“¡Viva la gente!”. Viva la gente (Up with People)

febrero 17, 2018

Más que por la canción en sí o el propio grupo, traemos a “¡Viva la gente!” (‘Up with People’) por la gran popularidad que alcanzó en la España de los 60. Un tema que también daba nombre a un conjunto de jóvenes siempre coreados de forma entusiasta que llenaban teatros y plazas a lo largo y ancho de nuestro país. Bien peinados, con su clásica y colorida vestimenta, pulcros, eran la viva imagen del orden establecido, algo alejada de una gran parte de la juventud más alineada entonces con el rock, el pop y la música ye-ye en pleno apogeo. ¡Viva la gente!” era su tema emblemático. Con sus llamativas estrofas (“Esta mañana de paseo, con la gente me encontré. Al lechero, al cartero, y al policía saludé. Detrás de cada ventana y puerta reconocí, a mucha gente que antes ni siquiera la vi. ¡Viva la gente!, la hay donde quiera que vas, viva la gente, es la que nos gusta más. Con más gente a favor de gente en cada pueblo y nación, habría menos gente difícil y más gente con corazón”) proponían, junto a canciones como ‘¿De qué color es la piel de Dios?’, mensajes de paz y fraternidad a una sociedad inmersa en un proceso de grandes cambios.

¡Viva la gente!


‘Up the People’ en el Palacio de Deportes de Madrid (imágenes del NODO 05/05/1969 y 05/11/1973) cantando un popurri de canciones entre las que está “¡Viva la gente!”.

Viva la Gente (Up with People) eran la imagen alegre de un movimiento musical lanzado en EEUU en el año 1965 con el propósito de concienciar a la comunidad sobre la situación del mundo y un objetivo principal: modificar la actitud y forma de pensar de las personas para mejorar y cambiar. En la actualidad sigue siendo una organización educativa enfocada al mundo juvenil que trabaja para romper las barreras culturales a través la música y el servicio voluntario. Su sede está en Denver (Colorado, EEUU) con centros en Bélgica y Méjico. Sus raíces emanan de los programas ‘Sing Out‘ de mediados de los años 60 de Moral Re-Armament (MRA), un movimiento moral y espiritual internacional desarrollado en 1938 a partir del Grupo de Oxford del Dr. Frank Buchman (Pennsylvania, EEUU, 1878-1961). Desde sus primeros años de existencia, para presentar su mensaje, que estaba basado en cuatro principios: “amor, honestidad, pureza y altruismo”, las actuaciones de Viva la Gente iban acompañadas de un espectáculo musical. Criticados a menudo por estar algo anticuados, y no en contacto con la cultura popular moderna, se fueron diluyendo poco a poco en las siguientes décadas hasta que en los años 90 sus organizadores deciden cambiar a representaciones más en consonancia con la sociedad real. Entre sus ex alumnos encuentran figuras que destacaron más tarde en diferentes ámbitos de la cultura como la actriz Glenn Close, quien formó parte del grupo en los años 60 y apareció en la portada de su single “The World is Your Hometown”. Sin embargo, Close tiene pocos recuerdos positivos de esa etapa y señala a MRA como una especie de ‘culto’.

Grupo ¡Viva la gente! (‘Up with People’) durante una de sus actuaciones.

Cada grupo de ‘Up with People’, pues había varios, integrado por jóvenes de distintas nacionalidades, después de entrenarse en Denver, viajaba durante un semestre por diversas comunidades de dos o tres continentes. Durante la semana que pasaban en cada una, al tiempo que actuaban en su espectáculo musical, solían convivir con una familia local, participando en sus proyectos y aprendiendo su cultura en talleres educativos. El film “Smile ‘Til It Hurts: The Up with People Story” (‘Sonreír hasta que duela. La historia de ‘Up with People’) estrenado en el año 2009 documenta desde sus orígenes el relato no oficial de la organización dentro de Rearmamento Moral (MRA) y los grupos de Sing-Out, sus años más exitosos hasta la década de los 80, y su posterior declive. En la película, dirigida por Lee Storey, casada con el antiguo alumno William Storey, se afirma que ‘Up the People’ estaba financiada por entidades corporativas como General Motors, Kodak o Exxon con la intención de contrarrestar la cultura hippie. Aparte de críticas de tipo político y religioso en las que no vamos a entrar, sin embargo las distintas reseñas señalan que, si bien es un fuerte ataque a la organización y sus dirigentes, muestra un digno respeto por quienes participaron y demostraron sus buenas intenciones.

En sus inicios “Up with People” se presentaba como una “entidad internacional educativa sin animo de lucro” y una “fuerza positiva” que se ofrecía a la juventud estadounidense desencantada. Al encarnar el sueño de una sociedad reconciliada, festiva, multirracial, pronto se hicieron muy populares, en especial entre sus medios dirigentes. Potenciados por algunas cadenas televisivas, este grupo de jóvenes incluso llegaron a animar reuniones en la Casa Blanca y actuar en varias finales de la famosa Super Bowl. El gobierno del presidente Richard Nixon fue uno de sus grandes valedores. Pero también hay que decir que su imagen tan pulcra y cándida ha sido satirizada por programas tan conocidos como “South Park” o “Los Simpsons”.

Actuación del grupo ¡Viva la Gente!, con su coreografía y pantalones de campana, en la Herradura, en Oviedo (1973).

‘Up with People’ alcanzó un éxito notable en sus giras por España con un público totalmente entregado a sus canciones, visitando Madrid (1969) y otras muchas ciudades como Oviedo (1973) donde actuaron en el Teatro Campoamor (recital al que asistimos). Aquel grupo de de jóvenes en sus representaciones se presentaban siempre con su ropa colorida, bien peinados, y subían a escena con esta introducción por bandera: “¡Cantar alto y fuerte! ¡Esta alegre canción! ¡Allí donde se unen los caminos!” (‘Sing Out! The Happy Song! Where te roads come together!) para a continuación comenzar a entonar sus estrofas convincentes como las de “¡Viva la gente!”, su canción más popular.

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Canciones con historia: “The River”. Bruce Springsteen

enero 5, 2018

Podríamos haber elegido cualquier otro de los éxitos importantes de Bruce Springsteen, que son muchos, como ‘Born to run’ (1975) o “Born in the USA” (1984). Sin embargo, al final nos hemos decidido por “The River” (1980) por su contenido social y ser su primer gran triunfo internacional, tanto la canción como el álbum del mismo nombre. Grabado entre marzo de 1979 y agosto de 1980, inicialmente se iba a publicar con una decena de temas bajo el título ‘The ties that bind’. Fue el propio Springsteen quien decidió ampliarlo y convertirlo en un álbum doble con dos partes bien diferenciadas en su concepción musical. Aunque las solía interpretar en sus actuaciones en directo, algunas canciones como  ‘Independence Day’, ‘Point Blank’ o ‘The Ties That Bind’ (descartadas de sus discos anteriores) se remontan a los primeros tiempos de su carrera.

