“El alma de la ciudad”. Jesús Sánchez Adalid

agosto 22, 2016

El alma de la ciudad 01Novela de prosa espléndida, sus descripciones y ambiente histórico son excelentes. Con una medida lentitud, siempre ‘in crescendo’, nos va introduciendo en una trama que engancha. Al final de la obra se incluye una amplia ‘Nota Histórica’ en la que el autor justifica su densa investigación, al tiempo que sirve de apoyo para profundizar en el contexto.

Sinopsis
En plena Edad Media, la Reconquista avanza a pesar de la fuerza del imperio Almohade. El rey Alfonso VIII funda, en un paraje idílico de los amplios territorios de la Trastierra, la populosa ciudad de Ambrosía (nombre griego que sonaba a pagano en la Edad Media y que se transformó en Plasencia, que significa lugar placentero para vivir).

El joven Blasco Jiménez, la mano derecha del prelado, conoce a una bellísima mujer que le iniciará en el amor y en los misterios de la Kabalah. Dos realidades entran para él en pugna: la fidelidad al espíritu de la ciudad recién fundada y su propia libertad. Después de su paso por la Escuela de Toledo, Blasco terminará siendo partícipe de un misterioso secreto en Coria, donde se guarda algo que le hará descubrir, casi por casualidad, la luminosa explicación a los apasionantes sucesos de su vida.

Jesús Sánchez Adalid nació en Don Benito, Badajoz, en 1962. Se licenció en Derecho por la Universidad de Extremadura y realizó los cursos de doctorado en la Universidad Complutense de Madrid. Ejerció de juez durante dos años, tras los cuales estudió Filosofía y Teología. Además, es licenciado en Derecho Canónico por la Universidad Pontificia de Salamanca y colabora habitualmente en RNE. Ha conectado con el público gracias al excelente tratamiento de sus personajes y a los periplos que realizan en busca de su verdad interior. Ha publicado con éxito novelas como “La luz de Oriente”, “El mozárabe”, “Félix de Lusitania”, “La tierra sin mal”, “El cautivo”, “La sublime puerta” o “En compañía del sol”. Sacerdote católico, actualmente ejerce su ministerio en Mérida como párroco de la parroquia de San José. También es profesor de Ética. Académico de número de la Real Academia de las Artes y las Letras de Extremadura, dirige la biblioteca de dicha institución.

Sánchez Adalid 01Jesús Sánchez Adalid recibiendo la felicitación de la escritora Ángeles Caso tras recoger el Premio Lara de Novela 2007.

No conocía a Jesús Sánchez Adalid, ni siquiera por referencias de prensa que lo han catalogado como uno de los autores españoles de mayor éxito. No me extraña que así sea tras leer “El alma de la ciudad”. Tiene todos los ingredientes de una obra bien hecha para encantar al lector sin exigencias y ser al tiempo algo serio y de calidad. Se trata de una novela que atiende a un esquema bastante básico: viajeros que animan un largo trayecto escuchando historias, en este caso protagonizadas por un fraile, un comerciante, un caballero de la orden de Santiago y un viejo clérigo camino de Compostela. Una vida contada en primera persona por el clérigo Blasco Jiménez, un pícaro de orígenes humildes que llega a ser nombrado arcediano de Ambrosía (más tarde Palencia), que peregrina con sus compañeros hasta la tumba del Apóstol Santiago como penitencia. Relato de aventuras y de intrigas que Sánchez Adalid sitúa bajo el reinado del rey castellano Alfonso VIII con datos históricos y costumbristas.

“El alma de la ciudad” es la octava novela de Sánchez Adalid y al igual que las anteriores publicadas pertenece al género histórico. Premiada con el premio Fernando Lara 2007, según el autor “está protagonizada por seres que, como nosotros, se enfrentan a las trampas que les pone la vida. Recrea la Ávila del siglo XII y la repoblación de la Trastierra en una época en la que Alfonso VIII se embarca en la aventura de una nueva reconquista y se funda la ciudad de Ambrosía, la actual Plasencia”. Asegura que en su obra “hay siempre una parte de espiritualidad, una faceta del hombre que está muy olvidada en la literatura de nuestro tiempo”, añadiendo que “no es la obra de un párroco, porque tampoco pretendo crear un dogma, sólo persigo reflejar mi visión del ser humano escribiendo para el hombre de hoy”. En referencia a la Edad Media afirma que “no es un túnel oscuro que hubo que atravesar para llegar a la luminosidad del Renacimiento”, sino que algunos de los aspectos culturales que constituyeron ese periodo luminoso ya existieron entonces, como el pensamiento de San Agustín. La novela trata de reflejar el choque o diferencia entre dos mundos: uno, el del norte (abriéndose paso) y el otro la ‘otra tierra’ que no pertenece a nadie, al que denomina “La Trastierra”, donde trata de reflejar como fue el nacimiento de las ciudades en el siglo XII.

Plasencia medieval 01Plano de la muralla de la Plasencia medieval.

“El alma de la ciudad” mezcla personas reales con otras de ficción con las que el autor, bien documentado, construye una excelente novela histórica con un argumento muy creíble y personajes de todo tipo: profundos, valerosos, pecadores y hasta heroicos. ¡Como la vida misma! Destacan en especial los dos protagonistas principales: Blasco Jiménez, un clérigo al que le puede su ambición, y Don Bricio, su mentor y primer obispo de Ambrosía. Una novela que ‘llena’ y que deja ‘huella’.


Juegos tradicionales y populares (y II), su importancia en la educación

agosto 11, 2016

El niño comienza a jugar casi desde cuando nace; la mayoría de las actividades son como un juego para él. A medida que crece lo sigue haciendo en la calle o en la escuela, aunque ya bajo unas fórmulas establecidas. En los últimos años son muchos los educadores que han dedicado su tiempo a difundir esta actividad tan necesaria para su desarrollo. En un post anterior  hicimos una pequeña selección de juegos tradicionales y populares que completaremos ahora en esta segunda entrega.

El aro
Juego de habilidad individual. Su elemento principal es una pieza circular (aro) que se hace rodar por el suelo en posición vertical intentando que no caiga impulsándolo con una varilla de hierro (también de madera o plástico) que acaba en uno sus extremos en un pequeño gancho en forma de U (gancheta, “ganchu” en Asturias) que sirve para sujetarlo. Para empezar rodarlo se cogerá con una de las manos y con la otra el gancho. A continuación se le dará un pequeño empuje y acto seguido se colocará el gancho en la parte inferior. Para frenarlo se situará el gancho en la parte superior. Si se quiere lograr una mayor precisión, acelerar, frenar, o hacer giros sin problemas, cuando se tiene suficiente práctica el gancho se suele meter por el interior del aro. Aunque parece fácil, y lo es, mantener vertical y conducir bien un aro requiere cierta destreza.

Aro 01Existen varias modalidades del juego. Una de ellas consiste en trazar un recorrido y echar carreras para ver quien rueda más deprisa. Resultará ganador aquel que en un tiempo dado de un mayor número de vueltas o el que emplee menos tiempo en un determinado número que se fije. A veces estas pruebas se realizan en campo abierto siendo vencedor el que cubra una mayor distancia. Incluso se pueden hacer carreras en grupo con todos los jugadores en paralelo saliendo hacia una meta lo suficientemente lejana.

Testimonios de la práctica del aro se conocen desde la antigua Grecia. Hipócrates (460-379 a.C.), famoso médico, autor del conocido juramento hipocrático (“Juro por Apolo médico, por Esculapio, Higía y Panacea, por todos los dioses y todas las diosas, tomándolos como testigos, cumplir fielmente, según mi leal saber y entender, este juramento y compromiso… En cualquier casa donde entre, no llevaré otro objetivo que el bien de los enfermos… Guardaré secreto sobre lo que oiga y vea en la sociedad por razón de mi ejercicio y que no sea indispensable divulgar…”) lo recomendaba como un buen ejercicio físico para fortalecer el cuerpo. Hay quien sostiene (no está nada claro) que fue inventado en Egipto hace más de 3000 años. Rodar aros siempre fue un juego muy popular en Europa, de hecho Brueghel lo pintó en su cuadro “Juego de niños” en 1560.

