“El secreto del Nilo”. Antonio Cabanas

diciembre 11, 2017

Novela espléndida, sobre todo para los amantes de la cultura egipcia y sus grandes faraones. Nos traslada a la última época de la XVIII dinastía desde Amenhotep III (Nebmaatra) hasta Horembeb pasando entre otros por el gran faraón Tutankhamon. Sin apenas darse cuenta ni procurarse un respiro nos sumerge en uno de los períodos más contradictorios de su historia. Antonio Cabanas muestra a un Egipto lleno de intrigas que gira alrededor de las entrañas del río Nilo, la belleza de sus paisajes y unos dioses a los que idolatran. No muy alejada del reinado de la faraón Hatshepsut es como una continuación una la vida milenaria que dejó para siempre su marca indeleble.

Sinopsis
El antiguo Egipto despliega sus encantos en esta novela de Antonio Cabanas para envolver al lector en un misterio milenario y conducirlo hasta su edad dorada, la de la abundancia, que dará paso al periodo más controvertido de toda su historia: el de Akhenatón, el faraón hereje, y la bella Nefertiti. El autor nos desvelará gran parte de los enigmas que han rodeado a estas figuras casi legendarias. Una época en la que los poderes de Egipto lucharán entre sí por mantener su supremacía entre intrigas sin fin.

De la mano del protagonista, el enigmático Neferhor, viviremos la epopeya de un personaje y un país. Desde sus humildes orígenes como hijo de un pobre campesino, hasta su ascenso a los círculos más altos del poder, su vida es una emocionante trayectoria regida por pasiones profundas, maquiavélicos juegos de poder y terribles engaños.

“El secreto del Nilo” es una novela total, llena de sensualidad y paisajes inolvidables, que atrapa desde la primera página. Un canto de amor a una época histórica deslumbrante y llena de magia. Una historia cargada de realismo y rigor. En definitiva, una obra capaz de transportarnos a un mundo lejano, exótico y fascinante, del que no querremos salir nunca.

Antonio Cabanas (1966) es un escritor español nacido en Las Palmas. Comandante de la línea aérea Iberia durante gran parte de su vida, es un apasionado de la cultura del Antiguo Egipto y miembro de la Asociación Española de Egiptología (desde 1990). Ha realizado estudios sobre esta disciplina así como de la lengua egipcia y su escritura jeroglífica. ‘El ladrón de tumbas’, ‘La conjura del faraón’, ‘El Secreto del Nilo’ y ‘El camino de los Dioses’ son algunas de sus obras más destacadas.

‘El secreto del Nilo’ rememora al Antiguo Egipto del siglo XIV en todo su esplendor conduciendo al lector por dos partes claramente diferenciadas: el libro de la ’Abundancia’ y el libro de la ‘Herejía’. La etapa de la ‘Abundancia’ narra la época dorada de gran prosperidad y paz bajo el faraón Nebmaatra (Amenhotep III). Una abundancia que se extiende por una tierra fértil como nunca alimentada por el río Nilo donde las artes florecen por todo el país, pero con sus habitantes sometidos a abusos continuos por unos gobernantes corruptos y que desembocará en uno de los períodos más convulsos de su historia: el del faraón hereje Akhenatón y la bella Nefertiti, como bien refleja el libro de la ‘Herejía’.

A través de Neferhor (protagonista principal y personaje ficticio), Cabanas relata con maestría muchos de los enigmas que rodearon a los últimos seis faraones de la XVIII dinastía (Nebmaatra-Amenhotep III, Akhenatón, Nefertiti, Tutankhamon, Ay y Horemheb) con los distintos poderes luchando entre sí por hacerse con las riendas del país. Un personaje enigmático, Neferhor, que tras una vibrante trayectoria emocional en un mundo regido por las pasiones, alcanzará los círculos más altos del gobierno desde los orígenes más humildes.

Un Neferhor que es poseedor de un gran secreto desde su niñez: poder escuchar al Nilo y saber si la crecida del río para el siguiente año proporcionará una buena o mala cosecha. Pronto se da cuenta de que nunca ha habido dos cosechas iguales, cada año es diferente del anterior, y sospecha primero y confirma después que: “El río Nilo esconde un gran misterio que es el verdadero poder donde todo gira a su alrededor”. Con sus vaticinios sorprende a todos, desde los humildes campesinos a los escribas y sacerdotes más instruidos, calculando con exactitud las futuras cosechas de los campos y prediciendo el nivel máximo de la crecida del río. Aunque siempre manifiesta: “Mis secretos no tienen nada que ver con la magia. Sólo hay que saber escuchar al Nilo y a los cocodrilos, pues esconden una sabiduría que no se encuentra a cualquier alcance”. Unos conocimientos que más tarde, ayudado por la instruida formación y apoyo recibidos de los sacerdotes, le permitirán ascender por las distintas escalas sociales, con unos principios y observaciones que regirán a lo largo de su vida y que le servirán para sobrevivir en un mundo de intrigas sin fin. Nunca podrá olvidarse de uno de los consejos recibidos durante su formación: “Tú posees una discreción natural; mantenla siempre contigo. Ten mucho cuidado con las palabras que digas con el corazón, pues nunca regresan. Mantén ocultos tus deseos, ya que el hermetismo es un escudo formidable; y sobre todo escucha. Deja que los demás hablen cuanto deseen; de este modo los conocerás y tendrás ventaja sobre ellos. […] Aprende a ser humilde, incluso con tus conocimientos. Nunca digas todo lo que sabes, guarda algo para ti, como ofrenda al dios Thot de quien recibes el conocimiento”.

Cronología de la XVIII dinastía.

”El secreto del Nilo”, con el impenetrable y misterioso río siempre presente, es una novela histórica con sus dosis de ficción a la que no le falta realismo ni tampoco rigor. Además cuenta con el apoyo de unos Anexos con amplia información a la que recurrir para cualquier consulta. Acompañando a Neferhor conoceremos en profundidad la vida cotidiana de las ciudades más importantes del Egipto de su tiempo, en especial Tebas y Menfis, Con un estilo preciso, una narración ágil y amena, engancha desde el principio y nos envuelve y transporta hasta una época legendaria.

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Felicidad, bienestar y las cosas importantes de la vida

noviembre 29, 2017

Felicidad y bienestar son dos conceptos que muchas veces se confunden. Bienestar, en sentido breve y estricto, es sentirse bien o satisfecho con uno mismo, o con la vida que le ha tocado vivir. Es un estado de satisfacción personal, de comodidad, que considera positivos aspectos como la salud, el éxito social, económico y profesional, la alegría de vivir, la armonía con uno mismo y su entorno y la sensación de haber logrado alcanzar ciertas metas. Sin embargo, la felicidad suele ir aparejada a una condición interna o subjetiva de satisfacción y alegría, cuyo grado han tratado de ‘formalizar’ algunos psicólogos mediante distintos tests; incluso la han llegado a definir como una medida de bienestar subjetivo (percibido solo por la propia persona) que influye en las actitudes y comportamiento. Aquellas personas que tienen un alto grado de felicidad suelen mostrar un enfoque positivo del medio en que se mueven, sintiéndose motivadas para conquistar nuevas metas.