“The River” se estrenó en septiembre de 1979 durante los conciertos ‘Musicians United for Safe Energy’. Se trata de una de las baladas más humanas de Bruce Springsteen. Una joya de la historia de su música ‘salida’ durante una noche del verano de 1979 cuando tras un día de grabación se encontraba en la habitación del hotel. De pronto su mente se trasladó a la fuerte crisis de la construcción de esos años que había atrapado a muchas familias, entre ellas la de su propia hermana. Una historia que rondaba por su cabeza hacía un tiempo y que narra la cruda realidad de la pérdida de la adolescencia de forma prematura por la presión de los valores y normas establecidas en una sociedad donde las cosas apenas cambiaban de una a otra generación. Describe la dura y triste vida de un joven atrapado por los compromisos de haber formado una familia demasiado pronto para su edad al tener que casarse con su novia del instituto embarazada con solo 17 años. Un joven que busca trabajo y lo encuentra en la construcción, lo que le provoca una gran decepción sobre lo que en un principio había soñado. Todas sus ilusiones se vienen abajo de repente. Solo los recuerdos del río en que tantos momentos alegres pasó le sirven de aliciente para la esperanza. Lugar al que acudían siendo novios y al que siguen yendo en búsqueda de la nostalgia a pesar de que el río, su río,… está seco.

En el año 2009, Bruce Springsteen antes de interpretar “The River” en un concierto señalaba: “Fue un disco hecho durante una recesión, tiempos duros en los Estados Unidos. La canción que le da nombre la escribí para mi cuñado y mi hermana. Mi cuñado estaba en la industria de la construcción, perdió su trabajo y tuvo que luchar duro a finales de los 70, como mucha gente hoy en día. Fue un disco en el que empecé a abordar el tema de los hombres, las mujeres, las familias y el matrimonio. Hay determinadas canciones que llevaron a completar discos en adelante”. Añadiendo: “Originalmente iba a ser un disco simple. Lo entregué con un solo disco y di media vuelta porque sentía que no era lo suficientemente grande. Quería capturar los temas sobre los que había escrito en ‘Darkness on the Edge of Town’ (su segundo LP-1978). Quería mantener esos personajes conmigo y al mismo tiempo añadir música que hiciera a nuestros conciertos divertidos y alegres para el público”. Fue un álbum festivo a la par que dramático que con el tiempo se convirtió en el tercero más vendido del rockero de New Jersey por detrás de ‘Born to Run’ y el comercial y explosivo ‘Born in the USA ‘.


Bruce Springsteen interpretando “The River” en Tempe en 1980 durante la gira musical ‘The River Tour’ con The E Street Band que realizó entre 1980 y 1981. Una gira que sirvió como promoción del álbum por Norteamérica y Europa.

“The River”

Bruce Springsteen (Bruce Frederick Joseph Springsteen, Nueva Jersey, 1949) es un cantante y compositor estadounidense. Apodado ‘The Boss’ (‘El Jefe’) está considerado junto a su grupo The E Street Band uno de los artistas más importantes de la música rock. En sus inicios pasó por tres bandas musicales antes de ser descubierto por la firma CBS con la que lanza su primer álbum muy bien acogido por crítica y público. Pero es su segundo LP, ‘The Wild, the Innocent and the E Street Shuffle’ (‘El salvaje, el inocente y el baile de la calle E’) (1974) el que provocará el apoyo incondicional de la prensa de su país, que le compara con un ya célebre Bob Dylan por la intensidad de sus letras y una cierta conciencia social, aunque las diferencias entre ambos sean mayores que sus rasgos comunes. En 1975, Jon Landau, crítico musical de la revista Rolling Stone, que luego se convertiría en su manager, escribía: “Hoy he visto el futuro del rock and roll y se llama Bruce Springsteen”. Ese mismo año salía al mercado el álbum ‘Born to run’ que sería el lanzamiento del ídolo en todo el mundo. Sin embargo, su siguiente disco ‘La oscuridad en el filo de la ciudad’ (‘Darkness in the edge of town’) (1977) resultó un trabajo algo desigual con momentos memorables. Los frecuentes desencuentros con su casa de discos a la hora de grabar e imponer su estilo le obligan a estar tres años sin editar. Es en 1980 cuando aparece “The River” con tal entusiasmo de la crítica que le considera su ‘obra total’. Un álbum que no era de gran complejidad con 10 temas rápidos y festivos y 9 canciones lentas, de baladas más o menos convencionales, algunas realmente conmovedoras. Un disco que le consagra en todo el mundo, también en España, y que le sirve de pretexto para visitar Barcelona donde actúa con su grupo en abril de 1981 en el Palacio de Deportes de Montjuich ante más de 7600 personas durante más de tres horas en uno de los mejores conciertos de rock que se recuerdan en nuestro país.

No es propósito de este artículo recorrer la larga y exitosa carrera musical de Bruce Springsteen, que sigue como en sus mejores tiempos. ¡Parece eterno! Tan solo pretende recordar los inicios de su carrera hasta su ‘explosión’ con “The River”, su primer gran triunfo con el que alcanzó el primer puesto en las listas de discos más vendidos de muchos países (entre ellos EEUU y Canadá). Aunque si merece la pena resaltar que en la larga historia del rock and roll pocas presencias han reivindicado su origen como ‘The Boss’, altavoz de pasiones y rebeldías poéticas y políticas que siempre asume en sus actuaciones su identificación y forma de expresión en su condición de ‘rockero’. Un Sprignsteen que une a esa naturaleza una actitud social de fuerza y vitalidad, pocas veces reflejada con momentos de desencanto o apatía. Su trayectoria musical ha sido reconocida con numerosos premios, entr los que figuran 20 premios Grammy, dos Globos de Oro y un Oscar. Entró en el Salón de la Fama del Rock and Roll en 1999 y la revista Rolling Stone lo situó en el puesto 23 de su lista de los cien mejores artistas de todos los tiempos.

Bruce Springsteen con Nils Logfren y Steven Van Zandt durante el concierto celebrado en Madrid en mayo 2016.

La realidad y la dureza de la vida cotidiana pasan a un primer plano en “The River”; así como los sueños rotos, la soledad y el trabajo duro de una época en la que como el propio Springsteen señalaba: “La vida es una lucha. Básicamente mis canciones tratan de eso“. El idealismo de la juventud y la realidad del mundo adulto se mezclan en una nueva etapa de su carrera como bien reflejan sus composiciones. Es posible que no sea su mejor canción, pero sí una de las más emotivas y emblemáticas. Con un aire entre nostálgico y bucólico, contar historias reales, cosas que suceden a diario, es algo que a ‘The Boss’ se le da muy bien. “The River” es un tema y un disco que resiste el paso del tiempo.


Bruce Springsteen en directo interpretando “The River”. Subtitulada en español.


