Canciones con historia: “Great balls of fire”. Jerry Lee Lewis

abril 14, 2018

Una de las esencias del nacimiento del rock fue que en cuanto aparecieron sus primeras figuras enseguida surgían otras a disputarles la fama. Tal fue la cantidad de estrellas que alumbró el nuevo ritmo que el público creía encontrarse en un continuo oasis musical. De todas ellas, sin embargo, para la mayoría, una fue ¡”El Rey”!, ¡El genial Elvis Presley! y otra estuvo a punto conseguirlo: Jerry Lee Lewis. Un personaje caótico que tocaba el piano con destreza de forma muy ‘peculiar’, estrambótica para algunos, con sus piernas, cabeza y codos en posturas indescriptibles. Apodado “The Killer” (‘El Asesino’), dotado de una fuerte personalidad, aderezaba la escena hasta límites insospechados. De todos los grandes mitos del rock, Chuck Berry, Little Richard, Carl Perkins,… que intentaron ponerse a la altura de Elvis, Jerry fue de uno de los pocos en acercarse.

La historia de “Great balls of fire” (‘¡Grandes bolas de fuego!’) comienza de forma un tanto curiosa. Corría el año 1957 cuando Jerry Lee Lewis consiguió su primer gran triunfo con “Whole Lotta Shakin’ Going on”, una canción de alto contenido sexual que tuvo serios problemas para ser editada en una sociedad poco permisiva. Con ritmo de rock, aunque basada en el ‘boogie-boogie’, ese primer éxito sirvió para que Otis Blackwell, compositor que había trabajado con Elvis, le enviase un tema en la misma línea con una letra llena de metáforas. Un ‘detalle’ que la hacía parecer más ‘liviana’ a la posible interpretación del público, si bien hay que decir que Lewis no se encontraba muy conforme por su experiencia anterior. Además coincidió con una época en la que el cantante se había casado en secreto con su prima de 13 años, menor de edad, situación que en cuanto trascendió a la prensa y público provocó un escándalo monumental.

Se cuenta que fue Sam Phillips, propietario de la discográfica Sun Records, quien convenció a Jerry Lee Lewis para que no tuviese miedo a la censura ni a su propia familia, muy religiosa, y grabase un tema que le encumbraría para siempre. Pero no fue sencillo. Tanto que al principio le desequilibró durante los primeros ensayos; aunque al final aceptó y puso todo su arte en una interpretación magistral que ha pasado a la historia de la música en medio de grandes polémicas y alabanzas. Y es que su título (‘¡Grandes bolas de fuego!’) emana de una frase muy usada en el Sur de EEUUU relacionada con la fiesta de Pentecostés en la que los católicos celebran la llegada del Espíritu Santo. Muchos fueron, en especial los más exaltados, los que quisieron ir más allá de su intención aduciendo que, poseída por el ‘diablo’, era una especie de culto al sexo, con estrofas de alto voltaje que podían ‘alterar’ a una parte importante de la sociedad. Sin embargo, a pesar de todas las críticas, nada impidió que “Great balls of fire” consiguiese una popularidad desbordante y en un par de semanas alcanzase el Nº 2 en las famosas listas Bilboard con más de un millón de copias vendidas. Fue un triunfo sonado que tardó poco en extenderse al resto del mundo donde llegó al Nº 1 en varios países europeos.


Jerry Lee Lewis interpretando “Greats Balls Of Fire” en 1957, el año de su lanzamiento.


Jerry Lee Lewis durante su actuación en el primer programa emitido (15 de febrero 1958) del famoso show de Dirk Clark (‘Dick Clark’s Saturday Night Beechnut Show’). Un espectáculo semanal de variedades musicales transmitido por la cadena de televisión ABC patrocinado por Beechnut Gum. En su estreno, que se realizaba en directo en el Little Theatre de Manhattan (Nueva York), también intervinieron entre otros Pat Boone y Connie Francis.

“Great balls of fire”

Jerry Lee Lewis nació en Louisiana en 1935. Comenzó a tocar el piano, su gran pasión, desde muy joven, estando siempre muy influenciado por la música popular entonces representada por el country, rhythm and blues, boogie-woogie y gospel. En 1952, un año del que datan sus primeras grabaciones, contrae matrimonio con solo 16 años, una época donde en el sur de EEUU no era anormal hacerlo a edad tan joven. En 1956, tras leer un artículo sobre Elvis Presley, se traslada a Memphis a probar suerte con la firma Sun Records, la misma de su ídolo, produciéndose entonces un hecho, hoy considerado histórico, no conocido hasta años después. Ocurrió en la sede de la propia discográfica cuando de forma improvisada junto a Elvis Presley, Carl Perkins y Johnny Cash grabaron varios temas. Cuarteto que fue inmortalizado en una foto bajo el nombre de ‘Million Dollar Quartet’ (‘El cuarteto del millón de dólares’) en un artículo de prensa publicado más tarde, su grabación no llegó a ser editada y solo salió a la luz pública décadas después.

De izquierda a derecha, Jerry Lee Lewis, Carl Perkins, Elvis Presley (al piano) y Johnny Cash inmortalizados como el famoso “Cuarteto del millón de dólares” cuyas grabaciones nunca fueron editadas al público.

Como ya hemos dicho, en 1957 Jerry Lee Lewis alcanzó su primer éxito con “Whole Lotta Shakin’ Goin’ On”. En un principio Sam Phillips, su productor, no estaba muy convencido de editar una canción de tan alto contenido sexual, creía que se adaptaba más al gusto del público negro. Sin embargo, causó sensación cuando Lewis la cantó por primera vez en directo en un bar de Arkansas con un público totalmente entregado que le obligó a repetirla 25 veces esa misma noche. Una canción que estuvo censurada por inmoral en muchos programas de radio y televisión. Si bien hay que decir que a pesar de no ser tampoco ‘admitida’ en el famoso ‘The Ed Sullivan Show’ si lo hizo su competidor Steve Allen, alcanzando el Nº 1 de las listas country y R&B y el Nº 3 de las listas pop. Un triunfo que precedió al que poco después sería el mayor éxito de su carrera: “Great Balls of Fire”. Todo ello en una etapa que coincidió la más conocida de las muchas anécdotas protagonizadas por Lewis a lo largo de su carrera como artista problemático y que dio origen a su apodo “The Killer” (‘El asesino’). Se cuenta que durante una actuación en el ‘Brooklyn Paramount Theatre’ ‘de Nueva York, tras serle asignado el puesto de telonero de Chuck Berry, en señal de protesta subió al escenario con una botella de coca-cola rellena de gasolina y en el momento de interpretar “Great Balls of Fire” no se le ocurrió otra cosa que prenderle fuego al piano, finalizando su actuación, dirigiéndose a Berry, con un estridente: “¡…Supera esto, negro! Su fama como cantante fue creciendo con tal rapidez que en el verano de 1958, se había convertido en el músico del momento. Sin embargo, con sus canciones en lo más alto de las listas de éxito, de pronto, su carrera sufre un grave traspié del que nunca, o al menos durante mucho tiempo, llegó a recuperarse. Sucedió al salir a la luz pública un hecho que escandalizó a la sociedad de entonces. En 1956, con 22 años, viajó a Memphis donde conoció a Myra Gale Brown, hija de su primo, el bajista J.W. Brown, con que la mantuvo un romance, casándose en secreto a finales de ese año, pues aún no se había divorciado de su segunda esposa. Además Myra era menor de edad (contaba solo 13 años). Permanecieron así durante un tiempo, hasta que en 1958, y aunque le habían recomendado que su esposa no lo hiciese, llegó a Inglaterra acompañado de su familia. Fue en el aeropuerto de Londres donde un periodista descubre al matrimonio y al preguntarle por la edad de su mujer Lewis contesta que tiene 15 años, armándose un escándalo mayúsculo al ‘destapar’ la prensa su edad real. A partir de entonces su popularidad sufrió un daño irreparable y tras algunos conciertos con poca audiencia, su gira es cancelada y deportado de Inglaterra. Un escándalo que prosiguió nada más llegar a EEUU, que termina con su práctica postergación del panorama musical.