Todo esto viene a cuento porque circula por Internet un interesante vídeo titulado “Una verdadera lección para una vida más feliz”, donde un profesor se dirige a sus alumnos y les habla de las cosas importantes para intentar ser feliz. Lo cuenta más o menos así:

Un profesor saca un tarro vacío y comienza su clase diciendo:
Todos tenemos esta vida para vivirla, sombras fugaces existen en todas ellas.
En este vasto universo tenemos la capacidad para lograr cualquier cosa.
Verdaderamente cualquier cosa, si invertimos nuestro tiempo de manera inteligente.

A continuación, introduce unas pelotas de golf en el tarro hasta que aparentemente se llena y pregunta:
¿Está el tarro completo?
Si.
Contestan los alumnos.
Entonces el profesor coge unos cuantos guijarros, los echa al frasco entre sus huecos hasta que se llena y pregunta:
¿Y ahora está lleno el tarro?
Si.
Contestan de nuevo los alumnos.
Saca entonces un bote con arena, lo echa hasta que se llena, y mientras los alumnos sonríen pregunta:
¿Está lleno el tarro?
Si.
Contestan una vez más sonriendo.
Finalmente saca una botella de cerveza, la echa en el tarro hasta que se llena, y dice:

Ahora quiero que reconozcan que este tarro representa sus vidas. Las pelotas de golf son las cosas importantes: familia, amigos, salud y pasiones. Los guijarros corresponden a las demás cosas importantes: coche, trabajo, casa. La arena es todo lo demás, las cosas simples de la vida.
Ahora bien, si pones la arena en el primer lugar del tarro no habrá lugar para los guijarros o para las pelotas de golf.
Lo mismo ocurre en la vida. Si gastas toda tu energía en las cuestiones pequeñas no tendrás tiempo para lo realmente importante. Lo que verdaderamente importa
Presta atención a las cosas que son básicas para tu felicidad. Cuida primeramente las pelotas de golf, las cosas realmente importantes.
Evalúa tus prioridades porque todo lo demás es simplemente arena.

Entonces un alumno levanta su mano y le hace una pregunta al profesor:
Profesor: ¿Qué representa la cerveza?
A lo que el profesor contesta:
Me alegra que pregunte. Viene a mostrar que no importa lo ocupado que estés, lo ocupada que aparente ser tu vida, porque siempre habrá un hueco para tomar un par de cervezas con un amigo.


Vídeo “Una verdadera lección para una vida más feliz”.

El doctor Albert Figueras, médico, profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona, consultor de importantes organismos internacionales, escritor, especialista en bienestar, comenta en una entrevista cosas muy interesantes sobre ambos conceptos: felicidad y bienestar. Entresacamos algunas frases:

“El ser humano debe aprender a disfrutar de las pequeñas grandes cosas que existen, aunque cueste reconocerlas”.

“Desde un punto de vista neurológico, la felicidad es un estado momentáneo en el que el ser humano se siente bien. La felicidad pasa casi desapercibida, por eso hay que estar atento de vivir el momento presente en toda su dimensión y con todos sus sentidos para que cuando llegue no se nos escape. La gente suele vivir pensando en el futuro y se olvida de que lo único que está viviendo es el momento presente. La gente espera una felicidad eterna y no existe”.

“Cada uno debe buscar la fórmula que mejor le funcione. Si alguien te dice cómo hacer para conseguir la felicidad, seguramente le esté dando la suya propia, y difícilmente servirá a otra persona. Lo único que vale es saber cómo respondo yo a un estímulo en concreto. Identificar cómo y cuándo me siento bien y por qué”.

“Bienestar es química y se llama oxitocina, que es la hormona de la calma, del amor y la sanación. Se ha demostrado que existen placebos personales que nos la disparan. Cada uno debe encontrar los propios. Podría ser, por ejemplo, correr bajo la lluvia, leer un libro o ver cualquier película con la persona que amas al lado”.

“A veces no establecemos el baremo de la felicidad en nosotros mismos sino en los demás, y queremos ser tan felices o más que éste o aquél y es imposible. Nos creemos que los demás son bastante más felices de lo que en realidad son. Además, nos han vendido una gran felicidad que no existe. Vivimos presos de una cárcel mental por la educación que hemos recibido, por nosotros mismos, por las personas que nos rodean. Hay parejas que no funcionan y permanecen juntas años tras años”.

“Hay que optimizar la vida para sacarle el máximo partido observando y experimentando. Hay que crear, reírse, jugar, observar, saber que la vida está llena de incertidumbres, y ser conscientes de que no siempre es bonita. Porque es algo inherente a la vida y a la felicidad. El problema está en que el ser humano está educado para evitar el dolor a toda costa. Por eso muchas veces busca un atajo, como las drogas, o depender de otras personas, de situaciones o de costumbres. Vivimos presos de una cárcel mental que no tiene rejas”.

“La solución está en olvidarse del pasado. Lo pasado, pasado está. Y el futuro, ya llegará. Este momento, el que estás viviendo ahora, huele a algo, sabe a otra cosa, hay risas, lágrimas, alegrías, penas, caricias, golpes, calma, tempestades. Reírse, abrazarse, oler una fragancia determinada o escuchar una canción en particular no son sólo un ejercicio placentero, sino que son sanadores y reducen el dolor y la ansiedad”.

“Antes asociábamos felicidad con tener la mejor televisión del mercado. Tal vez ahora la gente se dé cuenta de que estar con la persona que quieres viendo una película una tarde cualquiera es uno de los mayores placeres con que te puede obsequiar la vida”.

Confundir felicidad con bienestar, incluso con el éxito, es muy común. De hecho, todos lo hemos hecho alguna vez sin ser conscientes de ello. Es verdad que existen vínculos que los interconexionan, pero también bastantes diferencias. Si se quieren alcanzar o al menos intentarlo, es muy importante distinguirlos, conocer su significado. De esa manera se evitarán confusiones.

El éxito consiste en alcanzar determinados objetivos y por lo general es tangible. Además de poder medir o estimar en muchos casos, también se puede gestionar. El concepto bienestar está relacionado con conseguir un estado en el que uno se siente bien, disfruta, y lo hace en medio de sensaciones agradables. Tiene mucho que ver con su propio nombre: ¡estar bien! Además, al igual que el éxito, se puede gestionar. Sin embargo, lo que se entiende por felicidad es mucho más complejo. Más profundo. No tiene una definición concreta. Solo se puede conocer a través de la experiencia personal. Tiene mucho que ver con el momento presente. ¡El ahora! Por eso es tan distinta del bienestar y el éxito, estados que se pueden alcanzar si se manejan bien. La felicidad solo existe en el presente. De ahí que cada persona tenga su propia definición.


Los cinco discos y la inteligencia racional

noviembre 15, 2017

Puede ser un buen momento para volver a recordar a Beremiz Samir, célebre protagonista de ‘El hombre que calculaba’ de Malba Tahan que tantos seguidores tiene. Un libro que llama la atención por la forma sencilla de plantear problemas de una manera práctica, en algunos casos en apariencia difíciles, pero siempre amenos. Una obra que destaca por estimular el arte en su resolución a la vez que el entusiasmo por las Matemáticas. Centrada en la historia de Beremíz, joven persa, hábil calculista, sus problemas ambientados en el Bagdad del siglo XIII suele estar aderezados con unos interesantes y divertidos preámbulos. En esta ocasión cuenta la decisión de una joven princesa para elegir a uno de sus tres pretendientes. Con algunos rasgos similares a la propuesta realizada en el post ‘El acertijo de los tres sombreros’, dice así.

