Insertar una galería de fotos en la barra lateral del blog

julio 14, 2017

En uno de nuestros post acerca de las propiedades más interesantes del blog WordPress.com hemos explicado como ‘Insertar una galería de fotos’ en un artículo en distintos formatos (miniatura, carrusel,…). Ahora bien, en ocasiones esta galería de imágenes no tiene por que estar relacionada con un post determinado. Al contrario, creemos que por su importancia lo mejor es que se encuentre cercana a la cabecera del blog, siempre visible, de forma similar a como aparecen los distintos widgets incorporados en su barra lateral. Pues bien, el blog de WordPress.com también dispone de un widget en determinadas plantillas que permite realizar esta función. A continuación explicamos los diferentes pasos para su instalación.

La primera operación será comprobar que en nuestra plantilla se encuentra el widget ‘Galería’. Para ello en nuestro Panel de Administración haremos clic en Apariencia > Widgets.

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Para su instalación solo hay que arrastrarlo con el ratón hasta la barra lateral y, tras elegir el lugar en que queremos que aparezca, soltar el botón izquierdo. Una vez realizado se procederá a cumplimentar las distintas opciones o configuración que se nos ofrecen mediante los Ajustes necesarios:

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Título:
Título para identificación que aparecerá encima de la galería en su barra lateral.

Imágenes:
Imágenes a mostrar en la galería. Para su selección clic en ‘Elegir imágenes’.

Enlace a (Link):
Dispone de las siguientes opciones:
Carrusel: Un carrusel de tamaño completo que permite desplazarse por toda la galería con una imagen cada vez.
Página adjunta: Una página de nuestro blog que muestra la imagen del tema seleccionado.
Archivo multimedia: Enlace directo a la imagen cargada en tamaño completo.
La opción “Enlace a” no se aplica a las presentaciones de diapositivas.

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Orden aleatorio:
Se marcará siempre que se desee que las imágenes se muestren en orden aleatorio.

Estilo:
Las opciones disponibles en este caso son: mosaico, mosaicos cuadrados, círculos o presentación de diapositivas.

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Pasos a seguir en el proceso de elección de imágenes:
a) En la configuración del widget,  clic en Elige las imágenes.
b) Para agregar imágenes de nuestro ordenador, clic en Subir archivos > Seleccionar archivos y efectuar la selección.
c) Para agregar imágenes que se encuentran en la Biblioteca multimedia del blog, clic en Añadir a la Galería en la parte superior izquierda y elegir las imágenes que se deseen incluir.
Completada la selección, clic en el botón Añadir a la galería en su parte inferior derecha.

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Finalizados todos los pasos anteriores aparecerá una pantalla en la que solo habrá que hacer clic en Insertar Galería para que queden incorporadas las imágenes. A continuación solo quedaría hacer clic en Guardar para que queden incluidos todos los cambios realizados y la Galería de imágenes  lista para visualizar en la barra lateral del blog.

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Elección de cartas, un problema sencillo en difícil contexto

junio 30, 2017

Un problema de lógica, sencillo, que pocas personas suelen acertar en su intento inicial. Hasta el punto de que lleva desconcertando a los psicólogos desde hace más de 50 años. El primero que planteó este acertijo o puzzle (se han hecho diversas versiones, todas muy parecidas) fue el psicólogo británico Wason. En apariencia parece fácil, sin embargo según el contexto muchas veces nos desvía de la dirección adecuada. Sirve para explicar como nuestra manera de pensar depende en buena medida del entorno en que se realice. En un próximo post nos referiremos precisamente a como, en ocasiones, las personas pretenden razonar de forma analítica, pero luego sus decisiones no siguen una línea racional.

A continuación una de las versiones más clásicas del problema. Dice así:

wason-02Encima de una mesa se muestran cuatro cartas que tienen un número en una de sus caras y un color en la otra. Sus caras visibles son 3, 8, rojo y marrón tal y como se ve en la figura.

Se establece que si una carta muestra un número par por un lado, entonces la cara opuesta debe ser roja. La pregunta es: ¿A qué dos cartas se debería dar la vuelta para comprobar la veracidad de la proposición anterior?

Nota.-
Tanto una respuesta que identifica una carta a la que no es necesario dar la vuelta o que no lo hace con una carta a invertir son incorrectas.

La solución en un próximo post.

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A continuación mostramos la solución al problema planteado en el post: “El cuadrado, el triángulo, su área y las apariencias”

Lo único que se necesita saber o recordar para su resolución es que el área del triángulo es la mitad del producto de su base por la altura. Algo que todos conocemos sin mayor esfuerzo.

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Cada uno de los dos triángulos de la figura 1 tiene uno sus lados coincidentes con un lado del cuadrado y su vértice en el lado opuesto del mismo, lo cual significa que su altura es también igual al lado del cuadrado. Por tanto el área de cada triángulo será igual a la mitad del área del cuadrado (base por altura dividida por 2). Y por la misma razón, todo lo que no está incluido o forma parte del área de cada triángulo es también igual la mitad del área del cuadrado.