Jerry Lee Lewis, el ‘salvaje’ del rock, ‘The Killer’, en una de sus actuaciones encarnando con sus impulsos más temerarios un espíritu indomable que entusiasmaba al público.

Jerry Lee Lewis casi siempre se movía por sus caprichos o ‘locuras’, gozando la mayoría de las veces de total impunidad. Basta recordar algunos de sus muchos ‘episodios’. Como el ocurrido en 1976 cuando en mitad de la noche, armado con una pistola, estrelló su coche contra la verja de la mansión de Elvis Presley! sin apenas o ninguna consecuencia. Persona escurridiza, estuvo a punto de ser atrapado por evasión de impuestos, escapándose en el último momento a Irlanda, país entonces bastante permisivo con los artistas que tenían establecido allí su domicilio fiscal. No pudo regresar a EEUU hasta que no consiguió pactar un acuerdo con la Hacienda americana. Nunca fue un ciudadano ejemplar. Pero si un cantante que, entregado a un público entusiasmado, se transformaba encima del escenario hasta límites indescriptibles. De manera especial con sus maravillas alrededor del piano, al que ‘maltrataba’ como si fuese el peor objeto, que hacía en las posturas más insospechadas. ¡No había canción que se le resistiese! Eric Clapton, el genial guitarrista y uno de los músicos rockeros más influenciados por Lewis, llegó a decir, hablando de su importancia en la historia del rock: “Mi primer contacto con el rock and roll fue una tarde en que vi por televisión a Jerry Lee Lewis. Fue algo que me dejó muy sorprendido, y es que para mí él era de otro planeta”.

Dotado de una personalidad altanera, ¡Jerry Lee Lewis fue el primer rebelde del rock! Con su presencia ‘salvaje’, llevó su música  a una sociedad muy conservadora. Su presencia, comportamiento y actitudes poco habituales hicieron que los medios de su país le empezasen a apodar “The Killer” (‘El Asesino’). Pero a pesar de su irrupción fulgurante, algo haría cambiar todo. ¡Su momento más duro! Fue la polémica por el matrimonio con su prima, menor de edad, cuando se encontraba en lo más alto de la popularidad, lo que unido a su abuso en el mundo de las adiciones le condujeron poco a poco al ostracismo. Solo el paso del tiempo hizo que muchos grupos y solistas empezaran a darse cuenta de que más allá de sus muchas ‘trifulcas’, su música gran calidad tenía algo que la hacía especial. Aunque su figura ha sido en cierto modo rehabilitada en las últimas décadas, se suele afirmar que Jerry Lee Lewis resume todo lo que de malo existe en el rock y uno de sus tipos más salvajes. “Great Balls of Fire” fue su mayor triunfo, un éxito sorprendente, y hoy está considerada uno de los himnos del rock.


Jerry Lee Lewis y Tom Jones en 1969 interpretando un popurrí de canciones rockeras.


Jerry Lee Lewis en 1989 durante un concierto celebrado en el ‘Hammersmith Apollo’ de Londres (Jerry Lee Lewis And Friends) donde interpretó sus temas clásicos, entre ellos su ‘Great Balls Of Fire’. Junto a él una larga lista de invitados como Van Morrison, Brian May, Stuart Adamson Dave Davies. Una vez más dio muestra de sus habilidades al piano.

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“Patria”. Fernando Aramburu

abril 2, 2018

En “Memoria de Euskadi”, libro publicado poco antes de las elecciones autonómicas vascas del año 2009, la periodista María Antonia Iglesias, que no siempre ha mantenido posiciones equidistantes en torno al debate político, exponía a través de 32 entrevista los diferentes puntos de vista de distintos personajes en un tema tan difícil como es el terrorismo en el País Vasco.

Bajo una óptica muy distinta, que tiene mucho más en cuenta las emociones y vivencias de una sociedad convulsionada por la lacra del terror, traemos a colación ‘Patria’, la espléndida novela de Fernando Aramburu, que en un relato vibrante, mucho más humano, narra sus duras consecuencias, la división en la convivencia diaria en un pequeño pueblo donde todos se conocen, hasta el punto de volverse insoportable, donde ¡familias antes bien avenidas, ahora respiran odio! Lo hace en toda su crudeza con unos diálogos simples al tiempo que profundos, en un ambiente de acoso y derribo donde salen a relucir el rencor y la lealtad, el sin sentido de la ‘lucha armada’, así llamada para justificar las execrables acciones de una ‘guerra’ de la que no se conoce su final, pero si los crímenes y la ruptura que provoca.

SINOPSIS
El día en que ETA anuncia el abandono de las armas, Bittori se dirige al cementerio para contarle a la tumba de su marido el Txato, asesinado por los terroristas, que ha decidido volver a la casa donde vivieron. ¿Podrá convivir con quienes la acosaron antes y después del atentado que trastocó su vida y la de su familia? ¿Podrá saber quién fue el encapuchado que un día lluvioso mató a su marido cuando volvía de su empresa de transportes?

Por más que llegue a escondidas, la presencia de Bittori alterará la falsa tranquilidad del pueblo, sobre todo de su vecina Miren, amiga íntima en otro tiempo y madre de Joxe Mari, un terrorista encarcelado y sospechoso de los peores temores de Bittori. ¿Qué pasó entre esas dos mujeres? ¿Qué ha envenenado la vida de sus hijos y de sus maridos, tan unidos en el pasado?

Con sus desgarros disimulados y sus convicciones inquebrantables, con sus heridas y sus valentías, la historia incandescente de sus vidas antes y después del cráter que fue la muerte de Txato, nos habla de la imposibilidad de olvidar y de la necesidad de perdón en una comunidad rota por el fanatismo político.

Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959) es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Zaragoza. Desde 1985 reside en Alemania. Fue miembro del Grupo CLOC de Arte y Desarte. Considerado como uno de los narradores más destacados en lengua española, es autor de las novelas ‘Fuego con limón’ (1996), ‘Los ojos vacíos’ (2000) (que junto con ‘Bami sin sombra’ (2005) y ‘La gran Marivián’ (2013) conforman la ‘Trilogía de Antíbula’), ‘El trompetista del Utopía’ (2003), ‘Viaje con Clara por Alemania’ (2010), ‘Años lentos’ (2012, VII Premio Tusquets Editores Vela y Premio de los Libreros de Madrid) y ‘Ávidas pretensiones’ (Premio Biblioteca Breve 2014). Como cuentista ha publicado ‘Los peces de la amargura’ (2006, XI Premio Mario Vargas Llosa NH, IV Premio Dulce Chacón y Premio Real Academia Española 2008) y ‘El vigilante del fiordo’ (2011). En 2016 entrega su novela definitiva, “Patria”, una historia imprescindible, extremadamente valiente y conmovedora, que reclama ser leída por todos. Uno de los libros más impresionantes de la literatura española reciente.