Masudi, el famoso historiador árabe, habla, en los veintidós volúmenes de su obra, de los siete mares, de los grandes ríos, de los elefantes célebres, de los astros, de las montañas, de los diferentes reyes de China y de mil otras cosas, y no hace la menor referencia a Dahizé, hija única del rey Cassim, el “Indeciso”. No importa. A pesar de todo, Dahizé no será olvidada, pues entre los manuscritos árabes antiguos fueron encontrados más de cuatrocientos mil versos en los cuales centenares de poetas loaban y exaltaban los encantos y virtudes de la hermosa princesa. La tinta utilizada para describir la belleza de los ojos de Dahizé, transformada en aceite, alcanzaría para iluminar la ciudad del Cairo durante medio siglo.
– ¡Qué exageración!, diréis.
No admito la exageración, hermano de los árabes. La exageración es una forma disfrazada de mentir.
Pasemos, sin embargo, al caso que nos interesa.

“Cuando Dahizé cumplió 18 años de edad, fue pedida en matrimonio por tres príncipes cuyos nombres perpetuó la tradición: Aradín, Benefir y Camozan.
El rey Bassin quedó indeciso. ¿Cómo elegir entre los tres ricos pretendientes a aquel que sería el novio de su hija? Hecha la elección, la consecuencia inevitable sería que él, el rey, ganaría un yerno, pero, en cambio, se haría de dos rencorosos enemigos. Mal negocio para un monarca sensato y prudente, que deseaba vivir en paz con su pueblo y sus vecinos.

Consultada la princesa Dahizé, declaró que se casaría con el más inteligente de sus admiradores.
La decisión de la joven fue recibida con alegría por el rey Cassim. El caso, que parecía tan complicado, tenía, sin embargo, una solución muy simple. El soberano árabe mandó llamar a cinco de los más grandes sabios de la Corte y les dijo que sometiesen a los príncipes a un riguroso examen.

Terminadas las pruebas, los sabios presentaron al rey un minucioso informe. Los tres príncipes eran inteligentísimos. Conocían profundamente la Matemática, Literatura, Astronomía y Física; resolvían complicados problemas de ajedrez, cuestiones sutilísimas de Geometría, enigmas arrevesados y oscuras charadas.
– No hallamos medio alguno –concluyeron los sabios- que nos permitiese llegar a un resultado definitivo a favor de uno o de otro.

Frente a ese lamentable fracaso de la ciencia, resolvió el rey consultar a un derviche (en el sentido más habitual de la palabra, un miembro de una tariqa, es decir, una cofradía religiosa musulmana de carácter ascético o místico (sufí), que tenía fama de conocer la magia y los secretos del ocultismo.
El sabio derviche dijo al rey:
– Sólo conozco un medio que permitirá determinar cuál es el más inteligente de los tres. Es la prueba de los cinco discos.
– Hagamos, pues, esa prueba –accedió el rey.

Los príncipes fueron llevados al palacio. El derviche, mostrándoles cinco discos de cartón, les dijo:
– He aquí cinco discos, dos de los cuales son negros y tres blancos. Observen que son del mismo tamaño y del mismo peso, y que solo difieren en el color.
A continuación un paje vendó cuidadosamente los ojos de los tres príncipes, impidiéndoles así ver la menor luz.
El viejo derviche tomó entonces al azar tres de los cinco discos y los prendió a la espada de los tres príncipes.
Dijo entonces el derviche:
– Cada uno de vosotros lleva a cuestas un disco, cuyo color ignora. Seréis interrogados uno a uno. Aquel que descubra el color del disco que le cupo en suerte, será declarado vencedor y se casará con la linda Dahizé. El primero que sea interrogado podrá ver los discos de los otros dos concursantes; al segundo le será permitido ver el disco del último. Este tendrá que formular la respuesta sin ver disco alguno. Aquel que formule la respuesta exacta, para probar que no fue favorecido por el azar, tendrá que justificarla por medio de un razonamiento riguroso, metódico y simple. ¿Cuál de vosotros desea ser el primero?

Respondió prontamente el príncipe Camozan:
– Quiero ser el primero en responder.
El paje retiro la venda que cubría los ojos del príncipe Camozan, y este pudo ver el color de los discos que se hallaban sobre las espaldas de sus rivales.
Interrogado, en secreto, por el derviche, no acertó en su respuesta. Fue declarado vencido, y debió retirarse de la sala.
El rey anunció en voz alta, a fin de prevenir a los otros dos:
– El joven Camozan acaba de fracasar.

– Quiero ser el segundo –dijo el príncipe Benefir.
Desvendados los ojos, el príncipe vio la espalda de su competidor y vio el color de su disco. Aproximose al derviche y le dijo en secreto su respuesta:
El derviche sacudió negativamente la cabeza. El segundo príncipe había errado, y fue, por consiguiente, invitado a dejar el salón.
Quedaba aún el tercer concursante, el príncipe Aradín.

Este, luego que el rey anunció la derrota del segundo pretendiente, se aproximó al trono, con los ojos vendados, y dijo en voz alta el color de su disco.
El sabio cordobés, dirigiéndose al calculista, le preguntó:
– Deseo saber cuál fue la respuesta del príncipe Aradín y cuál el razonamiento hecho por el príncipe, que lo llevó a resolver con seguridad el problema de los cinco discos”.

La solución en un próximo post.

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A continuación mostramos la solución al problema planteado en el post: “Del coronel al soldado y viceversa: reparto de 28 caballos en 7 cuadras”.

Convertido ya en un clásico, su enunciado se acerca más a un relato de humor que a un problema matemático. Por hacer un breve recordatorio veamos los errores cometidos:

– El fallo más importante de la división propuesta por el coronel es empezar la operación por la derecha. A primera vista puede no parecer excéntrico si tenemos en cuenta que tanto la suma, como la resta o la multiplicación se inician precisamente por ese lado (derecho). Sin embargo, la división es la única de las ‘4 reglas’ que se hace por el lado opuesto (izquierdo). Además de la confusión que ya plantea lo dicho, se comienza por repartir la cifra de mayor orden entre la cifra del divisor. Un error que se repite en la comprobación final con una especie de ‘prueba del 9′, por llamarla de alguna forma, cuando procede a contar las patas de los caballos de la siguiente manera: hay 16 y como cada caballo tiene 4, divide 16 entre 4 para ver cuántos hay, ‘confirmando’ que cada cuadra contiene 13 caballos.

– En la ‘comprobación’ por el capitán de la multiplicación 13×7 se vuelve a cometer un error similar: colocar 1×7 bajo las unidades; aunque, para que hubiera salido bien, bastaría recordar que no eran 13 sino 1+3 lo que se multiplicaba por 7 y que a nadie debería sorprender.

– Pero quizás lo más ‘llamativo’, si algo pudiera ser más que lo dicho, es cuando el sargento realiza el cálculo de la suma colocando los siete 13 uno encima del otro y se dispone a ‘operar’ cometiendo de nuevo el mismo ‘error: suma siete veces 3, da 21, y añade siete veces 1 para aparecer los 28 caballos que eran los entregados.