Si nos fijamos de nuevo en la figura 1 se puede observar que los sectores señalados con un punto rojo no forman parte del triángulo vertical, por lo que en base a la proposición anterior la suma de sus áreas será justo la mitad del área del cuadrado. Además, la suma de los sectores señalados con un punto verde coincidirá con el área del triángulo en posición horizontal, equivalente a su vez a la mitad del área del cuadrado, y por tanto igual a la suma de los sectores señalados con un punto rojo.

Dicho todo esto, como existen dos sectores que tienen puntos rojos y verdes simultáneamente, se puede deducir que el área del único sector que tiene solo un punto verde (f) tiene que ser igual a la suma del resto que solo tienen un punto rojo para mantener la igualdad citada (b+c+d).

O de una manera más gráfica para aquellos que el seguimiento del lenguaje utilizado les pueda resultar enrevesado, si denominamos con letras a las distintas áreas que intervienen:

a+b+c+d+e= suma áreas sectores punto rojo= suma sectores no pertenecientes al área triángulo vertical= mitad del área del cuadrado.
a+f+c= suma áreas sectores punto verde= área triángulo horizontal= mitad área del cuadrado.

Por tanto: a+b+c+d+e= a+f+c
O lo que es lo mismo: b+d+e=f

Que responde a la pregunta del problema: ¿Cual de las dos áreas es mayor? ¿El área donde se superponen los dos triángulos o el área que no pertenece a ninguno de ellos?, y cuya conclusión es: ¡las dos áreas son iguales!


Méjico 68. Bob Beamon y Dick Fosbury, revolución en el salto de longitud y de altura

junio 16, 2017

Los Juegos Olímpicos de Méjico 1968 siempre serán recordados por algunos hechos que causaron auténtica conmoción. La mayoría deportivos. Aunque también los hubo de tintes políticos como el famoso saludo ‘Black Power’ protagonizado por dos atletas negros de EEUU. Desde el mismo anuncio de su candidatura estuvieron envueltos en la polémica. Incluso se llegó a proponer su retirada por entender que competir a 2240 m. de altitud sobre el nivel del mar traería consecuencias negativas para los deportistas, obligando a intervenir a finales de 1967 al propio presidente del COI, Avery Brundage, que manifestó: “Hemos sido criticados por otorgar los Juegos a una ciudad que está a una mejico-68-02milla y media por encima del nivel del mar, pero los Juegos Olímpicos pertenecen al mundo, Norte y Sur, Este y Oeste, caluroso y frío, seco y húmedo, alto y bajo, y Méjico será el primer país de América Latina e hispanoparlante en tener el honor de celebrar los Juegos. En cuanto a la altitud, beneficiará a los atletas en algunos eventos y les dificultará en otros, pero al final es lo mismo para todos, y los objetivos del Movimiento Olímpico no son simplemente romper plusmarcas”. Por fortuna, las tres semanas preolímpicas internacionales organizadas entre 1965 y 1967 acabaron con la controversia. A los atletas se les realizaron todo tipo de mediciones fisiológicas para estudiar el efecto de la altitud y los resultados, que no dejaron duda, fueron avalados posteriormente por el XII Congreso Nacional de Neumología y Cirugía de Tórax diciendo: “ Si un atleta está entrenado debidamente y se le aclimata con la anticipación necesaria, no tendrá ningún problema”.

Pronto se cumplirán 50 años de unos Juegos donde como en otras ocasiones intervino la política. Esta vez sucedió en el podio de los ganadores de la carrera de 200 metros lisos, escenario de uno de los momentos icónicos del siglo XX. Mientras la gente se manifestaba en muchas partes del mundo en contra del apartheid en Sudáfrica y la segregación racial en Estados Unidos, los corredores estadounidenses Tommie Smith (1º) y John Carlos (3º) levantaban su puño envuelto en un guante negro, que representaba la pobreza de su raza, al comenzar a sonar el himno nacional de su país en muestra de solidaridad con las personas que luchaban por los derechos humanos. Al acabar la ceremonia, después de su saludo conocido como ‘Black Power’, ambos atletas fueron abucheados por el público y expulsados de los Juegos. También el australiano Peter Norman (2º) fue denigrado más tarde en su país por portar en el mismo acto, al igual que los otros dos atletas, una placa del OPHR (Proyecto Olímpico por los Derechos Humanos) como símbolo de apoyo.