El escondite
También conocido como “alzar la maya” en regiones como Asturias. Se juega en grupo por niños y/o niñas. Practicado desde siempre, es uno de los juegos que mayor diversión proporciona e ideal para hacerlo al aire libre. No necesita de ningún tipo de material: ¡con solo la imaginación basta! ¡El objetivo consiste en ocultarse y no ser descubierto! Se comienza sorteando a la persona encargada de buscar a los demás, tradicionalmente conocida como “el policía” o “el que la liga”, quien a continuación tiene que contar, con los ojos cerrados, hasta un número pactado desde un lugar llamado “casa” (en Asturias, “maya”). Mientras lo hace, el resto de jugadores se esconden para no ser vistos. Al terminar su cuenta, debe avisar en voz alta con un… “¡ya voy!”, u otra frase similar y es entonces cuando iniciará la búsqueda. Cuando encuentra a alguien, tendrá que regresar a la “maya” y decir el nombre de la persona que ha visto así como el lugar donde se halla. Muchas veces ambos tiene que salir corriendo por ver quien llega primero, un requisito obligado. Durante la búsqueda, los demás jugadores, siempre atentos, también intentarán alcanzar la “maya” sin ser descubiertos, debiendo decir para ‘salvarse’ y tras tocarla con la mano: ¡por mí! Según las zonas, a veces al jugador que llega hasta la “maya” se le permite ‘salvar’ también a los compañeros que han sido cogidos o Escondite 01eliminados antes pronunciando la frase: “¡Alzo la maya por mí y por todos mis compañeros!” El juego termina cuando todos los jugadores se han salvado o han sido encontrados. En este último caso, el primero que ha sido ‘visto’ es quien la “liga” la vez siguiente.

Aún hoy persiste la duda sobre un nombre tan peculiar como “maya” para el juego del escondite. Una de sus variantes más conocidas es el “escondite inglés” en el que uno de los jugadores se coloca frente a una pared, de espaldas al resto situado a una cierta distancia. La persona que la “liga” comienza diciendo: “una, dos y tres, al escondite inglés, sin mover las manos y los pies” (en algunas sitios se cuenta solo hasta tres), mientras los demás aprovechan para acercarse poco a poco a la pared, parando justo en el momento en que termina la frase (o de contar) y gira la cabeza. Si al hacerlo observa algún movimiento manda retroceder a la persona que lo ha hecho a la línea de salida. Quien primero consiga llegar a la pared será el ganador.

El origen del escondite todavía es desconocido. Aunque hay quien lo atribuye a los chinos, lo cierto es que se ha practicado por el hombre desde los principios de su existencia: “Los primitivos habitantes de nuestras tierras practicaban actividades placenteras que, amén de la función lúdica, preparaban a sus descendientes para la vida adulta; persecución de chicharras, las escondidas,…”. Es uno de los juegos pintados por Brueghel en 1560 en su cuadro “Juegos de niños.

A la una pica la mula
En las tradiciones lúdicas en muchas ocasiones se conjugan habilidades físicas con lingüísticas. Un ejemplo son los juegos de saltos acompañados de frases o palabras que se deben recordar y decir en el momento de la ejecución. Para practicar el juego de “A la una pica la mula” se necesita, a ser posible, un terreno llano. A continuación se echará a suertes y elegirá a quien debe hacer de “burro” o “mula”, quien se deberá colocar en dicha posición flexionando el tronco hacia adelante. El resto de jugadores tendrán que saltar por encima apoyando las manos en su espalda, al tiempo que repiten una frase y un gesto determinado. Aquel que no sea capaz de imitarlo completo pierde y ocupará el puesto de la “mula”. El primer jugador, conforme realiza el salto, será el que vaya diciendo las frases o condiciones. Señalamos algunas de las más conocidas (varían según la zona):

“A la una pica la mula” (salto normal sobre la “mula”)
“A las dos, el coz” (salto dando con el talón a la “mula” en su trasero)
“A las tres, con la mano esta vez” (golpear con la mano en la espalda)
“A las cuatro, un buen salto” (la “mula” se estira con la manos en las rodillas)
“A las cinco, un buen brinco” (la “mula” se estira más, flexionando únicamente el cuello)
“A las seis, merendéis” (el que salta dice “ñaun” y salto normal)
“A las siete, un cachete” (cachete en el culo con la mano y colocar un pañuelo u otro objeto)
“A las ocho, recojo el bizcocho” (recoger el pañuelo)
“A las nueve, no se mueve” (al caer el que salta no se mueve hasta que no diga la “mula”: ¡vale!)
“A las diez, otra vez” (se repite la acción anterior)
“A las once, pica el conde” (le da un pellizco junto al cuello)
“A las doce, le responde” (le da doble pellizco sobre la espalda)
“A las trece, amanece” (caer con los brazos en alto)
“A las catorce, oscurece” (caer y se agacharse sin apoyar las manos)
“A las quince, un salto rápido” (lo hacen todos a gran velocidad recitando cada uno, según el orden que le toque, frases como: “A la una” (salta uno rápido), “A la otra” (salta otro rápido), “A la yegua”, “A la potra”, “Al potrín”, “Al potrón”, “El que pierda al rincón”… Al final echan todos a correr, la “mula” les persigue y a quien pille primero se pone de nueva “mula”).

A la una pica la mula 01

Practicado normalmente por niños, “A la una pica la mula” es un juego con muy pocas reglas. Quizás la única importante sea que quien lo hace mal se pone de “mula”, que agachado y con las manos sobre las rodillas hará a su vez de juez. A cada nuevo turno o grupo de saltos sin fallo se suelen añadir más dificultades; por ejemplo, que la “mula” se aleje un poco más de la línea de salto lo que obligará a los jugadores a coger más carrerilla para alcanzarla.

La rayuela
Uno de los juegos más conocidos en todo el mundo. Recibe diferentes nombres según los sitios, como cascayu (Asturias) o castro (Cantabria). Antes de empezar se dibujará la zona de juego (ver figura) bien sea en tierra o cemento. El número de casillas varía entre 8 y 10. Se necesitará también un trozo de teja no demasiado grande o piedra plana para ‘tirar’ a las diferentes casillas. Finalmente se sorteará el orden de intervención. El juego comienza lanzando el trozo de teja o piedra al cuadro nº 1, saltando seguidamente a la pata ‘coja’ al cuadro nº 2 (sin caer en el 1) y luego al 3. En los cuadro 4 y 5 se descansará posando un pie en cada uno, luego el 6, a continuación 7 y 8 para descansar, y finalmente el 9, donde de un salto se dará la vuelta para regresar de la misma forma hasta el 2, y salir. Una vez acabada la primera tirada, se lanzará de nuevo la piedra, en esta ocasión al cuadro nº 2, se saltará a la pata coja al 1, después al 3 (sin caer en el 2),… y así sucesivamente con el resto hasta llegar al último número. Ganará quien primero realice el recorrido completo.

Las reglas del juego de la rayuela, aunque muy parecidas, varían un poco según las zonas. Por ejemplo, se perderá si al lanzar la piedra ésta toca alguna raya o cae fuera del cuadro que le corresponde. Asimismo, antes de iniciar el juego hay que acordar si, cuando se recupere el turno, se hará por el cuadro donde se falló desde el principio. Una variante del juego consiste en ‘tirar’ el trozo de piedra en la casilla que corresponda, por ejemplo la nº 1, y luego a la pata ‘coja’ arrastrarla con el pie hasta el 2, después al 3… y así hasta llegar al último número. Si se falla le tocará al siguiente jugador.

Cascayu 01

El origen de la rayuela no se conoce con exactitud, si bien se relaciona con los juegos lineales en tiempos de las civilizaciones griega y romana. Una de las representaciones más antiguas procede de un antiguo foro romano. Algunos estudiosos han querido ver un misterio religioso, como un camino iniciático que va desde la Tierra al Cielo para regresar de nuevo a la Tierra. No falta tampoco quien lo asemeja con un una representación del laberinto o algunas remotas sabidurías. La realidad es que, corno muchos otros juegos, sigue siendo un pequeño enigma al que se le atribuyen significados míticos, mágicos, religiosos, y hasta cabalísticos.