Canciones con historia: “Lola”. The Kinks

octubre 19, 2017

“Lola”, quizá la canción más famosa de la banda The Kinks, uno de los grupos de rock más influyentes de todos los tiempos, fue escrita por su cantante Ray Davies para ‘Lola versus Powerman and the Moneygoround, Part One’, su octavo álbum ‘conceptual’ publicado en 1970. El término ‘conceptual’ se aplica a aquel álbum cuyas canciones están unificadas por un tema común, bien instrumental, narrativo, bien en su composición o en las letras. A diferencia de un álbum ‘normal’ compuesto por temas sin conexión alguna, todas las canciones se planifican en torno a una historia única o ‘concepto’. En este caso hace referencia desde un punto de vista satírico a distintos aspectos de la industria discográfica y sus partes más representativas: sindicatos, prensa, directivos,… abordando para ello diferentes géneros como el folk, el rock ‘duro’, incluso el music hall tradicional británico. A pesar de que su lanzamiento se realizó en una etapa de transición del grupo resultó un éxito de crítica y ventas que les ayudó a recuperar el lugar predominante que habían perdido. En cierta manera fue su álbum de ‘regreso’. “Lola”, uno de los dos singles extraídos del mismo, se convirtió en un éxito mundial alcanzando el Top 10 en EEUU. Un triunfo, que junto al del propio álbum (top 40), hizo que la compañía RCA Records les firmase un contrato millonario que les permitió, entre otras cosas, disponer de su propio estudio de grabación y un mayor control creativo sobre sus temas.

La historia de “Lola” es cuando menos singular. Al menos en lo que a inspiración se refiere. Su letra relata el encuentro romántico entre un joven y un travesti al que conoce en Londres en una discoteca del Soho. Ray Davies, en el libro ‘The Kinks: The Official Biography’, cuenta que escribió la canción después de que Robert Wace, el manager del grupo, hubiese pasado la noche bailando con un travesti. Así lo refiere: “Recuerdo un incidente en una discoteca… en su apartamento, Robert Wace había estado bailando con una chica morena, y nos dijo: ‘Realmente chicos estoy a punto de hacer algo’. Y nos pareció bien hasta que nos fuimos a las 6 de la mañana y entonces le dije con toda confianza: ‘¿Has visto su barba?’ A lo que contestó: ‘Si’. Pero creo que estaba demasiado bebido para importarle, o quizás me equivoco…”. También añade que un suceso similar les ocurrió mientras se encontraban de gira por Europa. Estas dos situaciones acerca de ‘la noche y sus consecuencias’ fueron las que le ‘animaron’ a escribir “Lola”.


The Kinks en 1970 cantando “Lola” en directo.

“Lola”

Hablando de “Lola” decir que la letra original incluía la palabra ‘Coca-Cola’ que luego se tuvo que cambiar porque transgredía la política de la BBC contraria a la publicidad de productos. Se sustituyó por ‘Cherry Cola’ y obligó a regrabar a toda prisa parte de la canción. ¡Eso si!, en sus conciertos continuaron usando la palabra original. Otra historia o leyenda urbana, nunca confirmada, fue la contada en su autobiografía por Dave Davies, considerado uno de los 100 guitarristas más grandes de todos los tiempos por la revista Rolling Stone en el año 2003. Con menos protagonismo en la banda que su hermano, con el que mantuvo una tensa relación profesional durante los 30 años de carrera juntos, Dave señalaba que fue él quien llegó al estudio con la música de “Lola” compuesta y que tras mostrársela a su hermano éste le añadió la letra. Sin embargo en los créditos del disco solo se hizo referencia a Ray como autor, lo que le molestó mucho. Tanto que aún sigue reclamando su participación.


The Kinks en una divertida imagen durante una gira por Suecia en 1965.

Al igual que muchos de los grandes grupos británicos, The Kinks comenzaron su carrera en los años 60. En su origen (1963) estaban formados por los hermanos Ray Davies (cantante y guitarra rítmica) y Dave Davies (guitarra principal y voz), que permanecieron siempre en la banda, Peter Quaife (bajo y voz) y Mick Avory (batería y percusión), sustituidos más tarde por John Dalton (1969), John Gosling (1970- incorporado como teclista), Bob Henrit (1984) y otras incorporaciones. Para muchos ocupan el cuarto lugar entre las bandas más importantes de su país tras The Beatles, The Rolling Stones y The Who, por delante de The Animals, Herman’s Hermits, Led Zeppelin o The Searchers entre otros, todos pertenecientes a lo que entonces se denominó, sobre todo en EEUU, ‘La Invasión Británica’ (‘The British Invasion’). En febrero de 1964 aparece su primer disco ‘Long tall Sally’, una versión del reconocido tema de Little Richard y en agosto de ese mismo año lanzan al mercado ‘You really got me’, la canción que cambiaría su suerte (Nº 1 en las listas del Reino Unido y Top 10 en EEUU) y en cierta manera el concepto de música rock, caracterizada por un duro riff de guitarra y una fuerte estructura rítmica.

La época más destacada de The Kinks dura hasta finales de los años 70 y su etapa dorada abarca el período 1967-1972 donde influyen con sus canciones y álbumes ‘conceptuales’ que reflejan la cultura y el estilo de vida inglés. La década de los años 80 camina entre discos desiguales, aunque aún pudieron demostrar su talento con algunos temas que incluso entran en las listas de éxito. Se disolvieron en 1996 a causa de las fuertes tensiones entre los hermanos Davies y el fracaso comercial de sus discos. Su última actuación tuvo lugar cuando el grupo se juntó para el 50 cumpleaños de Dave Davies. Su historiador y cronista Doug Hinman dijo al respecto: “El simbolismo del evento es imposible de pasar por alto. La fiesta se celebró en el pub Clissold Arms, el mismo sitio donde comenzaron su carrera musical, en la acera de enfrente de su casa de la niñez en Fortis Green, en el norte de Londres”. Según Peter Quaife: “…tanto The Rolling Stones como The Kinks éramos conscientes de que no habría forma de superar la fama de The Beatles, pero nosotros podíamos haber sido más famosos que los Stones si hubiésemos colaborado más en lugar de pelearnos constantemente”. Quaife, que a mediados de 1966 sufrió un serio accidente automovilístico, siendo sustituido por John Dalton, fue cofundador y miembro del grupo entre 1963 a 1969 con su amigo de escuela Dave Davies, a los que se incorporó poco después su hermano Ray.


The Kinks durante una actuación en TV en 1967.

En sus inicios, The Kinks se encontraban en la frontera de géneros como el R&B y el blues, aunque enseguida experimentaron con sonidos más fuertes como el rock y el hard rock. Al haber sido una banda pionera en este último campo, han sido llamados con frecuencia los ‘punk originales’. Al principio tuvieron a menudo una tumultuosa relación con los promotores de los conciertos y propietarios de los hoteles por su afición a la bebida. Tanto que en los años 60 tenían prohibida la entrada en muchos hoteles por los destrozos y tropelías que cometían. Estuvieron por primera vez a España en 1966, y al igual que con The Beatles su visita resultó muy complicada con serios altercados con la policía y problemas con la organización. Sin embargo, cuando en 1986, 20 años después, regresaron para actuar las fiestas de San Isidro de Madrid lo hicieron por todo lo alto. Así lo contaba el diario ABC:
“The Kinks, viejo y dorado encanto de un ‘príncipe del rock’. El Auditorio de la Casa de Campo abarrotado para ver a la mítica banda. Si es cierto que en el auditorio inaugurado anteayer caben, por decirlo de la manera más práctica posible, cuarenta mil personas, al concierto de la mítica banda de ‘rock’ acudieron, sin afán de ponderar, alguno más. Han sido demasiados años de espera. Muchas horas de aguante regustando pistos condimentados en aquellos punteos, tiempo suficiente para que, al que más y al que menos, las chorreras de la camisa se le parcheasen de cuero. Fue el de los Kinks, el viejo sabor de la cariñosa estocada: ‘oldies but goldies’. No fue necesario reclamar un primer éxito. Bien es verdad que para una de las tres mejores bandas de la historia del rock los conciertos ahora se convierten en una sucesión de éstos. Pero, quizá, y hasta que no sonó ‘Lola’, nadie pudo creerse de verdad que se encontraba ante el espectáculo musical que siempre había soñado”.