Fernando Aramburu en el ‘El Peine del Viento’, conjunto de esculturas de Eduardo Chillida situado en un extremo de la bahía de La Concha, al final de la playa de Ondarreta, en San Sebastián.

“Patria” es un relato vibrante, un testimonio conmovedor, de lo que ha supuesto la banda terrorista ETA en la vida de todos los españoles, y en especial su impacto en los ciudadanos vascos. Un alegato a la sinrazón de las víctimas causadas, al desamparo sufrido por sus familias, a la impunidad con que actuaban los asesinos, al rechazo a reconocer el daño causado. Nos ayuda a descubrir lo que significó el terrorismo, la criminalidad a pie de calle, las vivencias diarias de quienes lo practican y los que lo sufren, la fuerte tensión en la vida cotidiana de los pequeños pueblos, en sus casas, en los bares, de los que callan, de los amigos que dejan de hablarse, de los que tienen que marcharse en contra de sus deseos. Es una historia de gentes que viven en un ámbito concreto, que no comprenden, que sufren, que poco pueden decir sin estar pronto marcados. Una gran novela, un testimonio imprescindible, que nos muestra a una sociedad enferma por una ideología fanatizada, donde la Iglesia, o mejor sus representantes, es también cómplice y culpable, en una comunidad en que todos se conocen, que hace del silencio su norma y de la delación su contribución a la causa. “Patria” marca una época del País Vasco donde muchos de sus habitantes están atenazados por el miedo y miran hacia otro lado.


Falacias, el Nirvana, y… ‘lo mejor es enemigo de lo bueno’

marzo 19, 2018

Siempre han estado de moda las utopías. Últimamente también. Esa serie de propuestas ilusorias que suenan tan bien, pero que no son realizables por… mucho que lo parezca. Se hacen en muchos campos en los que ni siquiera se cree, prometiendo alcanzar objetivos incumplibles. Lo peor es que, de no tomar medidas a tiempo, nos pueden llevar a un callejón sin salida. ¡Sobre todo en la política! Algunas son todo un ejemplo de lo que se ha dado en llamar… la ‘Falacia del Nirvana’. Como decía Voltaire… ¡Lo mejor (o perfecto) es enemigo de lo bueno (o real)!

Ejemplos de falacias (Web escepticos.es)

Antes de seguir adelante comenzaremos por definir los términos de falacia y de Nirvana. Nos servirá para comprobar como la frase que encierran no es más que un juego de palabras. Del latín ‘fallacia’, falacia significa engaño y se suele utilizar como argumento para inducir a aceptar una proposición sin estar suficientemente justificada. Algunas se cometen de manera intencionada para manipular o persuadir, mientras otras, con efectos similares, se hacen de forma involuntaria por ignorancia o sin darse cuenta. Las hay que se realizan de manera ordenada mediante un sistema de lógica aparente y otras, sin embargo, parten ya de un error en el razonamiento.

En cuanto al término ‘Nirvana’, cuyo significado es ‘apagar’ o ‘extinguir’, es un concepto central del budismo (y en parte también de otras religiones o filosofías) que señala aquel estado en el que se detiene la actividad mental para luego alcanzar la liberación espiritual completa. Su difusión en Occidente se debe principalmente a Arthur Schopenhauer, reconocido filósofo alemán del siglo XIX, cuyos trabajos sirvieron de puente con la filosofía oriental, en especial con el budismo y el taoísmo. Un concepto que se extendió al área del psicoanálisis a propuesta de la inglesa Barbara Low con una definición parecida al enunciado para el principio del ‘Nirvana’ planteado por Freud, que lo resume como ‘una tendencia a la reducción, a la constancia y a la supresión de la tensión de excitación interna’.

El creer que hay soluciones perfectas para los problemas impide avanzar: ¡la solución perfecta no existe! Ni tampoco es verosímil. Pensar de esa manera acaba resultando perjudicial. Es necesario ir en busca de lo bueno y real. El exceso de perfeccionismo conlleva además un gasto de energía, tiempo y recursos que se podrían dedicar a otros temas. No hay que olvidar que siguiendo lo señalado por Pareto en su conocido diagrama, el 80% de los resultados se obtienen con el 20% del esfuerzo. La realidad es que, si no se elige bien lo correcto para conseguir los objetivos, esa ‘perfección’ se traduce en un problema de eficacia. Y lo que es peor, conduce a veces a la parálisis al descartar otras vías que, aunque no mejores, son reales. Sin embargo, lo cierto es que nos gusta perseguir utopías y algunas personas las aprovechan para presentar lo inalcanzable como posible a costa del idealismo de los demás. Es lo que se ha dado en llamar la ‘Falacia del Nirvana. Algo no posible que va en contra de otras soluciones, con sus pros y contras, pero que son reales. Si alguien insiste en la ‘bondad’ de este tipo de falacias se debe exigir siempre que explique con claridad como haría para cumplir con su idea.

Más ejemplos de falacias (Web escepticos.es)

Como se ha dicho al principio, uno de los campos más proclives a todo tipo de falacias es el de la política. En ocasiones con Nirvana incluido. Un ejemplo reciente lo hemos tenido en la moción de censura presentada al Gobierno español en el Parlamento el pasado mes de junio. Allí se proclamaron sin rubor bastantes verdades a medias y falacias, en especial en el discurso económico donde se dibujaba el ‘negro’ panorama de una economía que, aunque no siempre en la línea correcta, está creciendo a un ritmo más que aceptable. Si bien se esperaba, nunca en esa medida, pues a una moción de censura no se suele ir a ‘alabar’ los logros del que gobierna. Es verdad que aún existe mucho margen de mejora, pero también que se está marcando una tendencia ascendente. El problema es que cuando se quiere señalar que todo es oscuro y catastrófico más allá de la dialéctica política normal no queda otro remedio que retorcer las cifras a un nivel excesivo. Cierto es que se hicieron propuestas interesantes, pero si aparecen falacias, incluso con estados de Nirvana, lo único que se consigue es llevar a la desilusión. No es propósito de este artículo desglosarlas, solo decir que no es bueno realizarlas sin decir de donde se obtendrán los recursos para llevarlas a la práctica, algo exigible en éste y otros campos de la vida cotidiana.

“Lo mejor es enemigo de lo bueno” puede no ser entendible… en principio. Parece como que lo mejor es y será ‘mejor’ siempre. Base de la ‘Falacia del Nirvana’, se caracteriza por rechazar una acción o una idea al compararla con lo mejor, un ‘mejor’ muchas veces imposible. Pero la realidad de la vida, con sus contradicciones y paradojas, además de frágil e inestable, siempre es parcial. Muchas personas no son conscientes de la trampa del argumento. O no lo quieren ver. Se toman tan en serio ‘su’ falacia que, cuando la sueltan, se creen el no va más. Incluso las hay que van dando lecciones. Por desgracia, además abundan. Sin embargo, es preferible hacer una cosa con una calidad buena en un tiempo razonable que una excelente o ‘perfecta’ en un tiempo excesivo o a veces irrealizable. Ante las falacias conviene estar muy atentos para poder detectarlas y combatirlas. Lo mejor entendido como utopía no existe.