El pañuelo
En Asturias “el pañuelín”. Juego que pone a prueba la velocidad y también la astucia. Se puede jugar en cualquier terreno despejado, a ser posible sin irregularidades que puedan provocar caídas o lesiones. Compiten dos equipos, cada uno formado por un mismo número de jugadores, que se sitúan frente a frente separados unos veinte metros. En el centro del terreno se trazará una raya donde se coloca el director del juego, quien además de sostener en su mano un pañuelo o un trozo de tela, hace también de juez.

Lo primero que deberá hacer cada equipo es numerar a sus jugadores empezando por el nº 1 y siguiendo el orden hasta completar el total. Lo harán en secreto de manera que ni el que dirige, ni el equipo contrario, conozcan el número de cada cual. Una vez numerados y colocados, comenzará el juego con el director diciendo en voz alta un número. A continuación los jugadores que lo tengan asignado, uno de cada equipo, saldrán corriendo hacia el pañuelo. Al llegar a su altura existen varias formas de eliminar a uno de ellos siguiendo unas reglas muy sencillas:
– Si un jugador coge el pañuelo y rápidamente retrocede hasta su campo sin que su contrario lo alcance, éste quedará eliminado.
– Si el que lo coge es alcanzado por su oponente antes de traspasar su línea, será entonces el eliminado.
– Si un jugador traspasa la línea central apoyando cualquier parte del cuerpo en campo contrario cuando su oponente aún no ha cogido el pañuelo, quedará también eliminado.
– Todos los jugadores deberán tener asignados al menos un número. Si al ‘cantar’ un número el juez en un equipo nadie lo tiene, y por tanto no salen a por el pañuelo, el equipo contrario recuperará a uno de los jugadores eliminados.

Pañuelo 01

Seguro que la mayoría hemos jugado alguna vez al pañuelo. Aunque muchos piensan que se trata de un juego de niños, lo cierto es que también se utiliza en distintos deportes como ejercicio de educación física para desarrollar aptitudes, pues se trabaja la coordinación, mejora la rapidez y la técnica de carrera. También va muy bien para practicar fintas, regates, o aprender a ‘engañar’ al contrario. En cualquier caso, su práctica es un buen ejercicio.

El balontiro
También conocido como balón “prisionero” o “quemado”. Se juega en un terreno plano de forma rectangular, dividido en dos partes iguales por una línea central. Al final de cada zona de los extremos se colocará un jugador de cada equipo, que serán los encargados de tirar el balón de un lado a otro, intentando dar al resto colocado en las zonas centrales. Si lo consiguen, éstos serán eliminados. Si un jugador logra coger la pelota sin que toque el suelo, obtiene lo que se llama una “vida” que podrá ser utilizada por los que permanecen en la zona central o bien para que regrese al juego alguno de los eliminados.

Sus reglas son muy simples:
– Los lanzamientos solo se podrán realizar con las manos.
– No está permitido invadir la zona del equipo contrario; los movimientos de los jugadores se limitarán a su propio campo, no pudiendo traspasar la línea que le separa del campo rival.
– Cuando se coge un lanzamiento sin que caiga al suelo se tiene derecho a una ‘vida’.
– El último jugador que quede pendiente de eliminar, si es capaz de esquivar 10 lanzamientos sin que le toque el balón salvará a todos sus compañeros.
Balontiro 01– El balón tendrá que tocar directamente en el cuerpo del contrario para que éste sea eliminado. Si ocurre después de tocar el suelo no será válido.
– Ganará el equipo que logre sacar del campo a todos sus adversarios.
– Cada equipo ocupará una mitad del terreno de juego y designará al jugador que ocupará el extremo o zona final del campo contrario. Se establecerá así un tipo de estructura en la que cada equipo tiene jugadores contrarios en dos direcciones.

Aquí solo hemos explicado una de las diversas variantes que existen del juego. En algunas, por ejemplo, al jugador que es capaz de coger la pelota sin que caiga al suelo se le permite lanzar de nuevo contra el otro equipo y así intentar eliminar a algún otro oponente. Practicado por niños y niñas (son muy usuales los equipos mixtos) se trata de un juego donde principalmente se trabaja la agilidad y la puntería.

Pídola
También llamado “salto del potro”. Uno de los juegos tradicionales más antiguos que se ha mantenido intacto hasta hoy. Existen numerosas variantes que van desde el simple salto a saltos sucesivos, marcas de distancia, realizar figuras durante el salto, etc. Goya, el genial pintor aragonés, lo inmortalizó en uno de sus cuadros dedicado a los juegos infantiles cuyo escenario es la orilla de un río en las afueras de una ciudad (se supone que Madrid). La acción se centra en un grupo de chicos, posiblemente hijos de lavanderas, que mientras acompañan a sus madres en el trabajo pasan el tiempo jugando a una pídola ‘sucesiva’ donde unos saltan y otros, en el suelo o por el aire, se quejan de la caída. Es otro de los juegos inmortalizado por Brueghel en 1560 en su cuadro “Juegos de niños”.

El juego comienza sorteando quien hace de “potro”. A continuación se traza una raya en el suelo, y el resto del grupo, después de coger carrerilla, comienza a saltar procurando no pisar la raya. Si alguno la pisa perderá, teniendo que sustituir al que está agachado. Si todos lo hacen correctamente, el agachado se separará de la raya a una distancia mayor ya acordada, por ejemplo un paso o un pie a lo largo y otro atravesado, para iniciar el segundo turno de saltos. El primero en saltar tiene que decir: “¡pídola!” y todo el grupo a continuación deberá imitar su salto. Las figuras suelen ser diferentes en función de lo que decida el primer jugador. Por ejemplo, colocar las dos manos sobre la espalda del agachado y rozar con los pies su cabeza o culo, hacerlo con los pies juntos por encima de su cabeza,… añadiendo en cada turno nuevas dificultades como cuando el primero dice: “¡media!”, que consiste en dar medio paso y, sin apoyar el otro pie en el suelo, saltar. Otro muy habitual es dar una patada en el culo del agachado al tiempo que se realiza el salto. En general los distintos saltos dependerán de la imaginación de cada cual.

Pidola 01

Los cambios sociales son continuos, nuevas formas de ocio ocupan el sitio de las tradicionales. La influencia de la televisión como medio lúdico, los videojuegos y los nuevos juguetes, unido al sedentarismo actual, han tenido como consecuencia el olvido, y con ello la pérdida, de este tipo de juegos. ¡¡Se necesita recuperar los juegos tradicionales y populares!! Forman forma parte de nuestra cultura. ¡¡Son patrimonio de todos!! Su preservación es muy importante por sus muchos valores educativos y didácticos: intercambio social y cultural, participación, aceptación y colaboración con los demás, integración, respeto a los compañeros y a las reglas, desarrollo físico y motriz, también de la responsabilidad, y, como no, porque mejoran siempre las relaciones. Jugar es una forma de crecer como personas. No sólo aprendemos cosas, sino que lo hacemos de forma armónica: a enfrentarnos a retos, ponernos en el lugar del otro, respetarlo y valorarlo. También a conocer nuestras capacidades y superarnos. En definitiva a vivir y convivir.

Los juegos tradicionales aumentan la actividad física de los niños. El Observatorio de Juego Infantil (OJI) viene alertando de que casi la mitad de los niños españoles sufren sobrepeso, y lo achacan en parte a que solo dedican un 20% de su tiempo a juegos físicos. De ahí que para “fomentar la actividad física y los estilos de vida saludable” recomienden a instituciones, colegios y familia promover este tipo de juegos. Apuestan como una forma de potenciarlos que los padres organicen el tiempo de sus hijos de modo que tengan más espacio para este tipo de actividades. “Promover el juego tradicional comportaría una mayor socialización y más actividad física entre la población infantil. Se trata de recuperar lo que otras generaciones han tenido, el hecho de correr, saltar, perseguirse, etc., así como crear espacios de juego que potencien un mayor gasto energético en los niños”, señala Jaume Bantulà, uno de sus miembros. El OJI también hace hincapié en la necesidad de reducir el uso de los videojuegos y el tiempo de exposición a otros medios electrónicos. Antes de la llegada de la televisión y los juguetes actuales, los niños aprendían sus juegos de padres y abuelos, o los imitaban de otros niños mayores. Se jugaba a cualquier hora y en cualquier parte. Preservar el conocimiento sobre los juegos populares y tradicionales es fundamental para el desarrollo de una sociedad. Son parte esencial de nuestra cultura, permiten conocerla y por tanto valorarla.


