La ermita de Santa Ana y la mina Fontoria, dos lugares típicos de los alrededores de Reinosa

El municipio de Reinosa es uno de los más pequeños de España, tiene una superficie solo algo mayor que la extensión de su casco urbano. Sin embargo, al estar ubicado en el centro del valle de Campoo, y confluir sus principales ríos, el Ebro, el Hijar y el Izarilla, los parajes de sus alrededores son espléndidos.

Reinosa es la principal vía de comunicación de Cantabria con la meseta, y como decía un imperial letrero situado en su entrada: “ciudad adelantada del mar en Castilla”. Nada más llegar, aparece a nuestra vista el atractivo panorama del valle de Campoo en todas sus vertientes, con especial atención a una de ellas, la del oeste, con sus picos montañosos de más de 2000 metros que perfilan los inconfundibles Pico Tres Mares (2175) y el Cuchillón (2222), muy conocidos por los amantes de la práctica del esquí en la estación invernal del Alto Campoo, ruta que dejamos entreabierta para hablar de ella en otro momento. Por su zona norte las alturas montañosas bajan ya hasta los 1000- 1400 metros, presentando aún mayor moderación, con perfiles más suaves, una vez que enfilamos los lados sur y este en los que ya se empieza a notar la influencia del paisaje de la zona castellana.

A lo largo de varios artículos hemos ido recorriendo algunos de los lugares más interesantes de los alrededores de Reinosa, que, sobre todo en verano, invitan a Camino a Santa Ana 02disfrutar a pleno pulmón de su entorno al aire libre. En este post vamos a centrarnos en una ruta, muy frecuentada por los reinosanos, para la que no hace falta ni siquiera ir en coche. Una ruta que en poco más de media hora de caminata, lo que suele ser muy bueno para mantener la forma física, nos traslada hasta el vecino pueblo de Fresno del Río, donde se encuentran la Ermita de Santa Ana y la Mina Fontoria. También se puede ir en coche si lo que deseamos es pasar un día completo en contacto con la naturaleza, pues reúnen todo lo necesario: bonitas praderas cercanas a la ermita, excursiones a pie por los alrededores y un baño para rematar el día antes o después, o las dos cosas, de una buena comida.

Para los amantes del paseo, decir que solo tenemos que coger el estrecho camino que sale desde el antiguo pabellón Polideportivo, y sin apenas darnos cuenta, subiendo de cota con un ascenso muy ligero, enseguida nos encontramos con una campa muy extensa que nos lleva directos a la ermita de Santa Ana. Para aquellos que prefieran ir en coche, no hay más que enfilar la carretera que desde Reinosa conduce a Fresno del Río, y de allí a la campa de la ermita solo hay un paso.

La ermita de Santa Ana es una modesta construcción del siglo XII-XIII en la que aún se aprecian la huellas de su origen románico, sobre todo en el ábside semicircular. Es un lugar muy concurrido, especialmente en verano; un buen sitio para quedarse por la extensa pradera que la rodea, con el aliciente añadido de su cercanía a la Mina Fontoria y así poder darse un baño. Pero hay un día que supera todo lo previsto, cuando alcanza su momento álgido, y es el 26 de julio, celebración de Santa Ana. Una fiesta que, sin que se enfaden los vecinos de Fresno del Río, es considerada como propia por los reinosanos. Tanto es así que figura en lugar preferente en los festejos programados a lo largo del año en Reinosa; siempre aparecen, además de las fiestas de San Mateo y Las Carrozas, ambas declaradas de interés turístico nacional, la de San Sebastián, patrono de la ciudad, y la de Santa Ana en su ermita.

Celebración de la fiesta de Santa Ana al pie de la ermita

La fiesta de Santa Ana comienza por la mañana con una misa al aire libre al pie de la ermita. A continuación, tienen lugar todo tipo de juegos infantiles y actividades para los mayores, para más tarde, bien avanzado el mediodía, dar cuenta de una buena comida que, como manda la tradición, las familias llevan desde sus casas. Después, entrada ya la tarde, tiene lugar una tradicional romería como cierre de fiesta. Si el tiempo acompaña, que no siempre ha sucedido así, son muchas las gentes que no quieren perderse ningún acto, y tienen anotado ese día como una fecha especial en su calendario. Recordar que, en lo que se refiere al tiempo, había un dicho muy común: ¿Que tal el verano en Reinosa?, y su respuesta se adornaba a menudo con la famosa frase: ¡¡“Como siempre¡¡. ¡¡Estamos acostumbrados a que empiece en Santiago (25 de julio) y termine en Santa Ana (26 de julio)” (ver “Reinosa: sus gentes, la nieve y alguna exageración”. Ésto, que era una exageración, se ha ido poco a poco olvidando, bien por el fenómeno del cambio climático o porque el tiempo es cíclico, y la duración del verano en Reinosa ha pasado a ser “casi” normal y las buenas temperaturas, e incluso el calor sostenido, son habituales. Las leyendas, si son urbanas, perduran en ocasiones para siempre, en este caso mucho más porque el clima de la zona era y es francamente duro.