La isla de los ojos azules, un atractivo juego de lógica

marzo 9, 2018

Es un hecho que los problemas de lógica son atractivos para pasar un buen rato. En esta ocasión traemos un acertijo del conocido matemático argentino Adrián Paenza donde a la aplicación del pensamiento lateral, siendo importante, no le viene mal un poco de sentido común. Para su resolución no se necesitan conocimientos matemáticos; tan solo capacidad de razonar, eso sí no siempre por los caminos más comunes o esperados. Dice así:

“En una isla hay 100 habitantes. Todos ellos tienen o bien ojos azules o bien ojos marrones. Todos ven el color de los otros, pero no el suyo propio. Está prohibido hablar entre ellos de ese tema. No hay espejos ni trampas posibles. Eso sí: hay una ley en la isla que establece que si alguien ‘descubre’ que tiene ojos azules, debe abandonarla inexorablemente a las 8 de la mañana del día siguiente. Todos los pobladores tienen la misma capacidad para razonar y todos son capaces de usar una lógica impecable.

Un día, una persona llega de visita a la isla y, mientras los mira a todos, dice: “¡Qué bueno es ver al menos una persona con ojos azules después de tanto tiempo de estar en alta mar!”

Ahora es cuando toca pensar para buscar respuesta a estas preguntas:
¿Qué consecuencias trajo esta frase entre los habitantes de la isla? Es decir, una vez que los pobladores escucharon al visitante decir que había al menos uno de ellos que tenía ojos azules.
¿Qué es lo que ocurrió después?

La solución en un próximo post.

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A continuación mostramos la solución al problema planteado en el post: “Los trenes, la mosca aplastada y la velocidad relativa”.

Una manera sencilla de enfocar este problema, sin introducirse en extraños vericuetos, cálculos engorrosos, series numéricas u otro tipo de peripecias (que también son válidas) es la siguiente:

En el momento de partida los dos trenes se encuentran a una distancia de 100 Km y su velocidad es de 50 Km/h. Por tanto tardarán 1 hora en encontrarse (justo a mitad del camino); tiempo que es el mismo que la mosca estuvo volando antes del choque. Dicho esto, solo nos quedará averiguar la distancia recorrida. Algo muy fácil. Si la velocidad de la mosca es de 70 Km/h, está claro que al cabo de 1 hora habrá recorrido… 70 Km.

La segunda parte del problema es algo menos ‘sencilla’. Al cambiar la mosca su velocidad de 70 Km/h (mayor que la de cada uno de los trenes) a 35 Km/h (inferior a la de ambos), se da un supuesto que suele crear algo de confusión si uno pretende guiarse por cálculos matemáticos. Sin embargo, su resolución no es difícil si hacemos que entre en escena el pensamiento lateral, y apelamos al sentido común, que nos llevaría a la siguiente conclusión: “La mosca es incapaz de salir de la primera locomotora. Por tanto su recorrido es nulo”. Su velocidad (35 Km/h) es inferior a la de la máquina (50 Km/h), por tanto quedaría ‘pegada’ a la misma sin poder realizar ningún desplazamiento. Hay quien apunta otra solución señalando que, si la mosca pudiese salir por un lateral de la máquina, en el momento del choque habría recorrido 35 Km y se encontraría a 15 Km (50-35) del lugar del impacto. Una solución que podría ser válida si respondiese (que no es así) al enunciado de un problema que hace clara referencia a una… mosca ‘aplastada’ en el choque.

Circula una curiosa anécdota, más bien una leyenda, sobre el célebre matemático húngaro-norteamericano John Von Neumann, uno de los grandes científicos del siglo XX, que contribuyó de forma notable al avance de la física cuántica, teoría de juegos, ciencias de la computación y el análisis numérico, al que le plantearon el mismo problema. Su interlocutor, con una mezcla de asombro y decepción por su rápida respuesta, le dijo: “Casi todo el mundo intenta resolverlo sumando la serie infinita… ¡Seguro que usted conocía el truco!” A lo que Von Neumann contestó: “¿Qué truco? ¡Así es cómo yo lo he hecho!”. Es normal que nuestra lógica mental nos lleve a pensar que la mosca toca cada tren un número de veces antes de morir aplastada, por lo que una forma de de resolverlo sería sumando la serie (‘infinita’) de distancias, pero sería la manera más larga y complicada de hacerlo.


Los dichos populares, su origen y significado (y III)

febrero 27, 2018

Los dichos populares enriquecen la lengua desde aspectos cotidianos a otros más existenciales y suelen hacer referencia a los temas más diversos. Son un reflejo fiel de la sociedad, siempre están ‘vivos’, y un recurso fácil para ilustrar algo de una manera impactante. Todos tienen un motivo y un por qué, aunque su origen es muy variado. Hemos hecho una pequeña selección en un primer y segundo post anteriores, que ahora completaremos con esta tercera entrega. Y sin más preámbulos,…

“Tonto de capirote”
Se trata de una expresión burlesca que se aplica a la persona muy necia e incapaz.
Miguel de Unamuno, en un artículo publicado en 1923, decía que “tonto de capirote” es aquel que con un capirote o bonete puntiagudo hace de tonto en las fiestas. “Es un tonto de alquiler y casi oficial“.

El “capirote” es un gorro en forma de cucurucho invertido que, desde los tiempos de la Edad Media, la Santa Inquisición obligaba a llevar colocado sobre la cabeza a todo acusado de algún delito, pecado o herejía. Llevar puesto un capirote era objeto de escarnio público y centro de burla del populacho que se agolpaba en las plazas donde eran exhibidos los castigados. Dependiendo del grado de castigo, la persona juzgada por la Inquisición vestía una serie de prendas que distinguían las diferentes penas. A los acusados de penas menores que mostraban arrepentimiento se les colocaba una especie de saco de lana conocido como ‘sambenito’ que debían portar durante largo tiempo junto al citado capirote. Más tarde surgió del propio pueblo señalar a aquel que llevaba un capirote con la cara descubierta como alguien falto o escaso de entendimiento (“el tonto del que todos se reían”).

Son famosos los capirotes que portan los penitentes durante las procesiones de Semana Santa, aunque en este caso van forrados de una tela que cae sobre los hombros con un par de agujeros para los ojos, evitando de esa manera que se les vea el rostro y guardar el anonimato.

“Verdades de Perogrullo”
Necesidad de expresar aquello que por evidente y consabido se hace ocioso anunciar. Cuando alguien emite una expresión tan evidente o sabida que resulta una afirmación trivial se suele opinar que dijo una perogrullada o una verdad de Perogrullo.
No puede afirmarse con rotundidad quién fue Perogrullo, ni siquiera si existió. Para algunos, fue un personaje quimérico; para otros, una persona de carne y hueso. Sea como fuere, lo que no puede cuestionarse es el caudal de ingenio encerrado en las célebres “verdades” que se le atribuyen, quien por ejemplo a… “la mano cerrada le llamaba puño”.

Pedro Grullo, Pedrogrullo, Pero Grullo o Perogrullo es un personaje de la literatura tradicional cuyo origen histórico es de difícil determinación. Exaltado por la imaginación popular, algunas hipótesis e investigaciones realizadas afirman que sí habría existido un tal Pedro Grullo. Las “verdades de Perogrullo” formaron parte de coplas cuidadosamente recopiladas y un autor tan afamado como Francisco de Quevedo las intercaló en sus prosas, incluso hay quien dice que fue el inventor del vocablo “perogrullada” tal y como se puede comprobar en su libro “Los sueños” (1622), en concreto en la “Visita de los Chistes”, conocida también como “Sueño de la Muerte”, donde interviene el ‘gran profeta’ Pero Grullo: “Yo soy Pedro y no Pero Grullo, que quitándome una d en el nombre me hacéis el santo fruta”. El personaje ofrece diez profecías a las cuales Quevedo denomina perogrulladas.