Numeración aparcamiento y manera de pensar

agosto 1, 2016

Hace tiempo que no planteamos un problema de “pensamiento lateral” que a veces desconciertan por convertir lo sencillo en complicado debido a nuestra ‘estructura’ mental. Problemas de lógica que apenas necesitan cálculos matemáticos, sin embargo requieren soluciones más imaginativas que el simple pensamiento ‘frontal’. Como dijimos en otro post su idea se debe a Edward de Bono, escritor y psicólogo por la Universidad de Oxford, creador de diversas herramientas para mejorar las habilidades y actitudes de exploración allí donde la imaginación es la clave en una búsqueda ‘creativa’. Sencillos de enunciar, en los que parece que algo se nos ‘escapa’, su dificultad consiste en planificar una estrategia cuyo atractivo permita entrenar al cerebro en posibles soluciones. En esta ocasión hemos elegido uno fácil, de exposición muy simple, pero que suele conducir al ‘atasco’ en el caso de los adultos. No así en el de los niños que con su mente más ‘abierta’ lo resuelven con inusitada rapidez. Tanto es así que, propuesto en una clase Primaria de un colegio chino, solo les dieron 20 segundos para encontrar la respuesta. Dice así:

¿En que número de plaza del parking de la figura se encuentra aparcado el coche indicado?

Sin título-3

Se trata de un acertijo matemático que dio la vuelta al mundo tras convertirse en la segunda entrada más popular de Sina Weibo, un portal chino similar a Twitter que cuenta con cerca de 400 millones de usuarios. Después de los disturbios del año 2009 en Urumchi, capital de la región autónoma de Sinkiang, el gobierno chino bloqueó las redes de Twitter y Facebook, y como reacción a la censura la compañía Sina lanzó una alternativa de comunicación mediante microblogging de características similares a las redes sociales citadas.

La solución en un próximo post.

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A continuación mostramos la solución al problema planteado en el post: “Diez bolsas, diez monedas, y el razonamiento lógico”.

Lo que haremos en primer lugar será numerar las bolsas del 1 al 10 para a continuación extraer monedas de cada una de ellas de la siguiente manera:

1 moneda de la bolsa nº 1.
2 monedas de la bolsa nº 2.
3 monedas de la bolsa nº 3.
4 monedas de la bolsa nº 4.
5 monedas de la bolsa nº 5.
6 monedas de la bolsa nº 6.
7 monedas de la bolsa nº 7.
8 monedas de la bolsa nº 8.
9 monedas de la bolsa nº 9.
10 monedas de la bolsa nº 10

Por tanto se habrán sacado 55 monedas que luego pesaremos de una sola vez en la balanza. Si todas tuvieran el mismo peso (10 gr.) el resultado sería 550 gr. Ahora bien, al incluir una indeterminada cantidad de monedas de 11 gr. procedente de una bolsa no determinada, el peso real será mayor.
La pregunta es: ¿Cómo adivinar la bolsa de donde proceden las monedas de 11 gr?

Para ello bastará con establecer la siguiente tabla comparativa:

Sin título-1Si el peso fuese de 551 gr. estarían en la bolsa nº 1
Ídem. 552 gr. en la bolsa nº 2
Ídem. 553 gr. en la bolsa nº 3
Ídem. 554 gr. en la bolsa nº 4
Ídem. 555 gr. en la bolsa nº 5
Ídem. 556 gr. en la bolsa nº 6
Ídem. 557 gr. en la bolsa nº 7
Ídem. 558 gr. en la bolsa nº 8
Ídem. 559 gr. en la bolsa nº 9
Ídem. 560 gr. en la bolsa nº 10

Por consiguiente queda claro que en función del peso obtenido será fácil deducir la bolsa donde se encuentran las monedas de 11 gr.


El efecto mariposa, los sistemas caóticos, y sus consecuencias

julio 21, 2016

La teoría del caos, a la que dedicaremos un próximo post, es como se conoce a la rama de las matemáticas, la física y otras ciencias como la biología o la economía que trata de ciertos sistemas muy sensibles a las variaciones en sus condiciones iniciales de tal manera que hacen imposible o muy difícil realizar predicciones ni siquiera a medio o corto plazo. El tiempo meteorológico un claro ejemplo de sistema caótico y el efecto mariposa un concepto de dicha teoría: todos hemos oído hablar de él, incluso bastantes personas lo utilizan en ocasiones como ‘filosofía’ de vida. A pesar de su complejidad, hace referencia a ese pequeño cambio cuyas consecuencias en determinadas circunstancias generan una gran transformación.

Efecto Mariposa 04En 1960 el matemático y meteorólogo Edward Lorenz trataba de encontrar un modelo matemático que fuese capaz de predecir el comportamiento del tiempo. Tras distintas aproximaciones pudo ajustarlo a la influencia de tres únicas variables. Pero hubo un aspecto que le sorprendió. Con la ayuda de ordenadores, muy lentos en aquella época, descubrió que se encontraba ante un sistema caótico, comprobando que cualquier ligera perturbación, o error, en las condiciones de partida tenía una gran incidencia en el resultado final. Lo contaba así en su libro ‘La esencia del caos’:

“En un momento dado, decidí repetir algunos cálculos con el fin de examinar con mayor detalle lo que estaba ocurriendo. Detuve el ordenador, tecleé una línea de números que había salido por la impresora un momento antes y la puse en marcha de nuevo. Luego, me fui al vestíbulo a tomar un café y regresé al cabo de una hora, tiempo en el que había simulado dos meses de tiempo meteorológico. Inmediatamente me di cuenta que los números que salían no tenían nada que ver con los anteriores”.

“Pensé que se había estropeado alguna válvula o que el ordenador tenía alguna avería, nada infrecuente por otra parte. Pero antes de llamar a los técnicos decidí comprobar donde podía estar la dificultad, sabiendo que de esa forma se aceleraría la reparación. Entonces me encontré con que, al inicio, los nuevos valores repetían los anteriores, pero enseguida empezaban a diferir en una, en varias unidades, en la última cifra decimal, en la anterior, o en la anterior de la anterior. La verdad es que las diferencias se duplicaban más o menos de forma constante cada cuatro días, hasta que cualquier parecido con los datos originales desaparecía en algún momento del segundo mes”.

“Con eso me bastó para comprender lo que ocurría: los números que yo había tecleado no eran los números originales exactos sino los valores redondeados que había dado a la impresora al inicio. Estaba claro que los errores por redondeo eran los culpables y se iban amplificando hasta dominar la solución. Dicho con una terminología de hoy: se trataba del caos”.

Más tarde, para explicar su idea, se le ocurrió esta sencilla metáfora:
“Imaginemos a un meteorólogo que hubiera conseguido hacer una predicción acertada mediante cálculos precisos y datos de partida exactos. Al final podría encontrarse con una predicción errónea por no haber tenido en cuenta el aleteo de una pequeña mariposa en el otro lado del planeta. Podría introducir tales perturbaciones en el sistema que hubieran dado lugar a la predicción de una tormenta”.

El artículo que Edward Lorenz publicó en 1963 sobre los resultados de sus trabajos se puede considerar uno de los avances más importantes de la Física del siglo XX. Aunque en principio pasó desapercibido, salvo para la comunidad científica, su repercusión aumentó en las décadas siguientes entre otras cosas gracias a su célebre frase: ‘El aleteo de una mariposa en Brasil puede producir un tornado en Texas’, pronunciada en 1972 durante una conferencia en la reunión anual de la AAAS (American Association for the Advancement of Science). Antes ya había utilizado el ejemplo de la gaviota que provoca una tormenta, aunque a sugerencia de algunos compañeros de profesión decidió cambiarla por el más atractivo y ‘poético’ caso de la “mariposa”. Un “efecto” que se hizo famoso en 1987 gracias al bestseller “Caos: la creación de una ciencia” de James Gleick. Fue a partir de entonces cuando el descubrimiento de Lorenz se hizo muy popular.