En realidad se trata de un relato que pone de manifiesto cómo, tras la ‘ignorancia’ matemática, con la osadía se puede llegar a cualquier resultado por extraño que parezca. Algo que en un tono narrativo divertido ha convertido a este ‘problema’ en un ‘clásico’, que ha sido traducido a una gran cantidad de idiomas y por tanto de países.


La sequía en España, los otros recursos hídricos

octubre 30, 2017

A finales de septiembre terminó, y lo hizo con cifras preocupantes, lo que en el argot científico se denomina ‘año hidrológico’, período que mide las precipitaciones habidas en los últimos 12 meses. Los resultados han sido malos, muy malos, los peores del último lustro. Se puede afirmar que la sequía y la falta de agua en los embalses superficiales se han instalado en España.

Antes de proseguir conviene aclarar como se determina una situación de sequía, algo que ocurre cuando durante un periodo de tiempo el valor de las precipitaciones es inferior a lo que se considera ‘normal’. En principio la causa inicial es la escasez de lluvias (sequía meteorológica), que a su vez provoca una insuficiencia de recursos hídricos (sequía hidrológica), justo lo que ha sucedido en el período que abarca desde el 1 de octubre de 2016 al 30 de septiembre de 2017. Según AEMET (Agencia Española de Meteorología) el año se ha cerrado con un valor medio de 550 litros/m2 para el conjunto de España, un 15 % inferior a la media histórica (‘normal’) del período 1981-2010 que está en 648 litros/m2. Y lo que es peor, al contrario que otras ocasiones, se ha notado en la mayoría de las cuencas de nuestro país. Basta observar los pantanos con sus embalses bajo mínimos o los cortes de agua obligados por una situación complicada. El nivel de reserva es tan bajo que han salido a la superficie pueblos que llevaban tiempo sumergidos bajo el agua. Con una primavera seca, muy seca, se ha llegado al extremo de que muchas regiones del Norte como Galicia, Asturias o Cantabria se han incorporado a la situación de déficit de lluvias, algo no habitual en comunidades que siempre han actuado de contrapeso. En realidad el problema no es de ahora, España lleva con un valor de las precipitaciones inferior a lo normal desde el año 2014, incidiendo de forma directa en la cantidad de agua embalsada y provocando que la sequía meteorológica desemboque sin remedio en una sequía hidrológica.

Una pregunta que mucha gente se hace, y con difícil respuesta, es: ¿Cada vez va a llover menos en nuestro país? A pesar de que los pantanos se encuentran al 39 % de su capacidad, el más bajo de la última década, los expertos señalan que las estadísticas no lo dicen todo. A decir verdad, en el año 2006 se registró un porcentaje menor y en los últimos 27 años (desde 1990) lo hizo en seis ocasiones; si bien en estos casos, amén del ‘cambio climático’ que cada vez tiene más importancia, tuvieron también incidencia, sobre todo en los años 90, las fuertes pérdidas en las redes de abastecimiento, mucho mayores que en la actualidad. Otro aspecto a considerar es que España siempre ha tenido un comportamiento cíclico con las sequías, pues ha habido temporadas largas de sequía (hasta dos lustros) que luego se han recuperado. Quizás lo más llamativo de la sequía actual es que ha afectado a zonas del Norte, incluso Centro y algo menos al Sur, motivo que tiene un poco desconcertados a algunos científicos de que pueda ser para siempre; es decir, que sea irreversible o no.

Situación del agua embalsada por cuencas a fecha 1ª semana de octubre 2017.

En la actualidad en casi todas las cuencas españolas existen áreas de clara preocupación por la sequía, aunque es preciso aclarar que para conocer el estado de una cuenca el dato del porcentaje de agua embalsada en los pantanos es solo uno de los indicadores. Pero no el único. Es muy común pensar que debajo del suelo no existe nada, que fuese impenetrable. ¡Como si no hubiera más recursos hídricos disponibles! Francisco Turrión, hidrogeólogo de la Confederación Hidrográfica del Segura, señala al respecto: “Evaluamos la sequía en función de los embalses superficiales y no contamos con el agua subterránea”. Y añade una interesante reflexión con datos que pueden sorprender a más de uno: “Si en estos momentos se preguntase por la situación de Mallorca, a pesar de que allí no existen embalses superficiales, se diría que sus recursos hídricos estarían al 80 %. No deja de ser curioso que cuando se traslada esa misma pregunta a la península, no se sabe muy bien por qué, no se refleja esa doble información y se hace únicamente referencia a la situación en nuestros pantanos”. Quizás se deba a la ‘tradición’ de nuestro país de una política hidráulica basada en construir embalses, presas, etc., con escasa o muy poca información o especialistas expertos en incluir la aportación debida a las aguas subterráneas. Sin embargo, en las Islas Baleares como no hay posibilidad de trasvases, ni tampoco construir embalses porque el terreno es muy poroso, ya se han acostumbrado y se abastecen y viven de las aguas subterráneas. A la vista de todo lo expuesto, parece lógico incidir en que cuando se analice la situación en la Península se deberían incluir los dos aspectos: los embalses superficiales (pantanos) que en la actualidad se encuentran al 39 % de su capacidad y los embalses subterráneos al 70 %, por indicar una cifra solo como ejemplo, Por tanto, se plantean algunas preguntas acerca de la política ‘tradicional’ que nos ha venido tan bien en todo este tiempo al permitir superar algunos déficits hídricos propios: ¿Podríamos decir que está obsoleta? ¿Habría que cambiarla y pensar en explotar más los acuíferos de otra manera? La respuesta es si y además utilizarlos de forma sostenible.

Pantano del Ebro. Torre de la antigua iglesia de Villanueva en las Rozas de Valdearroyo, pueblo cercano a Reinosa.

En general, los acuíferos tienen dos componentes: uno el agua embalsada y otro los recursos renovables; o lo que es lo mismo el agua que entra y sale. Se suele tener una idea equivocada al creer que todos los acuíferos desembocan en los ríos. En parte es cierto, pero también lo es que existe un flujo subterráneo, sobre todo en las cuencas mediterráneas que son calizas, porosas o con oquedades, que no pasa por los ríos, sino que va directamente al mar. Se trata de lo que en el argot técnico se denomina SGD (flujo subterráneo), que no es más que la descarga subterránea submarina y que en el Mediterráneo, según recientes estudios de investigadores del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales del la Universidad Autónoma de Barcelona, está entre 1 y 15 veces el flujo fluvial. Así por ejemplo, señala Francisco Turrión, por cada río Segura o Júcar hay al menos otro o más (hasta 15) que está yendo al mar de forma subterránea. En concreto, en el plan hidrológico del Júcar se señala que van al mar de forma subterránea 535 hectómetros. Más que el trasvase Tajo-Segura.