The Kinks fue un grupo de culto amado y odiado al mismo tiempo. Nunca pasó desapercibido. Supo moverse bien en diversas épocas y estilos musicales. Considerada una de las bandas más grandes de la historia del rock, su canción “Lola” fue su mayor éxito en todo el mundo.


The Kinks interpretando “Lola” en uno de sus conciertos.


Canciones con historia: “Aleluya” (‘Hallelujah’). Leonard Cohen

agosto 14, 2017

“Aleluya” (‘Hallelujah’), canción escrita e interpretada por Leonard Cohen en 1984, en un primer momento pasó bastante desapercibida. Sin embargo, años más tarde ocurrió un fenómeno poco habitual. En 1991 John Cale, ex del reconocido grupo ‘Velvet Underground’, le dio un fuerte empujón hacia el triunfo y en 1994 el cantautor Jeff Buckley la hizo tan popular que se convirtió en el himno que dura hasta nuestros días. Un éxito al que contribuyeron otras grandes figuras al incluirla en su repertorio por su extraordinaria belleza.

Contra lo que pudiera parecer la letra de “Aleluya” no es ninguna alabanza religiosa. Está basada en historias bíblicas, creencias, e inquietudes de tipo filosófico y existencial del propio Cohen. Su proceso se explica muy bien en un artículo del New York Times sobre el libro de Alan Light: “The Holy or the Broken” (‘El Santo y el Roto. Leonard Cohen, Jeff Buckley y el improbable ascenso de ‘Aleluya’).

Leonard Cohen pasó varios años luchando por terminarla. Tan fue así que ha manifestado en más de una ocasión: “Me encontraba en la habitación de mi hotel en Nueva York, en ropa interior, y golpeaba mi cabeza en el piso diciendo: ¡No puedo terminar esta canción!”. Escribió hasta 80 versos antes de editarla en su álbum ‘Various Positions’. Un proceso tan interior como destructivo. Además en pura soledad. Así lo refleja en el libro el productor John Lissauer al referirse al tema más internacional del músico canadiense: “Cohen nos presentó ‘Aleluya’ durante las sesiones de grabación del álbum. Éramos desconocedores de cualquier dificultad que hubiera pasado en los meses o años anteriores para componer la letra. Lo que nos trajo fue lo que grabamos. No era una persona que solía compartir sus dificultades. Nunca se comportó como un artista atormentado”. Finalizada la grabación, fue tal el entusiasmo despertado al escucharla que Lissauer exclamó: “¡Estamos ante uno de las mejores canciones de nuestra vida!” Sin embargo, la casa discográfica CBS Records… se negó a lanzar el álbum. Sus máximos dirigentes dijeron: ¡Esto no es música pop! ¡No la vamos a publicar! Cometieron un grave error. No supieron valorar lo que con sus numerosas y diferentes versiones se convertiría en uno de los mayores, cambiantes y recurrentes éxitos de la historia musical americana. Si bien hay que decir en su defensa que la decisión no parecía muy fuera de lugar, pues a nivel musical 1984 fue un año donde triunfaba otro tipo de música, muy distinta, con álbumes como ‘Born In The USA’ de Bruce Springsteen, ‘Thriller’ de Michael Jackson o ‘Like a Virgin’ de Madonna. También fue el año en que Leonard Cohen reanudaba su carrera como compositor tras cinco años sin nuevas grabaciones. Pero ni aún así la CBS cambió de opinión: ¡la industria discográfica apostaba por un pop más estridente! Meses después, en diciembre 1984, otra firma, Columbia Records, decidió editar el álbum ‘Various Positions’ y por fin se pudo escuchar por primera vez “Aleluya. Pasó sin pena ni gloria, con un Cohen que la interpretaba en sus conciertos con continuos cambios en la letra, una costumbre que mantuvo a lo largo de su carrera. En realidad, se puede decir que a pesar de ser un cantante de prestigio, sus discos, por lo general, nunca se caracterizaron por ser un éxito de ventas en EEUU. Solo cuando artistas más populares la incorporaron a sus grabaciones se empezó a admirar una canción considerada hasta hoy como un himno del folk-rock.


Leonard Cohen interpretando ‘Aleluya’.

Ya hemos dicho que la letra de “Aleluya” no es ningún rezo ni alabanza religiosa. Se trata de un poema en el que Leonard Cohen utiliza nombres de la simbología judeocristiana como el rey David, Sansón o Dalila para expresar las luces y sombras por las que atraviesan algunas personas en determinadas circunstancias: deseo lujurioso, amor incondicional, traiciones,… Cuando la escribió le preocupaba que su temática legase a relacionarla con un himno cristiano, de ahí que intentase mezclar aspectos seculares en su letra. Un proceso muy lento hasta que por fin concluyó: “Entonces de pronto entendí que no era necesario tener tan presente la Biblia. Al final lo que grabé fue la versión secular de Hallelujah”.

Leonard Cohen en el año 2009 en un momento de su actuación en el Palacio de los Deportes de Madrid dentro de su gira por España. A la guitarra Javier Mas.

Leonard Norman Cohen (1934-2016), cantautor y poeta canadiense, su carrera como músico fue un continuo peregrinar por temas como la religión, la política, las relaciones personales o la sexualidad. Considerado uno de los cantantes y compositores más enigmáticos de los años 60 fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2011. En su discurso en Oviedo abordó su doble condición de poeta y músico: “Siempre he tenido sentimientos ambiguos sobre los premios de poesía. La poesía viene de un lugar que nadie controla y nadie conquista. Así que me siento un poco como un charlatán al aceptar un premio por una actividad que no domino”. Su nombre sonó durante años para el Nobel de Literatura. Cohen, que comenzó siendo poeta, se orientó hacia la música escribiendo algunas de las canciones más reflexivas de su generación seduciendo también a las siguientes con temas como ‘Suzanne’, ‘I’m your man’ o ‘Aleluya’. A su fallecimiento, ocurrido el pasado año, la Academia de los Grammy, que le premió con el galardón a toda una carrera en el año 2010, emitió un comunicado diciendo: “A lo largo de una influyente carrera que duró más de cinco décadas, Leonard se convirtió en uno de los poetas más adorados del pop y en una referencia para muchos compositores (…) Se le echará tremendamente de menos”. Publicó su primer libro de poemas en 1956, a los 22 años, y siguió durante los años 60 hasta que empezó a moverse en el mundo del pop. Grabó su primer disco en 1968.