Efecto Mariposa 03

En realidad el tiempo atmosférico es más complejo que el modelo de Edward Lorenz, pero se acepta que si el patrón simple ya presenta las características de una alta sensibilidad a las condiciones iniciales y a la presencia de un ‘atractor’ extraño (conjunto de valores numéricos hacia el cual un sistema tiende a evolucionar en una amplia variedad de sus condiciones de partida), cualquier otro que lo describa con mayor precisión presentará características análogas. De ahí que los modelos meteorológicos tengan un tiempo finito más allá del cual sus predicciones no resultan útiles y que en la actualidad se establece entre 5 y 10 días.

Lorenz expuso ‘gráficamente’ su teoría con su famosa frase sobre el ‘aleteo de la mariposa‘. Aunque eso no significa que desencadene por si sola por ejemplo un huracán, sino que para estudiar un sistema caótico se deben tener en cuenta hasta las variables más insignificantes. Ignorarlas puede llevar a graves errores de cálculo. Con su conclusión demostró lo que a algunos ya se les había ’ocurrido’ antes. Por ejemplo, al famoso escritor de ciencia-ficción Ray Bradbury cuando elaboró el relato que inspiró la película ‘El sonido del trueno’. Otros films también han utilizado el ‘efecto mariposa’ como parte central de su argumento; uno de los últimos (2004) fue el protagonizado por Ashton Kutcher con su mismo título o Babel (2007) con Brad Pitt como personaje central donde se muestra como historias de diferentes personas viviendo en extremos opuestos del mundo pueden afectar unas a otras.

Koffi Annan, secretario general de la ONU, al recibir el premio Nobel de la Paz en 2006 pronunció en su discurso unas palabras en las que hacía referencia a este fenómeno, y entre otras cosas decía:

“El segundo argumento de esperanza reside en el así llamado ‘efecto mariposa’. Una derivación de la física cuántica que nos enseña que todo tiene que ver con todo y todos somos inter y retrodependientes. Por eso cada individuo es un eslabón de la inmensa corriente de energía y de vida y cuenta mucho.

El ‘efecto mariposa’ representa una concreción de este principio. Fue identificado en 1960 por los que hacen previsiones meteorológicas. En ese campo como en otros funcionan sistemas caóticos; quiere decir, sistemas en los cuales domina la imprevisibilidad. Como un todo, tales sistemas también están sometidos a leyes matemáticas factibles de descripción; más su comportamiento concreto no puede ser previsto.

Pequeñas modificaciones pueden ocasionar grandes cambios. Entonces se dice: ‘Si una mariposa en Hong Kong bate sus alas, puede provocar una tempestad en Nueva York’. O como en un estadio de fútbol: basta que algunos comiencen a hacer la ola y, de repente, todo el estadio es contaminado y surge una inconmensurable ola. Es el efecto mariposa: un pequeño gesto puede ocasionar grandes transformaciones”.

Es posible que Koffi Annan quisiera subrayar la importancia del hecho de no conformarse y que cualquier gesto, por pequeño que sea, de cada uno de nosotros sirve. Por tanto, el “efecto mariposa” ya no tendría sólo una interpretación física, sino que también podríamos aplicarlo a diversos aspectos de nuestra vida.

Mariposa 01

Los fenómenos caóticos abundan en la naturaleza, pero también en otros campos. Existen sistemas cuyo comportamiento es difícil de determinar.  Al provenir de la ciencia, el “efecto mariposa” parece un concepto complicado. Sin embargo, poco a poco se ha ido implantando en nuestro vocabulario hasta el punto de hacer del mismo un concepto filosófico. ¡¡El batir de las alas de una mariposa puede provocar un huracán en otra parte del mundo!! En esta simple frase se pueden resumir sus consecuencias: pequeñas acciones ayudan a crear grandes cambios. Las cosas que hagamos hoy influirán en nuestro futuro. Las personas no somos seres aislados. Nuestros actos pueden influir en muchos otros a la vez. Algo que hemos de tener en cuenta.


Canciones con historia: “Tutti frutti”. Little Richard

julio 11, 2016

En algún lugar de nuestro cerebro se suelen asociar con facilidad recuerdos que hacen referencia a épocas inolvidables. Este puede ser el caso de la revolución musical de los 60: ¡¡la década ‘prodigiosa’!! Coincidió con los pasos previos a un gran cambio en nuestro país a todos los niveles, que la música también protagonizó con éxitos como “El rock de la cárcel” (Elvis Presley), “The young ones” (Cliff Richard), “Apache” (The Shadows), “Bye bye love” (The Everly Brothers), “Surfin’ USA” (The Beach Boys), “Blowin’ in the wind” (Bob Dylan), “Oh Carol!”(Neil Sedaka) o “Diana”(Paul Anka) Tutti Frutti 03procedentes de USA y el Reino Unido.

Es en este contexto donde irrumpe con fuerza Little Richard y su “Tutti frutti”, un tema que causó gran furor entre los jóvenes en aquellos años de una España abierta a los nuevos ritmos foráneos. Editada en USA a finales de los años 50, fue todo un boom en nuestro país a principios de los 60. Con su “Awop-Bop-a-Loo-Mop Alop-Bam-Boom”, expresión con la que comenzaba antes de iniciar su ritmo vertiginoso, pronto se hizo popular su más fácil de pronunciar y cantar “a-uam-ba-buluba-balam-bambu” con el que se entraba en rápida sintonía e incitaba bailar a unos jóvenes entusiasmados a el nuevo ritmo del rock.

“Tutti frutti” ha sido sin duda la canción que le abrió las puertas a la fama a Little Richard. Todo sucedió en 1955 cuando una discográfica le invitó a grabar unas sesiones de prueba en Nueva Orleans. Cuando ya se pensaba en el fracaso en el estudio de grabación, de pronto, durante una de las pausas, Richard se puso a entonar una canción que solía interpretar en sus actuaciones por bares y ‘directos’ y que decía, de forma bastante provocativa, algo así como: “Tutti Frutti, good, booty / If it don’t fit, don’t force it / You can grease it, make it easy” (“Tutti Frutti, buen culito / Si no entra, no lo fuerces / puedes engrasarlo, para facilitarlo”). Expulsado de su casa por su propio padre a los 13 años por sus tendencias homosexuales, se atrevió entonces con una letra de la que había pocas dudas sobre su significado, y cuyo título “Tutti fruti” se solía utilizar para referirse a las tendencias y ambientes gays. Aunque la canción gustó mucho, el productor de la firma discográfica no estaba dispuesto a incluir la letra tal cual. Le parecía escandalosa por lo que decidió llamar a un letrista que sustituyó los versos iniciales por los que quedaron para siempre en la historia: “Tutti frutti, all rooty, a-wop-bop-a-loon-bop-a-boom-bam-boom”, y con ellos uno de los temas más famosos del rock que su sonora onomatopeya nos sigue recordando a menudo.


Little Richard cantando “Tutti frutti” en la película ‘Don’t Knock The Rock’.

“Tutti frutti”

Sin título-1

Little Richard (Richard Wayne Pennyman) nació en Macon, Georgia, en 1932. Durante su infancia recibió clases de piano gracias al empeño de su madre. Sus primeras grabaciones en los años 50 eran una mezcla de blues y rhythm and blues con fuerte influencia del gospel, pero tenían ‘algo’ que les hacía parecer ‘diferentes’. De Richard se ha llegado a decir que fue el verdadero precursor del rock and roll y una de sus leyendas. Pocos han igualado su intensidad vocal, su puesta en escena y su fuerza en las actuaciones. Como hemos dicho, su padre, escandalizado por sus devaneos homosexuales, le echó de casa y tuvo que dedicarse a cantar por bares y calles hasta que un matrimonio blanco le permitió seguir con sus inquietudes musicales en el club que regentaban. En 1951 logra su primer contrato con la firma RCA tras ganar un concurso. Regresa a Macon en 1953 y con su banda The Upsetters graba una maqueta que envían a Specialty Records, una discográfica radicada en Los Ángeles. Allí permanece durante un año sin que nadie le haga caso hasta que Art Rupe, dueño y productor de la firma, la descubre por casualidad, invitando a Richard a grabar sus canciones con una condición: ¡ser acompañado solo por músicos de sesión! No termina de convencer, pero durante una de las pausas ocurre la historia ya relatada al ‘arrancar’ tocando al piano su “Tutti frutti” con un ritmo frenético que asombra a todos. La graban de inmediato y lanzan el tema en las Navidades de 1955 alcanzando muy pronto el nº 21 de las listas Billboard. Un gran triunfo al que enseguida le siguen varios más como ‘Long tall Sally’, ‘Rip it up’, ‘Slippin’ and slidin”, ‘Lucille’, ‘The girl can’t help it’, ‘Jenny, Jenny’ y ‘Good golly, miss Molly’. Aunque su etapa triunfal en las listas de éxito fue corta, su influencia en el soul y sobre todo en el ‘beat’ británico fue muy importante.