Se conoce bien como se recarga un embalse superficial: ¡con la lluvia! Sin embargo, y aunque solo sea por mera curiosidad, una de las dudas que le surgen a la persona de la calle es como lo hacen el resto de los acuíferos. Si como parece la tendencia es que cada vez llueva menos en la península Ibérica se nos plantea un problema importante. Un problema de orden de magnitud. Y no solo en un tipo de acuífero, sino en todos ellos. Se suele pensar que los acuíferos son como pequeñas balsas que tienen agua, que en cuanto se utilicen lo normal es que se sequen. Sin embargo, el Instituto Geológico y Minero en diferentes estudios ha reflejado que la cuenca del Segura tiene 100.000 hectómetros embalsados, 100 veces más que los pantanos superficiales. Entonces… ¿cómo se recargan los distintos acuíferos? La respuesta es obvia: ¡también por la lluvia! Pero con un aspecto fundamental que no se suele tener en cuenta: ¡la normativa obliga a calcular lo que se conoce como las transferencias laterales! A los acuíferos no solo les llega el agua que les cae de encima, ni el agua de retorno de regadío, sino que del acuífero vecino también le está entrando lateralmente un flujo importante, a la vez que por si mismo está cediendo otra parte. ¡Y así hasta llegar al mar! Por tanto, se puede afirmar que en la mayoría de los casos no se ha cubicado bien su situación real. Por poner un ejemplo, es el caso de la cuenca del Segura, aunque si se ha tenido en cuenta en el plan hidrológico del Júcar.

Distribución y gestión de los distintos recursos hídricos.

Existe también una gran confusión sobre como son los acuíferos. Por hacer más descriptiva la explicación, en general se supone que se parecen a una piscina donde si se coloca la mano en el borde de un extremo y le faltan, por ejemplo, 20 cm. para llegar al agua, en el lado opuesto ocurrirá lo mismo. Pues bien, no es así. En la mayoría de ellos el agua funciona por presión. Así, si por ejemplo se hace un pozo a 300 m. de profundidad atravesando un material impermeable de rocas sedimentarias, pero a 1,70 m. se tropieza con una caliza con agua a presión, y esa caliza se mueve y se sitúa a 1,80 m. de la superficie, nos podemos hacer las siguientes preguntas con sus respuestas aclaratorias. ¿Donde se encuentra el acuífero?: a 1,70 m. ¿Donde se está tocando el agua?: a 1,80 m. Si entonces se bombea ese agua, lógicamente el nivel de 1,80 irá bajando situándose poco a poco a 1,81, 1,82,… 1,90… en una gráfica descendente si continúa la operación. ¿Quiere decir esto que se ha secado el acuífero? No. ¿Qué es lo que ha bajado? La presión ¿El acuífero donde se encuentra? A 300 m., profundidad inicial del pozo ¿Cómo está? Lleno. Lo único que ha ocurrido es que la presión con la que ascendía el agua la hacía llegar al inicio a 1,70, luego a 1,80 y sucesivamente bajando según se iba bombeando. Existe un error muy común en la interpretación de estas gráficas al pensar que su sentido descendente es similar al de un embalse. No es así: ¡el acuífero sigue lleno!, solo se debe a la presión con que sube el agua.

La situación de sequía no sería tan grave si se gestionaran bien los recursos hídricos disponibles. Es totalmente ficticio hacer una valoración solo en función de los embalses superficiales y no contabilizar o tener en cuenta el agua de los acuíferos subterráneos. Además se deberían utilizar todos de forma sostenible. ¿Por quien? Por el Estado que al ser el responsable de la gestión de los embalses superficiales debería serlo asimismo del agua subterránea. En un ejemplo real Francisco Turrión señala: “En el año 2004-2009 en la cuenca del Segura con una sequía como la actual se hizo una batería de pozos y gracias a ella se movilizaron 135 hectómetros, agua que se puso a disposición del río y las acequias y no hubo manifestaciones ni problemas. Ese sistema gestionó por tanto 135 hectómetros más. Esos pozos se hicieron hace 10 años. ¿Qué hubiera pasado si hubiéramos aprendido la lección y hecho más pozos? La respuesta parece evidente”.

Una de las mayores dificultades que siempre ha tenido la estructura hidrológica de nuestro país es su desigualdad. En España, hasta este año en que el tiempo de lluvia está siendo catastrófico en la mayoría de los sitios, cae suficiente agua (aunque lo suele hacer más en el Norte) para toda la península, pero se distribuye mal. Según lo reflejado en apartados anteriores, parece que explotar los acuíferos (subterráneos), además de ser más igualitario, permitiría desechar la idea de que el agua se reparte de manera poco entendible. Así como hay una parte de España mucho más húmeda, también existe otra distinta, más permeable, que curiosamente se encuentra en la parte oriental, próxima a la costa del Mediterráneo, y otras zonas impermeables que son precisamente las que tienen menos agua en sus acuíferos, salvo la cuenca del Duero y alguna otra como la parte fronteriza con Portugal. No se está hablando de coger el agua fluvial, el agua subterránea que se va a drenar del río, sino de hacer pozos a 300-400 m. de profundidad cementando la parte superior para de esa manera alcanzar el flujo subterráneo (SGB) que estamos perdiendo o  tirando al mar. No se trata de ninguna teoría; como se ha dicho: se ha hecho y se ha comprobado. Afirma el profesor Turrión: “Cuando medimos el nivel de agua en esos pozos, en esos embalses subterráneos que tienen agua a presión, vemos que a lo largo de los últimos 40 años no han variado. Por tanto tenemos ese potencial para compaginarlo con las aguas superficiales de los pantanos y con las aguas desaladas. Es decir, en la cuenca del Segura se podría ser perfectamente autosuficiente utilizando el agua desalada y las aguas subterráneas de los acuíferos inferiores”.

Evolución media anual de la capacidad de los en España. Período 1990-2017.

Aunque estén relacionados, la escasez de agua y la sequía son fenómenos diferentes, que además se pueden agravar en función de su impacto individual. La escasez se produce donde no hay suficientes recursos hídricos disponibles para satisfacer las demandas de agua a medio o largo plazo y la sequía se considera como una disminución temporal de la disponibilidad de agua por falta de precipitaciones. El año hidrológico 2017 (1 octubre-30 septiembre) ha concluido con un 14 por ciento menos de lluvia de lo ‘normal’ agudizando la situación de sequía en toda España. Es hora de empezar a hablar de los embalses subterráneos como una fuente más a utilizar. Un recurso que nunca se ha tenido en cuenta en los datos aportados y mucho menos lo que supondría su explotación de manera sostenible cuando se habla de sequía.


Canciones con historia: “Lola”. The Kinks

octubre 19, 2017

“Lola”, quizá la canción más famosa de la banda The Kinks, uno de los grupos de rock más influyentes de todos los tiempos, fue escrita por su cantante Ray Davies para ‘Lola versus Powerman and the Moneygoround, Part One’, su octavo álbum ‘conceptual’ publicado en 1970. El término ‘conceptual’ se aplica a aquel álbum cuyas canciones están unificadas por un tema común, bien instrumental, narrativo, bien en su composición o en las letras. A diferencia de un álbum ‘normal’ compuesto por temas sin conexión alguna, todas las canciones se planifican en torno a una historia única o ‘concepto’. En este caso hace referencia desde un punto de vista satírico a distintos aspectos de la industria discográfica y sus partes más representativas: sindicatos, prensa, directivos,… abordando para ello diferentes géneros como el folk, el rock ‘duro’, incluso el music hall tradicional británico. A pesar de que su lanzamiento se realizó en una etapa de transición del grupo resultó un éxito de crítica y ventas que les ayudó a recuperar el lugar predominante que habían perdido. En cierta manera fue su álbum de ‘regreso’. “Lola”, uno de los dos singles extraídos del mismo, se convirtió en un éxito mundial alcanzando el Top 10 en EEUU. Un triunfo, que junto al del propio álbum (top 40), hizo que la compañía RCA Records les firmase un contrato millonario que les permitió, entre otras cosas, disponer de su propio estudio de grabación y un mayor control creativo sobre sus temas.