Otros sitúan a Pero Grullo como Petro Grillo, personaje real que actuó como testigo en dos escrituras de 1213 y 1227 en Palencia. Durante el siglo XV, particularmente en Cantabria, se citaba también a Pedro Grillo. Existe un documento que data de 1460 titulado ‘Profecía’, cuyo autor usa el seudónimo de Evangelista, que en un breve relato describe a un profeta ermitaño a quien llama “Pero Grillo”. Este personaje hacía gala de una especial verborrea y lanzaba una profecía que era una sarta de perogrulladas. Es muy probable que a este Pero Grillo, casi cien años después, en 1551, Hernán Núñez de Guzmán, en sus “Refranes o proverbios en romance”, le haya cambiado de nombre y convertido en Pero Grullo. Algunos investigadores así lo creen de su evolución entre el siglo XV y el XVI. En 1605 aparece como un personaje de la novela “La pícara Justina” de Francisco López de Úbeda. También Cervantes lo menciona en la segunda parte de “Don Quijote de La Mancha”. En el capítulo LXII, Sancho Panza pregunta a la “cabeza” si volverá a ver a su mujer y a sus hijos, y ésta le responde: “Gobernarás en tu casa; y si vuelves a ella, verás a tu mujer y a tus hijos; y, dejando de servir, dejarás de ser escudero”. A lo cual Sancho añade: “Bueno, par Dios; esto yo me lo dijera: no dijera más el profeta Perogrullo”.

Vete al carajo 03

“Vete al carajo”
Interjección para expresar un desacuerdo con alguien o cuando le queremos perder de vista.
Carajo se le llamaba al lugar situado en lo alto del palo mayor de las antiguas carabelas españolas. Servía como puesto de observación desde el que los vigías oteaban el horizonte en busca de naves enemigas o lugares a donde querían llegar. Cuando un marinero cometía una falta se le mandaba al carajo en señal de castigo, estando obligado a permanecer allí como vigía. Tras apenas un par de horas bajaba totalmente mareado; un duro castigo que servía para dar escarmiento a quienes cometían alguna infracción a bordo.

“Vete a hacer puñetas”
Se utiliza cuando quieres deshacerte de alguien que te es molesto y deseas que se marche dejándote en paz. Despedir a alguien con desconsideración.
Las puñetas son las bocamangas (parte mas cercana de la manga) realizadas con bordados y puntillas que adornaban algunas togas de los jueces. Estaban hechas con mano con hilo formando un tejido calado con flores y figuras. Una labor muy delicada que implicaba mucha paciencia, tiempo y dinero; un largo y entretenido trabajo, por lo que mandar a alguien a hacer puñetas era sinónimo de quitárselo de encima. Algunas fuentes indican que el lugar donde se confeccionaban las puñetas eran los conventos apartados, de ahí el mandar a un sitio alejado que como poco requería una larga caminata. Otras fuentes apuntan a que hubo un tiempo en el que este laborioso trabajo lo realizaban las presas, por lo que al mandar a hacer puñetas a alguien se le estaba deseando que fuera a la cárcel por largo tiempo.

“Vísteme despacio que tengo prisa”
Aconseja no apresurarse cuando uno tiene mucha prisa por hacer algo.
Se trata de uno de los dichos más cuestionados sobre su origen. Adjudicado a tantos protagonistas de la Historia, nadie sabe con seguridad quién tiene los “derechos de autor”. Desde Carlos III a Fernando VII, pasando por Napoleón Bonaparte, todos parecen haberlo pronunciado en algún momento de su vida. Cuenta Pérez Galdós en sus “Episodios Nacionales” que un día Fernando VII se encontraba acompañado de su ayudante momentos antes de asistir a una importante reunión y viendo el rey que estaba muy nervioso por querer vestirlo a toda prisa, y no acertaba con su tarea, le espetó: “Vísteme despacio que tengo prisa“. Más claro parece el origen de su sentido, no la frase concreta, que se adjudica al emperador romano Augusto cuando les decía a sus ayudantes: “Apresúrate lentamente”. Según Suetonio, un historiador posterior, el emperador Augusto solía también aconsejar: “Caminad lentamente si queréis llegar más pronto a un trabajo bien hecho”.

“Dar el pego”
Significa engañar a alguien
Esta expresión procede de un antiguo truco empleado por los tahúres de cartas para hacer trampas en el juego. Data de bastantes siglos atrás. El ‘pego’ consistía en pegar de forma disimulada dos cartas (que marcaban previamente) sin que los demás jugadores se dieran cuenta. De esa manera se conseguía que saliesen ‘juntas’ en el momento ‘oportuno’.

Parece ser que existían distintas técnicas para ’dar el pego’. Una de las más complicadas era la denominada ‘infernal’, que muy pocos eran capaces de realizar con ‘limpieza’. Consistía en untar las cartas por determinados sitios para luego hacer presión con los dedos de manera que el ‘pego’ actuaba arrastrando también a la siguiente carta, la de abajo. La sustancia más utilizada para ‘dar el pego’ era la cera, que los jugadores solían introducir entre las uñas y soltaban con gran habilidad a lo largo de la partida. Requería tal destreza que muchos la ejecutaban con las yemas de los dedos bien finas y pulidas, aspecto que conseguían suavizándolas con piedra pómez. Era una práctica muy peligrosa, realizada por auténticos profesionales, pues de ser descubierta lo normal en aquella época era retarse y batirse en duelo.

Con el tiempo la forma coloquial de ‘dar el pego’ se ha generalizado como sinónimo de engaño y se aplica cuando algo se quiere pasar por auténtico y, aunque tenga apariencia de serlo, en realidad no lo es. Un ejemplo son las imitaciones de ropa de marca.

“Ser un viva la Virgen”
Persona informal e irresponsable; indolente y despreocupada. Suele decirse, despectivamente, de aquella a la que le da todo lo mismo.
Aunque su origen no está del todo claro, a tenor de su historia no es fácil entender como esta frase se ha hecho tan popular. Mientras hay quien sostiene que antiguamente tenía otro significado, se aplicaba al ‘hombre sencillo, inocente y cándido, con ciertos ribetes de bobo’, otros como Fernando Villamil, capitán de fragata de la Armada Española, en su libro “Viaje de circunnavegación de la corbeta ‘Nautilus’”, publicado en 1895, dicen: ‘Llámase a bordo ¡Viva la Virgen! al marinero conceptuado más torpe de la tripulación’; explicando a continuación que se trataba de un término que ‘venía de antiguo, cuando al formar la marinería para cantar el número de las guardias, uno, dos, tres, cuatro,… el que tenía el último número, en vez de contarlo, cerraba la cuenta con un ‘¡Viva la Virgen!’. José María Iribarren, autor de ‘El porqué de los dichos’, lo confirma: ‘El comandante de la Armada y escritor folklorista José Gella Iturriaga me ha comprobado esta versión como verdadera, y que más tarde se aplicó al descuidado, al que siempre llegaba tarde a formar, al último en acudir a la llamada’. Iribarren también apunta otra posibilidad que hace e referencia a la época en que los españoles armaron a los indígenas de las costas americanas para defenderse de los ataques de los piratas ingleses. Montaban guardia en playas y acantilados y cuando los corsarios desembarcaban, los indios (que estaban recién bautizados) les atacaban al grito de ¡Viva la Virgen! Como pasaban meses entre ataque y ataque, estaban la mayor parte del tiempo tumbados sin hacer nada. De ahí que a partir de entonces ese grito pasase a ser también el calificativo que les señalaba como ‘indolentes y despreocupados’.