Bastantes años después, Tommie Smith, que como ya hemos dicho había sido en esos Juegos el primer atleta en correr los 200 m. lisos en menos de 20 segundos (19,83), confesaba, entre otras cosas, en una entrevista:

black-power-mejico-68¿Qué os dijisteis entre vosotros, John Carlos, Peter Norman y tú, antes de subir al podio?
“Tuvimos una conversación larga y difícil. Norman expresó su idea de los derechos humanos. Cuando subió al podio llevaba una chapa del OPHR como símbolo de su creencia en los derechos humanos. No los derechos de los negros en este país, sino los derechos humanos, y eso incluye los derechos de los negros. Tommie Smith y John Carlos llevaban la misma chapa, y eso los ligaba a creer en los derechos humanos. Ese hombre hizo una gran carrera. Corrió con gran autoridad, sobre todo los últimos seis metros, y se llevó la plata. Cuando regresó a su país, donde también había problemas con la gente de color, en especial los aborígenes, no fue bien recibido. Lo vilipendiaron por subir al podio con una chapa”.

¿De quién eran los guantes?
“Los guantes eran de Tommie Smith. Yo usé el derecho, y John Carlos el izquierdo. Le di uno a John Carlos porque habíamos hablado de hacer algo y terminó siendo lo de alzar los puños en el aire. Un grito por la libertad, así lo llamo yo. No necesariamente de Poder Negro. Éramos atletas jóvenes y negros los que lanzábamos ese interrogante, y la gente lo empezó a llamar Poder Negro porque creían que estábamos haciendo lo mismo que los Panteras Negras en Estados Unidos”.

Tan solo añadir que el ‘Black Power’ (‘Poder Negro’) fue un eslogan político de varias ideologías asociadas al mismo utilizado por diversos movimientos en defensa de los derechos de las personas de raza negra por todo el mundo, en especial en los años 60 y principios de los 70 por los afroamericanos de los EEUU. Surgió como crítica a la actitud pacifista de otros movimientos similares como el liderado por Martin Luther King que defendía la agitación, pero sin recurrir a medidas físicamente violentas. Luther King nunca se mostró a favor del ‘Black Power’, aunque lo cierto es que su retórica en ocasiones se aproximaba en los principios.

El atletismo siempre ha sido considerado el deporte rey de los Juegos Olímpicos y en Méjico 68 con mayor razón si cabe. La competición en sí ya fue una auténtica revolución. Por primera vez se utilizó tartán en las pistas, fibra de vidrio en las pértigas, colchonetas de espuma para la caída del salto, el cronometraje electrónico de manera oficial o el sistema de filmación  ‘Photosprint’ para decidir el ganador en las llegadas muy apretadas. Otros aspectos como los 2240 m. de altitud anunciaban marcas espectaculares entre las que merece la pena destacar, amén de los 26 récords olímpicos y 15 mundiales, la primera vez que un atleta, Jim Hines (EEUU), bajaba de 10 segundos (9,95) en la carrera de 100 m. lisos o Tommie Smith (EEUU) lo hacía a su vez de 20 segundos (19,83) en los 200 m. lisos. Y así hasta un largo etcétera. Aunque si por algo se recordarán estos Juegos será por el asombro que causaron en todo el mundo las pruebas de saltos de longitud y de altura.

bob-beamon-01Bob Beamon en Méjico 68 en uno de sus saltos en la prueba de salto de longitud.

El record de mayor calidad sin duda se produjo en el salto de longitud. Protagonizado por Bob Beamon (EEUU) con sus estratosféricos 8,90 m. fue considerado como el ‘salto del siglo’. Poseedor de la mejor marca mundial del año (8,33) era el favorito para vencer en la prueba, pero lo que nadie podía pensar era que su carrera de 19 zancadas acabase en un salto que superaba en más de 50 cm. el record anterior. ¡Una barbaridad! Fue un salto perfecto al que también contribuyó el viento que soplaba a la máxima velocidad permitida (2 m/seg). Nada más conocer su proeza, Beamon se abrazó a todos sus rivales y caía al suelo preso de emoción por algo parecido a un ataque cataléptico. Había accedido con muchas dudas a la final el día anterior, pues durante la calificación sus dos primeros saltos fueron… ¡nulos! Sin embargo, al día siguiente, ya entre los mejores, su gran momento llegó pronto. En el primer intento… ¡se elevó como nunca! Enseguida se dio cuenta, pero ni por asomo pensaba llegar a algo tan extraordinario. Una hazaña que nadie podía creer en un primer instante. Ni el propio Beamon ni tampoco los jueces, que retrasaron mucho el anuncio en el marcador, entre otros motivos por no disponer en aquel momento del material adecuado para medir un salto tan largo. Lo tuvieron que hacer varias veces, discutieron entre ellos, comprobaron que la velocidad del viento era la permitida, y finalmente los 8’90 m. derrumbaron de emoción y admiración a todo el mundo. Fue tan extraordinario que a partir de entonces se acuñó el término ‘Beamonesque’ para referirse a cualquier hecho espectacular, fuera de lo común, en las pruebas de atletismo.