Little Richard 01Little Richard con su clasica ‘puesta en escena’ durante una de sus actuaciones en directo.

Sin embargo en 1957 ocurre un hecho imprevisto cuando Little Richard decide sin más interrumpir su carrera musical y también su modo de vida. Hay quien dice que la causa fue el incendio de uno de los motores del avión en el que viajaba con su banda. El caso es que sin consultar ni dar más explicaciones, nada más bajar las escalerillas, impresionado, cambia el rumbo de su vida para dedicarse a estudiar teología y se hace predicador. Años más tarde, en 1962, le convencen para realizar una gira por Europa y apoyado por The Rolling Stones y The Beatles, grandes admiradores suyos, tiene una espléndida acogida en el Reino Unido. A partir de entonces vuelve a trabajar de forma periódica grabando varios discos sencillos y en 1964 regresa a los escenarios con nuevas versiones de sus grandes éxitos. Pero en los años 70 cae de nuevo en excesos de drogas y sexo que le acompañaron más de una vez a lo largo de su carrera, aunque logra salir apoyándose en su fuerza espiritual. Prosigue su carrera hasta finales de los 80, pero de una forma mucho más tranquila, ocupándose al tiempo de sus labores pastorales. En el año 2005 edita junto a Michael Jackson el tema “I Have a dream” (Tengo un sueño), cuyos ingresos destinan a las víctimas del huracán Katrina.

De Little Richard son conocidos algunos enfrentamientos con otros cantantes famosos. Entre sus contenciosos más sonados merece la pena recordar su rifirrafe con Jerry Lee Lewis, que se había negado a cantar con él por motivos raciales y también de competencia. También tuvo lo suyo con el genial Chuck Berry (poner post) y su famoso paso de ‘baile del pato’. Con John Lennon aún fue peor. Encontrándose en Canadá, influenciado ya por su esposa Yoko Ono, Lennon se empeñó en cerrar la actuación, pero el resultado no fue el esperado. Fue tal la energía que Little Richard emanó que el ex Beatle quedó en tal evidencia que no teniendo más remedio que retirarse antes de lo previsto al no resistir la comparación con el público.
Little Richard 04. 1962- Con The BeatlesLittle Richard con The Beatles en 1962.

De “Tutti frutti” sigue sin estar claro el significado de su famosa frase de inicio: ‘Womp-bomp-a-loom-op-a-womp-bam-boom’. Muchos creen que intentaba ser una parodia o imitación de una introducción de tambor. Hay canciones que van más allá de su propia melodía, tienen vida propia, alguna incluso rodeada por la polémica y supuestos mensajes. Algo de eso pasó con “Tutti frutti” y la carrera musical de Little Richard. No siempre se acierta con el estilo que llevará al éxito a un artista. A veces sucede por casualidad. Como en este caso. A pesar de su gran talento como cantante y pianista, cuando parecía que no lo iba a conseguir, uno de los descansos en las sesiones de grabación fue la clave. En el estudio Richard no conseguía funcionar, sin embargo en directo ¡era todo un espectáculo!, y “Tutti frutti” su gran éxito y una las referencias del rock.


“La caída del rey”. Johanness V. Jensen

julio 1, 2016

La caída del rey 02“La caída del rey” prometía mucho, pero… no ha sido así. Dada su fama, uno siempre espera que ‘arranque’. Aunque en algún momento lo parece, irregular, no llega a enganchar del todo. Ha estado por debajo de las expectativas. Obra escrita hace más de 100 años, es posible que la traducción danés-español también influya.

Sinopsis
“La caída del rey” es una maravillosa novela histórica sobre el reinado de Christian II, rey de Dinamarca y cuñado del emperador Carlos V.

La narración de Jensen nos sitúa en la Europa de principios del convulso siglo XVI y nos cuenta, a través del personaje Mikkel Thøgersen, las ambiciones, las conspiraciones, y las batallas que hicieron de Christian II el último monarca que gobernó la Unión de Kalmar, que incluía los tres reinos nórdicos (Dinamarca, Suecia y Noruega). En Suecia se le conoció con el triste nombre de Christian el Tirano por el ‘Baño de sangre de Estocolmo’ con el que conquistó Suecia, que motivó el levantamiento de los suecos y su posterior expulsión del país. Tras ser derrotado en Noruega fue recluido en el castillo de Sønderborg en Dinamarca.

En esta obra Jensen pone de relieve lo que él consideraba como defectos característicos del pueblo danés: la irresolución y la falta de espontaneidad. Al mismo tiempo, el libro encierra las más hermosas descripciones de Dinamarca y sus gentes. El análisis psicológico de los personajes es realmente ejemplar”.

Johannes V. Jensen (1873-1950), escritor danés, nació en Farso (Jutlandia). Sus obras destacan por retratar a la gente común de un modo tolerante y amable. La primera de sus novelas que obtuvo reconocimiento internacional fue “Historias de Himmerland”, una recopilación de cuentos populares sobre las gentes de su provincia natal. En 1944 fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura por ”la rara fortaleza y fertilidad de su imaginación poética con la cual ha combinado una curiosidad intelectual de amplio alcance”.

Su obra “La caída del rey” fue elegida en 1999 como la mejor novela danesa del siglo XX por aclamación popular. Se trata de una historia que transcurre a comienzos del siglo XVI en la época del rey Christian II, último soberano que gobernó la Unión de Kalmar, un reinado muy convulso visto a través de la vida del soldado Mikkel Thogernsen. Además de su excelente relato de los hechos que describen la represión contra los suecos y la ‘Matanza de Estocolmo’, son muchos los que alaban a Jensen por ser un adelantado a su tiempo en la forma de construir historias y personajes, en muchos casos sin relación aparente, que se unen en el momento justo para dar una mayor solidez al argumento.

Baño de sangre de Estocolmo 01. Wikipedia“Baño de sangre de Estocolmo” (‘Matanza de Estocolmo’).

Para comprender mejor su trasfondo quizás ayude a poner en contexto algo que se da casi por supuesto en la obra como fue el reinado de Christian II.

“Christian II (Nyborg, Dinamarca, 1481-1559), rey de Dinamarca y Noruega (1513-1523) y de Suecia (1520- 1521) bajo la Unión de Kalmar, era hijo del rey Juan I de Dinamarca. Fue el último monarca que gobernó la Unión de Kalmar que incluía los tres reinos nórdicos. En Suecia se le conoció con el triste nombre de Christian el Tirano. Fue elegido como heredero del trono de Dinamarca en 1487, en 1489 de Noruega, y en 1497 de Suecia cuando su padre Juan I conquistó este país. En 1506 fue enviado como virrey a Noruega donde mostró gran dureza en su gobierno aplastando pronto una insurrección. Cuando su padre falleció en 1513 algunos nobles daneses le rechazaron y le quisieron ofrecer la corona a su tío Federico, pero finalmente fue reconocido como rey después de acceder a incrementar los poderes de la nobleza y el clero, reduciendo el poder del rey que tuvo que reconocer el derecho del pueblo a levantarse en armas si no cumplía con lo establecido.