En los años 80, cuando su voz adquirió la profundidad envolvente que luego le caracterizó, publicó “Aleluya” (1984), uno de los mayores éxitos de la historia de la música popular gracias a sus numerosas versiones. En algunas se mantuvo la melodía de John Cale y Jeff Buckley, dejando solamente el estribillo de la versión original y cambiando la letra casi por completo para darle un sentido de alabanza religiosa. Merece la pena destacar aquellas que la encumbraron a la fama comenzando por la de John Cale, músico galés que formó parte de la mítica banda ‘Velvet Underground’ en la década del ’60. Lanzada en 1991 hizo de ‘Aleluya’ una canción conocida. Incluida en el álbum ‘I’m Your Fan’, disco homenaje a Leonard Cohen editado por la revista francesa Les Inrockuptibles, título que hace referencia al álbum ‘I’m Your Man’, octavo de Cohen lanzado en 1988 y su “regreso” musical tras ‘Various Positions, uno de los más exitosos de su carrera (llegó a alcanzar el Nº 1 en España).

La versión más reconocida a nivel musical y popular, quizá la más importante hasta la fecha, es la del cantautor estadounidense Jeff Buckley, quien inspirado inicialmente en John Cale al final efectuó una revisión completa. Comenzó a tocarla en sus conciertos y en 1994, viendo la buena acogida del público, decidió incluirla en su álbum ‘Grace’. Se trata de una adaptación melancólica, simple, donde su voz solo es acompañada por la guitarra eléctrica. Está considerada como la versión más ‘pura’ que se haya hecho de ‘Aleluya’, hasta el punto que en el año 2003 la revista Rolling Stone la incluyó en su lista de ‘Las 500 mejores canciones de todos los tiempos’.


Jeff Buckley cantando ‘Aleluya’.

Por nombrar algunas de las grandes figuras que han incorporado “Aleluya” a su repertorio citar por ejemplo a Bob Dylan, Bon Jovi, U2, Enrique Morente y Lagartija Nick o Il Divo. Finalmente decir que, cuando se pensaba que ya no podría versionarse más, Pentatonix, un grupo de música a capela, irrumpió con una fuerza inusitada consiguiendo más de 40.000.000 de reproducciones en You Tube en poco más de un mes. Una canción que se hizo aún más omnipresente después del ataque terrorista de 2001 al World Trade Center en Nueva York por su efecto calmante y espiritual y de la que se puede afirmar que… triunfó cuando la cantó otro, convirtiéndose en un himno más grande que su autor.
El tiempo pasa, pero el de una canción no, y el mejor ejemplo es ‘Aleluya’ de Leonard Cohen.


Vídeo oficial de Pentatonix interpretando “Aleluya”.


Tres niños cantando “Aleluya” en el programa original del concurso estadounidense The Voice Kids 2014 (La Voz Kids) con la que deslumbraron a todos.


Canciones con historia: “The young ones” (‘Los jóvenes’). Cliff Richard and The Shadows

junio 1, 2017

En los años 50 del siglo pasado EEUU era la vanguardia de la música popular. El resto de países occidentales se limitaban a emular a los ídolos del pujante y naciente rock and roll americano, un ritmo nacido de la combinación del rhythm and blues y el country, también del gospel y el folk, que arrasaba aupado por Elvis Presley, Chuck Berry, Bill Haley, Little Richard, Gene Vicent y otras grandes figuras del rock. La música británica, que marcó la gloriosa década del pop en los años 60, también estuvo inmersa en esa especie de seducción hasta 1958 en que emerge Cliff Richard quien, siguiendo los pasos de Elvis, se convierte en el pionero del rock y el pop británico, icono de los jóvenes de su país y su figura legendaria hasta la irrupción de The Beatles.

theyoung-ones-01“The young ones” fue uno de los mayores triunfos en la carrera de Cliff Richard. Una canción que no podía faltar en ningún guateque en la España de los 60 tanto en su versión original acompañado por los míticos The Shadows como en las de conjuntos españoles tan de moda entonces con Los Mustang a la cabeza. Corría el año 1962 y la influencia de la música británica comenzaba a dominar el panorama nacional en unos años donde la juventud española, abierta a los nuevos ritmos, estaba deseosa de escuchar y bailar los éxitos internacionales del momento. Además lo querían hacer al tiempo que en sus países de origen, aunque eso sí ansiosos también por entender sus letras. De ahí el gran boom de conjuntos musicales patrios, hasta entonces casi inexistentes, que tanto contribuyeron al ‘despertar’ de los jóvenes. Sus versiones, ‘clavadas’ a las originales con la única diferencia del idioma, gozaban de ciertas prerrogativas gracias al acuerdo de las filiales hispanas con su sello matriz inglés y que solían lanzarse un par de semanas antes del lanzamiento foráneo con la consiguiente publicidad y aumento de sus ventas. De esa manera irrumpió Cliff Richard que ya había logrado triunfos importantes en las listas británicas con ‘Move It’, Nº 2 en 1958 (con su primera banda The Drifters), ‘Living Doll’ (también con The Drifters), Nº 1 en 1959, y otros temas en los primeros lugares.

Convertido en todo un ídolo de masas en su país, es a finales de 1961 cuando Cliff Richard acompañado por The Shadows, su banda de siempre, uno de los mejores conjuntos instrumentales de la historia, protagoniza la película “The young ones” estrenada en el Warner Theatre en el West End de Londres. El tema central (del mismo título) de la banda sonora fue un boom musical en todo el mundo. Una película dirigida a sus innumerables fans que trata sobre un grupo de amigos que están a punto de perder su club juvenil que va a ser derruido para construir un complejo de oficinas a menos que paguen 1500 libras a su propietario, un despiadado magnate. Nicky, así se llama el protagonista, que no es otro Cliff, para reunir el dinero necesario decide grabar una canción con su grupo a la espera de lograr el triunfo soñado, que sus amigos e incondicionales se encargan de transmitir por una emisora pirata. Sin embargo, mientras esto sucede, Nicky también guarda para sí un tremendo secreto que no se atreve a confesar a nadie, ni siquiera a su novia: ¡el magnate inmobiliario no es otro que su mismo padre! La película resultó un éxito espectacular de ventas y la canción alcanzó el Nº 1 en la mayoría de las listas dentro y fuera del Reino Unido.


Cliff Richard and The Shadows cantando en directo “The young ones” en octubre de 1962 en el Palladium Theatre de Londres.