El lugar conocido como Mina Fontoria, muy cerca de la ermita de Santa Ana, es una antigua mina de magnesita, al aire libre, que se inundó definitivamente a principios del siglo pasado; una mina que data de la época en que los romanos ocuparon la comarca y se asentaron en Julióbriga (ver “De Reinosa hasta la playa de Arija bordeando el pantano del Ebro”). Después estuvo paralizada hasta el siglo XIX, para alcanzar su mayor actividad a principios del siglo XX coincidiendo con el período de la Primera Guerra Mundial. Más tarde fue perdiendo de nuevo su actividad de modo paulatino, y, con el abandono, las galerías se fueron deteriorando e inundando por el agua de un manantial existente en su interior hasta alcanzar el aspecto que tiene en la actualidad.

Es a partir de los años 50 cuando se empieza a usar como lugar de ocio, con su lago o piscina natural que arranca desde el pozo central de la mina y que sirve de zona de baño en la época de verano.

Mina Fontoria y alrededores, con Reinosa al fondo

La Mina Fontoria siempre ha sido un lugar al que le han acompañado leyendas de todo tipo; sea por el color de sus aguas turbias, bien por ser un sitio muy recóndito y algo sombrío en ocasiones, el caso es que muchos padres eran reticentes a dejar que sus hijos se bañasen en la zona y preferían que lo hiciesen en los pueblos vecinos de Villacantid o Riaño (ver “El verano en Reinosa. Desde Villacantid a Riaño”). Una “herencia” familiar que se ha ido perdiendo con el tiempo, con leyendas en cierto modo absurdas que circulaban entre los chavales como: ¡¡“si buceas, ves las galerías y también se ven “cosas” en el fondo”¡¡. Aunque lo normal era que no hiciesen caso de las “recomendaciones” de sus padres, y ponían rumbo al camino de Santa Ana, a menudo en bicicleta, en busca de la “misteriosa” Mina Fontoria, un lugar poco menos que prohibido. Al final, un ritual que casi siempre era el mismo: una excursión a la cueva en busca de los restos de la mina y luego infinidad de chapuzones hasta que la tarde declinaba. Toda una aventura para explorar lo desconocido tantas veces insinuado pero nunca probado. La Mina era y es ¡¡una vieja mina abandonada¡!, no una poza casual. Con los años las leyendas de la Mina Fontoria fueron decayendo hasta convertirse en lo que es hoy: un sitio de esparcimiento con unos paisajes y rutas espléndidas en sus alrededores.

Para completar el día, si nos queda tiempo, podemos visitar Fresno del Río, pueblo al que pertenecen tanto la ermita de Santa Ana como la Mina Fontoria. Un pueblo importante por su situación, elegido desde muy antiguo como asentamiento (algunas muestras datan de la edad de bronce) por diferentes poblaciones. Un lugar que permitía hacer una magnífica defensa de las posiciones, con un castro de la edad de hierro que servía para contrarrestar el ataque del enemigo. Se han encontrado vestigios que datan de la prehistoria de varias civilizaciones que por allí pasaron.

La iglesia de San José del siglo XVII, incluida en el estilo barroco, es otro de sus lugares interesantes.

Fresno del Río, donde nace el río Besaya, también tiene fama por su contribución al mantenimiento del folklore regional cántabro, destacando sobre todo la Ronda “El Ligueruco”, una agrupación histórica fundada en 1966, que, con numerosos premios logrados a lo largo de su trayectoria, ha llevado las canciones regionales por todo el mundo.

La ronda “El Liguerucu” en una de sus muchas actuaciones

Acompañados por Tete Rodríguez, en el centro de la imagen, Rubén Rodríguez, Oscar González, Jesús Salmón y Rubén Haya, agachados, grandes campeones de bolos de Cantabria

Un paseo por los alrededores de Fresno del Río, disfrutando de las excelentes vistas del valle que le circundan, además de la obligada parada en la ermita de Santa Ana y la Mina Fontoria, conforman un panorama singular para pasar un atractivo día de campo.

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