personas encerradas en sus casas esperando a que la evolución de la pandemia mejorase. Añadir que, para mayor coincidencia, Joaquín Sabina le dio los últimos coletazos (1988), en cierta manera también confinado en un monasterio. Una canción que arranca en las primeras estrofas diciendo:
“En la posada del fracaso / Donde no hay consuelo ni ascensor / El desamparo y la humedad / Comparten colchón / Y cuando por la calle pasa / La vida como un huracán / El hombre del traje gris / Saca un sucio calendario del bolsillo / Y grita / Quién me ha robado el mes de abril / Cómo pudo sucederme a mi”.

Una primera versión del tema fue incluida en la banda sonora de ‘Sinatra’, película protagonizada por Alfredo Landa. En una entrevista al diario ABC, Pancho Varona, uno de los asiduos colaboradores de Joaquín Sabina contaba: “La intro de guitarra la hice yo. Jaime Asúa hizo el solo de guitarra, que es precioso. Al principio lo iba a hacer con armónica, pero alguien dijo que mejor con guitarra. La chica de los coros se llamaba Esther Godínez. Creo que la grabamos en el estudio Circus, que me parece que era de Luis Cobos”. Lo que ya no recuerda bien, o no tiene claro, es que Sabina la escribiese en el Monasterio de El Paular: “Me parece que fue una de las que compuso antes, porque creo recordar que la banda sonora de ‘Sinatra’ salió un tiempo antes que el disco. Además, durante su reclusión en el Monasterio de El Paular yo estuve con él todo el tiempo, y las que me suena que se hicieron allí son ‘Besos en la frente’, ‘Peligro de incendio’, ‘Cuando aprieta el frío’ y otras. En Canarias hicimos otra tanda, en el hotel Santa Catalina, y en el mismo estudio hicimos ‘Una de romanos’ y ‘El rap del optimista’.

Cantautor y poeta, Joaquín Ramón Martínez Sabina, Joaquín Sabina, nació en Úbeda (Jaén) en 1949. Con solo catorce años comenzó a escribir poemas y a componer música en una banda formada con sus amigos. Se dedicaban sobre todo a versionar a cantantes famosos de rock como Elvis Presley, Chuck Berry o Little Richard.

De ideología de izquierdas, se relacionó con movimientos contrarios al régimen franquista, viéndose obligado a exiliarse a Londres en 1970 donde colaboró con el Club Antonio Machado, uno de los centros frecuentados por emigrantes y exiliados. Allí escribió sus primeras canciones. Se cuenta como una de sus anécdotas más conocidas que en 1974 actuó ante George Harrison, quien celebraba su cumpleaños en un bar local llamado Mexicano-Taverna. Parece que al final de su actuación el famoso componente de The Beatles le dio una propina de cinco libras. En algunas entrevistas, Joaquín Sabina relata distintas versiones al respecto, desde que conserva el billete de la propina como un tesoro, a que lo perdió en una mudanza y en alguna otra a desmentir hasta su propia leyenda: “En realidad, me los bebí aquella misma noche”.

En 1977, dos años después de la muerte de Franco, consigue volver a España gracias a un pasaporte legal facilitado por Fernando Morán, entonces cónsul español en Londres. En 1978, al acabar el servicio militar, se instala en Madrid, editando poco después su primer LP e iniciando una carrera musical que, por prolífica y exitosa, no vamos a enumerar en este post. Para aquellos interesados se puede leer aquí. Tan solo decir que su sarcasmo, ironía y mordacidad siempre fueron características muy importantes de su obra.

Finalmente decir que, en los momentos más difíciles de la pandemia del coronavirus, alrededor de una veintena de artistas se unieron para crear una versión de “¿Quien me ha robado el mes de abril?”, un mes ‘perdido’ para la mayoría de los españoles, cuyos beneficios iban destinados a apoyar a Médicos Sin Fronteras y a la investigación de la pandemia. Treinta años después, las redes sociales convirtieron la canción en uno de los himnos del confinamiento. Si el Dúo Dinámico y “Resistiré” fueron de gran apoyo, Joaquín Sabina y “¿Quien me ha robado el mes de abril?” siempre serán una canción para el recuerdo.