“Se armó la gorda”
Sinónimo que identifica a un gran alboroto o problema grave.
‘Se armó la gorda’ o ‘se va a armar la gorda’ se utiliza coloquialmente para referirse a algo grave que ha surgido o cuando se pronostica un próximo acontecimiento violento, ruidoso y sonado. Contra lo que pudiera parecer, no tiene nada que ver con una mujer obesa ni ninguna cosa de gran volumen.

En realidad, ‘La Gorda’ fue el nombre popular con el que se llamó a la revolución contra la reina Isabel II (1830-1904). A mediados del siglo XIX, España ya no era la gran potencia de antaño; había perdido la mayoría de sus territorios coloniales en América, estaba en franca decadencia y el descontento entre la población era grande, crecía por momentos. Es entonces cuando se empieza a gestar el movimiento revolucionario que provocó que la reina se viese obligada a abandonar el país. Un levantamiento que vino precedido de un insistente rumor que circuló por las calles con la castiza frase de ‘se va armar la gorda’, aludiendo así a que se avecinaban serios conflictos. Así pues, cuando hablaban de ‘La Gorda’ en realidad a gente se estaba refiriendo al alzamiento militar que finalmente estalló en el mes de septiembre de 1868 y que perseguía el establecimiento de la I República. Fue una revolución a la que se denominó también ‘La Septembrina’, por haber tenido lugar en dicho mes o ‘La Gloriosa’.

La expresión ‘se armó la gorda’ o ‘se va a armar la gorda’ ha ido cambiando su sentido en el trascurso del tiempo hasta su significado actual para señalar que se avecina una gran pelea o problema más o menos grave, incluyendo una guerra, una simple trifulca entre familias o cualquier otro acontecimiento que transcurre con violencia, escándalo y gran revuelo.

“Quien se fue de Sevilla perdió su silla”
Sirve para justificar la pérdida de algún derecho, propiedad o privilegio por el simple hecho de haberlo abandonado, aunque sea de manera momentánea.
Esta expresión popular se emplea cuando alguien se ausenta de un lugar y a su regreso se encuentra conque otra persona ha ocupado su sitio. En ocasiones la frase utilizada es “El que fue a Sevilla perdió la silla”. En ambas se alude siempre a la persona que retorna. Se trata de un dicho que goza de gran aceptación, sobre todo en los niños (una de sus preferidas) que lo suelen hacer suyo para intentar conservar un lugar que no les pertenece.

Este dicho tiene su origen en un hecho histórico acaecido durante el reinado de Enrique IV (1425-1474), rey de Castilla, tras ser nombrado arzobispo de Santiago de Compostela un sobrino de Don Alonso de Fonseca, arzobispo de Sevilla. Eran tiempos en que el reino de Galicia estaba metido en problemas y el sobrino le pidió ayuda a su tío para poder tomar posesión de la sede episcopal, mientras él entretanto se quedaba en Sevilla en el arzobispado del tío. Una vez que quedó restablecido el orden en Santiago, Don Alonso regresó de nuevo a su diócesis encontrándose con la sorpresa de que su sobrino se negaba a devolverle la silla arzobispal. Fue tal el enfrentamiento al que llegaron tío y sobrino que hubo que recurrir hasta un mandamiento del Papa y a la intervención del propio rey Enrique IV. A la vista de los hechos está claro que la ‘ausencia’ perjudicó no al que se fue a Sevilla, sino al que se marchó de la ciudad. De ahí el dicho: “Quien se fue de Sevilla perdió su silla”. Si atendemos al hecho histórico en sí, esa es la frase correcta. Sin embargo, según señala el Centro Virtual Cervantes existen otras variantes como ‘Quien fue a Sevilla, perdió su silla, y quien fue a Aragón se la encontró’, ‘Quien fue a Sevilla, perdió su silla, y quien fue a Jerez, la perdió otra vez’ o ‘Quien fue a Sevilla, perdió su silla; quien fue y volvió, a garrotazos se la quitó’. Hay otras, que no vamos a citar, que no hacen alusión a ningún lugar geográfico e incluso las hay con referencias más localistas.

“Sacar a alguien de sus casillas”
Hacer perder la paciencia a alguien, irritarle, encolerizarle o hacer que se enfade.
Su origen no está muy claro. Algunas fuentes señalan su relación con las casillas del tablero del juego del ajedrez. Sin embargo, son muchos, entre ellos José María Iribarren, los que lo relacionan con otro juego de mesa: el ‘backgammon’, un juego extendido por todo el mundo. Conocido en España como ‘tablas reales’, ‘chaquete’ o ‘chanchullo’ se trata de un juego conjuga azar y estrategia y en el que participan dos jugadores, resultando ganador aquel que consigue sacar las fichas del tablero antes que su rival.

Los historiadores aún discuten acerca del origen del ‘backgammon’. Tras el descubrimiento del ‘Juego Real’ encontrado en Ur (ciudad de la antigua Mesopotamia, en el actual Irak) durante unas excavaciones en la tumba de un rey sumerio, todo apunta a que este tipo de juegos ya existían hace 5000 años. Sin embargo hay quien lo sitúa en el Antiguo Egipto, en un juego conocido como ‘Senet’ del que se tienen referencias por las pinturas halladas en la pared de una tumba de la dinastía III (2650 a. C.) y otros juegos descubiertos en distintas tumbas, entre ellas la del faraón Tutankamon.

Al juego del ‘backgammon’ eran muy aficionados desde muy antiguo las personas de las altas esferas (reyes, gobernantes, eclesiásticos… Solían disputar sus partidas enfrentándose a alguno de sus lacayos o personas de menor rango. Y aunque sus adversarios procuraban dejarse ganar, no siempre la ‘intención’ se cumplía por el componente que tienen de azar los dados: influyen, y mucho, en el resultado final de la partida. De ahí que si, en un momento dado, una de las fichas caía en una de las casillas del adversario, al tener que sacarla fuera y ‘volver’ a entrar por el principio, muchos oponentes se enfadasen porque… ‘les habían sacado de sus casillas’.

Hasta aquí algunos de los dichos populares más conocidos. Lo mismo que muchos desconocíamos su transfondo histórico o leyenda popular que les rodea, seguro que en más de una ocasión los hemos escuchado o practicado. Los dichos son sin duda una fuente inagotable de sabiduría y verdad.

En un próximo post publicaremos una nueva entrega.


“¡Viva la gente!”. Viva la gente (Up with People)

febrero 17, 2018

Más que por la canción en sí o el propio grupo, traemos a “¡Viva la gente!” (‘Up with People’) por la gran popularidad que alcanzó en la España de los 60. Un tema que también daba nombre a un conjunto de jóvenes siempre coreados de forma entusiasta que llenaban teatros y plazas a lo largo y ancho de nuestro país. Bien peinados, con su clásica y colorida vestimenta, pulcros, eran la viva imagen del orden establecido, algo alejada de una gran parte de la juventud más alineada entonces con el rock, el pop y la música ye-ye en pleno apogeo. ¡Viva la gente!” era su tema emblemático. Con sus llamativas estrofas (“Esta mañana de paseo, con la gente me encontré. Al lechero, al cartero, y al policía saludé. Detrás de cada ventana y puerta reconocí, a mucha gente que antes ni siquiera la vi. ¡Viva la gente!, la hay donde quiera que vas, viva la gente, es la que nos gusta más. Con más gente a favor de gente en cada pueblo y nación, habría menos gente difícil y más gente con corazón”) proponían, junto a canciones como ‘¿De qué color es la piel de Dios?’, mensajes de paz y fraternidad a una sociedad inmersa en un proceso de grandes cambios.