Dos días más tarde, Dick Fosbury (EEUU) dejaba también asombrados a sus rivales por la forma insólita de ejecutar el salto de altura. Hasta entonces, todos los saltadores lo habían hecho con las técnicas del estilo ‘tijera’, ‘rodillo costal’ o ‘rodillo ventral’ corriendo siempre de cara al listón al que atacaban en línea recta. En los inicios de de esta disciplina a comienzos del siglo XIX los primeros saltadores lo franqueaban con el estilo ‘tijera’, que consistía en tras una corta carrera afrontar el listón con un movimiento de ‘tijera’ en las piernas, pasando primero una y luego la otra, con el que se llegó hasta una altura de 1,97 m. Más tarde, se introdujo la primera mejora con el ‘rodillo costal’ (o ‘californiano’) donde el atleta ‘rueda’ lateralmente sobre el listón y con el que se consiguió superar la barrera ‘psicológica’ de los 2,00 m. Finalmente, el último avance antes de llegar al ‘Fosbury Flop’ de Méjico 68, fue el ‘rodillo ventral’, un perfeccionamiento del ‘costal’, en el que el atleta ataca al listón de frente, se sitúa sobre él, pasa primero una pierna y un brazo y luego gira sobre su propio cuerpo antes de iniciar la caída una vez rebasado.

sin-titulo-1Evolución a lo largo del tiempo de los distintos estilos en la disciplina de salto de altura.

En los Juegos de Méjico 68 ocurrió una autentica revolución en el salto de altura. El estadounidense Dick Fosbury siempre había creído que su peculiar forma de salvar el listón era mucho más técnica y efectiva que los diferentes estilos practicados hasta entonces. De hecho lo llevaba haciendo desde los 16 años en su época de estudiante en la Universidad de Oregón. Había desarrollado un estilo inédito, con el con el que ganó el título universitario y trials de preselección para los Juegos, que consistía en “coger carrera de forma transversal para, poco antes de llegar al listón, girarse y atacarlo de espaldas con el brazo extendido, pasar primero la cabeza, luego el cuerpo, y por último los pies también extendidos”. Sin embargo, lo que hoy se considera de lo más normal (todos los saltadores lo hacen así) en Méjico 68 causó el asombro general. Nadie había visto algo similar,… ¡iba contra todas las ‘reglas’! Pero Fosbury, que no era favorito, con su estilo propio saltó a la primera las diferentes alturas hasta llegar a los 2,24 m., que superó al segundo intento logrando la medalla de oro y un nuevo récord olímpico a tan solo a cuatro centímetros del record mundial en poder del soviético Valery Brumel con 2,28 m. Un resultado impresionante que cambiaría para siempre la disciplina del salto de altura con una técnica nunca vista. Un Fosbury que se había presentado, como la mayoría de los atletas, con la esperanza de hacerlo lo mejor posible y del que nadie esperaba compitiese de forma tan poco ortodoxa. Causó tal revuelo durante las pruebas de calificación que fue considerado un ‘’excéntrico’. Sin embargo, más tarde nadie quiso perderse ninguno de sus saltos convirtiéndose en la atracción de la prueba y derrotando al ruso Gavrilov, el gran favorito, que se quedó en los 2,20 m.

dick-fosbury-04Dick Fosbury en Méjico 68 pasando el listón en la prueba de salto de altura.

A pesar de su gran éxito, la carrera deportiva de Dick Fosbury duró muy poco. Después de los Juegos de Méjico 68 (contaba entonces 21 años) apenas se le volvió a ver por las pistas algunos años más. Nada más conquistar su medalla anunció en rueda de prensa de forma un tanto premonitoria: ”Mi objetivo era quedar entre los cinco primeros. No estoy preparado para el triunfo y me voy”. Una retirada que fue definitiva tras no lograr clasificarse para los Juegos Olímpicos de Munich 1972. En la actualidad, transcurridos ya muchos años, se puede afirmar con rotundidad que su estilo, el ‘Fosbury Flop’, sigue perdurando. Todos los saltadores de élite lo utilizan. Su mayor eficacia está más que demostrada. Pasado el tiempo, en 1988, Fosbury hizo unas declaraciones sobre las ‘sensaciones’ del antes y después de su hito histórico en las que decía: “La popularidad actual de mi estilo es un premio maravilloso a cuanto tuve que aguantar al principio con un estilo que no gustaba a nadie. El salto de espaldas ya lo practicaba en el instituto y todos se reían de mí, considerándome un chiflado y algunos como un snob por salirme de las normas conocidas. Hasta que gané en Méjico 1968 pasando a la categoría de héroe”.

Los Juegos Olímpicos de Méjico 1968, el año del asesinato de Martin Luther King, del Mayo del 68 francés, de la Primavera de Praga, de la década prodigiosa en la música, el movimiento hippie, de la imaginación al poder, siempre serán recordados como los ‘Juegos de los Saltos’. Dos atletas entraron en el Olimpo del atletismo con sus victorias en las pruebas de longitud y de altura. Bob Beamon desafiando la gravedad con el llamado ‘salto del siglo’ y Dick Fosbury que asombró al mundo con su ‘Fosbury Flop’. Dejaron una huella eterna sobrepasando lo estrictamente deportivo para convertirse en dos leyendas de la historia del deporte.