En el año 1517 estalló en Suecia un conflicto entre los partidarios de la independencia y el clero que estaba a favor de la Unión de Kalmar, que fue aprovechado por Christian II, en aquel momento rey de Dinamarca y Noruega, para intervenir y reclamar su derecho al trono de ese país. No tuvo éxito al ser derrotado, pero en 1519, con un gran ejército de mercenarios y el apoyo del Papa, lo intenta de nuevo, y lo logra, convirtiéndose en dueño y señor de toda Suecia, donde es coronado rey por el arzobispo Gustavo Trolle. Asesorado por éste y otros miembros de su consejo acusa a muchos de sus opositores de herejía y, sin haberles permitido el derecho a un juicio legal, ordena ejecutarles, acto que pasó a ser conocido a partir de entonces como ‘Baño de sangre de Estocolmo’. Aunque con ello pretendía mostrar la ejecución de las leyes y el derecho, en realidad lo que buscaba era deshacerse de sus enemigos. Alrededor de 600 personas, incluidos niños, fueron víctimas de su crueldad. Muy pronto se generó un gran descontento popular en toda Suecia que terminó en un levantamiento cuyo objetivo era echarle del territorio. Algo que los rebeldes consiguen en 1521 a pesar del apoyo que Christian solicitó inútilmente a su cuñado, el emperador Carlos V.

Sin título-2En Dinamarca el rey Christian II también contaba con numerosas antipatías, importantes desacuerdos con sus consejeros, y fuertes enfrentamientos con el clero al tratar de imponer a sus favoritos en las sedes episcopales, además de restringir los grandes privilegios y riquezas que tenían. Las reformas que impuso contra el clero danés produjeron enormes descontentos, teniendo que convocar una asamblea para tratar de llegar a un acuerdo en 1522. Pero los obispos de Jutlandia y algunos nobles se le adelantan acordando su destierro con el apoyo de su tío Federico, que es nombrado rey y quemadas las leyes de Christian públicamente. Éste decide entonces sacar a sus tropas sin enfrentarse a sus opositores, lo que provoca la deserción de muchos de sus seguidores. Con la esperanza de encontrar algún apoyo, abandona Copenhague con su familia y partidarios más cercanos sin oponer resistencia rumbo a los Países Bajos. Finalmente, las ciudades de Copenhague y Malmöe que en principio se mantuvieron fieles al rey cayeron en 1525.

Para recuperar el poder Christian II buscó apoyo en los Países Bajos y Alemania, pero la relación de estos dos países con el luteranismo impidió toda negociación con el emperador Carlos V. Con el fin de reconciliarse con su cuñado, en 1530 se convierte de nuevo al catolicismo y gracias a ello logra reunir un ejército y una flota con la que zarpa hacia Noruega. Sin embargo, tras muchas vicisitudes, no consigue tener éxito, siendo derrotado, hecho prisionero, y llevado al castillo danés de Sonderborg donde vivió a partir de 1532 en una relativa libertad hasta la muerte del rey Federico. Es entonces cuando se llega a pensar en su posible vuelta al trono, pero es encarcelado en una torre del castillo con la única compañía de un soldado. En 1540 la elección de Christian III como nuevo rey hace suavizar su cautiverio tras renunciar a sus derechos al trono de Dinamarca y Noruega tanto él como sus descendientes. En 1549, con 68 años, es trasladado al castillo de Kalundborg, donde viviría hasta el final de sus días en 1559″.

A pesar de su trasfondo histórico, en realidad “La caída del rey” no es una historia de guerra; está más enfocada hacia los aspectos emocionales de los personajes. Sin llegar a culminar se entona algo más cuando se centra en la historia de Dinamarca. En general hay que reconocer que su prosa es uno de sus valores.


“Houston, tenemos un problema”. Apolo XIII: el éxito de un fracaso

junio 20, 2016

Todos huimos del fracaso. Fallar no es algo positivo: implica no lograr lo que se pretende. Negativo casi siempre, en ocasiones es inevitable. Sin embargo, hay quien afirma que “el fracaso es el condimento que da sabor al éxito”. Por eso saber analizar nuestros fallos suele ser una de las claves para el triunfo. Desde hace algún tiempo en determinados entornos se viene ‘glorificando’ al fracaso como si elevase a un estado superior desde el que se pueden hacer cosas difíciles o ver aquellas que otros no ven. Incluso hablar de él sin mencionar las consecuencias negativas, que son muchas. En general no se aprende más del fracaso que de un éxito. Al contrario. La investigación llevada a cabo por Mark H. Histed, doctorado por el Instituto de Tecnología de Massachusetts, profesor de Neurobiología en la Universidad de Harvard, señala que “el cerebro es mucho más receptivo al aprendizaje después de un éxito que de un fracaso”. Nada pues lleva mejor al éxito que el propio éxito.

Exito y fracaso 01

Esta introducción viene motivada por lo que se ha calificado como el ‘fracaso más glorioso en la historia de la NASA’: la misión Apolo XIII. Pero antes hagamos una pequeña mención a la denominada ‘carrera espacial’ que duró desde 1957 a 1975. Resultado de la fuerte competencia entre EEUU y la Unión Soviética por explorar el espacio con sus satélites y naves tripuladas, si bien sus raíces se encuentran en las fuertes tensiones entre ambos países tras la 2ª Guerra Mundial, su comienzo real se produce con el lanzamiento por los rusos del primer cohete Sputnik 1 el 4 de octubre de 1957. A partir de entonces se convirtió en una parte importante de su rivalidad cultural y tecnológica en el período de la Guerra Fría. Una influencia que, además de efectos psicológicos, derivó hacia potenciales aplicaciones militares. Una ‘carrera’ cuyo auge se enmarca en la década de los años 60 del siglo pasado y el espléndido colofón de la llegada de la nave Apolo XI a la Luna el 20 de julio de 1969 y consiguiente paseo por su superficie de los astronautas Armstrong y Aldrin. Para muchos el cénit y al tiempo el inicio de su ralentización o final, a pesar de que más tarde se produjeron otros cinco alunizajes y los científicos soviéticos siguieron adelante con sus proyectos. A partir de ahí la NASA se empezó a marcar otro tipo de objetivos al considerar que con el paseo lunar ya habían ‘ganado’ la ‘carrera’. Aunque no todos están conformes con esa fecha final: son bastantes los que la fijan en el 17 de julio de 1975 con la misión conjunta o encuentro de las naves Apolo (última del programa) y Soyuz, cuyo acoplamiento durante 44 horas permitió a los astronautas de ambos naciones pasar de una nave a otra y participar en los distintos experimentos y maniobras. Se puede afirmar que el término ‘carrera espacial’ quedó entonces definitivamente aparcado.

Encuentro Apolo-Soyuz 1975Encuentro de las naves Apolo y Soyuz el 17 de julio de 1975, que para muchos marca el final de la ‘carrera espacial’.

La ‘carrera’ entre las dos grandes superpotencias por la conquista del espacio está marcada por grandes éxitos, pero igualmente de estrepitosos fracasos. No obstante, algunos de éstos en determinadas ocasiones, pocas, al final se convirtieron también en un éxito. Fue el caso de la misión Apolo XIII comandada por James Lovell con John L. Swigert y Fred W. Haise como pilotos, que a pesar de los muy graves problemas por los que pasó su tripulación ha sido calificada como ‘el fracaso con más éxito de la historia de la NASA’, y que quedó inmortalizada con la famosa frase: ‘¡Houston, tenemos un problema!’. Séptima misión tripulada del Programa Apolo USA y tercera con el objetivo de llegar a la Luna, tras su lanzamiento el 11 de abril de 1970 el viaje fue abortado dos días después a causa de la explosión de uno de los tanques de oxígeno que inhabilitó el módulo de servicio y afectó al módulo de mando obligando a los astronautas a utilizar el módulo lunar como ‘salvavidas’.

Ya durante el despegue se produjo un pequeño incidente al apagarse el motor central de la segunda fase dos minutos antes de lo previsto, lo que forzó a los cuatro restantes a estar más tiempo encendidos para compensarlo. No fue impedimento para que la nave pudiera seguir hasta la órbita de estacionamiento donde se efectuó la inyección translunar con éxito, pero volando directos hacia la Luna a unos 320000 Km. de la Tierra, cuando desde el control de Houston se solicitó a la tripulación que pusieran en marcha los ventiladores de los tanques de hidrógeno y oxígeno, transcurridos solo 93 segundos los astronautas escucharon una gran explosión que en principio achacaron al impacto de algún meteorito con la nave. ¡La realidad era mucho peor! Uno de los dos tanques de oxigeno del módulo de servicio era el causante. El deterioro del aislamiento de los cables del termostato había provocado un cortocircuito, incrementando el fuego la presión hasta romper la cúpula del tanque, lo que unido a otros problemas en cadena obligaron a la tripulación a apagar el módulo de mando y pasar al módulo lunar. Una medida que, sugerida en el entrenamiento previo, nunca había sido considerada como un posible suceso.