¡Viva la gente!


‘Up the People’ en el Palacio de Deportes de Madrid (imágenes del NODO 05/05/1969 y 05/11/1973) cantando un popurri de canciones entre las que está “¡Viva la gente!”.

Viva la Gente (Up with People) eran la imagen alegre de un movimiento musical lanzado en EEUU en el año 1965 con el propósito de concienciar a la comunidad sobre la situación del mundo y un objetivo principal: modificar la actitud y forma de pensar de las personas para mejorar y cambiar. En la actualidad sigue siendo una organización educativa enfocada al mundo juvenil que trabaja para romper las barreras culturales a través la música y el servicio voluntario. Su sede está en Denver (Colorado, EEUU) con centros en Bélgica y Méjico. Sus raíces emanan de los programas ‘Sing Out‘ de mediados de los años 60 de Moral Re-Armament (MRA), un movimiento moral y espiritual internacional desarrollado en 1938 a partir del Grupo de Oxford del Dr. Frank Buchman (Pennsylvania, EEUU, 1878-1961). Desde sus primeros años de existencia, para presentar su mensaje, que estaba basado en cuatro principios: “amor, honestidad, pureza y altruismo”, las actuaciones de Viva la Gente iban acompañadas de un espectáculo musical. Criticados a menudo por estar algo anticuados, y no en contacto con la cultura popular moderna, se fueron diluyendo poco a poco en las siguientes décadas hasta que en los años 90 sus organizadores deciden cambiar a representaciones más en consonancia con la sociedad real. Entre sus ex alumnos encuentran figuras que destacaron más tarde en diferentes ámbitos de la cultura como la actriz Glenn Close, quien formó parte del grupo en los años 60 y apareció en la portada de su single “The World is Your Hometown”. Sin embargo, Close tiene pocos recuerdos positivos de esa etapa y señala a MRA como una especie de ‘culto’.

Grupo ¡Viva la gente! (‘Up with People’) durante una de sus actuaciones.

Cada grupo de ‘Up with People’, pues había varios, integrado por jóvenes de distintas nacionalidades, después de entrenarse en Denver, viajaba durante un semestre por diversas comunidades de dos o tres continentes. Durante la semana que pasaban en cada una, al tiempo que actuaban en su espectáculo musical, solían convivir con una familia local, participando en sus proyectos y aprendiendo su cultura en talleres educativos. El film “Smile ‘Til It Hurts: The Up with People Story” (‘Sonreír hasta que duela. La historia de ‘Up with People’) estrenado en el año 2009 documenta desde sus orígenes el relato no oficial de la organización dentro de Rearmamento Moral (MRA) y los grupos de Sing-Out, sus años más exitosos hasta la década de los 80, y su posterior declive. En la película, dirigida por Lee Storey, casada con el antiguo alumno William Storey, se afirma que ‘Up the People’ estaba financiada por entidades corporativas como General Motors, Kodak o Exxon con la intención de contrarrestar la cultura hippie. Aparte de críticas de tipo político y religioso en las que no vamos a entrar, sin embargo las distintas reseñas señalan que, si bien es un fuerte ataque a la organización y sus dirigentes, muestra un digno respeto por quienes participaron y demostraron sus buenas intenciones.

En sus inicios “Up with People” se presentaba como una “entidad internacional educativa sin animo de lucro” y una “fuerza positiva” que se ofrecía a la juventud estadounidense desencantada. Al encarnar el sueño de una sociedad reconciliada, festiva, multirracial, pronto se hicieron muy populares, en especial entre sus medios dirigentes. Potenciados por algunas cadenas televisivas, este grupo de jóvenes incluso llegaron a animar reuniones en la Casa Blanca y actuar en varias finales de la famosa Super Bowl. El gobierno del presidente Richard Nixon fue uno de sus grandes valedores. Pero también hay que decir que su imagen tan pulcra y cándida ha sido satirizada por programas tan conocidos como “South Park” o “Los Simpsons”.

Actuación del grupo ¡Viva la Gente!, con su coreografía y pantalones de campana, en la Herradura, en Oviedo (1973).

‘Up with People’ alcanzó un éxito notable en sus giras por España con un público totalmente entregado a sus canciones, visitando Madrid (1969) y otras muchas ciudades como Oviedo (1973) donde actuaron en el Teatro Campoamor (recital al que asistimos). Aquel grupo de de jóvenes en sus representaciones se presentaban siempre con su ropa colorida, bien peinados, y subían a escena con esta introducción por bandera: “¡Cantar alto y fuerte! ¡Esta alegre canción! ¡Allí donde se unen los caminos!” (‘Sing Out! The Happy Song! Where te roads come together!) para a continuación comenzar a entonar sus estrofas convincentes como las de “¡Viva la gente!”, su canción más popular.


“Un mundo sin fin”. Ken Follet

febrero 6, 2018

Novela espléndida. Ese es el adjetivo. Continuación de “Los pilares de la Tierra” sigue su línea ascendente. Muy bien documentada con descripciones magníficas como las batallas entre ingleses y franceses, nos sumerge en una época donde la historia y ficción de los personajes es apasionante. Engancha desde el inicio. No tiene desperdicio de principio al final.

Sinopsis
Desde la publicación de ‘Los pilares de la Tierra’ en 1989 millones de lectores de Ken Follet a lo largo de todo el mundo han esperado ansiosamente este libro. El momento ha llegado.

“Un mundo sin fin” está ambientado en la misma ciudad de Kingsbridge, dos siglos después de la construcción de su majestuoso templo gótico. La catedral y el priorato vuelven a formar la base de esta magnífica historia de amor y de odio, de ambición y de venganza, con el fondo amenazador de la Peste Negra que aniquiló a la mitad de la población europea.

Intriga, asesinatos, hambruna, plagas y guerras. Un retrato admirable del mundo medieval y una novela extraordinaria que aporta una nueva dimensión a la ficción histórica.

Ken Follet nació en Cardiff (Gales) en 1948. A los diez años se mudó con su familia a Londres. Licenciado en filosofía por la University College de Londres, trabajó como periodista en el South Wales Echo de Cardiff y el Evening News de Londres. Durante sus años de reportero comienza a escribir obras de ficción. Tras diez libros publicados con seudónimo, alcanza su primer triunfo importante en 1978 con ‘El ojo de la aguja’’, premio Edgard Allan Poe para escritores de misterio. Es a partir de entonces cuando inicia su larga carrera de éxitos internacionales, primero como autor de novelas de espionaje hasta adentrarse en el campo de la novela histórica con “Los pilares de la Tierra”, su primer gran best seller internacional. Entre sus obras más destacadas merece la pena citar: ‘La clave está en Rebeca’ (1980), ambientada en la II Guerra Mundial, ‘El hombre de San Petersburgo’ (1982), ‘Las alas del águila’ (1983), ‘El Valle de los leones’ (1986), ‘El escándalo Modigliani’ (1988), ‘Los pilares de la Tierra’ (1989), ‘Un mundo sin fin’ (2007) y la trilogía ‘The Century’, integrada por ‘La caída de los gigantes’ ( 2010), ‘El invierno del mundo’ (2012) y ‘El umbral de la eternidad’ (2014), a la que dedicaremos un próximo post y cuyos protagonistas pasarán por las vicisitudes de las dos guerras mundiales. En la actualidad vive con su esposa Bárbara en una vieja rectoría de Hertfordshire.