Bob Beamon saltando 8,90 m. en Méjico 68, que le sirvieron para conseguir la medalla de oro y un record mundial estratosférico en salto de longitud.


Dick Fosbury pasando el listón a 2,24 m. en Méjico 68 con los que consiguió la medalla de oro en salto de altura y el asombro por la belleza de su ‘Fosbury Flop’.


Canciones con historia: “The young ones” (‘Los jóvenes’). Cliff Richard and The Shadows

junio 1, 2017

En los años 50 del siglo pasado EEUU era la vanguardia de la música popular. El resto de países occidentales se limitaban a emular a los ídolos del pujante y naciente rock and roll americano, un ritmo nacido de la combinación del rhythm and blues y el country, también del gospel y el folk, que arrasaba aupado por Elvis Presley, Chuck Berry, Bill Haley, Little Richard, Gene Vicent y otras grandes figuras del rock. La música británica, que marcó la gloriosa década del pop en los años 60, también estuvo inmersa en esa especie de seducción hasta 1958 en que emerge Cliff Richard quien, siguiendo los pasos de Elvis, se convierte en el pionero del rock y el pop británico, icono de los jóvenes de su país y su figura legendaria hasta la irrupción de The Beatles.

theyoung-ones-01“The young ones” fue uno de los mayores triunfos en la carrera de Cliff Richard. Una canción que no podía faltar en ningún guateque en la España de los 60 tanto en su versión original acompañado por los míticos The Shadows como en las de conjuntos españoles tan de moda entonces con Los Mustang a la cabeza. Corría el año 1962 y la influencia de la música británica comenzaba a dominar el panorama nacional en unos años donde la juventud española, abierta a los nuevos ritmos, estaba deseosa de escuchar y bailar los éxitos internacionales del momento. Además lo querían hacer al tiempo que en sus países de origen, aunque eso sí ansiosos también por entender sus letras. De ahí el gran boom de conjuntos musicales patrios, hasta entonces casi inexistentes, que tanto contribuyeron al ‘despertar’ de los jóvenes. Sus versiones, ‘clavadas’ a las originales con la única diferencia del idioma, gozaban de ciertas prerrogativas gracias al acuerdo de las filiales hispanas con su sello matriz inglés y que solían lanzarse un par de semanas antes del lanzamiento foráneo con la consiguiente publicidad y aumento de sus ventas. De esa manera irrumpió Cliff Richard que ya había logrado triunfos importantes en las listas británicas con ‘Move It’, Nº 2 en 1958 (con su primera banda The Drifters), ‘Living Doll’ (también con The Drifters), Nº 1 en 1959, y otros temas en los primeros lugares.

Convertido en todo un ídolo de masas en su país, es a finales de 1961 cuando Cliff Richard acompañado por The Shadows, su banda de siempre, uno de los mejores conjuntos instrumentales de la historia, protagoniza la película “The young ones” estrenada en el Warner Theatre en el West End de Londres. El tema central (del mismo título) de la banda sonora fue un boom musical en todo el mundo. Una película dirigida a sus innumerables fans que trata sobre un grupo de amigos que están a punto de perder su club juvenil que va a ser derruido para construir un complejo de oficinas a menos que paguen 1500 libras a su propietario, un despiadado magnate. Nicky, así se llama el protagonista, que no es otro Cliff, para reunir el dinero necesario decide grabar una canción con su grupo a la espera de lograr el triunfo soñado, que sus amigos e incondicionales se encargan de transmitir por una emisora pirata. Sin embargo, mientras esto sucede, Nicky también guarda para sí un tremendo secreto que no se atreve a confesar a nadie, ni siquiera a su novia: ¡el magnate inmobiliario no es otro que su mismo padre! La película resultó un éxito espectacular de ventas y la canción alcanzó el Nº 1 en la mayoría de las listas dentro y fuera del Reino Unido.


Cliff Richard and The Shadows cantando en directo “The young ones” en octubre de 1962 en el Palladium Theatre de Londres.