“The young ones” (‘Los jóvenes’)
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Cliff Richard, cuyo nombre real es Harry Rodger Webb, nació en Lucknow (India) en 1940. Pionero del rock y del pop británico era la versión del cantante rebelde que en Estados Unidos representaban Elvis Presley o Little Richard. Junto a su grupo The Shadows fueron los grandes dominadores de la música popular de su país antes de la ‘invasión’ de The Beatles. John Lennon, el célebre Beatle, llegó a decir: “Antes de Cliff y The Shadows no existía nada en la música británica que mereciera la pena escuchar…”. Su canción ‘Move it’ (1958) se suele citar como el primer gran tema de rock británico. Fue un éxito fulgurante. Tanto que al año siguiente año logró sus dos primeros Nº 1 con ‘Living doll’ y ‘Travelin’ light’. En los primeros años 60 siguió su rosario de triunfos con canciones como ‘Please don’t tease’ (1960), ‘I love you’ (1960), ‘The young ones’ (1962), ‘The next time’ (1962) o ‘Bachelor boy’ (1962). Pero aunque logró mantenerse durante un tiempo con temas como ‘Summer holiday’ (1963), ‘It’s all in the game’ (1963), ‘Constantly’ (1964), ‘The minute you’re gone’ (1965) o ‘Wind me up’ (1965), el ascenso imparable de The Beatles le afectó igual que a la mayoría de los cantantes de su época. Tuvo un importante resurgir con ‘Congratulations’ (1968), canción que representó al Reino Unido en el Festival de Eurovisión, quedando en segundo lugar tras el controvertido triunfo de la española Massiel y su ‘La, la, la’. En su día circularon insistentes rumores señalando que el triunfo de España había sido ‘comprado’ por el gobierno franquista. Una hipótesis que investigada por el Comité Europeo de Radiodifusión nunca se llegó demostrar. En las siguientes décadas Cliff Richard siguió cosechando esporádicos triunfos, algunos importantes, y ostenta un récord difícil de conseguir: “Haber colocado un Nº 1 en las listas británicas durante cinco décadas consecutivas (1950-2000)”.

cliff-richard-the-shadows-02Cliff Richard, en el centro, con su banda The Shadows.

¡Muchas adolescentes perdieron el sueño por Cliff Richard en la década prodigiosa de los años 60! ¡Muchos corazones palpitaron! Era la respuesta perfecta a la figura de Elvis Presley que irrumpía desde la lejana USA. La punta de lanza de la nueva música británica. El predecesor de The Beatles. Se puede afirmar que, junto a sus inseparables The Shadows, fue una de las grandes referencias en la España musical de entonces.


Cliff Richard and The Shadows cantando en directo “The young ones” en el año 2008.


Los Mustang, que versionaron muchos de los éxitos de los grupos ingleses de los 60, en su interpretación de “The young ones” (‘Los jóvenes).


Canciones con historia: “I just called to say I love you”. Stevie Wonder

abril 3, 2017

Stevie Wonder, gran cantante y mejor compositor, cultivó los más variados estilos en especial el soul, el funk y el rhyhm and blues. Para muchos fue, y sigue siendo, su ídolo musical. Entre otros el presidente estadounidense Barack Obama, fan declarado, quien en unas declaraciones a la revista Rolling Stone afirmaba que, con Bob Dylan y Bruce Springsteen, era uno de sus héroes musicales. La canción que hoy traemos aquí, “I just called to say I love you” (1984) (‘Sólo llamé i-just-called-to-say-i-love-you-01para decirte que te amo), es sin duda uno de sus temas más comerciales. Nº 1 en las listas de éxito de todo el mundo, al principio fue muy atacado por la crítica por utilizar algunos instrumentos electrónicos tan distintos de los sintetizadores ‘clásicos’ de los años 60 y 70. Para muchos, en contraposición a sus esmeradas producciones de trabajos anteriores, era demasiado complaciente. Sin embargo, al poco tiempo, ya acostumbrados a sus continuas innovaciones, todos empezaron a disfrutar de la simple melodía de esta hermosa balada con ritmos de midtempo.

“I just called to say I love you” es uno de las canciones más sentimentales de Stevie Wonder. Cuenta como una persona no precisa de una fecha concreta para recordar o confesar el amor que siente. Tan solo necesita recorrer los momentos especiales. Todos son importantes. Sabe que las palabras son viejas como el tiempo, pero siempre renacen en su vida como nuevas. Por eso, cuando canta desde lo más hondo, quiere que su amor lo sepa. Contra la opinión de los ‘entendidos’ logró un tremendo éxito de ventas a lo que contribuyó en gran medida su aparición por primera vez en la exitosa película ‘La mujer de rojo’. Fue todo un detonante. Llegó a lo más alto de las listas, donde permaneció durante semanas, y conquistó un Globo de Oro y un Oscar a la mejor canción original.

“I just called to say I love you”
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Stevie Wonder cantando en directo “I just called to say I love you” en Londres, 1995.

Stevie Wonder (nacido Stevland Hardaway Judkins, Míchigan, 1950), es un cantante, compositor y productor de grandes éxitos musicales como lo prueban los 25 premios Grammy recibidos a lo largo de su carrera. Ciego desde la infancia es uno de los artistas más reconocidos con más de 100 millones de discos vendidos. Desde muy pequeño aprendió a tocar los más variados instrumentos, destacando con el piano, la batería, el bajo y la armónica. Siempre con la discográfica Motown, su época más gloriosa fue la década de 1970. Un periodo muy rico en creatividad y premios para un Stevie auténtico precursor en el empleo de sintetizadores. Es difícil decidirse por solo un tema de su larga trayectoria, aunque quizás sea ‘Superstition’ el que le encumbró a la fama en 1972 de forma definitiva. Fue también el año que firmó un contrato millonario con su discográfica y consiguió que se le diese un grado de libertad creativa poco imaginable en una firma como la Motowv, muy férrea siempre en sus planteamientos y objetivos. Su primer álbum grabado bajo esa política fue ‘Music of my Mind’ en el que se responsabiliza por primera vez en la grabación de todos los instrumentos del disco, además de los trabajos de producción, composición y arreglos. Fue el primero de cinco álbumes consecutivos que conforman su llamado período ‘clásico’ continuando con los experimentos en los sintetizadores que había iniciado con tan solo 21 años en su álbum ‘Where I’m Coming From’.

No es propósito de este post realizar un repaso por su larga (uno sus últimos trabajos fue el single ‘Faith’, 2016, para la banda sonora de la película de animación ‘Sing’), fecunda y espléndida carrera musical. Prolífico compositor, su importancia bien merece un capítulo aparte. Sin embargo si conviene resaltar su pasión por los sintetizadores, ese innovador instrumento electrónico que genera señales eléctricas convertidas luego en sonidos musicales. Con ellos, no solo se pueden imitar otros instrumentos, sino incluso crear timbres nuevos. Ejecutados normalmente mediante un teclado, se pueden controlar con diversos tipos de dispositivos de entrada, incluyendo secuenciadores, sintetizadores de guitarra, instrumentos electrónicos de viento y baterías electrónicas.

stevie-wonder-y-ray-kurzweil-02Stevie Wonder con Ray Kurzweil, a la izquierda, creador del sintetizador Kurzweil.