En una entrevista concedida al diario ‘El País’ en el año 2008, poco después de la publicación de “Un mundo sin fin”, habla sobre su libro y diferentes aspectos de su vida y obra. Por su interés, entresacamos algunos de los párrafos más interesantes:

Usted escribió diez libros con seudónimo que no tuvieron precisamente éxito antes de ‘El ojo de la aguja’ en 1978. ¿Qué recuerda de aquella época?
“Trabajaba como periodista para el periódico londinense The Evening News, cuando se me rompió el coche. La reparación me costaba 200 libras. Nos habíamos trasladado a Londres, acababa de nacer mi hija, teníamos una casa grande y una gran hipoteca. ¡Y no tenía dinero para reparar el coche! Estaba en el taller, no lo podía mover de allí, y fui al banco para pedir un préstamo, pero me lo denegaron. No sabía qué hacer. Uno de los periodistas de The Evening News había escrito un thriller que publicó, y obtuvo del editor doscientas libras, justo la cantidad de dinero que necesitaba. Por lo que le dije a mi primera mujer, Mary: ‘Ya sé cómo vamos a recuperar el coche, voy a escribir un thriller”. Lo escribí rápidamente, se lo envié al editor y obtuve las doscientas libras para el coche. No era un libro muy bueno, pero pensé: ‘Si trabajo duro, la próxima vez podría ser mejor’.

Era por entonces un escritor en la oscuridad. Solía ir a las librerías, y en el escaparate encontraba enormes pilas de libros de Frederick Forsyth o Sidney Sheldon. Y en la parte trasera, un par de copias de mis libros. Y solía preguntarme el motivo. Hay muchos autores que culpan a sus editores de que sus libros no vendan por no promocionarlos lo suficiente. Yo nunca hice esto. Siempre asumí que era por mi culpa. Pasé muchos años pensando sobre lo que tenían esas historias que las hacían tan excitantes como para que la gente las comprara. Empleé mucho tiempo en averiguar cómo escribir historias así.

Hasta que escribí ‘El ojo de la aguja’. Sabía que era algo mucho mejor que lo que había hecho con anterioridad. Había mejorado realmente mi trabajo, pero nunca imaginé lo popular que llegaría a ser. No soñaba que, treinta años después, el libro seguiría vendiéndose en todo el mundo. Pero sí tenía el convencimiento de que sería un éxito. Fue un punto de inflexión en mi carrera. Tenía un agente americano, alguien muy inteligente que sabía de historias de ficción. Aprendí mucho de él sobre el trabajo que yo hacía, me contaba su opinión sobre lo que tenía que cambiar, fue bastante importante. Vendió la historia a una editorial americana por 20.000 dólares, y realmente fue estupendo, con eso podía vivir dos años. En aquellos días, los editores de tapa dura y de bolsillo funcionaban por separado, no eran los mismos. Los de tapa dura fueron los que compraron mi libro y después pujaron para comprar los derechos de bolsillo. La subasta se cerró en 800.000 dólares. Mi editor de tapa dura tenía una parte de ello, pero finalmente me quedé con medio millón. Mi vida cambió de inmediato.

Catedral de Santa María de Vitoria, templo gótico de tres naves, crucero y presbiterio rodeado de girola con tres capillas adyacentes, en cuyo deterioro se inspiró Ken Follet para describir los problemas de estabilidad de su catedral de Kingsbrigde en “Un mundo sin fin”.

¿Qué es más importante, los personajes o la historia?
La historia. Algunos escritores piensan en dos o tres personajes, los juntan y luego crean una historia que crece a su alrededor. Yo pienso en la historia, en hechos dramáticos y excitantes que puedan ocurrir, y entonces me pregunto qué tipo de personas pueden llevarlos a cabo. Muchos escritores ponen el énfasis en los personajes, y yo lo hago en la trama.

Y la trama de ‘Un mundo sin fin’ relata a través de más de 1.100 páginas vidas y destinos de cinco personajes en Kingsbridge en el siglo XII, doscientos años después de ”Pilares’ (‘Los pilares de la Tierra’): Godwyn, el prior del pueblo y malvado confabulador; Merthin, el arquitecto, que se enfrenta al desafío de construir un puente para que el pueblo no muera comercialmente y luego edificará la torre más alta de Inglaterra; su hermano Ralph, proscrito, violador y asesino que alcanzará la nobleza; Caris, la novia de Merthin, todo un carácter feminista en el medievo que será juzgada por bruja gracias a Godwyn y finalmente buscará refugio en el convento, y Gwenda, una muchacha pobre que se gana la vida como ladrona, que persigue un amor imposible y que sufrirá todo tipo de ultrajes, llevando una vida de miseria. Sus romances, ambiciones de poder y episodios sexuales se entrecruzarán en una tela de araña típica de un culebrón televisivo moderno, aderezado con lecciones sobre la arquitectura y logradas descripciones de batallas entre ingleses y franceses. El libro se ha colocado en las listas de best sellers de medio mundo. Pero no fue incluido entre las diez mejores novelas de 2007 que elaboran los críticos de publicaciones tan prestigiosas como Kirkus Review o The New York Times.

¿Por qué en la novela hay tanto sexo? Prácticamente se puede encontrar cada treinta páginas, y de todas clases…
Sé a lo que se refiere (Follett no puede evitar unas carcajadas). Hay relaciones entre gays, heterosexuales… bueno… el sexo es algo que nos impulsa. La vida es así. La gente hace cosas, hace el amor, actos de lujuria, es vanidosa… todas estas clases de emociones son parte de nuestra vida. ‘Un mundo sin fin’ es el tipo de libro que cubre todos los aspectos de la vida de una sociedad entera, por lo que sería un error dejar el sexo fuera.

En este libro no hay una catedral como eje central. Sin embargo, usted asegura que se ha inspirado en las obras de restauración de la catedral de Santa María en Vitoria.
Las catedrales siempre inspiran. Santa María es especial, ya que puedes ver bajo el suelo y detrás de los muros. Tiene un detalle que he usado en ‘Un mundo sin fin’. En la novela, la torre de la catedral se está desmoronando, lo que resulta un misterio. Y la razón es la misma que hay detrás de las grietas de esta catedral, y tiene que ver con el material de los cimientos, que se desgasta con los años y se convierte en una clase de polvo que fluye como el agua, por lo que no hay soporte subterráneo, los pilares.

Cartel anunciador de la miniserie ‘Un mundo sin fin’ producida por Ridley Scott, basada en la obra de Ken Follet.

Esta detallada explicación de Follet seguro que ayudará al lector a una mejor comprensión de su obra. En su Web oficial también señala: “Desde que fue publicada ‘Los pilares de la Tierra’, los lectores han estado solicitándome que escribiese una secuela, algo que me ponía muy nervioso. Sin embargo, al final me lancé y escribí ‘Un mundo sin fin’. No podía escribir otro libro sobre la construcción de una catedral porque sería el mismo libro. Y tampoco podía escribir otra historia acerca de los mismos personajes porque al final de ‘Pilares’ todos son muy viejos o han muerto. Por ello, ‘Un mundo sin fin’ tiene lugar en la misma ciudad, Kingsbridge y los personajes son descendientes de los de ‘Pilares’ pero dos siglos después”. Solo queda añadir que “Un mundo sin fin”, para algunos inferior a su primera parte “Los pilares de la Tierra”, está considerada en general como una novela histórica importante. Una obra que dedica bastante menos tiempo en describir los detalles de la construcción de las grandes catedrales y profundiza más en el carácter de los personajes y el funcionamiento de la sociedad y las instituciones.