“The young ones” (‘Los jóvenes’)
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Cliff Richard, cuyo nombre real es Harry Rodger Webb, nació en Lucknow (India) en 1940. Pionero del rock y del pop británico era la versión del cantante rebelde que en Estados Unidos representaban Elvis Presley o Little Richard. Junto a su grupo The Shadows fueron los grandes dominadores de la música popular de su país antes de la ‘invasión’ de The Beatles. John Lennon, el célebre Beatle, llegó a decir: “Antes de Cliff y The Shadows no existía nada en la música británica que mereciera la pena escuchar…”. Su canción ‘Move it’ (1958) se suele citar como el primer gran tema de rock británico. Fue un éxito fulgurante. Tanto que al año siguiente año logró sus dos primeros Nº 1 con ‘Living doll’ y ‘Travelin’ light’. En los primeros años 60 siguió su rosario de triunfos con canciones como ‘Please don’t tease’ (1960), ‘I love you’ (1960), ‘The young ones’ (1962), ‘The next time’ (1962) o ‘Bachelor boy’ (1962). Pero aunque logró mantenerse durante un tiempo con temas como ‘Summer holiday’ (1963), ‘It’s all in the game’ (1963), ‘Constantly’ (1964), ‘The minute you’re gone’ (1965) o ‘Wind me up’ (1965), el ascenso imparable de The Beatles le afectó igual que a la mayoría de los cantantes de su época. Tuvo un importante resurgir con ‘Congratulations’ (1968), canción que representó al Reino Unido en el Festival de Eurovisión, quedando en segundo lugar tras el controvertido triunfo de la española Massiel y su ‘La, la, la’. En su día circularon insistentes rumores señalando que el triunfo de España había sido ‘comprado’ por el gobierno franquista. Una hipótesis que investigada por el Comité Europeo de Radiodifusión nunca se llegó demostrar. En las siguientes décadas Cliff Richard siguió cosechando esporádicos triunfos, algunos importantes, y ostenta un récord difícil de conseguir: “Haber colocado un Nº 1 en las listas británicas durante cinco décadas consecutivas (1950-2000)”.

cliff-richard-the-shadows-02Cliff Richard, en el centro, con su banda The Shadows.

¡Muchas adolescentes perdieron el sueño por Cliff Richard en la década prodigiosa de los años 60! ¡Muchos corazones palpitaron! Era la respuesta perfecta a la figura de Elvis Presley que irrumpía desde la lejana USA. La punta de lanza de la nueva música británica. El predecesor de The Beatles. Se puede afirmar que, junto a sus inseparables The Shadows, fue una de las grandes referencias en la España musical de entonces.


Cliff Richard and The Shadows cantando en directo “The young ones” en el año 2008.


Los Mustang, que versionaron muchos de los éxitos de los grupos ingleses de los 60, en su interpretación de “The young ones” (‘Los jóvenes).


“Los bufones de Dios”. Morris West

mayo 22, 2017

los-bufones-de-dios-02“Los bufones de Dios” es una interesante novela que plantea como transfondo la venida de la ‘Parusía’ en un marco de intrigas, poder, guerra y destrucción. Quizás un poco lenta al principio, a lo que obliga la profundidad de su argumento, se lee con mucha atención a medida que va adquiriendo ritmo.

Sinopsis
¿Quiénes son los bufones de Dios? Tal vez los que intentan negar la esencialidad del hombre que aún en este milenio que acaba, se niega a perder su fe y su afirmación personal.

Nos acercamos al año 2000 y nuevamente vagan las sombras del final de los tiempos. Es posible que el sucesor de san Pedro deba anunciar la segunda venida de Cristo, el tiempo de la ‘parusía’.

En esta magistral novela, Morris West, el inolvidable autor de ‘Las sandalias del pescador’, crea una figura de inmenso carisma: el Papa Gregorio XVII. Nos muestra con desgarramiento la historia de un hombre que ha luchado para que el poder temporal de la iglesia, el Vaticano y su voz, no puedan ser desoídas por ningún pueblo ni ningún gobierno de la tierra.

Gregorio XVII abdica por enfermedad, según la prensa, pero en realidad los cardenales han decidido silenciarlo ya que el Papa afirma haber recibido una revelación, y su deber lo obliga a darla a conocer por medio de una encíclica.

Pero, ¿qué significa esta revelación en un mundo a la deriva o mejor aún en las fronteras de la guerra nuclear, donde la fe de los creyentes enfrentados con el terror del año 2000 flaquea y se extravía? ¿Quién es Gregorio XVII? ¿Un mesiánico, un ofuscado, alguien que engaña sólo por un sueño de poder y de dominio sobre el mundo?

Morris West (1916-1999) es un escritor australiano nacido Victoria (Melbourne) en el seno de una tradicional familia católica de origen irlandés. Tras sus estudios secundarios, pasó doce años en el monasterio de la Roman Catholic Order of Christian Brothers, llegando a tomar los votos anuales pero no los definitivos. Más tarde, trabajó en el Servicio de Inteligencia durante la 2ª Guerra Mundial. Estas dos intensas experiencias fueron las que le sirvieron de gran apoyo a la hora de escribir sus novelas; dos campos, el religioso y el espionaje, casi siempre presentes en sus libros siempre aderezados por una bien trabajada dosis de intriga, le han convertido en un autor de referencia, sobre todo en sus obras relacionadas con la Iglesia Católica y su papel en la política internacional. Su primer gran éxito lo consiguió con ‘El abogado del diablo’, pero lo que realmente le hizo famoso fue la tetralogía formada por “Las sandalias del pescador”, “Los bufones de Dios”, “Lázaro” y “Eminencia”, donde realiza un profundo análisis de la Iglesia Católica, el perfil humano de sus integrantes y su aparato institucional. Varias de sus obras han sido llevadas al cine y con más de 30 libros publicados está considerado el autor más leído de la historia literaria de Australia.