Tras aprender de niño a utilizar la máquina para leer libros en voz alta a los ciegos, Stevie Woonder pronto empezó a admirar a Ray Kurzweil, más tarde uno de sus ídolos, que había desarrollado un escáner para ordenador y un sintetizador texto-a-voz que, combinados, integraron la primera máquina lectora de documentos impresos para ciegos. Interesado en el el invento, ambos entablaron una gran amistad que llevó a Kurzweil a realizar investigaciones en el campo de la música generada por ordenador. Un buen día Stevie le invitó a su casa de Los Ángeles para contarle su sueño: “Un sintetizador de teclado que reprodujera fielmente los sonidos del piano y demás instrumentos de una orquesta”. Kurzweil aceptó el reto y en un año fabricó el prototipo del Kurzweil 250 (K250), un sintetizador digital capaz de reproducir el sonido de un centenar de instrumentos, desde un piano de cola, pasando por un cuarteto de cuerda, un toque de trompeta,… hasta una orquesta completa. El propio Kurzweil definía sus cualidades como: “Reúne la posibilidad de control artístico que proporcionan los instrumentos electrónicos junto a la riqueza y complejidad de los instrumentos acústicos. También va a permitir desarrollar nuevos tipos de música o instrumentos desconocidos cuyos sonidos tienen la misma calidad que los acústicos”.

El reto que Stevie Wonder le propuso a Ray Kurzweil aquella tarde de 1982 era muy simple y la vez complicado por la innovación, y consiguiente ‘revolución’, que suponía en la música: ¿Se podría simular, y utilizar de forma fiel, el sonido de cualquier instrumento acústico con la flexibilidad y potencia que pudiera proporcionar un ordenador? En su intento por dirigirse a un espectro de público más amplio, coincidió con una etapa de su carrera que pasaba por cierta sequía creativa. Y dicho y hecho, Ray se puso de lleno a la tarea fundando su empresa Kurzweil Music Systems, lanzando en 1984 el sintetizador Kurzweil 250, el primer instrumento por ordenador que reproducía de forma realista el sonido de los instrumentos de una orquesta. Fue tal el éxito alcanzado que cuando se realizaron los tests con músicos profesionales, éstos se mostraron incapaces de diferenciar el sonido emitido por el sintetizador del producido por el instrumento real.

Pocos instrumentistas múltiples se han dado en la música con la capacidad y calidad de Stevie Wonder. Un cantante y compositor que siempre se involucró en temas tan controvertidos como las drogas, los derechos civiles, la dura vida urbana o la espiritualidad. Con un soul muy influenciado por su ídolo Ray Charles, ciego como él, no tardó en ser aceptado por la mayoría de la crítica. Con “I just called to say I love you” , editada 1984 en la banda sonora (soundtrack) de la película “The woman in red” (‘La mujer de rojo’) protagonizada por la espectacular Kelly LeBrock, consiguió un bella canción con la esencia musical de los años 80 y el uso de sintetizadores del Wonder ‘clásico’ y a la vez experimental de siempre. Además de una hermosa y simple balada, se puede decir que “I just called to say I love you” marcó un éxito en todo el mundo.


Escenas de la película ‘La mujer de rojo’ con la canción de Stevie Wonder, “I just called to say I love you”, sonando de fondo.


Canciones con historia: “We shall overcome”. Joan Báez. Pete Seeger

febrero 10, 2017

“We shall overcome” (‘Venceremos’), canción errante entonada en los primeros años del siglo XIX sobre todo por el Sur de EEUU, conocida por muchos, de autor desconocido, cambiante en sus estrofas, pero constante en su melodía y su mensaje, su principal característica es que siempre ofrece una promesa de victoria. Su melodía parece que se remonta a la Europa del siglo XVIII y, al igual que otras, cruzó el océano Atlántico hasta acabar en las plantaciones sureñas para convertirse en el himno ‘I’ll be all right’. Así lo refleja Dorian Lynskey en su libro: ‘33 revoluciones por minuto’, una documentada historia sobre la canción ‘protesta’ de las últimas décadas. we-shall-overcome-01El resto de su evolución es bastante confuso. Tras pasar por diversas iglesias batistas y metodistas, son muchos los que ponen el foco en un himno cuyas estrofas fueron escritas por el predicador Charles Albert Tindley (1851-1953), pastor de la iglesia metodista de Filadelfia, prolífico compositor, quien a principios del siglo XX adaptó su contenido a la canción gospel para el coro de su congregación bajo el título de ‘I will overcome someday’, que al final quedó en ‘I will overcome’. Otra de las teorías sobre su origen fue la propuesta por Wesley Milgate (1916-1999), reconocida experta australiana en el estudio de himnos, que sostiene está basada en un espiritual negro derivado de “The sicilian mariner’s hymn to the Virgin” (‘Himno del marinero siciliano a la Virgen’) que los esclavos venidos a EEUU podrían haber escuchado a los marineros durante el viaje desde la lejana África hasta América.

En su posterior desarrollo no ocurre nada reseñable hasta 1945 en que los empleados de American Tobacco Company, Charleston, Carolina del Sur, principalmente las mujeres afroamericanas, se animan con cánticos de protesta durante una huelga. Es entonces cuando Lucille Simons, perteneciente a un coro batista, convierte la palabra inicial ‘I’ por la más plural ‘We’. Más tarde, en 1947, la propia Simons y otro huelguista, tras aceptar una invitación de la escuela de folk Hihglander, se la cantan a la directora del coro Zilphia Horton, pionera en la lucha por los derechos civiles, que al poco tiempo se la transmite a Pete Seeger. A éste le fascinó tanto la canción que dijo: “Es el genio de la simplicidad. Cualquier necio puede resultar complicado. Me gusta compararlo con el tablero del baloncesto. Tus experiencias vitales te vuelven de rebote y adquieren un nuevo sentido”, al tiempo que le añadía dos versos más: ‘We shall walk hand in hand’ (‘Caminaremos de la mano’) y ‘The whole wide World around’ (‘El ancho mundo alrededor’), y cambiaba la palabra ‘Will’ por ‘Shall’ por entender que era más fácil su entonación. De esa manera se convertiría en el nuevo formato de un himno (todavía no definitivo) que sería luego el referente principal de la canción ‘protesta’ por su significado: ‘We’ (el poder de la comunidad), ‘Shall’ (la promesa de un futuro mejor) y ‘Overcome’ (el desafío y la resistencia).


Joan Báez cantando “We shall overcome” en 1965 (BBC Television Theatre, Londres).

“We shall overcome”
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Pete Seeger interpretando “We shall overcome” durante una actuación en Berlin en 1967.