La historia de “Lola” es cuando menos singular. Al menos en lo que a inspiración se refiere. Su letra relata el encuentro romántico entre un joven y un travesti al que conoce en Londres en una discoteca del Soho. Ray Davies, en el libro ‘The Kinks: The Official Biography’, cuenta que escribió la canción después de que Robert Wace, el manager del grupo, hubiese pasado la noche bailando con un travesti. Así lo refiere: “Recuerdo un incidente en una discoteca… en su apartamento, Robert Wace había estado bailando con una chica morena, y nos dijo: ‘Realmente chicos estoy a punto de hacer algo’. Y nos pareció bien hasta que nos fuimos a las 6 de la mañana y entonces le dije con toda confianza: ‘¿Has visto su barba?’ A lo que contestó: ‘Si’. Pero creo que estaba demasiado bebido para importarle, o quizás me equivoco…”. También añade que un suceso similar les ocurrió mientras se encontraban de gira por Europa. Estas dos situaciones acerca de ‘la noche y sus consecuencias’ fueron las que le ‘animaron’ a escribir “Lola”.


The Kinks en 1970 cantando “Lola” en directo.

“Lola”

Hablando de “Lola” decir que la letra original incluía la palabra ‘Coca-Cola’ que luego se tuvo que cambiar porque transgredía la política de la BBC contraria a la publicidad de productos. Se sustituyó por ‘Cherry Cola’ y obligó a regrabar a toda prisa parte de la canción. ¡Eso si!, en sus conciertos continuaron usando la palabra original. Otra historia o leyenda urbana, nunca confirmada, fue la contada en su autobiografía por Dave Davies, considerado uno de los 100 guitarristas más grandes de todos los tiempos por la revista Rolling Stone en el año 2003. Con menos protagonismo en la banda que su hermano, con el que mantuvo una tensa relación profesional durante los 30 años de carrera juntos, Dave señalaba que fue él quien llegó al estudio con la música de “Lola” compuesta y que tras mostrársela a su hermano éste le añadió la letra. Sin embargo en los créditos del disco solo se hizo referencia a Ray como autor, lo que le molestó mucho. Tanto que aún sigue reclamando su participación.


The Kinks en una divertida imagen durante una gira por Suecia en 1965.

Al igual que muchos de los grandes grupos británicos, The Kinks comenzaron su carrera en los años 60. En su origen (1963) estaban formados por los hermanos Ray Davies (cantante y guitarra rítmica) y Dave Davies (guitarra principal y voz), que permanecieron siempre en la banda, Peter Quaife (bajo y voz) y Mick Avory (batería y percusión), sustituidos más tarde por John Dalton (1969), John Gosling (1970- incorporado como teclista), Bob Henrit (1984) y otras incorporaciones. Para muchos ocupan el cuarto lugar entre las bandas más importantes de su país tras The Beatles, The Rolling Stones y The Who, por delante de The Animals, Herman’s Hermits, Led Zeppelin o The Searchers entre otros, todos pertenecientes a lo que entonces se denominó, sobre todo en EEUU, ‘La Invasión Británica’ (‘The British Invasion’). En febrero de 1964 aparece su primer disco ‘Long tall Sally’, una versión del reconocido tema de Little Richard y en agosto de ese mismo año lanzan al mercado ‘You really got me’, la canción que cambiaría su suerte (Nº 1 en las listas del Reino Unido y Top 10 en EEUU) y en cierta manera el concepto de música rock, caracterizada por un duro riff de guitarra y una fuerte estructura rítmica.

La época más destacada de The Kinks dura hasta finales de los años 70 y su etapa dorada abarca el período 1967-1972 donde influyen con sus canciones y álbumes ‘conceptuales’ que reflejan la cultura y el estilo de vida inglés. La década de los años 80 camina entre discos desiguales, aunque aún pudieron demostrar su talento con algunos temas que incluso entran en las listas de éxito. Se disolvieron en 1996 a causa de las fuertes tensiones entre los hermanos Davies y el fracaso comercial de sus discos. Su última actuación tuvo lugar cuando el grupo se juntó para el 50 cumpleaños de Dave Davies. Su historiador y cronista Doug Hinman dijo al respecto: “El simbolismo del evento es imposible de pasar por alto. La fiesta se celebró en el pub Clissold Arms, el mismo sitio donde comenzaron su carrera musical, en la acera de enfrente de su casa de la niñez en Fortis Green, en el norte de Londres”. Según Peter Quaife: “…tanto The Rolling Stones como The Kinks éramos conscientes de que no habría forma de superar la fama de The Beatles, pero nosotros podíamos haber sido más famosos que los Stones si hubiésemos colaborado más en lugar de pelearnos constantemente”. Quaife, que a mediados de 1966 sufrió un serio accidente automovilístico, siendo sustituido por John Dalton, fue cofundador y miembro del grupo entre 1963 a 1969 con su amigo de escuela Dave Davies, a los que se incorporó poco después su hermano Ray.


The Kinks durante una actuación en TV en 1967.

En sus inicios, The Kinks se encontraban en la frontera de géneros como el R&B y el blues, aunque enseguida experimentaron con sonidos más fuertes como el rock y el hard rock. Al haber sido una banda pionera en este último campo, han sido llamados con frecuencia los ‘punk originales’. Al principio tuvieron a menudo una tumultuosa relación con los promotores de los conciertos y propietarios de los hoteles por su afición a la bebida. Tanto que en los años 60 tenían prohibida la entrada en muchos hoteles por los destrozos y tropelías que cometían. Estuvieron por primera vez a España en 1966, y al igual que con The Beatles su visita resultó muy complicada con serios altercados con la policía y problemas con la organización. Sin embargo, cuando en 1986, 20 años después, regresaron para actuar las fiestas de San Isidro de Madrid lo hicieron por todo lo alto. Así lo contaba el diario ABC:
“The Kinks, viejo y dorado encanto de un ‘príncipe del rock’. El Auditorio de la Casa de Campo abarrotado para ver a la mítica banda. Si es cierto que en el auditorio inaugurado anteayer caben, por decirlo de la manera más práctica posible, cuarenta mil personas, al concierto de la mítica banda de ‘rock’ acudieron, sin afán de ponderar, alguno más. Han sido demasiados años de espera. Muchas horas de aguante regustando pistos condimentados en aquellos punteos, tiempo suficiente para que, al que más y al que menos, las chorreras de la camisa se le parcheasen de cuero. Fue el de los Kinks, el viejo sabor de la cariñosa estocada: ‘oldies but goldies’. No fue necesario reclamar un primer éxito. Bien es verdad que para una de las tres mejores bandas de la historia del rock los conciertos ahora se convierten en una sucesión de éstos. Pero, quizá, y hasta que no sonó ‘Lola’, nadie pudo creerse de verdad que se encontraba ante el espectáculo musical que siempre había soñado”.

The Kinks fue un grupo de culto amado y odiado al mismo tiempo. Nunca pasó desapercibido. Supo moverse bien en diversas épocas y estilos musicales. Considerada una de las bandas más grandes de la historia del rock, su canción “Lola” fue su mayor éxito en todo el mundo.