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En “Los bufones de Dios” (1981), novela centrada en los poderosos despachos de un Vaticano cargado de conspiraciones y luchas el poder, narra la historia de la abdicación de un Papa, Gregorio XVII, que durante años se había mantenido con éxito al frente de la Iglesia. El anuncio de su abdicación provoca una auténtica sorpresa en todos los católicos. Un ‘abandono’ que los fieles desconocen y al que le han obligado los cardenales de la Curia Romana que no quieren que de a conocer un hecho que le ha sido revelado: “La segunda venida de Jesucristo a la Tierra al final de los tiempos. La ‘Parusía’”, como han dejado constancia los Evangelios. En el fondo de su contexto subyace una novela de amor, de fe, de esperanza.


Camera Café, humor en la oficina

mayo 11, 2017

En el año 2006 un programa de humor triunfaba en TV en toda regla. Era Camera Café. Simple, intrascendente,… enganchaba. Muchas personas se veían reflejadas en él. En especial a la hora de tomarse un descanso en su trabajo alrededor de una máquina de café. Una de las series de humor más exitosas entonces, permaneció varios años en antena y alcanzó gran popularidad gracias a la peculiaridad de los personajes que le daban un toque patrio.

camera-cafe-01 Camera Café, formato importado de Francia, se emitió con el mismo título en países como Italia, Portugal, Polonia, Chile, Colombia y España. En su origen constaba de episodios de corta duración (4 a 6 minutos) compuestos de un prólogo, varias escenas breves (sketches) y un epílogo. Sin embargo, en España se optó por agrupar varios episodios en uno formando así un bloque mayor. Su desarrollo siempre era el mismo. A modo de cámara oculta situada en el interior de una máquina de café, se podían ver las distintas reacciones de los empleados de una empresa mientras se relajaban conversando en su torno. Variopintos personajes  (hasta 17) componían su reparto. Desde la atractiva secretaria, pasando por distintos escalafones, para terminar en un jefe casi siempre autoritario. En realidad, no era más que un fiel reflejo, de ahí la identificación con el programa, cargado a veces de surrealismo, del entorno laboral de una empresa visto desde diversos ángulos.

Todas las noches, nada más terminar el informativo de Telecinco, en un horario privilegiado, comenzaba Camera Café. Personajes disparatados como Bernardo (contable), Cañizares (secretaria), Richard (informático), Asunción (becaria), Jesús (jefe de ventas), Gregorio (gerente- jefe), Victoria (directora de marketing)… comentaban sus miserias, que eran las de todos, mientras saboreaban un café. Su director Luis Guridi, hablaba así del triunfo logrado por un programa que se había estrenado antes en alguna otra cadena sin éxito: “La gente es impredecible. Quizá el éxito radique en que no sabemos hacer televisión, en que tenemos un estilo de trabajo y de humor distinto que engancha a la gente que antes no se asomaba a la pequeña pantalla. Un humor que, en el fondo, tiene muy mala leche”.

Eran tiempos en que los programas de humor en sus distintos estilos se habían apropiado de las parrillas televisivas. Lo señalaba así Pepe Colubí, humorista, escritor, periodista y guionista asturiano: “El humor es una opción y ha despertado el interés de los programadores”, al tiempo que citaba a la nueva generación de los Florentino Fernández o Miki Nadal que hacían presentaciones desde un ángulo humorístico, el estilo que representaba Buenafuente en su faceta de presentador y monologuista, y otros que abordaban temas políticos con un humor particular, sarcástico en ocasiones. Colubi pensaba que para tener éxito en este tipo de programas debía haber una cierta confluencia entre aquel que trasmite el humor y el que lo recibe, pues el espectador suele ser bastante más inteligente de lo que parece si se acierta en el enfoque.

camera-cafe-02Cuadro de actores del programa Camera Café.

Camera Café era algo más que un programa para reír y sonreír. Lanzado en el año 2001 por la cadena francesa de televisión M6 con una miniserie sobre la vida laboral de un grupo de oficinistas, su decorado siempre era el mismo. Un alargado vestíbulo con mesas altas, una máquina de café, y las conversaciones en forma de parodia que la gente suele abordar mientras se toma su café o chocolate. Si algo dejaba claro el programa es que por encima de la religión, las costumbres o el idioma, existen ritos indestructibles en cualquier empresa que acontecen a diario delante de una máquina de café. Un lugar por muchos ‘santificado’, donde nacen todo tipo de rumores, las críticas,… y en el que se da rienda suelta a lo que pensamos mostrado en forma de desahogo. Y no solo sobre nuestro entorno laboral. Allí, como centro de relaciones humanas que es, se habla de casi todo. Es un punto de encuentro ideal. Un foco de información tan potente que más parece un quiosco de prensa donde uno se puede enterar de cosas que la empresa ni cuenta ni transmite. Eso sí, si las noticias no se tamizan, a veces la información llega tan deformada que puede convertirse en un peligro potencial. Un lugar por el que pasan tipos muy peculiares, a veces los más disparatados estereotipos de un entorno laboral. En el fondo lo que subyace y es muy popular en las máquinas de café son las historias sobre el conocimiento de determinadas personas o cosas que muchas veces originan una cadena de rumores, muy apreciada por todos, que luego prosiguen y extienden los participantes en el contubernio.