“We shall overcome” fue una canción que llegó a obsesionar a otros dos cantantes folk americanos, Frank Hamilton y Guy Carawan, que la había conocido en 1953 durante una visita a la Highlander Folk School. En 1959, con Carawan recién nombrado director de su programa musical sustituyendo a Zilphia Horton fallecida años antes, ambos le añaden nuevos versos que van adaptando según las circunstancias a los distintos actos de protesta organizados. Más tarde se la enseñan a los líderes de la lucha por los derechos civiles que la convierten en el himno del movimiento y es a partir de entonces cuando la canción crece en intensidad como referente comunitario, pasando a través de los diferentes estados, de grupos e individuos, hombres y mujeres, negros y blancos,… Estudios recientes también centran su origen en la canción gospel “If My Jesus Wills” (‘Si mi Jesús quiere’) de Louise Shropshire (1913-1993), de la que Pete Seeger dijo en 2012: “Es muy probable que Luisa Shropshire se la enseñase a Zilphia Horton. Creo que Louise debe ser añadida a la historia de ‘We shall overcome’, aunque nadie conoce con exactitud quien escribió la canción original”.

joan-baez-01-1963Joan Báez cantando “We shall overcome” (‘Venceremos’) ante la multitud reunida durante la Marcha por los Derechos Civiles en Washington el 29 de agosto de 1963.

Quizás Pete Seeger y Joan Báez hayan sido los que la hayan hecho más popular en el pasado reciente. El primero por su papel crucial en la adaptación como balada folk y Joan Báez por hacerla conocida a nivel mundial (de manera especial en España) en los inicios de la canción ‘protesta’ de los años 60. De Seeger ya hemos hecho una semblanza de su carrera musical y personal (de fuerte compromiso social) en nuestro post dedicado a “Where have all flowers gone”, una de las canciones antibelicistas más famosas de la historia. En cuanto a Joan Báez merece la pena señalar que fue la intérprete folk más destacada de los años 60 y una de las artistas más influyentes en la música popular. Compositora, cantante, de voz potente, muy aguda, también activista, es una de las mayores figuras de la canción ‘protesta’ surgida durante la Guerra de Vietnam. Su amplio repertorio se extiende hasta la música tradicional, el country y el pop rock. Nacida en Nueva York en 1941, con tan solo 18 años debuta delante de trece mil personas en el Newport Folk Festival invitada por el músico Bob Gibson cantando a dúo ‘Virgin Mary Had One Son’ y ‘We Are Crossing Jordan River’. En 1960 graba su primer álbum en solitario con el título de ‘Joan Báez’, un conjunto de baladas de folk tradicional, blues y canciones ‘protesta’, que aún se recuerdan hoy como una parte importante de sus éxitos. A partir de ahí su carrera se vuelve meteórica. Graba su segundo álbum en 1961, lo convierte en disco de oro, y entra en una senda de triunfos sonados coincidiendo con su relación sentimental con un joven Bob Dylan en los inicios de su carrera. Era una época de gran idealismo donde los jóvenes americanos se vuelcan en el folk apoyando movimientos antirracistas y pacifistas de los que Joan Báez fue uno de sus máximos exponentes. Al tiempo que se implicaba en favor de los derechos civiles de la gente de color y en contra de las guerras, siempre defendió que las verdaderas canciones folk eran las de autor anónimo. En 1962 la revista Time le dedicaba su portada describiendo su voz como “clara como el aire de otoño, una soprano de grandes vibraciones, sin educar… que recuerda los blues cantados por mujeres de color, los tristes cantos de los gitanos que pedían exorcizar el pensamiento de la muerte”. Quizás su mejor época transcurre en el período 1963-64. Sin embargo, a partir de 1965, con la irrupción de The Beatles, The Rolling Stones y la música beat que arrasan con todo, desciende el interés por su música, aunque no su compromiso radical y social que siempre quedó reflejado en sus canciones. De su amplia discografía (1960-2008) quedarán para la leyenda los grandes triunfos de los años 60 como ‘House of the rising sun’, ‘La llorona’, Donna Donna’, ‘Gracias a la vida’, ‘El preso nº 9’, ‘Blowin’ in the wind’, ‘Farewell Angelina’,… Una cadena de triunfos que dura hasta hoy con sus giras y recitales.

joan-baez-03Bruce Springsteen (a la izquierda), Joan Báez y Pete Seeger (a la derecha) en el año 2009 durante la celebración del 90 cumpleaños de Seeger  en el Madison Square Garden de Nueva York.

La voz de Joan Báez tuvo su acento más rebelde en la canción ‘protesta’ junto a los grandes ídolos de entonces Bob Dylan, Pete Seeger o Barry Maguire. Sus canciones contra la guerra del Vietnam, las armas nucleares, el terror atómico, la pena de muerte o el racismo muestran muchos de los factores de la crisis de aquel tiempo como el ansia de paz, el deseo de la justicia social o la esperanza de un mundo mejor. Unas convicciones no-violentas que ella misma indicaba su origen en una entrevista concedida a la revista Triunfo durante su gira musical por España en 1966: “Tenía 15 años. Marchaba en un coche de ferrocarril. Ví a una muchacha en un tren y tuve una curiosa sensación: esta chica era yo. Una especie de empatía, de proyección,… Deseaba sufrir todo lo que ella sufría. Yo era todos aquellos que tenían mi edad… Mi madre era pacifista por instinto. Mi padre, físico, trabajaba en proyectos relacionados con la defensa nacional. Se volvió pacifista y dejó su colocación. La mayoría de la gente se dice: ‘Tengo una familia y hay que comer…’ Eligió un trabajo universitario en el que ganaba la mitad… Marchamos a Palo Alto. Tenía yo entonces 16 años. En la escuela se nos obligaba a un ejercicio de defensa pasiva: ‘Cuando suene la campana vendrán a buscaros vuestros padres. Instalaos confortablemente en vuestro refugio’. Leía las revistas científicas de mi padre sobre los cohetes y todo lo demás. El día del ejercicio me quedé yo sola en la escuela. Me condujeron hasta el cuarto del director. Dije: – ¡Look here, todo esto no es más que una siniestra farsa! A ninguno le dará tiempo a llegar a su refugio’”.

A menudo se ha asociado a “We shall overcome” con Joan Báez y Pete Seeger al haberla interpretado en gran número de marchas en favor de los derechos civiles de los negros. Tal fue el grado de identificación que alcanzó esta canción que cuando el presidente Lyndon B. Johnson anunció en 1965 la nueva ley que garantizaba el derecho al voto a los afroamericanos terminó su discurso con un “And we shall overcome” (‘Y venceremos’). Quizá una de las citas más importantes sea la realizada por Martin Luther King en su discurso durante la marcha por los Derechos Civiles en 1963 cuando de pronto la voz de una mujer, acompañada solo por su guitarra, se levantó sobre la multitud y cantó “We shall overcome” (‘Venceremos’). Enseguida fue coreada por el millón de personas que según cuentan llenaban la gran explanada del Parque Nacional de Washington repitiendo las frases de su letra original: “Venceremos algún día / en lo profundo de mi corazón creo / que venceremos algún día”. A su lado, un hombre negro, al tiempo que cantaba con ella, al finalizar, seguro de que algún día vencerían, se dirigió a la multitud y dijo: “Yo tengo un sueño…”. Ella era Joan Báez. Él, Martin Luther King. Y “We shall overcome”ese himno de hace más de 50 años siempre presente.


Bruce Springsteen & Little Steven cantando “We shall overcome” en el Memorial Concert de Oslo en diciembre 2012.


The Morehouse College Glee Club durante su interpretación de “We shall overcome” en los premios “Candle on the Bluff” 2009 en honor de Martin Luther King.