The Kinks interpretando “Lola” en uno de sus conciertos.


“Presunto inocente”. Scott Turow

octubre 2, 2017

“Presunto inocente” es una entretenida novela negra. Desde el principio al final. Sin altibajos. Se puede leer de un tirón sin apenas enterarse. Muy bien construida. Hasta su desenlace llama la atención por inesperado.

Sinopsis
“Presunto inocente” es la historia de Rusty Sabich, fiscal adjunto en una gran ciudad norteamericana, a quien se le encarga investigar el asesinato de Carolyn Polhemus, joven colega, sensual, atractiva, ambiciosa y sin escrúpulos.

Carolyn, ayudante del fiscal general Raymond Horgan, ha sido violada y asesinada casi al final de la campaña de su jefe por la reelección. Horgan necesita que el crimen sea esclarecido lo antes posible y para conseguirlo confía las investigaciones del caso a Rusty Sabich, un reputado miembro de su oficina. Lo que Horgan desconoce es que, pocos meses antes del asesinato, Carolyn y Rusty eran amantes.

Sabich es un hombre solitario en la frontera de los cuarenta, se ha dado cuenta de que su matrimonio y su carrera se han estancado, y ha volcado sus sentimientos en su hijo Nat y en la angustiosa fantasía vivida con Carolyn, un romance que ella rompió sin dar explicaciones. De pronto Rusty se encuentra implicado en el asesinato. El fiscal se convierte en acusado. El desarrollo de las investigaciones llena a Sabich de recuerdos y obsesiones, y, lejos de descubrirle al asesino, le envuelve en una nebulosa donde nadie es del todo inocente.

Novela que revela con crudeza la psicología, el drama y la lógica de la justicia.

Scott Turow (Chicago, 1949) es un escritor y abogado estadounidense especializado en novelas de ficción (en especial de tipo legal). Estudió Escritura Creativa en la Universidad de Stanford, de la que fue profesor, licenciándose en Derecho en 1978 en la Harvard Law School. Trabajó como fiscal hasta 1986 y prosiguió su carrera como abogado en un bufete del que es socio. Ha sido miembro del Senado y presidente del Gremio de Autores. Autor de novelas de tipo jurídico y de suspense, algunas de ficción y otras reales, narra con agilidad los entresijos del sistema judicial norteamericano. Varias de sus obras han sido llevadas al cine.

“Presunto Inocente”, publicada en 1987, es su primera novela. Una historia que, como en muchas de sus obras, tiene lugar en el ficticio Condado de Kindle. Pat Conroy, reconocido escritor y novelista estadounidense, figura notable de la literatura del sur de los Estados Unidos en el siglo XX, dijo: “Después de dos días de leer sin parar ‘Presunto inocente’, acabé la novela de Scott Turow sintiéndome agotado, estimulado y triste por haberla terminado. Es una de las novelas más cautivadoras que he leído desde hace mucho tiempo”. Fue llevada al cine en 1990 en un film dirigido por Alan J. Pakula y protagonizado por Harrison Ford en el papel principal.

Pocas novelas muestran los mecanismos, la psicología y la lógica del mundo de la justicia con tanta realidad como “Presunto inocente”. Espléndida, Scott Turow sabe como atrapar al lector. Lo sumerge en una trama en la que poco a poco va dejando pinceladas deseando conocer su final. Absorbe en un mundo donde los abogados buscan las argucias, se crean las mentiras y las coartadas que más convienen. Con maestría a menudo lleva por el camino equivocado. Engancha e intriga. Una buena historia que atrapa desde el comienzo.


Universidad Laboral de Tarragona: el reencuentro, 25 años después

septiembre 21, 2017

Aún reciente la celebración de las Bodas de Oro de la III Promoción de Peritos Industriales (1963-66) a la que dedicaremos un próximo artículo, en este post recordaremos lo que supuso su primer gran reencuentro tras 25 años de decir adiós a la UL de Tarragona. Aunque quizás sea mejor decir un largo hasta luego para iniciar una nueva andadura personal y profesional. Las conocidas como Bodas de Plata, esa especie de Paso del Ecuador por el que transcurre nuestra vida, una vez más volvieron a reunir a un grupo de amigos y compañeros que mantienen inalterable su espíritu de unión.

Pero antes retrocedamos un poco en el tiempo hasta aquel año 1966 cuando con pesar, pero también con mucha ilusión, dejaron la que fue su casa durante tres años inolvidables. Un año que finalizó con diversos actos conmemorativos como el arriado de Banderas en el Patio Central, el vino español ofrecido por el colegio Balmes, su colegio residencia, y un almuerzo especial con entrega de recuerdos en el espléndido marco del Comedor. La despedida, acompañados por el Rector, Autoridades Académicas y Profesores, terminó al día siguiente con una comida y un gran fin de fiesta en un céntrico hotel de Tarragona.

¡Objetivo cumplido! Era la culminación de una formación integral, no solo de conocimientos técnicos, que habría de servir como bagaje en el futuro para enfrentarse a la vida en toda su crudeza, llena de obstáculos. Con miras muy distintas, habría que luchar y poner en práctica lo bueno aprendido que, de conseguirlo, sería el broche a un arduo trabajo y la meta del camino.

Cuando nos separamos en 1966, la despedida fue alegre y también algo triste. Habíamos terminado los estudios, pero quedaban atrás muchos amigos. ¡Tantas cosas y recuerdos! Sin embargo, era el momento de ir en busca de nuevos horizontes. De ahí que por eso, y por muchas cosas más, nuestro primer gran reencuentro después de 25 años fuese tan esperado. ¡¡Tan solo se necesitaba encender una pequeña mecha para ponerlo en marcha!! Y así fue. Se inició muy rápido. Un grupo de entusiastas se puso pronto a la tarea de localizar a todos los compañeros. ¡Los 100! tal y como también se conocía a la Promoción del 66. Un trabajo difícil que acabó felizmente. ¡Todos fueron localizados! ¡¡El primer gran éxito!! Porque eso fue la celebración de las Bodas de Plata: un éxito continuado al que todos contribuyeron y de manera especial ese pequeño grupo impulsor que nunca puede faltar en una organización si se quieren alcanzar los objetivos marcados. Con una asistencia mayoritaria, se superaron todas las previsiones: 72 compañeros, la mayoría acompañados de sus parejas, profesores y educadores de aquellos años, hicieron que casi 200 personas se dieran cita para recordar una etapa nunca olvidada.


Primera cena celebrada en el restaurante Les Fonts de Can Sala, recién llegados al hotel Imperial Tarraco.