Existen muchas personas con ganas de ‘hablar’ que solo se sienten cómodas tomando un café donde su ‘lengua’ se dispara. Las empresas lo saben bien y se aprovechan de ello. De hecho son las que se encargan en ocasiones de expandir aquellos rumores que les interesan en determinados sitios proclives: fotocopiadoras, pasillos, reuniones, y por supuesto en las… máquinas de café. En general lugares donde coincida bastante gente. Si bien muchas ya se han dado cuenta de que se trata de una mala práctica y que lo mejor es potenciar una correcta política de comunicación a todos los niveles. Sobre todo en los temas sustanciales. Rumores en las empresas los hay a montones y es imposible dar respuesta a todos, en especial si son inconsistentes, pero si es muy importante dejar claros aquellos que, de no ser resueltos a tiempo, pueden generar una crisis de confianza, y más si se expanden por determinados centros neurálgicos como pueden ser las maquinas de café.

La realidad es que nunca se supo a ciencia cierta a que se dedicaba la empresa donde transcurría la vida laboral de los personajes Camera Café. En la serie solo quedaba clara la jerarquía del personal de la oficina. Fue tal el éxito alcanzado que muchas de sus frases pasaron a formar parte del lenguaje de la calle. Como comentaba Luis Varela (Gregorio Antúnez- el jefe) en una entrevista: “Una parte importante del gran éxito logrado por Camera Café se debe a que es una serie blanca, que no molesta, que no se mete con nadie”. 

PD.-
A continuación se muestra una idea del humor característico de Camera Café que algunos han calificado como sarcástico e inteligente.



El cuadrado, el triángulo, su área y las apariencias

abril 27, 2017

Un problema más para pensar de forma un poco diferente a la ‘habitual’. Eso que se ha dado en denominar, de manera un tanto coloquial: “pensamiento lateral”. En esta ocasión ni siquiera necesita cálculos, solo recordar las nociones más básicas de geometría relacionadas con el área del cuadrado y el triángulo. Planteado por Adrián Paenza, conocido divulgador matemático argentino, requiere mantener la mente abierta a cualquier supuesto. Dice así:

“En la Figura 1 se muestra un cuadrado que tiene inscritos dos triángulos que tienen uno de sus lados coincidentes con uno de los lados del cuadrado. Uno de ellos con su lado izquierdo y el otro en la base inferior. O lo que es lo mismo, cada triángulo tiene dos vértices coincidentes con dos vértices del cuadrado, estando ubicado el tercero en cualquier punto del lado opuesto del mismo.

Asimismo, se puede apreciar como los dos triángulos entre sí se cortan formando un área común o superpuesta tal y como se ve en color en la Figura 2. Y también un área que no pertenece a ninguno de ellos como se indica en la Figura 3.

La pregunta es: ¿Cual de las dos áreas es mayor? ¿El área donde se superponen los dos triángulos o el área que no pertenece a ninguno de ellos?”

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Ver solución en “Elección de cartas, un problema sencillo en difícil contexto”.

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A continuación mostramos la solución al problema planteado en el post: “El truelo y una extraña paradoja”

En su enunciado ya comentamos que su solución encerraba una extraña paradoja. Y ésta no es otra, contra lo que pudiera parecer, que según la teoría de probabilidades lo mejor para el tirador A es que haga su primer disparo… al aire.

A continuación le llegaría el turno al tirador B que por lógica debería hacerlo contra el tirador C. Se trata del contrario más peligroso y tiene claro que si falla, C, que es un tirador perfecto (100 %), le devolvería el disparo y lo eliminaría en el siguiente turno. Tampoco debemos olvidar que B es más certero (67 %) que A (33 %) y, de no hacerlo así, truelo-01sería más arriesgado pues la siguiente ronda sería ya un duelo tradicional. Por otro lado también queda claro que cualquier resultado que se de en el duelo entre B y C su consecuencia es que uno de los dos habrá ‘desaparecido’ antes de que se inicie el siguiente turno para A.

De esta manera se puede afirmar que el tirador A consigue dos cosas:
1) Además de ser el primer tirador en el ‘truelo a tres’ que lo sea también en el ‘duelo a dos’.
2) Sus probabilidades de vencer aumentan ya que no sería contra dos contrarios sino contra solo uno.

Se puede concluir diciendo que el ‘truelo’ desemboca en la extraña paradoja de que el jugador con peor puntería al final sea quien tenga más probabilidades de ganar, pues los otros dos contendientes tenderán a dispararse entre sí cuando les llegue su turno, y por tanto la mejor opción para el tirador A es… realizar el primer disparo… al aire.