Apolo XIII 02La nave Apolo XIII formada por los módulos de mando ‘Odyssey’, de servicio, y lunar ‘Aquarius’.

El director de vuelo, Gene Kranz, canceló de inmediato la misión con una primera orden: ¡restablecer la trayectoria! El problema se presentaba con los suministros del módulo lunar previstos solo para mantener a dos personas dos días y no a tres durante cuatro. Al estar impulsado por baterías, la energía eléctrica y el agua eran suministros críticos; no así el oxígeno diseñado para las necesidades de presurización de cada paseo lunar. También se dieron cuenta de que el aire se saturaba de dióxido de carbono (CO2) y solo tenían una cantidad limitada de hidróxido de litio para su eliminación. ¡Un problema serio! Aunque en el módulo de mando disponían de más cantidad, sus sistemas no eran compatibles en principio. Si querían salir del apuro necesitaban sustituir los extractores circulares (ya sucios) por los del módulo de mando de diseño cuadrangular. ¡Era como encajar un cuadrado en un círculo! Algo bastante difícil.

En un tiempo record los ingenieros de tierra se vieron obligados a crear un adaptador improvisado con los elementos disponibles en la nave por muy raros que pareciesen, utilizando desde ¡la tapa de un manual de vuelo hasta… unos calcetines! De esa manera tan ingeniosa, transportando el aire por una manguera, lograron acoplar los extractores en forma de cubo del módulo de mando a las entradas cilíndricas del módulo lunar. Un ‘invento’ al que los astronautas llamaron ‘buzón’ (‘mailbox’), que fabricaron siguiendo las instrucciones de la unidad de Houston y con el que pudieron sobrevivir hasta su reentrada en la atmósfera. Una ‘aventura’ culminada felizmente con el amerizaje en el sur del océano Pacífico, aunque antes tuvieron que pasar 4 largos minutos de espera, tiempo que en todo vuelo espacial se interrumpen las comunicaciones con el centro de control. Conocido como ‘velo negro’, en esta ocasión duró 33 segundos más de lo previsto llevando al límite la preocupación hasta que por fin el módulo ‘Odissey’ restableció el contacto por radio tras haberse desprendido antes en órbita del módulo lunar ‘Aquarius’, su ‘salvavidas’, que se quemó en la atmósfera para reducir las posibilidades de contaminación de un generador nuclear en miniatura que llevaba a bordo en su caída al océano.

Modulo de mando 01
Modulo de mando ‘Odyssey’ en el momento de ser izado a bordo del buque USS Iwo Jima tras su amerizaje en el océano Pacífico.

Así fue como la lista de accidentes mortales en el interior de una nave del programa espacial USA, que se había iniciado en 1967 con el fallecimiento de la tripulación de la nave Apolo I tras un incendio en su cápsula en una prueba en tierra, estuvo a punto de incrementarse tres años más tarde como consecuencia de la explosión de uno de los tanques de oxígeno de la nave Apolo XIII a unos 320.000 Km. de la Tierra. Su tripulación vivió durante casi cuatro días uno de los dramas más épicos de la historia espacial. Calificado por  Gene Kranz, director de vuelo de la NASA, como “el fracaso más exitoso”, una serie de fallos humanos desencadenó una crisis de incalculables consecuencias. Por suerte todos se solucionaron gracias a la profesionalidad del personal involucrado en la misión, pero también, todo hay que decirlo, por una cierta dosis de fortuna.

Hay quien sitúa el origen de la explosión del tanque de la nave Apolo XIII años antes de su lanzamiento cuando a la empresa encargada de la construcción de los módulos de mando y de servicio (bajo supervisión de la NASA) se le exigió que el sistema eléctrico, diseñado en principio para funcionar a 28 V c.c., fuese también compatible con los 65 V. c.c. de las instalaciones del Centro Espacial, Era una manera de simplificar los procedimientos y pruebas a realizar en tierra. Sin embargo, como en todo proceso donde se incrementa el número de variables de intervención, al final fue una de ellas la causante de lo que pudo ser una gran catástrofe: ¡los contactos del termostato con el calentador de los tanques de oxígeno! a los que nadie dio importancia en esa etapa de diseño.

También fue una curiosa (y fatal) coincidencia que uno de los tanques el año anterior al lanzamiento sufriese una caída desde una altura muy baja (apenas 5 cm.) durante una operación simple, pero suficiente para dañar uno de los componentes del sistema de llenado. Un pequeño accidente, en si el origen del problema no detectado en el aislante de los cables del termostato, agravado a posteriori por las distintas pruebas de simulación al estar sometidos a una mayor tensión (65 V.) que para la que estaban diseñados (28 V.). Sin saberlo, tras el llenado el tanque de oxígeno se ‘convirtió’ en una ‘bomba de relojería’. Si bien los tanques de misiones anteriores se fabricaron con la misma anomalía sin incidencias, lo cierto es que a ninguno le había ocurrido en tierra el percance del Apolo XIII que terminó dañando a uno de sus componentes. Un error provocado por la mala maniobra de un operario para el que no se había establecido ninguna norma o procedimiento de comprobación o control posterior. Por lo general en toda obra de ingeniería, si es compleja con más razón, se establecen una serie de prácticas para disminuir los riesgos inherentes en aquellos sistemas que se consideran esenciales para la vida de la tripulación y el buen éxito de la misión, elementos cuyo diseño se prevé en condiciones extremas. También se establecen, a pesar de su mayor coste, protocolos de emergencia, entrenamiento del personal para situaciones críticas, etc. Pero no todo se puede controlar. Hay un punto a partir del cual para conseguir los objetivos marcados las medidas de autocontrol empiezan a no tener sentido. Incluso puede ser contraproducente introducir más variables de control.

Astronautas Apolo XIII 01Foto oficial de la tripulación del Apolo XIII formada por James Lovell (comandante), John L. Swigert (piloto del módulo de mando) y Fred W. Haise (piloto del módulo lunar).

En el procedimiento operativo ‘normal’ en vuelos lunares, el sistema que remueve el oxígeno líquido de los tanques debe ser activado con cierta frecuencia para evitar que se estratifique. De hecho la tripulación del Apolo XIII lo hizo en dos ocasiones durante el vuelo antes de que se produjera la explosión de uno de ellos. En el fondo hubo suerte, pues si lo hubiese hecho antes la nave no habría podido almacenar la energía eléctrica suficiente para regresar a la Tierra, y si hubiera sido más tarde, por ejemplo en órbita alrededor de la Luna o en la propia superficie lunar, tampoco habría tenido suficiente combustible. Análisis posteriores demostraron que si debía ocurrir una explosión, el lugar idóneo era donde realmente sucedió: a unos 320000 Km. de la Tierra. Por tanto, fue también… ¡una explosión con suerte! En cualquier caso, está claro que el riesgo cero no existe, ni tampoco la garantía del éxito. El propio Lovell, comandante del Apolo XIII, lo asumió diciendo: “… debemos aceptar un cierto riesgo y ser conscientes de que los imprevistos siempre estarán ahí… debemos tener presente que en algún momento en el futuro volveremos a oír estas palabras ‘Houston, tenemos un problema’… la aversión total al riesgo significa no despegar”.

“Houston, tenemos un problema”, esas fueron las palabras pronunciadas por Jack Swigert, uno de los pilotos de la nave Apolo XIII, que dieron paso a la frenética actividad entre tripulantes, ingenieros y demás miembros del equipo en Tierra para intentar resolver el grave problema en que se encontraban. Si bien el diálogo completo, en el que no vamos a entrar, aunque parecido fue un poco distinto, esta es la frase que se ha hecho más popular. Hasta el punto de usarse de manera informal cuando nos surge algún imprevisto. La misión Apolo XIII quizás sea la mayor odisea ocurrida en la ‘carrera espacial’. Pocos o nadie se imaginaban que los astronautas iban a vivir una aventura que casi acaba en tragedia. Sin la disponibilidad del módulo lunar como ‘salvavidas’ el accidente habría sido fatal. De ahí aquello de… “Houston tenemos un problema” que por suerte ¡al final acabó en un éxito!


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