Todo comenzó un 31 de mayo de 1991 en el hotel Imperial Tarraco de Tarragona. Tras un largo viaje en muchos casos, enseguida empezaron a sonar los teléfonos de las habitaciones. Eran los amigos y compañeros de antaño que, enterados de tu llegada, te conminaban con un: ¡Tengo muchas ganas de verte! ¡Te esperamos! Bajas lo más rápido que puedes, te diriges al salón del hotel y te fundes entonces en un esperado y efusivo abrazo. Era un espectáculo observar como salían a borbotones las ineludibles frases de: “¡Estás como siempre!”, “¡No pasan los años por ti””, “¡Parece que fue ayer…!” Así con todos los que te ibas encontrando y aunque a algunos, después tanto tiempo, te costase un poco reconocerlos, a los pocos minutos ya parecía que estuviéramos de nuevo en la Uni. Muy pronto comienzan a ‘salir’ las anécdotas y recuerdos, igual que cuando el popular humorista Eugenio iniciaba sus chistes con…: “¿Saben aquell que diu…?” (“¿Saben aquel que dice…?”). En aquel ambiente de añoranzas el tiempo transcurría rápido, tan rápido que nadie parecía darse cuenta que llegaba la hora de reponer fuerzas. Una cena organizada en el restaurante ‘Les Fonts de Can Sala’, estupenda masía de cocina tradicional situada a las afueras de Tarragona, donde dispuestos alrededor de las mesas de rigor siguen aflorando una y otra vez los recuerdos. ¿Te acuerdas cuando…? Y así una anécdota tras otra hasta acabar casi rendidos bien entrada la noche en que hubo que regresar al hotel.


Llegada a la Uni y celebración de la misa en la capilla del centro.

El día siguiente, el Día Grande, el más apretado del programa, comenzó con la mañana dedicada a recorrer y disfrutar de nuestra querida Universidad donde se habían programado diversos actos. Nada más traspasar su entrada vuelven de nuevo unos recuerdos que se disparan al aparcar al lado de la sin par explanada de mármol del gran Patio Central, muy cerca de la escalinata de acceso al Comedor. En un día espléndido, primaveral, que nos quería también saludar, a continuación nos encaminamos con paso lento, pero seguro, al primer acto que se iniciaba con una misa celebrada en la Capilla del centro. Durante el trayecto tantas veces recorrido, en medio de un murmullo continuo de conversaciones, contemplábamos con alegría como los Colegios y Talleres apenas habían sufrido el paso del tiempo en su aspecto exterior.


Partido de futbol sala entre las aulas B1 y B2 celebrado en el pabellón polideportivo. Arriba, a la izquierda, equipo del Aula B1 formado por Fábregas, Francisco Concepción, Paco González, Liso, Palacio y Hernández, y a la derecha equipo del aula B2 integrado por Guibelalde, Merino, Gil, López Vicén, Sergio Valls, Ortigosa y Carratalá. ¡Todo como en los ‘viejos tiempos!

Finalizada la misa, a la salida, tras un breve receso y un lento caminar por las instalaciones nos dirigimos a un pabellón deportivo donde se había programado un partido de futbol sala entre las aulas B1 y B2 de la promoción. No sin antes contemplar, y recordar, como una playa destinada en sus tiempos para uso y disfrute de los alumnos, ahora estaba ‘ocupada’ por la ampliación del puerto industrial de Tarragona. Era una pena observar como y en que se había transformado aquel lugar paradisíaco del mar Mediterráneo que tantos paseos ‘vivió’ por su orilla sobre todo al atardecer. Pero vayamos al encuentro deportivo de la mañana para no caer en una excesiva nostalgia. Un ‘enfrentamiento’ que prometía mucho por la gran rivalidad que siempre hubo entre los contendientes. La calidad se suponía de antemano; no en vano muchos habían formado parte del equipo de la Universidad en su día. Y así ocurrió. A pesar de haber pasado 25 años. Fue un partido entretenido entre dos rivales correosos, de buena técnica, en el que hubo todo. Incluso momentos de ‘dureza y tackle’ con entradas a ras de suelo que recordaron los ‘viejos tiempos’. Tras el partido, como no podía ser de otra manera, todos, jugadores y aficionados, nos dirigimos a reponer fuerzas al Comedor donde sentados en las mismas mesas que antaño nos habían preparado una comida especial.


Aspecto que presentaban las mesas del comedor de la Universidad, las mismas que en los años 60.

Tras la comida, mientras algunos prefirieron seguir con sus recuerdos, otros, bastantes, optaron por realizar un recorrido por la Uni en una visita guiada, antes del siguiente acto a celebrar en el teatro en que se iba a proceder a la entrega de recuerdos, incluyendo a los profesores y educadores que nos acompañaron esos días. Un acto entrañable al que puso el broche de oro la actuación musical del Ochote dirigido como entonces por el profesor Francisco Tous. Toda una institución a la que nuestra promoción le dio el gran impulso y que tanta admiración causó en nuestra etapa estudiantil. Un final que tuvo un espléndido epílogo con la actuación a la guitarra de Guillermo Morales, polifacético artista, miembro de la Tuna y el Ochote, concertista, monologuista y muchas cosas más; uno de los grandes artistas, y hubo muchos, que dio la III Promoción de Peritos 1966.


Entrega de recuerdos, actuación del Ochote (Perbech, Campins, Guillermo Morales, hermanos Blasco y Paco González), y concierto a la guitarra de Guillermo Morales.

Horas más tarde, con apenas tiempo para el descanso, se celebró la cena de gala en el restaurante Morros de Torredembarra que ponía el colofón a los actos del 25 Aniversario. Una cena ‘solemne’ y al tiempo muy divertida que finalizó con un extraordinario fin de fiesta amenizado por una orquesta y música de los años 60 y que estuvo  aderezado por las actuaciones musicales, y de todo tipo, la mayoría improvisadas, de destacados ‘artistas’ de la propia Promoción. ¡Pues los había y muchos! Y al igual que en los ‘viejos’ tiempos’ una vez más se encargaron de demostrar su calidad. Bajo la batuta conductora del genial Guillermo Morales “Willy”, por allí desfilaron el Ochote con los hermanos Blasco, Perbech y compañía, los boleros de Paco González y el propio Willy, la jota del navarro Fermín, el monólogo de ‘Manolillo y la toreá’ de José Ignacio, muchos chistes, más anécdotas, y al que puso fin la canción popular ‘Asturias patria querida’ que reclamada con insistencia e iniciada por el grupo de asturianos fue coreada al momento por todos en aquella noche espléndida. ¡Un final perfecto para unas jornadas inolvidables!



En la parte superior, una panorámica de la cena de gala celebrada en el restaurante Morros de Torredembarra. Abajo diversas actuaciones durante el fin de fiesta. De izquierda a derecha, Guillermo Morales como presentador y conductor, el Ochote, dúo formado por Paco González y el propio Guillermo, y grupo de asturianos recién finalizada la interpretación de ‘Asturias patria querida’.

Habían pasado 25 años. Cinco lustros nos separaban de 1966. Sin embargo, nos íbamos con la sensación de que todo seguía igual. Nos sentíamos los mismos. Tan jóvenes como entonces. ¡Como si no hubiese transcurrido el tiempo! Algunos con menos pelo, otros se habían dejado barba,… pero, en el fondo, parecía que ¡no había cambiado casi nada! Ya tras los primeros momentos de charla, sin una razón aparente, el tiempo, nuestro tiempo, enseguida comenzó a girar hacia atrás. Las mismas voces, idénticas expresiones,… Era como una continuación de nuestra etapa en la Uni. Todo surgía de forma natural. Igual que cuando se charla con un amigo al que vemos diariamente. Aunque la realidad fuese que habían transcurrido… 25 años. Mucho tiempo. Una parte importante de nuestra vida. Teníamos un lugar en la sociedad y en el mundo laboral. Nuestra propia familia. Habían cambiado muchas cosas. Pero algo permanecía presente: ¡Seguíamos siendo estudiantes ‘laborales’! ¡Los 100! ¡Los mismos que en el 66!